Arte y percepción visual

Antes del Arte – 50 anys després
Sala Martínez Guerricabeitia del Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 9 de junio 2019

Corrían los últimos años de los sesenta, la llamada década prodigiosa, y el ensayista, crítico y fundador del Grupo Parpalló, Aguilera Cerni, ejercía en Valencia de gurú de las artes plásticas. Tras culminar distintas etapas, pasando por el informalismo, el arte normativo y la figuración crítica, acuñando el término de Crónica de la Realidad para este último estadio, se decidió a promover el colectivo artístico Antes del Arte, con el que pretendía abrir una nueva fase en su búsqueda de innovación y análisis de las expresiones artísticas, conectándolas esta vez de alguna forma con la ciencia.

Antes del Arte – 50 anys després, en la Sala Martínez Guerricabeitia de La Nau hasta el 9 de junio, recupera los trabajos de este grupo de artistas que plasmaron en sus obras los planteamientos de Aguilera Cerni en esa fase de su trayectoria a modo de laboratorio experimental. Incluye unos 40 objetos plásticos en total, firmados por artistas de distintas edades y estilos: Michavila, Sanz, Sempere, Sobrino, De Soto, Teixidor e Yturralde. Además, la muestra se ambienta sonoramente mediante composiciones de los músicos Marco y Llàcer.

De Soto. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

De Soto, ‘La estructura metálica’. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

“El objetivo era crear diversos artefactos, en muchas ocasiones dispositivos móviles o lumínicos, que proporcionaran al espectador determinadas experiencias ópticas, perceptivas o estructurales”, explica Santiago Pastor Vila, comisario de la exposición. “Si bien se ha dicho que se trataba de tender puentes entre el arte y la ciencia, lo que se buscaba realmente era hacer avanzar el arte, intentando superar el desfase que existía entre esta disciplina y la ciencia, mucho más desarrollada”. Pastor destaca cómo se procuraba “recurrir, en el campo artístico, a determinadas tácticas de sugestión usadas por la publicidad, el cine  y los medios de comunicación, utilizando determinados efectos ópticos, que debían ser detectados, aislados y ejemplarizados”.

El colectivo Antes del Arte nació después de una serie de reuniones celebradas a casa del crítico Aguilera Cerni, con el propósito de revitalizar el arte geométrico por el cual ya se había interesado el Grupo Parpalló, creado a finales de 1956. La trayectoria histórica del grupo, de una singular importancia en el arte contemporáneo español, transcurrió entre 1968 y 1969, dejando muestra de sus principios artísticos en tres exposiciones celebradas, respectivamente en Valencia, Madrid y Barcelona.

Michavila, 'Helicoidal'. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

Michavila, ‘Helicoidal’. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

Producida por el Vicerrectorado de Cultura i Esport y la Fundació General de la Universitat de València, a través de la Col·lecció Martínez Guerricabeitia, con la colaboración de Banco Santander y Heineken, Antes del arte – 50 anys després propone pues una mirada científica al mundo del arte, o más exactamente considerar las posibilidades de acción comunes entre ambos campos del conocimiento.

La filosofía del grupo estaba enmarcada por los giros geométricos del arte, interesado en el campo de la psicología perceptiva y trataba de promover encuentros entre la actividad artística y los métodos empíricos de las ciencias. “Realizaban trabajos y pruebas sobre teorías ópticas que se están descubriendo y difundiendo en ese momento, como las teorías de Penrose; trabajan con un profesor de óptica, Mariano Aguilar, comparten lecturas con Aguilera Cerni, etcétera,” explica José Pedro Martínez, director de actividades de la Col.lecció Martínez Guerricabeitia.

Yturralde, 'Primera figura imposible (falso tridente)'. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

Yturralde, ‘Primera figura imposible (falso tridente)’. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

La muestra ha supuesto un importante esfuerzo de búsqueda y recopilación de las piezas, en algunos casos también de restauración, pues al tratarse de obras de carácter experimental solían usarse materiales endebles. Ha sido decisiva la colaboración de entidades y organismos, como l’IVAM, el MACA de Alicante, la Fundació Bancaixa o la Fundación Juan March y el Museo Francisco Sobrino entre otros. La coordinadora técnica es Lydia Frasquet Bellver

La exposición está dividida en tres espacios. En primer lugar, las diferentes obras previas de Michavila, Sanz, Sempere, Sobrino, Teixidor e Yturralde, antes de 1968 y 1969. La segunda parte de la muestra se centra en la producción de Antes del Arte, una concepción de la creación artística desde una perspectiva experimental, donde la óptica, la geometría o la cinética toman parte. En el tercer espacio, las obras de los autores una vez concluida la experimentación con el arte y sus variaciones. Yturralde, por ejemplo, continuó en la misma línea de sus trabajos previos en Antes del Arte; otros, como De Soto, siguieron caminos bien distintos.

