Nuevos escenarios de reflexión sobre Oteiza

‘Macla, mamua, bismuto, vicario’, de Karlos Martínez B. y Javier Arbizu
Museo Oteiza
Calle de la Cuesta 7, Alzuza (Navarra)
Hasta el 30 de noviembre de 2018

El Museo Oteiza presenta el proyecto expositivo ‘Macla, mamua, bismuto, vicario’, una intervención expositiva en torno a la obra de Oteiza, realizada expresamente por los artistas Karlos Martínez B. y Javier Arbizu para el centro de Alzuza y que constituye la primera intervención perteneciente al programa Hazitegia (semillero).

Se trata de la primera intervención de este programa, promovido por el Museo Oteiza y el Centro de Arte Contemporáneo de Huarte y surgido de la voluntad de conjugar los ámbitos de producción y exhibición de los dos centros que lo promueven, para generar nuevos escenarios de reflexión en torno a la obra de Jorge Oteiza desde la creación contemporánea.

Imagen de una de las piezas pertenecientes a laintervención expositiva de Karlos Martínez B. y Javier Arvizu. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Imagen de una de las piezas pertenecientes a laintervención expositiva de Karlos Martínez B. y Javier Arvizu. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

El proyecto se inició con la residencia de investigación y producción que ambos artistas realizaron el pasado año en el Centro Huarte. Esta residencia permitió a los autores definir un proyecto que se materializó en una primera intervención realizada en la célebre Casa Huarte de Madrid, edificada en 1966 por los arquitectos Corrales y Molezún, y que se desarrolló durante un única jornada el pasado 17 de febrero de 2018, producida por Caniche Editorial.

‘Macla, mamua, bismuto, vicario’ continúa ahora en la intervención expositiva que acoge el Museo Oteiza, entre el 27 de julio y el 30 de noviembre de 2018, y que ha contado con la colaboración de Fundación “la Caixa” y la Fundación Caja Navarra, dentro del programa Innova Cultural, y del Ayuntamiento de Egüés.

El punto de partida de este proyecto es la idea de macla, asociada a la serie de obras así denominadas por Oteiza, originadas por la fusión o encuentro de dos o más volúmenes y activadas por la relación de sus partes. A partir de ese momento, esta intervención propone una particular manera de asociar lo escultórico con lo objetual, mediante sutiles intervenciones que trastocan las características propias materiales y objetos, que generan un nuevo repertorio de significados que lo vinculan de manera libre con el espacio del museo, los modos constructivos de la obra de Oteiza y la consideración de lo escultórico como un proceso en permanente transformación.

Detalle de uno de los aditamentos expositivos que conforman ‘Macla, mamua, bismuto, vicario’. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Detalle de uno de los aditamentos expositivos que conforman ‘Macla, mamua, bismuto, vicario’. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

La presencia del bismuto –mineral que cristaliza en formas geométricas y concéntricas– es uno de los hilos conductores de la propuesta, que trabaja sobre la idea del cuerpo suturado y de la cuestión del doble como esencia de una escultura “permanentemente insatisfecha”, tal y como la definió Jorge Oteiza.

El proyecto no está concebido como una mera exhibición de obras, dado que las diferentes piezas –un total de 17– componen una misma intervención, que se muestra en diferentes espacios del Museo Oteiza, incluyendo el exterior del edificio. Cada una de ellas está concebida como elemento activador del propio espacio del centro y catalizador de los escultórico desde el uso de materiales y procesos compositivos contemporáneos.

La intervención se rubrica con la edición de una publicación homónima, que incluye un completo recorrido visual por las dos intervenciones, y que se complementa con un texto de Rosa Lleó, comisaria y directora de la Plataforma Green Parrot.

