¿Existen los Paraísos Terrenales?

Paraísos terrenales
Sebastian Chisari, Christto & Andrew, Alex Francés, Miguel Ángel Gaüeca, Jules Julien, Javi Moreno, Miguel Rael, Michael Roy, Eduardo Sourouille, Javier Velasco
Iniciativa de Black Refuge
Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Inauguración: jueves 23 de junio
Hasta el 30 de julio de 2016

Blue is the universal love in which man bathes – it is the terrestrial paradise. (Derek Jarman, Blue, 1993)

No hay otros paraísos que los paraísos perdidos (Jorge Luis Borges, Los conjurados, 1985)

Algunas palabras están colmadas de anhelo. Quién no desearía el paraíso, no lo buscaría, no perseguiría su esencia, identificándolo, tal vez por un instante.  ¿La pesquisa debería iniciarse en el lugar en el que existió, la tierra, o en el lugar que ocupa en nuestro imaginario?

Las palabras son llaves, por ejemplo, Pardes, el término hebreo que designa al jardín, al paraíso y que, al mismo tiempo, funciona como acrónimo de las cuatro posibles formas de interpretación: literal, alusiva, exegética y secreta o mística. La palabra se torna múltiple, poliédrica  y el relato nos indica así las formas de desestabilizarlo, invitándonos a explorar sus distintas capas de sentido.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Black Refuge.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Black Refuge.

¿Acaso te pedí, Creador, que de mi arcilla Me hicieses hombre? ¿Acaso te rogué Que de la oscuridad me ascendieses? (John Milton, El paraíso perdido, 1667)

El jardín de las delicias y el origen, el texto que desea ocupar un lugar al que retornar. La sociedad occidental ha soñado ese espacio, lo ha narrado, recreado, intentando que la idea fuese algo más real.

Pero es imposible habitar el paraíso, pese a que este, incómodo, resida en nosotros. El malestar por este lugar se plasma de manera clara en Frankenstein (1818) de Mary W. Shelley. La novela se inicia con una cita de Milton, pero su presencia continúa a lo largo de todo el relato. El paraíso perdido es una de las lecturas del ser creado por Víctor Frankenstein que rápidamente se identifica a sí mismo con Satán. Tenemos así a  un personaje sin nombre, en busca, a lo largo del relato, de un igual mientras se esfuerza por aprender los códigos del entorno, vive ocultando su naturaleza debido a la presión social y que, al descubrir la idea del paraíso, decide identificarse con la fuerza negativa que nos expulsó de él. Podemos argumentar que una realidad mítica, incapaz de habitar el presente, pues reside en el pasado como perdida y en el futuro como promesa, no debería condicionar nuestra personalidad como le ocurre al protagonista de la novela, pero eso sería obviar que los relatos construyen nuestras identidades.

Obra de Álex Francés. Imagen cortesía de Black Refuge.

Obra de Álex Francés. Imagen cortesía de Black Refuge.

(…) si es posible que los lineamientos del paraíso terrenal surjan de la vida ordinaria, entonces esta última tiene que haber sido concebida, no como algún tedioso lugar de contingencia secular y existencia «normal», sino más bien como el producto final de la maldición y el encantamiento (Fredric Jameson, Documentos de cultura, documentos de barbarie. La narrativa como acto socialmente simbólico, 1981)

Uno de los elementos que aparecen en el análisis que Jameson hace de las narraciones mágicas es el paraíso. Este teórico defiende que, al igual que otras realidades míticas, su elaboración parte de nuestra realidad más próxima; no podemos entenderlo sin construirlo desde nosotros mismos. Así que edificamos una idea que nos excluye y que, además, esta dotada de una característica como es la naturalización (1).  Las teorías feministas ya señalaron el subterfugio de lo “natural” y lo “neutro” como valedores de un status quo en el que es muy fácil sentirse desplazado o no integrado.

Obra de Jules Julien. Imagen cortesía de Blak Refuge.

Obra de Jules Julien. Imagen cortesía de Blak Refuge.

El paraíso se convierte así en una heterotopía perversa pues es un lugar ritual  vinculado con lo hegemónico. Este hecho nos obliga a vivir en la constante búsqueda de este no lugar, mientras dejamos que esta travesía nos trasforme, sin ser conscientes que su posible hallazgo nos encerraría en la norma. Aunque, como la palabra y su sentido, puede que la norma se desordene, fragmentándose.

Una exposición colectiva son fragmentos, en este caso, diez artistas que nos permiten aproximarnos a distintos paraísos o, mejor dicho, a como esta idea nos ha trasformado, modificando nuestras identidades.

Encontramos así propuestas atravesadas por estas realidades, en las que nociones como recuerdo, deseo, ruina, cuerpo… se entrelazarán proponiéndonos distintas lecturas de la misma palabra.