Sempere, 'Ley de la buena forma'. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

Sempere, ‘Ley de la buena forma’. Imagen cortesía de Santiago Pastor.

Bel Carrasco

Delineantes geometrías de Cristina Ghetti

‘Stripe generators’, de Cristina Ghetti
Galería Punto
Av. Barón de Carcer, 37. Valencia
Hasta el 30 de julio de 2016

Geometría, color y sobre todo mucho, mucho movimiento. El enunciado que da título a la exposición, ‘Stripe generators’ o generadores de franjas, resume el sentido práctico de la misma. Esa conciencia de oscilaciones continuas podemos ya percibirlas nada más abrir la puerta de la Galería Punto, cuando miramos hacia el suelo para saltar el breve escalón de entrada. Esas estrías negras en el suelo marcan ya la guía diagonal que la mirada debe seguir hasta el fondo, acompañadas de altos en el camino tildados de hileras coloridas.

Ghetti, aunque ha trabajado técnicas de escultura o video, homenajea a la tradicional técnica pictórica, la que le introdujo en el mundo del arte, con motivo de su regreso a Valencia. El punto de encuentro de esta última ocasión referida tuvo lugar también en la misma galería Punto, con la exposición ‘Maravillosa geometría’. Como se puede comprobar, Cristina Ghetti no ha perdido su esencia ni sus rayas características.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Quizá no tanto en la estética, pero sí en la fundamentación teórica, el trabajo de Cristina Ghetti recuerda al movimiento Madi, ese grupo argentino pionero en la abstracción geométrica del movimiento, que fue condenado por la crítica europea ya en 1948. El Madi fundamenta la oposición a lo estático, a lo cerrado, suponiendo y para romper con el marco regular del marco.

Es así que la obra de Ghetti dialoga con diversas partes del espacio, incluso aquellas en las que no se repara. La del comienzo, nada más entrar que se alarga hasta llegar a un puente, ese que deja el negro y blanco atrás, y que nos invita a llegar hacia el color, pasando por encima de las blancas molduras de la galería. Se nos interrumpe de nuevo la mirada con el rodapié de la pared. Pero continúa entre mezclando colores planos anaranjados en el fondo, con elementos tridimensionales, que cuestionan los parámetros de la pintura clásica. Destacan también las ondas que abanderan y se relacionan con la abstracción pura, esa que le sirve a la artista para potenciar su discurso.

Ghetti engloba, teniendo en cuenta la perspectiva histórica y la interpretación personal, los contrapuntos que sirvieron de comienzo al Op art con la exposición ‘Le mouvement’ allá por 1955. Un movimiento ilusorio, el producido por el espectador, la manipulación del ojo y el movimiento del objeto mismo. Es decir, aúna referentes como Vasarély, Soto, Bury, Agam o Calder. Por supuesto, a pesar de los referentes cada pieza tiene su propia personalidad, su característica intrínseca de la creación autorial de Ghetti, incluso, añadiría un último movimiento solamente intuido: el centrífugo, donde no existe referencia de rotación más allá de las ristras, donde todo se deja llevar por la falta de narración sustituida por el principio de la percepción.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

María Ramis

La irreflexiva creatividad de Juanjo Hernández

Automatic Tales, de Juanjo Hernández
Casa de Cultura de El Campello
Plaça de la Constitució, 4. El Campello (Alicante)
Hasta el 11 de junio de 2016