Jorge Oteiza revisado en 'Macla, mamua, bismuto, vicario' por Karlos Martínez B. y Javier Arvizu. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Jorge Oteiza revisado en ‘Macla, mamua, bismuto, vicario’ por Karlos Martínez B. y Javier Arvizu. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

 

Las contribuciones escultóricas de Jose Ramón Anda

‘José Ramón Anda. Causa formal y materia’
Museo Oteiza
Calle la Cuesta 7, Alzuza, Navarra
Hasta el 1 de octubre de 2017

El Museo Oteiza acoge un nuevo proyecto expositivo que revisa la obra de José Ramón Anda (Bakaiku, 1948) y analiza las contribuciones al ámbito de lo escultórico de uno de los autores más significativos del arte contemporáneo, inscrito en la segunda generación de artistas vinculados al movimiento de la llamada ‘Escuela Vasca de Escultura’, que renovó los lenguajes artísticos a partir de los años sesenta del pasado siglo.

La muestra ‘José Ramón Anda. Causa formal y materia’ presenta una selección compuesta por un centenar de obras, que incide en los procesos constructivos del artista e incluye obras escultóricas, pequeños estudios procedentes del taller del artista y piezas correspondientes a sus trabajos de mobiliario. El conjunto de su obra expresa las relaciones y enlaces que mantienen sus piezas con las principales problemáticas a las que se enfrenta la práctica escultórica en las últimas décadas del Siglo XX y concilia las referencias clásicas y las propias de las vanguardias modernas del arte y de la arquitectura, para ubicar y reconocer en su entorno paisajístico, social y personal, una escultura singularizada por el tiempo y el proceso de la materia.

Una de las piezas del escultor Jose Ramón Anda, que forma parte del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Una de las piezas del escultor Jose Ramón Anda, que forma parte del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

En la obra de José Ramón Anda confluye su admiración hacia los renovadores constructivos de la escultura abstracta, desde Max Bill y Brancusi, hasta Chillida y Jorge Oteiza, con quien mantuvo una intensa relación personal y profesional, sin olvidar la expresividad y la composición en la talla y el modelado de los grandes clásicos, aunando en sus piezas aspectos geometrizantes y la percepción simultánea de organicidad que aplica a sus obras.

Esta constante expresiva ha modulado sutilmente muchas de sus propuestas artísticas, que conjugan diferentes superficies en un mismo cuerpo escultórico, generando una lógica estructural muy singular y una poética propia, en la que la contundencia del material se combina con la delicadeza del tratamiento que recibe en su superficie, en su encuentro con el espectador. De este modo, la solidez y la fluidez espacial se articulan en su trabajo como un enlace permanente que genera espacios de reflexión y de tensión en una escultura siempre sometida a esa dualidad expresiva, en un proceso continuo en el que lo orgánico y geométrico conviven sin conflicto y que la escultura se encarga de testimoniar.

Una de las piezas del escultor Jose Ramón Anda, que forma parte del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Una de las piezas del escultor Jose Ramón Anda, que forma parte del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Esta muestra, comisariada por el artista Javier Balda y producida por el Museo Oteiza, en colaboración con Kutxa Fundazioa y el Ayuntamiento de Egüés, hasta el 1 de octubre de 2017, se completa con una publicación monográfica, que incorpora unas notas sobre la escultura de Anda por el comisario del proyecto y que recupera e incorpora como anexo un texto crítico escrito en 1996 por Pedro Manterola, ex director y ex presidente de la Fundación Oteiza. El proyecto se completa con un extenso programa pedagógico.

José Ramón Anda es un artista con una amplia trayectoria profesional, desarrollada desde mediados de los años setenta del siglo XX hasta la actualidad. Ha protagonizado numerosas exposiciones individuales y ha participado en un centenar de exposiciones colectivas. Entre sus exposiciones más recientes, destacan ‘Los límites de la materia’ (Tecla Sala, L’Hospitalet de Llobregat -Ciudadela de Pamplona, 2008) o ‘Formas contra el tiempo’ (Museo Bellas Artes de Bilbao, 2012). Es autor de numerosas intervenciones en el espacio público en localidades como Donostia, Pamplona, Tolosa, Zarautz, Zumarraga, Urretxu, Bakio, Galdakao, Bakaiku, L’Hospitalet, Sartaguda o Urnieta. Su obra se encuentra en las colecciones del Museo San Telmo, Museo de Navarra, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo Internacional de la Resistencia, Fundación Salvador Allende, Gobierno Vasco, Colección La Caixa, Colección Kutxabank, Colección Caja Navarra, Universidad Pública de Navarra, Parlamento de Navarra o Artium, Vitoria.

