Un Leviatán escénico llamado Josep Maria Pou

‘Moby Dick’, de Andrés Lima
Una producción de Focus
Con Josep Maria Pou, Jacob Torres y Oscar Kapoya
Teatro Principal de València
Hasta el 22 de abril de 2018

El Teatro Principal de València acoge, hasta el próximo domingo 22 de abril de 2018, la representación de ‘Moby Dick’, dirigida por el animalario Andrés Lima a partir de una adaptación, a cargo del dramaturgo Juan Cavestany, del excelso título homónimo de Herman Melville, cuyo elenco abandera Josep Maria Pou, en compañía de los actores Jacob torres y Oscar Kapoya.

Asentada en el acervo popular, gracias en gran medida a la prosaica maestría de John Huston y Ray Bardbury –y a un lincolnizado Gregroy Peck–, ‘Moby-Dick’ ha sido objeto impenitente de las más diversas aproximaciones escénicas y cinematográficas, erigidas, en su mayoría, en un relato que atiende a la convulsa acción sobre las tablas de un bergantín gobernado por los delirios de su capitán, en obsesiva búsqueda y persecución de la gran ballena blanca para consumar su particular venganza.

Sin embargo, la onerosa novela de Melville –un experimental e incomprendido desafío narrativo para los cenáculos literarios decimonónicos, cuya agostada primera edición supuso el precipitado ocaso del escritor neoyorkino–, encierra, allende los profusos tecnicismos acerca de la caza de cetáceos misticetos, la enarbolación de una extrema y enardecida forma polifónica de ser/estar en el mundo, instigada por los designios coléricos de un personaje capital en el vasto relato diegético de la alta literatura.

Josep Maria Pou, como el Capitán Ahab, durante un instante de la representación de ‘Moby Dick’, de Andrés Lima. Fotografía cortesía del Teatro Principal de València.

Josep Maria Pou, como el Capitán Ahab, durante un instante de la representación de ‘Moby Dick’, de Andrés Lima. Fotografía cortesía del Teatro Principal de València.

Ineludible debía ser, por tanto, que Juan Cavestany emprendiera su travesía “a través de lo inmenso, de la gran incertidumbre (…) en busca de su elixir” y rezumar de entre sus bíblicas páginas, henchidas de digresiones, el raquis simbólico y metafísico de la turbulenta odisea de la destrucción del Pequod y, por ende, de la deriva psicológica de ese turbio Ulises llamado Ahab, cuya existencia cobra sentido último en su perturbadora porfía con lo mitológico, con ese Leviatán que trató de devorar al profeta Jonás, un ser que habita en el mundo ignoto de las alucinaciones.

Tal y como reflexiona su director, Andrés Lima, “el carácter mítico de Ahab (…) nos brinda la cara oscura del hombre y, a la vez, su caza, su rebelión contra la naturaleza es heroica y nos hace pensar que somos capaces de todo. Para lo bueno y para lo malo”.

Y si sobre las crispadas enajenaciones del Capitán Ahab debía recaer el curso de este ‘Moby Dick’, no cabe ya imaginar a otro ser escénico que no sea Josep Maria Pou, excelsamente entregado a la compleja prosodia de su personaje, tal vez una oportuna condensación de maestrías anteriores, habiendo cumplido de un modo mirífico con la edificación de caracteres como el Rey Lear, la oronda e inabarcable figura de Orson Welles o la mayéutica envenenada de Sócrates.

Oscar Kapoya, Josep Maria Pou y Jacob Torres durante un instante de la representación de ‘Moby Dick’, de Andrés Lima. Fotografía cortesía del Teatro Principal de València.

Oscar Kapoya, Josep Maria Pou y Jacob Torres durante un instante de la representación de ‘Moby Dick’, de Andrés Lima. Fotografía cortesía del Teatro Principal de València.

Pou se eleva sobre la prótesis de la pierna siniestra y se enfunda un largo peacoat para despertar al capitán del sueño ancestral de su propio deceso y adentrarse en la vigilia inestable de la roda de proa, cortando las aguas con el canto afilado y profético de la alucinación, huyendo del naturalismo y respirando impelidos soliloquios shakesperianos camino de la muerte, como un sumo sacerdote que mesmeriza, con su abocado proselitismo, a esa ya desvalida nómina de esclavos, indígenas polinesios y despojados marineros, y conmociona al espectador, más que emociona (tal y como prefiere matizar el actor), con el personaje que más exigencias físicas y psicológicas le ha procurado, tras medio siglo de fértil trayectoria.

En esta densa tarea de elixires y condensaciones, equilibran a Josep Maria Pou las intachables intervenciones de Oscar Kapoya –hiperbólico y colonial Pip (un ‘Alabama boy’, cocinero y guardacostas), amén de arponero (¿Queequeg?), entre otros– y Jacob Torres –como Starbuck (un cuáquero pseudo-antagónico de Ahab, quien sedimenta pragmatismo entre la locura y la contienda) e Ismael, único tripulante superviviente del Pequod, narrador de las páginas de Melville y símbolo de huérfanos, parias sociales y exiliados).

Pou, Kapoya y Torres gobiernan el espacio, propicio para la alucinación, aportando elevada réplica a un sencillo pero muy eficaz trabajo escenográfico de Beatriz San Juan, que sitúa al público entre las armuras de babor y estribor, tras la quilla de proa, esbozando tan solo el esqueleto de ofensiva del Pequod, frente a la que se adivinan las marejadas oceánicas, gracias a un atinada extremidad multimedia gestada por la video creación de Miquel Àngel Raió y Francesc Sitges-sardà, el espacio sonoro de Jaume Manresa o la iluminación de Valentín Álvarez; elementos técnicos que, junto a la grabación del Coro de voces graves de Madrid y el Coro de jóvenes de la Comunidad de Madrid, concluyen rubricando una adaptación virulenta, lacerante e impecable.

Josep Maria Pou, como el Capitán Ahab, flanqueado por los actores Oscar Kapoya y Jacob Torres, durante un instante de la representación de 'Moby Dick', de Andrés Lima. Fotografía cortesía del Teatro Principal de València.

Josep Maria Pou, como el Capitán Ahab, flanqueado por los actores Oscar Kapoya y Jacob Torres, durante un instante de la representación de ‘Moby Dick’, de Andrés Lima. Fotografía cortesía del Teatro Principal de València.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

 

Moby Dick en el océano de la Sala Russafa

Moby Dick, de Herman Melville, dirigida por Marta Alonso, con ilustraciones de Manuel Marsol
Estreno en la Comunidad Valenciana
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Sábado 24 (17.00h) y domingo 25 (12.30) de octubre de 2015

Sala Russafa comienza la programación familiar de esta temporada trasladándose a la misteriosa isla de Nantucket. Desde allí, el centro cultural invita a espectadores a partir de 5 años a subir a bordo del ballenero Pequod, escenario de la gran aventura escrita a mediados del S.XIX por Herman Melville.

Este fin de semana, la compañía madrileña Vuelta de Tuerca estrena en la Comunitat Valenciana su versión de Moby Dick, un proyecto que nace de la Casa del Lector después de que el dibujante Manuel Marsol fuera galardonado con el III Premio Internacional de Álbum Ilustrado.

A través de sus ilustraciones, los espectadores surcarán el mar de día y de noche, soportando olas, avistando pájaros y animales marinos. Una original escenografía con proyecciones que refuerza la ambientación musical en directo y la interpretación de los actores Karlos Aurrekoetxea, Guillermo Llansó y Nacho Vera, dirigidos por Marta Alonso.

Un montaje de impactante puesta en escena para una aventura que ha marcado a lectores y escritores durante generaciones Sobre el escenario encontramos al capitán Ahab, quien busca sin cesar, en la inmensidad del océano, a una gran ballena blanca de tal fiereza que no hay barco que se acerque a ella sin resultar dañado, ni marinero que pueda darle caza. Bien lo sabe el capitán, al que, de un bocado, dejó sin la pierna que ahora sustituye por una prótesis construida con la mandíbula de un cachalote.

Ahab la tiene más cerca de lo que cree, pero su obsesión le ciega. Por ello, la complicidad y la ayuda del público serán fundamentales para que el Pequod se enfrente de una vez por todas con Moby Dick en el océano de Sala Russafa.

Escena de Alicia en Wonderland, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Alicia en Wonderland, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Alicia en Wonderland

En la programación para adultos, Sala Russafa le da la vuelta a un clásico de la literatura infantil. Chema Cardeña es el autor y director de Alicia en Wonderland, una versión para adultos del clásico de Lewis Carroll que cumple 150 años y que, en este nuevo montaje, resulta perfecto para retratar ‘el país de las maravillas’ que nos rodea.

Segunda semana en cartel para el regreso de esta coproducción de Sala Russafa y la compañía valenciana Arden que protagoniza una Alicia crecidita, harta de acumular títulos pero seguir siendo becaria a los 30 años. Iria Márquez interpreta a esta joven que, en su lucha por hacerse un hueco en el mercado laboral, descubrirá que hay un mundo al otro lado del espejo capaz de despertar el temido pensamiento crítico.

El teatro, la música en directo y la danza se reúnen en esta comedia cargada de mensaje, ironía y realismo, que permanecerá en Sala Russafa hasta el 8 de noviembre. El bailarín y coreógrafo Toni Aparisi (al que sustituye Miguel Machado en algunas funciones) da vida al sarcástico gato Chesure de Cheshire; mientras que  Rosa López es una déspota y salerosa Reina de Corazones. José Doménech es el Sombrerero Loco; Darío Torrent, La Liebre y Miryam Garcés interpreta a una elocuente Condesa Muda. Jaime Vicedo es un apresuradísimo Señor Blanco  y el propio Cardeña se mete en la piel de un pasadísimo Señor Azul.

Versiones de grandes temas de Bob Marley, Lou Reed, The Police o Pink Floyd a cargo de la Naipes Band (dirigida por David Campillos y con la colaboración de Johnny B. Zero y José Montoro) ambientan esta disparatada comedia, un alucinante y alucinógeno retrato de nuestra sociedad de alto voltaje político, que invita al público su papel como ciudadano.

Escena de Moby Dick. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Moby Dick, de Marta Alonso. Imagen cortesía de Sala Russafa.