A esta cita con la Casa de Cultura de El Campello, el artista, ilustrador y diseñador gráfico Juanjo Hernández (Alicante, 1961) acude con su ‘Automatic tales’, una serie de obras realizadas en diferentes formatos y técnicas en las que prima el gesto, la rapidez del movimiento, la inmediatez del dibujo realizado sin una idea preconcebida, sin un orden preestablecido, con absoluta libertad creativa, a través de la que Juanjo Hernández narra de manera irreflexiva diferentes escenas que se unen bajo un mismo soporte -como en las lonas de más de dos metros- en lo que el autor ha denominado Cuentos automáticos o Automatic Tales.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Siguiendo la trayectoria de este artista, podemos distinguir en sus obras muchas de las novedades del arte de la segunda mitad del siglo XX, como los soportes, técnicas o materiales utilizados por los grandes informalistas. Formas similares de ejecutar una idea a la que, en esta ocasión, se llega por percepción y convicción. Técnicas como el grattage o el driping utilizadas en sus obras nacen en torno a 1950, al igual que la pintura sígnica y gestual, que presta gran importancia a la velocidad de ejecución, al impulso personal, cinético e irreflexivo. Cuadros con signos que parecen indescifrables y que surgen de manera automática, recordando las caligrafías orientales, y que refuerzan la expresividad del creador y su libre proyección corporal sobre el soporte pictórico. Las obras se realizan directamente sobre el suelo, al igual que pinta Juanjo Hernández los grandes formatos.

Automatic Tales, de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Automatic Tales, de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Entre los movimientos incluidos por el crítico de arte Michel Tapié, en 1952, dentro del Art Autre, se encuentran el Informalismo, el tachismo, la pintura matérica, el espacialismo o el art brut surgidos tras las devastadoras consecuencias y el horror de la II Guerra Mundial, una época de crisis, de profunda transformación de la concepción del mundo, en la que el artista se vuelca en su interior para encontrar respuesta a todas sus preocupaciones, claves en la fuerza expresiva de estos movimientos, que encuentran su paralelismo en la serie Bombardeig, dedicada por Juanjo Hernández a uno de los episodios más tristes acaecidos en Alicante durante la Guerra Civil transmitido por su padre, que lo vivió en primera persona.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

En esta exposición, el artista nos muestra obras grandes, pintadas sobre lonas, otras de menor formato realizadas sobre papel, en blanco y negro o color. Obras mayoritariamente figurativas, creadas entre 2010 y 2016 bajo la técnica de pintura automática, en las que predomina el dibujo, la velocidad de ejecución, el gesto espontáneo y la libertad de trazo. Obras divertidas, con un lenguaje llano, accesible, directo, con una iconografía que se nutre de elementos del mundo cotidiano, de imágenes procedentes de la fotografía, del cómic, de las revistas, la publicidad, el cine o la televisión y que entroncan con aspectos del Pop-art y de las primeras manifestaciones del graffiti como arte urbano.

Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello.

Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello.

Pilar Tébar
Comisaria y Vicepresidenta (Alicante) de la Associació Valenciana de Crítics d’Art –AVCA-

 

Seis estados de la mente

A Certain State of Mind
Ryan Gander, Roman Ondák, Mark Geffriaud, Ting-Ting Cheng, Rubén Guerrero y Yann
Sérandour
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia
Del 20 de noviembre de 2015 al 14 de enero de 2016

La galería Luis Adelantado Valencia acoge la exposición colectiva A Certain State of Mind en la que se dan cita una serie de artistas contemporáneos que invitan a reflexionar en torno a la idea de percepción y las múltiples lecturas que la alteración de la misma puede ofrecer. Este co-comisariado entre Solene Guillier y Olga Adelantado, consigue reunir a artistas con una trayectoria internacional a destacar. Esta trampa visual se conceptualiza desde la visión de los siguientes artistas: Ting-Ting Cheng, Ryan Gander, Mark Geffriaud, Rubén Guerrero, Roman Ondák y el recién incorporado a la galería valenciana Yann Sérandour.

En la exposición se muestran piezas en distintos soportes: instalación, fotografía, luz e ironía. Bien cierto es que, en las dosis adecuadas, la ironía forma parte de la percepción, de sus matices y de las ideas complejas y cotidianas a la vez que se materializan en los trabajos conceptuales. Encontramos una cierta transgresión serena, unos límites desdibujados que se completan con la mirada del espectador.

Obra de Ting-Ting Cheng. Cortesía de la Galería Luis Adelantado.

Obra de Ting-Ting Cheng. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Podremos ver los trabajos más recientes de la taiwanesa Ting -Ting Cheng, artista de la galería desde 2013. Su serie de fotografías You See What I See nos invita a reflexionar en torno al control de la información. La sutileza no esconde la realidad, el poder de la palabra para dirigir nuestras ideas y, por ende, nuestra actitud.

Obra de Mark Geffriaud. Cortesía de Luis Adelantado.

Obra de Mark Geffriaud. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Su trabajo entronca con la propuesta del consolidado artista francés Mark Geffriaud, quien plantea un material editorial que, a su vez, nunca fue concebido para su distribución. Una edición que se convierte en el objeto de arte soñado por el artista.

Obra de Yann Serandour y Ryan Gander. Cortesía de Luis Adelantado.

Obra de Yann Sérandour y Ryan Gander. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Con un trabajo de una gran meticulosidad que le acerca en cierta medida a una labor historiográfica, se encuentra Yann Sérandour. Su trabajo para la muestra interpela y nos devuelve un reflejo cuyos límites son indefinidos. Su instalación Untitled entronca con un ensayo en torno al artista conceptual Daniel Buren.

Obra de Roman Ondak. Cortesía de Luis Adelantado.

Obra de Roman Ondák. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

En una especie de trampantojo que apela a nuestro intelecto, la instalación del artista eslovaco Roman Ondák genera una conversación ficticia con la directora de la galería, en una pieza única.

Obra de Ryan Gander. Cortesía de Luis Adelantado.

Obra de Ryan Gander. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Ligado a esta irónica idea de trampa visual, se muestra el trabajo del conocido artista Ryan Gander por primera vez en Valencia. Su proceso de experimentación artístico busca recomponer el espacio a partir de materiales dislocados (un globo de fibra de vidrio suspendido, lámparas diseñadas con objetos cotidianos, una caja de alquimia…).

Obra de Rubén Guerrero. Cortesía de Luis Adelantado.

Obra de Rubén Guerrero. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

En esa línea, el artista de la galería Rubén Guerrero avanza en su investigación en torno a los límites de la pintura en el s. XXI, y presenta tres lienzos en los que reivindica el gesto de lo efímero como parte de la pintura.

 

Julia Llerena, al vacío

Pensamiento interestelar, de Julia Llerena
AJG Contemporary Art Gallery
Espacio Miracómolate
C / Murillo, 10. Sevilla
Inauguración: miércoles 10 de junio, a las 20.30h
Hasta el 25 de junio de 2015

A raíz de una necesidad personal de búsqueda y reflexión sobre la identidad, Julia Llerena (Sevilla, 1985) plantea diseccionar los conceptos espacio tiempo para plantear los enigmas que invaden al ser humano dentro de su entorno. A través de sus piezas, nos interroga sobre los límites del espacio y nuestras capacidades perceptivas, considerando el vacío una necesidad para el desarrollo de la existencia.

El trabajo de Julia combina la virtuosidad en la ejecución de sus obras con una gran profundidad de discurso, que elabora a raíz de estudios realizados sobre pequeños elementos que van apareciendo en su vida cotidiana o que sencillamente forman parte del ideario común sobre los que construye un mundo propio. Para este proyecto, Julia Llerena ha hallado en la inmensidad del universo el medio idóneo para desarrollar las ideas que definen su trabajo: ingravidez, sutileza, silencio, soledad y el orden que se establece dentro de un aparente caos original.

Dear Spaceman, obra de Julia Llerena en la exposición 'Pensamiento interestelar'. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Dear Spaceman, obra de Julia Llerena en la exposición ‘Pensamiento interestelar’. Imagen cortesía de AJG Gallery.

El silencio y la soledad componen una parte de la vida. Sobre el hombre recaen historias y leyendas que dan lugar a hipótesis acerca de la realidad de todas ellas, como podemos ver en Dear Spaceman, donde Llerena despersonifica a un astronauta Neil Armstrong quemando su rostro negándole así la posibilidad de hallarse: su identidad se ha perdido en el espacio y en el tiempo, entre las dudas de su propia realidad.

Neil Armstrong pudo haber plasmado su huella en la Luna, o pudo no haberlo hecho, convirtiendo esta historia en una verdad relativa, en historia para la historia y no para la ciencia. Dear Spaceman se pierde en la oscuridad y en la incertidumbre, en la inmensidad del espacio donde la soledad se incrementa y el rumbo se vuelve impreciso y variable, recordándonos que todos llevamos algo de ese astronauta que deambula en la indeterminación de su propio destino.

Pensamiento interestelar es una pieza donde se hallan diversos elementos colocados sobre una mesa dispuestos de manera similar a los del universo. Durante un año, Julia realizó recorridos a pie a lo largo de 50 a 60 minutos, apropiándose de pequeños elementos que iban apareciendo en su camino, a priori insignificantes a la vista de cualquiera.

