La intimidad táctil de Pierre-Auguste Renoir

‘Renoir. Intimidad’, de Jean Renoir
Museo Thyssen-Bornemisza
Paseo del Prado 8, Madrid
Del 18 de octubre al 22 de enero de 2017

El cineasta Jean Renoir escribió que su padre “miraba las flores, las mujeres, las nubes del cielo como otros hombres tocan y acarician”. Frente a la concepción habitual que reduce el impresionismo a la “pura visualidad”, la exposición ‘Renoir. Intimidad’, la primera retrospectiva en España en torno a la figura del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir (1841-1919), destacará el papel central que ocupan las sensaciones táctiles en sus lienzos, y que pueden percibirse en las distintas etapas de su trayectoria y en una amplia variedad de géneros, tanto en escenas de grupo, retratos y desnudos como en naturalezas muertas y paisajes.

Comisariada por Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, la exposición cuenta con el mecenazgo de Japan Tobacco International (JTI) y presentará un recorrido por más de 75 obras del artista francés, procedentes de museos y colecciones de todo el mundo como el Musée Marmottan Monet de París, el Art Institute de Chicago, el Museo Pushkin de Moscú, el J. Paul Getty de Los Ángeles, la National Gallery de Londres o el Metropolitan de Nueva York. ‘Renoir. Intimidad’ permitirá descubrir cómo Renoir se servía de las sugerencias táctiles de volumen, materia o texturas como vehículo para plasmar la intimidad en sus diversas formas –amistosa, familiar o erótica–, y cómo ese imaginario vincula obra y espectador con la sensualidad de la pincelada y la superficie pictórica. La muestra se exhibirá posteriormente en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, entre el 7 de febrero y el 15 de mayo de 2017.

Imagen de la obra 'Después del almuerzo', de Pierre-Auguste Renoir. Fotografía cortesía del museo.

Imagen de la obra ‘Después del almuerzo’, de Pierre-Auguste Renoir. Fotografía cortesía del museo.

Tacto e intimidad

Mientras en los retratos de grupo de Manet o Degas por ejemplo, los protagonistas mantienen la distancia entre ellos y con el espectador, Renoir dota a sus figuras de una cercanía tangible. En sus escenas con dos o más personajes, es habitual que estos participen en un juego de alternancia entre el contacto visual y el contacto físico, parejas de hermanos o de madres e hijos en las que uno de ellos mira al otro y este le corresponde tocándole con la mano.

En ocasiones, esos intercambios se establecen en torno a una actividad común, como la lectura de un libro. En el caso de los retratos individuales, Renoir aspira a ofrecer al espectador algo semejante al contacto físico aproximándose todo lo posible. Si Degas rodea a sus modelos de un decorado y unos atributos que hablan por ellos, Renoir tiende a ajustar el encuadre, suprimiendo el entorno para concentrar la mirada en el rostro.

Otros detalles en los cuadros de Renoir que aluden a sensaciones palpables son las cabelleras con las que juegan y se enredan las manos, los perros y gatos en brazos de figuras femeninas, los paños o toallas que cubren el pecho o envuelven los muslos, una labor de costura, unas madejas de lana o la espesura de un jardín.

‘Renoir. Intimidad’ está organizada siguiendo un recorrido temático, en torno a cinco apartados: impresionismo, retratos, paisajes, escenas familiares y domesticas, y bañistas.

La etapa impresionista, entre 1869 y 1880, ocupa tres salas de la exposición y reúne algunos de los iconos de su carrera, como ‘Después del almuerzo’ (1879), un estudio del natural de ‘Le Moulin de la Galette’ (1875- 1876) o una de las obras que pinta en La Grenouillère, zona de ocio a las afueras de París donde trabaja con Monet, ‘Baños en el Sena’ (La Grenouillère) (1869). Una selección de retratos femeninos al aire libre o en interiores –Retrato de la mujer de Monet (1872-1874)- y parejas –El paseo (1870)-, además de un paisaje impresionista, ‘Mujer con sombrilla en un jardín’ (1875), completan el capítulo.

Imagen de la obra 'Jean como cazador', de Pierre-Auguste Renoir. Fotografía cortesía del museo.

Imagen de la obra ‘Jean como cazador’, de Pierre-Auguste Renoir. Fotografía cortesía del museo.

A partir de 1881, la vía impresionista parece agotada y los miembros del grupo se distancian. Renoir vuelve la mirada a la tradición clásica, desde Rafael a Jean- Auguste Dominique Ingres. No abandona el lenguaje impresionista, pero añade a su pintura un énfasis mayor en el dibujo.

Desde finales de los años 1870 y a lo largo de toda la década siguiente, Renoir adquiere una creciente reputación como retratista y se convierte en uno de los pintores más solicitados por la sociedad parisiense. ‘La Srta. Charlotte Berthier’ (1883), el ‘Retrato de la poetisa Alice Vallières-Merzbach’ (1913) o el de su marchante ‘Paul Durand Ruel’ (1910) y sus hijos ‘Joseph Durand-Ruel’ (1882) y ‘Charles y Georges Durand-Ruel’ (1882), son ejemplos de esta faceta.

En la sala dedicada a los paisajes se incluyen sus vistas de la costa de Normandía y sus alrededores -‘Colinas alrededor de la bahía de Moulin Huet, Guernsey’ (1883)- y Provenza, donde comparte motivos pictóricos con su amigo Cézanne -‘La montaña de Sainte- Victoire’ (hacia 1888-1889)-, así como de distintas localizaciones del sur de Italia, ‘La bahía de Salerno (Paisaje del sur)’ (1881).

La exposición continúa con escenas familiares y domésticas protagonizadas por sus hijos –’Coco tomando su sopa’ (1905) o ‘Jean como cazador’ (1910)-, su mujer Aline que, con motivo del nacimiento de su primer hijo Pierre, posa en ‘Maternidad’ (1885) y ‘Aline amamantando a su hijo’ (1915) y otros miembros de su entorno más cercano como Gabrielle Renard, la niñera y pariente lejana de Aline, que se convierte en una de sus modelos predilectas -‘Niño con manzana o Gabrielle, Jean Renoir y una niña’ (hacia 1895- 1896)- y Andrée Heuschling –’El concierto’ (1918-1919)- quien se casará con su hijo Jean tras la muerte del pintor.

Uno de los motivos predilectos de Renoir son los desnudos. Un género que los impresionistas, a excepción de Degas, no trataron por considerarlo académico. Centrado en su propia elaboración estilística, el pintor llega a una de las cimas de su producción con las bañistas, una serie de desnudos al aire libre en los que el pintor celebra una naturaleza atemporal, que rechaza cualquier referencia al mundo contemporáneo. Una visión idílica marcada por la sensualidad de las modelos, la riqueza del colorido y la plenitud de las formas.

Detalle de la obra 'Baños en el Sena', de Pierre-Auguste Renoir. Fotografía cortesía del museo.

Detalle de la obra ‘Baños en el Sena’, de Pierre-Auguste Renoir. Fotografía cortesía del museo.

 

La África de Sissako en Filmoteca

Ciclo de Abderrahmane Sissako
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Proyección de ‘Timbuktu’, miércoles 1 de abril, a las 20.00h

La Filmoteca de CulturArts IVAC acoge un ciclo sobre el cineasta mauritano Abderrahmane Sissako, que arranca con la proyección este miércoles 1 de abril, en la sala Berlanga, de ‘Timbuktu’ (2014), con la que estuvo nominado al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa en la pasada edición de los premios de la Academia.

El cineasta mauritano Abderrahmane Sissako, a quien la Filmoteca dedica un ciclo. Imagen cortesía de CulturArts IVAC.

El cineasta mauritano Abderrahmane Sissako, a quien la Filmoteca dedica un ciclo. Imagen cortesía de CulturArts IVAC.

La Filmoteca, en colaboración con el Festival del Cine Africano de Córdoba, repasa la filmografía de Abderrahmane Sissako, uno de los cineastas que mejor han sabido mostrar la realidad de África y sus conflictos étnicos, religiosos, políticos y culturales. El ciclo arranca con ‘Timbuktu’, su último largometraje, en el que relata la ocupación de una ciudad maliense por parte de los yihadistas. Una película necesaria y cargada de humanidad que arrasó en los premios Cesar franceses, además de su  nominación al Oscar.

