Con la pederastia hemos topado

Estiu de Cinema
Cinema a l’aire lliure, Nits de cinema al claustre de La Nau y Filmoteca d’estiu
Jardines del Palau de la Música y del MuVIM, y claustro de La Nau. Valencia
Del 8 de julio al 27 de agosto de 2016

El cine al aire libre está de enhorabuena. El periodismo, también. El cine porque, por primera vez, CulturArts IVAC, el MuVIM de la Diputación y La Nau de la Universitat de València han oficializado su apuesta común por la oferta cinematográfica al aire libre en la ciudad de Valencia. Y el periodismo, porque la Filmoteca d’estiu arrancará su programación con Spotlight, película de Tom McCarthy en torno a las peripecias de cuatro periodistas dispuestos a destapar un asunto de pedofilia en el seno de la Iglesia.

“La colaboración interinstitucional no es una opción, es una obligación”, subrayó el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño. “Tres proyectos autónomos que se coordinan por primera vez para una oferta cultural lúdica y atractiva, sin traicionar la calidad de la películas y el rigor y la coherencia de los ciclos”, señaló José Antonio Hurtado, jefe de Programación de la Filmoteca. El patrocinio de Gas Natural, que por séptimo año patrocina el evento, resulta determinante. Los jardines del Palau de la Música y del MuVIM, y el claustro de La Nau serán los escenarios donde se proyectarán las 30 películas.

Fotograma de 'Spotlight, de Tom McCarthy. Filmoteca d'estiu.

Fotograma de ‘Spotlight, de Tom McCarthy. Filmoteca d’estiu.

Con el lema ‘Destapa la verdad’ fue promocionada Spotlight, Óscar a la mejor película. Cuatro periodistas de The Boston Globe, diario que obtuvo el Premio Pulitzer por ese trabajo de investigación, siguen una trama oculta sobre curas pederastas. McCarthy, en la mejor tradición del cine periodístico, narra los hechos manteniendo el suspense narrativo ceñido a la búsqueda infatigable de esa verdad objetiva muchas veces amarilleada. Martin Baron, el entonces director del Boston Globe, manifestó, antes de conocer el Óscar, que lo principal era devolverle la credibilidad al periodismo, “para que los propietarios de los medios, los editores y los periodistas puedan volver a realizar reportajes de investigación”.

Amy Winehouse en 'Amy (La chica detrás del nombre)'. Filmoteca d'estiu.

Amy Winehouse en ‘Amy (La chica detrás del nombre)’. Filmoteca d’estiu.

De ese otro periodismo de “vertiente más amarillista”, explicó Hurtado, trata Amy (La chica detrás del nombre), de Asif Kapadia, incluida en la Filmoteca d’estiu. Se trata de una película documental en torno a la cantante Amy Winehouse, prematuramente fallecida, que también persiguió la verdad, aunque fuera tan descarnada que acabó con ella. “No tiene sentido decir nada, excepto la verdad”, afirmó la reina del soul.

De esa verdad subjetiva, apasionada, peligrosamente volcada del lado del abismo existencial, da cuenta el ciclo ‘Voluntad de hierro’, al que aludió Ariño. La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer, Moby Dick, de John Huston, o El profesional, de Luc Besson, están entre las películas que se proyectarán en La Nau, junto a otras del ciclo ‘Extrañas parejas’, que tendrá su continuidad en la Filmoteca d’Estiu en los jardines del Palau. Extrañas parejas como las de El fantasma y la señora Muir, de Joseph Mankiewicz, Christine, de John Carpenter, o Her, de Spike Jonze.

Golfus de Roma, de Richard Lester, en los Jardines del MuVIM.

Golfus de Roma, de Richard Lester, en los Jardines del MuVIM.

