Tardor y la vida pausada en ‘Patraix’

Patraix, del grupo Tardor
Palau de la Música
Passeig de l’Albereda, 30. Valencia
Jueves 28 de septiembre de 2017, a las 21.00h

El tercer álbum de la banda Tardor presenta un sonido rico en matices y letras con historias cercanas. Ricky Falkner ha sido el productor encargado de guiar los primeros pasos de esta nueva etapa, en la que también se incorpora Yeray Calvo como teclista y guitarrista. El disco se presentará en directo en el Palau de la Música.

Han sido meses intensos en el estudio para Tardor, que por fin da a conocer su tercer álbum, el esperado ‘Patraix’, ya a la venta en la web del grupo (www.tardorvlc.com) y disponible también en Spotify, iTunes y otras plataformas digitales.

Tres años después del lanzamiento de ‘Una ciutat invisible’, la banda valenciana presenta 11 nuevas canciones que marcan también un punto de inflexión y ‘Patraix’ es el nombre del barrio de València que la formación ha elegido como título y como estrella polar en este nuevo rumbo.

El grupo valenciano Tardor. Imagen cortesía de la banda.

El grupo valenciano Tardor. Imagen cortesía de la banda.

Patraix es un lugar de la ciudad que guarda el secreto de la vida pausada y agradable, donde el tiempo avanza a otra velocidad, donde la gente parece tener un vínculo fuerte con sus calles. Estas claves se filtran en un disco con letras más concretas y asertivas que en anteriores trabajos. Al mismo tiempo, Tardor ha bajado el volumen de las guitarras para instalarse en un universo pop rico en matices.

El grupo ha mostrado algunas dosis de sus intenciones en los adelantos ‘La llum incondicional’ o ‘Nevar a València’, canciones que, junto con ‘Vull que comprem una casa’ o la misma ‘Patraix’ suponen un cambio de paradigma sonoro y narrativo. Para el grupo, ‘Patraix’ significa redescubrir el origen, encontrar los significados más profundos en las cosas más cercanas. Es, por lo tanto, un homenaje a València.

Los integrantes de Tardor. Imagen cortesía de la banda.

Los integrantes de Tardor. Imagen cortesía de la banda.

Nuevas incorporaciones

Para llevar adelante un disco tan especial, la banda ha sumado nuevas voces a la formación clásica, constituida por Alexandre Martínez (voz y guitarra), Cesc Domènech (batería), David García (guitarra) y Tono Hurtado (bajo). Es el caso de Yeray Calvo, líder y compositor de los valencianos ‘Novembre Elèctric’, que se incorpora como teclista y guitarrista a Tardor, aportando nuevas texturas al sonido más complejo y maduro de la banda.

Al frente de la producción de Patraix ha estado Ricky Falkner, uno de los productores más prestigiosos del Estado, que ha trabajado con músicos como Love of lesbian, Quique González, Lori Meyers, Miss Caffeina o Iván Ferreiro, entre otros.

El grupo valenciano Tardor. Imagen cortesía de la banda.

El grupo valenciano Tardor. Imagen cortesía de la banda.

Tardor también ha dado con ‘Patraix’ un paso más en su carrera profesional: este será el primer disco editado por Primavera d’Hivern, el sello discográfico creado por los miembros del grupo, que desde ahora asumirán la gestión de sus propios álbumes. Así pues, ‘Patraix’ se convierte en el proyecto más ambicioso de la banda hasta la fecha y ha contado con el apoyo de su fiel público, que se volcó con la campaña de micromecenezgo completada en verano.

Después de terminarlo en los estudios de Little Canyon de Burjassot, Tardor dará vida a ‘Patraix’ sobre el escenario. El primer hito en directo de la nueva etapa será el jueves 28 de septiembre, cuando el disco se presentará en el Palau de la Música de València, en un concierto para el cual están disponibles las entradas en la web del auditorio (en http://www.palaudevalencia.com/espectaculo/12/tardor.html).

El grupo valenciano Tardor. Imagen cortesía de la banda.

El grupo valenciano Tardor. Imagen cortesía de la banda.

200 rostros frente al espejo de Valencia

Qui És Qui, de Eva Máñez y Vicent Molins
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Inauguración: jueves 19 de noviembre, a las 19.30h

Una ciudad expuesta ante la propia ciudad. Qui És Qui, el proyecto fotográfico de Eva Máñez y Vicent Molins nacido al calor online, toma esta vez formato físico. Para ello el próximo día 19 de noviembre a las 19.30 exponen 200 fotografías, 200 rostros de la Valencia del momento, en una celebración abierta que reunirá en La Rambleta a aquellos que protagonizan las imágenes, junto a pequeñas intervenciones musicales.

Imagen de la exposición Qui  És Qui. Cortesía de Espai Rambleta.

Imagen de la exposición Qui És Qui. Cortesía de Espai Rambleta.

Planteada como una fiesta, la muestra sintetizará un año de trabajo en el que se ha rastreado a personajes sobresalientes, algunos conocidos, otros muchos anónimos, de la urbe. “Una manera de poner a Valencia frente a su espejo”, según los autores de la propuesta, quienes además de capturar visualmente a sus fotografiados les tomaron una declaración con la que “definir la personalidad de cada uno de ellos y a la vez de todos nosotros”. Cada imagen va acompañada de un nombre sin apellido y la localización donde se tomó.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

El viaje por Valencia ha comprendido gran parte de los barrios, “desde San Marcelino a la Malvarrosa pasando por Patraix o Ciutat Vella”, con el objetivo de tomar finalmente una imagen fija del momento y ser, aseguran, “una cápsula en el tiempo de nuestra ciudad”.

