La conciencia monetaria de López-Aparicio

Sobre el cómo y el cuanto, de Isidro López-Aparicio
Galería pazYcomedias
Plaza del Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 27 de junio, 2015

“Me preocupa el valor que se les da a las cosas”. Isidro López-Aparicio se refiere no a su “precio justo”, sino al “obsesivo” por desproporcionado que adquieren esas cosas una vez pasadas por la trituradora del voraz mercado. Y como él, más que dar “un mensaje cerrado”, lo que le motiva es “incentivar la reflexión”, ha decidido extender el proyecto que hasta finales de junio presenta en la Galería pazYcomedias a otros cinco países europeos. De manera que las decenas de monedas de euro, en cuyo canto ha grabado frases interrogativas acerca del poder del dinero, saldrán de Valencia en dirección a Grecia, Alemania, Francia, Italia y Suiza.

Sobre el cómo y el cuánto, de Isidro López-Aparicio en pazYcomedias. Cortesía de la galería.

Sobre el cómo y el cuánto, de Isidro López-Aparicio en pazYcomedias. Cortesía de la galería.

El ultimátum a Grecia para el pago de su deuda antes del 30 de junio se convierte en el marco idóneo para difundir la idea de López-Aparicio: “Posicionarnos ante el valor real de las cosas”. Ese día, las monedas de euro con preguntas en su canto escritas en griego del tipo ¿eres libre? o ¿cuál es el valor?, circularán de mano en mano por los establecimientos helenos en busca del ciudadano inquieto que las descubra. Lo mismo sucederá, en sus respectivos idiomas, en esos otros países elegidos. A partir de ahí, la reflexión es libre. “No trato de adoctrinar, pero como artista pescador que soy siempre trato de pescar algo”.

Y su pesca tiene mucho que ver con la interrogación de cuanto nos rodea, porque el arte lo concibe así: como un espacio de reflexión donde las preguntas abundan por encima de las respuestas. De hecho, no busca “el impacto inmediato”, a pesar del llamativo proyecto comisariado por José Luis Pérez Pont, sino apelar a esa “conciencia monetaria” a la que alude su propuesta ‘Sobre el cómo y el cuánto’ que exhibe en pazYcomedias, en diálogo con la intervención sonora de Isidoro Valcárcel.

Monedas de Isidro López-Aparicio en pazYcomedias. Imagen cortesía de la galería.

Monedas de Isidro López-Aparicio en pazYcomedias. Imagen cortesía de la galería.

Las 120 monedas grabadas en Valencia, como parte de la estrategia expositiva, ya circulan por ahí, la mitad de las cuales como objeto artístico que se puede comprar en la galería. “Es una burla al sistema”, reconoce Isidro López-Aparicio. Lo es porque al tiempo que esas monedas de euro tienen su precio en el mercado del arte, la gente las adquiere en su circulación diaria sin tener que pagar más de lo que valen. “Se pone en cuestión el arte como mercado especulativo”, precisa Pérez Pont.

“El objeto simbólico el mercado lo convierte en valor”. Y López-Aparicio pone el ejemplo del muro de Berlín, cuya caída propició la venta inmediata de los trozos de ese muro objeto de intensos dramas. También cuestionó el artista granadino los paraísos fiscales con una instalación en Suiza hace 20 años, cuando entonces “había 60, frente a los 100 que hay ahora”. Esa desproporción entre el valor de uso y el valor de cambio está en el núcleo de los trabajos de López-Aparicio.

Instalación de Isidro López-Aparicio en pazYcomedias. Imagen cortesía de la galería.

Instalación de Isidro López-Aparicio en pazYcomedias. Imagen cortesía de la galería.

Su “conciencia monetaria” nos sitúa en el  momento puntual en que la moneda del euro se pone en tela de juicio en Grecia. “Dentro de poco las monedas y los billetes pueden desaparecer por las tarjetas de plástico y el auge de los móviles”. De ahí que vea en su propuesta cierto “carácter arqueológico”. Arqueología desplegada en pazYcomedias a base de máscaras, sillas de la universidad de Valencia fuera de su contexto académico, lápices hechos con billetes de dólar o ese rifle que apunta a la moneda de un franco a modo de diana. Arqueología de objetos desechables cuya utilidad subvierte los márgenes del mercado.

Monedas de Isidro López-Aparicio en pazYcomedias. Imagen cortesía de la galería.

Monedas de Isidro López-Aparicio en pazYcomedias. Imagen cortesía de la galería.

Salva Torres

Vicente Chambó, Premio Nacional del Libro 2012

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó

Ilustraciones de Carlos Domingo

Premio Nacional 2012 al Libro Mejor Editado

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó. Ilustraciones Carlos Domingo

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó. Ilustraciones Carlos Domingo

Vicente Chambó, Premio Nacional al Libro Mejor Editado en 2012, dentro de la categoría Bibliofilia, cuida hasta el último detalle cada uno de los proyectos editoriales en los que se embarca a lomos de su propia editorial: El Caballero de la Blanca Luna. Para él, un libro es un tesoro que hay que cuidar como se cuidan los hijos, a base de tiempo, dedicación y un mimo a la altura de su paciente espera. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha valorado todas esas cualidades, y muchas otras, para concederle un premio que logra por segunda vez en apenas cinco años, tras sus Fábulas Literarias de Iriarte en 2008.

En esta ocasión, el Premio Nacional lo ha obtenido por Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, con ilustraciones de Carlos Domingo y editado por El Caballero de la Blanca Luna, fundada y dirigida por el propio Chambó. Dos ediciones venales de 464 páginas, en las que el editor, comisario de exposiciones, miembro de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte (AVCA), escultor y fotógrafo, recoge el imaginario tibetano en forma de leyendas que él ha ido recopilando con la calma del amanuense que impregna en cierto modo el espíritu del libro.

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó. Ilustraciones de Carlos Domingo

Incluso se permite la licencia poética de escribir el prólogo de las Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, adoptando la personalidad de una mujer, para narrar en primera persona la historia de sus protagonistas. Una historia que transcurre en el Tíbet de principios del siglo XX, hasta la huida del Dalai Lama en 1959. Las ilustraciones de Carlos Domingo ayudan a recrear la desbordante imaginación recogida en esas leyendas de tradición oral. Vicente Chambó contribuye, de esta manera, no sólo a la divulgación de un tesoro literario que puede llegar a perderse, sino a la concepción del libro mismo como tesoro.

Para lograrlo, Chambó no duda en emplear todas las técnicas y herramientas que mejor convienen a la transmisión de semejante obra literaria: desde la tipografía móvil a la serigrafía, pasando por el offset, el gofrado, el perforado a mano o el troquelado. El resultado no puede ser más brillante: dos ediciones venales, una de 100 ejemplares numerados en el interior de cajas especiales de madera, con ocho serigrafías originales numeradas y firmadas, más siete sellos de fantasía, junto a una segunda edición de 225 ejemplares sin numerar. Y no contento con ello, Chambó riza el rizo de la edición utilizando una imprenta fabricada en Alemania del Este, antes de la caída del muro de Berlín.

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, con su caja de manera, de Vicente Chambó

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, con su caja de manera, de Vicente Chambó

Los proyectos editoriales de Vicente Chambó son así: primero, una buena historia que contar, que transmitir, que hacer perdurable; luego, unas técnicas y herramientas que permitan poner en entredicho la obsolescencia de las máquinas en la trituradora de la sociedad del consumo, y, como consecuencia de todo ello, el libro no ya como simple producto sino tesoro en sí mismo. Un total de 29 narraciones, entre las 9 fábulas, los 11 cuentos tradicionales, y los 9 cuentos maravillosos, que destila ese espíritu laborioso, divulgativo y entrañable que atesora Chambó, y al que Carlos Domingo da lustre con su brillante obra en sanguina. Sus imágenes, algunas queriendo superar las dimensiones del propio libro, dejan huella indeleble en ese mismo espíritu de transmisión de ciertos valores cercanos a la preservación del entorno social y cultural que la nerviosidad moderna pone en serio peligro.

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha tenido, visto lo visto, sobradas razones para otorgar el Premio Nacional al Libro Mejor Editado en 2012, en su apartado Bibliofilia, a estas Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, que El Caballero de la Blanca Luna ha gestado en compañía de Carlos Domingo. Fábulas y cuentos que, teniendo por origen las leyendas tibetanas, poseen el carácter universal de los grandes tesoros.

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó. Ilustraciones de Carlos Domingo

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet, de Vicente Chambó. Ilustraciones de Carlos Domingo

Salva Torres

Ese oscuro ‘Objeto de deseo’ etnológico

Objeto de deseo. 50 piezas del Museu de la Pilota de Genovés

Museu Valencià d’Etnologia

C / Corona, 36. Valencia

Hasta el 15 de septiembre 

Pieza dedicada de Gomaespuma. Objeto de deseo. Museu d'Etnologia

Pieza dedicada de Gomaespuma. Objeto de deseo. Museu d’Etnologia

En tiempos en los que toca apretarse el cinturón y racionalizar el gasto, ya sea público o privado, sorprenden ciertas elecciones a la hora de invertir tan escaso dinero. Objeto de deseo, la exposición recién inaugurada en el Museu Valencià d’Etnologia de la Diputación de Valencia, es un claro ejemplo. ¿Con tanta austeridad del gasto público no había exposiciones más relevantes que merecieran tal inversión? Incluso saliendo gratis, ¿no pueden ocupar ese espacio muestras de mayor rigor? Aceptando la importancia que desde el punto de vista antropológico, social e incluso psíquico tienen los objetos en tanto conformadores de cultura, mezclar la corbata de Julio Iglesias con un fragmento del muro de Berlín resulta, cuando menos, sintomático del grado de confusión actual. La frivolidad y el pensamiento, juntos y revueltos.

Foto dedicada de Gemma Mengual. Objeto de deseo. Museu d'Etnologia

Foto dedicada de Gemma Mengual. Objeto de deseo. Museu d’Etnologia

Hecha esta aclaración, vayamos a ese Objeto de deseo que hasta el 15 de septiembre se expone en el Museu Valencià d’Etnologia. Se trata de alrededor de 50 piezas del Museu de la Pilota de Genovés, cedidas y dedicadas por personajes y celebridades del mundo de la cultura, el deporte y la política. Objetos que son expuestos en paneles y vitrinas al modo de hallazgos fósiles que algún día servirán para entender nuestro mundo actual. Desde una pelota de tenis firmada por Rafa Nadal a una carta de la NASA o de Naciones Unidas, pasando por una batuta dedicada del maestro Enrique García Asensio, un ladrillo de la prisión de Carabanchel, una visera de Severiano Ballesteros, una serigrafía de Norman Foster o una maquinilla de afeitar, cuando no un dedal souvenir de Valencia.

Balón firmado por los jugadores del Barça. Objeto de deseo. Museu d'Etnologia

Balón firmado por los jugadores del Barça. Objeto de deseo. Museu d’Etnologia

Un bazar de objetos que Joan Seguí, director del museo etnológico, entronca con el bifaç hallado en Atapuerca. De manera que así, por los siglos de los siglos, tanto vale un hacha de piedra fósil que la gorra de Dani Pedrosa, en un ejercicio de síntesis antropológica que bien merece la correspondiente investigación sociológica. Objeto de deseo puede ser cualquier cosa que levante emocionadas expectativas de poseerlo. Una guitarra de los Beatles se ha vendido, de hecho, por 300.000 euros. Pero tomar en igual consideración la pasión coleccionista que la esforzada tarea investigadora, da que pensar.

Objeto de deseo es una exposición que, bien planteada, hubiera servido precisamente para discernir entre el glamour y la ciencia; entre las piezas más frívolas y las huellas de un pasado necrófilo. En el museo etnológico, juntas y revueltas, en alegre comandita, se dan cita libros firmados por Rosa Regàs, Antonio Gala o Isabel-Clara Simó, un IPhone 3GS, un plato dedicado de Ferràn Adrià, una camiseta de David Villa, dos monos de Jorge Martínez Aspar, una cinta de Roger Federer, un CD firmado por Sole Giménez, una fotografía dedicada de Gemma Mengual o una estatuilla de Felipe González. En las paredes, algunas frases alusivas a la “notoriedad” social que otorgan ciertos objetos y a la propia fama, según la define wikipedia. Objetos todos ellos de deseo, algunos ciertamente oscuros, si de lo que se trataba era de arrojar una luz antropológica que brilla por su ausencia.

Estatuilla obra de Felipe González. Objeto de deseo. Museu d'Etnologia

Estatuilla obra de Felipe González. Objeto de deseo. Museu d’Etnologia

Salva Torres

Habana ‘enflaquecida’

Flaco2Makma / MuVIM

LA HABANA DEL FLACO es el título de la exposición de José García Poveda, alias “El Flaco”, instalada en la Sala Parpalló del MuVIM.

Su contenido es un recorrido fotográfico por la vida y la cultura habanera, con el material documental dividido en seis sugerentes secciones: Korda y Ché, La ciudad, La gente, El éxodo, Fidel, El Papa y el rey y El Malecón.

Es una exposición de fotografías, pero no sólo eso. Se trata de la narración, a través de imágenes y textos, del descubrimiento de un lugar en el mundo en el que José García Poveda (Mula, 1950) se reconoce y, por tanto, de la descripción de un lugar de sí mismo. La Habana del Flaco articula la mirada limpia de un fotógrafo que empieza a internacionalizar su trabajo y que lo hace con vocación periodística y madurez vital.

El azar hizo que su objetivo recalara en la capital cubana, en los noventa, durante el llamado Periodo Especial, el que sucedió a la caída del muro de Berlín y, por ende, el que inició el final de las ayudas rusas al régimen castrista. La década en que el mundo dudó, además, de la veracidad de un ideario político.