Del libro al cuerpo: tomar la calle desde ‘Otra Poesía’

#MAKMAEscena #MAKMAPoesía | ‘Otra Poesía’
Con Sara Olivas, Blanca Férriz, Elena Casado, María Andrés, Carmen Montesinos y Elsa Moreno
Biblioteca Pública de València | Rivendel Restobar
Hospital 13, València
Martes 13 de octubre a las 19:00
Lunes 12 de octubre de 2020

El martes 13 de octubre, a las 19:00 tendrá lugar ‘Otra Poesía’, un encuentro poético en la explanada de la Biblioteca Pública de València, frente a Rivendel Restobar, promovido por el Ayuntamiento de València a partir de la concepción de Néstor Mir –artista y bibliotecario que, desde 2009, viene reformulando el concepto y significado de este espacio cultural–.

La organización de ‘Otra poesía’ recae en Sara Olivas, joven gestora y poeta valenciana que conduce eventos como ‘Versillos a la mar’ o ‘Versat i fet’. El cartel de la presente edición se conforma por la propia Olivas, Blanca Férriz, Elena Casado, María Andrés, Carmen Montesinos y Elsa Moreno. Un grupo de mujeres cercanas a la organizadora, con experiencia delante de los micros y con voces muy personales.

Este proyecto busca trasladar la poesía de los libros al micrófono, de la biblioteca a la calle. Es una manera de expandir la cultura más allá de las paredes de este edificio histórico y hacerse con el espacio público. También es un ejercicio de escucha y de colectividad, no tanto por el evento en sí, sino por el enfoque que ha decidido darle Sara Olivas. La ‘Otra Poesía’, nos dice, “es una oportunidad para que mujeres jóvenes tomemos la poesía y la calle más allá del mes de marzo”.

Sara, además de poeta, tiene experiencia en las artes escénicas y, aunque no es demasiado aficionada a la performance, quería darle un tono escénico al evento; dotarlo de ese ambiente que tienen las llamadas artes vivas –aunque “un texto en un libro tampoco está muerto”, recalca–. Por ello, cuando le propusieron organizar este evento tenía claro que no quería hacer un recital al uso, donde cada poeta saliera a recitar y ella presentara, después, al siguiente (y así sucesivamente). De esta manera, decidió juntar a un grupo de mujeres y entre todas tejer el hilo del recital, implicando el cuerpo, además de la palabra.

Desde su experiencia en eventos poéticos, tanto como público, poeta o gestora, considera que existe una brecha generacional que hay que tratar. La poesía joven y contemporánea está envuelta por un estereotipo que la degrada a vista de muchos. Se la relaciona con un estilo más vacío, sin profundidad literaria, que no transciende y se aferra simplemente a la emoción, sin dar espacio para la reflexión. Pero quien tenga esta percepción de la poesía joven es que, tal vez, no los ha leído más allá del marco comercial.

La poeta y gestora cultural Sara Olivas. Foto: Elsa Moreno.

Además de la cuestión generacional, también es necesaria una perspectiva de género en la poesía. Sara me confiesa que “cuando el proyecto llegó a smis manos, todas las personas con las que quería trabajar (porque sabía que se sentiría segura) eran mujeres”. No fue a propósito, pero entonces se dio cuenta de que, efectivamente, “ellas eran la otra poesía o, por lo menos, lo habían sido durante muchos años”. Y a pesar del miedo a que prejuzgasen el evento como “mujeres hablando de cosas de mujeres”, decidió apostar por lo que su corazón le estaba pidiendo.

En la ‘Otra Poesía’ podremos escuchar mensajes potentes y críticos desde la propia experiencia de quien narra. Al igual que la poesía sale del libro, también sale del cuerpo. Y estos cuerpos tienen mucho que contarnos.

Otra Poesía
Explanada de la Biblioteca Pública de València. Foto: Elsa Moreno.

Elsa Moreno

Marina Abramović recala magistralmente en València

Marina Abramović | Masterclass online
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
‘FOCUS’ | 35ª Mostra de València
Martes 27 de octubre
Lunes 5 de octubre de 2020

Marina Abramović impartirá una clase magistral el próximo 27 de octubre en el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC), que será conducida por Patricia Mayayo, profesora titular de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, y en la que ambas repasarán las más de cuatro décadas de exploración creativa de la artista.

De este modo, Abramović pone en marcha una nueva sección de Mostra de València, denominada ‘FOCUS’, que “estará dedicada a poner en valor la obra de cineastas emergentes de corta trayectoria o a figuras relevantes de la cultura contemporánea que hayan mantenido una relación con el audiovisual sin ser necesariamente cineastas, como es el caso de la artista serbia”, explica Eduardo Guillot, responsable de programación del festival.

El director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont ha señalado que “la figura de Marina Abramović es un referente para el arte actual y especialmente para el arte de acción y su masterclass es una oportunidad para creadores y creadoras y para el público general que ha encontrado en el Centre del Carme de València un espacio para la hibridación de lenguajes y de experimentación con las artes”.

Marina Abramović en ‘Homecoming. Marina Abramović and her children’ (2020), del cineasta serbio Boris Miljković. Fotografía cortesía de Mostra de València.

Pérez Pont ha mostrado su satisfacción por iniciar, con esta propuesta, una colaboración con Mostra de València, “en nuestra línea de apoyo al sector cultural valenciano en toda su diversidad”.

Desde los inicios de su carrera en Belgrado, a principios de la década de 1970, Marina Abramović ha sido precursora en el arte performativo, creando algunas de la obras más emblemáticas e icónicas de esta disciplina.

Sus trabajos se han caracterizado por profundizar en las posibilidades de la mente, así como los límites y la resistencia física. Un trabajo en y sobre el cuerpo. Se ha enfrentado al peligro, el dolor y el agotamiento en su búsqueda de una transformación emocional y espiritual.

