Danzando contra la anorexia

Princesas o comerse la vida, de Eva Moreno
Auditori Municipal de Riba-roja
C / Mayor, 135. Riba-roja (Valencia)
Viernes 20 de noviembre a las 20.30h

Bailarines, modelos, actores y otros profesionales que viven de cara al público son colectivos sensibles a padecer lo que se llama TCA, trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia o la bulimia. La obsesión por la delgadez como sinónimo de buena imagen puede llevar a estos peligrosos extremos.

Precisamente desde uno de estos colectivos, el mundo de la danza, irrumpe un grito de aviso y advertencia contra los TCA. Princesas o comerse la vida es el título de la producción de la compañía valenciana Extremus Danza, dirigida por la dramaturga, coreógrafa y bailarina Eva Moreno.

El ballet se estrenará para el público en general el 20 de noviembre en el Auditorio Municipal de  Riba-roja, a las 20.30 horas. El día anterior se ofrecerá un pase especial para el  público adolescente.

Princesas o comerse la vida, de Eva Moreno. Fotografía: Miguel Campos Folgado.

Princesas o comerse la vida, de Eva Moreno. Fotografía: Miguel Campos Folgado.

“No he sufrido en persona el problema, pero conocí sus perniciosos efectos a través de unos vecinos que parecían la pareja perfecta”, dice Moreno. “Me impresionó tanto que he estado dos años dándole vueltas a la forma de expresar  mediante la danza este juego de falsas apariencias, lo que hay detrás de lo visible, el doble fondo de la realidad cotidiana”.

Para lograr este complejo objetivo, Moreno ha enlazado de forma audaz tres estilos de baile, el flamenco, la danza española y la contemporánea que borran sus fronteras en  un  espectáculo vanguardista y multidisciplinar. Mireia Fuster, Vicente Ferragud y Sandra Ruiz son los bailarines que participan en la coreografía.

El título, Princesas, es una alusión al nombre con el que se autodenominan las chicas anoréxicas o bulímicas en las redes sociales. Los TCA son la tercera enfermedad entre las adolescentes occidentales, un trastorno  que presenta un elevado número de casos entre los profesionales de la danza.

Princesas o comerse la vida, de Eva Moreno. Fotografía: Miguel Campos Folgado.

Princesas o comerse la vida, de Eva Moreno. Fotografía: Miguel Campos Folgado.

Debate en familia

“Princesas nace con el deseo de plantear preguntas a padres y educadores  sobre hacia dónde vamos como sociedad”, dice Moreno. “Pretende ser un punto de partida para un trabajo de debate en familia o en el aula sobre la relación que tenemos con nuestra imagen y con los estándares de belleza actuales”. El espectáculo busca “acercar el problema de los TCA al público en general y a la población más vulnerable, los adolescentes.

Con este doble objetivo la gira programada incluye siempre una función dirigida al público más joven. Con estos espectadores se dialogará después de la representación para abordar la anorexia y bulimia con especialistas de la materia. También se hará  en las aulas con los profesores, a través de una guía didáctica diseñada por la compañía. El montaje cuenta con la colaboración de la Asociación Valenciana de Familiares de Enfermos con Trastornos Alimentarios: Anorexia y Bulimia (Avalcab).

Eva Moreno. Fotografía de Jesús Vallina.

Eva Moreno. Fotografía de Jesús Vallina.

Discípula de Gades

Afincada desde hace más de una década en Valencia, la madrileña Eva Moreno utiliza de forma vanguardista el lenguaje de la danza española y el flamenco para contar historias de cada día. Su trabajo como coreógrafa no se entiende sin su compromiso social.

Se inició artísticamente en los tablaos flamencos de Madrid y con el Ballet Antonio Gades. En 1999, viaja a Alemania, becada por la SGAE y Ministerio de Cultura, donde se nutre de las tendencias más vanguardistas de la escena contemporánea, mientras estudia Coreografía en Berlín.

Directora de Extremus Danza, con la que crea la premiada obra Pared con Pared, desde 2012 dirige el proyecto de inclusión social a través del baile flamenco ¡A Quelar! y compagina su trabajo creativo con la docencia. Ha sido galardonada, entre otros premios, con el 1º Premio de Dirección del Certamen Nacional de Teatro para Directoras de Escena (Madrid) y el 2º Premio de Coreografía en el Certamen de Coreografía de Danza Española y Flamenco de Madrid.

Princesas o comerse la vida, de Eva Moreno. Fotografía: Miguel Campos Folgado.

Princesas o comerse la vida, de Eva Moreno. Fotografía: Miguel Campos Folgado.

Bel Carrasco

Rosa Santos, entre el rombo y el hexágono

Del rombo al hexágono hay dos líneas
Xavier Arenós, Ana H. Del Amo, Andrea Canepa, Juan López, Carlos Maciá, Kiko Pérez,
Rodríguez-Méndez y Diego Santomé
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Hasta el 10 de junio, 2015

En ocasiones nos excedemos cuando nos encontramos en la tesitura de explicarnos, de armar un discurso sólido que justifique el resultado de lo que tenemos ante nuestros ojos. En ocasiones esa justificación es de lejos mucho más consistente que el fin en sí mismo; otras veces nos encontramos ante una conjunción perfecta entre lo uno y lo otro o ante un desglose que habría sido más acertado obviar. ¿Qué es lo que importa cuando el proceso no nos incumbe? ¿Es acaso el proceso la cura de todo mal o la justificación el modo de mejorar lo que no se sostiene?

Vista general de la exposición 'Del rombo al hexágono hay dos líneas'. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Vista general de la exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’ no es una exposición acerca de la experiencia, sino acerca del resultado. Reunimos una serie de trabajos cuya solución halla en lo geométrico su lugar, sin que el proceso transite por los mismos paisajes, y encontramos en lo geométrico un eterno retorno. Del mismo modo que se vuelve a la pintura se vuelve también a la geometría y más allá de una fidelidad incuestionable al medio, artistas como Rodríguez-Méndez o Carlos Maciá llegan a este punto de un modo no premeditado. El uno, como manera de materializar la palabra del poeta Helberto Helder; el otro, como medio para atajar un problema formal.

Exposición 'Del rombo al hexágono hay dos líneas'. Cortesía de Galería Rosa Santos.

Exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Cortesía de Galería Rosa Santos.

Plasticidad y abstracción para redundar en la formalización como fin de un proceso. Ana H. del Amo parte de pequeños esquemas para investigar tentativas de formas y cromatismos, del mismo modo que Kiko Peréz redunda en las líneas rectas, verticales u horizontales, como también lo hace el dibujo de Andrea Canepa y las arquitecturas semi ocultas de Juan López.

Xavier Arenós mezcla narración y pura geometría como resultado formal de una consecuencia histórica. Resulta curioso cómo este trabajo, junto al de Diego Santomé, conforma una solución de trazos rectos y formas mínimas y austeras. Dibujos hechos con líneas, trazos de circunferencias, conos y hexágonos.

Exposición 'Del rombo al hexágono hay dos líneas'. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Defendía Konstantinos Kavafis referido a Ítaca: llegar allí es tu destino y, frente a la posibilidad de hallar ese destino pobre, fijaba en la experiencia el destino en sí mismo. ¿Qué nos lleva a hacer camino si el fin no nos ofrece a priori la satisfacción?

¿Afrontamos acaso el viaje aun sabiendo que el desenlace no puede sino causarnos una profunda decepción? Es más fácil mantener la ilusión cuando el desenlace se presenta propicio. ¿Qué otra razón si no nos asomaría al abismo como lo hicieron los marinos a los que Ernest Shackleton reclutó? Se buscan hombres para viaje peligroso.

Sueldo bajo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito. ¿Hubiesen subido al barco sin esa última frase? ¿Podría esta exposición ser en realidad otra?

Obra de Xavier Arenós. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Obra de Xavier Arenós en la exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Ángel Calvo Ulloa & Tania Pardo

 

‘Juego de tronos’ a la valenciana

Las semillas del madomus, de Bel Carrasco
Presentación: Juan Miguel Aguilera
Librería Leo
C / Rinconada Federico García Sanchiz, 1. Valencia
Día 28 de mayo, a las 19.30h

Una enorme albufera por la que navegan piratas que secuestran niños para depravados sexuales y estrafalarias compañías de cómicos. Unas fiestas en honor al dios Foc que culminan con hogueras, fuegos artificiales y  apoteosis erótica. Una reina cruel que intriga para mantenerse en el poder por encima de todo, guerras y hambrunas  que devastan la población.

Lectora acérrima de literatura fantástica y adicta a Juego de Tronos, Bel Carrasco brinda en su segunda novela, Las semillas del madomus (Versátil) un homenaje al género en el que se siente como pez en el agua.  “No tengo ni el peso en kilogramos de Martin, ni sus toneladas de talento”, reconoce. “Pero sí una imaginación  calenturienta y me apetecía mucho  crear un mundo propio con su geografía, toponimia y mitología propia. Como es lógico llevé este mundo imaginario al terreno que conozco, el Mediterráneo, donde es más fácil sudar que pasar frío e impera la sensualidad y la corrupción”.

Portada del libro 'Las semillas del madomus', de Bel Carrasco.

Portada del libro ‘Las semillas del madomus’, de Bel Carrasco.

“Algunos consideran que la literatura fantástica es pura evasión, una forma de huir de la realidad”, añade Carrasco. “Pero yo creo que, además de dar una gran libertad al escritor,  es un vehículo perfecto para denunciar los males de nuestro tiempo que, en cierta manera, son los de todos los tiempos. Consecuencia del lado oscuro y destructivo de la naturaleza humana que necesita matar para sobrevivir”.

El mundo urdido por Carrasco es Ylliria, una isla con forma de guitarra o de cuerpo de mujer en cuyo centro se extiende un gran lago, el Damago, nombre del dios hermafrodita al que todos veneran. Un lugar idílico en el que no se conoce el invierno, que fue en origen un matriarcado gobernado por sabias mujeres: las matrix, con ayuda de las guerreras bélices y las dreidas o damas de los madomus, árboles mágicos en cuyo interior viven estas brujas benéficas, intermediarias entre los hombres y el furor de la naturaleza. Esa sociedad armoniosa es destruida por los hombres de hielo y los madomus destruidos.

“Las historia comienza muchos años después cuando Hanna, una chica huérfana que desconoce sus orígenes, emprende un viaje  con la intención de descubrirlos y saber quién es”, explica Carrasco. “A lo largo de este periplo se enfrenta a numerosos peligros y vive un sinfín de aventuras, hasta que descubre su verdadera naturaleza y su misión: localizar las últimas semillas del madomus”.

Además de Juego de tronos, Carrasco reconoce la influencia de El señor de los anillos, El nombre del viento, la película La princesa Mononoke y otras muchas grandes obras de un género “que en España sigue marginado, aunque los jóvenes demuestran cada vez mayor interés hacia él”.

Con un trasfondo feminista y ecológico, Las semillas del madomus es, sobre todo, un relato de aventuras de corte clásico que complacerá a quienes todavía conservan su capacidad de asombrarse ante lo maravilloso y que se puede leer a partir de los 14 o 15 años.

Bel Carrasco es periodista especializada en temas de cultura y sociedad, colaboradora de El Mundo y la revista digital makma.net. Ha publicado la novela El relojero de Real (Atlantis) y participado en un par de libros colectivos de cuentos editados por la Generación Bibliocafé.

Bel Carrasco. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco. Imagen cortesía de la autora.