El color y la geometría de Pepe Blanco

Pepe Blanco. Color y Geometría
Sala Municipal de Exposiciones Lonja del Pescado
Paseo Almirante Julio Guillén Tato, s/n. Alicante

No conocí personalmente a Pepe Blanco (Alicante, 1938-2003) y no pude realizarle las muchas preguntas que me surgen sobre su obra, como, por ejemplo, qué pigmentos empleaba y cómo los mezclaba, qué preferencias tenía por determinados temas o el porqué de la elección de este o ese encuadre. Tampoco pude conversar con él, aprendiendo de sus conocimientos artísticos o intercambiando opiniones sobre temas banales que –imagino– nos unirían, como nuestro Alicante y su mar o el amor que sentía por l’illa de Tabarca, pero oí hablar de él y me habitué a ver su obra antes de conocer a su familia, por la especial vinculación personal y laboral que le unió, hasta su fallecimiento, a parte de la mía.

El camino se estaba trazando. Hace unos años, coincidí profesionalmente con Queru, la mayor de sus hijas –ella como directora y yo como subdirectora de la revista Canelobre-, y de ahí nació una inmensa amistad y cariño que se ha hecho extensivo a Rafaela, su madre, y a Julia y Paloma, sus hermanas, por lo que me siento vinculada emocionalmente a esta exposición mucho antes de que se fraguara.

Obra de Pepe Blanco.

Obra de Pepe Blanco.

Tiene su punto de partida el día siguiente a la publicación, por parte de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, de la ‘I Convocatoria pública para la presentación de proyectos expositivos en las salas municipales de exposiciones’, cuando, hablando con Queru, me dijo: “Mi madre…”. La interrumpí y le contesté: “Sí, presentamos un proyecto con la obra de tu padre”. Impulsada por su familia, hemos ido preparando esta exposición con intensas y divertidas reuniones. Comenzamos a catalogar y seleccionar obra y la idea que teníamos en mente fue tomando forma. Nuestro proyecto fue seleccionado y tenemos el honor de inaugurar las exposiciones elegidas, por primera vez en Alicante, mediante convocatoria pública y con un jurado integrado por políticos, técnicos y profesionales del sector de las artes plásticas.

La trayectoria profesional de Pepe Blanco como arquitecto está sobradamente reconocida en la provincia de Alicante, con obras tanto para particulares como para instituciones en diferentes localidades; sin embargo, su faceta artística, a pesar de tener obras tan singulares como el enorme mural del Aeropuerto de Alicante-Elche, el del desaparecido tinglado del Muelle de Poniente del Puerto de Alicante o el de la Casa de Cultura de Ibi, ha trascendido casi exclusivamente a su círculo más cercano, puesto que, aunque participó en colectivas y recibió varios premios y accésits, solo realizó muestras individuales hace más de cincuenta años, en salas de Madrid y en el Casino de Torrevieja, en 1961 y 1962. El trabajo que presentamos en su ciudad natal es inédito y destaca por su frescura y originalidad, pero, sobre todo, por su modernidad. Su avanzada visión artística hace que obras realizadas hace décadas parezcan actuales.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

José Blanco Cantó era hijo de Rafael Blanco, que, junto a su hermano Fulgencio, eran conocidos artísticamente como los Hermanos Blanco, escultores, imagineros, constructores de hogueras y hasta artesanos creadores de muñecas que han dejado una extensa producción en Alicante y que se preocuparon por fomentar la creatividad artística de Pepe Blanco desde niño.

Formado profesionalmente en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, la obra de Pepe Blanco abarca prácticamente toda la segunda mitad del siglo XX. En esta antológica mostramos obras realizadas entre 1955 y 2003. Comienza su andadura artística colaborando, mientras estudiaba la carrera, con revistas universitarias a mediados de los años 50, para las que realiza dibujos con trazo firme, como algunos de los que podemos ver aquí, de su hermana Ana María, su padre o su tío Fulgencio.

También investiga y realiza obra experimental en distintas vanguardias, con estudios de descomposición en planos, próximos al cubismo, o dibujos con formas oníricas, más cercanos al surrealismo, hasta los collages abstractos o la reducción de elementos que le llevarán a la abstracción con las manchas negras realizadas con esmalte. En toda su obra podemos percibir cómo empleó sus conocimientos arquitectónicos para plasmar la perspectiva de las construcciones, de los encuadres y la descomposición planimétrica. En su trabajo predomina, por encima de todo, la línea recta, empleando diferentes técnicas como el gouache, las ceras, el grafito, los rotuladores o el acrílico, que se unen a veces en la misma obra.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Otro aspecto que también queremos dar a conocer en esta muestra es la unión del artista y el arquitecto, con imágenes de los grandes murales diseñados y producidos para instituciones y algunas maquetas de proyectos arquitectónicos en las que sobresalen la pureza de líneas y el novedoso uso de los materiales. Esa simbiosis entre arquitecto y artista le lleva a dejar su doble huella. Pueden verse sus creaciones como muralista en el zaguán de algunos de los edificios que diseñó como arquitecto. Autor también de carteles, se expone el premiado para ser la imagen de las Hogueras de San Juan de 1961, y que forma parte de los fondos del Archivo Municipal de Alicante, o el de la Semana de la Arquitectura de Alicante de 1996.

Entre las obras ejecutadas por Pepe Blanco sobresalen, en calidad y volumen, las obras inspiradas en el ámbito marinero, en los puertos pesqueros, en sus muelles, grúas de carga y barcos. Es la cara menos visitada del puerto, pero de gran atractivo para este artista que nos muestra en sus pinturas, realizadas en diferentes técnicas, composiciones y encuadres originales que representan el mundo portuario. Puertos con colores contrastados –ocres y azules, blancos, grises y naranjas o verdes– o solo en negro, formando espacios lineales, esquemáticos, en los que aúna el color y la geometría, pintados desde su visión única. Fue autor también del edificio de la nueva Lonja de la Dársena pesquera de esta ciudad, por lo que su obra está especialmente vinculada a esta sala municipal de exposiciones, Lonja del Pescado.

A través de esta muestra hemos intentado unir sus dos facetas creativas, la obra de Pepe Blanco artista y la de Pepe Blanco arquitecto, lo que demuestra, una vez más, la relación y la influencia mutuas entre todas las disciplinas artísticas. El resultado es esta reunión de sus maquetas arquitectónicas con una cuidada selección de su obra pictórica, carteles, murales, dibujos, esculturas o collages que reflejan su particular forma de ver y sentir el arte y la vida.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Pilar Tébar
Comisaria de la exposición
Vicepresidenta (Alicante) de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte (AVCA)

 

Hunter, a la caza de otras miradas

La otra mirada, de Hunter (Félix Gordero)
Club Náutico de Villajoyosa. Alicante
Hasta el 20 de septiembre de 2015

El trabajo del artista Hunter se caracteriza por el uso del street art como forma de expresión. Conocido como arte urbano o callejero, haciendo referencia a todo el arte en la calle, normalmente considerado ilegal. El arte urbano engloba formas de expresión artística callejera. Desde mediados de los años 90 el concepto evoluciona para definir el trabajo de un conjunto heterogéneo de artistas que han desarrollado un modo de expresión artística en las calles mediante el uso de diversas técnicas (plantillas, murales, posters….), alejándose del famoso graffiti. El arte callejero busca sorprender al espectador utilizando lugares públicos bastante transitados.

Por regla general contiene mensajes “revolucionarios” criticando la sociedad e invitando al levantamiento y a la lucha social, la crítica política o, simplemente, a la reflexión. Todo ello ha llevado a someter a una dura crítica a los artistas que actualmente intervienen el espacio público, entendiendo como regla general que dañan el espacio tanto público como privado. Debate abierto y aún no superado, no diferenciando los conceptos de graffiti o street art con vandalismo callejero.

Hunter, a pesar de inspirarse en los conceptos tradicionales del street art, posee una mirada más global sin necesidad de acotar sus trabajos a las formas de expresión callejera. De la misma manera que el artista Banksy abandona de forma puntual las calles para trasladar su arte urbano a museos y centros de arte de todo el mundo, sin perder sus raíces artísticas; Hunter ha combinado a lo largo de su formación creativa proyectos artísticos realizados ad hoc, que le permiten conservar un lenguaje muy personal, desarrollando múltiples facetas artísticas sin perder su influencia con el street art, buscando una continua evolución y desarrollo como artista visual.

Detalle de la tarjeta de presentación de la exposición La otra mirada, de Hunter, en el Club Náutico de Villajoyosa.

Detalle de la tarjeta de presentación de la exposición La otra mirada, de Hunter, en el Club Náutico de Villajoyosa. Cortesía del autor.

De esta forma Hunter comienza su trabajo conceptual desde su ordenador creando bocetos de aquello o aquellas personas, con una mirada muy personal de la sociedad que le ha tocado vivir, también en común con la filosofía de los graffiteros que buscan diferenciarse dentro de la sociedad en la que viven. Pero no solo con una visión local, de su entorno más inmediato, sino también con un enfoque más global, utilizando internet para viajar a otras culturas y a otras sociedades.

El proyecto La otra mirada realizado expresamente para el Club Náutico de Villajoyosa no es más que esa mirada pero desde el mar, en dos direcciones, una más interna, buscando comparaciones del mundo marino con la sociedad en la que vivimos, y otra externa, tendiendo la mano a los profesionales que viven del mar.

Las personas de diferentes culturas urbanas cambian y se mutan en otra especie, esta vez recubierta de escamas y que gracias a sus branquias pueden respirar bajo las profundas aguas, agrupándose en bancos de peces que comunicados entre sí deambulan con exquisita coordinación formando figuras geométricas entre las miles de tonalidades del color azul del Mar Mediterráneo. Con grandes similitudes con la sociedad contemporánea, donde nos encontramos “en red” comunicados entre sí a través de las redes sociales.

Hunter consigue plasmar el mundo marino en sus lienzos utilizando imágenes captadas en internet, aludiendo al concepto del “apropiacionismo”, movimiento artístico que sigue el procedimiento de la apropiación de imágenes con el objetivo de articular un discurso nuevo. Tal como establece Dolores Furió Vita en su artículo “Apropiacionismo de imágenes”, Departamento de Escultura, Universidad Politécnica de Valencia, “podemos afirmar que las prácticas artísticas contemporáneas han dejado de ser algo cerrado, finalizado, convirtiéndose en una cadena infinita de producción creativa, basada en la apropiación, la intertextualidad y la relectura. Como comenta Alicia Serrano (1), el hecho de que el autor haya utilizado la apropiación como método creativo no debe llevarnos a pensar que sus obras carecen de personalidad o de calidad estética. Muy al contrario, ya sólo el proceso de selección de imágenes preexistentes denota la personalidad y las preferencias del artista”.

En esa misma línea, continuando una serie de obras que ya viene desarrollando con un lenguaje propio y muy característico, Hunter presenta en esta exposición retratos de marineros. Personajes en blanco y negro de miradas penetrantes de gran realismo, transmitiendo un dramatismo enfatizado por la utilización del carbón.

Rostros rayados con aerosoles o sprays creando líneas transversales sobre el lienzo, formando una inquietante descontextualización de la imagen, con el único fin de sorprender al espectador aludiendo a sus influencias del arte urbano.

1 SERRANO VIDAL, Alicia, Apropiacionismo, remezcla y postproducción: el Found Footage en el siglo XXI” en Estéticas del Media Art, José L. Crespo Fajardo (Coord.), Grupo de investigación Eumed.net (SEJ 309), Universidad de Málaga (España), 2013. p.16.

El viejo, de Hunter, en la exposición La otra mirada del Club Náutico de Villajoyosa. Cortesía del autor.

El viejo, de Hunter, en la exposición La otra mirada del Club Náutico de Villajoyosa. Cortesía del autor.

Antonio Cervera

El segundo plano de Mike Swaney

Mike Swaney, “Sculptures & Groceries”
Galería L21 Palma
C/ San Martí, 1. Palma de Mallorca
Inauguración: 12 de marzo 2015, 20h.

La galería L 21 Palma presenta la exposición individual de Mike Swaney (Canadá, 1978) en su espacio THE ENVELOPE.

Para esta exposición, ha producido una serie de esculturas de cerámica, que ha dejado secar al aire libre y que posteriormente ha pintado con óleo y ha barnizado. De esta manera, consigue que las piezas brillen y tengan un acabado que imita la porcelana. El artista utiliza como peana cajas de comida, un objeto común de la vida diaria, para conseguir que el espectador se aproxime lo máximo posible a la obra y la considere como cercana.

Mike Swaney realiza fotografías constantemente de todo lo que, a su parecer, existe al margen de la sociedad. Fotografía tiendas de segunda mano, murales, escaparates y chapuzas, y también recoge los objetos que encuentra en tiendas de segunda mano y que llaman su atención. De este modo, dispone de un archivo fotográfico y una colección personal de objetos kitsch a partir de los que crea obras que son versiones u homenajes de lo que él considera arte marginal.

En su trabajo también hace referencia a todos aquellos creadores: niños, ancianos, amas de casa, etc., que hicieron muchos de los objetos originales en los que se basan sus esculturas. Así, rescata y da protagonismo a una serie de objetos a los que normalmente no se les da importancia y que suelen aparecer en un segundo plano.

Las obras de Swaney reflexionan sobre la vida cotidiana y los ritos y costumbres actuales a partir de la ironía y el disparate. Su trabajo se mueve entre la arqueología y la antropología, y el resultado es un reflejo de la sociedad contemporánea.

Mike Swaney. Cortesía Galería L21 Palma

Mike Swaney. Cortesía Galería L21 Palma.

Laura Iniesta, una vuelta a los orígenes

De puño y letra. Laura Iniesta
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20 bajo. Valencia
Hasta el 30 de junio

Acaba de llegar de Shangai, donde ha realizado dos murales de 9 x 11 metros para el New Campus de Pei. He ahí el cosmos de Laura Iniesta. Si quieren ver su microcosmos, lo tienen más cerca: en la galería Alba Cabrera, donde se exhibe una treintena de piezas de pequeño y gran formato que la artista catalana ha denominado De puño y letra. Cosmos y microcosmos que, en todo caso, parten de un mismo talante creativo: el de volver a empezar. “Que la sociedad y el hombre puedan ser mejores”. Lo dice convencida, fruto de la “reafirmación” en su trabajo. “Me siento muy segura”.

Y es que Laura Iniesta, ya sea desde la altura necesaria para calibrar el cosmos de sus murales, o a pie de obra, tiene muy claro el perfil que adoptan todas esas formas sinuosas, drapeadas, bulliciosas. “Es una vuelta a los orígenes”. Todo lo que hace últimamente aparece, como por arte de magia, encaminado hacia adelante, pero con la mirada puesta atrás. Como la suricata africana, cuyo cuerpo parece detenido en el presente, mientras su cabeza se retuerce como buscando algo del pasado. Laura Iniesta piensa que “se puede volver a empezar”. Y en ello está: encontrando, como Picasso, lo que no busca.

Red Comet, de Laura Iniesta. De puño y letra. Imagen cortesía de Alba Cabrera

Red Comet, de Laura Iniesta. De puño y letra. Imagen cortesía de Alba Cabrera

De hecho, trabaja por intuición. “Parto de un boceto, que luego se va transformando”. Para eso hay que estar “abierto de mente”. Abierto para “ir encontrándote las cosas”. Y con lo que se va encontrando Laura Iniesta es con negros (“me apasionan los distintos negros”), con los colores cálidos de la tierra y, sobre todos, el rojo, que es el que “lo ata todo”. Recuerda que, en su momento, pintó muchos azules, “pero ahora los rechazo”. En cambio, el rojo…

El rojo, en medio de la estampida de colores magmáticos que recorre su obra, es como una vuelta al redil de la pasión que tiende al desorden. Está de acuerdo con la metáfora del jazz: cada instrumentista improvisando por su cuenta, dejándose llevar por el caudal impetuoso de la sangre, para después volver al punto de encuentro melódico. El rojo sería ese límite fronterizo entre el excesivo orden y el loco desorden; entre la santa y el voluptuoso, que diría Bataille al hablar del erotismo.

Creuant el foc, de Laura Iniesta. Exposición De puño y letra. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera

Creuant el foc, de Laura Iniesta. Exposición De puño y letra. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera

Y algo de erotismo hay en la obra de Laura Iniesta, que se mueve entre el ímpetu y su atemperancia. Ímpetu cosmológico que al tocar tierra se disuelve en múltiples formas, todas ellas bailando, entre caprichosas y amenazantes, alrededor de ese rojo que hace de contrapunto para que el conjunto no se pierda en el caos o la monotonía. De puño y letra, sin duda, porque lo que viene a decir Iniesta es que se muestra segura de poder controlar esa pasión desbordante. Por eso el mural funciona cuando se pone de pie. “Si funciona en el suelo, también lo hace en la pared”. Para ello ha sido necesario “reafirmarse” en lo que hace; perderle el miedo a las formas caóticas, templando el pulso. Y Laura Iniesta lo logra enfrentándose al vacío presente, con la recuperación de sedimentos pasados. De ahí los colores cálidos, la tierra y ese color rojo doblegando al negro.

Aoul, de Laura Iniesta, de su exposición De puño y letra. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera

Aoul, de Laura Iniesta, de su exposición De puño y letra. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera

Salva Torres