Aida o la belleza trágica

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo dirección musical de Ramón Tebar
Palau de les Arts Reina Sofía
Avda. del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 25 y 28 de febrero, y 2, 5 y 9 de marzo de 2016

El amor romántico sigue teniendo enorme tirón. Aida, de Giuseppe Verdi, es un claro ejemplo. Desde hace más de dos semanas ya no quedan entradas para ver en Les Arts la pasión desatada entre Aida y Amneris por el capitán Radamès. “Es una ópera maravillosa de Verdi, padre moral y ético de toda la humanidad”, explicó Davide Livermore, intendente del coliseo valenciano. La “lucha por la libertad” de los amantes verdianos, en un contexto de “brutalidad del imperio para destruir al individuo”, es a juicio de Livermore lo que convierte a la ópera en “universidad de los sentimientos”. Universidad que el intendente defendió como propia de un teatro público que contempla la representación operística “patrimonio de la gente”.

Ramón Tebar, que dirige Aida por primera vez como director principal invitado en Les Arts, incidió en el “conflicto de las pasiones humanas” y en el “imperio faraónico contra el pueblo oprimido” como principales características de una ópera que traslada a la actualidad lo que acontece en el Antiguo Egipto. Un Egipto de “pirámides, elefantes y camellos” que Verdi, no obstante, utiliza para “sintetizar sus más grandes preocupaciones”, entre ellas, recordó Livermore, la de “la nación grande que oprime a la pequeña” y el “abrumador poder de la iglesia sobre todos los estamentos”.

Escena de Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Escena de Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

La venezolana Lucrecia García encarna a la princesa etíope Aida, capturada como esclava al servicio de Amneris (Marina Prudenskaya), hija del faraón. Rafael Dávila es Radamès, el capitán de la guardia egipcia objeto del amor de ambas. “Esta sala va a explotar con tantísimo talento”, subrayó Tebar del amplio elenco interpretativo. Elenco al servicio de una historia de amor trágico que David McVicar pone magistralmente en escena. Lo hace huyendo de lo exótico, porque como señaló Livermore, “con el cine y los parques temáticos” ya no tiene sentido en la actualidad. “Es un melting pot, una mezcla extraordinaria de culturas”, cuya mezcolanza sirve para “poner en alto nivel el poder amoroso, político y religioso de Aida”, afirmó el intendente.

Tebar puso el énfasis en el término con el que concluye la ópera en palabras de Amneris: “La última palabra de Aida es pace (paz)”, refiriéndose con ello a la presión ejercida sobre ciertos pueblos y sus concomitancias con el “problema de los refugiados”. Livermore, deletreando la fotografía de Herbert List que sirve de cartel de la ópera, se refirió a la chica vestida de blanco con un espejo que oculta su rostro como metáfora de Aida. “Es una mujer que no tiene cara, en medio de un desierto, y que viene a representar al esclavo sin rostro como imagen poética de la ópera”. Livermore abundó en esta idea poética afirmando que un teatro público comunica “para el arte, no para vender, para hacer marketing”.

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Imagen cortesía de Les Arts.

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Imagen cortesía de Les Arts.

La ópera en cuatro actos de Verdi se representará en Les Arts el 25 y 28 de febrero y los días 2, 5 y 9 de marzo, recuperando el montaje de McVicar realizado en coproducción con el Covent Garden de Londres y la Ópera de Oslo, que en 2010 estrenaron en Valencia Lorin Maazel y Omer Meir Wellber. “La Marcha del Triunfo no fue representada completa la primera vez”, por razones en las que el intendente no quiso entrar. El nuevo elenco y la versión íntegra de esa escena son las novedades de esta nueva Aida, ópera que, según Livermore, “es siempre un reto para cualquier teatro”.

La “belleza” de la partitura musical y la “brutalidad” de la historia, repleta de violencia (David Greeves figura como maestro de artes marciales) y muerte trágica, hace de Aida un espectáculo de gran potencia y “uno de los super hits de la ópera”, remarcó Livermore, siempre atento a subrayar el carácter público de Les Arts, ahora universidad de los sentimientos que alcanza con Verdi el cum laude.

