La ‘fotografía construida’ de Leila Amat en Railowsky

‘Al amor de los años’, de Leila Amat
Librería Railowsky
Grabador Esteve 34, Valencia
Del 9 de febrero al 22 de abril de 2018
Inauguración: viernres 9 de febrero, a las 19:30

La Librería Railowsky acoge, a partir del 9 de febrero, la exposición ‘Al amor de los años’, de Leila Amat (Madrid, 1987), una selección fotográfica que permite aproximarse al imaginario semántico y estético de la artista, que podrá visitarse hasta el próximo 22 de abril de 2018.

Leila Amat. Makma

A lo largo del último lustro, Leila Amat se ha revelado como un sólido exponente contemporáneo de la denominada Fotografía construida o Fotografía escenificada realizada en España, cuyos mimbres metodológicos deben transitar la performance, la instalación, el pictoralismo como vehículo de escenificación, concibiendo este tipo de propuesta fotográfica como un semiótico artefacto cultural que ahonda en la resignificación de los objetos y los símbolos culturales.

Bajo el marco de este estructurado y sistemático procedimiento, Amat implementa su horizonte proposicional mediante el concepto fenomenológico del yo –territorio excelsamente transitado por Pierre Molinier, Claude Cahun o Cindy Sherman, cuyas obras respectivas deben ser estimadas como ínclitos ejemplos de este subtipo de Fotografía construida–, en tanto que “la fotografía se convierte en una herramienta mediante la cual (la artista) canaliza su interior para explicarlo y hablar de sí misma” –tal y como rubrica la autora–.

Imagen de la obra 'Raíces', de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

Imagen de la obra ‘Raíces’, de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

Leila Amat se sirve de la memoria para manipular la realidad, mixtificar la información generada intrínsecamente (imaginación) –“en ausencia de estímulos del ambiente, somos capaces de inventar”– y explotar la singularidad del individuo, mediante un necesario ejercicio reflexivo gobernado por el autorretrato o la recreación de personajes y la omnipresencia de la artista en el espacio natural; “ser yo misma fotógrafa y modelo me permite vivir al máximo la experiencia de la fotografía, fusionarme con la obra y poder transmitirla tal y como la llevo dentro, a fin de poder interpretar y transformar la realidad”.

‘Al amor de los años’ permite, así mismo, atestiguar la voluntad de Leila Amat de concebir cada fotografía como si de un cuadro se tratase, atendiendo a cuestiones relativas a propedéutica, método y unicidad: “a pesar de que se pueden establecer series (muy pequeñas), desde el principio quise que cada imagen fuera en sí misma un universo, un mundo paralelo en el que vivir e interpretar un personaje que no era en la vida real”.

Imagen de la obra 'Tea time', de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

Imagen de la obra ‘Tea time’, de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

 

Paula Valero: hoy no, mañana

Paula Valero. Elogio de la procrastinación
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Inauguración: viernes 2 de febrero de 2018

La procrastinación es un concepto utilizado actualmente que se resume en el modismo: “deja para mañana lo que puedas hacer hoy”, y que en nuestros días  corresponde a la imagen del agotamiento común frente a la aceleración y precarización de nuestras existencias, colapsadas por una cantidad de trabajo y obligaciones que no llegamos a desempeñar en su totalidad.

Elogio de la procrastinación, de Paula Valero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Elogio de la procrastinación, de Paula Valero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Elogiar la procrastinación tiene por objetivo valorarla como gesto de desobediencia a la colonización de la vida por la producción. Al no hacer todo lo que se supone que tenemos que hacer  se plantea una revuelta contra el tiempo del trabajo, una afirmación de libertad absoluta y una relación positiva y de confianza con la vida en un sentido de continuidad que contrasta con el actual sentido de un no-futuro que nos gobierna.

Este ‘Elogio de la procrastinación’, que el Centre del Carme acoge, funciona como dispositivo que se inscribe en la forma de hacer de Paula Valero, mediante un carácter procesual, performativo y una reflexión compartida. Se compone de una exposición con piezas realizadas ex profeso para el proyecto y con un programa de intervenciones artísticas junto con las proposiciones de otros invitados e invitadas.

Elogio de la procrastinación, de Paula Valero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Elogio de la procrastinación, de Paula Valero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Accionar la maquinaria: juntos, aquí, ahora

‘Here, Together, Now’ Convocatoria Tangent
Entrevista a Diana Guijarro
Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Plaza Sta. María, 3. Alicante
Hasta mayo de 2018

En abril de 2017 se publicaban las primeras convocatorias públicas que el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana ponía en marcha en relación con materias clave museísticas que, en numerosas ocasiones, se dejan fuera del programa por falta de tiempo o recursos. Proyectos sociales, de mediación o de educación son quizá algunas de las asignaturas pendientes de muchas instituciones.

El MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) es una de las instituciones afortunadas de contar con uno de estos programas. ‘Tangent’, la convocatoria relativa a mediación cultural tiene lugar desde el pasado mes de octubre hasta el próximo mes de mayo. Diana Guijarro, comisaria alicantina, es ideadora y guía en todo este complicado proceso que es mediar con la sociedad en un museo. Además, recientemente se anunció que su proyecto ‘Totalidad e infinito. Economías de la transferencia en otro (s) tiempo (s) para el arte.’ ha sido seleccionado en la convocatoria 365 VLC, donde podremos ver tres exposiciones a lo largo de un año en la sala Carlos Pérez del Centro del Carmen. De momento, nos desvela algunas clave de ‘Here, Together, Now’.

¿Por qué el título ‘Here Together Now’?

El título del proyecto fue algo que surgió cuando ya tenía avanzada la idea sobre la que quería investigar. Ante todo me interesaba plantear una programación que permitiese reflexionar sobre el dilema de la incomunicación dentro de la creación contemporánea y para ello consideré que era necesario apoyarse en 3 pilares: los diferentes tipos de públicos, el museo entendido como una institución dispuesta a ser renovada y las prácticas artísticas contemporáneas.

Quería proponer dinámicas colaborativas que explorasen las posibilidades que implica un aprendizaje experimental y donde a través de una experiencia compartida y comprometida, se llegase a una reflexión crítica sobre nuestra presencia y participación en los espacios culturales.

De modo que desarrollé la idea de accionar el museo apoyándome en diversos planos, un concepto que se extendería en una especie de presente continuo y que se activaría durante cada sesión por sus participantes (Aquí Juntos Ahora). Ellos serían los responsables de poner en marcha la maquinaria reflexiva empleando otras esferas comunicativas.

¿Cómo reacciona el público ante la permisividad de realizar acciones no convencionales en el museo?

Llevamos dos meses aproximadamente desarrollando las actividades y la actitud del público es muy abierta respecto a todo aquello que se le propone. Me refiero a las diversas formas de desenvolverse,  experimentar y  ocupar el espacio expositivo, siempre bajo unas pautas claras de trabajo y fomentando el respeto hacia el espacio, las obras y hacia los otros.

Creo que si lo analizamos con cierta perspectiva es un factor sobre el que habría que reflexionar, apostar por actividades que exploren otro tipo de capacidades y que se apoyen en el sentido crítico de sus participantes supone asumir un mayor grado de riesgo al programar lo que implica ser flexible y readaptar la investigación. Es un cambio necesario si queremos invitarles a pensar desde otros ángulos.

La mediación es una herramienta que sirve como puente, en este caso entre la institución cultural y el público, pero no hay que olvidar que es el espectador quien tiene ahora una responsabilidad nueva y debe ser capaz de activar su mirada y su presencia de forma más activa, porque con su experiencia completa unas obras o exposiciones que no tienen una lectura única.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

¿Se amplía así también no solo la forma de entender y ver arte, sino también una nueva manera de “sentir” el museo?

Sí, la estructura de la programación busca amplificar miradas y acercar el museo de otros modos pero esto tan sólo puede lograrse si tenemos la posibilidad de utilizar el espacio expositivo y cultural como espacio compartido. Cuando permitimos que el territorio cultural se active de forma diferente y hacemos que los participantes se sientan parte integrante de él hacemos de la institución algo no ajeno a nosotros.

Tras el desarrollo de las sesiones intercambiamos impresiones con los asistentes y es gratificante escuchar que sienten el espacio diferente, con sus ritmos y sus tiempos, que se han sentido más libres y que al apoyarse en la emoción, se han encaminado hacia otro tipo de comprensión del arte.

Dentro de las actividades se emplea la metáfora de que el museo es una maquinaria que nosotros accionamos, actuamos como una especie de interruptor diferencial y nuestra presencia y participación activa es la que provoca otras historias paralelas igualmente válidas.

¿Es necesaria una actitud predispuesta en el participante o es algo que puede trabajarse?

Hasta ahora todos los participantes han tenido una actitud muy predispuesta con el desarrollo de las actividades. No obstante, ante actividades experimentales es necesario un trabajo de acercamiento más continuado en el tiempo, no es fácil ni sencillo llegar a todo tipo de público y la comunicación es muy importante.

A esto habría que añadir que son prácticas con las que se busca generar comunidad y donde el participante debe concienciarse de manera progresiva, formando parte de esa construcción simbólica.

Si bien en la difusión de todas ellas aportamos información sobre las líneas que se trabajarán durante cada sesión, las claves de la actividad y sus dinámicas propias sólo se conocen en el momento de su desarrollo. Es una forma de compartir la experiencia, de vivir el presente y de sacar a los participantes de su “zona de confort”.

Algunos talleres planteados son para diferentes segmentos de edad, ¿cómo trabajas ese tema y por qué decidiste plantearlos así?

Cuando comencé a preparar el proyecto decidí programar las actividades con la mayor amplitud posible respecto a los parámetros a trabajar y jugar así con las posibilidades de conjugar diferentes segmentos de edad.

Atendiendo a los conceptos y dinámicas que se iban a tratar, consideré que una gran mayoría de estas actividades podrían ser intergeneracionales. Mi propósito era interconectar la experiencia de niños y mayores re-mezclando al público familiar con el juvenil y adulto, posibilitando otras lecturas del espacio expositivo.

Algunas actividades se orientan únicamente a público adulto simplemente por los conceptos, que se encuentran algo más ligados a la re-interpretación de los mensajes y de la colección, y por tanto contienen una carga conceptual más profunda. Pero en su gran mayoría las actividades conjugan a todo tipo de público, su respuesta ante las dinámicas propuestas supone para mí una valiosa herramienta de observación a la hora de conducir esta investigación progresiva.

Las acciones performativas o la comunicación con el cuerpo es una constante en ‘Here Together Now’, ¿por qué esa técnica?

Una de las premisas de esta programación era la de conseguir desmontar etiquetas en torno al conocimiento del arte contemporáneo y por esta razón las actividades trabajan diversos planos adscritos a las prácticas artísticas, relacionando las disciplinas desde otros puntos de vista.

Me interesaba ante todo profundizar en prácticas no objetuales o al menos en aquellas donde el objeto no fuese la parte esencial de la actividad. El cuerpo ocupa en exclusiva uno de los bloques de trabajo pero es cierto que es una constante que atraviesa todo el proyecto a modo de espina dorsal. Es algo que está unido de forma intrínseca a la filosofía experimental, del aquí y del  ahora, un medio con el que poder entender el cuerpo como presencia activa pero también como herramienta colaborativa a la hora de participar en el museo y de construir comunidad.

Atender a esa unión entre cuerpo y museo nos hace ser más conscientes de la acción y del tiempo, como si la exposición se convirtiese en una cápsula del presente donde reflexionar sobre nuestros modos de estar y hacer junto a los otros.

Puede parecer que la mediación es el conjunto de diferentes apuestas pensadas para un momento preciso asociado a una exposición concreta, ¿cómo tratas de que tus talleres no sean efímeros?

Bueno, inevitablemente en lo que a su desarrollo práctico se refiere tienen un principio y un final, pero la esencia de estos talleres busca configurar todo un planteamiento que se dirige hacia la creación de un circuito paralelo de información, capaz de retroalimentar los contenidos que emanan desde la institución.

La idea de trabajar a partir de cuatro planos interconectados (huella, cuerpo, palabra y elementos) se fundamenta en la posibilidad de extender las actividades más allá de un momento concreto o exposición determinada, permitiendo a los participantes enlazar con cierto sentido crítico los conceptos que se van trabajando.

Por esta razón la mayoría de las actividades se ramifican a lo largo de las diferentes exposiciones, obras y del propio edificio museístico.

Sería fantástico dejar una impronta en todos los participantes sobre la experimentación compartida, una línea elástica de conocimientos que quede en nosotros como experiencia adherida y que nos sirva para reflexionar en un futuro sobre nuestro acercamiento al arte contemporáneo, independientemente del espacio cultural en el que nos situemos.

Taller 'Espejismos'. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller ‘Espejismos’. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Y es que dejar huella es la utópica función del arte y de cualquier espacio cultural. Una importante labor que siempre está presente en la mente de todos los profesionales del mundo de la cultura ya que, y recordando a Selma Lagerlof, Premio Nobel en 1909, “la cultura es lo que queda cuando se olvida todo lo que se aprendió”.

Para consultar la programación de ‘Here, Together, Now’ pincha aquí.

María Ramis

20 años dando caña

20 Anys amb Patrícia Pardo
Teatre Micalet
C / Guillem de Castro, 73. Valencia
Del 20 al 24 de septiembre de 2017

Patricia Pardo (Alaquàs, Valencia, 1975) es una cápsula concentrada de teatralidad. Un cóctel de esencias escénicas. Dramaturga, escritora teatral, pedagoga y directora de la compañía que lleva su nombre, se considera clown más que actriz, incluso ahora que la coulrofobia está tan en boga a causa de la película ‘It’. Gracias a una inquebrantable vocación, esfuerzo y tesón lleva dos décadas presente en los escenarios.

Un éxito que bien merece una celebración como la que tiene lugar esta semana en el Teatre Micalet, del 20 al 24 de septiembre:  ’20 anys amb Patrícia Pardo’. Una selección de sus montajes y la presentación del libro ‘Patrícia Pardo. Obra escollida. 1996-2017′, un resumen de su obra teatral, circense y poética ilustrada con cómics, dibujos y collages de Alba Cobo, Esteban Hernández, Po Poy y César Sebastián, que incluye artículos de Isabel Marcillas y Ramon X. Rosselló.

El fandango de Marx, de Patrícia Pardo. Imagen cortesía de la compañía.

El fandango de Marx, de Patrícia Pardo. Imagen cortesía de la compañía.

“He organizado este aniversario con normalidad y mucho ajetreo, como una fase más de mi trabajo, pero con el deseo de visibilizar mi trayectoria, que las mujeres creadoras no debemos escondernos tras cortinas de falsa modestia”, dice Pardo, cuya compañía ha sido recientemente galardonada en el Gothenburg Fringe Festival.

A principios de septiembre viajó a Suecia, donde presentó su montaje ‘Cul Kombat’ en dos de los tres festivales que componen la red Nordic Fringe Network. En el Gothenburg Fringe Festival ganó el Premio Most Mesmerizing Award, mientras que en el Stockholm Fringe Festival fue seleccionado para abrir el certamen.

“Como compañía de teatro independiente que somos, vamos ligeros de equipaje en nuestras giras”, comenta Pardo, “entre dos y cinco intérpretes, según el montaje”. El secreto de la supervivencia está en “vivir plenamente la vocación, una pasión que da sentido a todo. Conformarse con cierta precariedad y cubrir las necesidades básicas manteniendo el equilibrio entre épocas de vacas gordas (las menos) y vacas flacas. El pago que se obtiene es la resistencia. Se consigue vivir dignamente a base de diversificarse en distintas facetas”.

El fandango de Marx, de Patrícia Pardo. Imagen cortesía de la compañía.

El fandango de Marx, de Patrícia Pardo. Imagen cortesía de la compañía.

La semana Pardo se inició el día 20 con la presentación de su libro y de ‘Cos Mortal’, “una selección de escenas incluidas en él que trazan una especie de cartografía de la ciudad combinando su cuerpo social y su cuerpo íntimo, y que constituye un homenaje indirecto a Vicent Andrés-Estelles”, explica Pardo. Serán interpretadas por Rosanna Espinós, Verònica Andrés, Amparo Oltra, Begoña Tena y Pau Gregori bajo la dirección de Eva Zapico, Jaume Pérez y la propia Patrícia Pardo, con música en directo a cargo de Luna y Panorama de los Insectos.

El jueves 21 se pondrá en escena ‘El fandango de Marx’, un canto a la periferia que combina la gestualidad del clown y los malabares y equilibrios circenses con el teatro delirante, salpicado de música tradicional valenciana interpretada por Begoña Tena. Jotas, fandangos, malagueñas, cant d’estil, con participación de la Banda Sinfónica de la Unió Musical d’Alaquàs dirigida por Enric Parreño.

Comissura, de Patrícia Pardo. Imagen cortesía de la compañía.

Comissura, de Patrícia Pardo. Imagen cortesía de la compañía.

El viernes le toca el turno a ‘Comissura’ de gira por todo el mundo desde 2012. Siete números de clown en los que confluyen una trapecista sin bragas, una mujer depilada ahogada en 20 litros de cera y un bocadillo XXL. Junto a Patrícia Pardo, que asume las labores de autoría, dramaturgia y dirección, Roge Magdaleno en el doble papel de guitarrista y excéntrico. Esta representación contará con un intérprete de signos en el escenario para hacer accesible la obra a la comunidad sorda.

La mencionada ‘Cul Kombat’ llegará el sábado al Micalet. Un duelo interpretativo, incluso físico, entre Eva Zapico y Patrícia Pardo que, bajo la apariencia de una función de circo para mayores, reivindica con humor la eliminación de las categorías de género y denuncia la falta de derechos sobre el cuerpo en un mundo en el que la palabra desigualdad cada vez tiene más presencia. Una vez finalizada la representación se llevará a cabo un debate con el público. Un nuevo pase de ‘Cos Mortal’, en esta ocasión acompañado de subtítulos en valenciano, cerrará el domingo 24 de septiembre la semana Pardo.

“Patrícia Pardo es una de las mejores autoras que tenemos en València”, afirma Guadalupe Sáez también dramaturga. “No hay nadie que escriba como ella, nadie que tenga su universo, ni tampoco nadie que consiga transmitir la belleza que existe en lo feo, el humor de lo perverso y la melancolía de lo alegre”. Según la actriz Amparo Oltra, “trabajar con Patrícia Pardo es firmar un compromiso, un matrimonio con la realidad. Una relación íntima con la poética, una exigencia corporal, rigurosa. Una manera de amar el arte, desesperada”, señala Oltra.

Cul Kombat, de Patrícia Pardo, con Eva Zapico. Imagen cortesía de la compañía.

Cul Kombat, de Patrícia Pardo, con Eva Zapico. Imagen cortesía de la compañía.

Bel Carrasco

La cultura audiovisual LGTBIQ en CentroCentro

‘Nuestro deseo es una revolución. Imágenes de la diversidad sexual en el Estado español (1977-2017)’
El Porvenir de la Revuelta. Memoria y Deseo LGTBIQ
CentroCentro
Plaza Cibeles 1, Madrid
Hasta el 1 de octubre de 2017

En el marco del programa de actividades ‘El Porvenir de la Revuelta. Memoria y Deseo LGTBIQ’, CentroCentro ha acogido la inauguración de la exposición ‘Nuestro deseo es una revolución. Imágenes de la diversidad sexual en el Estado español (1977-2017)’. La muestra plantea una revisión de la cultura audiovisual LGTBIQ desde 1977 hasta el presente, a través de un centenar de obras –vídeo, fotografía, escultura, pintura, dibujo, artes gráficas, instalación, performance–, de 60 artistas y colectivos.

La exposición, comisariada por Juan Guardiola y Juan Antonio Suárez,  se podrá visitar en la planta 1 de CentroCentro, con entrada gratuita, hasta el 1 de octubre de 2017.

Imagen de 'Il penduto', de Gregorio Prieto y Eduardo Chicharro. Fotografía cortesía de Fundación Gregorio Prieto, Valdepeñas y Madrid.

Imagen de ‘Il penduto’, de Gregorio Prieto y Eduardo Chicharro. Fotografía cortesía de Fundación Gregorio Prieto, Valdepeñas y Madrid.

Una revolución cultural y artística

“La lucha por la igualdad y el reconocimiento de las minorías sexuales en el Estado español, que se inicia oficialmente con la manifestación a favor de los derechos de los homosexuales en Barcelona en junio de 1977, no sólo tuvo impacto en los terrenos social y legislativo”, explican los comisarios.

“La presencia cada vez más abierta y normalizada de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales en la vida pública también repercutió en la producción cultural, y este impacto es lo que se ha querido revisar con este proyecto. Presenta una panorámica de lo que además de ser una revolución social fue también una revolución artística y cultural que, lejos de quedar circunscrita al ámbito de la galería y el museo, influyó en la cultura popular y en la manera de habitar el espacio social”.

‘Nuestro deseo es una revolución’ muestra cómo diversas prácticas artísticas y discursivas gais, lésbicas y queer han combinado la experimentación formal, los lenguajes de las vanguardias artísticas, así como la iconografía y modos de hacer de las subculturas de la calle para politizar la representación del cuerpo y la sexualidad, para cuestionar el funcionamiento de las esferas pública y privada y para releer la historia hegemónica que invisibiliza a los sujetos marginales, todo ello alimentado por un espíritu lúdico y transgresor.

Imagen de 'Los diez mandamientos chochonis', de Costus. Fotografía cortesía de Legado Costus.

Imagen de ‘Los diez mandamientos chochonis’, de Costus. Fotografía cortesía de Legado Costus.

“Esta exposición recuerda la tradición de experimentación formal ligada a la disidencia sexual en el arte, una experimentación motivada por la conciencia de que para dar cuenta de una revolución sexual y social sin precedentes, aún en marcha, había que reinventar los modos de crear y narrar, de articular imágenes y de utilizar los medios artísticos”, explican Guardiola y Suárez.

Un recorrido a través de más de cuatro décadas de creación

El recorrido de la exposición comienza con ‘El archivo intermitente’ de las décadas anteriores a la transición en el que lesbianas, transexuales y gais tienen presencia, especialmente en los intentos de documentar los bajos fondos de las grandes ciudades, en la obra gráfica de artistas de vanguardia como Gregorio Prieto, o en al ámbito de la cultura popular como la copla y el cine musical. A continuación, ‘Militancias’ reúne una muestra del arte abiertamente político de los inicios del movimiento de liberación sexual, protagonizado por el documental, que recoge testimonios de manifestaciones y encuentros y fue canal de información alternativo a los medios mayoritarios.

El cuerpo desbordado, histriónico y excesivo protagoniza el siguiente apartado, ‘El cuerpo en performance’, que se acerca los años del Rrollo barcelonés y la Movida madrileña y a diferentes manifestaciones artísticas de los años setenta y ochenta: cómic, cine, música, fotografía, pintura o performance. El recorrido continúa con ‘Activismos antisida’, un reflejo de cómo artistas y colectivos se valieron de la fotografía, el cine, el vídeo, y la escritura, así como de formatos efímeros como carteles, grafitis, pegatinas, camisetas y pins para expresar la rabia contra la pasividad de los gobiernos ante la epidemia, para contrarrestar la información oficial sobre la crisis y para fomentar la solidaridad con los afectados. Asimismo, esta sección incluye trabajos que emergieron con un tono más elegíaco y reflexivo para recordar a las y los ausentes y reflexionar sobre la mortalidad.

Imagen de 'Montjuic', de Francesc Ruiz. Fotografía cortesía del autor y Galería Espacio Mínimo.

Imagen de ‘Montjuic’, de Francesc Ruiz. Fotografía cortesía del autor y Galería Espacio Mínimo.

‘Guerreras y bolleras’ refleja en un siguiente apartado el aumento significativo en la presencia de lesbianas en la escena artística desde principios de los años noventa; mientras ‘El género en disputa: trans*’ aborda el reposicionamiento de este colectivo en las últimas décadas, desde los márgenes hacia una posición más central, mientras que ‘Masculinidades’ se acerca a los nuevos parámetros que rigen la masculinidad homosexual.

Próximos al final del recorrido, ‘Cíbercuir’ dedica un espacio a la llegada de internet y la generación, a través de este medio, de nuevos circuitos de fantasía, comunicación y reinvención personal; por su parte, ‘Intimidad, sexualidad y fetichismos’ se adentra en la producción artística que refleja la revisión de las estructuras de la intimidad, la sexualidad y las relaciones interpersonales que desencadenó la lucha por la igualdad sexual. Por último, ‘Memorial queer’ recuerda a algunos sujetos no normativos cuyas huellas han sido borradas por la historia oficial, y una sala audiovisual completa la muestra con una selección de creaciones en torno al Postporno y el poder  subversivo de la imagen.

Artistas y colectivos presentes en la muestra:

Carlos Aires, Florencia Aliberti, Pedro Almodóvar y Fabio McNamara, Alexander Apóstol, Manu Arregui, Cecilia Barriga, Cabello/Carceller (Helena Cabello y Ana Carceller), Biel Capllonch, Tino Casal, Gabriel Casas, Eduardo Chicharro, Javier Codesal, Joan Colom, Fito Conesa, Costus (Juan José Carrero y Enrique Naya), Xavier-Daniel, Diego del Pozo, Luis María Delgado, Dias & Riedweg (Mauricio de Mello Dias y Walter Stephan Riedweg), David Domingo, Lucía Egaña, Els 5 QK’s, Equipo Palomar (Mariokissme y R. Marcos Mota), Pepe Espaliú, Jacinto Esteva, Alex Francés, Carmela García, Miguel Ángel Gaüeca, Jean Genet, Coco Guzmán, Juan Hidalgo, William James, Jeleton (María Angeles Alcántara y Jesús Arpal), Jana Leo, LSD, Jesús Martínez Oliva, Marisa Maza, Pepe Miralles, Joan Morey, Nazario (Nazario Luque Vera), Ocaña, O.R.G.I.A,Pedro Ortuño Mengual, Alvaro Perdices, Pablo Pérez Mínguez, Guillermo Pérez Villalta, Ventura Pons, Post-Op, Gregorio Prieto, Rodrigo (Rodrigo Muñoz Ballester), José Romero Ahumada, Francesc Ruiz, Subtramas   (Virginia Villaplana Ruiz, Diego del Pozo, Montse Romaní), Toy Tool Films, Video-Nou Azucena Vieites, Virginia Villaplana Ruiz e Iván Zulueta.

Imagen de 'Travestidos en una calle, vistos a través del vidrio de un bar, en el distrito 5, conocido popularmente  como el barrio Chino, en Barcelona', de Gabriel Casas. Fotografía cortesía de Núria Casas i Formiguera y Archivo Nacional de Catalu ña.

Imagen de ‘Travestidos en una calle, vistos a través del vidrio de un bar, en el distrito 5, conocido popularmente como el barrio Chino, en Barcelona’, de Gabriel Casas. Fotografía cortesía de Núria Casas i Formiguera y Archivo Nacional de Cataluña.

 

El Gabán como percha artística

Setze&Gaban, de Cazadoras Asociados
Tapinearte
C/ d’En Bou, 10 / Plaza de Tapinería. Valencia
Miércoles 5 de abril, a las 20.00h, de 2017

El colectivo Cazadoras Asociados presentó el miércoles 5 de abril la exposición ‘Setze& Gaban’ en la Galería Tapinearte. Durante la presentación, la intervención de Tomàs Verdú, vistiendo esta prenda Setze & Gaban, aportó una dimensión performativa  a la exposición al desplazarse  e interactúar entre el público.

Los artistas de Cazadoras Asociados, Joan Verdú, Lukas Ulmi, Rubén Tortosa, Sebastián Nocolau, Bia Santos, Pepe Romero, Manuel Rey Fueyo, Guillermo Peytó Roggen, José Morea, Antonio Girbés, JARR, Antoni Domènech, Enrique Carrazoni, Calo Carratalá, Vèronique Boussière, Julio Bosque, Ximo Amigó, han decidido hacer del  gabán un contenedor y espacio expositivo que se inaugura como la galería más pequeña y que mejor abriga del circuito artístico.

Setze&Gaban. Imagen cortesía de Cazadoras Asociados.

Tomás Verdú vistiendo Setze&Gaban. Imagen cortesía de Cazadoras Asociados.

Cada una de las obras presentadas, con su propia y marcada autoría, está dotada de vida propia por sí misma y, a su vez, actúa como pieza de un conjunto que configura una reflexión sobre el objeto artístico contemporáneo. La heterogeneidad de soportes, lenguajes, géneros, técnicas…, con las que desarrolla su investigación artística cada uno de los autores es una de las características de las exposiciones de Cazadoras Asociados.

En esta ocasión, han adaptado su formato al espacio de intervención, portable e itinerante, que determina esta prenda, y a pesar del reducido formato  de la exposición, diversidad de técnicas y lenguajes están representados en la muestra, como la fotografía (con la obras de A. Girbés y E. Carrazoni), dibujo (C. Carratalá) pintura (J. Verdú, M. Rey Fueyo, G. Peyró-Roggen, Jarr, J. Morea) el collage (V. Boussière, X. Amigó), técnicas mixtas (P. Romero. Sebastián Nicolau, J. Bosque), escultura (L. Ulmi, Bia Santos, A. Doménech), arte digital-impresión tridimensional (R. Tortosa).

Tomás Verdú vistiendo Setza&Gaban. Imagen cortesía de Cazadoras Asociados.

Tomás Verdú vistiendo Setza&Gaban. Imagen cortesía de Cazadoras Asociados.

Celebridades (o no) bizarras

Ciru(g///)ías Transepidérmicas, de Marie-Lou Desmeules
Comisarios: Jose Ramón Alarcón y Merche Medina
Sala Manuela Ballester
Facultad de Ciencias Sociales
Avda. dels Tarongers, 4b. Valencia
Hasta el 3 de abril de 2017

El escritor Oscar Wilde era de la opinión de que una máscara nos dice más que una cara. Todos llevamos alguna, por la sencilla razón de que habitamos un mundo revestido de lenguaje. Pero la necesaria máscara no es lo mismo que la impostada mascarada, que viene a poner el foco en la mentira que soporta toda máscara. De manera que, caídas todas, afloraría la verdad desnuda que todas ellas ocultan. La artista canadiense afincada en Valencia, Marie-Lou Desmeules, opera a la inversa: coloca sucesivas capas de cremas y vendajes para que sean las diferentes máscaras de los personajes representados las que muestren cierta verdad.

Y la verdad de tan trabajada cirugía plástica linda con lo grotesco, la caricatura y lo bizarro en su sentido de rareza o extrañeza. De esta manera, Desmeules opera en dos direcciones: la de enmascarar a la gente anónima cuyos rostros interviene en su estudio de la calle Cuba de Russafa en Valencia, para desenmascarar a las celebridades que toma como referencia mostrando su faz más áspera y siniestra. “Me interesa más la fuerza que la belleza”, dice. Una fuerza energética atraída por lo deforme como vehículo de catarsis o, más bien, descarga emocional.

Marie-Lou Desmeules en pleno proceso de transformación de uno de sus modelos. Fotografía: Merche Medina.

Marie-Lou Desmeules en pleno proceso de transformación de uno de sus modelos. Fotografía: Merche Medina.

La tarde que visitamos su estudio estaba dando forma a Rossy de Palma, tras la cual se iba difuminando el rostro anónimo que en esos momentos se prestaba a su transfiguración. Sonaba ‘Memorial’ de Michael Nyman y Desmeules, poseída por la fiebre que creativa que parece iluminarla por dentro, tocaba y retocaba al hombre que tranquilamente se dejaba hacer. Sobresalía la dislocada boca, el abultado pelo negro y un solo zapato rojo, primero en uno de los pies y luego coronando la cabeza, culmen del arrebato grotesco.

“Hago crítica social, pero sin reírme de la gente a la que retrato de forma sarcástica”, explica la artista, cuyas explicaciones van acompañadas de gestos que parecen continuación de su impetuosa actividad plástica. “No me interesa el glamour o la belleza de ese mundo de los famosos, sino mostrar el engaño que supone tanta imagen perfecta”. Y para mostrarlo no duda en irse a sus antípodas: allí donde lo grotesco impone la cruda realidad de un espectáculo menos amable y más fiero, más ácido.

Marie-Lou Desmeules fotografiando al modelo intervenido en su estudio. Fotografía: Merche Medina.

Marie-Lou Desmeules fotografiando al modelo intervenido en su estudio. Fotografía: Merche Medina.

Cuando Rossy de Palma había tomado definitivamente cuerpo, tras diversas probaturas, amagos y tentativas, Desmeules procedió a fotografiar su creación, la cual adoptaba a su vez diversas posturas sobre el sillón de peluquero igualmente intervenido para la ocasión. En las paredes, destacaban algunos de sus personajes ya recreados: Francis Bacon, Obama, Iggy Pop, Amy Winehouse, Al Pacino, Silvester Stallone ‘Rambo’, Gadafi, Yasir Arafat o David Bowie, entre otros. Armarios llenos de ropa de segunda mano y objetos de todo tipo convierten su estudio en otra pieza rebosante de alocada energía. Ella, entretanto, cuidaba todos y cada uno de los detalles de su obra, se movía arriba y abajo dibujando el perfil del cómico que se toma las cosas muy serio.

Vista de la exposición 'Cirugías transepidérmicas' en la Facultad de Ciencias Sociales de Valencia. Fotografía: Merche Medina.

Vista de la exposición ‘Ciru(g///)ías Transepidérmicas’, de Marie-Lou Desmeules, en la Facultad de Ciencias Sociales de Valencia. Fotografía: Merche Medina.

Precisamente ahora, la Sala Manuela Ballester de la Facultad de Ciencias Sociales de Valencia se hace cargo de su trabajo en la exposición Ciru(g///)ías Transepidérmicas. La muestra está compuesta por ocho piezas y un video que concitan toda la fuerza expresiva de su autora, mediante una explosión de color y unos rostros desmedidos, abruptos y homéricos, entre los que destacan los de David Lynch, John Waters, David Bowie o Karl Lagerfeld (también Donald Trump, éste recogido en el audiovisual), junto al de otras personas anónimas igualmente expresivas y mordaces. Una de ellas, muy parecida a Belén Esteban: “Todo el mundo se lo dice”, resaltan Jose Ramón Alarcón y Merche Medina, comisarios de tan hiperbólica muestra.

Marie-Lou Desmeules seguía fotografiando esa tarde a Rossy de Palma tras haber  pulido su rostro a base de sucesivos añadidos plásticos y al ritmo de la música, convertida en elemento fundamental de su obra, puesto que ella ejerce también de Dj. “La música, que yo misma mezclo, me permite cargarme de todo tipo de emociones que voy soltando a medida que realizo la obra”. Durante cuatro enfervorizadas horas, la artista canadiense transforma a una persona anónima en otra famosa o, cuando menos, difícil de olvidar, mediante una técnica que los comisarios destacan como “especialmente singular y novedosa”.

Vista de la exposición 'Ciru(g///)ías Transepidérmicas', de Marie-Lou Desmeules en la Facultad de Ciencias Sociales de Valencia. Fotografía: Merche Medina.

Vista de la exposición ‘Ciru(g///)ías Transepidérmicas’, de Marie-Lou Desmeules en la Facultad de Ciencias Sociales de Valencia. Fotografía: Merche Medina.

De esta forma, las cirugías de Desmeules terminan combinando pintura, fotografía, esculturas vivientes, performances y video. “Juego con los colores, el pop art, lo cómico, el arte y la actualidad”. Todo ello para derivar en unas piezas que aglutinan sarcasmo y escepticismo hacia esas otras imágenes glamurosas de las que huye espantada. De manera que salta del imaginario seductor, cuya obra sacude inmisericorde, al otro extremo de la imagen cargada de abrupta materialidad cuasi volcánica. Y es así que el aludido “estudio sobre la máscara” se convierte en un alegato a favor de ella, pero en su vertiente desgarrada por la que se precipita la imagen, toda ella, ya sea por defecto (criticable glamour) o exceso de autenticidad.