Como complemento de la masterclass, que se realizará en formato online a causa de las restricciones impuestas por la pandemia de la COVID-19, la Mostra de València estrenará en España ‘Homecoming. Marina Abramović and her children’ (2020), del cineasta serbio Boris Miljković. Se trata de un documental realizado con motivo de la retrospectiva itinerante ‘The Cleaner’, que tuvo su destino final en Belgrado, la ciudad natal de Abramović.

La película sigue dos líneas narrativas. Una se centra en la biografía de la artista, incluida su juventud en la capital serbia. La otra pone el foco en el Marina Abramović Institute, que organiza talleres en los que jóvenes artistas exploran los límites de sus cuerpos reinterpretando las performances históricas de Abramović.

Además, Mostra de València repasará la atrevida, provocadora y transgresora trayectoria de Abramović a través de una selección de piezas audiovisuales dirigidas por ella misma, que capturan en imágenes sus revolucionarias performances. Una síntesis retrospectiva que es un reflejo de su obra histórica. El ciclo, que se proyectará en la Filmoteca de València, arranca con la emblemática ‘Rythm 0’, en la que la artista se ponía, literalmente, a disposición del público, junto con 72 instrumentos de funcionalidades distintas –desde un lápiz, pasando por una barra de labios o un perfume, hasta llegar a cuchillos, látigos, un hacha o una pistola–, ofreciendo su cuerpo a una interactuación sin guiones ni tapujos.

Entre las producciones que se podrán ver se encuentran ‘Thomas Lips’, ‘Rhythm 5’, ‘The Lovers: Boat Emptying, Stream Entering’, ‘Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful’, ‘Image of Happiness’, ‘Lost Souls’, ‘Spirit House: Luminosity’ y ‘Confession’. Una revisión de su obra permite entender que cada nueva etapa de su trayectoria se erige como un desafío al cuerpo y la mente.

“Hay dolor, pero es una especie de secreto muy guardado; el momento en el que pasas por la puerta del dolor entras en otro estado mental. Cuando experimentas esa sensación de belleza y amor incondicional, de que no hay fronteras entre tu cuerpo y lo que te rodea y comienzas a sentir esa sensación de ligereza y armonía contigo misma, algo se transforma en sagrado”, ha escrito Abramović, que este año también ha visto publicada en castellano su autobiografía, ‘Derribando muros’.

Finalmente, el ciclo incluye el documental ‘Marina Abramović: la artista está presente’ (Matthew Akers, 2012), que recoge el momento en que la artista afronta la realización de una gran exposición retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y donde vuelve a reflexionar sobre las cuestiones que han sido una constante en su obra, intentando descifrar las distintas facetas del arte. La cinta fue galardonada con el Premio del Público en el Festival de Berlín y ofrece, desde un punto de vista didáctico, una importante reflexión sobre su trabajo.

Marina Abramović
La artista Marina Abramović. Fotografía cortesía de la Mostra de València.

MAKMA

Inmediatez y perspectiva en una colección que se abre paso

#MAKMAExposiciones #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
María Ramis | Inmediatez y perspectiva en una colección que se abre paso
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Jueves 13 de agosto de 2020

Podemos afirmar que la historia del coleccionismo en España está íntimamente ligada a la de las instituciones museísticas, un fenómeno que se extiende a países vecinos. Durante numerosas etapas, nobles, reyes, aristócratas y eclesiásticos se dedicaban a atesorar, bajo sus arcas, colecciones de objetos de valor artístico, científico y antropológico. La Revolución francesa no solo alteró la capas sociales del momento, sino que también marcó un antes y un después en el Museo del Louvre, cuyas puertas se abrieron a la sociedad.

Este fue el innovador modelo que se acogió en España para enseñar las colecciones reales, abriendo, por fin, el Museo Nacional del Prado en 1819. Así, el concepto de coleccionismo experimentó diversos cambios durante ese siglo XIX y, aún más, tras la dictadura, ya que debían tenerse en cuenta los cambios que se producían sobre una sociedad más abierta, democratizada y necesitada de esa identidad cultural casi arrebatada en el pasado.

Si, como afirmamos, la historia del coleccionismo está ligada a la de las instituciones museísticas, cabe remarcar que, particularmente, en la historia de España hasta mediados del siglo XX no se creó una institución propiamente dedicada a apoyar y promocionar a artistas del momento.

colección,
Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

A pesar de todo, ya han quedado atrás las protestas que en los años 50 algunos de los miembros de El Paso reclamaban –aquellos que, además de artistas, eran críticos y entre sus reprobaciones se encontraba la de no existir una conciencia colectiva para la realización de un arte español del momento, tal y como José Ignacio Gómez refiere en su artículo ‘El grupo El Paso y la crítica de arte’, para el número 11 de la revista ‘Espacio, Tiempo y Forma. Serie VII, Historia del Arte (1998)–, y el apoyo institucional al arte actual se convierte en algo ineludible e, incluso, aunque mucho más que mejorable, legalmente reglamentario.

Teniendo en cuenta este contexto y aceptando las implicaciones políticas de una decisión así, el pasado junio de 2018, tres amplias salas del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) de València se ocupaban con instalaciones, esculturas, pinturas, fotografías y videos; en general, piezas de arte que difícilmente encajarían en la acotación de una sola técnica, algo que viene siendo común y derivado de la multidisciplinariedad de los artistas actuales.

Todas ellas se caracterizaban por formar parte de un discurso más amplio: el primer acercamiento al establecimiento de una colección de arte contemporáneo perteneciente a la Generalitat Valenciana, una iniciativa encajada dentro del plan para incentivar el patrimonio artístico valenciano. Entre incertidumbres y divergencias –como ya reza el subtítulo del texto para el catálogo de ‘Primers Moments’, de Ricard Silvestre–, se presentaban las primeras 33 piezas de esta incipiente colección.