El MuVIM, cuyo ciclo ‘La comedia (en)cantada’ será quien abra el cine al aire libre, se suma a la colaboración institucional: “Somos nuevos en esto, pero esperamos ser un compañero fiel”, ironizó Rafael Company, director del museo de la ilustración. Cantando bajo la lluvia, de Stanley Donen, dio ayer el pistoletazo de salida, a la que seguirán Cómo triunfar sin dar golpe, de David Swift, El otro lado de la cama, de Emilio Martínez-Lázaro y Golfus de Roma, de Richard Lester, entre otras.

Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, recordó que el cine al aire libre “es una tradición de esta ciudad desde principios de siglo”, por lo que “había que recuperarla y potenciarla”. Ariño insistió, como ya hizo en ediciones pasadas, que el cine “no está en crisis, en todo caso será su modelo de producción y de consumo”. Consumo del que dijo había cambiado, porque los jóvenes “consumen ahora más y con más diversidad”, concluyó.

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Fotograma de Spotlight. Filmoteca d'estiu.

Fotograma de Spotlight, de Tom McCarthy. Filmoteca d’estiu.

Salva Torres

Uranes, la rareza de La Cabina

Uranes, de Chema García Ibarra
Sección oficial de La Cabina
Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Del 5 al 15 de noviembre

El comienzo es original. Alguien describe en off y con la pantalla en negro unas fotografías, que sirven para introducir al protagonista de la historia, y después nos las muestra. Primero la imaginación y luego la comprobación empírica de lo descrito. Palabras e imagen. La tensión entre las primeras y las segundas o, mejor aún, el diálogo por separado entre ambas, está en el desarrollo de Uranes, película del ilicitano Chema García Ibarra, que compite en la sección oficial del festival de mediometrajes La Cabina. Mediometraje de 60 minutos que en algunas publicaciones aparece como largometraje.

Fotograma de Uranes, de Chema García Ibarra. La Cabina.

Fotograma de Uranes, de Chema García Ibarra. La Cabina.

En ese mismo filo entre lo largo y lo medio, se mueve Uranes: los largos planos, de duración y de escala, y las explicaciones siempre cercanas de la voz en off, que nos acerca esos personajes alejados por frikis merced a la ternura con que describe tan extremas conductas. García Ibarra cuenta en clave de ciencia ficción rural la historia de los hermanos José Luis y Francisco, separados durante la infancia por la rara enfermedad del primero y los abusos sexuales sufridos por el segundo a manos de su abuelo. Ahí es nada: deformación congénita y pederastia mezclados explosivamente.

La enfermedad de José Luis, que dio lugar a la extirpación de esa sustancia patógena alojada en su cerebro, provocará a su vez la incubación de cierta amenaza extraterrestre derivada del almacenaje del material extirpado. A todo ello hay que sumarle la extraña desaparición de los padres y el hecho de que la abuela padezca alzheimer en su fase más temprana. También que el abuelo, en la cárcel por pederasta, regresa haciéndose cargo de José Luis, mientras Francisco termina sus estudios encaminados a ser alguien (que nunca será) en astrofísica.

Fotograma de Uranes, de Chema García Ibarra.

Fotograma de Uranes, de Chema García Ibarra.

Chema García Ibarra lo va contando todo en off, subrayando algunos detalles y dejando pasar otros por alto, de manera que sea la imagen, seca y desabrida, quien complete tan áspero, brutal y grotesco escenario. Lo narrado, en todo caso, siempre supera la violencia que se nos cuenta, ya que ésta en ningún momento comparece. Ni siquiera cuando Francisco y el abuelo que abusó de él siendo niño, llegan finalmente a las manos.

Uranes sorprende por la forma en que cuenta tan truculenta historia. Siendo la historia una acumulación de descripciones acerca de unos personajes cuyo padecimiento termina pareciendo banal. De manera que la forma aplasta el contenido. Y aquello que se nos cuenta, una sucesión de ingeniosas ocurrencias que ligan bien con el tono de película amateur que destila esa narración con fotografías caseras y video familiar. Una historia de amores tan puros y a todo tren que descarrila por exceso de simpleza.

Fotograma de 'Uranes', de Chema García Ibarra. Festival La Cabina.

Fotograma de ‘Uranes’, de Chema García Ibarra. Festival La Cabina.

Salva Torres

Soñando con los Goya: «Saben que existes»

Desayunos Makma en Lotelito
Entrevista realizada por el equipo de dirección de Makma (Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres) a Álex Montoya y Adriana Navarro, nominados a los Premios Goya por los cortometrajes ‘Lucas’ y ‘Vía Tango’
Gala de los Goya
Centro de Congresos Príncipe Felipe
Avda. Aragón, 400. Madrid
Domingo, a las 22.00 horas

Álex Montoya y Adriana Navarro están, contrariando al mismísimo Goya, rebosantes de ilusión, que no de monstruos, con los sueños de la razón que les producen sus respectivos trabajos. Lucas y Vía Tango figuran como películas nominadas en los apartados de Mejor Cortometraje de Ficción y Mejor Corto de Animación, respectivamente. Van a los Premios Goya nerviosos, pero exultantes. Saben que el triunfo es una puerta más que se les abre, sin duda mayor de las que ya han abierto con su talentosa trayectoria. Reunidos en torno al primero de los Desayunos Makma en Lotelito, Álex Montoya y Adriana Navarro desgranan sus obras nominadas y los claroscuros de la cultura a escasos cuatro días de su ansiado espaldarazo. Les sobran razones, que a continuación exponen, para soñar.

Adriana Navarro y Álex Montoya en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro y Álex Montoya en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

¿Cómo recibisteis la noticia de vuestra nominación a los Goya?

Adriana Navarro: Estaba en la universidad [UPV de Valencia], donde estoy de becaria en el Máster de Animación y realizando el doctorado, y lo vi en streaming. Y como las nominaciones de los cortos se van diciendo por orden alfabético, el mío salió el último por aquello de la v de Vía Tango, v de victoria (risas). Y me puse histérica.

Álex Montoya: Yo estaba en casa con Pablo Llorens. El año pasado fui candidato [con Maquillaje], lo vi en casa solo y la verdad es que fue bastante duro. Por eso este año le dije a Pablo que se viniera; se trajo uno de los Goya que ha ganado y lo tuve ahí delante, tocándole la cabeza. Y, aún así, se sufre.

Álex Montoya en un momento de la entrevista de   los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

¿Habéis recibido ayudas por parte de alguna institución pública o privada?

Adriana Navarro: Los dos estamos seleccionados en el catálogo de distribución del IVAC-La Filmoteca de 2013, lo cual supone un impulso porque estamos en el recorrido por más de 300 festivales. Yo empecé a moverlo sola y el Máster de Animación de la UPV me ayudó luego económicamente. Ahora el corto está en manos de la productora extremeña Zagal Animación, porque necesito alguien que me ayude a gestionarlo.

Álex Montoya: Yo lo puse en Vimeo, donde ha tenido 50.000 visitas, para que cogiera ese prestigio online que yo quería. Hoy en día que el cortometraje esté online no le perjudica a nivel de festivales. Además, la única manera de ganar dinero con un corto es a través de festivales y con las ventas a televisión. Se vendió a Canal Plus y también a Canal 9, pero no sé cómo ha quedado eso, porque se cerró a la semana de presentar la factura.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro: Estoy de acuerdo con Álex. Yo a los pocos días de terminar el corto ya lo subí online. Ahora está en Filmin, y el que quiera verlo tendrá que pagar.

Álex Montoya: Es muy difícil realmente que la gente pague por un corto. Hacer dinero online con el cortometraje es complicado. Además, la gente tiene la percepción de que tiene que estar en abierto gratis.

A tenor de las últimas nominaciones y ganadores valencianos en lo Goya, ¿se puede hablar de una escuela valenciana tanto en animación como en el mundo del cortometraje?

Adriana Navarro: Yo vine a estudiar animación desde Salamanca a la Escuela de Bellas Artes de Valencia en 2004, y la verdad es que hay una gran cantera en 3D, Stop Motion y 2D.

Álex Montoya: Hay un pequeño tejido y mucha tradición de cómic e ilustración en Valencia desde los años 80. Lo que pasa es que luego mucha gente tiene que irse fuera.

Adriana Navarro y Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro y Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Entonces, ¿se está desperdiciando todo ese talento?

Álex Montoya: En ficción, se estaba haciendo una cantera, que se está desperdigando y cada cual ganándose la vida como puede. En ficción, al menos, no hay más remedio, y en animación parece que hay un poco más de caldo de cultivo con determinadas empresas. En ficción desde luego está fatal. El problema es el dinero. Una vez que desaparece Canal 9, que es la que compraba ficción y ahora ya no existe, y el IVAC, que sigue dando ayudas pero cada vez más mermadas, pues realmente la apuesta es muy fastidiada, porque es mucho trabajo (hacer un guión de largometraje te puede llevar un año o más) y al final lo haces en el vacío y sin expectativas de remuneración, lo cual complica mucho las cosas.

Contarnos un poco cómo habéis llevado a cabo vuestros trabajos nominados a los Goya.

Adriana Navarro: Mi proceso creativo tiene que ver mucho con el azar. En Fallas, un guiri ebrio se puso a bailar (la verdad que muy bien) en un vagón del metro con una señora de unos 60 años. La gente se divirtió mucho y yo eso lo vi como de guión cinematográfico total, porque es algo que no ocurre todos los días. Y, por otra parte, como yo ya tenía rondando una música de tango porque eso me permitía una duración de tres minutos para la animación, junto a la anécdota de metro, fue todo ello el germen del corto. Luego fui dándole forma, con un señor que se convertía en revisor, haciendo un trabajo monótono, y que el hecho de enamorarse de una pasajera le saca de su rutina. Finalmente, el tren se convierte en una pista de baile. El sueño que él está viviendo le devuelve luego a la realidad, aunque la pasajera deja un mensaje de esperanza que yo encontré, también por azar, en el sobre de un azucarillo. Lo cual es como si en Vía Tango me hubieran ido dando pequeñas pistas; como si el guión me lo hubiera ido encontrando.

Azar y mucho sacrificio, ¿no?

Adriana Navarro: Estuve dos años para hacer 2.400 dibujos, que luego coloreé en digital, lo cual me llevó tres meses, sólo colorear el corto, y eso que introduje únicamente la paleta de primarios. Y sin sombras, porque eso requería una nueva capa por encima y dos meses más de trabajo.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Sorprende la sencillez y la economía de medios que supone volver al 2D.

Adriana Navarro: Antes el 2D era el canon, lo que había en la animación clásica. Y ahora es el 3D. Lo que yo quería era volver al origen, rescatar la animación con la que yo disfrutaba de pequeña.

Y en tu caso, Álex, ¿cómo ha sido ese proceso de trabajo?

Álex Montoya: Estábamos con el guión del largometraje, para el cual no terminábamos de encontrar financiación. De manera que preferimos centrarnos en el corto para ver si nos servía después como tarjeta de presentación para el largo.

¿Y cómo te dio por un tema como el de la pederastia?

Álex Montoya: Bueno, me pareció interesante un mecanismo como el de la pederastia, que un señor [Álvaro, encarnado por Luis Callejo] contrate a un chaval [Lucas-Javier Butler] para hacerle unas fotos totalmente inocentes y poder fingir en las redes sociales. Yo creo que el corto está muy bien, porque te revela el plan de este hombre muy pronto y el chaval lo acepta, de manera que no es una víctima inocente, sino que entra en ese rollo y te dispara las expectativas de lo que puede pasar. En el corto, el chaval tiene una mirada de Bambi, pero en el fondo hace la vista gorda acerca de esas fotos que le hacen para ser usadas en la red. Es una cosa que hacen los adolescentes, que no tienen todavía desarrollado el tema moral y son muy egoístas, más allá de si eso está bien o mal.

Álex Montoya durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Es entonces una película sobre la pederastia…

Álex Navarro: No me interesa la visión maniquea de la pederastia, ni retratar al pederasta como si fuera un monstruo. Me interesa más la pederastia desde el punto de vista de la Lolita de Nabokov y no como habitualmente se hace tan en blanco y negro. Yo quería presentar un caso limítrofe de pederastia, de alguien que bordea la normalidad.

¿Os afectan las políticas culturales, no sólo el tema del IVA, sino ese discurso recurrente de insulto al mundo de la cultura?

Álex Montoya: Hombre, te hace pensar de que tal vez exista cierta manía hacia la cultura, sobre todo cuando oyes hablar a Montoro acerca del fraude que se produce en el mundo de los actores. Es muy perverso, porque ha salido una estadística reciente diciendo que el 70% de los actores no puede vivir de su trabajo, sino de otros empleos que nada tienen que ver con su profesión. La gran mayoría sobrevive como puede y lo que Montoro dice entiendo que se refiere a los que trabajan fuera, tipo Bardem. En cualquiera caso, declaraciones como éstas no ayudan al sector y crean una opinión pública adversa a la cultura.

Adriana Navarro: En mi caso, la universidad se ha dado cuenta de que los estudiantes necesitamos recursos para dar a conocer al mundo nuestra obra. Yo he tenido su apoyo y eso es bueno porque ahora los estudiantes perciben que se puede llegar, y eso les da esperanza. De hecho, el éxito de Vía Tango lo ven como propio. Es un premio para todos aquellos estudiantes a los que les gusta el dibujo y la animación.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya: En el IVAC yo he percibido que tienen voluntad de ayudar, porque aunque se han bajado las ayudas y es verdad que tardan en pagar, el histórico de las ayudas no ha bajado tanto como a nivel nacional. Lo que ha sido un golpe gordo a nivel industrial ha sido el cierre de Canal 9. En Valencia ha cerrado el 80% de las empresas del sector, y eso resulta desolador.

Para el fútbol se hizo una ley de interés general, ¿cuándo se ha hecho algo así en el terreno de la cultura?

Adriana Navarro: Yo la verdad es que sin el apoyo de la universidad o del IVAC no hubiera podido estar en tantos festivales.

Álex Montoya: Las películas francesas venden la imagen de París y atraen turismo. Aquí eso no se entiende. Tiene que venir George Clooney para hacer más en Valencia que todas las campañas de publicidad juntas. No entienden que la cultura crea imagen y que detrás hay una industria muy potente. Más marca de España que Almodóvar no hay y, sin embargo, le dieron fuera un premio por toda su carrera y aquí apenas se hicieron eco de la noticia.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

¿Cómo veis vuestras posibilidades en los Goya?

Álex Montoya: Este año está muy igualado. En la pasada edición había dos favoritos muy claros: Aquel no era yo, de Esteban Crespo, y Voice Over, de Martin Rosete. Este año todos los cortos tenemos idénticas posibilidades.

Adriana Navarro: Yo estoy nominada con gente a la que admiro y, en ese sentido, yo ya me siento premiadísima. Para mí son compañeros a los que he tenido como referentes desde hace años. Los abrazaría a todos (risas). En el caso de que ganara, el triunfo sería para todos los estudiantes que, como yo, empiezan.

Álex Montoya: Estar nominado revaloriza tu nombre y hace que te presten atención productores que normalmente no lo hacen. Saben que existes y, a partir de ahí, sirve de mucho para conseguir reuniones. Ganar el Goya es la mejor tarjeta de visita para que te hagan caso.

Adriana Navarro y Álex Montoya, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro y Álex Montoya, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo