MISSED CALL. Gema Rupérez

MISSED CALL. Gema Rupérez
Espacio Dörffi
C/Guagáro 6, Arrecife. Las Palmas
Hasta 9 de mayo de 2018

Clausurado el proyecto expositivo de Gema Rupérez, éste sigue golpeando consciencias. MISSED CALL, creación realizada en colaboración con la Fundación César Manrique, ha resultado ser la sexta exposición de Espacio Dörffi, centro de arte contemporáneo, donde artistas de diferentes puntos geográficos, establecen conexiones enriquecedoras. En el proyecto, se contrapone algo tan sublime como la poesía, inmortalizada en libros, con su contrario simbólico en el imaginario colectivo, la prostitución, sometida a la invisibilidad.

El trabajo de  Rupérez gira en torno al anhelo de supervivencia. La confrontación y la lucha por el poder hegemónico es una constante en sus últimos proyectos. La inestabilidad, la vulnerabilidad y la frustración también forman parte del contenido emocional de sus obras. A través de diferentes medios como la instalación, la fotografía, el vídeo o el dibujo, reflexiona sobre el poder o la incapacidad de comunicarnos y, en definitiva, sobre las distopías de la sociedad contemporánea. Su trabajo aspira a ser una distorsión lírica de la realidad.

Para el proyecto, la artista publica en la sección de contactos una selección de poemas de mujeres junto a un número de contacto. Este, funcionará como punto inicial de MISSED CALL que se contextualiza en el trabajo de pared realizado a partir de dichos anuncios, junto con dos vídeos donde se puede seguir el proceso de creación de la obra. Desde las conversaciones de la artista para la inclusión del anuncio a una selección de mensajes de voz recibidos. Transporta al espacio expositivo el teléfono encapsulado a la par que activo, que expone al público a la incertidumbre de que una nueva llamada pueda sonar en cualquier momento.

De éste modo, se aúna el componente instalativo con el performativo, tanto el de la artista, como el de quienes han llamado al teléfono facilitado o pueden llamar en cualquier momento, incluso como el del propio público, interpelándose la obra desde diferentes ángulos. También Rupérez borra todo distintivo, alegando que no importa el lugar ni el periódico, pues como norma general no se encuentra ningún atributo diferenciador en las secciones de contactos de distintas publicaciones. “Quiero morder tu carne, salada y fuerte” de Gioconda Belli, “Sé gritar hasta el alba” de Alejandra Pizarnik, “Que tus brazos me ciñan entera y temblorosa”, de Dulce Maria Loynaz, o “Mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega”, de Alfonsina Storni, son algunos de los poemas que en el periódico aparecen firmados solamente con el nombre de pila.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffi. Detalle del montaje expositivo.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffi. Detalle del montaje expositivo.

A través del aparentemente sencillo gesto de sustituir poesía por un anuncio de contactos, se esconde una postura de subversión. Este traslado de un limitado espacio de lectura (literatura) a otro (prensa) enfrenta al espectador ante la ruptura de un supuesto sistema de representación social, ese que de manera implícita parece responder a lo normativo y complaciente con el statu quo.

El componente poético –correspondiente al sentimiento y al intelecto– se contrapone al lenguaje usado en páginas de contacto –ese que apela a la búsqueda de un mercado, de un intercambio comercial–. Es así como la estrategia de la artista se apropia de un lirismo que simula paliar la agresividad implícita en el lenguaje de transacción comercial de la sección de “contactos”. Un pseuodónimo naturalizado para hablar de un espacio de mercado más, pues al fin y al cabo como apunta el filósofo feminista Paul B. Preciado “las prostitutas son la carne productiva subalterna del capitalismo global”. Con el uso de la poesía, se descomprime la distensión que aún genera el hecho de tratar el tema de una profesión no exenta de controversia y que incluso,  ni siquiera es capaz de poner de acuerdo a las distintas facciones del corpus plurivocal de los feminismos.

El caso es que, dejando de lado el debate entre abolicionismo o reglamentarismo, la clave aquí es la capacidad de la artista de situarnos ante ese ábaco de sentimientos encontrados, ante la prostitución como espacio de encrucijada, apelando así a la inmovilidad en torno a ciertas estructuras relativas al género y a la sexualidad. Y es que se trata más de entender la importancia de la apertura de nuevos espacios, los puntos de fuga y las posibilidades de descodificar que dirían Deleuze y Guattari, pues “El problema no es el de una libertad, sino el de una salida”. La creadora se enfrenta al imaginario que se ha ido perpetuando a través de la propia historia del arte, desde Picasso y Las señoritas de Avignon hasta las bailarinas del Moulin Rouge retratadas por Toulouse Lautrec, en todos los casos perpetuando una visión por todos reconocible de prostituta estereotipada.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffil.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffi.

Rupérez hace un viraje al tema ofreciendo una visión en la que el cuerpo de ellas también está presente pero invisible, la misma invisibilidad con que la sociedad nos ha acostumbrado a confrontar el tema, ya que como apuntaba Griselda Pollock “lo que aprendemos del mundo y sus gentes está ideológicamente construido en conformidad con el orden social dentro del que es producido”. Al fin y al cabo las prácticas culturales no consiste en retratar una realidad, sino con un conjunto de elementos simbólicas que facilitan una semi comprensión del mundo, y por ende, nuestro modo de conectar con él. El papel del arte se intuye en la producción de nuevos significados y la desarticulación de simbólismos previos, dejando siempre una puerta abierta hacia una relectura de nuevos espacios de negociación social.

 

“Me he posicionado en la tradición”

Quattrovento Muralis, de Pablo Auladell
Estudio 64
Plaza de Benimaclet. Valencia
Hasta el jueves 26 de octubre de 2017

El ilustrador Pablo Auladell vivió hace poco uno de esos momentos cumbres que dejan huella. El 13 de septiembre recibió el Premio Nacional de Cómic 2016 por su obra ‘El paraíso perdido’ inspirado en un libro de John Milton de las manos de los Reyes de España, en la Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca.  “Sí, fue un día emocionante, porque los Reyes representan en este momento algunas cosas muy importantes”, comenta este alicantino enamorado de la luz de su tierra.

El importante galardón ha marcado un hito en su brillante trayectoria profesional. “Me ha dado cierta tranquilidad económica para trabajar más y me ha hecho viajar mucho, he tenido que atender muchos compromisos. Todo esto es muy agradable pero le aleja a uno del estudio, del silencio y de la concentración, de modo que debo regresar a mi celda de monje cuanto antes”.

Vista de la exposición de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Vista de la exposición de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Otro motivo de satisfacción es la muestra de sus obras que se exhibe en Estudio 64 de Valencia hasta el 26 de octubre. Quattrovento Muralis, una colección de 21 originales seleccionadas por él mismo de sus mejores libros, un grupo de obras que constituyen la respuesta gráfica a una serie de textos trabajados en los últimos años en los que renacen los mitos en su enésima encarnación: El Paraíso perdido, La puerta de los pájaros, Lacplesis, Pameos y meopas. Cuando Auladell dibuja así, lo llama modo Quattrovento Muralis.

La exposición se estructura en cuatro bloques, el primero contiene 11 originales del cómic El paraíso perdido, versión en viñetas del libro de John Milton que publicó la editorial Sexto Piso, en 2015. Son 11 páginas realizadas con grafito sobre papel. El segundo bloque incluye tres de las 12 ilustraciones originales que Auladell realizó para la novela titulada La puerta de los pájaros de Gustavo Martín Garzo, publicado por Editorial Impedimenta, realizadas con grafito y pastel sobre papel.