Escena de Aida, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Escena de Aida, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Salva Torres

Patrias de Nailon. Falla Mossén Sorell-Corona 2016

Presentación “Patrias de Nailon” de la Falla Mossén Sorell-Corona
Diseñada por Javier Jaén
Salón de Actos del IVAM

El pasado jueves 21 tuvo lugar en el IVAM la presentación del proyecto escogido por la Falla Mossén Sorell-Corona para su monumento en las próxima fiestas josefinas. Esta comisión se convierte, así, en la primera que celebra alguno de sus actos en el Instituto Valenciá d´Art Modern. La presentación ha estado abierta, por lo tanto, al público general, además de los propios falleros.
La llamativa propuesta, diseñada por el catalán Javier Jaén, será producida en el taller de José Lafarga, artista encargado también de levantar Na Jordana en 2016. Este proyecto de la Falla Corona contribuye una vez más al acercamiento entre el mundo de la Fallas y el del diseño y arte contemporáneos, en la línea de años anteriores. Recordemos a Escif con su inteligente y acertada propuesta “Tot el que sobra” el año pasado, o “El Joc de la Reinvenció” y “Ornament i Delicte” de los diseñadores Ibán Ramón + Dídac Ballester de 2013 y 2014 respectivamente.

Proyecto 2016 de Javier Jaén, "Patrias de nailon". Cortesía de Falla Mossén Sorell - Corona

“Patrias de nailón” es el título de falla firmada por Jáen. Las banderas son telas divididas habitualmente en geometrías de colores. Son comúnmente rectangulares. Se aseguran por uno de sus lados a un asta y se convierten en la enseña de una nación, un país, una patria, un lugar delimitado, una frontera. La profanación o ultraje a una bandera es un término aplicado a diversos actos intencionales de su destrucción, como metáfora de lo que representa. Es un acto simbólico y político. Algunos países tienen leyes que prohíben métodos de destrucción como la quema, otros en cambio tienen leyes que protegen el derecho a quemar una bandera como libertad de expresión. La bandera blanca no diferencia entre pueblos, estados, culturas, lenguas o religiones. Es un símbolo internacional usado en periodos bélicos o de conflicto, posee varios significados: rendición, solicitud de parlamentar con el enemigo, alto el fuego o cese de las hostilidades entre seres humanos.

Cortesía de Falla Mossén Sorell - Corona

El diseñador Javier Jaén colabora habitualmente con publicaciones internacionales como “The New York Times”, “Washington Post”, “Le Monde”, “The New Yorker”, “El País Semanal” o diferentes editoriales españolas. La comisión Mossén Sorell – Corona sigue cumpliendo el compromiso adquirido con su público de conseguir ser un escaparate de arte visual contemporáneo en las Fallas de Valencia.
Su conocimiento del mundo de la comunicación ha convertido a Javier Jaén en un referente de trabajos cargados de fuerza visual e ironía, algo que le permitirá acercarse al lenguaje fallero con facilidad. La producción del trabajo correrá a cargo del taller de José Lafarga. Después de haber plantado durante varios años fallas en la primera línea del panorama fallero, ha demostrado un gran
cuidado de la técnica y un virtuosismo en los detalles, algo que, sin duda, serán un acicate para el cometido de hacer realidad el innovador proyecto que esta vez plantea Falla Corona.

Web de Javier Jaén
Web de la falla Corona

Aural: ¿Viva (o muerta) la República?

República independiente de tu casa, de Juan José Martín Andrés
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta el 7 de febrero, 2015

Galería Aural acoge ‘República Independiente de tu Casa’, exposición de Juan José Martín Andrés (Soria, 1978), artista afincado en México D.F. desde 2012. Una propuesta que parte de la ironía para abrir una serie de cuestiones en torno al concepto de nación, estado y república, revisando aquellos países europeos desaparecidos durante la primera mitad del siglo XX, que la historia por intereses político territoriales ha dejado en el olvido, y reflexionando sobre el uso que el marketing publicitario hace de los valores que transmite el término república.

La apropiación de títulos, titulares o portadas, forman parte de la práctica habitual del artista. En esta ocasión sigue con coherencia estas premisas, consciente del riesgo que supone adueñarse de un eslogan tan manido como el de la famosa multinacional sueca. Así, Martín Andrés da una particular bienvenida al espectador invitando a leerlo sobre felpudos en las diferentes lenguas presentes en el llamado Estado Español y a pisarlos para poder entrar al interno de la galería. Un recibimiento en el que cuelgan banderitas de fiesta, que resultan ser los emblemas de países extinguidos hasta la Segunda Guerra Mundial.

Dibujo de Juanjo Martín Andrés. Foto de Manuel Quesnel, cortesía de Aural.

Dibujo de Juanjo Martín Andrés. Foto de Manuel Quesnel, cortesía de Aural.

La filósofa Simone Weil señalaba cómo “nuestro ideal republicano (el de la Francia de los cincuenta, que sigue siendo el actual) procede enteramente de la noción de voluntad general debida a Rousseau”, y explica cómo la razón es idéntica en todos los hombres, y mujeres, siendo las pasiones en aquello que se difiere. Definir pues los partidos políticos como “máquinas de fabricar pasiones colectivas”1 las realidades actuales.