Obra de Sebastián Chisari. Imagen cortesía de Black Refuge.

Obra de Sebastián Chisari. Imagen cortesía de Black Refuge.

Sebastian Chisari (Casablanca, Marruecos; 1990) utiliza la huella para hablarnos del deseo, de cómo un mismo escenario puede generar múltiples interpretaciones.  Christto & Andrew (San Juan, Puerto Rico, 1985 y Johannesburgo, Sudáfrica, 1987) parten del análisis de una identidad en conflicto como es la de la sociedad de Qatar. Alex Francés (Valencia, 1962) toma el cuerpo como espacio de representación y ausencia donde la manualidad del tejido se confunde con lo orgánico de las formas.  Miguel Ángel Gaüeca (Bilbao, 1967) reflexiona sobre la dificultad de conseguir los ideales de belleza para construir un relato en torno a la imagen, el recuerdo y la perdida.  Jules Julien (Bagnols-Sur-Cèze, Francia, 1975) nos confronta con una hiperrealidad construida en la que un color, el azul, condiciona nuestra recepción al estar cargado de connotaciones culturales.

Obra de Javi Moreno. Imagen cortesía de Black Refuge.

Obra de Javi Moreno. Imagen cortesía de Black Refuge.

Javi Moreno (Sant Joan d’ Alacant, 1982) recurre al cuerpo adolescente para enunciar los conflictos sobre su sexualización, inocencia o nuestro anhelo de juventud.  Miguel Rael (Lorca, España, 1974) trabaja sobre lo intangible, sobre el misterio y la capacidad de comunicar de la forma y el signo. Michael Roy (La Rochelle, 1973) se sirve de “Me acuerdo” de Joe Brainard y Georges Perec para construir un relato sobre la memoria. Eduardo Sourrouille (Basauri, Bizkaia; 1970) nos habla de nuestras redes familiares y de afecto utilizando a los animales como personificación de actitudes y comportamiento. Javier Velasco (La Línea de la Concepción, Cádiz; 1963) contrapone la artificialidad del laboratorio –azul de metileno, mercurio..- con la organicidad de nuestros cuerpos para evidenciar conflictos.

Y a todo esto se suma otra identidad, la de la persona  que, con su propio paraíso interior, contempla esta muestra.

(1) Para una lectura del paraíso y su relación con lo “natural” véase Northrop FRYE, Anatomía de la crítica: cuatro ensayos, Monte Avila, Caracas, 1977

Eduardo García Nieto

¿Es posible alcanzar el paraíso?

‘Paraísos artificiales’
Jose Ramón Ais, Ana Barriga, Sergio Belinchón, Xavier Deloray, Leo Gutiérrez Guerra,  Jesús Madriñán, Deva Sand, Kalo Vicent y Nelo Vinuesa
Las Naves, espai d’innovació i creació
C/ Juan Verdeguer 16, Valencia
Hasta el 18 de junio de 2016

El romanticismo moderno de Baudelaire continúa teniendo una gran trascendencia sobre un gran número de artistas, sobretodo en numerosos que tratan las artes plásticas visuales. No sorprende que en sus poesías y ensayos estuviera presente una continuada relación entre arte y drogas, casi como si de una pareja inseparable se tratara. Esta dualidad ha sido una analogía continuada desde la bohemia parisina del XIX, y sino que se lo digan a Ken Kesey y al ponche de ácido lisérgico que, desde otra perspectiva, también ayudó al periodista Tom Wolfe…

El ensayo ‘Paraísos artificiales’ publicado en 1860 narra todo un viaje, ese que le llevó a escribir ‘Un comedor de opio’ y ‘El poema del hachís’. Desde entonces, y obviando el escándalo que la propia persona de Charles Baudelaire producía en su coetánea sociedad, prácticamente no existen tabúes en lo referente a la recepción de estos estímulos exteriores a la hora de crear. En palabras de Francisco Ramallo “Se trata de una práctica ya conocida en tiempos primitivos, que ha originado praxis tan interesantes como la escritura automática de Masson o el arte psicodélico (…)”. Por supuesto, no se trata de exaltar el consumo en ningún momento, ya que las diez propuestas artísticas reflexionan en torno a la pregunta lanzada por Baudelaire “¿qué sentido tiene trabajar, labrar el suelo, escribir un libro, crear y dar forma a lo que fuere, si es posible acceder de inmediato al paraíso?”.

Obra de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de la organización.

Obra de Nelo Vinuesa. Imagen cortesía de la organización.

Nos adentramos en esa reinterpretación del paraíso a través de la obra de Jorge Fuembuena. ‘The Warner them park’ es una gran fotografía de un paisaje urbano subdividido por el propio marco. El artista, en su afán por redescubrir la realidad centra la mirada del espectador a través de la imagen partida. En esta pieza perteneciente a la serie ‘Inside Insect’ investiga y homenajea el trabajo de Luis Buñuel, que también se relacionó con la vanguardia parisina. Diferente paisaje pero reconocible a su estilo es el que muestra Nelo Vinuesa, donde la naturalidad se esconde bajo los monocromos y acaba por desaparecer. Vinuesa, como siempre, nos traslada a paisajes soñados pero artificiales,  bucólicos pero sintéticos… Con esta sensación regresamos al ‘Palacio Ingrávido’ de Deva Sand que pudimos disfrutar hace poco en la galería Mr.Pink. La instalación encaja dentro de la muestra ya que continua con el idilio planteado por Baudelaire donde los sueños juegan un papel esencial en la búsqueda del paraíso, para Sand el paraíso se encuentra en su interior.

La fotografía es una constante a lo largo de la muestra y vuelve a actuar justo enfrente de la instalación de Sand con piezas creadas por José Ramón Ais y con Sergio Belinchón. El hiperrealismo que desprende Ais lo toma de los antecedentes románticos de Baudelaire aportando, con esas naturalezas imposibles despejadas de intervención humana, el toque de materia imprevisible, de paraíso temible. Belinchón, por su parte, continua con esa carencia de humanidad pero recalcando lo surreal y fotografiando grandes construcciones fantasmales o animales ingentes, o jugando con la paradoja de fotografiar una playa abarrotada.

Xavier Delory expone su personal ‘Villa Saboye’ ideada por Le Corbusier en una serie de fotografías donde se aprecia el edificio como si hubiera sido abandonado y profundamente maltratado. Esta estética ruinosa hace reflexionar al espectador sobre el factible paso del tiempo, ¿es el paraíso, tal y como lo entendemos, infinito? Con ‘Apnea’ Leo Gutiérrez Guerra plantea otra posibilidad para el edén, una bajo el agua. Haciendo hincapié en una poética de nuevo relacionada con el mundo de los sueños, Gutiérrez compone una metáfora que sale de la fotografía para convertirse en una escultura de mármol de una aleta.

'Apnea' de Leo Gutiérrez. Imagen cortesía de la organización.

‘Apnea’ de Leo Gutiérrez. Imagen cortesía de la organización.

Tras la inmersión, se aproximan las últimas paredes. En la esquina más visible del espacio, Ana Barriga nos desprende de la centralidad en su obra pues le propone al observador, a través de la experimentación con la pintura, que trate de completar los huecos que va dejando en blanco. Provoca así que nos alejemos de la realidad, aunque al mismo tiempo tratemos de permanecer en ella. Del gallego Jesús Madriñán podemos ver una muestra de sus fotografías donde la retratística barroca de la pintura ha dejado paso a las nuevas tecnologías y a formas de ocio nocturno, aunque sin perder la solemnidad. Imágenes de naturaleza nocturna acompañan a estos personajes creando un contexto nuevo, en el que parecen no encajar; al igual que Baudelaire no encaja en su época. Por último, Kalo Vicent dirige su mirada hacia un proyecto autobiográfico, de ensoñaciones y narrativa personal, donde muestra cuál es su experiencia en su propio nirvana terrenal.

Este último grupo de obras da paso a lo que se avecina, pues una vez haya terminado ‘Paraísos artificiales’ se dará paso a ‘Paraísos Terrenales’, donde otra serie de artistas nos aportarán su particular visión sobre este concepto tan aprovechado a lo largo de la Historia. Los intermediarios que han hecho posible llevar a cabo esta muestra colectiva se hacen llamar ‘Black Refuge’ un grupo conformado por Ismael Chappaz, Juanma Menero y María Tinoco. Los dos primeros son directores de Espai Tactel y del estudio de diseño Tactelgraphics. Por su parte, Tinoco dirige la galería Mister Pink y, ambas galerías formar parte de LaVAC. Es por eso que quizá podamos identificar a artistas que ya han trabajado con estas galerías, reconocemos piezas de ambos ambientes, pero que quedan unificados bajo este interesante proyecto que pone en valor literatura, fotografía, instalación, escultura y en general, la interdisciplinariedad de las artes bajo la atenta mirada teórica que nos proporcionó en su día el gran poeta maldito Charles Baudelaire.

Obra de Jesús Madriñán. Imagen cortesía de la organización.

Obra de Jesús Madriñán. Imagen cortesía de la organización.

 

María Ramis

Mr. Pink y sus paraísos artificiales

Les Paradis Artificiels
Leonardo Gutiérrez Guerra, Kalo Vicent y Tactelgraphics
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 30 de octubre de 2015

Cada vez que irrumpe la sombra de Charles Baudelaire en una muestra que se apoya en el medio fotográfico, se produce una seductora paradoja si tenemos en cuenta que el poeta francés se refería en 1859 a tal formato como a un síntoma de la “estupidez de las masas”. Para el maestro de los simbolistas, la capacidad de la fotografía de mostrar el mundo de una manera realista y fiel no era bella. Cuando publicó El pintor de la vida moderna subrayó que el artista debía mirar todo lo que le rodea como si fuera un niño ebrio que ve todo por primera vez. Se trata de un «conflicto» para el que el Surrealismo ofrece una salida o justificación.