El tercer bloque reúne tres  obras  en grafito y pastel sobre papel para Lacplesis, encargo que recibió Auladell de la embajada española en Letonia para ilustrar una historia sobre Lāčplēsis, un mito nacional letón, en el marco de una serie de intercambios culturales entre ambos países. Por último, cuatro obras realizadas con grafito, lápiz de color y pastel sobre papel para una edición de poemas de Julio Cortázar,  Pameos y meopas, publicado por primera vez en 1971 y que Nórdica Libros ha reeditado este año.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Depurado y exquisito, el estilo Auladell es inconfundible. ¿Cómo lo ha ido forjando? “Trabajando muchísimo, por supuesto, libro a libro y fracaso a fracaso. Soy un ilustrador que se ha posicionado en una tradición. Me baño en las aguas de un río que viene de antiguo, lo que lentamente deja un sedimento en mi trabajo. Es justo lo contrario a trabajar en la corriente de las modas. Allí tendría que cambiar de estilo según cambiaran las tendencias. No es ni mejor ni peor. Es mi elección”.

El proceso de elaboración de cada obra “depende en sus detalles del proyecto en cuestión, pero siempre consiste en la búsqueda de un modelo, en realizar una metamorfosis para ponerme la máscara adecuada, en dibujar hasta encontrar la imagen semilla que contiene el código genético del proyecto entero en su interior y en establecer unas pocas leyes para el mismo y cumplirlas a rajatabla”.

Aunque estudió Filología inglesa y tiene una querencia especial por los personajes literarios, Auladell no ha pensado en escribir una novela. “Escribo a diario reflexiones, de vez en cuando poemas y también hay libros donde la palabra es de mi responsabilidad, como La Torre Blanca y La feria abandonada, por ejemplo. Lo que ocurre es que me interesa la palabra en relación poética con la imagen, y ahí entra el cómic y el libro ilustrado”.

En estos momentos trabaja en un par de álbumes ilustrados y un par de tebeos. “También un proyecto especial del que no puedo aún decir nada”, concluye Pablo Auladell.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Bel Carrasco

Un centenar de artistas derriba el muro Mediterráneo

Mediterrani: Mar de Murs
Octubre Centre de Cultura Contemporània
C / Sant Ferran, 12. Valencia
Inauguración: jueves 6 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 30 de octubre de 2016

Más de un centenar de artistas y creadores participan en la exposición ‘Mediterrani: Mar de Murs’ que acoge el Octubre Centre de Cultura Contemporània de Valencia y que ofrece una singular mirada a los conflictos y las desigualdades del Mediterráneo y Europa y plantea una reflexión sobre  la crisis de los refugiados. La exposición está englobada dentro de los actos de Mostra Viva del Mediterrani, el festival de cine que se celebra esta semana y ha recuperado y mantiene activo el espíritu de la Mostra de Cine del Mediterrani.

La exposición ofrece una original reflexión sobre un complicado momento geopolítico que ha dejado de lado la identidad y proximidad cultural y el intercambio de ideas para convertirse en un simple juego de intereses sociales, políticos y económicos. Coordinada por la catedrática de Escultura y académica de San Carlos, Amparo Carbonell, la muestra parte de una sencilla idea: la creación de obras de arte y reflexiones a partir de ideas y objetos encontrados en la orilla del mar y que evocan espíritu de libertad y comunicación entre culturas y sociedades próximas y ahora distantes.

Vista de la exposición Mediterrani: Mar de Murs, en el OCCC. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Vista de la exposición Mediterrani: Mar de Murs, en el OCCC. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Cuadros, esculturas, instalaciones, poemas, textos, simples objetos abandonados a su suerte y deteriorados por el mar pero representativos de nuestro presente proponen un sinfín de sensaciones en las paredes del antiguo edificio El Siglo. Actúan al mismo tiempo  como metáfora, crítica y objeto de reflexión en torno a las desigualdades, los conflictos bélicos y el distanciamiento que la actual situación está generando entre un Norte preocupado de su economía y un Sur necesitado de la solidaridad.

