Las aristas de Nelo Vinuesa en MAG

Nelo Vinuesa. Wild Pulse
Mustang Art Gallery
C/ Severo Ochoa, 36
Parque Empresarial, Elche
Hasta el 17 de julio de 2014

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

La complejidad de las aristas

La imagen es el resultado de una construcción espacio-temporal. El espacio suele estar definido por el formato: el rectángulo, el cuadrado, el tondo y, en otras ocasiones, éste somete la representación a la mimesis en paredes o cúpulas, apareciendo el mundo y diluyéndose la arquitectura. El tiempo queda detenido, aprisionado incluso, en los límites del espacio, pero también en la cronología de su época. La cultura visual, el arte en sus diversas variantes lingüísticas, constata el devenir concreto de estos registros, que actúan como marcas en la pared de la historia. El cuadro se construye asumiendo el peso completo de la representación. Esa imagen generada desde el vacío es el puntal de una mirada personal transformada en acontecimiento: se ofrece como narración de unas ideas y como deseo constatable de que esas ideas encuentren un público.

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

La imagen-fija delimita su complejidad con el paso del tiempo –constatable en el envejecimiento de las cosas y las caras– en el movimiento de las apariencias de sí, como las sombras en la caverna. De ahí que los límites devengan aristas: intermediarias entre un plano y otro, ajenas a las luces y las sombras que éstos reciben y reflejan, pero íntimamente ligadas a ellos, pues permiten la sutura y el pliegue, ejercen su función de bisagra. Las aristas son a la forma lo que las líneas al plano; economía de medios y funcionalidad máxima. El proyecto Wild Pulse de Nelo Vinuesa (Catarroja, Valencia, 1980) gana en complejidad al incluir el tiempo. Dicho así puede parecer una obviedad, puesto que se introduce el movimiento, y éste se genera por la sucesión continuada de escenas. Es un “movimiento aparente” que se ha asumido como ejemplo veraz de la realidad y que ha llegado a día de hoy reincidiendo sobre los mismos planteamientos técnicos, sólo que más sofisticados. Pero en este caso, espacio (escultura) y tiempo (videos) vienen a completar la pintura, imponiéndole ritmo y velocidad por un lado, y convirtiéndola en escultura tridimensional, en el otro.

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

El aparataje del artista evoluciona y muta de la superficie plana al movimiento generado por la animación y al espacio necesario para disponer lo escultórico, pero todo sirve al mismo fin. Las piezas que conforman Wild Pulse confeccionan un archipiélago de elementos que por separado mantienen sus individualidades, pero que al estar en cercanía unas de otras, ofrecen una versión más compleja y rica de sus propios planteamientos aislados, unidos por aquello que les separa. Desde sus comienzos, la obra (pictórica) de Nelo Vinuesa ha introducido con naturalidad materiales híbridos ajenos al estado natural de la pintura (por ejemplo plásticos y vinilos), pero cuyas propiedades enlazaban con el acrílico y con la necesidad de plantear el cuadro como tablero de juego y experimentación donde confluyeran todas las posibilidades al unísono. En esencia, predomina la creación de un universo complejo donde caben todas las inquietudes generadas por el artista, conviviendo juntas en la misma superficie. Al mismo tiempo, este universo resulta familiar por sus múltiples vías de reconocimiento con la pintura clásica y su preocupación máxima por la construcción del paisaje; con la síntesis formal de los juegos de ordenador primigenios y su estética de 8 bits; con la posibilidad constante de una salida de la pintura ante la encrucijada de su ensimismamiento.

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

La serie de seis vídeos es un retrato poliédrico de la ciudad de Londres, la gran metrópoli ajena a muchas influencias y ella misma generadora de todas las imaginables. La ciudad es una protagonista que interpreta varios papeles principales: la mezcla racial y su carácter cosmopolita (Portraits); la dificultad de mantenerse a flote física y anímicamente en una ciudad tan demandante (Fall); los conflictos y revueltas sociales (Isle of Haunts); la omnipresencia del paisaje, de los jardines y bosques dentro de la ciudad o en sus límites (Lotus, Winternight) y la mirada perdida pero activa ante todo lo que ocurre, en ese espléndido Panorama.

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

Por otro lado, la instalación Treassure Island consigue trasladar al ámbito tridimensional ese propio universo realizado por capas opacas y traslúcidas en los vídeos y las pinturas, predominando una voluntad de juego y de tablero donde desarrollarlo. Realizar la maqueta de un mundo es aprehenderlo y constatar la complejidad de su diseño: conocer el funcionamiento de todo lo que nos rodea para convertir la inconmensurabilidad en simple y llana funcionalidad.

Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Foto: Juanma Sánchez. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

Imágenes: Nelo Vinuesa. Wild Pulse. Fotos: Juanma Sánchez. Cortesía de Mustang Art Gallery.

Álvaro de los Ángeles

Mustang Art Gallery y la regeneración cultural

No hay una crisis peor que la provocada por la escasez de ideas. Las buenas ideas tienen un valor estratégico fundamental, como parte de las herramientas de transformación de la realidad. Cuando los vientos soplan en contra muchos optan por plegar velas y esperar, mientras otros redoblan sus esfuerzos y reman contracorriente para lograr sus objetivos. El presente es de todos, pues la sociedad contemporánea y sus múltiples formas de participación y representación nos brinda a todos la oportunidad de intervenir socialmente, pero el futuro lo construyen los perseverantes, los atrevidos, los que trabajan para compartir con el resto propuestas y puntos de vista capaces de abordar el cuestionamiento y la autocrítica. Nada hay más peligroso para una sociedad desarrollada que la complacencia, pues sus caminos conducen a modelos que se perpetúan en la inacción, hasta llegar al estancamiento. Sobran las palabras, pues abundan los ejemplos.

La provincia de Alicante ha sido y es un modelo de población emprendedora que ha sabido compensar con ideas y esfuerzo otras carencias del territorio, para generar riqueza y bienestar. Su visibilidad y el posicionamiento internacional que ha logrado son prueba de ello, como muestra del carácter innovador que ha servido para equilibrar otros déficits. Cuestión a parte son los acontecimientos de corrupción probada o presunta, según los casos, que salpican a sus políticos como en casi toda España (lamentable).

De los procesos de desarrollo económico podríamos objetar que, en cierta medida, las potencias empresariales de la provincia no siempre han sabido canalizar su responsabilidad social corporativa asumiendo el liderazgo de proyectos sociales y culturales que contribuyan al desarrollo del territorio en el que se radican. Lo económico es sólo una de las bases para el progreso colectivo. El mejor modo de garantizar el bienestar de la sociedad es invertir en su formación, impulsando programas que favorezcan el crecimiento personal y el desarrollo de los mecanismos de reflexión y autonomía para combatir el empobrecimiento cultural. No se trata necesariamente de que cada individuo adquiera conocimientos teóricos complejos, sino de facilitar las oportunidades que permitan a la población activar áreas de percepción para su educación sensible. De esas actuaciones se deriva la creación de un volumen de riqueza intangible, que se transforma en recursos personales de los individuos a la hora de enfrentarse a la realidad.

La empresa Mustang, consciente de su capacidad de liderazgo, ha asumido desde 2010 el reto de impulsar un proyecto de mecenazgo cultural mediante la creación de Mustang Art Gallery –MAG. Un modo de articular una fórmula de apoyo a la creación contemporánea y, a la vez, estimular el interés de la población por las expresiones artísticas de su tiempo. No puede apreciarse lo que se desconoce, lo que no es mostrado, como tampoco el público puede disfrutar con aquello que no comprende. Las transformaciones tecnológicas de nuestro tiempo han contribuido también a la revolución de los lenguajes artísticos y, ante ellos, una buena parte de la sociedad no logra descifrar sus códigos. Por otra parte, sin apoyo, los jóvenes creadores no lograrían trazar otros caminos ni ayudarnos al resto a mirar el mundo con ojos nuevos. Los genios del futuro se cruzan a diario con nosotros en la calle, y ahora MAG contribuye para darles soporte, permitiéndonos acercar a sus trabajos y planteamientos.  La historia cultural de España, seguramente, no sería lo que es sin la figura de los mecenas, sin la generosidad y la altura de miras de quienes están dispuestos a compartir parte de sus beneficios para mejorar, según sus posibilidades, la realidad que les rodea.

En Mustang Art Gallery se impulsan actividades culturales con un perfil variado, pero en todas ellas queda patente un afán por trascender algunos límites incómodamente convencionales. El arte contemporáneo ha logrado convertirse en una especie de idioma mundializado gracias a la globalización, es una “lengua” que se habla con peculiaridades en todo el planeta pero que finalmente pocos consiguen entender. Uno de los propósitos que pretende MAG es acercar al público esas experiencias artísticas, realizando a su vez talleres didácticos, cursos y conferencias dirigidos a diferentes segmentos de audiencia.

Con motivo de JustMad5, la feria de arte emergente que se celebra en Madrid, se ha hecho público el nombre de la premiada en la tercera convocatoria del “JustMAG Premio Joven”. La artista boliviana Liliana Zapata ha sido la seleccionada. Este galardón, iniciativa de Mustang Art Gallery, consiste en una dotación de 4.000€ para compra de obra de la artista ganadora, representada por Nube Gallery, galería de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Además, en 2015 podrá verse en la Sala MAG una exposición de la artista como parte de la promoción del arte más joven que se pretende con la convocatoria.

De Liliana Zapata, nacida en La Paz (Bolivia) y formada en la Academia Nacional de Bellas Artes “Hernando Siles”, el jurado ha valorado principalmente sus esculturas en papel. La artista define su propio trabajo como “una obsesión por la manipulación de espacios (copiar, plegar, desplegar, encajar, vaciar espacios…) y por la relación, experimentación y acción del cuerpo en relación a dichos espacios. Me interesa por lo que tiene de físico y de espiritual”.

La iniciativa de esta empresa alicantina de calzado es un ejemplo que debería propagarse como un virus, despertando el interés de otros empresarios por asumir su responsabilidad con la sociedad de su tiempo. Esperemos que los límites del pensamiento convencional no supongan un obstáculo a nuestra capacidad para imaginar una realidad mejor.

José Luis Pérez Pont