Pero, ¿qué quedó de los países desaparecidos? ¿qué sabemos o qué aprendimos de las pasiones que dieron lugar tanto a su inicio como a su fin, de las esperanzas y de los fracasos, de las estrategias y los intereses que las generaron? Banderas de países desaparecidos en Europa entre 1900 y 1950 parten de la imagen de dichas banderas obsoletas mostrándolas a modo de fiesta imposible; así como los dos polípticos titulados Composición geométrica-abstracta tomando como motivo banderas de países desaparecidos I y II juegan a hacer una referencia estética a la obra de Sean Scully o de Piet Mondrian para mostrar los colores de banderas caducas y un tercer políptico cuyos territorios fueron durante la Segunda Guerra Mundial los llamados títeres de Japón, que actualmente pertenecen a China.

Martín Andrés consigue transmitir mediante la compilación de todas estas banderas la sensación de idas y venidas de los diferentes regímenes, precisamente en un momento como el actual en el que el presente año viene marcado por una abdicación impuesta, por un 9N que augura un futuro en construcción, así como por otros nacionalismos europeos de pequeños y grandes territorios.

El escritor W. G. Sebald viajó hasta Ajaccio visitando la primera casa en la que vivió la familia Bonaparte en la isla corsa. Fue a los mismos lugares que anteriormente había visitado y descrito Flaubert a su vez. Cuenta Sebald que el lugar había permanecido intacto, “como si no hubiesen pasado las horas”. “Las habitaciones amuebladas con el gusto de la República mantenían los mismos elementos”, a falta de la capa imperial de abejas doradas descritas por Flaubert.

Nuestro Norte es el Sur, obra de Juanjo Martín Andrés de su proyecto anterior en Aural. Imagen cortesía de Galería Aural.

Nuestro Norte es el Sur, obra de Juanjo Martín Andrés de su proyecto anterior en Aural. Imagen cortesía de Galería Aural.

Observaciones que, tal y como el escritor alemán escribe, nos lleva a pensar en “qué sabemos nosotros de la anticipación del curso de la historia, que se desarrolla con arreglo a alguna ley no descifrable por lógica alguna, se desplaza y cambia de dirección a menudo por minucias imponderables”2 la fantasía de entender cómo se forjó la personalidad de Napoleón en un intento de entender su política. Ejemplo extrapolable en el tiempo y en el espacio, que nos lleva a no olvidar que hubo (hay) estados que desaparecieron (que están desapareciendo) y que conforman ya nuestro olvido ante un futuro que no podemos predecir.

Y llegados a este punto, ¿cómo ha devenido el concepto de república hasta ser el nombre de una hamburguesería, un pub, una marca de tekila, o de una empresa discográfica? ¿De qué manera la publicidad ha conformado su propia idea de república? Los más de veinte dibujos que conforman la serie ‘Cientos de repúblicas’ marcan las diferencias que se dan según el ámbito geográfico de su proveniencia, usándose éste con mayor o menor libertad o desparpajo. En cualquier caso, todas ellas trasmiten la idea de cuidar un “yo”, un “tu casa”, una atención dedicada, o independencia acentuada. Estos logotipos se han reunido en el primer proceso de investigación del artista, en el cual usó las redes sociales para crear un foro plural donde cada persona tiene acceso a subir imágenes, logos, donde aparezca la palabra república que encuentre en su vida cotidiana.

El discurso de la exposición se cierra con ‘Bienvenido Mr. Marshall’, dibujo digital que sintetiza la imagen del cartel ganador del quinto premio del concurso convocado por la OTAN en el año 1950. Teniendo como motivo hacer presente todos aquellos países subvencionados por el Plan Marshall, éstos constituyen cada una de las aspas de un molino que podríamos llamar Europa, quedando fuera algunas excepciones que resultan ser países ya desparecidos.

Una propaganda a modo de augurio de una Unión Europea que aúna países con múltiples identidades políticas y culturales, sugiriendo un modelo de unión cuya cohesión sigue siendo una incógnita. El título que el artista ha dado a la obra enfatiza la sátira del inicio de la exposición, haciendo explícita una bienvenida al más puro estilo cinematográfico. Toda una celebración con banderas como invitación a la reflexión.

1. Weil, Simone: Nota sobre la supresión general de los partidos políticos, Ed. El Barquero, Palma, 2014.
Publicado originalmente en “La Table Ronde”, num. 26, febrero de 1959.
2. Sebald W.G.: Campo Santo, Ed. Anagrama, Barcelona, 2003, p. 17.

Bienvenido Mister Marshall, de Juanjo Martín Andrés. Imagen cortesía de Galería Aural.

Bienvenido Mister Marshall, de Juanjo Martín Andrés. Imagen cortesía de Galería Aural.

Alba Braza Boïls