Tras los correspondientes actos y presentaciones para la prensa, cierta incertidumbre se veía reducida al afirmar que la continuidad en la compra era un hecho y no ya mero propósito. Esta realidad ha podido mostrarse al público este 2019 en el Museu de Belles Arts de Castelló, con la exposición ‘Peça 19’.

No obstante, este tipo de decisiones conllevan una serie de procesos de disgregación y conocimiento del panorama que son los retos a los que se han enfrentado profesionales encargados de escoger las obras.

Para ello, no se tuvieron en cuenta pautas generacionales, ni tampoco una restricción por temáticas, si bien es cierto que las propuestas debían pertenecer a artistas residentes en la Comunidad Valenciana o que su actividad profesional fuera ejercida, mayoritariamente, en territorio valenciano.

De este modo, se decidió comenzar por elaborar una lista de artistas abierta que atendía a criterios de creatividad, estéticos, históricos –debido a la convicción clave de que la originalidad se arraiga en el proceso histórico, pero también en la influencia futura– y económicos, que marcaban una guía para futuras decisiones y que, además, venían respaldadas por múltiples fuentes documentales.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

El resultado: un total de 51 piezas que juegan, intercambian y deliberan sobre algunas de las líneas de investigación imperantes en el panorama contemporáneo. Esta moldeable estructura se constituye en diversas direcciones, tangenciales y complementarias, como es la mirada al pasado, las propuestas feministas, las fricciones entre lo cotidiano y lo tecnológico, la cultura de la sostenibilidad y un claro binomio entre individuo y sociedad; todas proporcionan, además, manifiestos desavenentes sobre los debates más acuciantes.

La composición de estas líneas hace que todas se singularicen por su inmediatez, su composición poéticamente bidireccional y por mostrar esa doble perspectiva que imbrica con el trabajo artístico. No corresponde aquí apelar a la necesidad de que el sector público apoye y promocione las expresiones artísticas, el arte (más efectivo en minúscula por la capacidad demostrada de arrimarse al espectador, observador e, incluso, partícipe) en todas sus formas, sino simplemente resaltar la capacidad del artista para generar nuevas miradas.

Siendo así, diferentes técnicas y temáticas componen este contorno que empieza a vislumbrase mediante fotografía, pintura, obra gráfica, escultura, instalación, y ante la necesidad de incluir el formato performance –una herramienta ya común–, toda una serie de videos y diversa documentación sobre esos restos que genera.

Artistas más consolidados se encuentran con otros emergentes y, de manera paritaria en la selección, se pueden ir rastreando algunas de las bases conceptuales: dificultades en los procesos de comunicación, contextos de crisis, críticas al sistema socioeconómico, imposibilidad de la imagen, cuestionamiento del papel tradicional de la mujer, la capacidad de artificación de los nuevos medios e, incluso, la utilización de métodos sociales aplicados.

Una colección que, rememorando los inicios del coleccionismo, poco tiene que ver con el deseo de mantener casi en secreto el tesoro acumulado. Un paradigma divulgado, globalmente heterogéneo, que se equilibra, tal y como le corresponde a nuestros días, con la individualista percepción del ser.

‘Aquestes coses que fem avui dia’ (2015), de Damià Jordà.

María Ramis

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

Prostíbulo Poético, íntimo lupanar heterodoxo

Prostíbulo Poético | ‘Happeging Poético/ Poesía Vis a Vis’
La Fábrica de Hielo
Pavia 37, València
Jueves 9 de julio a las 21:00
Viernes 3 de julio de 2020

Hijo primogénito del original Poetry Brothel de NY, dirigido en Barcelona y Madrid por la actriz y performer Sonia Barba, este colectivo transdisciplinar compuesto básicamente por poetas, músicos y performers, convierten cada evento en un campo de pruebas donde la poesía en privado y al oído le echa un pulso a los típicos recitales de poesía al uso.

¿Puede ser divertida y excitante la poesía aun descubriendo el lado más oscuro o atormentado de un alma? ¿Cómo valoramos el acto poético en la sociedad contemporánea? ¿Es la máscara de un alter ego una buena herramienta para acercar al gran público la “temida” poesía?

Poetas integrantes de Prostíbulo Poético. Fotografía cortesía de la organización.

Bajo la apariencia de un burdel fantástico del siglo pasado, las poetas venden sus versos al público asistente una vez han sido presentadas por la Madame, quien dará respuesta a diversas interrogantes: ¿cómo han ido llegando hasta allí? ¿en qué condiciones? ¿qué les diferencia del resto de sus compañeras?

Poesía inédita en estado puro. Irreverencia. Descaro. Juego de complicidad. Reivindicación del acto íntimo de recitar.

Durante los últimos meses, debido a la suspensión de eventos y al estado de alarma, el colectivo se reinventó, activando desde sus redes una línea de teléfono en la que podías contactar con tu poeta elegida; recaudaron fondos para la iniciativa ‘Descorónate’, invitando a actrices de la talla de Maggie Civantos, Alberto Velasco o Bárbara Santa-Cruz a que atendieran la línea los domingos y donando lo recibido, consiguieron sacar a la luz su antología anual, el ‘Libro Rojo’ del Prostíbulo Poético y consiguieron mantenerse a flote pese a las difíciles circunstancias.

Después de diez años de actividad en Barcelona y dos de conquistar al público de Madrid, Madame Taxi (Sonia Barba) ha abierto sede también en València el pasado mes de octubre. Los espacios a los que nos tienen acostumbrados guardan, por lo general, resonancia a tiempos pasados y son expertos en hospedar encuentros y situaciones de intercambio, donde la cultura, el ocio y la gastronomía suelen ir de la mano. Así ocurre en la ya mítica Sala Equis de Madrid o el Tinta Roja en Barcelona, y sucederá lo propio, de nuevo, el próximo jueves 9 de julio, en La Fábrica de Hielo de València.

