Arquitectura caduca, naturaleza perenne

‘Huellas/Traces’, de Pilar Pequeño
Librería Railowsky
Gravador Esteve 34, València
Hasta el 9 de septiembre de 2018

Los artificios creados por la mano del hombre están condenados a sucumbir al deterioro si son abandonados a su suerte. La naturaleza circundante, sin embargo, se regenera a sí misma y permanece incólume, aunque sufra cambios al ritmo de las estaciones y alguna baja. Lo caduco y lo perenne son las manecillas de un reloj metafórico que marca la evolución del paisaje y de quienes lo contemplan con mirada calma y profunda.

Imagen de la arquitectura deshabitada perteneciente a la serie realizada en el Mar Menor, incluida en la exposición 'Huellas/Traces', de Pilar Pequeño. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen de la arquitectura deshabitada perteneciente a la serie realizada en el Mar Menor, incluida en la exposición ‘Huellas/Traces’, de Pilar Pequeño. Fotografía cortesía de la artista.

Es el mensaje que transmite ‘Huellas/Traces», la sugerente exposición de la fotógrafa Pilar Pequeño, compuesta por 27 piezas en blanco y negro y color, que se puede ver en la librería Railowsy hasta el 9 de septiembre de 2018. Se trata de un trabajo realizado por Pequeño en dos etapas distintas –la primera entre los años 2000 y 2005, y la segunda entre 2012 y 2016–, en torno a un par de edificios de un significado muy especial para ella –uno situado en la desembocadura del río Miño y otro en el Mar Menor–.

Un trabajo sobre la acción del hombre en el paisaje, el paso del tiempo, la memoria y la recuperación de la naturaleza de los lugares abandonados. Situados ambos a la orilla de dos mares –-el Atlántico y el Mediterráneo–, representan dos tipos muy diferentes de arquitectura y de clima que reflejan cómo el entorno geográfico condiciona el carácter de las ruinas. La imagen de la palmera enmarcada en el pórtico –correspondiente a la serie sobre el Mar Menor–, primero viva y años después decapitada, es paradigmática de ese tratamiento de la mutación temporal: Tempus fugit.

Imagen perteneciente a la serie realizada en el Bajo Miño, incluida en la exposición 'Huellas/Traces', de Pilar Pequeño. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen perteneciente a la serie realizada en el Bajo Miño, incluida en la exposición ‘Huellas/Traces’, de Pilar Pequeño. Fotografía cortesía de la artista.

“Las ruinas me fascinan”, afirma Pequeño, que disfruta de sus vacaciones familiares en Altea (Alicante). “Empecé a fotografiarlas en 1975, en concreto las del Balneario de Mondariz. A estas les dediqué un estudio más profundo a lo largo de varios años, con un intervalo de tiempo”.

El edificio del Bajo Miño, en Pontevedra, está situado cerca del lugar donde pasó su infancia, en la frontera con Portugal. “A finales del siglo XIX fue construido por los Jesuitas para albergar un selecto centro de enseñanza donde iban a estudiar los hijos de la burguesía de la época. Una cuna del saber, germen de las universidades de Deusto y Comillas. Allí estudió mi padre. Luego se le dio otros usos y hoy se encuentra en estado ruinoso”.

Imagen perteneciente a la serie realizada en el Mar Menor, incluida en la exposición 'Huellas/Traces', de Pilar Pequeño. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen perteneciente a la serie realizada en el Mar Menor, incluida en la exposición ‘Huellas/Traces’, de Pilar Pequeño. Fotografía cortesía de la artista.

El otro espacio que cautivó a la fotógrafa, en el extremo  opuesto de la península, tiene también su historia. Era la vivienda de Ramón Franco, el héroe del Plus Ultra y hermano del dictador, que fue  durante una época jefe de la base militar de Murcia. “Lo descubrí por casualidad cuando fui al Mar Menor con mi marido, que es muy aficionado a los deportes náuticos”, recuerda Pequeño. “Entonces se podía acceder libremente a él y me gustaba ir allí a pasear y a leer, a observar con calma los cambios de la luz a lo largo de las horas”.

Pequeño utilizó imágenes en blanco y negro hasta que, entre 2009 y 2016, fue adoptando el color, yendo más allá del cromatismo tradicional. Invernaderos, paisajes y plantas son motivo ineludible de su objetivo y, con ellas, el agua, la luz, la vida y la muerte. “Me gusta controlar todo el proceso de elaboración de la fotografía y antes eso era imposible trabajando con color”, comenta. “Con las cámaras digitales ya es posible y por eso me pasé al color”. En ‘Huellas/Traces’ está muy presente esa dualidad, blanco y negro versus color, que enfatiza la sensación del paso del tiempo, al resaltar su efecto transformador tanto sobre la piedra como en el paisaje.

Imagen perteneciente a la serie realizada en el Bajo Miño, incluida en la exposición 'Huellas/Traces', de Pilar Pequeño. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen perteneciente a la serie realizada en el Bajo Miño, incluida en la exposición ‘Huellas/Traces’, de Pilar Pequeño. Fotografía cortesía de la artista.

“La diferencia entre la ruina y el escombro es la memoria”, escribe Rosa Olivares en el libro catálogo editado con motivo de la exposición. “La vida que albergó ayer lo que hoy es piedra; estas paredes que ya no protegen a nadie ni a nada fueron colegio, casa, universidad, campo de concentración, albergaron no solo a personas, a niños, a hombres, sino a sus sueños y a sus miedos (…) Pilar Pequeño realiza un trabajo casi de estudio arqueológico volviendo a los mismos lugares abandonados, que no parecen interesar a nadie, repletos de historias de otros tiempos”.

Por su parte, María Teresa Gutiérrez Barranco señala: “Huellas es un relato visual sobre la poética del paso del tiempo. En él confluyen avatares de dos recorridos. Dos escenarios que se funden en una única narración personal (…), un profundo y conmovedor diálogo con dos edificios que van muriendo lentamente. Transformación del fin en un nuevo comienzo”.

Imagen perteneciente a la serie realizada en el Bajo Miño, incluida en la exposición 'Huellas/Traces', de Pilar Pequeño. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen perteneciente a la serie realizada en el Bajo Miño, incluida en la exposición ‘Huellas/Traces’, de Pilar Pequeño. Fotografía cortesía de la artista.

Bel Carrasco

 

 

 

 

 

 

 

 

El tiempo que hiere de Pilar Pequeño

Huellas, de Pilar Pequeño
Railowsky
C / Gravador Esteve, 34. Valencia
Hasta el 5 de abril, 2015

Pilar Pequeño habla de “tiempos acumulados”. De las “huellas que va dejando el paso del tiempo”. También de “recuerdos y nostalgia” y de cómo la naturaleza se encarga de unir “diferentes instantes del pasado”. Lo dice con una voz mansa, serena, a veces abriendo mucho los ojos cuando una pregunta le llega con escasa nitidez. Los abre entonces como abre su objetivo para captar la luz igualmente escasa que, en muchas ocasiones, penetra débilmente los espacios abandonados que tanto le gustan. Espacios que Railowsky acoge en una exposición de elocuente y atinado título: ‘Huellas’.

Fotografía de Pilar Pequeño. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Pilar Pequeño. Imagen cortesía de Railowsky.

La que fuera hace cuatro años premiada con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, manifiesta a través de 17 fotografías su concepción del tiempo, de la naturaleza, de la vida. Nada que ver con la sensación de eterna juventud que prima en la publicidad. Como tampoco tienen nada que ver sus imágenes con esa idea del mundo estable, seguro, razonable, que vive de espaldas a lo real de la corrupción que impone el paso del tiempo. “Intento que mis imágenes sean ambiguas”. Ambiguas, no por dejar de mostrar explícitamente esas huellas del implacable tiempo, sino porque “me gusta que el espectador las sienta a su manera”.

No es lo mismo la impresión que lógicamente le produce a Pilar Pequeño fotografiar el edificio abandonado que fuera colegio de su padre (de ahí “el recuerdo, la nostalgia”), que la que pueda tener el espectador ante un lugar que desconoce. Aún así, esa vegetación que invade las habitaciones, estancias y balcones del caserón de finales del siglo XIX en la que Pequeño deposita su mirada, con sus paredes desconchadas y sus frágiles suelos de madera, impacta por igual. “Es la ausencia y la presencia de la gente que ha pasado por allí lo que conmueve”.

Fotografía de Pilar Pequeño. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Pilar Pequeño. Imagen cortesía de Railowsky.