Detalle de 'Pensamiento interestelar', de Julia Llerena. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Detalle de ‘Pensamiento interestelar’, de Julia Llerena. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Estos fragmentos son colocados sobre una mesa con un aparente orden aleatorio, iluminados por un foco, sencillo, sutil y cuya apariencia final bien se semeja a un sistema solar, a una galaxia. En esta pieza condensa energía, espacio y materia, orquestadas de modo similar al universo gracias a un meticuloso trabajo de medición que sintetiza la naturaleza de lo eterno e ilimitado.

En el vídeo Tiny Explosions, Julia Llerena interviene con fuego las láminas del atlas, provocando una serie de explosiones en cadena. Con esta acción, la artista fragmenta el infinito y lo multiplica, encapsulando en esta obra la esencia del abismo. El formato tiene mucho que decir en este discurso: por un lado, las imágenes de galaxias y nebulosas pertenecían ya al pasado en el momento de la toma fotográfica, debido a la naturaleza de la luz y el tiempo que transcurre desde que es emitido del cuerpo hasta el sensor donde se crea la imagen. Este rasgo interesa especialmente a Llerena, por la similitud que guarda con su preocupación por la dificultad que supone para el ser humano vivir el presente.

Por otro lado, las ilustraciones son una reproducción del escenario interplanetario, su intervención y posterior grabación suponen otra duplicación mientras que la repetición en vídeo es una clara redundancia en la idea de lo infinito. El fuego se reproduce y los agujeros resultantes adquieren un símil con formas celestiales, cuerpos del universo que existen y permanecen como enigmas.

Cloud Galaxy es un claro ejemplo de la caducidad del conocimiento, testigo de ciencias obsoletas que en el pasado fueron referente de avance científico. El hecho artístico se impone sobre esta ciencia dotándola de alma, convirtiéndolas en emblemas del triunfo de la subjetividad sobre el carácter caduco de la ciencia. Sobre el atlas, la intervención de Llerena traspasa la realidad de la imagen y crea una nueva lectura; a través de la hendidura comprobamos cómo nuestra mirada se desconcierta al hallar un extraño elemento que nos impide adivinar la profundidad real de la cavidad, produciendo un interesante juego visual donde la artista nos invita a cuestionarnos la veracidad del conocimiento empírico del mismo modo que el viejo atlas es una demostración del conocimiento empírico, ya obsoleto.

Traducir a la escala humana el carácter descomunal del universo es, cuanto menos, un reto. No se trata sólo del universo sino de un universo subjetivado, interpretado y humanizado, porque el arte tiene entre otras la función de aportar respuestas cuando la ciencia es incapaz de satisfacer las necesidades del conocimiento. Y es que sólo el pensamiento es capaz de sobrepasar los límites de lo conocido. En este caso, un pensamiento interestelar.

María Arregui Montero*

* Texto por cortesía de AJG Gallery

Inma Femenía: sensorial y cognitiva

Inma Femenía: Graded Metal
Área 72
C / Barón de Cárcer, 37. Valencia
Inauguración: viernes 15 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 30 de julio, 2015

La coyuntura actual se encuentra marcada, por un lado, por el revisionismo del capitalismo tardío y del impacto de sus poderes en la esfera de lo social; y por otro, por la reconfiguración de los imaginarios y las estructuras de relaciones que instauran la noción de realidad en la llamada sociedad de la información.  Podría decirse que habitamos un intersticio histórico, mecánico, cognitivo, e incluso cosmogónico, en el constructo general de la civilización, plausible también en los lineamientos que determinan el carácter del individuo contemporáneo.

La artista Inma Femenía pertenece a la primera generación de la escisión electrónica, marcada por la fractura con las generaciones anteriores, que no crecieron con la presencia cotidiana de los entornos digitales. Esta ruptura es el punto de partida desde el cual Femenía aborda su práctica, vinculando las instancias analógicas y las digitales, las materiales y las intangibles, en un juego de territorialidad superpuesta donde los tiempos históricos del arte y la sociedad establecen un diálogo a partir de sus síntomas visibles.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Área 72.

Centrándose en la luz como leitmotiv, genera transferencias entre las lógicas formales de la percepción, incidiendo en el fenómeno óptico como suceso y como sujeto capaz de devenir objeto. Intentando superar las limitaciones de las leyes físicas que rigen el hecho lumínico, buscando la materialización, la tangibilidad, del instante de luz, en su obra materia, luz, tiempo, espacio y movimiento aparecen encriptados; un ilusionismo más relacionado con cierta crónica del espíritu del tiempo que con la estricta voluntad compositiva de las formas físicas.

Suplantar, restituir, decodificar, resignificar… En sus protocolos de materialización del espectro lumínico Femenía aborda por igual lo sensorial y lo cognitivo, remarcando además las analogías entre los distintos materiales y sus cargas simbólicas. Un espacio de relación crítica, reflexiva, entre los estados mentales y los sustratos físicos del destello incandescente. Una gestión consciente, pero también intuitiva, de la traducción de lenguajes –informáticos, físicos, visuales- que intervienen en la presencia de la luz como territorio de sentido, más allá del estadio perceptivo, en la actualidad.

Procurando desplazamientos constantes que rindan cuenta del condicionamiento y la contaminación que supone el estadio virtual en la esfera de lo real, ha abordado fenómenos como la transparencia, la aleatoriedad, el errorismo, el simulacro, la huella o el reflejo. Una investigación continua que rastrea, a través de la especulación estética, las transferencias dialécticas entre representación y sustantividad que se instauran con la disolución de fronteras entre el espacio físico y el virtual.

Obra de Inma Femenía en la exposición 'Graded Metal'. Cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía en la exposición ‘Graded Metal’. Cortesía de Área 72.

Tras un recorrido que conjuga imagen fija y en movimiento, materiales rígidos, flexibles, opacos y translúcidos, soportes y fuentes electrónicos y mecánicos, Femenía ha abordado en los últimos meses las posibilidades de la superficie metálica, refractante, como receptáculo físico de sus señalamientos. De allí surge Graded Metal, en la que áreas específicas de la gama de colores degradados de softwares para tratamiento de imágenes son impresas digitalmente sobre láminas de metal que luego son moldeadas de forma artesanal (mejor de “forma manual”). El resultado es una serie de instantáneas cromáticas del cuerpo exterior, más bien la piel, del macroorganismo sistémico de la red (evitaría ésta referencia a la red), donde la combinación binaria de datos funciona como ente consitutivo, homologable a la unidad celular de la materia biológica.

Procurando transferencias entre la abstracción compositiva y las convenciones técnicas de la producción del color –entendida como despliegue cromático del haz luminoso-, en Graded Metal la autora combina con preciosismo el gesto sinuoso y la rigidez estructural. En un juego de pulsión entre la autonomía del material y el control de su conducta, perfila y depura correspondencias entre múltiple y único, fluido y estático, plano y volumétrico. Una estrategia que le permite recuperar también, cual desdoblamiento, espejismo o transmutación, la mineralidad inherente a los dispositivos de gestión de la información en la sociedad de redes.

El resultado es una secuencia de cuadros-escultura-objeto y una intervención específica en el espacio que funcionan como naturalezas muertas de la mise en scène contemporánea. Paisajismos escultóricos a partir de los paisajes virtuales que infundan el imaginario post-Internet que apuestan por trascender, a través de la noción de masa, la cosmética electrográfica.

Un delicado equilibrio que es también un balance semiótico y formal. Hablamos de la suspensión serena, condensada, en medio de la velocidad y lo efímero del dato, de la violencia implícita en las transformaciones sociales provocadas por el carácter expansivo, casi esteroide, de la dualidad analógico-digital; aquella cuya progresiva imbricación en el imaginario instaura los cimientos de un renovado régimen de lo real, en un incipiente e impredecible s. XXI.

Obras de Inma Femenía en 'Graded Metal'. Área 72.

Obras de Inma Femenía. ‘Graded Metal’. Área 72.

Alex Bahim

Luis Adelantado y su cantera del arte

Taller para niños, a cargo de la historiadora del arte Isabel Puig
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia
Viernes 13 de junio, a las 18.00h

Nos quejamos del escaso calado que tiene la cultura en nuestro país. Y cuando lo tiene decimos que se debe al carácter gratuito de una actividad que se entiende bajo los parámetros del más burdo entretenimiento. Como si el entretenimiento estuviera, por otro lado, reñido con la reflexión. La cultura se consume cuando es gratis total y promueve colas de advenedizos en busca de simple escapismo. Lo decimos, pero apenas reaccionamos con propuestas tendentes a cambiar ese panorama. La galería Luis Adelantado ha decidido poner en marcha dos actividades que vienen a paliar esa tendencia conformista: visitas guiadas y talleres para niños, ambas a cargo de la historia del arte Isabel Puig.

