“10 Sentidos es un festival de participación”

Desayunos Makma en Cafetería La Nau (Centre Cultural La Nau)
‘Invisibles’. Festival 10 Sentidos
Diversas sedes de Valencia
Del 3 al 20 de mayo de 2018
Con Meritxell Barberá e Inma García, directoras del festival
Entrevista realizada por Merche Medina, Salva Torres y Jose Ramón Alarcón, del equipo de redacción de Makma

El Festival 10 Sentidos incoa, a partir del viernes 3 de mayo de 2018, el corpus de su séptima edición, cuya venidera agenda programática se formula bajo el lema ‘Invisibles’. Con tal motivo, desde Desayunos Makma conversamos con Mertixell Barberá e Inma García –responsables de su dirección artística y técnica, respectivamente– con el fin de reflexionar acerca del presente concepto vertebrador y, en consecuencia, desgranar los hitos más relevantes su contenido.

Festival 10 Sentidos. Makma

INVISIBLES

“Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada”
(‘Los Nadies’, Eduardo Galeano)

Tomando como referencia los versos del periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, ‘Invisibles’ focaliza la atención sobre el velado y turbio horizonte de la exclusión social, cuyas razones deben encontrarse en inicuas y hostiles divergencias económicas y etnográficas, “por condición sexual o de raza”, por motivos físicos, psicológicos o etopéyicos.

Atendiendo a las premisas con las que se enarbolaron los encuentros anteriores, Mertixell Barberá considera que, en cierto modo, “invisibles es un concepto mucho más amplio. Cada año el lema ha ido hacia un colectivo concreto”; es por ello que “podría resumir los lemas de todas la ediciones hasta ahora e, incluso, los futuribles, porque, al fin y al cabo, siempre tratamos de visibilizar a través de propuestas artísticas una cuestión que afecta al avance de cualquier comunidad”. En ‘Invisibles’ se encuentra “toda esa parte teórica y social, los aspectos y nuestras caras invisibles, incluso en el sentido estético” del término, apunta Inma García.

Tal y como reza en su tríptico programático, “están ahí, pero no los vemos. Las prisas, los horarios rígidos y los convencionalismos nos impiden detenernos y valorar su presencia. No es cómodo verlos y por eso lo evitamos. Y si no se ven no existen. No forman parte de eso que llamamos sistema o no ocupan un lugar suficientemente reconocible en nuestra sociedad”.

ACTIVIDADES

Si las dos ediciones precedentes –’A lo caos’ y ‘PorMayores’–, amén de consumar su especificidad argumental, consolidaron una apuesta morfológica por la multiplicidad de sedes, en 2018 no solo se consuma, sino que se incorporan nuevos espacios –como la Biblioteca Valenciana, en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, verbigracia– y el festival retorna, a la par, al germen arquitectónico de sus cuatro primeras celebraciones, el Centre del Carme, sumándose a IVAM, MUVIM, Espai Rambleta, Espacio Inestable, Centre Cultural La Nau, Palau de les Arts, La Filmoteca Valenciana, la Galería Pepita Lumier o la Plaza del Ayuntamiento, entre otros.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

ROMEO CASTELUCCI

De este modo, serán más de medio centenar las actividades que nutrirán el cronograma del Festival 10 Sentidos, de entre las que destaca, como cabeza de cartel, el artista y dramaturgo italiano Romeo Castellucci, quien retoma y porta al festival uno de sus más ínclitos y convulsos espectáculos, ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’ –en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes (16/17 de mayo)–, inspirado en el texto trágico de William Shakespeare; una pieza de honda y heterodoxa “visibilización de la voz”, acerca de la que Inma García señala que “es tan radical en muchas cosas que es preferible no desvelar nada”.

CONSTANZA MACRAS

Uno de las representaciones más relevantes, ‘Hillbrowfication’ –en Espai Rambleta (19 de mayo)-, porta la rúbrica de la coreógrafa argentina Constanza Macras y su compañía interdisciplinar DorkyPark, quien trabaja y reside en Berlín desde hace varias décadas. Sin duda, un objetivo cumplido para 10 Sentidos, si bien “llevamos años intentando traerla”, señala Barberá.

Constanza, quien habitualmente “trabaja con un colectivo concreto de personas amateur para reflejar algún aspecto social”, procura reflexionar, con ‘Hillbrowfication’, en torno de la violencia y la xenofobia, a través de la puesta en escena de una veintena de niños y jóvenes –de entre los 5 y los 22 años– del Hillbrow Theatre Project de Johannesburgo, un centro cultural gestado “para intentar que los niños pasaran en él el mayor tiempo posible cuando no estuvieran en la escuela, e intentar estar el menor tiempo en la calle”, matiza Mertixell Barberá, quien sintetiza que “hablan de una ciudad invisible que no existe y les gustaría que fuera su ciudad; una ciudad del futuro donde no haya delincuencia, ni violencia, ni droga”; una singular distopía en la que una invasión alienígena procura una metamorfosis del orden social orientado por las habilidades de cada individuo para bailar.

