Cazadores. David de las Heras.

Cazadores. David de las Heras
Pepita Lumier
C/ Segorbe,7. Valencia
Hasta 20 de mayo de 2018

El nuevo trabajo de David de las Heras irrumpe en la Galería Pepita Lumier usando sus paredes como escenario para contar una nueva historia. Un mensaje violento y radical que golpea las consciencias de todo aquel que decide adentrarse en el mitológico mundo que De las Heras propone con sus óleos. Tan jugoso se presenta este proyecto, que a través de la propia galería Pepita Lumier, fue presentado a la Draw Room 2018, obteniendo una crítica que muchos artistas desearían.

En palabras de su autor, ” ’Cazadores’ es una propuesta que indaga en las relaciones de poder, en cómo el ser humano se oculta tras una belleza impostada en busca de un trofeo, vacío, a causa del conflicto. Apolo el gran cazador, representa esa deidad, el poder ficticio, la necesidad del hombre de imponerse sobre todo, y a toda costa, con la violencia como herramienta para tal propósito. En contrapunto, Dafne, presa de esa violencia, y representante de lo terrenal, se convierte en el deseo de los egoístas. En la propuesta las piezas se comunican entre esos dos mundos, entre “disparos”, en ocasiones la belleza se construye como un artificio barroco, y que oculta la agresión, la violación de los instintos; pero en otras la belleza existe simplemente en la consecuencia del acto de crear.”

El resultado de este trabajo creativo, radica en una selección de óleos, pulidos y minuciosos debido a la gran calidad pictórica del artista y a su cuidada formación. La elección de la gama cromática, da pie a la creación de un ambiente enrarecido que invita a repetir como un mantra las palabras que dan la bienvenida a la exposición, y a retrotraerse al mito de Apolo y Dafne.

Imagen: Cortesía de Pepita Lumier. Cazadores IV

Imagen: Cortesía de Pepita Lumier. Cazadores IV

Los personajes que acompañan en todo momento al espectador, hacen acto de presencia en la gran mayoría de las obras, utilizando un pesudónimo. Dafne se imagina entre las hojas y flores, en los elementos terrenales, rescatando esa violencia que menciona su autor. En contra posición, Apolo actúa como ente casi imperceptible, oculto pero delimitado y presente como el propio poder.

Esta capacidad analítica y transmisora que emanan las pinturas, forman parte indestructiblemente de la experiencia que posee el artista en el campo expositivo. Ya que sus trabajos han formado parte de proyectos tanto a nivel nacional (Barcelona, San Sebastian, Bilbao, Vitoria y La Casa Encendida de Madrid) como internacional ( Alemania y Portugal), lo cual aporta un bagaje indiscutible.

En el proyecto ‘Cazadores’ David de las Heras, pone en alza su destreza pictórica, sin embargo, no desprecia ningún procedimiento expresivo, por lo que adquirió una especialización en el campo de la ilustración haciéndole valedor de diferentes reconocimientos como Premio al Mejor Álbum Ilustrado en los Premios CCEI 2107 por “El Secreto de Enola” y el Premio Junceda a la Mejor Portada del 2014 por “Kaliman en Jerico”. También destaca internacionalmente, por haber realizado la portada de “Instrumental”, autobiografía del pianista James Rodhes; entre numerosas ilustraciones de libros. Además, realizó portadas para revistas como Volata y carteles para proyectos cinematográficos como, es el caso del film “Mala Sangre” del director Leos Carax (Avalon), para el Festival de Cine “La Guarimba” (Italia) sin olvidar el cartel destinado al “BBK Live 2014” (Bilbao).

Imagen: Cortesía de Pepita Lumier. Detalle de la exposción de David de las Heras

Imagen: Cortesía de Pepita Lumier. Detalle de la exposción de David de las Heras

A pesar del ámbito de la pintura y la ilustración, actualmente trabaja desde Madrid para prensa, en el diario El Español y la revista francesa L’Obs para la que ha realizado retratos como el de Mario Vargas Llosa, Footwear News de New York, un retrato del empresario Bob Campbell; o el actor Idris Elba.