Para Amparo Carbonell, esta exposición ”tiene como punto de partida las miradas individuales de un grupo heterogéneo de personas que se interrogan sobre los muros que levantamos desde Europa. Por eso la hemos llamado ‘Mediterrani: Mar De Murs’. La propuesta a los participantes fue que elaborara pequeños objetos tomando como referencia esos otros que tal vez llevaríamos con nosotros en un bolsillo, en una maleta o en un hatillo si tuviéramos que salir con límite de equipaje”. Al mismo tiempo, según recuerda la comisaria de la exposición, cada uno de ellos tenía que ir acompañado de una pequeña historia que lo situara y armara de intención. El resultado ha sido un espacio lleno de piezas de pequeño tamaño y cargadas de significado.

Vista de la exposición Mediterrani: Mar de Murs, en el OCCC. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Vista de la exposición Mediterrani: Mar de Murs, en el OCCC. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Por ello, Amparo Carbonell propone una visita tranquila y anima al espectador a que se detenga en cada pieza y lea las historias que hay escritas en las etiquetas ya que están llenas de curiosidades. “Es una muestra poco habitual, en la que se conjugan muchos factores y una magnífica oportunidad para reflexionar en un lugar  ahora cargado de energía y motivación”, añade la comisaria de la exposición.

La muestra multidisciplinar estará abierta hasta el 30 de octubre. Es una gran oportunidad para descubrir infinidad de originales propuestas creadas ex profeso para la ocasión y generar al mismo tiempo un proceso de reflexión en torno a un conflicto interminable que ha llenado las orillas del Mediterráneo de  drama e insolidaridad.

Algunas piezas de la exposición Mar de Murs.

Algunas piezas de la exposición Mediterrani: Mar de Murs, en el OCCC. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Mecenas al rescate de la poesía

21veintiún versos
Revista de poesía

Cerca de un centenar de personas, asociaciones culturales, editoriales y despachos de abogados han aportado dinero para que la revista 21veintiúnversos nazca en Valencia con vocación de perpetuarse en el tiempo. El objetivo, apunta Francisco Benedito, coordinador de la publicación junto a Víctor Segrelles, es “acomodar en sus páginas toda la poesía que seamos capaces”. Lo harán por entregas, ya que siguiendo al pie de la letra el nombre de la revista, en cada número habrá textos inéditos de 20 poetas, acompañados de la obra de un artista plástico de renombre. De hecho, arrancan con una de Jordi Teixidor, Premio Nacional de Artes Plásticas 2014.

Obra de Jordi Teixidor incorporada al número 1 de 21veintiúnversos.

Obra de Jordi Teixidor incorporada al número 1 de 21veintiúnversos.

El poeta Juan Pablo Zapater es el director de 21veintiúnversos, para quien la revista surge de la “necesidad de sentirnos cerca de la belleza”. Partiendo de esa necesidad, la propia publicación está concebida como un objeto bello, impreso en offset sobre papel de alta calidad, reproduciendo en su cubierta la obra plástica realizada para cada número por un artista invitado. Carmen Calvo, la que fuera igualmente Premio Nacional de Artes Plásticas un año antes de que lo fuera Teixidor, será la encargada de ilustrar el número 2 previsto para febrero de 2016, dada la periodicidad cuatrimestral de la revista.

“¿Para qué poetas en tiempos de penuria?”, se preguntó Benedito en la librería Ramón Llull, donde se presentó la publicación arropada por algunos de sus mecenas. Zapater, poco antes, había anticipado su respuesta al tomar prestada una frase de Georges Braque, a su vez citado por Rosa María Mateo: “El arte es una herida hecha luz”. A esa herida abierta por la crisis viene a echar luz cicatrizante la revista 21veintiúnversos, nacida igualmente “con el propósito de preservar algo tan trascendente como es el intercambio entre esos mundos interiores que sobreviven aislados, y a veces hasta amordazados, por la sociedad materialista que los rodea”, según explicaron sus creadores a modo de pistoletazo de salida.

