Políticas culturales: ¿hay alguien ahí?

Las políticas culturales
Debats de La Nau de la Universitat de València
Con: Yuri Aguilar (UPyD), Pepe Almería (Podemos), Carmen Amoraga (PSPV-PSOE), Robert Lisart (EUPV), Miguel Ángel Mulet (PPCV) y Josep Mª Pañella (Compromís)
Moderador: Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València
Martes 28 de abril, 2015

La maquinaria electoral está servida. Y cuando esa maquinaria se pone en marcha lo tritura todo. Incluida, claro está, la reflexión en profundidad de los asuntos que preocupan a los ciudadanos. Por ejemplo, la política cultural, que era el núcleo del debate organizado por La Nau de la Universitat de València en su Aula Magna. Se reunieron todos los partidos valencianos con representación institucional que concurren a las próximas elecciones autonómicas. Con la salvedad de Ciudadanos, que declinó su asistencia.

De izquierda a derecha, Robert Lisart, Yuri Aguilar, Miguel Ángel Mulet, Antonio Ariño, Carmen Amoraga, Pepe Almería y Josep María Pañella. La Nau de la Universitat de València.

De izquierda a derecha, Robert Lisart, Yuri Aguilar, Miguel Ángel Mulet, Antonio Ariño, Carmen Amoraga, Pepe Almería y Josep María Pañella. La Nau de la Universitat de València.

Se habló de todo y de nada. ¿Los diez minutos que Antonio Ariño, vicerrector de Cultura y moderador del debate, concedió a cada uno de los intervinientes justifica la cascada de consignas, lugares comunes y escaso calado de las, llamémoslas así, propuestas? No, en diez minutos se pueden decir quizás no muchas más cosas, pero sí mejor argumentadas. De manera que puestos a nadar en el agua de los tópicos, nadie mejor que Miguel Ángel Mulet (PPCV) para abrir el debate.

Y lo abrió tendiendo la mano que mece la cuna al resto de partidos en la oposición: “Tenemos que encontrar puntos de encuentro”. Mulet se refería a los puntos que vendrían a cerrar una herida por la que se desangran las políticas culturales perpetradas por su partido en el gobierno hace ya unos cuantos años. Su intervención fue lo más parecido a lo que Pepe Iglesias ‘El zorro’ llamó “un cuchillo sin mango y sin hoja”.

Luego vino la intervención del resto de representantes políticos, por este orden: Carmen Amoraga (PSPV-PSOE), Yuri Aguilar (UPyD), Pepe Almería (Podemos), Robert Lisart (EUPV) y Josep Mª Pañella (Compromís). Todos ellos mirando de reojo al representante ‘popular’, objeto de la correspondiente crítica, pero todos ellos enarbolando la bandera de otra política cultural menos “clientelar”, menos dada al “despilfarro” y más asentada en los principios del “sentido común” y del consenso con los “profesionales del sector”.

Imagen del Palau de les Arts.

Imagen del Palau de les Arts.

Se habló de “restaurar los concursos públicos, tal y como se ha hecho en el IVAM” (Lisart), de “bajar el IVA al 4%” (Pañella) en justa correspondencia con otros países europeos, así como de recuperar la RTVV, la señal de TV3, el Circuit Teatral y hasta la Mostra. Aguilar puso igualmente el acento en el estímulo del mecenazgo, en la desaparición de las diputaciones y en el fomento del doblaje en valenciano. Salió a colación el Palau de les Arts y el Palau de la Música, dos espacios públicos que, en ocasiones, hasta se hacen la competencia programando lo mismo a la vez (Lisart).

Se habló de todo ello y más, pero sin salirse un centímetro del programa electoral. De hecho, cuando un representante de la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana preguntó por cuestiones relacionados con su sector, salvo Amoraga, nadie las tenía contempladas en su programa. Como nadie contempló, más allá de tan genérico repaso a los despropósitos del Partido Popular, ofrecer argumentos de cierto calado en las supuestas políticas culturales del ansiado futuro cambio de gobierno.

Se habló de los músicos valencianos, de los artistas plásticos, de los escritores y libreros, de los actores y actrices, del teatro, del audiovisual… Pero salvo las propuestas de recuperar lo habido y por haber, sin que nadie se dignara a esbozar mínimamente cómo lo harían, bajo qué parámetros y con qué criterios, el mapa de las políticas culturales quedó dibujado con dos o tres pinceladas de la mejor de las voluntades. Nada que ver con el dibujo de un plan a medio y largo plazo para que la cultura, terreno mal abonado, diera poco a poco sus frutos más allá del ditirambo hacia los profesionales del sector o la reprobación acerca de lo tristemente acontecido durante los últimos años. Cultura viene de cultivar y por lo que se vio y escuchó en La Nau hubo más exposiciones trilladas, que verdaderas propuestas encaminadas a separar el grano de la paja.

Uno de los montajes falleros 2015.

