Cómo salirse del cuadro

‘Niños del Mundo’
Sala de la Junta Municipal
C / Micalet, 1. Valencia
Hasta el 23 de octubre de 2016

Del barro al bronce. De la madera al mármol. De la piedra al hierro. La materia inerte se ofrece voluntaria para adquirir categoría de obra de arte en la mano de los creadores. El material que cada uno elige para expresarse lo define, no sólo como artista, sino también como persona. Simboliza su talante y personalidad.

María Gómez ha escogido uno muy original, ligero y maleable, cartón piedra, un soporte vinculado a la tradición fallera que convierte en seña de modernidad y universalidad en sus últimas exposiciones, y que, como ella dice, le “permite salir del cuadro”. Bajo el título ‘Niños del Mundo’ sus obras más recientes pueden verse en la Sala de la Junta Municipal, en la calle Micalet, 1, hasta el día 23 de octubre.

Niños del Mundo, de María Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Niños del Mundo, de María Gómez. Imagen cortesía de la autora.

“El tema de esta exposición son los niños que padecen la tragedia de las guerras”, dice Gómez. “Llevo años trabajando el mundo interior del ser humano. Me interesa mucho la comunicación de la obra con el  observador. Pienso en el diálogo que establecen, porque cada espectador tiene sensaciones y percepciones distintas, según su personalidad. Lo importante es que nadie queda indiferente, de una manera u otra los conmueve. Me interesan los profundos silencios de los observadores durante largo tiempo al observarlas. ¿Qué piensan? Quizás asocien similitudes de estadios paralelos, pensamientos, o bien, reconocerán en ellas retazos de ellos mismos.  El expresionismo, tal y como lo trabajo, me permite deformar levemente lo que me interesa para evidenciar,  estimular o prescindir de elementos, según el objetivo de lo que quiero expresar”.

El ser humano está siempre presente en el trabajo de Gómez, “expresando lo intangible, por eso sus actitudes o gestos son estáticos, no hacen nada en concreto pero sus cuerpos tienen una presencia rotunda. Muestran algo que no podemos descifrar claramente pero que penetra de un modo inconsciente.  Me centro en las miradas que ni acusan ni demandan, sólo producen inquietud”.

María Gómez, en pleno proceso creativo. Imagen cortesía de la autora.

María Gómez, en pleno proceso creativo. Imagen cortesía de la autora.

Gómez utiliza la técnica de cartón piedra desde hace cinco años, un proceso muy antiguo utilizado tanto en escultura de gran nivel como en ornamentación que hoy día se identifica con la llamada escultura ligera. “Es la misma técnica que usaban antiguamente los artistas falleros”, explica. “Se trata de encolar entre sí pedazos de cartón en el interior de un molde, hasta que toma el grosor adecuado. Una vez seco queda una estructura escultórica bastante resistente, a la que se le puede añadir pigmentos en la superficie. Hay ejemplos de gran calidad en escultura religiosa antigua”.

Ella sólo utiliza papel y colas, “no hago ni modelo en barro, ni molde de yeso. Realizo la escultura directamente en el aire, es decir, sin molde. El proceso es complejo pero, a pesar de ello, es más libre en la gestualidad y evito los pasos anteriores del modelado en barro y la realización de los moldes de yeso. Así pues, comienzo el trabajo pegando el papel en un mástil de madera y poco a poco  aplico los papeles a medida que van secando y tomando cuerpo formando al mismo tiempo, la anatomía y los rasgos de la escultura. Las formas de los cortes, orientación y colocación del papel son los que marcan los volúmenes anatómicos de la escultura. A medida que va tomando forma, refuerzo el interior y exterior en pequeñas capas. Finalmente, en el interior adhiero telas para mayor consistencia y un varillaje o estructura interna en madera que arma la figura, quedando muy resistente a los golpes y al deterioro como cualquier otro material”.

María Gómez junto a su 'Niños del Mundo'. Imagen cortesía de la autora.

María Gómez junto a su ‘Niños del Mundo’. Imagen cortesía de la autora.

Las posibilidades expresivas de este material en su caso “son extraordinarias porque se adapta a mi modo de trabajar debido a que acorto parte del proceso  permitiéndome manejar a mi antojo la anatomía según me sugiere cada forma, cada músculo, cada gesto. Así, construyo poco a poco la figura visualizándola a medida que emerge a partir de un pequeño trozo de cartón. Por ello, cada escultura es un mundo de exploración, que en su comienzo, aunque la idea está en la mente, su proceso creativo puede llevarte por derroteros muy interesantes en cuanto a la expresión de los rostros y la gestualidad del cuerpo”.