Con este ciclo, La Filmoteca de CulturArts IVAC participa como una de las entidades colaboradoras del proyecto ‘Los Rostros de la francofonía’, con el que el Instituto Francés de Valencia se une a la celebración de la francofonía, que tiene lugar en países de todo el mundo cada mes de marzo.

Abderrahmane Sissako nace en 1961 en Kiffa (Mauritania) y pasa su infancia en Mali. A partir de 1983, estudia en Moscú en la VGIK, la célebre escuela de cine estatal rusa, donde realiza sus dos primeros cortometrajes, ‘Le Jeu y Octobre’, que se presenta en la sección Un certain regard del Festival de Cannes de 1993. En 1995 realiza por encargo ‘Le Chameau et les bâtons flottants’, basado en las fábulas de La Fontaine, seguido de ‘Sabriya’, corto inscrito en la serie Africa Dreamings que narra la historia de dos hombres en un café perdido en un universo de arena.

Cartel de la película Timbuktu, de Abderrahmane Sissako. Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts IVAC.

Cartel de la película Timbuktu, de Abderrahmane Sissako. Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts IVAC.

En 1998, en el marco de la colección ‘2000 vu par?’, filma ‘La Vie sur Terre’, híbrido de documental y ficción en el que él mismo interpreta a un cineasta que vive en Francia y que, en vísperas del año 2000, viaja hasta Sokolo, el pueblo maliense donde vive su padre. Un agridulce “regreso a los orígenes” en sintonía con los textos del poeta Aimé Césaire que Sissako introduce en la película.

En 2002, dirige en Mauritania ‘Heremakono’, que aborda el exilio y las relaciones entre África y Occidente. Seleccionada en numerosos festivales internacionales, la película obtuvo el premio de la crítica internacional en Cannes, el Gran Premio del Festival Panafricano de Cine y Televisión de Ouagadougou y el Gran Premio de la Bienal de los cines árabes de París.

En 2006, Sissako rueda en su casa paterna de Mali Bamako, en la que pone en escena un proceso de las instituciones internacionales frente a las injusticias que sufre África. Seleccionada fuera de competición en el Festival de Cannes de 2006, obtuvo el Gran Premio del Público en los Rencontres Paris Cinéma. Todas estas películas forman parte del ciclo que ahora inicia la Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de la película Timbuktu, de Abderrahmane Sissako. Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de la película Timbuktu, de Abderrahmane Sissako. Imagen cortesía de Filmoteca de CulturArts IVAC.

Tras el rastro parisino de Cortázar

Diario de París, de Miguel Herráez
Editorial Trea

Hay que haber alcanzado la cima de la madurez y asentarse sobre una sólida carrera literaria para permitirse el lujo de escribir un libro como éste. ‘Diario de París’ con 26 notas a pie, de Miguel Herráez, combina las rutas por el París de Cortázar con una serie de evocaciones íntimas de su propia infancia en Valencia. Londres, Nueva York, Moscú, San Petersburgo, Praga y Buenos Aires también aparecen en esta selecta guía para viajeros sin prisas, que recorren las ciudades en busca de las huellas que dejaron en ellas grandes escritores.

Miguel Herráez, autor del libro 'Diario de París', de la editorial Trea. Imagen cortesía del autor.

Miguel Herráez, autor del libro ‘Diario de París’, de la editorial Trea. Imagen cortesía del autor.

Publicado por el sello Trea, que acaba de recibir un premio nacional a su labor editora, el libro es fruto de las numerosas visitas de Herráez a la École Normale Supérieure de París y otros de sus trayectos por el mundo. Catedrático de Literatura Española de la Universidad Cardenal Herrera, es uno de los grandes expertos en Cortázar, con tres estudios en su haber, y autor de numerosos ensayos y novelas.

“A Julio Cortázar se le suele ligar siempre a la orilla izquierda, el Barrio Latino hasta Montparnasse”, dice Herráez. “Pero también le gustaba mucho el París del norte, justamente donde vivió la última etapa de su vida, en la rue Martel. La zona de los pasajes, los grandes bulevares, los alrededores del canal de Saint-Martin, L´Arsenal. Es inevitable caminar, por ejemplo, por la galerie Vivienne y dejar de percibir que es atmósfera cortazariana por su cuento ‘El otro cielo’, o, por supuesto, el Pont des Arts con todas las referencias a Oliveira, la Maga, de ‘Rayuela’.  En mi libro establezco varios espacios Cortázar, que son esenciales para situar su vida y obra”.

Buenos Aires es otra de las capitales más literarias para Herráez, y también Londres, que conecta en su libro con George Orwell y los bombardeos alemanes, el blitz del 41. “Me seduce mucho ese fenómeno, que es una tragedia, precisamente por su componente literario. Del mismo modo, cómo despegar la ciudad de Praga de lo que implicó en primer lugar la figura de Kafka, o El Golem, del austríaco Gustav Meyrink”.

Vista panorámica de París, ciudad cuyo rastro literario sigue Miguel Herráez en su libro 'Diario de París', de la editorial Trea.

Vista panorámica de París, ciudad cuyo rastro literario sigue Miguel Herráez en su libro ‘Diario de París’, de la editorial Trea. Imagen cortesía del autor.

Memoria de ayer

Intercaladas con las rutas de ciudades lejanas, la de la ciudad propia, Valencia en la que nació, vive y escribe. “Ando mucho por Valencia, y lo único que han cambiado sustantivamente desde mi infancia son los nombres de algunas calles”, dice Herráez. “Sigo viendo los bares, cines y los comercios de entonces. Es un ejercicio agridulce, como diría David Le Breton. Quizá tenga también ya su buena carga de nostalgia. Confieso que me sobran palmeras. En mi infancia prevalecían los plátanos, que me agradan más”.

Según el catedrático y escritor, “el imaginario de una ciudad se construye a base de capas, de miradas literarias. Lo que vemos de una ciudad no es la ciudad real, sino la que han visto otros, y que nos la han trasladado por medio de un discurso. Por eso cuando caminas por primera vez por Nueva York tienes la sensación de que ya has estado antes”.

Max Aub, Baroja, Azorín, Ferran Torrent, Josep Francesc Mira o  Manuel Vicent. Son algunos autores que han contribuido con sus libros a recrear una imagen literaria y a la vez reconocible de Valencia, que Herráez ha plasmado en su exquisito y sosegado paseo. En cuanto a la memoria de Blasco Ibáñez, considera que  “se halla muy presente y sobradamente rentabilizada. No es un nombre que decaiga”, concluye.

Julio Cortázar, durante su estancia en París.

Julio Cortázar, durante su estancia en París.

Bel Carrasco

La sostenibilidad en un mundo totalizado

7 000 000 000
Artistas participantes:
Anetta Mona Chişa y Lucia Tkáčová, Basurama, Carlos Motta, Daniela Ortiz y Xose Quiroga, Johan Grimonprez, Juan José Martín Andrés, Julieta Aranda and Anton Vidokle, Nuria Güell, Oliver Ressler, Oliver Ressler y Zanny begg, Regina José Galindo,The Otolih Group, Tue Greenfort y Ursula Biemann.
Espai d’Art Contemporani de Castelló -EACC-
C/ Prim, s/n. Castellón
Inauguración: 31 de enero, 20 h.
Hasta el 27 de abril de 2014

Los comisarios, David Arlandis y Javier Marroquí, nos adelantan el enfoque y los contenidos de su nuevo proyecto.

7 000 000 000 es un proyecto que parte de la idea de desarrollo sostenible. Este concepto, como es bien sabido, surgió de un informe de la ONU publicado en 1987 con el simbólico nombre de “Nuestro futuro común” aunque también se le conoce como Informe Brundtland. El trabajo de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, encabezada por la entonces primera ministra de Noruega Gro Harlem Brundtland definió el desarrollo sostenible como la acción de “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades” y para ello, cualquier plan de acción pasaba necesariamente por el trabajo en tres áreas fundamentales: sostenibilidad económica, sostenibilidad social y sostenibilidad medioambiental. Lo que se ha llamado el triángulo de la sostenibilidad.

Sin duda, desde entonces, se ha conseguido que sea una idea presente tanto en la agenda política de instituciones oficiales de todo tamaño, como en la política desplegada por los propios ciudadanos a través de redes más o menos complejas de iniciativas colectivas o incluso particulares. Sin embargo, se ha dado una cierta perversión en el uso de la expresión ya que a menudo se reduce la idea a su faceta medioambiental o, a la sumo, a la relación de la economía con la ecología. Y a la vez, cada día se hace más y más evidente que el sistema actual no va a ser capaz de evolucionar positivamente y dar respuesta a las demandas tanto a nivel local como global. Por ello, deben plantearse otros modelos de desarrollo diferentes que habrán de mostrarse más sostenibles. Estos modelos tendrán que basarse necesariamente en un entendimiento más amplio de la actividad humana, uno que mire directamente a la totalidad de la vida.

7 000 000 000 hace referencia a la cifra estimada de habitantes en el mundo ya que el problema del desarrollo sostenible abarca a la totalidad de las personas, tanto individual como colectivamente, y además, comprende todas las facetas de su vida. De hecho, nos basamos en la idea de Biopoder y Biopolítica que reformulan Michael Hardt y Antonio Negri en Imperio. Afirman que el poder dominante hoy abarca la totalidad de las relaciones sociales, las mentes y los cuerpos. Pero precisamente por ello, la capacidad de producción de la multitud conserva y explota la capacidad creadora de realidad social. Parafraseándoles podemos afirmar que vida, producción y política son un circuito ininterrumpido dominado globalmente por el modo de producción capitalista pero, a la vez, en esta situación, todas las fuerzas de la sociedad tienden a activarse como fuerzas productivas; todos los poderes de la humanidad son convocados a contribuir a la reproducción global del trabajo, la sociedad y la vida. Es decir, la dominación llega hasta la vida misma, pero la resistencia también se encuentra en el desarrollo de la vida de los 7.000.000.000 de habitantes del planeta. Así pues, todas las facetas de la vida están relacionadas unas con otras, todas forman parte del gran escenario de la producción de nuestra contemporaneidad y en este mismo espacio es donde se produce la posibilidad de sublevación de forma creativa.

El perfil de los proyectos incluidos en el EACC responde a una manera muy concreta de hacer: la del artista como investigador, una manera de entender el arte y la práctica artística desde una posición crítica enfocada a la creación de conocimiento usando herramientas más cercanas a la investigación que a la producción estética de bienes de consumo. Se huye así del modelo contemplativo y se llega al entendimiento de la exposición como un lugar y un tiempo de producción de conocimiento colectivo, pero a la vez, como una ocasión para el encuentro de intereses comunes y, por último, como una ocasión para la activación de la acción social y política.

El espacio expositivo es un lugar de encuentro donde se aprende, donde pasan cosas, se incita a la reflexión crítica y se favorece el intercambio. En muchos de los proyectos que forman parte de 7.000.000.000 se fuerza a este cambio fundamental en el papel del espectador, que de hecho deja de ser mero espectador para convertirse en participante. Pensemos por ejemplo en el proyecto de Basurama Laboratori Públic de Castelló que crea un grupo de trabajo con ciudadanos de Castellón para documentar de manera autónoma zonas sensibles a la destrucción y el consumo del territorio. La manera de hacerlo es conectar a distintas asociaciones locales que ya están trabajando en esa línea para proponerles utilizar una serie de herramientas creadas por The Public Laboratory, una organización de EEUU que promueve el uso de herramientas de toma de datos de ecología a las poblaciones que lo necesiten (fotos aéreas, fotos térmicas o espectrofotometría, por ejemplo) con precios y tecnologías asequibles en licencias libres.

Ocurre algo similar, en cuanto a la necesidad de participación, con la pieza Rescate de Nuria Güell que se configura como una oficina activa instalada en el EACC que difundirá diferentes posibilidades creativas para revertir la insostenible situación económica que vivimos, ofertando asesoramiento gratuito a los ciudadanos interesados. En ambos casos la pieza -si es que podemos seguir hablando en esos términos- es inseparable de la participación ciudadana. No existe una obra más allá de la participación.