Sonia Barba, directora de Prostíbulo Poético, encarnando a Madame Taxi. Fotografía cortesía de la organización.

El elenco de poetas estará compuesto por una selección de la nueva hornada de poetas reunidas por Sonia Barba y algunas de las asiduas que ya tienen una trayectoria más afianzada dentro del mundo de la poesía y la escena. Tras sus alter ego podréis encontraros con veteranas de la talla de Pilar Astray Boadicea, o Diego Mattarucco, en Madrid, la actriz Lorea Uresberueta, o Alicia Verdú en Barcelona, y Carlos Luna del grupo, Luna y Panorama de los insectos, o Nelo Sebastián Vera, de la CIA Vudú Teatro en València. Entre sus jovencísimas, descaradas e irreverentes poetas están Elsa Viegas o María Sánchez (Val), Juliana Mandolesi y Raúl Ornelas, (BCN) y Alicia Louzao o Blas Nusier que mantienen una actividad constante en la escena poética y cultural de las capitales.

En relación a los ‘Vis a Vis’ de poesía, marca de la casa, entre “cliente” y poeta, han ideado nuevas fórmulas de encuentro que van desde el juego con sombras chinescas, hasta la realidad virtual o la intensidad a través del contacto visual.

A la pregunta sobre cómo reaccionan los clientes que se acercan a sus eventos, Sonia Barba comenta que “por lo general, nadie viene preparado para lo que van a recibir, que básicamente es un baño de la realidad del otro. La gente quiere compartir experiencias, anécdotas, heridas semejantes. Se dispara la empatía, la curiosidad por el otro, hay personas que piden a la poeta que les deje solos, otras rompen a llorar. Es muy emocionante”.

+ Info en www.prostibulopoetico.com

Poeta y «cliente» durante un instante de Prostíbulo Poético. Fotografía cortesía de la organización.

MAKMA

Nuestro lugar en la Fase 1: ‘We’re Here’

#MAKMAOpinión #MAKMAPantallas | Nuestro lugar en la Fase 1
‘We’re Here’, de Stephen Warren y Johnnie Ingram
HBO, 2020
Sábado 6 de junio de 2020

El 13 de abril de 1990 tuvo lugar la primera acción política de Queer Nation, un movimiento LGTB neoyorkino que surgió como reacción a la tremenda discriminación hacia las personas LGTB y a una escalada de violencia hacia este sector de la población en las calles de Nueva York. Esta acción tuvo lugar en el bar Flutie, un bar hetero, y cuyo objetivo era reclamar un espacio de ocio y socialización de la gente LGTB que no estuviera limitado dentro del ambiente. Entre las numerosas consignas que estos outsiders coreaban estaba el ya mítico “We’re Here, We’re Queer, Get Used to It!”, algo así como “estamos aquí, somos maricas, acostúmbrate a ello.” Esta frase expresaba toda una declaración de intenciones: reclamamos un espacio dentro de la sociedad heteronormativa, estamos orgullosos de nuestra diferencia y, sobre todo, trasladamos la agencia a un nivel global. No es que tengamos que asimilarnos socialmente, sino que es esta sociedad la que tiene que aprender a reconocernos y respetarnos. Era ya la hora de empezar a añadir más letras a un colectivo que cada vez incluía a más personas.

“We’re Here, We’re Queer, Get Used to It!». Primera acción política del colectivo LGTB Queer Nation. 13 de abril de 1990.

También fue en 1990 cuando Judith Butler publicó uno de los libros más influyentes de la teoría queer y el feminismo: ‘Gender Trouble’ (‘El género en disputa’). En él, Butler plantea la concepción de género y sexo como constructos y la posibilidad de subvertirlos para poder enfrentarse así a una ley heteronomativa –y, principalmente, masculina–. Frente a la performatividad del género, es decir, de la repetición de actitudes y modos socialmente construidos que se asumen como reales, ella propone la posibilidad de una performance, de “actuar” dicho género. Esta compleja y fascinante distinción entre performatividad y performance puede intentar simplificarse de este modo: yo, como sujeto-hombre, reproduzco en mi cuerpo de manera inconsciente una serie de conductas y patrones que se asumen socialmente como masculinas. Esto es la performatividad de mi cuerpo. Por otro lado, puedo llevar al extremo mi masculinidad actuándola, jugando con ella, incluso parodiándola, y para ello la puedo reforzar con un frondoso bigote y con un uniforme. Puedo incluso reproducir movimientos y actitudes propias de Clint Eastwood en ‘Harry el sucio’ (1971) –o en cualquiera de sus películas–. Esto sería la perfomance. E, incluso, se podría llevar la perfomance al extremo de construir en mi cuerpo una feminidad que, teóricamente, no corresponde con mi género ni mi sexo. Y es aquí donde surge la esencia de lo drag.

El documental ‘Paris is Burning, rodado también en 1990, mostraba la escena drag neoyorkina de la época: hombres y mujeres que, a través del vogue, actuaban unas masculinidades y unas feminidades que no encajaban con sus cuerpos. Creaban un efecto de realidad a través de una revisión y reapropiación de unos constructos sociales de género y sexo que les oprimían en sus vidas cotidianas y que, en muchos casos, les condenaba a vivir en el margen, fuera de ese here, ese espacio reclamado por Queer Nation. Sin embargo, el voguing reforzaba a su vez la idea de pertenencia: cada uno pertenecía a una de las distintas casas que surgían en torno a una mamá drag que les preparaba para las competiciones. Es cierto que Madonna popularizó el voguing en su archiconocido ‘Vogue’ (1990), pero la esencia del vogue, no como un baile inspirado en las poses de las modelos de la famosa revista de moda, sino su carácter de empoderamiento de cuerpos no normativos, de latinos, afroamericanos, personas con sobrepeso, alcanza su cota más alta de popularidad gracias a ‘RuPaul’s Drag Race’. Palabras como realness, shade, sashay away, herstory o squirrel friends se convierten en términos de uso global no solo dentro de la escena queer tras 12 temporadas, programas repesca de antiguos concursantes, como ‘RuPaul’s Drag Race All Stars’ o franquicias internacionales como la versión británica.