Gómez combina su faceta creativa con la actividad docente como profesora en la Facultad de Historia del Arte y restauradora especializada en la recuperación de cuadros quemados. Realizó un extraordinario trabajo en el retablo de San Miguel del maestro Gabarda en la Catedral de Valencia.

Niños del Mundo, de María Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Niños del Mundo, de María Gómez. Imagen cortesía de la autora.

En la muestra se pueden ver también fotografías de Alfredo G.Carbonell y obra pictórica de Antonio Camaró.

Bel Carrasco

La visión de la Generación Y

Generación Y, de Daniel Ortega y Ricardo Peris
Comisariada por Alba Manjón
Galería Una página en blanco
Inauguración:  3 de junio, a las 19.00h
Hasta el 17 de junio de 2016

La galería Una página en blanco junto con la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, presentan el próximo 3 de junio la exposición Generación Y, comisariada por Alba Manjón y que cuenta con la participación de los artistas Daniel Ortega y Ricardo Peris.

En este nuevo proyecto la comisaria tiene como objetivo poner en juego la percepción estereotipada del término generación, destacando que dicho concepto recoge algo más que la idea categorización temporal entre antecesores y descendientes.

‘Generación Y’ es un diálogo entre la obra de los artistas emergentes Daniel Ortega y Ricardo Peris. Ambos comparten herencia cultural, así pues, a raíz de acontecimientos como la democratización del acceso a la información, ser la primera generación tecnológicamente nativa o un difícil despertar económico; han podido adoptar una actitud semejante.

La galería será concebida como el espacio que aúne el trabajo de dos artistas de disciplinas dispares; por un lado, recoge la producción de Ricardo Peris, que mediante la fotografía lanza una crítica hacía las derivaciones que se están produciendo en torno al fenómeno de las redes sociales, dejando expuesto la verdadera torpeza de nuestra naturaleza humana a través de un formato actual haciéndose notar la ironía. Por otro lado, Daniel Ortega recurre a sus piezas elaboradas a partir de rocas naturales encapsuladas en resina de poliéster para dejar entrever el reflejo de una sociedad atrapada en la “Edad del polímero” desde una visión poética y algo irónica de la civilización moderna.

Lo que conduce a la comisaria a plantear dicha temática es el interés en ahondar en las manifestaciones de nuevos creadores, saber cuáles son sus preocupaciones y en qué medida se identifican y comprometen con ellas, y asimismo descubrir cuáles son los aspectos formales que mejor puedan representar a esta generación dentro del arte contemporáneo.

Pieza de Ricardo Peris Imagen cortesía Alba Manjón.

Pieza de Ricardo Peris. Imagen cortesía de Alba Manjón.

En relación a los artistas:

Daniel Ortega (Puertollano, 1986) es un artista plástico que reside y trabaja en Valencia. Inició su formación como Técnico Superior de Artes plásticas y diseño en Ilustración (2009- 2011), publicando para el Institut Alicantí de Cultura Joan Gil- Albert y para el diario Información de Alicante. En sus estudios de Grado en Bellas Artes por la facultad San Carlos de la Universidad Politécnica de Valencia, obtuvo una beca Promoe por el Banco Santander con destino en la Universidad Autónoma del Estado de México durante 2014-2015. Su trabajo plantea un enfoque multidisciplinario, a caballo entre lo pintura y escultórico. Trata conceptos como síntesis, contraste y equilibrio, que definen una temática basada en las dicotomías entre lo natural y lo artificial. Una visión poética e irónica de la cultura actual. Destacan sus exposiciones De 0 a 100 en la Fundación Frax de Alicante en 2012, Nombre propio en la Fundación Xam de Valencia en 2014, Universidad Autónoma del Estado de México en 2015 o Luminaria 02 en el Mercado de Usera, Madrid en 2016 y actualmente ha sido seleccionado para la 31st International Competition Fine Art Chelsea, de New York.

Sitio web: dortega.es

Ricardo Peris (Valencia, 1993). Su carrera artística comienza realizando Bellas Artes en la UPV abordando varios campos artísticos. Su interés se comienza centrándose en la ilustración y se ve reflejado por cursos que realiza con artistas como Paco Roca. En su tercer año obtiene la beca PROMOE y estudia en MICA (Maryland Institute College of Art) Pintura e Ilustración, introduciendo e interviniendo estas especialidades con diseño gráfico y nuevas tecnologías, su trabajo se centra mayormente en problemas o conflictos sociales que suele desarrollar con cierto toque irónico. Graduado por la UPV se encuentra actualmente trabajando en Australia como diseñador gráfico involucrado en eventos como la Bienal de Sídney. Ha vivido en ciudades como Londres, Valencia, Baltimore y desde principios de este año vive en Sídney.

Sitio web: www.ricardodperis.com

‘Colectiva’ de Expósito y Núñez en Lametro

Colectiva, de José Expósito y Antonio Núñez
Sala Lametro José Ramón García-Antón
Estación de Metro de Colón. Valencia
Hasta el 31 de marzo, 2015

La sala Lametro-José Ramón García-Antón de la estación de Colón de Metrovalencia acoge, hasta el 31 de marzo, la exposición de pintura y escultura ‘Colectiva’ de José Expósito García y Antonio Núñez, dos artistas que retoman el contacto con el público tras un periodo al margen de la actividad artística.

En la obra de José Expósito García (Camas, Sevilla, 1954, y residente en Valencia desde 1972) se puede contemplar esculturas en talla de piedra y madera, con el cuerpo humano como tema principal, torsos masculinos y cuerpos femeninos, con diferentes enfoques y tallados con diversos tipos de maderas y acabados.

Obra de José Expositivo en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obra de José Expositivo en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

Además, exhibe pinturas sobre tabla en las que predomina la investigación y la búsqueda para expresar sensaciones mediante la textura y el color, tomando como fuente de inspiración temas que siempre le han motivado, como son los volcánicos, los relacionados con el agua y fondos marinos, las manifestaciones artísticas  primitivas y aborígenes.

También se pueden admirar cuadros realizados en acrílico inspirados en la técnica de su admirado Manolo Millares, componiendo formas y expresando sensaciones, con la combinación de arpilleras de distintas texturas, así como pinturas de un estilo más realista inspiradas en viajes reales e imaginarios.

Obras de Antonio Núñez en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obras de Antonio Núñez en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

En el trabajo de Antonio Núñez (Puerto de Sagunto, 1963), se puede contemplar esculturas realizadas en técnica mixta, buscando combinaciones de mármol, madera y en algunos casos toques de acero inoxidable, todo ello unidos entre sí en una sola pieza. En cuanto a su estilo, se inspira en el conocimiento de la forma y la materia, creando figuras humanas en su mínima expresión. Otras veces, simplemente se deja llevar por trazos sugerentes y toques conceptuales.

Su obra busca contrastes visuales de frío y calor, el mármol, la madera…., así como motivos claros para distorsionar la realidad, con materiales que se doblan y desean huir de sus atributos más naturales.

Obras de Antonio Núñez en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obras de Antonio Núñez en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

La sala, que permanece abierta al público de martes a viernes de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas, y los sábados en horario de tarde, cuenta desde su inicio con el patrocinio de Vossloh, empresa radicada en Albuixech y dedicada a la fabricación de unidades ferroviarias.

Con esta sala de exposiciones, FGV quiere consolidar como habituales en el conjunto de las estaciones de la red propuestas culturales y otras, como actuaciones musicales o campañas de sensibilización como las que desarrolla Línea 0. Estas iniciativas se ofrecen con el objetivo de conseguir que las estaciones de Metrovalencia sean algo más que un simple lugar de paso.

Obra de José Expósito en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obra de José Expósito en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

El haiku en piedra de Cristina Iglesias

Cristina Iglesias
Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 13 de abril, 2015

La apariencia de esta obra, su forma, es la del tejadillo de una tienda cualquiera, un lugar público, corriente, que pasa totalmente desapercibido. Pero cuando uno se fija en ella y se acerca, descubre la filigrana oculta de una piedra semipreciosa sumergida en una luz apagada, translúcida, abstraída en su mundo cromático interno.

Este juego que las vetas del alabastro hacen con la luz que le llega indirectamente desde arriba, hacen que el objeto, que es una piedra, se convierta en un cristal. Combina las propiedades luminosas del vidrio con la textura natural de la piedra, cobrando así matices refinados. Seguramente sería por esta sutil belleza secreta por la que en el pasado tallaran con ella objetos sagrados y funerarios.

