El dinamismo en el color de Cristina Ghetti

Cristina Ghetti. Color-Enlightment.
Luz Botero Fine Art Gallery
Trump Ocean Club
Calle Punta Colón, Punta Pacífica
Ciudad de Panamá, Panamá
Inauguración 4 de mayo 2017

Dinámicas y ópticas de la luz

El movimiento define a la vida, sobretodo porque identifica al tiempo. Y con ello a todo lo que es. La transformación geológica del planeta, la transformación del paisaje, el cambio social, el progreso tecnocientífico, la vida de un ser humano, de una mosca, de una microcélula o de una partícula subatómica: todo es tiempo y vida porque se manifiesta en el movimiento, aunque éste fuere invisible. Esta idea –aún irresoluta para la ciencia- es particularmente expresada por el arte, ya sea por su vocación de registro, de fijación del instante, por su capacidad de ilusión, o en su interés por las mecánicas del espacio, dando expresión a lo que los ojos no ven sin ser invocados a participar en el acontecimiento. En su historiografía, el arte ha recorrido desde la emulación del entorno y la idealización hasta su deconstrucción y conceptualización, de la magia a la razón y a la ciencia, pero es en su manifestación o interpretación del tiempo en el movimiento donde halla esencias.

Imagen de la exposición de Cristina Ghetti en el proceso de montaje.

Imagen de la exposición de Cristina Ghetti en el proceso de montaje.

Punto de inflexión, en las vanguardias del XIX, el Impresionismo en su captura de la luz fugaz, el Futurismo y su exaltación de la velocidad social e industrial, el Surrealismo en su vértigo narrativo y las experiencias de la geometría abstracta se nutrieron y experimentaron en ello desde diversos intereses que se acrisolarían –en los 60s- en la exploración lógica y técnica del movimiento en su percepción con el Cinetismo y el Op Art. Como referentes geo culturales, el húngaro Víctor Vasarely y el argentino Julio le Parc ahondarían en la relación de la obra de arte sobre el espectador ya sea en la interactividad física como en el desplazamiento intraocular de la imagen, dejando un rico legado del que la, también argentina, artista Cristina Ghetti es cabal heredera.

Autora que ha experimentado en diversos soportes como la instalación y la intervención urbana, la obra de Ghetti sintoniza tanto con los postulados del arte óptico como de la Psicología de la Percepción –caso de la Gestalt-, además de las tesis de la Física que interpretan la partícula como una elongación vibrante expresada en la teoría de las Supercuerdas, y lo hace mediante una elegante estética centrada en la energía radiante producida por series de franjas que discurren paralelas y ondulan en sinuosas líneas, pueden sugerir su contracción o su dilatación, o pueden proyectarse desde un eje infinito, con el resultado de la experiencia del movimiento en lo estático. La experiencia de lo uno y lo otro que es la experimentación del tiempo.

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Dualidades entre la energía cinética y la energía potencial elástica, sus pinturas destacan –amén de por su concentrada resolución en la plasmación de la luz- por una diáfana armonía trascendiendo su estética a la experiencia personal del mirar y/o el ver. Las tensiones y superposiciones pictóricas, origen del efecto óptico y resultado del cálculo algorítmico, quedan explícitas en sus relieves y pictoesculturas policromas, exaltación de la línea como energía en acción de luz, forma y color vivaz en las cuales la ilusión del plano sobre plano pictórico queda de manifiesto tridimensionalmente a partir de la interactividad física del espectador, conminado lúdicamente a verificar la trastienda de la mirada, a investigar en el espacio. Cristina Ghetti expone aquí un repertorio de sus últimas series, que suma a la síntesis formal y el cálculo la vehemencia sensual, en un viaje perceptivo –ida y vuelta- entre lo que la retina intenta fijar y lo que la psique identifica.

Christian Parra-Duhalde

Geometría para disfrutar

‘Wet Paint’
Toño Barreiro, Cristina Silván, Alan Sastre y Elvira Amor
Área 72
Avda. Barón de Carcer, 37. Valencia
Hasta el 30 de julio

El color ha explotado en el sótano de Área 72 en forma de manchas, círculos y con la consecución de superfícies abstractas en general. Los artistas Toño Barreiro, Cristina Silván, Alan Sastre y Elvira Amor, herederos de la tradición pictórica y de una técnica depurada, nos ofrecen nuevas formas de interpretación donde lo sencillo puede llegar a ser muy complejo. Referencia para el título de la exposición es la famosa frase de Marcel Duchamp “Beware Wet Paint” con la que se nos invita a posicionarnos en la lejanía del tiempo y a esperar para valorar.

El gran formato de la mayoría de las obras permite observar de cerca los detalles aunque, probablemente, sea preferible una observación no estática. ‘Wet paint’ transmite movimiento y sobre todo, conjunta en las piezas de varios artistas un sentido único que el comisario Jorge López magistralmente explica: “‘Wet Paint’ propone un viaje no narrativo por la sencillez aparente de medios y procesos pictóricos (la forma, el espacio, el color) como medio de expresión de ideas complejas en términos simples”.

Obra de Alan Sastre. Imagen cortesía Área 72.

Obra de Alan Sastre. Imagen cortesía Área 72.

La simplicidad estética con un resultado nada imprevisible es lo que aporta a la muestra Toño Barrreiro donde profundidad mediante opticalidad es una descripción de su trabajo que se queda corta. Barreiro ha concebido, a través de un único color predominante, la forma de perpetuar la masa del propio objeto que resulta conformarse, finalmente, completamente etérea. La serie responde a la intención del artista por alejarse de lo ya asimilado. Cristina Silván encaja en ‘Wet Paint’ componiendo sus características figuras circulares o semicirculares y jugando con el interior de las mismas de nuevo, para construir a través de la repetición geométrica. El ejercicio que propone Silván es un juego en el que espectador debe recorrer cada una de las formas perfectamente definidas, incorporándolas a su imaginario.

Este efecto se difumina con Alan Sastre que en lugar de presentar la obra sobre el lienzo, usa el lienzo para intervenir a través de la pintura y texturizarla al máximo. Los relieves dejan entrever una cuidada abstracción orgánica que actúa de frontera para fomentar la dualidad entre la superfície plana del lienzo y la estructura creada por la materia, entre la visión y el hecho. Por su parte, Elvira Amor apunta sobre los conjuntos sencillos cuyos componentes, aunque diferentes, no deslucen entre si. Una composición cuidada donde los detalles externos al propio lienzo coordinan todos los elementos y de nuevo, realzan el valor del pigmento en estado puro.

A pesar de que Josef Albers con sus geometrías y odas al cuadrado, está considerado como uno de los padres del Op art, podría extrapolarse su intención de analizar la discrepancia entre el hecho físico y el psíquico, al resto de las vertientes geométricas que también hemos podido observar en la exposición. ’Wet Paint’ nos muestra una realidad óptica, modular, texturizada y compuesta según la estética artística de cada uno de los artistas. Un repaso por la abstracción, una verificación de lo innegable.

Obra de Elvira Amor. Imagen cortesía Área 72.

Obra de Elvira Amor. Imagen cortesía Área 72.

María Ramis

Delineantes geometrías de Cristina Ghetti

‘Stripe generators’, de Cristina Ghetti
Galería Punto
Av. Barón de Carcer, 37. Valencia
Hasta el 30 de julio de 2016

Geometría, color y sobre todo mucho, mucho movimiento. El enunciado que da título a la exposición, ‘Stripe generators’ o generadores de franjas, resume el sentido práctico de la misma. Esa conciencia de oscilaciones continuas podemos ya percibirlas nada más abrir la puerta de la Galería Punto, cuando miramos hacia el suelo para saltar el breve escalón de entrada. Esas estrías negras en el suelo marcan ya la guía diagonal que la mirada debe seguir hasta el fondo, acompañadas de altos en el camino tildados de hileras coloridas.

Ghetti, aunque ha trabajado técnicas de escultura o video, homenajea a la tradicional técnica pictórica, la que le introdujo en el mundo del arte, con motivo de su regreso a Valencia. El punto de encuentro de esta última ocasión referida tuvo lugar también en la misma galería Punto, con la exposición ‘Maravillosa geometría’. Como se puede comprobar, Cristina Ghetti no ha perdido su esencia ni sus rayas características.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Quizá no tanto en la estética, pero sí en la fundamentación teórica, el trabajo de Cristina Ghetti recuerda al movimiento Madi, ese grupo argentino pionero en la abstracción geométrica del movimiento, que fue condenado por la crítica europea ya en 1948. El Madi fundamenta la oposición a lo estático, a lo cerrado, suponiendo y para romper con el marco regular del marco.

Es así que la obra de Ghetti dialoga con diversas partes del espacio, incluso aquellas en las que no se repara. La del comienzo, nada más entrar que se alarga hasta llegar a un puente, ese que deja el negro y blanco atrás, y que nos invita a llegar hacia el color, pasando por encima de las blancas molduras de la galería. Se nos interrumpe de nuevo la mirada con el rodapié de la pared. Pero continúa entre mezclando colores planos anaranjados en el fondo, con elementos tridimensionales, que cuestionan los parámetros de la pintura clásica. Destacan también las ondas que abanderan y se relacionan con la abstracción pura, esa que le sirve a la artista para potenciar su discurso.

Ghetti engloba, teniendo en cuenta la perspectiva histórica y la interpretación personal, los contrapuntos que sirvieron de comienzo al Op art con la exposición ‘Le mouvement’ allá por 1955. Un movimiento ilusorio, el producido por el espectador, la manipulación del ojo y el movimiento del objeto mismo. Es decir, aúna referentes como Vasarély, Soto, Bury, Agam o Calder. Por supuesto, a pesar de los referentes cada pieza tiene su propia personalidad, su característica intrínseca de la creación autorial de Ghetti, incluso, añadiría un último movimiento solamente intuido: el centrífugo, donde no existe referencia de rotación más allá de las ristras, donde todo se deja llevar por la falta de narración sustituida por el principio de la percepción.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

Una de las obras que forman parte de la exposición. Fotografía: María Ramis.

María Ramis