Pilar Pequeño tomó fotografías en blanco y negro de ese espacio en 2003 y lo volvió a visitar diez años después con su cámara digital y en color. “Aquí en Railowsky, por razones de espacio, he preferido reunir imágenes de un solo edificio, para no mezclar”. Imágenes que siempre realiza utilizando la luz natural. “No utilizo flash porque falsea la realidad”. Y la realidad que quiere captar Pequeño tiene que ver con esas naturalezas muertas del paisaje, las plantas o los bodegones, con los cuales disfruta disponiendo “la escena lumínica”, que va “tamizando con papeles y plásticos”.

Las ‘Huellas’ a las que se refiere la exposición son el depósito acumulado de ese tiempo fugitivo que la artista persigue como lo hacía Marcel Proust, mediante su célebre ‘En busca del tiempo perdido’, o Antonio López en ‘El sol del membrillo’, la película de Víctor Erice. Huellas de lo real del tiempo que va desgastando las cosas, de la vida que se marchita y, en consecuencia, de su carácter frágil y caduco. Los marcos de puertas y ventanas, por las que penetra esa vegetación y esa luz que Pilar Pequeño modula para evitar el letal reinado de las sombras, son “estructuras geométricas” características igualmente de su obra.

Fotografía de Pilar Pequeño. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Pilar Pequeño. Imagen cortesía de Railowsky.

“Yo he seguido siempre mi camino. He hecho lo que me ha gustado”. Y aunque venda lo justo, “no para hacer una vida maravillosa”, lo cierto es que sus fotografías atrapan esa verdad que escapa a los dictados del simple mercado. La verdad de las huellas que el tiempo deposita en esa vasta naturaleza, esas plantas o esos edificios abandonados. Porque el tiempo hiere, Pilar Pequeño lo que hace es contener su escozor mediante el tratamiento artístico de la luz a punto de ser devorada por las sombras. Como ha llegado a decir la propia artista: “En estos paisajes cercanos me estoy fotografiando yo, es un permanente mirar hacia dentro”.

Fotografía de Pilar Pequeño. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Pilar Pequeño. Imagen cortesía de Railowsky.

Salva Torres

Pilar Pequeño deja sus Huellas en Railowsky

Huellas, de Pilar Pequeño
Fotolibrería Railowsky
C / Grabador Esteve, 34. Valencia
Inauguración: jueves 5 de febrero, a las 20.00h
Hasta el 5 de abril, 2015

‘Huellas’, a juicio de su autora, Pilar Pequeño, «es un trabajo sobre la acción del hombre en la naturaleza, el paso del tiempo, el abandono, la memoria y la recuperación por la propia naturaleza de los lugares que el hombre ha abandonado».

Y agrega: «A esta serie, que comienzo con fotografías en blanco y negro, incorporo en el año 2003 imágenes de un edificio construido en el siglo XIX a orillas del río Miño, muy cerca de su desembocadura, donde un jardín enmarañado en su abandono lo invade entrando por  los huecos de sus puertas y ventanas. Un lugar que para mí tiene el valor añadido de ser el colegio donde estudió mi padre en sus primeros años».

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie 'Huellas'. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie ‘Huellas’. Imagen cortesía de Railowsky.

Después de casi diez años, Pilar Pequeño ha querido volver para fotografiarlo otra vez, «ahora en color», subraya la artista, cuya obra presenta Railowsky hasta el 5 de abril.

Pilar Pequeño (Madrid, 1944) empezó a interesarse por la fotografía en 1980, tras algunos años en los que se dedicó al dibujo. Toda su obra está relacionada con la naturaleza, con series muy ligadas entre sí.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie 'Huellas'. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie ‘Huellas’. Imagen cortesía de Railowsky.

Siempre utilizó imágenes en blanco y negro hasta que en 2009 ha dado cabida al color en su obra, yendo más allá del cromatismo tradicional. Invernaderos, paisajes y plantas, son objeto ineludible de su objetivo, y con ellas, el agua, la luz, la vida, la muerte.

Su obra se expone en numerosas galerías y se encuentra en diversas colecciones públicas y privadas. Museo Reina Sofía, IVAM, Tenerife Espacio de las Artes, Comunidad de Madrid, Colección Cualladó o Colección EXIT. En abril de 2011 le fue otorgada la Medalla de Oro Al Mérito en las Bellas Artes.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie 'Huellas'. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie ‘Huellas’. Imagen cortesía de Railowsky.