Isabel Puig en un momento del taller para niños en la galería Luis Adelantado.

Isabel Puig en un momento del taller para niños en la galería Luis Adelantado.

Olga Adelantado, responsable de la sala valenciana, pretende abrir sus puertas para que el arte se aproxime a la gente; que no sea ese espacio aislado del común de los mortales que ha venido caracterizando la actividad galerística. Además, promueve con sus talleres el interés de los más pequeños por el arte, ejerciendo de cantera artística para que en el futuro esos niños aprecien la cultura y puedan llenar los recintos donde ésta se ofrezca. En suma, que la valoren y, al apreciarla, tenga precisamente ésta el precio y valor que se merece.

Isabel Puig, con la sapiencia y paciencia propia de quien comprende la actividad a largo plazo emprendida en Luis Adelantado, guía a los 12 niños, de edades comprendidas entre los cinco y diez años, en su aproximación al arte contemporáneo. La tarde que dio pie a este reportaje se hallaban ante dos artistas, Folkert de Jong y Delphine Courtillot, cuyas obras Isabel Puig trataba de hacerles comprender.

Olga Adelantado, rodeada de niños, ante la atenta mirada de Isabel Puig en el taller para pequeños de la galería Luis Adelantado.

Olga Adelantado, rodeada de niños, ante la atenta mirada de Isabel Puig en el taller para pequeños de la galería Luis Adelantado.

“Son artistas conceptuales, ¿qué entendéis por concepto?”, preguntaba Puig. Y una niña levanta la mano: “Es una idea”. “Ese señor tenía muchas ideas”, dice otra al verse rodeada de tantas cabezas escultóricas. “Todas las caras están hechas de piedra”, abunda otro niño. Isabel Puig realiza una serie de matizaciones y deja que el grupo siga adentrándose con su imaginación en las obras de De Jong y Courtillot, cuyas exposiciones permanecen abiertas al público hasta el 7 de julio.

“Parece un bosque”, aprecia otro pequeño ante la acumulación de esos rostros “extraños” que los niños no dejan de observar. “Ahora vamos como si fuéramos por ese bosque”, y los niños se levantan siguiendo a Isabel Puig, que les aproxima hacia las obras para que ellos anoten en cartulinas las emociones que les suscita. Y con esas cartulinas y esas emociones suben al piso superior donde se hallan las piezas de Delphine Courtillot. “¿Se llama ‘Delfín’?”, y el niño aprende que también se trata de un nombre propio femenino en Francia.

Niños del taller de la galería Luis Adelantado rodeando las esculturas de Folkert de Jong.

Niños del taller de la galería Luis Adelantado rodeando las esculturas de Folkert de Jong.

“Son camisetas pintadas”, se arranca enseguida una niña al ver la obra de Courtillot. “No son precisamente camisetas, sino obras de arte porque están colgadas en un lugar poco convencional”. Isabel Puig va poco a poco haciéndoles comprender, a partir de las propias intuiciones de los pequeños, la importancia del arte, en tanto prolongación de sus propias vivencias, sensaciones y recuerdos. “Los dibujos son abstractos y extraños”, sugiere una niña, a lo que otra responde: “Son dibujos de tu imaginación”. “Entonces”, interviene otro, “no pueden salir personas normales, sino raras”. Y ante el bosque de rostros, que todavía colea en sus mentes, y las diversas formas y colores de las “camisetas” que tienen a su alrededor, alguien dice: “Es como una misma familia que cuenta lo que cada uno siente”.

Isabel Puig les ofrece la oportunidad de expresar lo que ellos sienten, mediante una serie de camisetas de papel en las que pueden intervenir libremente con colores y pegatinas. Luego rematarán el taller en otro piso superior con más propuestas imaginativas que, en el fondo, no hacen más que dotar de sentido a la propia necesidad de los pequeños por comprender el mundo que les rodea. Que es, también, lo que persiguen Folkert de Jong y Delphine Courtillot con sus exposiciones. Bienvenida sea una actividad que acerca la imaginación de unos y otros, tendiendo puentes entre el arte contemporáneo y sus futuros espectadores o, quién sabe, futuros artistas.

Niños en el taller organizado por la galería Luis Adelantado, bajo dirección de Olga Adelantado y comisariado de Isabel Puig.

Niños en el taller organizado por la galería Luis Adelantado, bajo dirección de Olga Adelantado y comisariado de Isabel Puig.