Detalle de una de las Fallas 2015. Makma

Salva Torres

«La política de Wert es de las más nefastas»

Desayunos Makma en Lotelito
Con Carlos Madrid, director del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina
Filmoteca de Valencia, La Nau de la Universitat de València e Institut Français
Del 6 al 16 de noviembre, 2014
Entrevista realizada por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres

Carlos Madrid no necesita alzar mucho la voz para decir cosas que transmiten la seguridad de quien confía ciegamente en lo que hace. “Si se cierra una puerta, siempre puede abrirse otra”. Él, como sus admirados directores de mediometrajes, posee la valentía de cuantos se dedican a sacar adelante proyectos casi imposibles, teniendo en cuenta el país en que vivimos. Un país cuyo ministro de Educación¿?, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, aprobó la subida del IVA cultural al 21%, y a quien Jordi Savall envió una dura carta de renuncia al Premio Nacional de Música 2014, “en defensa de la dignidad de los artistas”.

Carlos Madrid, director de La Cabina, en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Carlos Madrid, director de La Cabina, en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“La política de Wert es de las más nefastas”, subraya Carlos Madrid, en sintonía con la dura crítica de Savall. En este sentido dice que “cualquier protesta estará bien”. Aún así, el director del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina sigue a lo suyo: que es abrir puertas allí donde suenan con más fuerza los portazos. Menos mal que la Universitat de València y la Filmoteca de CulturArts, o lo que es lo mismo, Antonio Ariño y José Luis Moreno, han visto el diamante en bruto que supone contar en Valencia con un festival único en su especialidad, y lo apoyan para que se consolide incluso en tiempos precarios.

“Hacer un mediometraje es un acto de valentía”

Y el caso es que, como dice Carlos Madrid, los mediometrajes “se ven más de lo que pensamos”. Se refiere al impacto actual de la series de televisión, cuya duración “es similar a la del mediometraje”. Hasta ahí el paralelismo en cuanto al formato, porque luego las series y las películas de entre 30 y 60 minutos van por caminos distintos. “Hacer un mediometraje es un acto de valentía, porque no hay canales de distribución y exhibición que permitan mostrar esas obras al público”. Por eso admira a los cineastas que se dedican a expresar lo que sienten, a través del mediometraje.

Carlos Madrid, director de La Cabina, en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Carlos Madrid, director de La Cabina, en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Como admira las políticas culturales que se hacen en Francia, donde existe “mucha producción y mucha distribución”, y donde la televisión juega un papel importante “exhibiendo sus mediometrajes”. “Los franceses pagan 50 céntimos por cada entrada de cine, que luego se destina a la producción de películas”, destaca Madrid. En España, ni siquiera se reconoce al mediometraje, aplastado entre el corto y el largo dentro de la industria de cine español. “Poco a poco hemos logrado que, al menos, la gente sepa que nuestro festival está dedicado al mediometraje, no al corto”.

“Hay que propiciar políticas de visibilidad de nuestro cine”

La secuencia sería la siguiente: realización de obras en ese formato, su distribución y exhibición, para lo cual un festival como La Cabina es fundamental y, lógicamente, “que la gente vaya a verlas”. Por eso Carlos Madrid piensa que las instituciones no deberían limitarse a dar el dinero y salir corriendo, sino a “propiciar políticas que permitan la visibilidad de esas películas mediante carteles por toda la ciudad”. Y pone el ejemplo de ‘Magical girl’, de Carlos Vermut, premiada en San Sebastián, y cuya promoción publicitaria posterior ha sido prácticamente nula.

Carlos Madrid, director de La Cabina, en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Carlos Madrid, director de La Cabina, en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“Echo en falta una mayor profesionalización del sector, porque hay proyectos que pueden mejorar si contáramos con buenos profesionales”. En su caso, como recordó en rueda de prensa el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, esa profesionalización está fuera de toda duda. Aún así, él insiste en esa mayor capacitación para obtener los mejores resultados. La Cabina, desde luego, está en esa franca progresión. “A nivel de público, el año pasado superamos los 3.000 espectadores, una cifra que nos parece muy satisfactoria”. El presupuesto, alrededor de 12.000€, también ha mejorado con respecto a la pasada edición, aunque se halle lejos de los 48.000€ estimados de “coste real”.

De izquierda a derecha, Gonzalo de Zárate, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Carlos Madrid y Vicente Chambó, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

De izquierda a derecha, Gonzalo de Zárate, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Carlos Madrid y Vicente Chambó, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

En cuanto a la programación de esta séptima edición, Carlos Madrid destaca la “nueva hornada de cineastas polacos”, con un cine de “humor socarrón, fresco, irónico”, además de la abundante presencia francesa. Que haya más de unos países u otros depende única y exclusivamente de la calidad de las películas. “No buscamos determinado tipo de mediometrajes, sino que se impone la calidad, de ahí que tampoco hayamos querido mostrar cierto fatalismo, porque eso es algo que descubres después de la selección”.

Además de la novedad de proyectar las 24 películas a concurso en la Filmoteca, por primera vez después de haberlo hecho tres años en el MuVIM y tres más en el IVAM, La Cabina estrena sección en el Instituto Francés: Mediometrajes Panorama Francés, donde tres cineastas dialogarán acerca de sus respectivos trabajos. A futuro, Carlos Madrid piensa en “añadir mediometrajes de carácter documental y experimental” y, si el presupuesto lo permite, “traer más directores y aumentar la dotación de premios”.

Carlos Madrid, director del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina. Fotografía: Gala Font de Mora.

Carlos Madrid, director del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina. Fotografía: Gala Font de Mora.

Salva Torres