Pero los méritos no se demuestran con palabras, si no con hechos, y la obra de David de las Heras, cumple las expectativas. Cuenta con un genio artístico que aúna mente y obra y como reza Miguel Ángel Buonarroti ”Si dipinge col cervello e non le mani ”(se crea con el cerebro y no con la mano).

Victoria Herrera

“Las ganas de ella, los deseos de él”

Decamerón negro, de Santiago Sánchez y Hassane Kassi Kouyaté
Una coproducción L’Om Imprebis y CulturArts
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 23 de febrero

El sexo no tiene color. Se practica en todas las latitudes y es una gozosa iniciación a la vida, una placentera puerta de conocimiento que descubre los misterios más insondables propios y ajenos. Desde El arte de amar de Ovidio hasta la más reciente novela erótica, la sexualidad es un tema eterno que atrae el interés de la gente. Procedente del continente africano llega a Valencia una visión refrescante y distinta con  Decamerón negro, un insólito montaje de L’Om Imprebís que se presenta en el Teatro Rialto hasta el 23 de febrero.

Escena de 'Decamerón negro' de L'Om Imprebis, en el Teatro Rialto. Imagen cortesia de L'Om Imprebis

Escena de ‘Decamerón negro’ de L’Om Imprebis, en el Teatro Rialto. Imagen cortesia de L’Om Imprebis

Esta pieza singular se inspira en relatos eróticos africanos difundidos por  la tradición oral  en una zona situada entre el sur del Sahara y la gran selva de Níger que, a principios del pasado siglo, despertaron la atención del antropólogo alemán Leo Frobenius y que, en parte, fueron publicados en La Revista de Occidente, en 1925. Henri Gougaud, otro investigador francés, recopiló estas historias en El Libro de los amores bajo el título: Cuentos de las ganas de ella y los deseos de él. Historias que han tenido su versión musical, como la del guitarrista Leo Brouwer, y literarias en la obra de Eduardo Galeano.

“Lo que más llama la atención de estos relatos es la gran libertad que se respira en los textos originales, lejos del sentimiento de pecado y los tabús que las diferentes religiones de carácter monoteísta han influido posteriormente”, dice el director valenciano Santiago Sánchez, que acaba de recibir  la Medalla de Oro de la Asociación de Directores de Escena de España. “Son historias felices que hablan del encuentro de los cuerpos, de su unión como forma para manifestar el placer de la vida, con la curiosidad hacia el otro sexo, e incluso hacia el propio,  muy distanciados de las visiones de represión que a veces escuchamos en la actualidad”.

Un escena de 'Decamerón negro', coproducción de L'Om Imprebis y CulturArts, en el Rialto. Imagen cortesía de L'Om Imprebis

Un escena de ‘Decamerón negro’, coproducción de L’Om Imprebis y CulturArts, en el Rialto. Imagen cortesía de L’Om Imprebis

Sánchez comparte la dirección con Hassane Kouyaté,  griot africano (narrador), miembro de compañías como la de Peter Brook o Vidy-Lausanne. La semilla del Decamerón negro se plantó en 2001, cuando  L’Om Imbrebís fue la primera compañía teatral profesional española en viajar a Guinea Ecuatorial. “Allí comenzó nuestro interés por el teatro, los ritos y las manifestaciones culturales africanas, que se ha ido intensificando con los años, más si cabe desde que Gorsy Edú comenzó a colaborar con nosotros, en 2004”, cuenta Sánchez. “Ese mismo año fue la primera vez que Hassane Kouyaté, coordinador artístico de la Compañía de Peter Brook, vino a España a impartir un taller de formación actoral. Estos diez años han hecho que nuestra colaboración se intensificara hasta llegar a un proyecto común como Decamerón Negro”.

La puesta en escena peculiar se remite a un teatro que existe en África  llamado koteba que no distingue géneros, se mezcla la interpretación con el baile, con el canto y la música en directo, de manera que el espectador disfruta de todos esos géneros en una mezcla singular. “Nosotros rendimos un homenaje a ese teatro esencial que nos recuerda a nuestro espíritu de fiesta mediterráneo, por lo que proponemos al espectador en la hora y media que dura la función que venga a disfrutar de un espectáculo total”, dice Sánchez.

Los cinco artistas que intervienen en la obra forman una pequeña Naciones Unidas. Proceden de Burkina Faso, Angola, Cuba y España. “Algunos de ellos colaboran hace años con L’Om Imprebís”, explica Sánchez.  “Se hizo una gran convocatoria en unos talleres de intercambio y formación, con bailarines, cantantes, músicos y actores. De ahí surgió la filosofía de encuentro de procedencias y técnicas artísticas diferentes hasta llegar al reparto definitivo. Los cinco intérpretes han mostrado una gran generosidad para ofrecer los mejor de su arte e incorporar otras técnicas como puede verse en el espectáculo”.

Escena de 'Decamerón negro', de Santiago Sánchez y Hassane Kouyaté. Imagen cortesía de L'Om Imprebis

Escena de ‘Decamerón negro’, de Santiago Sánchez y Hassane Kouyaté. Imagen cortesía de L’Om Imprebis

Decamerón Negro se estrenó el pasado mes de Noviembre en los Teatros del Canal de Madrid y fue elegido por Radio Nacional de España
entre los diez mejores espectáculos teatrales de 2013. Acaba de realizar una gira por África, donde participó en el Festival Yeleen en Ougadougou, uno de los más prestigiosos en la preservación de la tradición oral.

“La gira africana ha sido muy gratificante pues han asistido espectadores de Costa de Marfil, Togo, Benin, Mali, Burkina Faso, etcétera”, cuenta Sánchez. “Ellos conocen las historias, las han escuchado desde pequeños pero las redescubrían como hecho artístico, mezclado además con la sensibilidad de otras culturas, como la latinoamericana o la europea. Fue un espacio de encuentro, justamente lo contrario a las relaciones de colonización que suelen caracterizar cualquier encuentro entre continentes”, concluye Sánchez.

TODOS LOS PÚBLICOS
L´Om Imprebís, que cumple 30 años, aprovecha su estancia en Valencia para ofrecer también todos los sábados y domingos en el Teatro Rialto un espectáculo dirigido al público familiar: Otro mundo es posible, una obra que promueve el intercambio cultural y el acercamiento al otro.
Mediante la combinación de títeres, teatro de sombras y música en directo, cinco personajes venidos de países y lugares diferentes, comprenden lo importante que es conocerse, hablar y descubrir que el lugar dónde vivimos será de una u otra manera dependiendo de nuestra actitud y nuestro comportamiento.
Una nueva visión de Moon, un clásico que la compañía valenciana ha llevado a toda España además de Uruguay, Paraguay, Bolivia, El Salvador, entre otros países latinoamericanos. La Compañía L’Om-Imprebís ha puesto en escena títulos como Tío Vania, Calígula, Quijote, Monty Python o el propio Imprebís.

Una de las escena de 'Decmarón negro', de L'Om Imprebis en el Teatro Rialto. Imagen cortesía de L'Om Imprebis.

Una de las escena de ‘Decmarón negro’, de L’Om Imprebis en el Teatro Rialto. Imagen cortesía de L’Om Imprebis.

Bel Carrasco

El ingenioso hidalgo Joan Verdú

Mini, midi, maxi. Joan Verdú

Galería Mr. Pink

Avda. Guillem de Castro, 110. Valencia

Hasta finales de mayo

Antes de nada conviene aclarar lo de hidalgo. Joan Verdú (Alzira, 1959), aunque pueda llegar a confundir en su obra gigantes con molinos de viento, lo cual no andaría descaminado con su modo de proceder, no tiene nada de Quijote, ni por aspecto, ni por deshacedor de entuertos. Pero sí tiene, sin duda, mucho del ingenio que se le atribuye al ilustre caballero manchego. Pero está esa otra acepción de hidalgo, que a Joan Verdú, ahora sí, le viene que ni pintado: aquella que habla del color entre castaño y caoba. Esa indefinición, que ni es una cosa ni la otra, o ambas a la vez, permite dibujar un perfil más exacto de este ingenioso hidalgo de la Ribera.

Playbeuys, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

Playbeuys, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

Su ingenio, repleto de ironía, y esa manera que tiene de transitar entre dos mundos, para reunirlos en su trabajo mediante sucesivas transformaciones, es la marca estilística de Joan Verdú. No es de extrañar que entre sus proyectos de futuro se encuentre su particular visión de Las metamorfosis de Ovidio. Y es que la mitología, junto al arte y el erotismo, es una de sus constantes referencias. Como puede verse en la exposición Mini, midi, maxi que acoge estos días la galería Mr. Pink: un conjunto de 12 trípticos en los que Verdú establece una cadencia formal para sus juegos reunidos…

Joan Verdú toma una misma imagen para, descomponiéndola en tres tamaños distintos, trazar cierto recorrido narrativo. De hecho, en su origen la exposición iba a llevar por título Relatos cortos. Título que el propio Verdú explica: “Un amigo me dijo que muchas exposiciones son un conjunto de imágenes desplegadas como si fueran una novela, pero que en mi obra él veía una serie de relatos cortos”. Como la serie que desarrolla en la galería Mr. Pink, donde esos relatos giran en torno a la mitología (Leda y el cisne), el arte (Candy Warhol o Playbeuys) o de su carpeta de imágenes (Mano-cerebro).

Brain. Joan Verdú. Galeria Mr. Pink

Brain. Joan Verdú. Galeria Mr. Pink

Los juegos de palabras y esa transformación de la imagen tomando ciertos referentes conocidos son la base de su creación. Por ejemplo, la palabra cisne. “En valenciano, cigne y signe se pronuncian igual, de manera que el cisne se convertía en un interrogante”. Cuestión que abarca el conjunto expositivo, donde los juegos de palabras son constantes, al igual que constantes son las alusiones irónicas. Esa manipulación de imágenes para lograr las metamorfosis que incitan a la interpretación de sueños freudiana, también está explícitamente enunciada en su obra. Hay piezas que aluden a la manipulación de cerebros, cuyo repertorio Mini, midi, maxi parece ciertamente orquestada.

Relatos, entonces, cortos. Relatos que transmiten una sensación nada kafkiana, por cuanto Verdú alude a Las metamorfosis de Ovidio en lugar de a La metamorfosis del escritor checo. Ningún trasunto metafísico atraviesa el conjunto expositivo y sí, en cambio, una alusión directa al juego, la ironía, la fiesta de imágenes y palabras que pueden remitir al sueño, pero nunca a la pesadilla. Ni siquiera cuando alude a esa manipulación cerebral, aparentemente dolorosa por la sensación de vacío y alienación a la que apunta, ni siquiera entonces la obra de Verdú adquiere tintes dramáticos, sino jocosos, surrealistas, festivos. Diríase que Joan Verdú, una vez lanzados sus tentáculos sobre el mundo exterior, haya preferido recogerlos en su trabajo amortiguando lo real de ese mundo mediante la ironía. Más que molinos de viento, lo que este ingenioso hidalgo de La Ribera busca son motivos para seguir riéndose de su propia sombra, ya sea ésta Mini, midi, maxi.

Cerebro-mano, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

Cerebro-mano, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

 Salva Torres