Sin embargo, la participación se da más allá de la propia obra, o al menos, más allá de la exposición de la misma. El Laboratori Públic de Castelló tiene la intención de crear un grupo de trabajo que continúe con su labor tras la clausura de la muestra y lo aprendido en Rescate se seguirá poniendo a disposición de la ciudadanía a través de la persona encargada de dar la información y asesoramiento a quienes lo pidan y que tras la clausura seguirá dándola en el Casal Popular de Castelló. Un ejemplo más podría ser Time/Bank, una de las iniciativas que encontramos en el EACC que supone la apertura de una sucursal de Time/Bank, un banco del tiempo que cuenta ya con sucursales en Bélgica, Berlín, Frankfurt, New York, Moscú y la última Ljubiana; y que colaborará con otra iniciativa similar, la Ecoxarxa, que se está desarrollando fuera del ámbito artístico. Time/Bank es un proyecto que consta de una instalación en la que podemos ver material diverso y documentación relacionada con las primeras iniciativas de banco de tiempo. La segunda parte trata de poner en marcha esa sucursal de banco de tiempo, con voluntad de continuidad, en la ciudad. Lo que se persigue es favorecer la implantación real de un modelo económico alternativo donde se intercambia con el tiempo como moneda.

Las tres obras de las que hemos hablado hasta el momento son, o bien nuevas producciones para 7 000 000 000, pensando siempre en la ciudad Castellón -como Laboratori Públic de Castelló o Rescate– o bien adaptaciones de iniciativas que ya se han desarrollado en otros lugares y que se adaptan a la ciudad y el espacio del EACC, como Time Bank. Esta última estrategia también se sigue en la obra de Daniela Ortiz y Xose Quiroga NN 15.518 que aunque se realizó en La Capella en Barcelona por primera vez, se vuelve a montar en el EACC y se vuelve a organizar una jornada de participación ciudadana para Castellón. En este aspecto, se ve claramente cómo los proyectos coinciden en la necesidad de articular lo global con lo local. 7 000 000 000 desde su propio título alude directamente a lo global y habla de temas que incumben a la totalidad de la población pero, aún así, es necesario siempre ver qué pasa con esos temas en lo local, en el mismo espacio donde se ubica la exposición.

En este perfil de artista hay algo que suele repetirse y es un tiempo muy dilatado. Lo podemos ver claramente en el caso de las obras de Carlos Motta. Por ejemplo, We Who Feel Diferently es un trabajo que ha llevado años de investigación previa y años de desarrollo y producción. El resultado toma la forma de una base de datos documental que casi podríamos llamar enciclopédica sobre la cultura queer. Para ello, ha entrevistado a especialistas de distintos ámbitos, activistas LGBTQQI, académicos, artistas y personalidades influyentes dentro del discurso queer de distintas procedencias como Colombia, Corea del Sur, EEUU. El relato que conforman todas estas entrevistas es una historia de diferentes desarrollos de las políticas sexuales en distintos países. We Who Feel Diferently es un proyecto que hace de la diferencia bandera y que ve en ella una oportunidad para pensar e imaginar de manera diferente a la retórica del discurso dominante.

En realidad todo el proyecto 7 000 000 000 se podría leer en esa consigna de “Siempre es posible crear nuevos mundos” que tan bien representa el pensamiento de Antonio Negri. Es algo que el arte ha estado trabajando desde hace décadas. Es el mensaje de que puedo ocuparme de pensar otros modos de actuar, ensayar alternativas y proponer formas sociales distintas. Lograr, de este modo, eliminar la imagen de necesidad, naturalidad y unicidad de la actual configuración político-cultural dominante y demostrar que existen múltiples alternativas. Y esto, a la luz de la crisis que vivimos es más importante que nunca. Pensemos en cuantas veces estamos escuchando por parte de la política global el discurso de que es lo único que podemos hacer o es el peor de los males posibles. Son muchas las obras presentes en este proyecto, casi todas, las que nos pueden llevar a esta idea de que existen otras maneras de hacer. Por ejemplo, tenemos Take the Square de Oliver Ressler. Una videoinstalación de tres canales que muestra el surgimiento de movimientos sociales con una capacidad creativa inconmensurable. Son, entre los tres vídeos, 88 minutos en los que vemos a activistas de los movimientos 15M en Madrid, Plaza Sintagma en Atenas y Occupy Wall Street en Nueva York discutiendo las posibles formas nuevas de organización social y política. Otro de los trabajos donde también se puede ver de manera extensa la diversidad de maneras de hacer es Radical Ecology and Tender Gardening de Johan Grimonprez, un video blog dividido en cinco categorías: Biotecture, Guerilla Gardening, Transition World, Radical Ecology y Off the Grid. Un trabajo que te lleva a una idea clara: sólo podremos solucionar totalmente los graves problemas medioambientales que tenemos cuando cambiemos profundamente nuestro sistema de producción capitalista. Pero que también te lleva a interrogantes tan interesantes como la relación entre esta producción, el medioambiente y la consiguiente alimentación de las personas. Es un ejemplo claro de lo absolutamente imbricados que están los tres vértices de los que hablaba el Informe Brundtland.