Salva Torres

Espacio 40: El arte que surgió del vino

Nosotros lo contamos con vino
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Hasta finales de junio

No es la primera vez. Ni será la última. El vino tomado como ingrediente del proceso creativo viene de largo. Pero desde que la televisión ha hecho de la gastronomía un plato esencial de su programación, todo lo relacionado con el arte culinario parece invadir ahora el terreno  del arte a secas. Ya no se trata de pintar clásicos bodegones y relamerse con sus frutas, sino de pasar directamente al vino para extraer de sus efluvios el aroma mismo de la creatividad. Ya lo dijo Gómez de la Serna: “Entre el género epistolar no hay que olvidar la carta de los vinos”.

Obra de Toni Durá en 'Nosotros lo contamos con vino'. Espacio 40.

Obra de Toni Durá en ‘Nosotros lo contamos con vino’. Espacio 40.

Y ahí la tenemos, formando parte del menú de Espacio 40, galería valenciana que ha participado en el reciente Russafart con una exposición de 15 artistas que toman como referencia de su obra tres cepas: carmenére, malbec y sauvignon blanc. ‘Nosotros lo contamos con vino’, tal es el elocuente título de una exposición pensada para ser catada con los cinco sentidos. La vista se da por supuesta en una colectiva de obra plástica. Pero también intervienen el olfato y el gusto, dado el complemento enológico de la muestra; el tacto, tan necesario a la hora de calibrar los diversos materiales, e incluso el oído, a cargo de la música compuesta por Salva Ortíz como un integrante más del singular evento.

Como pasa en estos casos, el vino se puede subir a la cabeza hasta el punto de perderla, porque hay propuestas difícilmente asociables al tema evocado, aunque en general funciona. Algunos, incluso, resuelven ciertas deficiencias de conjunto al tomarse al pie de la letra el enunciado propuesto. Tal es el caso de Claudio Zirotti, que lejos de irse por las ramas del abstracto vino, tomó como referencia las etiquetas de las tres cepas elegidas para construir su obra. Y lo hizo además basándose en el concepto de colección.

Obra de Claudio Zirotti en 'Nosotros lo contamos con vino'. Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti en ‘Nosotros lo contamos con vino’. Espacio 40.

“Los sobres transparentes pertenecen a la colección de filatelia de mi padre”, dice el artista. En ellos introduce las etiquetas de las cepas carmenére, malbec y sauvignon blanc, previamente trabajadas con minuciosidad de orfebre, dotando al conjunto de piezas presentadas del aroma y sabor contenidos en las botellas de referencia. Zirotti, ciñéndose como ninguno a los vinos señalados, diríase que extrae la personalidad de cada uno decantando artísticamente los sucesivos caldos, ya sean tintos o blancos, chilenos o argentinos.

Obra de Kiko Feria en 'Nosotros lo contamos con vino'. Espacio 40.

Obra de Kiko Feria en ‘Nosotros lo contamos con vino’. Espacio 40.

Toni Durá derrama directamente sobre el papel el vino que metafóricamente representa, firmando una obra sencilla pero muy sugerente. Cristina Navarro se hace cargo de la letra gozosa que acompaña la leyenda del vino, mientras a Kiko Feria el vino le evoca cierta figura femenina encerrada en el interior de una botella. Y así, entre placeres directamente relacionados con el vino en cuestión o los evocados a través de obras que sugieren su presencia en forma de color, textura o esquivas sensaciones, se van mostrando piezas de Ana Karina, Amparo Santamarina, Carmen García Gordillo, Carlos Pérez-Bermúdez, Carlos Sebastiá, Jesús Mullor, Irene Bofill, Joan Barrantes, Marisa Herrón y Mar Ortega, además de los citados.

‘Nosotros lo contamos con vino’ es una aproximación al arte tomando como caldo de cultivo tres cepas. Algunas, sabiamente combinadas; otras, simplemente utilizadas como pretexto de una creatividad sin etiquetas. El guión lo exigía, pero los artistas ya se sabe que puestos a imaginar toman dos o, como es el caso, tres vinos y se les va la cabeza. Que es, por otro lado, lo que Espacio 40 recoge en tan ecléctica muestra.

Obra de Carlos Sebastiá en 'Nosotros lo contamos con vino'. Espacio 40

Obra de Carlos Sebastiá en ‘Nosotros lo contamos con vino’. Espacio 40

Salva Torres