Detalle de la obra de Cristina Iglesias expuesta en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Cortesía del museo bilbaíno.

Detalle de la obra de Cristina Iglesias expuesta en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Como un haiku japonés, su discreta sencillez transforma de un modo recogido y femenino el lugar de la sala donde se ubica, al fondo de un corredor que las térreas esculturas de Basterretxea proponen abruptamente como bosque.

Y sin embargo, no por femenino menos escabroso y rotundo. La voluptuosidad de la piedra no oculta la delicada belleza del cristal, su relieve.

“Siempre me ha atraído -dice la autora- la geografía de los objetos, los pequeños detalles que hacen de la orografía un mapa nuevo, un descubrimiento que se observa más con los ojos del alma que con los del cuerpo”.

Obra de Cristina Iglesias en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Obra de Cristina Iglesias en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres

Quico Torres, pionero con el Krión

Reflexiones sobre la materia y la forma, de Quico Torres
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 11 de enero de 2015

Es un material utilizado en la construcción de edificios en Japón. Quico Torres lo descubrió en Porcelanosa y la empresa le ofreció la posibilidad de trabajar con él. A la madera, el hierro, el acero, la piedra o el hormigón, los escultores pueden añadir ahora como herramienta de trabajo el Krión. El primero en hacerlo ya es Quico Torres, cuyas ‘Reflexiones sobre la materia y la forma’, presentadas en el Centro del Carmen, incluyen esas primeras obras realizadas con Krión. Tan resistentes como frágiles, abren un nuevo campo de experimentación.

Dos de las esculturas de Quico Torres, en la Sala Refectori del Centro del Carmen.

Dos de las esculturas de Quico Torres, en la Sala Refectori del Centro del Carmen.

“No te puedes quedar estancado, tienes que ser valiente, pero con seriedad”, explica Torres. Por eso ha utilizado el blanco, “porque es el color más atrevido”, aunque haya sido el nuevo material quien le haya dado las ideas. “Es caliente, rápido, frágil y fuerte”. Imposible trabajar con moldes, de manera que el artista se la juega con cada pieza, que se convierte en “única” o va “directamente a la basura”. La exigencia es máxima, porque cada plancha de Krión es muy cara. Porcelanosa, patrocinadora de la muestra, ha corrido con los gastos del material.

Escultura en Krión de Quico Torres. Centro del Carmen.

Escultura en Krión de Quico Torres. Centro del Carmen.

Pero ‘Reflexiones sobre la materia y la forma’ va mucho más allá del Krión. Quico Torres exhibe un compendio de su obra, que va desde las piezas de madera, cuyas formas sinuosas y orgánicas recupera para sus más recientes e innovadoras esculturas blancas, hasta las de piedra, más “metafísicas”, en palabras de Boye Llorens, comisario de la exposición.

En todas ellas, incluida la de hierro forjado, con influencias de Martín Chirino y Salvador Soria, late una misma tensión, que Llorens resume así: “Entre la solidez o el peso y la aparente ingravidez de la forma en el espacio”. O también: “La inquietud y el amor por el trabajo artesanal, que combina el oficio y la poética de lo inútil”. En cualquier caso, Quico Torres no se cansa de decir, siguiendo la influencia de su admirado Salvador Soria, que “lo más importante es la obra, no el artista, porque cuando tú no estés la gente hablará de la obra”.

Esculturas de Quico Torres en el Centro del Carmen.

Esculturas de Quico Torres en el Centro del Carmen.

Vicent Berenguer, también por primera vez, ha puesto su música al servicio de una obra de arte, componiendo tres piezas que evoquen esas ‘Reflexiones sobre la materia y la forma’. “La relación entre la música y la materia es complicada”. Y, en todo caso, “siempre subjetiva”. Lo que resultó sorprendente es el resultado, que tituló, sin saber el que Quico Torres tenía pensado para su exposición, ‘Materiae’. Una materia que llena la Sala Refectori del Centro del Carmen, pero que se propaga en el aire gracias a la música de Berenguer.

Escultura de Quico Torres en el Centro del Carmen.

Escultura de Quico Torres en el Centro del Carmen.

Como apunta Llorens, después de todo “el despliegue de la materia en el espacio es la huella que el artista moldea en el aire”. Huella orgánica, de sus esculturas en madera y ahora en Krión, y huella arquitectónica, de sus esculturas en hormigón. Huellas que si bien remiten a la naturaleza de la que se nutre el artista de Benissa, también proceden de la “interpretación onírica” (Llorens) de esa misma naturaleza.

Trabajar con el Krión ha supuesto un salto al vacío para Quico Torres, porque “nadie antes había trabajado con este material, por lo que no tenía referencia alguna acerca de cómo hacerlo”. Jamás utilizado en la escultura con anterioridad, el Krión nace de la mano de Torres como nueva “herramienta poética e inútil”, por seguir a Martín Chirino. “Siempre pensando en la huella del hombre en el mundo”, concluye Llorens.

Quico Torres, entre dos de sus obras, en el Carmen. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

Quico Torres, entre dos de sus obras, en la Sala Refectori. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

Salva Torres

Chillida: la dignidad del portero ante el vacío

Obra gráfica. Eduardo Chillida
Galería Benlliure
C/ Ciril Amorós, 47. Valencia
Hasta mediados de junio

Eduardo Chillida tuvo unas manos prodigiosas. Prodigiosas para la escultura, pero también para el fútbol, una pasión truncada a los 19 años. Llegó a ser portero de la Real Sociedad en la temporada 1942-43, cuando el equipo donostiarra jugaba en Segunda División. Una lesión de rodilla lo apartó del fútbol. Su experiencia bajo los tres palos de una portería no fue, en todo caso, baldía. Ni mucho menos. Aprendió dos cosas: a achicar espacios, agrandando su figura en cada salida del arco, y a descentrar su posición para alterar la percepción del oponente. Dos cosas que luego trasladó a su práctica artística.

Obra de Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Obra de Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Chillida repitió en numerosas ocasiones que sus esculturas no se lograban sumando elementos, sino restando cosas; más por sustracción, que por agregación. Y que más que respuestas, él lo que tenía era una infinidad de preguntas. Por eso su percepción espacial, sin duda generada con materiales como la piedra, la madera, el hierro o el hormigón, giraba en torno al vacío que otros intentaban ocupar. Algunos de esos vacíos, en forma de sutiles grabados y serigrafías, pueden intuirse en la exposición que estos días acoge la Galería Benlliure de Valencia.

Un total de 15 piezas integra la muestra titulada Obra gráfica. Piezas que vienen a resumir el trayecto de Chillida en pequeño formato. Ahí están recogidas esas manos abiertas al mundo, al vasto espacio de un campo de fútbol que el portero trata de reducir a su mínima expresión para que el balón no alcance su objetivo. Lo mismo que hacía el escultor con sus grandes piezas, peinando el viento, queda reflejado en las pequeñas, surcando vastos territorios imaginarios a golpe de un simple vistazo. Lo grande y lo pequeño, lo oscuro y lo diáfano, tratando de encontrarse al tiempo que se demora ese encuentro en una especie de espiral, tan del agrado de Chillida.

Biesku IV, Eduardo Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Biesku IV, Eduardo Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Líneas y formas, superficies y relieves, conjugando esa danza en torno al vacío que la posmodernidad ha tomado como figura del sinsentido, pero que en el caso de Chillida es fruto de la interrogación radical que dignifica al ser. Vacío, pues, en tanto lugar que desencadena las preguntas que impiden que la vida se clausure. Y al igual que Dios, para cierto poeta, es la estaca que evita el cierre del mundo, para Chillida el vacío en torno al cual se vehicula su obra es ese lugar habitable para quien se sobrepone al miedo mediante la dignidad.

Los grabados y serigrafías, junto a las dos grandes piezas de la entrada e incluso la alfombra, alumbran formas que tan pronto invaden manchas negras como amenazan con ocupar fondos claros. De igual modo que tan pronto señalan líneas que no terminan de alcanzar la plétora del sentido, como superficies en estado cambiante. A Eduardo Chillida le interesaban los espacios tridimensionales, ajenos a la unidad, porque concebía la vida como un espacio inestable que convenía explorar a través de la materia: piedras, maderas, hierros. Materiales que anuncian el advenimiento del ser, siempre y cuando haya un artista capaz de aproximarse al vacío que nos constituye. En la Galería Benlliure hay unos cuantos en forma de Obra gráfica.

Medicins du monde, de Eduardo Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Medicins du monde, de Eduardo Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Salva Torres