Ejemplares del número 1 de 21veintiúnversos.

Ejemplares del número 1 de la revista de poesía 21veintiúnversos.

Como antídoto a ese materialismo, la revista inyecta esas 21 dosis cuatrimestrales de alma en forma de poemas. De hecho, el alma está inscrita en el origen del nombre de la publicación. “Dicen que el alma no es una sustancia medible”, explicó Zapater. Pero echando mano del físico estadounidense Duncan MacDougall, que postuló que el alma humana pesaba 21 gramos a tenor del peso corporal que se perdía tras la muerte, Zapater lo asumió como seña de identidad del proyecto editorial recién nacido: “El autor no muere al escribir el poema, pero sí que se desprende algo de su espíritu”.

Y como 21 son también los poetas y artistas plásticos reunidos en cada número, además de hallarnos en el siglo XXI, todo llevaba al nombre de 21vientiúnversos como corolario final de tanta casualidad. Incluso casual ha sido el éxito a la hora de captar recursos mediante el micromecenazgo. “Ha sido una sorpresa maravillosa”, destacó Segrelles. Los mecenas particulares tienen tres opciones: 20€ y el derecho a un número de la revista; 30€, por dos ejemplares de la revista, y 50€ por un número y la obra del artista firmada y numerada. La gestación del número 2 ya está en marcha y la campaña de micromecenazgo se mantendrá hasta el 15 de enero.

Las voces más sobresalientes de la poesía contemporánea encontrarán su espacio en la revista. Como ejemplo, César Simón, prematuramente fallecido y del que se recoge un texto inédito de su brillante producción. Junto a él, forman parte del primer número Xelo Candel, Fernando Delgado, Almudena Guzmán, Jaime Siles, Pilar Verdú, Roger Wolfe, José Luis Falcó y Marc Granell, estos dos últimos recitando sus propios poemas durante el acto de presentación en la Ramón Llull. La poesía, como apuntó Gabriel Celaya, es un arma cargada de futuro. Gracias, sobre todo, a las balas de los micromecenas.

Imagen de 21veintiúnversos, cortesía de la editorial.

Imagen de 21veintiúnversos, cortesía de la editorial.

Salva Torres

Poesía de bolsillo con sonido e imagen

Poética 2.0, antología audiovisual de autores valencianos y españoles
Mar Gómiz y Ángel Salguero

Ni en sus ensoñaciones más fantasiosas y delirantes pudo el poeta Ausiàs March imaginar que llegaría un día en el que cualquier persona pudiera llevar sus poemas en el bolsillo, no impresos en papel y tinta, sino visibles y audibles a través de una pequeña pantalla. Las nuevas tecnologías ponen las cimas de la poesía valenciana en el espacio virtual gracias a un proyecto conjunto de los periodistas Mar Gómiz y Ángel Salguero, presentado recientemente en Valencia con el apoyo y beneplácito de CulturArts.

Poética 2.0  es una antología audiovisual de los autores valencianos más importantes desde la Edad Media hasta el siglo XX bajo el título, De Ausiàs March a Vicent Andrés Estellés. Incluye 16 poemas de 14 destacados autores de los últimos cinco siglos: Jordi de Sant Jordi y Roís de Corella, poetas de la Renaixença como Teodoro Llorente o Constantí Llombart, o más recientes: Carles Salvador, Vicent Andrés Estellés, Joan Fuster, Carmelina Sánchez-Cutillas y María Beneyto.

El actor Emilio Gutiérrez Caba en el Teatro Talia. Foto: Vicent Bosch.

El actor Emilio Gutiérrez Caba en el Teatro Talia. Foto: Vicent Bosch por cortesía de Poética 2.0.

Por último, tres de los poetas más notables en la actualidad: Marc Granell, Teresa Pascual y Joan Navarro. Esta primera app de poesía valenciana tiene una segunda parte dedicada a la  poesía valenciana en castellano, con una variada selección de autores: Gil Albert,  Miguel Hernández, José Albi, María Beneyto, Francisca Aguirre, César Simón, Francisco Brines, Jaime Siles, Rafael Soler, Carlos Marzal, etcétera.

Tecnología y belleza

¿Por qué no poner la tecnología al servicio de la cultura, de la belleza, de la magia de la poesía? ¿Por qué no trasladar esa magia a las pantallas de los dispositivos que utilizamos todos los días? Esa es la filosofía que inspira la idea de Gómiz y Salguero.

“Nos gusta la poesía y creemos que es necesario darla a conocer a una nueva generación de lectores”, dice Salguero, periodista de El Mundo. “Los jóvenes que han crecido rodeados de pantallas, la del móvil, la del tablet, la del ordenador, y que tal vez desconocen lo mucho que pueden disfrutar y lo mucho que tiene que ofrecerles la poesía. A los entusiastas de la poesía ya los tenemos ganados. Pero podemos atraer también a los jóvenes y servir de herramienta a los estudiantes de secundaria y sus profesores, incluso a aquellos que están aprendiendo el idioma”.

El poeta Marc Granell en el estudio de la Casa Museo Benlliure. Imagen cortesía de Poética 2.0.

El poeta Marc Granell en el estudio de la Casa Museo Benlliure. Imagen cortesía de Poética 2.0.

La voz y la imagen la aportan un grupo de actores y actrices. Sergio Caballero, Verónica Andrés, Josep Manel Casany, Xavo Giménez, Marina Vinyals, Jordi Ballester, Cristina Soler y Paco Alegre ponen su talento al servicio de los grandes poetas en una serie de grabaciones realizadas en enclaves históricos de Valencia: la Casa Museo Benlliure, la Lonja o el claustro de La Nau.

Poètica 2.0 ha contado con el asesoramiento del catedrático de Filología Catalana de la Universitat de València especialista en poesía valenciana, Ferrán Carbó, y ha establecido contacto con el Instituto Cervantes para que el proyecto se difunda a nivel internacional. Otras personas que han colaborado son: Josevi Bosch, Nati Medina, Enrique Ballesta, Lourdes Crespo, Eduardo García, y Mª Claudia Bonilla.

Varias empresas han participado en la puesta a punto del innovador proyecto. Infinito Studios se ha encargado de la parte informática, Ukemotion ha elaborado la parte audiovisual, äBranding el diseño definitivo del logo y Diapasó se encarga de las Redes.

“Se trata de un proyecto Transmedia y esto supone que los contenidos de las apps y de la página web se complementan para engrandecer el producto final”, explica Salguero. “Nuestra intención es que la web de Poética 2.0 se convierta en un portal de referencia. Dentro de poco estarán disponibles el monográfico de Estellés y la primera app audiovisual de poesía española”.

Mar Gómiz y Ángel Salguero, responsables de Poética 2.0, junto a José Luis Moreno (derecha), director general de CulturArts. Imagen cortesía de Poética 2.0

Mar Gómiz y Ángel Salguero, responsables de Poética 2.0, junto a José Luis Moreno (derecha), director general de CulturArts. Imagen cortesía de Poética 2.0

Bel Carrasco

Hélène Crécent toma vuelo en Trentatres

Prende son envol, de Hélène Crécent
Trentatres Gallery
C / Sueca, 33. Valencia
Hasta el 14 de junio

La etérea estética emanó en Occidente en el Siglo de la física. Se intentó vincular la razón con el gusto mas se hizo evidente que éstos eran dos sujetos bien dispares, así que se procedió a relacionar el gusto con una nueva función: el sentimiento. Este factor hizo que se admitiera cierto relativismo en los juicios. El arte y el sentimiento de lo bello se divorciaron así de lo normativo y lo perfecto. Se introdujeron entonces en el sentimiento artístico la gracia, lo sublime y el afamado no-sé-qué.