Desmeules tan sólo quita el pie del acelerador cuanto se trata de la serie de directores de culto que le infunden cierto respeto. Como es el caso de David Lynch: “¡Uf, me parece un director fascinante! Su rostro es el de alguien melancólico y que piensa mucho”. Del resto dice que pretende “sacar lo bonito de lo feo”, siempre considerando lo bonito en términos de fuerza no de proporcionalidad: lo exagerado, en su caso, es bello. Una belleza fuera de lugar que, una vez transformada en su radicalidad, descansa en paz. La descarga emocional ha concluido.

Marie-Lou Desmesules con una de sus esculturas vivientes.

Marie-Lou Desmesules con la escultura viviente de Rossy de Palma. Fotografía: Merche Medina.

Salva Torres

Rosana Antolí marca el ritmo

‘Rock it’ de Rosana Antolí
Galería Espai Tactel
C/ Denia 25-B. Ruzafa, Valencia
Inauguración: viernes 13 de enero a las 20:00h                                                                                             Hasta el 17 de febrero de 2017

Espai Tactel  presenta la obra de la artista Rosana Antolí (Alcoy, Alicante, 1981). Su práctica artística se basa en la intersección entre arte, coreografía y vida cotidiana. El carácter utópico es esencial en su práctica, y en consecuencia el fracaso de las acciones implicadas. Posee un BFA en la Universitat Politècnica de València, y MA en Performance and Sculpture en el Royal College of Art, Londres.

Rock It’ es la primera exposición individual en su galería valenciana después de haber expuesto en galerías y museos nacionales e internacionales. Ha realizado exposiciones individuales en la Fundació Joan Miró (Barcelona, 2016), LagerHaus62 (Zúrich, 2015), el Centro Cultural España Córdoba (Córdoba, Argentina, 2014), el Casal Solleric (Palma de Mallorca, 2013), el Instituto Juan Gil-Albert (Alicante, 2012) y el Centro de Arte Tomás y Valiente (Madrid, 2008).

Ha participado asimismo en numerosas muestras colectivas, entre ellas las celebradas en CAC Wifredo Lam (La Habana, 2016), CCEMx (México D. F., 2016), CCEN (Managua, 2016), Josée Bienvenu Gallery (Nueva York, 2016), Herbert Read Gallery (Canterbury, 2015), Museo ABC (Madrid, 2015), The Ryder Projects (Londres, 2015), Alserkal Avenue (Dubái, 2015), MUA (Alicante, 2015), Caryl Churchill Theatre (Londres, 2015), Fundación Cultural Providencia (Santiago de Chile, 2014), DA2 (Salamanca, 2014), Delft Museum (Delft, Holanda, 2014), Friktioner (Uppsala, Suecia, 2014), Local Projects (Nueva York, 2013), Volta (Basel, 2013), Buzzcut Festival (Glasgow, 2013), CCAI (Gijón, 2013).

Chaos dance. Rosana Antolí. Imagen cortesía Espai Tactel.

Chaos dance. Rosana Antolí. Imagen cortesía Espai Tactel.

David Armengol, crítico de arte y comisario independiente dedica las siguientes palabras con respecto a la muestra:

Rock It fue un gran hit de la música de baile en los ochenta, un tema pionero en el uso del turntablism – crear música mediante la alteración de la rotación del vinilo; es decir, avanzando y retrocediendo la temporalidad del sonido – y un vídeo musical de Godley & Cream premiado por la MTV en 1984 tanto por su concepto como por sus efectos especiales. Me fascinó su atmósfera caótica, así como el ansia enloquecida de los autómatas a medio hacer, supeditados a una repetición infinita que llega a anular el sentido de sus actos. Pero al margen de mi lectura, su reiterado visionado me permitió conectar Rock It con la práctica artística de Rosana Antolí, que de eso se trataba.”

“A mi entender, Rock It sintetiza tres de los intereses principales que definen su trabajo en la actualidad. En primer lugar, la coreografía de lo cotidiano; en este caso movimientos rutinarios (levantarse, comer, caminar, cocinar, bañarse…) saturados hasta convertirse en pura disfunción. A continuación, la teatralización de la realidad; un entorno identificable y reconocible (el hogar) que se desvirtúa mediante un devenir sobreexcitado y convulso. Por último, la alteración del ritmo (el scratch) como dispositivo sensible que nos aprisiona y a su vez nos libera de la experiencia repetitiva del espacio social.”

Abel Azcona o la parodia del sexo

La Guerra, de Abel Azcona
Sábado 29 de octubre, a las 00.00h
Festival Intramurs
Del 21 al 30 de octubre de 2016

Abel Azcona, uno de los artistas contemporáneos más controvertidos y polémicos, estuvo en el festival de Intramurs que se celebró en Valencia el pasado octubre presentando su última performance, titulada ‘La Guerra’. En ella, el artista invita al público a intervenir su cuerpo sin ningún  tipo de límite durante aproximadamente tres horas. Performance, pues, con un tema provocador y una puesta en escena sórdida.

Un panel blanco ocupaba una de las paredes, en el cual estaba inscrito el título, ‘La Guerra’, y este subtítulo: “La guerra deja ardua herencia de guerra”, del artista Guglielmo Ferrero. Del resto de las paredes colgaban  cinco amplias fotografías de desfiles con soldados nazis. Debajo del panel había una cama con sábanas blancas donde el artista yacía desnudo y anestesiado, a causa de la ingesta, previa a la actuación, de una sustancia similar a la ketamina.

Abel Azcona. Imagen cortesía del festival Intramurs.

Abel Azcona. Imagen cortesía del festival Intramurs.

Cinco jóvenes, también desnudos, pululaban en torno al artista bebiendo, fumando, acariciándose, besándose, simulando hacer el amor alrededor de la cama o tumbados sobre ella.  Y toda la escenografía iluminada con un foco que desprendía una luz roja. Una luz roja que, junto al olor rancio que exhalaba la sala y el color negro de las paredes y el suelo, creaba un ámbiente sórdido, acorde con la intención del autor de hacer una crítica a la prostitución, ofreciendo al publico la posibilidad de hacer con su cuerpo lo que quisiera. “No estoy a favor de la prostitución, simplemente planteo con este proyecto de denuncia el empoderamiento de la sexualidad”, declaró en varias entrevistas.

Y ahí, sobre esa cama, el cuerpo desfallecido del autor se exhibió ante la mirada voyeur del visitante. La mirada del voyeur (mirar) y la mirada del exhibicionista (ser mirado) fue la única transgresión pulsional que movilizó la performance. De este modo, la provocación al acto, propuesta por el artista, se quedó en simple parodia: parodia de la muerte y del sexo. O simplemente en un pastiche posmoderno de la muerte y del sexo.

Pastiche porque, en una época histórica como la actual donde los velos culturales se han desprendido, permitiendo que todo pueda ser mostrado, la performance ‘La Guerra’, entra en el circuito de la lógica de un mercado de consumo de espectáculos.

El acto provocativo y transgresor del arte sólo adquiere fuerza y sentido cuando los velos de la cultura cubren con cierta palabra el valor transcendental, sublime, que tienen la muerte y el sexo para la experiencia humana.

John Lennon y Yoko Ono en la performance contra la guerra.

John Lennon y Yoko Ono en la performance contra la guerra en 1969.

La cama

La cama, ese objeto primigenio, por acoger a modo de metáfora la experiencia latente de Eros y Tánatos, es, además, en la performance ‘La guerra’, el objeto primordial, junto al cuerpo desnudo y anestesiado del actante-artista Abel Azcona. Un cuerpo inerte, inconsciente, ofrecido sin límite al cuerpo gozoso del otro-visitante. El personaje de Abel Azcona se exhibe como pura materialidad corporal, pero inhabilitado como sujeto de palabra. La cama de ‘La guerra’, en su presentación, establece por contigüidad una representación metonímica de Tánatos.

En oposición, podríamos traer a colación “la cama del amor”, tal y como fue nombrada por los periodistas la performance realizada por John Lennon y Yoko Ono tras su boda en marzo de 1969. Lennon y Ono abrieron las puertas de la habitación matrimonial para exhibirse al mundo tumbados en pijama sobre la cama y rodeados de flores, dibujos, libros, música. Convirtieron su luna de miel y, en concreto, la cama, en un compromiso por la paz, tal y como rezaba en los carteles que componían la puesta en escena de la performance, ‘Bed peace’, y en una reivindicación en contra de la guerra, en general, y, en particular, contra la de Vietnam.

En esta performance, John Lennon y Yoko Ono invitaban, a través de postales, a participar a periodistas, artistas, estudiantes, etc… A reflexionar, pensar, hablar de la paz, durante doce horas cada día. Como Lennon dijo en  su álbum ‘Anthology’: “We sent out a card: ‘Come to John and Yoko’s honeymoon: a bed-in, Amsterdam Hotel”.

Dos meses después, en un hotel de Montreal, John Lennon y Yoko Ono repitieron la performance, y de ella surgió uno de los textos poético-musicales más comprometidos y hermosos  a favor de la paz: ‘Give  peace a chance’.

Abel Azcona.

Abel Azcona. Imagen cortesía del festival Intramurs.

En la performance de Johnn Lennon y Yoko Ono, en esa  cama, metonimia del amor, de Eros, no sólo estaban sus cuerpos exhibidos a la mirada voyeurista de los invitados, sino la palabra estaba presente como reivindicación y compromiso .

En “la cama del amor” -“bed peace”- la palabra se alza y se lanza, como la mejor cualidad del ser humano, para transformar lo cruel, lo injusto de la historia y de la existencia y como creadora de futuros más habitables, más útopicos.

Probablemente, en estos momentos convulsos donde la palabra, como espacio de pensamiento, de creación de ideales, ha perdido todo su prestigio, ha sido inhabilitada por la lógica pragmática y consumista del capitalismo neoliberal, la performance de Johnn Lennon  y Yoko Ono, nos parezca naif, en comparación con la materialidad corporal de la performance de Abel Azcona, ‘La guerra’.

Begoña Siles

Cris Blanco, entre lo analógico y lo digital

Bad Translation, de Cris Blanco
Las Naves
C / Juan Verdeguer, 17. Valencia
Sábado 5 de noviembre de 2016

La última performance de Cris Blanco, ‘Bad Translation’, es una lucha encendida entre lo analógico y lo digital, y donde la primera de las opciones resulta claramente ganadora. Blanco, artista multidisciplinar, invita al público a adentrarse en un juego lleno de humor donde intenta traducir la nueva tecnología a la vieja, creando un efecto divertido y atrapante desde el primer minuto, y en la que, además, se nos habla de cómo la tecnología organiza nuestro día a día.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Para cumplir este objetivo, Blanco nos presenta como escenario un gran ordenador, creado con materiales artesanales, elaborados por la propia compañía. Es hacer el camino a la inversa, «traer lo digital a lo analógico», describe la propia Blanco. Esa analogización está llena de reflexión sobre el influjo que tiene la tecnología en la sociedad actual, pero también de comedia, de un interés por encima de todo de divertir al público, de hacerlo cómplice y partícipe del juego.

“Me gusta ese mix de disciplinas, mezclar lo supermoderno con lo tradicional, jugar con las convenciones teatrales (…) que todo sea permeable”. El público, por supuesto, se presta encantado a ese juego que se da entre adultos que aceptan creérselo y que están dispuestos a reírse mucho.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

No es la primera vez que Blanco experimenta con esta voladura de las reglas convencionales. En ‘El agitador vórtex’ (2014) creaba cine en directo, y el patio de butacas asistía al rodaje de una película hecha también de manera artesanal.

Cris Blanco desarrolla proyectos escénicos desde 2003 y trabaja en performances, música, teatro y cine, mezclando los géneros y las disciplinas. ‘Bad Translation’ ha sido creada y desarrollada por ella y Óscar Bueno Rodríguez, Javier Cruz, Amaranta Velarde y Cris Celada, los cuales también actúan en la obra. Ha sido coproducida por Mercado de las Flores/ El Granero, La Casa Encendida, Las Naves, Fuga.es y CAET – Centro de artes escénicas de Terrassa.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.