Pensemos también en Egyptian Chemistry de Ursula Biemann que explora la importancia del Nilo en Egipto. Un papel que se desempeña de una forma muy parecida a como veíamos con Grimonprez pero en sentido inverso, ya que aquí no partimos de la sociedad para que, a través de la economía, se altere el medioambiente y recaiga de nuevo en la sociedad; sino que en el caso del Nilo, es éste el que pone en marcha la rueda: su medio configura la economía y ésta la sociedad que acaba de nuevo afectando al primero y el segundo.

Una de las grandes cuestiones al hablar de sostenibilidad es la energía, un tema siempre presente en las cumbres y en la agenda política pero del que seguimos sin poder ver resultados significativos. En 2011 un terremoto causó en Fukushima el mayor desastre nuclear desde Chernobil, The Otolith Group presentó en 2012 The Radiant, un film resultado de una investigación en la que mezclan imágenes de la catástrofe con fragmentos de antiguos filmes propagandísticos en los que la energía nuclear y la propia construcción de la planta se asocian a la idea de progreso. Este contraste se complementa con entrevistas a expertos en energía nuclear y sus efectos radioactivos. Con Fukushima se volvió a dar protagonismo al debate sobre la energía y cómo abastecer las necesidades de consumo de las grandes ciudades. Las energías limpias cada vez están ganando más terreno pero otra parte de la industria sigue centrando sus esfuerzos en conseguir una mayor eficiencia lanzando cada año nuevos productos y usando las mismas viejas fuentes de energía. Ante esta situación hay voces que están reclamando un cambio de hábitos que nos lleve al consumo consciente.

Exceeding 2 Degrees propone exactamente eso, un pequeño cambio que llevado a gran escala en nuestras viviendas y edificios públicos repercutiría en una menor demanda de energía y en un ahorro económico. Este proyecto fue presentado el la 8ª Bienal de Sharjah y consistió en variar en dos grados la temperatura de la sala de exposiciones para conseguir bajar el gasto energético. Además el dinero ahorrado se invirtió para la reforestación del amazonas. En el EACC de Castellón repetirá la acción, bajará la calefacción del centro dos grados para ahorrar energía y con el dinero comprará una porción de selva amazónica a través de la organización medioambiental Nepenthes para salvaguardarla de la explotación global. Además, esta estrategia muestra una de las realidades más crueles de nuestro sistema desde hace siglos, que no es otra que la de la diferencia abismal entre zonas ricas y pobres del planeta.

Juan José Martín Andrés con su obra Infografías para entender el capitalismo en tiempos de crisis pone nombres y cifras a estas avergonzantes relaciones de desigualdad entre países. Así mismo la obra de Regina José Galindo viene denunciando desde hace años esta situación. En Saqueo se hizo incrustar en los dientes oro nacional de Guatemala. Cuando la operación estuvo concluida cogió un avión y viajó hasta Berlín, allí volvió a acudir a un quirófano para que el cirujano alemán le quitará el oro nacional, reproduciendo así el saqueo que el norte hace al sur desde hace siglos.

Esta es una pieza muy dura, como todas las de Regina José Galindo, y con una crítica, una denuncia muy áspera. También es una crítica muy contundente la que hacen Anneta Mona Chişa & Lucia Tkácová en When Labour Becomes Form que habla de la trampa en la que se encuentran las mujeres de entorno a 45 años, con una doble discriminación laboral por edad y por género y la obligación cultural de ser ellas las que se ocupen del trabajo reproductivo, de los cuidados de los mayores y los niños. Para hacer su pieza publicaron un anuncio en el periódico buscando una mujer de mediana edad en paro y ofreciéndole su fee por participar en la exposición, como pago por hacer un macramé diseñado por las artistas y que representa una gráfica que denuncia con datos reales, tomados por el Gobierno Eslovaco, las enormes diferencias en el campo laboral cuando las mujeres llegan a su mediana edad.

En este sentido, es un buen momento para explicitar un punto que nos parece muy importante. Encontramos en esta muestra, en realidad como reflejo de todo el arte crítico, piezas que hacen denuncias muy potentes de situaciones totalmente insostenibles -como la que acabamos de ver-; también piezas que van más allá y no muestran sólo la denuncia, aquello que no funciona, sino que muestran propuestas reales que llevan a cabo personas o colectivos para solucionar esas cuestiones que nos afectan en nuestro día a día -como Take the Square de Olvier Ressler-; pero también tenemos propuestas -como la de Laboratori Public de Castelló, Time/Bank o la obra de Tue Greenfort- que directamente lo que hacen es crear propuestas de solución, de mayor o menor calado. En todo momento, son conscientes de su limitación, de la imposibilidad de que su acción llegue a un movimiento tal que alcance su objetivo de una manera universal; sin embargo, su trabajo está pleno de valor al imaginar otros modos de actuar, ensayar alternativas y proponer formas sociales distintas. Lograr, como decíamos, eliminar la imagen de necesidad, naturalidad y unicidad de la actual configuración político cultural dominante y demostrar que existen múltiples alternativas.

No cabe duda de que en el proceso de invención de un nuevo mundo, las potencialidades que hacen realidad el cambio no son estas prácticas artísticas sino los movimientos sociales. Lo que ocurre es que unos y otros viven un proceso de asimilación, cada vez trabajan más estrechamente. Esto se hace muy evidente, por ejemplo, en los grandes encuentros de los distintos grupos alter-globalización en los que la performance es ya un elemento esencial; o en la utilización del video como herramienta creativa y de difusión de experiencias. Pero esto son sólo formas evidentes. Lo más importante es que el arte está aportando al crecimiento de nuevas formas sociales su capacidad imaginativa, creativa. Estas prácticas han decidido firmemente ser partícipes de la invención de un nuevo mundo. La habilidad de los artistas para buscar soluciones creativas sale “fuera del arte” y son utilizadas sobre el tejido social. La división de especialidades de la modernidad deja huecos donde no llega ninguna de las formaciones académicas convencionales. Ahí es donde el artista puede actuar aportando alternativas creativas, pensando de una manera diferente, transversal, ensayando nuevas formas sociales, económicas, medioambientales…

Hub de empresas

El proyecto 7 000 000 000 no se mueve en el terreno de lo utópico, los proyectos hablan todos de realidad y de hechos. Como actividad paralela a la exposición, se ha organizado un encuentro de empresas para dar visibilidad a pymes que están trabajando día a día en cuestiones de sostenibilidad.

La intención es doble, por un lado, sacar del terreno de lo “artistico” el discurso del proyecto, ya que no tiene sentido hablar de sostenibilidad únicamente a través de proyectos vinculados al “arte” -aunque siempre defenderemos que estos proyectos ya poco o nada tienen que ver con el arte, entendido como una forma cultural ya muy lejana. Y por otro, dar a conocer a la ciudadanía una serie de empresas que les están ofreciendo la posibilidad de actuar sobre el mundo de una manera distinta, sencillamente cambiando su consumo.

Para ello, en la planta superior del EACC se va a diseñar un display con información básica sobre estas empresas y servicios que podrá estar disponible para el visitante en cualquier visita al Centro de arte; y además en febrero tendrá lugar un encuentro físico con estas empresas. Se configurará como una charla en la que todas las empresas tendrán la oportunidad de explicar sus servicios o productos a los ciudadanos de Castellón.