La drag queen y diseñadora de moda Pepper LaBeija durante una escena del documental ‘Paris is Burning (1990), de Jennie Livingston.

30 años más tarde, HBO estrena ‘We’re Here’, una especie de spin-off de telerrealidad en la que tres antiguas participantes de ‘Drag Race’ – Shangela, Eureka O’Hara y Bob the Drag Queen, tal vez tres de las drag queen del programa con cuerpos y personalidades menos normativas– recorren diversas localidades de los Estados Unidos que distan mucho de parecerse a la América deslumbrante de las series televisivas. Su llegada a las diversas localizaciones, montadas en coloridos vehículos con forma de bolso y en sus plataformas, recuerda a la travesía por los desiertos australianos de las protagonistas de ‘Las aventuras de Priscilla, reina del desierto’ (1994).

Una vez llegan a la ciudad en torno a la que gira cada uno de los episodios, ya sea Twin Falls (Idaho) o Farmington (Nuevo México), se suceden una serie de planos fijos en los que el protagonista es el espacio vacío, sin música, de las calles de la ciudad. El ‘We’re Here’ del título sería el grito de estas drags advirtiendo de su llegada para organizar un show de drag en la ciudad, como si su colorida y popular presencia no fuera ya en sí suficiente declaración de intenciones. En cambio, lo que se encuentran en las calles y locales de las ciudades son miradas de recelo, algunas de ellas incluso amenazantes, recordando que ese espacio está aún por conquistar y que, a pesar de que ya han pasado treinta años desde 1990, hay lugares donde el tiempo para la diferencia se ha detenido. Lo que no puede evitarse es que la diferencia esté allí, que esté luchando por encontrar su propio espacio alternativo, que quiera sentirse parte de la comunidad.

Debajo de la superficie aparentemente uniforme de cada ciudad también es posible encontrar diversidad: hombres heterosexuales que están dispuestos a modificar modelos de masculinidad tóxica que han tenido que adoptar para sobrevivir; gays nativo-americanos que intentan encontrar su identidad dentro de esa tierra de nadie que es pertenecer a dos grupos sociales al mismo tiempo; mujeres que asumen una masculinidad que no afecta a su concepción de género; y madres cuyo sufrimiento tiene su origen en ver cómo sus hijos niegan su identidad para no ser señalados.

Shangela, Bob y Eureka les ayudan a montar el show y todo acaba resultando ser una experiencia liberadora. Podrían ser la versión drag del equipo de ‘Queer Eye’ en las que llegan, transforman a la persona a la que adoptan y se van, dejando a su bebé drag de nuevo en su aislamiento social. Sin embargo, esto no es así: en su performance llena de maquillaje, pelucas y tacones vertiginosos, cada uno de los protagonistas experimenta la sensación de poder que otorga el mostrarse, paradójicamente, tal y como uno es y la aceptación por parte de una comunidad, que también celebra la diferencia. Cada uno se apropia del ‘We’re Here’ de presentación de las tres drags protagonistas para reclamar su posición dentro de sus ciudades. A pesar de la uniformidad imperante, están aquí y, además, están aquí para quedarse.

A través de la pantalla, es difícil no sentir empatía por cada uno de los protagonistas de los diversos capítulos e intentar ponerse en su piel y sentir ese dolor que, en algún momento de nuestras vidas, todos hemos sentido y, desgraciadamente, volveremos a sentir. Todos queremos pensar que en treinta años no es necesario reclamar un espacio social para nuestra diferencia.

Todos esperábamos que esta crisis sanitaria y pandémica haría resurgir todos los valores positivos de la sociedad, pero esas mismas pantallas nos presentan también una sociedad en la que el otro se ha convertido en un potencial enemigo, en donde la movilidad física y social está limitada, en donde un hombre afro-americano muere asfixiado por la acción brutal de un policía y en donde, en un pleno del Congreso, un representante político puede proclamar, ante el aplauso mediático de un número considerable de individuos, que “Decir ¡Viva el 8-M! es decir ¡Viva la enfermedad! Y ¡Viva la muerte!”. Es en esos momentos cuando nuestras vidas se convierten en ese plano fijo de un Branson (Missouri) que necesita llenarse de música, maquillaje y fantasía.

Shangela, Eureka O’Hara y Bob the Drag Queen, protagonistas de la serie ‘We’re Here’. Fotografía cortesía de HBO.

Eduardo García Agustín

Arte a martillazos

Under Destruction, de Ovidi Benet
Vbospagna
C / Cirilo Amorós, 48. Valencia
Hasta el 11 de marzo de 2020

Construir y destruir. Levantar muros para luego derribarlos. Erigir civilizaciones e imperios que con el tiempo se derrumban, se desvanecen. La actividad humana pivota entre ambos extremos, opuestos y también complementarios. La acción destructiva suele ser traumática, dañina y trágica. Pero en ocasiones es también una forma radical de abrir puertas a lo nuevo, al futuro. Alumbrar nuevas visiones.

Este concepto positivo y revolucionario del acto de aniquilar se plasma en una singular instalación, Under Destruction, que se puede visitar en Vbospagna (Cirilo Amorós, 48) hasta las próximas Fallas. Concretamente, hasta el 11 de marzo. Se trata de un proyecto conjunto del artista millennial alicantino Ovidi Benet, la firma italiana de iluminación Vbospagna y el estudio creativo valenciano CuldeSac.  Una performance integrada en el ciclo 4 stagioni de la firma de iluminación que ofrece a artistas y diseñadores la posibilidad de crear su propia instalación, con la luz como protagonista y abierta a la participación ciudadana.

Under Destruction, de Ovidi Benet. Imagen cortesía del autor.

La idea se materializa en un espacio blanco y diáfano de forma rectangular de 30 metros cuadrados, cuyas paredes están recubiertas de planchas de pladur. Una colección de pequeños martillos dorados presentados como joyas más que como armas o herramientas se ofrecen al visitante.  Con ellos se golpean las paredes para abrir pequeños o grandes boquetes  por los que brotan las luces que hay en el interior. 

«La idea surgió en CuldeSac junto con Pepe Garcia, co-fundador de CuldeSac y director creativo de CuldeSac Custom, así como con el equipo de viabizzuno y yo como parte del equipo creativo de CuldeSac y director de Observatory», dice Benet. «Una perfecta sinergia para generar una instalación que hable de las tres marcas implicadas en el proyecto, y a la vez una forma de expresar la frustación ante el arte de la generación de millennial a la que pertenezco», dice Ovidi Benet. Nacido en Dénia hace 29 años, Benet estudió en la escuela ARTE10, en el Instituto Europeo de Madrid (IED) y profundizó en el diseño experimental en el Domaine de Boisbuchet en Lessac (Francia). Actualmente, forma parte del equipo de CuldeSac como experto en materiales y conceptualización de los proyectos.

«Me gusta combinar el arte y elementos del diseño de interiores como la iluminación con un sentido estratégico», afirma, «creando sinergias». Esta performance incluye «un componente de arte callejero al involucrar al público en la obra a base de hacer agujeros que espontáneamente adoptan figuras como falos o estrellas. Me satisface lanzar una propuesta, destrucción sin límites, y llevar a la gente a mi terreno».

Under Destruction, de Ovidi Benet. Imagen cortesía del autor.

De vez en cuando algún trastornado burla las estrictas medidas de seguridad de un museo y atenta contra una escultura o un lienzo. En el caso de Under Destruccions el simbólico acto vandálico, romper paredes a martillazos reivindica un mensaje completamente distinto. A lo largo de seis meses Benet y sus colaboradores concibieron un espacio construido y esculpido a partir de su propia destrucción. «Los asistentes son quienes, a golpe de martillo,  se convierten en voluntarios artífices de la revelación de la luz que esconden las ruinas y la decadencia».

Esta insólita obra de arte experimental se plantea pues como «una alegoría de la sociedad actual, en la que las nuevas generaciones de pensadores y creadores ven en la destrucción el fin de un ciclo para avanza hacia un futuro que ya está aquí y que exige compensar los efectos del periodo anterior en una unión imprescindible de la ética y la estética de manera transparente, consecuente y horizontal».

Desde el núcleo del proyecto hasta la concepción de la propuesta definitiva, se siguió un proceso para averiguar cómo conseguir que el espectador juegue con la luz y que, a través de la interactuación, desempeñe un papel vital dentro de la instalación. Tres líneas de perfil 13×8 dan la bienvenida a los visitantes marcando los ejes que definen el espacio. A medida que la construcción va destruyéndose, da lugar a un juego de luces y sombras que los productos de Vbospagna han potenciado mediante la implementación de innovadora tecnología. Gracias a ella la iluminación evoluciona cambiando sus colores e intensidad. 

Benet comenzo su trayectoria artística, en 2018 con esculturas que combinan la estética con la funcionalidad. En el corazón del Cabanyal creó su propio estudio, Observatory, donde experimenta con distintos materiales, sobre todo plásticos, texturas, aluminios y fuentes de luz. «La luz es especialmente interesante por ser un ente mágico, intocable, que se percibe de distinta forma. Con juegos de luces puedes conseguir efectos y generar reacciones inesperadas en la gente», concluye Benet.

Under Destruction, de Ovidi Benet. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

‘Hangar 52’, de la mano del mago Yunke


‘Hangar 52’ , de la mano de Mago Yunke
Auditorio Cultural Leopoldo Peñarroja
Polígono la Moleta, 1, 12600 la Vall d’Uixó, Castellón
22 de noviembre 2019

El Auditorio Leopoldo Penarroja de La Vall d’Uxó acoge a uno de los mejores magos del mundo para inaugurar su gira llamada ‘Hangar 52’. Hablamos de Yunke, un ilusionista de origen castellonense que comenzó haciendo trucos de magia en comuniones y eventos “sin importancia” pero que, tras varios años trabajando y estudiando para ser el mejor en lo que hace, lo consigue. 

Yunke cuenta con el máximo reconocimiento en el mundo de la magia, habiendo logrado alzarse con el Premio Mundial de Grandes Ilusiones en el Campeonato de Magia de 2018, que ya logró ganar anteriormente en Lisboa en el 2000.

Yunke haciendo viajar al público al Antiguo Egipto – Imagen realizada por Irene Valdés durante el espectáculo

En este espectáculo, el mago de larga trayectoria mezcla desde grandes secretos nunca desvelados de Leonardo Da Vinci, hasta experimentos de la NASA de teletransportación, pasando por puertas interestelares del antiguo Egipto, rituales de guerreros de la Gran Muralla China y aviones desaparecidos de la Segunda Guerra Mundial, a través de increíbles efectos de luz, fuego, músicas – que transmiten sensaciones tales como tensión, melancolía o alegría- y sonido, resultando una coreografía para el espectador sencillamente memorable. 

Secretos de Leonardo Da Vinci – Imagen realizada por Irene Valdés durante el espectáculo

Cabe añadir, además, que la performance hace uso de una gran cantidad de medios audiovisuales, como son la cámara mediante planos secuencia en directo (con el típico “fallo” del retardo del sonido con la imagen), iluminaciones claras, oscuras, con tonos cálidos y fríos, y la propia voz en directo que capta el micrófono del gran ilusionista. No obstante, aunque sea una demostración hecha para captar la atención del público y su inconsciente, no deja atrás el humor en ningún momento.

Yunke en una de esas ‘ilusiones’ que provoca al espectador – Imagen realizada por Irene Valdés durante el espectáculo

Tras su periplo internacional, vuelve a España estrenando su espectáculo poniendo como condición que sea en su tierra natal. Hangar 52 «vuela» a Madrid, donde permanecerá del 5 de diciembre al 12 de enero. Sin duda, un viaje que vale la pena hacer. 

Saludo grupal de todos los participantes de la performance – Imagen realizada por Irene Valdés durante el espectáculo

Irene Valdés

Perdernos y encontrarnos a través de lo salvaje

‘Judith Egger. Lost in Shrubland’ 
Comisaria: Laura Sánchez Serrano
Galería Aural
Labradores 17, Alicante
Hasta el 28 de junio de 2019

Lo natural, lo salvaje, aquello intrínsecamente asociado al ser humano, es un pauta que se puede observar en una gran cantidad de artistas actuales. La preocupación por el medio genera en la actualidad una serie de corrientes, preocupaciones, si se prefiere, cuyo transporte se convierte en el hecho artístico interpretado a través de la multidisciplinariedad que le caracteriza. En el caso de Judith Egger, se puede rastrear a lo largo de su producción cómo coloca en el mismo eje analítico naturaleza, arte, ciencia y humanidad; radicando en la experiencia observativa y en el resultado en clave de humor su originalidad. Por lo tanto, aunque no sea la primera vez que la naturaleza y el arte se encuentran, ‘Lost in Shrubland’ (o perdida entre matorrales) desgrana esta relación con el objeto al ir descubriendo poco a poco la forma en la que la sociedad contemporánea se vincula con su propio sentido de lo salvaje, como una manera de reconectar con lo natural propio del ser humano, incluso en el entorno sintético que le rodea. Egger introduce, así, su relación con la naturaleza creando una imagen que implica lo físico y lo espiritual en un mismo formato, y que se transmite a través de su interpretación de la sociedad vigente.

La idea de lo “salvaje” se ha asociado en Historia del Arte a estudios relacionados con el fenómeno de los primitivismos de la primeras vanguardias. Paul Gauguin, los artistas de la Worpswede, expresionistas, fauvistas y, por supuesto, Pablo Picasso, reinventaron el sentido de lo “salvaje”, una mezcolanza de tradiciones y estéticas procedentes del colonialismo decimonónico, donde la definición poseía numerosas connotaciones peyorativas derivadas del contexto social del momento. Egger recoge, en una publicación muy cuidada, su propio concepto de lo “salvaje”; esta publicación-caja recoge material fotográfico de archivo, impresos de formas vegetales, registros, apuntes y todo tipo de material que ayudan al observador a adentrarse en su propio imaginario. Un libro abierto a la iconografía de la artista.

Judith Egger, documentación de performance, 2010. Imagen cortesía de Galería Aural.

En las primeras piezas de ‘Lost in Shrubland’ ya se puede identificar un personaje central que actúa de enganche: la artista mimetizada entre ramas y matorrales; un personaje divertido que, sin duda, conecta con el espectador y que genera cuestiones sobre la implicación y el esfuerzo continuo que realizamos por encajar. Otro de los ejes transversales, y relacionados con esa necesidad de complicidad, es, sin duda, la sobreinformación que recae sobre nuestras mentes y que la artista trata de materializar a través de un audiovisual, donde carga en su cabeza diversos cuencos unidos por una estructura casi imposible; dichos cuencos van llenándose de agua de lluvia hasta que su cuello no aguanta más peso. 

Así es cómo lo orgánico se convierte en el sello en los diversos materiales utilizados. Un ratón real proyectado en queso, grabado y posteriormente perpetuado en escultura, o los hoteles de lujo para insectos son algunas de las pistas que la artista va dejando sobre su línea investigativa y que se complementan a través de dibujos y estudios inherentes al proceso creativo. Judith Egger parte del concepto del filósofo francés Henri Bergson élan vital, ese impulso hipotético que genera el comienzo de la transformación, del crecimiento e, incluso, de la evolución. Esa fuerza vital, reformulada por la artista como ‘Schwellkraft’ –palabra alemana que, literalmente, significaría la capacidad de agrandar o enriquecer–, es la que trata de perseguir en su producción. Mayoritariamente performática, pero también interesada en propuestas colaborativas, en ‘Lost in Shrubland’ Judith Egger muestra el estado anímico en el que nos encontramos los seres humanos: desorientados en la naturaleza, a la que al final, por falta de entendimiento, tratamos de doblegar para destruir. Por lo tanto, esa conexión, que incluso ella trata de alcanzar usando ramas como antenas por las calles de París en la pieza ‘Transmission wood’, se convierte en el camino de la certidumbre, un atisbo de lucidez que tratamos de alcanzar en la búsqueda de nuestra particular naturaleza. 

Judith Egger, detalle de la performance ‘Transmission wood’, 2018. Imagen cortesía de Galería Aural.

María Ramis.

Artes Vivas y heterodoxas en Dansa València

XXXII Dansa València
IVC Teatro Principal, Teatro Rialto, Sala Matilde Salvador, Carme Teatre, Espacio Inestable, TEM, Espai Rambleta, La Mutant, CCCC y Plaza del Patriarca
Hasta el 14 de abril de 2019

Una de las novedades de esta edición del festival Dansa València es su apertura a las Artes Vivas, un territorio transversal que huye de las etiquetas y que quiere generar preguntas alrededor de la creación contemporánea más heterodoxa.

Dansa València. MAKMA

La cuarta jornada del festival, la del viernes 12 de abril, la protagonizan tres propuestas que huyen de las etiquetas convencionales: ‘Fucking Stage’, de Santiago Ribelles Zorita; ‘Likes’, de Nùria Guiu; y ‘Crisálida (o la venganza de Leteo)’, de Antes Collado.

‘Fucking Stage’, a las 18:00 en la Sala Matilde Salvador de La Nau, es una propuesta del coreógrafo y director escénico Santiago Ribelles que indaga en los convencionalismos del teatro y la danza, y en la relación entre la pieza artística que se representa y el espectador que la contempla.

La manera de interpretar (o de leer) lo que hay sobre el escenario es la idea general que preside ‘Fucking Stage’, que interactúa con los espectadores a través de diferentes mensajes escritos en una pantalla, recurriendo a lugares comunes en los discursos sobre danza, teatro, arte o política.

Un instante de la propuesta coreográfica ‘Fucking Stage’. Fotografía cortesía de Dansa València.

Un instante de la propuesta coreográfica ‘Fucking Stage’. Fotografía cortesía de Dansa València.

La bailarina barcelonesa Nùria Guiu presenta su nueva performance ‘Likes’ en la Sala Carme Teatre mañana a las 20:00. Una reivindicación del cuerpo a cuerpo frente a la intoxicación de Internet. Una performance con base antropológica y movimientos extraídos de vídeos populares de YouTube, donde, eso sí, el espectador tendrá que sacar sus propias conclusiones.

El último proyecto de la compañía Antes Collado gira en torno a la noción de cuerpo marginal y a la creación de mundos escénicos metafóricos. ‘Crisálida (o la venganza de Leteo)’ busca recuperar la potencia de la naturaleza más perversa y propone la restitución de viejas formas olvidadas que, paradójicamente, son capaces de generar nuevas maneras de vivir.

Nùria Guiu durante un instante de su performance ‘Likes’. Fotografía cortesía de Dansa València.

Nùria Guiu durante un instante de su performance ‘Likes’. Fotografía cortesía de Dansa València.

El underground de Sansanonasnas en ME Madrid

‘sansanonasnas X ME: Pasati di Modena’
ME Madrid
Plaza de Santa Ana 14, Madrid
Jueves 24 de enero de 2019 a las 19:30

ME by Meliá, la firma hotelera de Meliá Hotels International vinculada al arte contemporáneo, a la música y al diseño, da la bienvenida a 2019 con la acción ‘sansanonasnas X ME: Pasati di Modena’ que tendrá lugar en el hotel ME Madrid en enero.

Con ‘sansanonasnas X ME: Pasati di Modena’, ME by Meliá va un paso más allá en su filosofía y arranca su nuevo programa cultural de 2019, integrado por destacadas y potentes activaciones que se extenderán durante todo el año. Con ello, la marca se sumerge de lleno en innovadores universos creativos, apoyando a nuevas voces artísticas locales y generando fuertes lazos con el panorama urbano. Gracias a esto, los hoteles de la marca se convierten en uno de los principales focos culturales y se posicionan como enclaves de referencia en todas y cada una de las ciudades en las que están presentes.

El artista y performer Sansanonasnas visto por Juan Gatti. Fotografía cortesía de los organizadores.

El artista y performer Sansanonasnas visto por Juan Gatti. Fotografía cortesía de los organizadores.

“En 2019, desde ME Madrid apostamos de nuevo por la creación de sinergias creativas con artistas influyentes y representativos de Madrid como es el caso de Sansanonasnas, posicionándonos con ello como punto clave y place-to-be dentro del panorama artístico y cultural de la capital” apunta Belén Díaz, General Manager del hotel ME Madrid.

La obra de Sansano, centrada en su persona y cuerpo como motivos de expresión, se mueve entre la perfomance, la moda y la música, generando ese completo amalgama de disciplinas que lo define como artista y animal escénico haciéndolo único.

‘Pasati di Modena’ se compone de dos acciones que ocurrirán en ME Madrid durante el mes de enero. Por un lado, una exposición integrada por un total de 21 retratos del creador realizados por algunos de los fotógrafos más reputados del panorama internacional como Juan Gatti, creador de la cartelería del icónico director Pedro Almodóvar, Álvaro Villarrubia y Alberto Van Stokkum, entre otros, será instalada en diferentes puntos del hotel y podrá ser disfrutada por todos los visitantes durante un mes.

La terraza del ME Madrid acogerá la acción ‘sansanonasnas X ME: Pasati di Modena’. Fotografía cortesía de los organizadores.

La terraza del ME Madrid acogerá la acción ‘sansanonasnas X ME: Pasati di Modena’. Fotografía cortesía de los organizadores.

Como complemento a la exhibición, se celebrará un desfile en RADIO ME Madrid Rooftop Bar protagonizado por los looks más icónicos de Sansanonasnas, llevados por amigos, influencers y celebrities y entre los que destaca Josh Quinton, imagen de la última campaña de Burberry X Vivienne Westwood.

Durante la noche del 24 de enero, los asistentes serán testigos de una verdadera apología al underground subida a la pasarela, todo ello con un telón de fondo inmejorable como son las vistas 360ºdel skyline madrileño que ofrece RADIO ME Madrid Rooftop Bar.

Asimismo, el desfile será interactivo, retransmitiéndose en directo en los perfiles sociales del propio artista y de RADIO ME Madrid, generando un diálogo a través de la red que universaliza y dota de un carácter global a la propuesta y al discurso de ME by Meliá.


Artistas participantes en ‘sansanonasnas X ME: Pasati di Modena’

Daniel del Valle
Javier Garceche
Juan Gatti
Inri 3721
Kito Muñoz
César Segarra
Pablo Sola

El artista y performer Sansanonasnas visto por César Segarra. Fotografía cortesía de los organizadores.

El artista y performer Sansanonasnas visto por César Segarra. Fotografía cortesía de los organizadores.