En la celebración también se presentará la nueva identidad gráfica del proyecto, obra del Premio Nacional de Diseño Daniel Nebot y que a través de siluetas describe la esencia callejera de Qui És Qui, jugando con el plano, la ubicación y el propio rostro de los personajes. Siluetas mirando a una ciudad… y viceversa.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

“El graffiti es como una picadura de mosquito”

Eduardo Salvador, ‘Shot’
Artista plástico

Reconoce haber sido un “graffitero salvaje”. Uno de esos artistas callejeros que deja su marca en muros y paredes y se va. “Es como una picadura de mosquito”, dice. Pura “acción-reacción”. Entonces, Eduardo Salvador, que utiliza el nombre de Shot para esos disparos artísticos, entendía que una forma de contrarrestar el “bombardeo de las marcas” era igualmente bombardeando la calle de graffitis. Y a ello se ha dedicado desde muy temprano. “En 1994 éramos cuatro gatos”. A veces escaldados por la intervención policial, que ahora observa “más relajada”.

Obra de Eduardo Salvador en la Calle Alta del barrio del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en la Calle Alta del barrio del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Pero pasado el tiempo, Eduardo Salvador, que continúa explorando las potencialidades del graffiti, contempla esa picadura de mosquito con ojos más sosegados. “Yo ahora lo veo más serio”. De hecho, el graffiti se puede decir que es una prolongación natural de su trabajo en pintura. “Al trabajar con la geometría tecnifico más y preparo la obra más concienzudamente”. Por eso, más que graffiti Eduardo Salvador prefiere hablar de “intervenciones murales”. La última, finalizada recientemente, se puede ver en Mislata, en cuyo festival de arte urbano “Mislatas Representan’ participó Shot.

Obra de Eduardo Salvador en la Avenida del Oeste de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en la Avenida del Oeste de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Plaza de Viriato, Patraix, Festival Poliniza de la Universitat Politécnica, Escuelas Pías del barrio chino de Valencia, Instituto Francés: he ahí algunas de esas intervenciones murales ya desarrolladas. Las todavía presentes se pueden hallar en Guillem de Castro, Calle Alta del barrio del Carmen, Avenida del Oeste o el ya mencionado de Mislata. Sus trabajos geométricos, que viene depurando desde sus inicios con pulcritud obsesiva, hacen de sus graffitis obras cada vez más alejadas de la provocación que caracteriza al arte urbano. “Hasta que no lo dejo como un cuadro no paro”, dice Shot.

Obra de Eduardo Salvador en Guillem de Castro de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en Guillem de Castro de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Esa geometría “es muy neutra”, subraya, de ahí que sean murales “nada ofensivos, sino que incluso agradan”. Luego insiste en ello: “La geometría no es transgresora”. Sus graffitis no buscan el impacto, sino “el trabajo bien hecho”. Eduardo Salvador tiene claro que “no todo el arte puede ser transgresor, si lo fuera iríamos al caos porque nadie cuidaría la escultura o la pintura, y yo no estoy en ésas”. Él se puede pasar dos días para realizar una intervención mural. “Hubo una época en que sí lo hacía de golpe, pero ahora lo hago con más tranquilidad”.

Graffiti de Eduardo Salvador en el Festival Mislatas Representan. Imagen cortesía del autor.

Graffiti de Eduardo Salvador en el Festival Mislatas Representan. Imagen cortesía del autor.

Shot, paradójicamente, es puro nervio, un artista fibroso que cuando acomete una obra se vuelve fino cirujano de líneas, contornos, perfiles y colores. “En 2001 ó 2002 hubo un boom del graffiti”, de manera que lo que antes era perseguido (“nos buscaban como a perros”) se convirtió de pronto en un arte que “molaba”. Y tampoco era eso: “Nunca quisimos que se fuera de madre”. Y se fue, ¡vaya si se fue! A Banksy, el más famoso grafittero, le han comprado recientemente la actriz Gwyneth Paltrow y su marido Chris Martin una obra por medio millón de euros. “Sí, hay muchos que se han subido a ese tren; pura fachada”.

Obra de Eduardo Salvador en el Festival Poliniza de la Universidad Politécnica de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en el Festival Poliniza de la Universidad Politécnica de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Aún así, recuerda que a Banksy le han tachado hace poco algunos de sus trabajos. Eduardo Salvador prefiere mantenerse al margen de todo eso y pisar fuerte por el lado más concienzudo de la geometría cada vez mejor hecha. Shot seguirá pues disparando graffitis (ya prepara el siguiente), pero como dispara el arquero zen su arco: tensando el muro de líneas y colores con apasionada tranquilidad. Cuando la flecha está en el arco tiene que partir, que dice un refrán chino adecuado a la intensa labor de Eduardo Salvador.

Eduardo Salvador, en plena intervención mural en el Institut Français de València.

Eduardo Salvador, en plena intervención mural en el Institut Français de València. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres