Un baño de cine

Cine en los Baños
Ocho y medio, de Federico Fellini, y Acabo de tener un sueño, de Javier Navarro (viernes 21 de noviembre. 19.00h)
Ojos negros, de Nikita Mikhalkov, y Charlot en el balneario (viernes 28 de noviembre)
El balneario de Battle Creek, de Alan Parker (viernes 5 de diciembre)
Baños del Almirante
C / Baños del Almirante 3-5. Valencia
Del 21 de noviembre al 5 de diciembre

El Consorcio de Museos reabrió Baños del Almirante en enero y ahora quiere ofrecer al público, tras las cerca de 14.000 visitas alcanzadas, una programación cultural complementaria. El Palacio del Almirante, la obra más importante de la arquitectura privada en estilo gótico que se conserva en Valencia, según apreciación de la Conselleria de Cultura, se lo merece. “Queremos darle un valor añadido a este enclave cultural de la Valencia histórica”. Lo dijo Felipe Garín, director del Consorcio de Museos, previo a la presentación del ciclo de cine en torno a la figura escenográfica del balneario.

Fotograma de 'El balneario de Battle Creek', de Alan Parker. Cine en los Baños del Almirante.

Fotograma de ‘El balneario de Battle Creek’, de Alan Parker. Cine en los Baños del Almirante.

Con ‘Ocho y medio’, de Federico Fellini, arranca la programación cinematográfica dirigida por Javier Bosch, que tendrá su continuación los próximos viernes con otras dos destacadas proyecciones. “Se hará en pantalla al estilo tradicional”, destacó Garín, para dotar a la actividad de ese plus de calidad que se merece tan singular escenario. Con capacidad para 60 personas, el director del Consorcio de Museos reconoció el carácter experimental del ciclo: “Dependiendo del aforo que haya, nos plantearemos la posibilidad de repetir la sesión en otro momento si finalmente se sobrepasa la capacidad de que disponemos”.

La película de Fellini ‘Ocho y medio’, en torno a los problemas del acto creativo encarnado en la figura de Guido Anselmi (Marcello Mastroiani), estará acompañada del cortometraje ‘Acabo de tener un sueño’, de Javier Navarro, quien será a su vez el invitado a la charla coloquio posterior. El trabajo de Navarro ha obtenido 10 premios en España y 18 internacionales, lo que permitirá conocer de primera mano sus impresiones acerca de la creación, más que la temática del balnerario en sí, con la que arranca el ciclo.

Fotograma de Ojos negros, de Nikita Mikhalkov. Ciclo Cine en los Baños del Almirante.

Fotograma de Ojos negros, de Nikita Mikhalkov. Ciclo Cine en los Baños del Almirante.

‘Charlot en el balneario”, ésta sí directamente asociada a la temática de ‘Cine en los Baños’, será el cortometraje que abra la sesión del viernes 28 de noviembre (19.00h), previo al largometraje de Nikita Mikhalkov ‘Ojos negros’. De nuevo Mastroiani dando vida a un viajero enamorado de la rusa Anna Sergeyevna (Elena Safonova) y, de nuevo, al igual que le ocurre a su personaje de Guido Anselmi, entrando en una suerte de ensoñación melancólica. Balnearios, creación y melancolía como trasfondo común. Emilio Mencheta, actor y productor, será el invitado a la charla posterior.

Cerrará el ciclo, la película de Alan Parker ‘El balneario de Battle Creek’, con Anthony Hopkins, el viernes 5 de diciembre. El filósofo David Montesinos, autor de ‘La juventud domesticada’, será el invitado para hablar del film, así como de la medicalización de las comunidades contemporáneas.

Felipe Garín adelantó que la artista Teresa Esteban expondrá en enero sus esculturas inspiradas en portadas árabes y otros motivos arquitectónicos, como continuación de la programación cultural prevista en Baños del Almirante. Antes, la muestra ‘Los toros como pretexto’, fruto de la colaboración con la Agencia EFE, se ocupará de reflejar la importancia de la tauromaquia desde principios del siglo XX a la actualidad con imágenes del gran fondo de la agencia de prensa. Cine, escultura y toros, para que Baños del Almirante sea “algo más que visita turística”.

Marcello Mastroiani en 'Ocho y medio', de Federico Fellini, película del ciclo 'Cine en los Baños', en Baños del Almirante.

Marcello Mastroiani en ‘Ocho y medio’, de Federico Fellini, película del ciclo ‘Cine en los Baños’, en Baños del Almirante.

Salva Torres

¿Qué hay detrás del chocolate?

Después del chocolate, de Ana Vernia
Galeria Cuatro
C / La Nave, 25. Valencia
Hasta noviembre

“Dentro del dulce”, postula Ana Vernia, “hay algo que te adormece”. Lo dice tomando como referencia cinematográfica la película de Claude Chabrol ‘Gracias por el chocolate’. En ella, una perversa Isabelle Huppert se vale del chocolate para introducir una serie de letales somníferos. Ana Vernia se pregunta si no pasará lo mismo en la sociedad de consumo. Se refiere, claro está, al consumismo. No tanto al consumo derivado de la simple supervivencia, sino al más complejo disfrute de objetos e imágenes que parecen colmar nuestro insaciable deseo.

Ana Vernia, al lado de una de sus obras en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Ana Vernia, al lado de una de sus obras en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Fotografía: Mónica Díez.

“Es como un adormecimiento por el excesivo azúcar en la sociedad”. Y Ana Vernia, a juzgar por la obra expuesta en la Galería Cuatro bajo el título de ‘Después del chocolate’, zarandea la mirada del espectador para provocar en él una especie de eléctrica sacudida. Los amables colores, de cuyos amarillos, azules y rosas la artista se nutre por razones varias, contrastan con esas cabezas dentadas que amenazan con devorarlo todo. En el fondo, se trata de revelar esa naturaleza depredadora que, bajo la protectora faz del almibarado consumo, insiste muy a pesar nuestro.

Detalle de una de las obras de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Detalle de una de las obras de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

La instalación audiovisual que completa la muestra viene a incidir en ello. Ana Vernia la ha titulado, muy oportunamente, valga la redundancia, ‘La oportunidad de las moscas’. ¿De qué oportunidad habla la artista? De la que tienen esas moscas, una vez abierto el bote del que salen en busca del dulce alimento, de “libar como una abeja sin caer como una mosca”, explica de una forma tan metafórica como elocuente. Consumir, pero sin consumirnos. O por decirlo en sus propias palabras: “Saber extraer lo mejor, sin caer del lado del adormecimiento”.

Toda la exposición gira en torno a esa dupla entre lo dulce y lo incisivo. “No hay rosa sin espinas”, recuerda la artista. De manera que el consumismo al que nos enfrenta la obra de Ana Vernia tiene como correlato la “renuncia para ser libres” por la que optaron los místicos. Por eso los osos, peces y moscas de la exposición libran su particular batalla por acomodar los instintos a la naturaleza, que se presenta tan amable como amenazadora.

Dos de las obras de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Dos de las obras de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

Hay otra referencia cinematográfica en la exposición de Ana Vernia: ‘Ojos negros’, de Nikita Mikhalkov. De nuevo para subrayar las contradictorias apetencias, en este caso del amor, que la artista pone en boca del personaje de Marcello Mastroiani: “Demasiado tímido para ser amado”. El deseo, tan difícil de articular, moviéndose entre la adormecida imagen de uno mismo y la pulsión que te saca de tus casillas. El sonido que envuelve la exposición evoca esa animalidad que, bajo tanta dulzura, punza la mirada del espectador.

Obra de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Obra de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

‘Después del chocolate’ es una exposición habitada por dulces colores y seres perplejos, diríase que dudando entre permanecer esclavos de ese fondo que los adormece o hacer uso de sus afilados dientes para rasgar tan anestesiada sociedad de consumo. Lo que el chocolate esconde y Ana Vernia muestra es la sensación contradictoria del dulce, que de tanto adormecer incita a mostrar las garras para llegar a sentir algo que no sea puro amodorramiento. Dulce, mas dulce envenenado.

Imagen de la exposición de Ana Vernia en Galería Cuatro.

Imagen de la exposición de Ana Vernia en Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

Salva Torres