Instantánea del escultor Jose Ramón Anda, con motivo del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Instantánea del escultor Jose Ramón Anda, con motivo del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

 

Jorge Oteiza en la Fundación Evaristo Valle

Oteiza en la colección del MAS
Fundación Museo Evaristo Valle
Camino de Cabueñes 261, Somió (Gijón)
Hasta el 25 de septiembre de 2016

La Fundación Museo Evaristo Valle acoge, hasta el 25 de septiembre, una exposición temporal de obra escultórica del referente de la Escuela Vasca de Escultura Jorge Oteiza. La muestra se compone de once piezas pertenecientes a la colección del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria (MAS), donadas por el singular coleccionista apátrida de origen ruso Pablo Schabelsky (decisivo su papel de mecenazgo en el desarrollo del arte contemporáneo español), así como de la obra ‘Caja Vacía’, que procede de una colección particular.

El marco cronológico que particulariza esta exhibición se remonta al ocaso de la década de los años cuarenta del pasado siglo, coincidiendo con el retorno de Oteiza a España tras su etapa sudamericana, en la que, amén de eludir los albores y el desarrollo de la Guerra Civil Española, investiga y profundiza en la estética escultórica precolombina, emparentado generosamente con la línea de trabajo del artista británico Henry Moore y cuyo influjo se explicita en dos de las piezas de la colección -‘Mujeres murmurando’  y ‘Figuras’, ambas de 1949-. Sin embargo, ‘Adán y Eva’ (1951) y ‘Xenpelar’ (1969) revelan un territorio de proposiciones reflexivas y fenomenológicas en torno de la figura humana que asientan el nuevo horizonte conceptual del artista guipuzcoano.

Imagen de la obra 'Piedad nº2 para Aránzazu'. Fotografía: Merche Medina.

Imagen de la obra ‘Piedad nº2 para Aránzazu’. Fotografía: Merche Medina.

Igualmente, se incluyen en la exposición piezas de labor propedéutica para la ejecución estatuaria del friso y la fachada de la Basílica de Nuestra Señora de Arantzazu, en la localidad guipuzcoana de Oñate, como son ‘Cabeza de Apóstol para Aránzazu’, ‘Asunción para Aránzazu’, ‘Friso con cuatro Apóstoles’ y ‘Piedad de Aránzazu’ -que comprenden dos décadas de trabajo interrumpido a causa del  impedimentum de la Iglesia, factor que retrasó el proyecto hasta su ejecución definitiva en 1968-, en la que Oteiza implementa su vindicación de las teorías de la caquexia expresivo-figurativa aplicada a la temática religiosa.

Por su parte, ‘Caja vacía’ (1958), un estudio del vacío como sacro territorio de protección, debe vincularse con su autodenominado ‘Propósito Experimental’, etapa de experimentación constructivista, consanguínea con la tradición geométrica europea y que supone la antesala de su cese definitivo de la praxis escultórica.

“Díscolo, indómito, provocador, incomodo, rebelde, fugitivo, irrepetible, conspirador (yo amo las situaciones que nos obligan a conspirar), proteico, pero no en el sentido de disperso, sino en el sentido de que su obra lo abarca todo (lo filosófico, lo antropológico, la estética, la ética e incluso lo utópico), poliédrico, en permanente lucha contra el engaño y la impostura, quijotesco, agitador cultural, disidente, inconformista, conciencia crítica, Jorge Oteiza es todo y más”. (Gregorio Díaz Ereño, director del Museo Oteiza)

Imagen general de exposición de Jorge Oteiza en la Fundación Evaristo Valle de Gijón. Fotografía: Merche Medina.

Imagen general de exposición de Jorge Oteiza en la Fundación Evaristo Valle de Gijón. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón