Más monólogos de la vagina

Los monólogos de la vagina, de Eve Ensler, dirigido por José María Roca
Del 3 al 13 de diciembre de 2015
La fábrica de les joguines defectuoses, de Hop Teatre
Sábado 5 y domingo 6 de diciembre, 2015
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia

Una protagonista, centenares de maneras de llamarla y mil historias sobre ella. Sala Russafa comienza el mes de diciembre sin tapujos, con el estreno en la Comunitat de Los Monólogos de la Vagina (del 3 al 13), una comedia que, tras dos décadas, sigue siendo un éxito allí donde se representa.

Cuando en 1996 Eve Ensler escribió esta obra, nacida tras entrevistar a más de 200 mujeres de toda edad y rango sobre relaciones amorosas, sexo y violencia doméstica, nada hacía presagiar que además de conquistar a los espectadores de medio mundo, se convertiría en un referente en la lucha contra la violencia machista.

Escena de Los monólogos de la vagina, de Producciones Imperdibles. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Los monólogos de la vagina, de Producciones Imperdibles. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El humor, la ironía y la narración de anécdotas con las que resulta fácil empatizar han hecho que desde su estreno en Nueva York, hace casi 20 años, Los Monólogos de la Vagina se haya traducido en 45 idiomas y representado en cerca de 120 países por actrices tan conocidas y reconocidas como Jane Fonda, Oprah Winfrey, Glen Close, Whoopi Goldberg o Winona Ryder, entre otras.

El jueves 3 de diciembre llega al escenario del centro cultural la versión de la compañía sevillana Producciones Imperdibles. Una formación que en 2012 recibió el Premio del Público de Sala Russafa al Mejor Espectáculo de Teatro de Compañía Nacional por Yo me bajo a la próxima ¿y usted?

En esta ocasión, Antonia Zurera y Alicia Remesal, dos referentes de la escena andaluza, se suben a las tablas del teatro de Ruzafa preparadas para provocar la reflexión y hacer reír a carcajadas a través de diferentes monólogos en los que tratan temas como la menstruación, el orgasmo, el parto o la sexualidad. Esta ingeniosa y valiente pieza que derriba mitos, miedos y prejuicios para hablar sin tabúes del lugar donde empieza la vida, estará en cartel dos semanas, hasta el 13 de diciembre.

La fábrica de les joguines defectuoses, de Hop Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La fábrica de les joguines defectuoses, de Hop Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Versión de El soldadito de plomo

Otra propuesta que no conoce límites llega a la programación familiar de Sala Russafa esta semana. Esta vez de manos de la compañía castellonense Hop Teatre, que narra a través del teatro gestual y los títeres la entrañable fábula de un juguete inacabado que lucha por conseguir su sueño.

La fábrica de les joguines defectuoses (5 y 6 de dic), parte del cuento de H.C. Andersen, El soldadito de plomo. Como en él, su protagonista tiene solo una pierna y piensa que esto le hará imposible recorrer el mundo. Pero, casi por sorpresa, iniciará una aventura que le llevará a conocer a diferentes personajes como un ratón gigante, un señor con bigote, un pez enorme y por supuesto, una dulce y hermosa bailarina.

Con ellos y a través de la vivencia de inesperadas y mágicas experiencias, este juguete defectuoso entenderá para cumplir su sueño, no necesita las dos piernas, sino ilusión y valentía. Laia Porcar y Anna Dobón, dirigen e interpretan esta historia de superación especialmente indicada para espectadores a partir de los 4 años.

Escena de Monólogos de la vagina. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Los monólogos de la vagina, de Producciones Imperdibles. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Nagima: ¡Madre mía!

Nagima, de Zhanna Issabayeva
Sección oficial de largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

La palabra machismo sirve para describir la violencia del hombre contra la mujer, ya sea por manifiesta agresión o simple imposición a la fuerza del ordeno y mando. Su opuesta, esto es, el feminismo, no refleja un exceso parecido por parte de la mujer, sino la más noble expresión de su lucha por la igualdad. De manera que no tenemos una definición que contemple la violencia de la mujer, en un plano similar al contemplado con el machismo. Y haberla hayla. ¿Quieren un ejemplo? La película Nagima, de la directora kazaja Zhanna Issabayeva, presentada en la sección oficial de largometrajes de Cinema Jove.

Dina Tukubayeva en un fotograma de 'Nagima', de Zhanna Issabayeva. Cinema Jove.

Dina Tukubayeva en un fotograma de ‘Nagima’, de Zhanna Issabayeva. Cinema Jove.

Conviene aclarar que, en el caso que nos ocupa, no se trata de una violencia contra el sexo opuesto, sino la ejercida por una madre contra su hija, abandonada desde muy pequeña en un orfanato. Del padre de esa vilipendiada hija, como de otras parejas masculinas, nada sabremos, porque el film de Issabayeva sólo se ocupa del triste destino de las mujeres que protagonizan la áspera narración. Nagima es la joven destinada a deambular por el mundo, debido a la doble expulsión del universo familiar por parte de su cruel madre: de niña, abandonándola en un orfanato y, ya de adolescente, negándole la posibilidad de integrarse en la familia reencontrada.

Esa violencia de la madre con su hija, sin duda determinante en el lento pero agónico discurrir de los acontecimientos, Issabayeva la muestra descarnada en mitad de un seco paisaje. Cuando la vuelva a abandonar, tras achacar a la hija la ruina que supuso su alumbramiento (Ártico, de Gabriel Velázquez, también alude a este hecho), esa madre dará definitivamente la espalda a Nagima, separando a ambas mujeres una chirriante y cruel barrera en medio de un campo yermo.

Fotograma de 'Nagima', de Zhanna Issabayeva. Cinema Jove.

Fotograma de ‘Nagima’, de Zhanna Issabayeva. Cinema Jove.

La orfandad es el tema principal de la película; la orfandad y la búsqueda desesperada de amor por parte de Nagima, a raíz sobre todo de la muerte de su amiga y “hermana” de orfanato Anya. Como en ‘Johnny Guitar’, de Nicholas Ray, también aquí solicitará Nagima a un amigo que la mienta: “¡Dime que me quieres!”. Y se lo dirá, pero hará que se lo repita: “¡Dímelo de verdad!”. Abrazado a él, siquiera por un instante, sentirá un amor pero sin cuajo, porque en la vida de Nagima no cabe el amor una vez que la madre lo ha aniquilado con su doble expulsión del universo familiar.

Aún así, Nagima lo seguirá intentando, con toda la torpeza del mundo. A rebufo de esa intolerable crueldad materna, la joven se hará cargo del bebé que tuvo su amiga al fallecer desangrada, repitiendo así el ciclo de orfandad que se sucede en la película como un torrente baldío. Zhanna Issabayeva reconoció al concluir la película que dudó entre dos finales, para quedarse con el que más sentido tenía: aquél que refleja, al igual que lo hace la fotografía, el “tono plomizo y desesperanzado” de la narración.

Fotogframa de 'Nagima', de Zhanna Issabayeva. Cinema Jove.

Fotogframa de ‘Nagima’, de Zhanna Issabayeva. Cinema Jove.

Casas a modo de barracones infames, carreteras polvorientas y lugares inhóspitos acogen las vidas monótonas de Nagima, la enferma Anya y la prostituta Ninka: tres mujeres sin futuro, que se aferran a la más triste de las supervivencias. En ese Kazajistán que parece desmoronarse (“no estoy segura de la dictadura, pero sí de su corrupción”, explica Issabayeva), Nagima camina como alma en pena; sin familia, sin papeles, sin nada.

Fotograma de 'Nagima', de Zhanna Issabayeva. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Fotograma de ‘Nagima’, de Zhanna Issabayeva. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Salva Torres