LA SUBTERRÁNEA

A través de la propuesta escénica ‘Ser Visibles’ – en Espacio Inestable (8 de mayo), la formación La SubTerránea comanda un proyecto de trabajo con diversos colectivos invisibles de la ciudad. “Cada año pedimos a un director de escena que trabaje con colectivos que tengan que ver con el lema del festival y que cree una pieza ex profeso en work in progress, para presentearse en el contexto” de 10 Sentidos, indica Barberá.

‘Ser Visibles’ se encontrará vertebrada por ex prostitutas, mujeres que fueron víctimas de violencia de género, adolescentes transexuales e inmigrantas refugiados. “Ahora mismo son diecisiete personas (creo que llegaremos a las veinte), pero el proceso está siendo brutal, porque entre la compañía y nosotrs estamos generando entrevistas con colectivos, con personas de manera independiente”, señala Inma García.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

SONIA GÓMEZ

La coreógrafa catalana Sonia Gómez, mediante ‘Dancers. Proyecto de Transmisión’ y ‘Bailarina’ – en el Centre del Carme (6 de mayo)–, postula una muestra de su trabajo “en los límites de la performance, no tanto danza ni teatro, con conceptos muy autobiográficos’, recuerda Meritxell.

Si en ‘Bailarina’ se desarrolla “un solo con pautas de movimiento muy básicas, para generar el concepto espacial”, con ‘Dancers’ la performer “contacta con varias bailarinas locales para que se aprendan su solo dos días antes, a modo de transmisión de su trabajo”, recalca Inma. En 10 Sentidos  este proceso de transmisión se vincula con un grupo diletante formado por mujeres de la limpieza.

MARCO CANEVACCI

De entre las diversas proposiciones e intervenciones artísticas debe destacarse ‘Plastique Fantastique’ –en el claustro renacentista del Centre del Carme (a partir del 3 de mayo)–, del reconocido artista del arte efímero Marco Canevacci, quien “instalará una burbuja gigante transparente, jugando con los conceptos de visibilidad/invisibilidad”, perfila Inma García, con el fin de “generar un espacio de arquitectura efímera en el que ocurran cosas”, avanza Barberá, como el concierto inaugural ‘Spectre [LIVE]‘, del artista sonoro Edu Comelles, o el citado proyecto de Sonia Gómez.

DIMITRI DE PERROT

El artista suizo Dimitri de Perrot postulará la instalación sonora con fotografías ‘Dreams & Nightmares’ – en el MuVIM ( a partir del 4 de mayo)–, con la que reflexionar acerca de “lo que queda a nivel sonoro y visual cuando los refugiados pasan por determinados lugares y, posteriormente, abandona”, indica Meritxell Barberá; un oscuro espacio de tránsito por el que conducirse mediante “sonidos, imágenes y sensaciones”.

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO

Como ya se ha erigido en habitual, la explanada de la plaza del consistorio acogerá, el sábado 12 de mayo, una dilatada jornada de actividades, a modo de popular y citadina muestra de acción de los principales preceptos del presente año, contando con la participación de Danza Mobile, la compañía de teatro catalana Kamchàtka, el site-specific de Eduardo Guerrero y la “invisibilidad de los artistas callejeros”, o las instalaciones artísticas de Edu Comelles –y su recreación visual y sonora del antiguo diseño de la Plaza del Ayuntamiento proyectada por el arquitecto Javier Goerlich– y Juan Gonzáles, quien en ‘Offine’ visibiliza mediante la fotografía a grupo de personas sin techo y sus respectivas fórmulas de interacción y comunicación, invisibilizadas económica y tecnológicamente.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

CERTAMEN COREOGRÁFICO

Uno de los estribos ineludibles que conforman el cronograma del festival se polariza en torno de su Certamen Coreográfico –en Espai Rambleta (9/10 de mayo)–, para cuya presente edición han recibido casi 300 propuestas nacionales e internacionales. Sin duda, “cada vez nos cuesta más hacer esa selección (de finalistas). Son 10 píldoras de lo que es el mapa internacional de la coreografía más emergente”, si bien “cada vez son más los profesionales que se están llevando y programando piezas que ven aquí”, destaca Barberá.

El Festival 10 Sentidos se completa, además, con la rúbrica de autores y compañías de inquietantes propuestas y discursos contraventores, como Kor’sia, Platform-K & les Ballets C de la B o Stopgap Dance Company, entre otros; la incursión en ‘#Territorio Chirbes. Este hombre tiene en su cabeza un mundo’, espectáculo e instalación escénica a cargo del dramaturgo valenciano Toni Tordera en el Centre del Carme, al igual que la ‘València Invisible’ de Laura Clos y Núria Vila; la cáustica discursiva de Telmo Irureta en el MuVIM; el Ciclo de Cine Invisibles en la Filmoteca Valenciana; la ruta ‘Libros Visibles en las librerías valencianas’; conferencias como ‘La ilustración y la novela gráfica como herramientas de visibilización’, a cargo de Cristina Durán y M. Ángel Giner Bou en Galería Pepita Lumier o las confluencias de ‘Arte y Acció Social’ en el Centre Cultural La Nau, con las que “generar un encuentro con expertos que trabajan en la materia ‘Arte y Solidaridad’ y la conversación expositiva con cinco colectivos, vía convocatoria, que cuentan sus respectivos proyectos artísticos”, manifiestan ambas.

Un vasta y fértil nómina de creadores y materias que auxilian a solidificar su norte reflexivo, en tanto que “el Festival 10 Sentidos siempre va a buscar esa idea de visibilizar la denuncia social, asociado a cómo a través del arte posiblemente no se cambiará el mundo, pero sí propone los debates y la reflexión necesaria para que al final se planteen y se debatan los problemas que sí afectan al avance de una comunidad y a nuestra sociedad”, delibera Meritxell Barberá.

“No sólo es un festival de exhibición, es un festival de participación. Desde lo inicios dijimos que esto tiene que servir para algo, no solo para mostrar cosas, sino para que la gente sea un espectador activo, participativo y se integre en los proyectos”, asevera Inma García.

Sin duda, legítimas ratificaciones para un 10 Sentidos que cuenta, así mismo, con un compromiso renovado por parte de Caixa Popular que asegura su pervivencia durante los próximos tres años. “Estamos convencidas de que el festival tiene mucha vida, porque es diferente, tiene su propia identidad y, además, con el que cada vez nos sentimos más comprometidas”, concluyen.

Más información en Festival10Sentidos.com

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

No sé qué pasa que lo veo todo negro

Black is Back, de Luis Rivera
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta finales de julio de 2016

La versión al castellano que muchos grupos han hecho del ‘Paint it black’ de The Rolling Stones, ahora que se cumplen 50 años de su grabación, comienza así: “No sé qué pasa que lo veo todo negro”. Entonces sabíamos que se debía al racismo y la ausencia de ciertos derechos civiles por los que Rosa Parks, una década antes, luchó negándose a ceder su asiento a un blanco en un autobús. ¿Hay razones ahora para verlo todo negro? Sí, pero desde otro punto de vista: el que muestra Luis Rivera en la galería Alba Cabrera mediante la exposición Black is back.

Black is Back, de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Black is Back, de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

“El machismo y el racismo son dos grandes atrocidades”, exclama Rivera. Y a lomos de esas dos grandes lacras va dando rienda suelta a su imaginación en forma de siluetas, figurativas y abstractas. Siluetas que parecen devolver la vida, a partir de sombras y viceversa, a quienes hicieron del jazz un enorme acto creativo y reivindicativo por su discriminado color. El propio Rivera lo subraya al pie del retrato de James Brown, cuando este canta orgulloso: “Say it loud, I’m black I’m proud” (Dílo alto, soy negro y estoy orgulloso).

Y orgulloso exhibe Luis Rivera el centenar de piezas, 22 más grandes y móviles, 80 pequeñas y 11 compuestas, que conforman su Black is back visual y sonoro. Visual, porque mediante una aplicación de móvil con linterna saltan a la vista esas siluetas como prolongación de sombras ilustres: Billie Holiday, Duke Ellington, Ella Fitzgerald, Miles Davis, Louis Armstrong, B.B. King, Ray Charles, Aretha Franklin o Jimi Hendrix. Y sonoro, porque mediante la aplicación de lector QR se puede escuchar la música incorporada en las piezas.

Black is Back, de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Black is Back, de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Así es como Black is back convierte la galería Alba Cabrera en Nueva Orleans o Nueva York, para que Valencia destile autenticidad negra. “Juego a la abstracción desde la figuración y viceversa en un acto reivindicativo de la negritud”. Una negritud que Rivera rescata de su lectura peyorativa en torno a lo oscuro y negativo, para que resalten y brillen los astros del jazz. Desde el “grito de protesta” con el que arranca la exposición con Billie Holiday y su “saxo preferido” Lester Young, al puñetazo con el que cierran el recorrido Malcom X, Martin Luther King o Cassius Clay, del que Rivera recuerda su famoso “vuelo como una mariposa, pico como una abeja”.

“A mí en la facultad me decían que el negro es la ausencia de color. Bueno, pues yo aquí digo que el negro es color”. Dicho y hecho. A partir de numerosas sombras, Rivera ha ido dando forma a esos rostros del jazz, algunos fácilmente reconocibles y otros reducidos a unos cuantos trazos minimalistas.  “Se crea un lenguaje con el espectador que se contagia de la idea de descubrir quién es quién”. Todos esas siluetas poblando la sala como si de una jam session antológica se tratara. Mezcla de pintura, escultura, efectos de luz y sombras y evocaciones sonoras. “Es una proyección, un léxico que va más allá, creando incluso cierto espacio arquitectónico”.

Jimi Hendrix en 'Black is back', de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Jimi Hendrix en ‘Black is back’, de Luis Rivera. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Luis Rivera dice en el propio texto de la exposición que en la sala se pueden “escuchar canciones con sus teléfonos móviles, despertar sensaciones, descubrir recuerdos”. No es un ejercicio de nostalgia, sino la condensación de una vitalidad que el artista exhibe como muestra del poder energético que rezuma cierta memoria. “Es una reivindicación de la sombra”. Cómo desde el fondo inconsciente que el arte da forma, ese negro que está detrás, al que alude el título, puede transformarse en el blanco de la mirada. “Investigando sobre el negro, yo voy complicando el ojo”, que salta de una estructura a otra a modo de notas musicales de las primeras big bands a los sonidos más pop, pasando por el be bop, el rhythm and blues, el funk o el rock.

Por si cabía alguna duda, Luis Rivera explica que en Black is back  hay “música negra”, en un viaje que va “desde el origen del jazz con olor a algodón y libertad, hasta la rebeldía y el desafío, todo entre la luz, el color y las sombras, la expresividad, lo abstracto y lo figurativo”. Porque basta un ligero movimiento de la luz de la linterna del móvil para que Chuck Berry, Stevie Wonder, Bob Marley o la andrógina Grace Jones muden su expresión. Ahora ya se sabe por qué Luis Rivera lo ve todo negro.

Francisco Blanco Latino, de Sedajazz, con sus jóvenes músicos, interviniendo con motivo de la exposición 'Black is Back', de Luis Rivera. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Francisco Blanco Latino, de Sedajazz, con sus jóvenes músicos, interviniendo con motivo de la exposición ‘Black is Back’, de Luis Rivera. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Salva Torres

Riots Panorama o el paisaje urbano caótico

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao
Gabinete de Dibujos
Gris Magatzem d’Art
C / Literato Azorín, 14. Valencia
Marzo-abril de 2016

“¡El dibujo reacciona al mundo! ‘Riots Panorama’ representa un paisaje urbano caótico generado por varios acontecimientos en distintas ciudades del planeta, desde las manifestaciones de la “Primavera Árabe”, los motines suburbanos de París, Vancouver, Atenas y, principalmente, los hechos ocurridos en Londres en agosto de 2011, llevando la metrópolis a un estado de alarma caracterizado por violencia, desorden y terror en varios barrios (Hackney, Brixton, Walthamstow, Peckham, Battersea, Croydon, Lewisham…), la violencia juvenil puesta en escena a través del racismo, la guerra de clases, la crisis económica, la criminalidad, la ruptura moral y social asociada a la cultura de pandilla (en esta ocasión fueron detenidas cerca de 3.100 personas).

Drop City, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Drop City, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Este dibujo, como construcción, permite deslindar un paisaje artificial de la urbe agotada, postrevolucionaria y deshabitada, en otros tiempos, un lugar de hechos y protestas populares por parte de sus ciudadanos. El momento ahora es congelado por la tinta en puro fetichismo entre lo real e imaginado, subrayando referencias sensuales del sistema “starchitecture” (30 St Mary Axe de Foster + Partners o todavía las torres gemelas del World Trade Center de Minoru Yamasaki) que constituyen el enaltecimiento de la ciudad gloriosa que persigue la utopía de la “ciudad ideal”. ‘Riots Panorama’ conmemora a modo de postdesastre simbólico el fracaso de la vida urbana y capitalista.

Banks, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Banks, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Le acompaña la serie de dibujos ‘City Delicatessen’, que se desarrolla por parentesco a la serie de grabados Carceri d’Invenzione (1749) de Giovanni Battista Piranesi, recreando una arqueología de un presente incierto, y que consiste en una amalgama de rastros contemporáneos, donde sobresalen referencias a Drop City (el primer poblado hippie) y a los domos geodésicos de Buckminster Fuller, pero también a ciudades imaginadas desde el entorno de la actual crisis económica internacional, como por ejemplo Banks, dibujo que presenta de forma anecdótica a la banca como patéticas esculturas parlantes”.

Así describe Duarte Encarnaçao (Funchal, Madeira, 1975), autor de ‘Riots Panorama’, su intervención en el Gabinete de dibujos, un conjunto de cinco piezas meticulosamente dibujadas con tinta china, algunas de las cuales participaron anteriormente en la muestra de la Universidad de Zaragoza ’7×1 Usos’, comisariada por el grupo de investigación de esta Universidad con el que Duarte Encarnaçao colabora en ‘Los Usos del arte’. Caos urbano y crisis de ideales.

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

El Grup Instrumental de València en pazYcomedias

Delete where not like
Concierto del Grup Instrumental de València
Galería pazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5, bajo. Valencia
31 de octubre de 2015, 20.30 h.

Este concierto del Grup Instrumental de València, en colaboración con la Galería pazYcomedias, forma parte del ciclo Arts Happens comisariado por Carlota Rodríguez y Rafa Martínez. Un concierto que se formula como una referencia directa a la exposición del artista Ernesto Casero en pazYcomedias, comisariada por José Luis Pérez Pont, presentando una suerte de imágenes paralelas, en este caso sonidos similares, a la reflexión visual: la eugenesia musical. Varias preguntas pues son posibles: ¿existe una vinculación política y social de la cultura en relación a una idea de una sociedad mejor?; esta sociedad resultante y vinculante ¿qué música escucharía?, ¿es la música pues transmisora de valores e ideas?, etc. sin duda un arduo camino musicológico que nosotros no podemos, ni debemos, discutir en este sencillo foro, en este concierto, cuya misión es principalmente entretener, al cual podemos añadir, como misión estimulante, reflexionar in sieme, conjugándolas con las imágenes del artista, sobre la función del arte, sobre la sociedad y sobre sus formas de comunicarse. Podemos, en resumen, vivir la música como un espacio de reflexión, de comunicación y también como entretenimiento.

Ernesto Casero. I am a man, 2015. Lápiz compuesto sobre papel. 70x100 cm. Cortesía galería pazYcomedias.

Ernesto Casero. I am a man, 2015. Lápiz compuesto sobre papel. 70×100 cm. Cortesía galería pazYcomedias.

 

 DELETE WHERE NOT LIKE
Programa:

Jean-Philippe Rameau (Dijon, 1683 – París, 1764) Rigaudon (de Dardanus) (1739) ( 3’)
para violín y violonchelo

Ulysses Kay (Arizona 1917 – New Jersey, 1995) Prelude W14 (1943) ( 3’)
para flauta

Anónimo Lichtenburger Lagerleid (c. 1933) ( 3’)
Joan Cerveró (Arr.)
para ensemble y banda sonora

Igor Stravinsky (1882-1971) Trois Pièces (1918) ( 4′)
para clarinete

Joseph Boulogne L’Amant Anonyme (G 75) / Ouverture ( 4’)
(Chevalier de Saint-Georges, 1745 – 1799) para ensemble

Anthony Braxton (Chicago, Illinois, 1945) Composition No 358 ( 8’)
para ensemble

Ernst Krenek Sonata No. 2 Op.115 (1948) ( 9′)
para violín

Rudi Goguel (Melodía) Börgermoorlied (1933) ( 5’)
Johannes Esser (Texto) para ensemble y banda sonora
Joan Cerveró (Arr.)

Joan Cerveró (Valencia, 1961) Waltz und Tango (1993) de Wozzeck ( 5´)
para ensemble

Joan Cerveró, director/acordeón
José Mª Sáez Ferríz, flauta
José Cerveró, clarinete
Mª Carmen Antequera, violín
Mayte García, violonchelo
Comisarios del ciclo Arts Happens Carlota Rodríguez/Rafael Martínez

Grup Instrumental de València.

El Grup Instrumental de València enfoca así los contenidos del concierto, enunciados en el programa:

En el prefacio del Tratado de Contrapunto del afamado y reverenciado teórico de la música alemana Heinrich Schenker (1868 – 1935) se puede leer: “… el hombre es superior a la mujer, el productor es superior al comerciante o al peón, la cabeza prevalece sobre los pies,…”, etc. Esta afirmación, que en nuestros días sería considerada como menos “políticamente incorrecta”, es una muestra más de como la idea de orden piramidal, de organicidad y de estructura normativa se ha venido utilizando para justificar y explicar, maliciosamente según nuestra opinión, la supremacía del orden “armónico” de la música frente a todo aquellos que sonase a diferente, alejado de la norma, demonizando con ello la disonancia y la experimentación, es decir la diferencia.

Esta idea de “ideal normativo” , en la cual se ha invertido mucho dinero, tiempo y energía no es ajena a los deseos hegemónicos de las fuerzas políticas y económicas que dominaron (y siguen dominando) nuestro viejo continente europeo e incluso el norteamericano como un fiel reflejo de occidente. Esta fuerzas políticas son las mismas f que anteriormente apoyaron, como un caso extremo, la eliminación de todo lo anormal, lo diferente, lo impuro, apoyándose y justificándose en una locura eugenésica llevada a los extremos del paroxismo ideológico. Y esto que se dio en la sociedad y en la cultura también afecto al arte y, por supuesto, a la música, fiel reflejo de los valores espirituales de los pueblos. Es en el arte sonoro donde los afectos y las emociones se vinculaban más directamente con “el alma del pueblo”.

Las piezas que os proponemos escuchar en este concierto tratan todas de un mismo tema, central o lateralmente, todas tienen una relación con la exposición propuesta. Y los comentarios de Schenker apuntados al inicio de estas notas, nos ponen en el camino de nuestras especulaciones. Shenker, quién fue el impulsor teórico e ideológico de una música alemana sobria, consolidada, orgánica, basada en la tradición, asoció de manera tácita la consonancia al orden y a la salud corporal, mientras que la disonancia era representativa de la anormalidad, la deformación y la parálisis. Apoyados en una tradición occidental, (políticamente manipulada), buscaron y apoyaron argumentos para alejar al demonio de la disonancia negando y despreciando a autores que propusieron tolerancia y apertura estilística, como lo fueron en su época Jean-Philippe Rameau (1683 – 1764), posiblemente el músico y teórico francés más importante hasta el siglo XIX, quien en su «Démonstration du principe de l’harmonie» escribió: “… De la sola resonancia del cuerpo sonoro, acaban de ver nacer la armonía, la base fundamental, el modo, sus relaciones en sus adjuntos, el orden o el género diatónico(…) sin hablar del modo menor, ni de la disonancia, siempre emanadas del mismo principio, (…)”. La disonancia era parte ya de la música para Rameau y no había pues necesidad de eliminarla, al contrario de adoptarla y tolerarla.

La idea de eliminar lo diferente, (-Delete where not like- es como hemos titulado a nuestra concierto), lo que se aparta del orden (político, económico y social, por supuesto) perduró muchos años tanto a partir de las teorías de Schenker, quien criticaba y deploraba los, según él, experimentos y excentricidades de Schönberg o Stravinski (este último también presentado en este concierto). Se interpretan pues en este concierto obras de autores que de una manera u otra han sido postergados, silenciados, anulados o, en el peor de los casos, aniquilados. Autores que como muy apropiadamente señala Alex Ross en su imprescindible libro El ruido eterno (Seix Barral, 2009) donde sólo se les da una opción: Fuga o muerte. Tal es el caso del checo Ernst Krenek, nacionalizado posteriormente estadounidense, quien tuvo que huir de la alemania nazi de una muerte segura por dos razones, la primera por ser judío y la segunda por haber escrito una ópera que utilizaba técnicas contemporáneas y se apoyaba en el jazz, a lo que habría que añadir que en su obra principal, la ópera Jonny spielt auf («Johnny empieza a tocar», 1926) personaje principal era de color. Debido a esta circunstancia fue incluido en la lista de la llamada Entartete Musik o música degenerada, lista de autores corrompidos que se apartaban de la ortodoxia y que había que prohibir, silenciar o eliminar. Hoy se interpreta en este concierto su exigente y bella Sonata No. 2 Op.115 para violín solo. Como ilustración y acompañamiento también se interpretaran dos obras que pertenecen al imaginario sonoro de los campos de exterminio nazi, donde la música, a pesar de todo fue una válvula de escape y de esperanza para alejarse de una muerte segura.

Dentro de los casos extremos de alienación y eugenesia es posiblemente en los casos de músicos de color donde ha existido una relación más conflictiva, a parte de la barbarie contra el pueblo y los artistas judíos como ya hemos dicho, ya que músicos de color son prácticamente  inexistentes en la música clásica.

La música clásica debido a sus altas necesidades técnicas y económicas ha sido patrimonio de las clases altas y estas siempre han protegido y defendido este atributo de clase (que se ha consolidado a través calificativos alienantes como: “la música culta”, ” la alta cultura” o términos altamente sectarios que lo único que proponían, y aún proponen, es una utilización de la estética como diferencia, la pertenencia “al grupo de los elegidos”. Tres músicos negros son propuestos como punto de referencia de esta reflexión, por una parte el primer compositor cuyas raíces son origen africano, el conocido como “el Mozart negro” Joseph Bologne, Chevalier de Saint-Georges (1745 -1799) nacido en la colonia francesa de Guadalupe.  Los dos compositores que también se presenta en este concierto tienen orígenes e influencias del jazz, aunque cada uno de ellos evolucionó de manera diversa, incluso divergente. Por un lado Ulysses Kay (1917 – 1995)   compositor estadounidense de origen afro-americano que después de estudiar con Luenig y Hindemith optó por un lenguaje neoclasicismo. Su Preludio para flauta es un compendio de recursos técnicos y expresivos que intentan aportar otras visiones de la música sin apartarse de la tradición. Caso contrario es el de Anthony Braxton (1945) quien desde sus orígenes como músico de jazz y como colega y participante en proyectos con grandes nombres de la historia del género como violinista Leroy Jenkins, el trompetista Wadada Leo Smith o en el proyecto de la Association for the Advancement of Creative Musicians, fundada en Chicago. Sus influencias van desde Ornette Coleman, John Coltrane, Paul Desmond o Eric Dolphy hasta  artistas “no de jazz” como John Cage o Karlheinz Stockhausen. De este carismático autor se va a interpretar un fragmento de su obra Composición #358, última de sus composiciones de lo que él titula con el distintivo de Ghost Trance Music. En esta obra se ven reflejadas todas la influencias históricas y estéticas de un periodo que va desde los años 50 a la actualidad, donde convergen el free-jazz, el fluxus, John Cage, la improvisación , la música ritual y la protesta política sobre la opresión estética e ideológica de la música blanca.

Para finalizar el concierto hemos elegido un fragmento de la música de escena de la obra teatral del dramaturgo y médico alemán George Büchner, compuesta por Joan Cerveró (Valencia, 1961) para la producción homónima dirigida por Carles Alfaro en 1993. En esta obra, además de muchos otros dramáticos sucesos se narran, se presentan los experimentos realizados por los médicos con “voluntarios” quienes a cambio de dinero ofrecían sus cuerpos a la experimentación, a estas prácticas antinaturales, donde la persona se convertía en un producto, un medio para conocer los efectos de las drogas y las medicinas para así producir nuevos productos para una futura sociedad mejor (que es el título de esta exposición de Ernesto Casero: Better humans tomorrow!). El dramático y espasmódico vals , donde se inocula la droga al soldado Woyzec y el decadente y despiadado tango que baila este joven soldado cuando asesina a su amante María junto al lago iluminado por la luna, un lago teñido de sangre y locura. Música que nos habla de la vida y vida que nos lleva hacia la música.

Joan Cerveró. Foto: Marino Scandurra.

Joan Cerveró. Foto: Marino Scandurra.

Silmäterä: ¡Peligro, mujer protectora!

Silmäterä, de Jan Forsström
Sección oficial de largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Madre no hay más que una, pero cuando su figura se engrandece hasta querer abarcarlo todo, siendo más-que-una la totalidad, surgen los problemas. Problemas para el hijo que, de sentirse protegido, pasa a reclamar el aire que le falta por tan asfixiante delirio de seguridad. Silmäterä, del director finlandés Jan Forsström, narra el caso de una de esas madres sobreprotectoras. Marja (Emmi Parviainen) es una madre soltera feliz de tener para sí a su hija Julia (Luna Leinonen Botero). Hasta que llega Kamaran (Mazdak Nassir) reclamando su paternidad, para desatar en ella un irracional estado de sitio en defensa de su queridísima hija.

Emmi Parviainen (izquierda) y Luna Leinonen Botero en un fotograma de 'Silmäterä', de Jan Forsström. Cinema Jove.

Emmi Parviainen (izquierda) y Luna Leinonen Botero en un fotograma de ‘Silmäterä’, de Jan Forsström. Cinema Jove.

Silmäterä se presentó a concurso en Cinema Jove después de que lo hiciera la rumana Roxanne, de Vali Hotea. Merece la pena su visionado una al lado de la otra, porque de la comparación entre ambas películas saltarían chispas en un debate posterior. En ambas hay dos hombres solicitando su justa paternidad, pero el destino de los acontecimientos es muy distinto en una y otra. En Silmäterä, Kamaran es despreciado como padre de esa hija, lo cual provoca sucesivos desatinos en la mente de Marja, mientras en Roxanne, la paternidad reclamada va encontrando apoyos, por dolientes que sean, en pos de una verdad que se le trata de ocultar.

Emmi Parviainen en un fotograma de 'Silmäterä', de Jan Forsström. Cinema Jove.

Emmi Parviainen en un fotograma de ‘Silmäterä’, de Jan Forsström. Cinema Jove.

Silmäterä, he ahí su principal virtud, ahonda en la sobreprotección de esa madre soltera, mostrando los estragos de su obsesión. La muestra sin caer en la tentación, tan posmoderna, de terminar deleitándose con el sin sentido al que convoca el progresivo avance hacia el abismo, de una mujer entrega a la defensa numantina de su hija. Kamaran, que tan sólo pretende el reconocimiento de su paternidad y poder conocer a Julia, será el detonante de la explosividad de Marja, posesiva hasta límites suicidas.

Jan Forsström debuta en el largometraje con Silmäterä, y lo hace con grandeza. No sólo por saber trasladar a la pantalla un material tan ignífugo sin quemarse, sino por hacerlo asumiendo riesgos en la interpretación por parte de dos jóvenes (jovencísima Luna Leionen) actrices. El salto al vacío le sale bien, porque la película sigue los avatares de esa madre y su hija, cuanto más unidas igualmente condenadas a un suicida aislamiento. Soledad que ya viene marcada por el trabajo nocturno de Marja y esa pléyade de trabajadores de diferentes países, a modo de metáfora de la difícil convivencia entre culturas diversas.

Luna Leinonen Botero en un fotograma de 'Silmäterä', de Jan Forsström. Cinema Jove.

Luna Leinonen Botero en un fotograma de ‘Silmäterä’, de Jan Forsström. Cinema Jove.

Forsström no rehúye este conflicto social, pero apunta en otra dirección: “Estoy también interesado en las cuestiones sociales, pero opino que son a menudo un subproducto de la psicología”. Y la psicología de esa madre soltera que tiende a proteger a su hija pistola en mano si hace falta, es lo que reclama toda la atención del director finlandés. Y a ello se entrega, mostrando el paulatino descenso a los infiernos de Marja, cuya irracionalidad se nutre de los fantasmas que van poblando su cabeza, por efecto de una maternidad que niega la función paterna.

Silmäterä, como ya sucediera en Nagima o en Ártico, otras dos películas a concurso, pero ofreciendo una salida bien distinta, habla de la maternidad y las dificultades para sacar adelante un hijo, cuando la existencia está cogida con hilos. Con tan finísima urdimbre emocional, Forsström teje una historia cuyo giro final la engrandece. Sin duda candidata al Premio Luna de Valencia.

Emmi Parviainen en un fotograma de 'Silmäterä', del director finlandés Jan Forsström. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove

Emmi Parviainen en un fotograma de ‘Silmäterä’, del director finlandés Jan Forsström. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove

Salva Torres

Heráclito y Lo que el viento se llevó

IVAM

Jorge Pineda

Hasta el 2 de mayo

El IVAM Inicia su programación del año 2013 con una exposición del artista dominicano Jorge Pineda que revisa su producción de los últimos diez años. Jorge Pineda al titular su exposición con esta cita extraída de la película norteamericana Lo que el viento se llevó ‘After all, tomorrow is another day’ (Después de todo, mañana será otro día) propone una lectura optimista de las cuestiones sociales que aborda en sus obras, y deja abierta la posibilidad de una lectura irónica ante las situaciones adversas en la que nos muestra a sus personajes. La exposición reúne un conjunto de instalaciones como Me voy: Norte (2006); Mambrú (2006) Afro Fashion (2009), obra de la colección del IVAM; Happiness (2012); I’m so fucking happy (2013); Cadáver Exquisito. Homenaje a Joseph Beuys, (2013), y series de dibujos como Trampas de la fe, Art Now, Volume III; Niñas locas sin máscara (2008); 18 veces, con las que plantea una lectura metafórica que propone nuevos significados que enriquecen y, a su vez cuestionan, el sustrato emocional y cultural del que forma parte.

A lo largo de su trayectoria artística, la obra de Jorge Pineda tiene a Latinoamérica como referente conceptual. Desde el racismo a la violencia infantil, alegoriza cuestiones sociales de su tiempo y manifiesta su voluntad de crítica social. Pineda estructura elementos de la cotidianidad como símbolos de cuestiones sociales. Sus propuestas, cargadas de ironía, reflejan arquetipos y costumbres populares desde la perspectiva de la crítica social, en el marco de la cultura urbana contemporánea, característica que también le aproxima al arte pop norteamericano.

 

Jorge Pineda realiza sus obras a partir de técnicas tradicionales como la pintura, el dibujo o el grabado y otorga especial relevancia a la figuración,  Su obra se ha centrado generalmente en la representación de la figura humana, a la que somete a una relectura tanto de su temática como de las propia disciplina artística. La rica iconografía que ha configurado a lo largo de su trayectoria plantea una lectura metafórica que se distancia de la gramática convencional de la escultura. En sus instalaciones se pone de manifiesto su formación como arquitecto con la integración escénica de la obra en el espacio de su entorno y en el del espectador que la contempla.

 

Son obras que generan una extraordinaria inquietud, caracterizadas generalmente por la presencia de figuras aisladas, de apariencia desencantada e insegura, que presentan el rostro oculto o enmascarado. Resultan particularmente significativas aquellas en que exploran el universo de los cuentos infantiles y desvelan las polaridades que ocultan los laberintos del inconsciente. Como en la serie de dibujos 18 veces en la que establece una alegoría sobre el aislamiento a partir de la imagen del cordón umbilical o “Niñas rojas”, serie en la que explora la percepción que los personas tienen de si mismas, compuesta por varios dibujos, a los que el espectador completa eligiendo la máscara que mejor corresponde a la idea que tiene de si mismo. Son máscaras definidas no por la apariencia del rostro, que está oculto, sino por la grafía corporal del sujeto. En la instalación Mambrú aparecen varias figuras de niños soldado, recubiertos de plomo y, de nuevo, enmascarados, portadores de armas de fuego.