En la flamante instalación artística de Hélène Crécent (Pau, 1966) parece estar sonando una cautivadora orquesta con el leitmotiv del eminente Art Brut. Este sustancial concepto de leitmotiv se relaciona al viejo compositor Richard Wagner (Leipzig, 1813 –Venecia, 1883). Se trata de una melodía basada en los motivos que guían la acción y que describe los hechos, las emociones y cada uno de los sentimientos. Tentamos pues en esta muestra ese potencial creativo que la sociedad invalida con sus códigos establecidos.

Obra de Hélène Crecent. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Obra de Hélène Crecent. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Y adentrándonos en su lozana serie de dibujos bautizada con el nombre de QRCorps podremos descifrar mediante la aplicación tecnológica indicada unos tan contemporáneos códigos QR de los que brotarán poemas compuestos por la misma Crécent. Y una vez descorchados estos códigos volveremos a desenmascarar al desorden disfrazado con el traje del sistema. Ya en su momento el italiano Giambattista Vico (Nápoles, 1668 – ibídem, 1744) estableció una contraposición entre poesía y filosofía, atribuyendo a la primera fantasía y a la segunda la razón. Según Vico, “la fantasía es tan más fuerte cuanto más débil es el raciocinio”, por tanto, la poesía es más verdadera cuanto es más individual, justo al contrario que la filosofía.

A su vez, los emocionales cuerpos de mujer de esta férrea artista propalan una convulsión interior de la francesa. No oteamos pretensiones de la belleza per se ni en sus esculturas ni en sus dibujos pero en su instalación total irradia en armonía la complejidad y lo absoluto de una vida que se hace trizas recomponiéndose una y otra vez. Engalanadas con charol, tela y otros materiales industriales pero de factura artesanal hace homenaje a gloriosas mujeres de la Historia con las vestiduras rasgadas por la lucha.

En suma, Trentatres Gallery acoge la nueva exposición ‘Prendre son envol’ de la consolidada artista francesa Hélène Crécent. Con piezas inéditas al más puro estilo de la artista acudiremos a una muestra cargada de innovación, fuerza y su siempre inherente tensión expresada tanto volumétrica como bidimensionalmente y palpable en el todo del conjunto.

Obra de Hélène Crécent. Imagen cortesía de Trentatres Gallery

Obra de Hélène Crécent. Imagen cortesía de Trentatres Gallery

Bartolomé Mata

Muñecas híbridas de Hélène Crécent

Hélène Crécent. Componer en el tiempo
Festival Miradas de Mujeres
Mustang Art Gallery
C/ Severo Ochoa, 36, Elche
Inauguración: 14 de marzo a las 20:30 h.
Hasta el 28 de abril de 2014

Mustang Art Gallery acoge las esculturas “danzantes” de la artista francesa Hélène Crécent. Esta exposición está comisariada por Johanna Caplliure, dentro del desarrollo del Festival Miradas de Mujeres.

La Sala MAG acoge esta exposición que se presenta con el título de Componer en el tiempo, es un trabajo planteado por la artista francesa como una composición coreográfica de singulares “muñecas híbridas”. En las que lo humano, lo animal, y lo maquinal, se entremezclan en la composición de la mujer: dando resultado a una mezcla entre diosas o heroínas y monstruos, más aún, entre la figura primitiva y el cíborg.

Fotografía del montaje de la exposición "Componer en el tiempo" de Hélène Crécent. Imagen cortesía de la galería.

Fotografía del montaje de la exposición “Componer en el tiempo” de Hélène Crécent. Imagen cortesía de la galería.

Para esta exposición, Hélène ha escogido diferentes piezas de sus series: Corps Multiples, que presenta un imaginario mitológico de cuerpos hechos de pedazos, Corps Glorieux, homenaje a artistas mujeres, y Corps Hybrides, cuerpos incoloros de PVC basados en el concepto de “lo maquinal”. A esta selección se le suma la realización de nuevas esculturas, así como poemas de la artista en la red.