André Breton tenía claro que el error estaba en pensar que el modelo solo podía ser tomado del mundo exterior. En esta dirección, la fotografía jugó un papel crucial en la construcción de una estética surrealista toda vez que se presentaba como un instrumento para atrapar lo “maravilloso” (pensemos en Claude Cahun, Hans Bellmer, o Man Ray), para cuestionar las diferencias entre la realidad interna y externa, y dejar al desnudo una cualidad onírica que Baudelaire se empeñaba en negar en los comienzos de tal medio. Los surrealistas rompieron con el dominio de la realidad apoderándose de otras imágenes que van más allá, una estela seguida por generaciones posteriores en la que podemos encajar las modalidades “paradisíacas” que nos ofrecen los proyectos fotográficos que integran esta muestra.

Obra de Kalo Vicent en la exposición Les Paradis Artificiels. Imagen cortesia de la Galería Mr. Pink.

Obra de Kalo Vicent en la exposición Les Paradis Artificiels. Imagen cortesia de la Galería Mr. Pink.

En esta propuesta de lectura de Les Paradis Artificiels, dentro de la primera modalidad citada y de un posible subapartado dedicado a la memoria de  las experiencias sensoriales personales, Kalo Vicent (Valencia, 1965) lleva a cabo un terapéutico proyecto fotográfico con el que a través de unos espacios domésticos y unos personajes reales, resuelve algunos episodios de su biografía mientras nos desvela su personal temporada en los “paraísos artificiales”.

En Appartament 34 vivienda y estupefacientes se alían en escenas similares a las que sucedieron dentro de los muros de otros bloques de occidente en las décadas de los ochenta y noventa (análogas habitaciones y rellanos con biografías semejantes aparecen, por ejemplo, en las imágenes del desaparecido Hulme Crescent de Manchester). Se trata de instantáneas que  testifican, siguiendo a Artaud, que “los sueños o las ideas delirantes no son menos reales que lo que está ahí fuera”. La memoria del edificio y sus alrededores experimentados desde los estupefacientes se vuelve inédita, más bella, una belleza en este caso y en palabras del artista “metáfora del abismo, de la desorientación, del suicidio posible, del suicidio lento”.

Obra de Leo Gutiérrez en Les Paradis Artificiels. Imagen cortesía de la galería Mr. Pink.

Obra de Leo Gutiérrez en Les Paradis Artificiels. Imagen cortesía de la galería Mr. Pink.

Apnea es otra propuesta que podríamos situar en la segunda línea temática por lo que tiene de simulación de una realidad paralela. Leo Gutiérrez (La Habana, 1973) enlaza a través del título una enfermedad asociada al sueño y a la muerte (la interrupción temporal de la respiración mientras se está dormido), con un deporte subacuático. Se trata de una poética de la ensoñación, apoyada de nuevo en la fotografía, que tiene que ver con esa otra vía en la que se representa la realidad onírica o la alucinación y que sirve para delimitar otra versión del “paraíso artificial”.

Obra de Tactelgraphics en Les Paradise Artificiels. Imagen cortesía de galería Mr. Pink.

Obra de Tactelgraphics en Les Paradise Artificiels. Imagen cortesía de galería Mr. Pink.

Tactelgraphics son los autores de Paradise Waterfall, una tercera llamada al “paraíso” que podemos posicionar en esa otra realidad/irrealidad construida sin sustancias. Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila-real, 1982) han diseñado para esta ocasión una trilogía de entidades compuestas por imágenes de cascadas artificiales de los siglos XVIII y XIX, extraídas de internet y manipuladas mediante el dibujo para “devolver lo digital a lo analógico”, y por fotografías del parque de Benicalap, un “escenario idílico” para los que han vivido este espacio de la periferia valenciana. El resultado de esta apropiación es una inquietante suerte de folly reversible que funciona, citando a Foucault, como “heterotopía feliz” y como puente onírico entre el imaginario personal (en este lugar Menero fue atracado y Chappaz estuvo a punto de ser secuestrado) y el colectivo, y que nos sitúa en un ambiguo emplazamiento de naturaleza domesticada donde la decadencia es subrayada y poetizada al incluir imágenes semi-abstractas que ocultan lugares como el bosque de Vincennes, el parque Des Buttles Chaumont o el Palacio Real de Caserta.

Obra de Kalo. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Kalo Vicent. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Francisco Ramallo*

*Extracto de su texto de la exposición Les Paradis Artificiels