Relectura del franquismo por las vanguardias

España. Vanguardia Artística y Realidad Social, 1936-1976
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Desde el 13 de septiembre de 2018 al 13 de enero de 2019

El director del Institut Valencià d’Art Modern, José Miguel G. Cortés, y el comisario de la muestra, Sergio Rubira, han presentado la exposición Caso de estudio ‘España. Vanguardia Artística y Realidad Social, 1936-1976’, que lleva el mismo título que la célebre exposición que se presentó en la Bienal de Venecia de 1976.

“La Bienal de Venecia de 1976 fue un acontecimiento histórico muy importante en el mundo del arte ya que por primera vez se planteó para el Pabellón Español un proyecto alejado de la oficialidad”, explicó el director del IVAM sobre la muestra que reúne 33 obras de la Colección del museo de artistas como Pablo Picasso, Joan Miró, Julio González, Josep Renau, Eusebio Sempere, Antoni Tàpies, Antonio Saura, Monjalés, Jordi Teixidor, Equipo Crónica, Eduardo Arroyo y Alberto Corazón, que formaron parte de aquella exposición histórica.

La intención principal de la exposición que se organizó en la Bienal de 1976 era corregir la imagen que el régimen franquista había dado del arte español de vanguardia en el contexto internacional y evidenciar cómo ese vanguardismo había sido moldeado por el proceso de una lucha ideológica. “En este nuevo curso en el que el IVAM celebrará su aniversario en 2019 nos planteamos conocer el pasado para construir el futuro”, comentó Cortés sobre la importancia de este nuevo Caso de Estudio del IVAM, la línea de exposiciones que investiga los fondos de la Colección.

Crucifixión, de Antonio Saura. Imagen cortesía del IVAM.

Crucifixión, de Antonio Saura. Imagen cortesía del IVAM.

El comisario de la exposición, Sergio Rubira, destacó que “nunca hasta 1976 se había hecho una exposición que contextualizara las condiciones políticas y sociales de la producción de las obras”. De ahí la importancia de aquélla muestra para entender “el relato de la historia del arte durante la dictadura”, resumió.

Considerando el papel que desempeñaron los críticos y artistas valencianos como Tomás Llorens, que ejerció de co-comisario, Manuel García, que actuó como secretario de la ‘Comisión de los Diez’ que organizó la exposición, junto con artistas como Jordi Teixidor, Equipo Crónica, Equipo Realidad o Monjalés, no es extraño que la Colección del IVAM conserve más de 40 obras que formaron parte de la muestra de 1976. “Algunas de las ideas de aquella muestra tomaron forma posteriormente en la creación de la Colección del IVAM. Es el caso, por ejemplo, de Julio González”, apostilló Rubira.

El recorrido de la exposición en la galería 3 del IVAM mantiene el orden que se le dio en la muestra del 76 y que “comenzaba mostrando las raíces de la vanguardia con imágenes de la Guerra Civil y el Pabellón de la República de la Exposición de París de 1939”, manifestó el comisario.

A partir de ese momento, la exposición sigue un recorrido circular con la escultura Cabeza de Monserrat girando, (1942) de Julio González para culminar con otra imagen de mujer, el retrato Sama de Langreo (1970) de Eduardo Arroyo, que muestran la heterogeneidad de lenguajes artísticos, sin olvidar los artistas forzados al exilio.

Vista de la exposición 'España. Vanguardias artísticas y realidad social. 1936-1976'- Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘España. Vanguardias artísticas y realidad social. 1936-1976’- Imagen cortesía del IVAM.

IVAM, lo pequeño es grande

Sala de exposiciones de la biblioteca. Inauguración
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Jueves 5 de octubre de 2015

El IVAM se amplía. José Miguel Cortés, director del museo valenciano, no se refería al solar ubicado junto a la fachada trasera del edificio. La ampliación era de puertas adentro. Y sabedor de que la noticia podía ser objeto de menor atención, que si se hubiera tratado del agrandamiento hacia el exterior, destacó: “Cuando todo se mide por miles de metros cuadrados y espectáculo, hay pequeños actos que parecen no tener importancia pero que encierran un gran contenido simbólico”. Hablaba de la inauguración de la sala de exposiciones de la biblioteca, “un pequeño rincón oscuro” abierto para mostrar los sobresalientes fondos impresos de su colección.

Algunos de los libros expuestos en la nueva sala de la biblioteca del IVAM.

Algunos de los libros expuestos en la nueva sala de la biblioteca del IVAM.

Tan sobresalientes que Eloísa García, responsable de la biblioteca del IVAM, no dudó en calificar de “gran prestigio a nivel del Estado español” la posesión de esos más de 47.000 volúmenes de su colección. Volúmenes, entre libros, revistas y documentos, que irán viendo la luz en sucesivas exposiciones, a razón de tres por año. Con ‘Arte moderno en la España franquista’ arranca esa nueva línea abierta en la biblioteca del museo. Cortés insistió en la importancia de ese acto aparentemente pequeño: “Nace con el objetivo de impulsar el conocimiento, la investigación y la educación”.

Frente al chaparrón de lluvia que parece llevárselo todo para que después salga el sol como si no hubiera pasado nada (“algo muy valenciano”), José Miguel Cortés apeló a la “gota malaya”, al “sirimiri” que representa esa apuesta por la reflexión y el conocimiento. Conocimiento encerrado en unos libros “frágiles en su contenido, pero que son parte fundamental del museo”, subrayó el director del IVAM. Una primera selección de esos libros, revistas y documentos, en torno al arte moderno durante el franquismo, revela el potencial atesorado en la biblioteca que ahora ve la luz.

Fotografías del Grupo Afal en uno de los libros expuestos en la nueva sala de la biblioteca del IVAM.

Fotografías del Grupo Afal en uno de los libros expuestos en la nueva sala de la biblioteca del IVAM.

Irene Bonilla, conservadora del museo valenciano y comisaria de la exposición, desgranó sus contenidos. Libros, catálogos, revistas y documentos relacionados con la actividad artística de cuantos se esforzaron por esa investigación del arte contemporáneo en los duros años del franquismo. Bonilla recordó el dilema entre quienes optaron por el exilio y quienes se quedaron, a pesar de las adversas condiciones, y fraguaron algunas de las obras expuestas. Entre ellos, Vicente Aguilera Cerni, “cabeza pensante del Grupo Parpalló” (Bonilla), además de otros colectivos surgidos en la Valencia de la década de los 60.

‘Arte moderno en la España franquista’ sirve a su vez de complemento a la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo’ que acoge el museo hasta el 3 de enero. Entre los documentos mostrados destacan las revistas Dau al Set y Arte Vivo, el cartel de la primera exposición de arte normativo español en 1960, que contó con la participación de Monjalés, Eusebio Sempere, Isidoro Balaguer o Equipo 57, y originales del propio Grupo Parpalló. El bloque ‘Citas colectivas 1951-1960’ reúne muestras impresas de la internacionalización del arte español mediante su participación en las principales bienales, como Venecia, París o Sao Paulo.

La labor arqueológica que supone la muestra de todo ese material impreso sobre el arte durante el franquismo, gracias también a los archivos de Josep Renau, Jacinta Gil y Manolo Gil, revela, según Bonilla, el grado de “aceptación del arte moderno y abstracto por parte del Gobierno” en los años 60 de la dictadura. La sala recién abierta pretende ser, en este sentido, “lugar de reflexión en torno a todos estos materiales”, concluyó Eloísa García.

Imagen de la presentación del nuevo espacio expositivo de la Biblioteca del IVAM. Cortesía del Instituto valenciano.

Imagen de la presentación del nuevo espacio expositivo de la Biblioteca del IVAM. Cortesía del Instituto valenciano.

Salva Torres

La galería Cànem, Medalla de Sant Carles

Medallas de Sant Carles
Auditori Alfons Roig
Facultat de Belles Arts de Sant Carles
Universitat Politècnica de València
Jueves 18 de diciembre, a las 19.00h

Con motivo de la celebración de la festividad de San Carlos, la Facultat de Belles Arts de Sant Carles de la Universitat Politècnica de València concede anualmente la Medalla de Sant Carles a aquellas instituciones y personalidades que favorecen la promoción y la difusión cultural y artística de la sociedad valenciana. A lo largo de estas ediciones (esta es la XIX), las Medallas han pretendido subrayar y poner en valor a personas y/o entidades cuya aportación en el ámbito del arte y la cultura hayan sido relevantes para nuestra comunidad.

Este año la Facultat ha resuelto conceder la Medalla de Sant Carles 2014, por acuerdo de la Comisión Permanente de la Junta de Centro celebrada el viernes 7 de noviembre (ratificado por la Junta de Facultad  celebrada el viernes 12 de diciembre):

La Galería Cànem, Medalla de Sant Carles.

La Galería Cànem, Medalla de Sant Carles por la Universitat Politècnica de Valencia.

A la Galería Cànem, coincidiendo con su 40 aniversario, por su destacada labor dinamizadora de la escena cultural y artística de la ciudad de Castelló y por su importante presencia en el panorama expositivo valenciano a lo largo de todos estos años, la misma que la ha convertido en un referente nacional y en una excelente representante del gremio.

Josep Soler Vidal 'Monjalés', Medalla de Sant Carles por la Universitat Politècnica de València.

Josep Soler Vidal ‘Monjalés’, Medalla de Sant Carles por la Universitat Politècnica de València.

Al artista Josep Soler Vidal, “Monjalés”, antiguo estudiante de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos, por su importante trayectoria creadora en el ámbito de la pintura, participando en grupos como Art Nou, Movimiento Artístico del Mediterráneo y Grupo Parpalló, y en muestras como la Bienal de Alejandría de 1959 y  la de Venecia de 1960 y 1976; así como por su compromiso socio-político, que le llevó a exiliarse durante más de cuatro décadas y hasta el año pasado en Bogotá (Colombia).

Sole Giménez, Medalla de Sant Carles por la Universitat Politècnica de València. Imagen extraída de su web.

Sole Giménez, Medalla de Sant Carles por la Universitat Politècnica de València. Imagen extraída de su web.

A la cantante Sole Giménez, antigua estudiante de esta Facultat, en reconocimiento a su importante y larga trayectoria musical como cantante y compositora, ahora que celebra treinta años en el mundo de la música, haciendo propia una particular combinación de estilos y géneros.

 

 

Monjalés, ¡qué bueno que viniste!

Monjalés, una trayectoria artística: 1953-2014
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 29 de junio y 7 de septiembre, respectivamente

Tiene 82 años muy bien llevados. Quién sabe si fruto de una vida dedicada con pasión al arte. Cuando habla de su obra, que arranca a principios de los años 50, la mirada parece regresar al instante de cada creación, emanando un brillo que diluye las tinieblas del pasado proyectando un gran chorro de luz hacia el futuro. La represión franquista, que le obligó a un exilio prolongado durante 46 años, apenas ha dejado huella en su figura, que se mueve impulsada por esa energía interior depositada en su dilatada producción. De hecho, diríase que ha salido indemne de tan tristes avatares, gracias al vital combate sostenido en cada una de sus obras. Ahora, de vuelta en Valencia, Monjalés (Albaida, 1932) puede disfrutar de la amplia retrospectiva que le dedican al alimón el Centro del Carmen y la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Monjalés en el Centro del Carmen de Valencia.

‘Casi que por ensalmo’, obra de Monjalés.

Josep Soler Vidal, Monjalés, comenta sus obras una por una, deteniéndose en aquellas que mejor explican cada etapa pictórica o marcan el salto hacia una nueva. Y la palabra salto es fundamental. “Cuando un pintor está sujeto a perpetuar la inutilidad de un momento en su día vivo, está condenado a morir”. Por eso Monjalés ha ido saltando de serie en serie, renovándose a cada instante, para no caer en esa trampa de la repetición a la que suele abocar cierta docilidad comercial. ¡Y eso que pudo hacerlo! Tras la Bienal de Venecia de 1960, en la que participó, la prestigiosa galería Marlborough quiso montarle una exposición que él rechazó. “Querían que hiciera el tipo de obra que había presentado en la Bienal, cierta abstracción revolucionaria, pero yo estaba en otra cosa y les dije que no volvía a la abstracción”.

Obra de Monjalés de su serie Pacto de las premoniciones.

Obra de Monjalés de su serie Pacto de las premoniciones.

Los seres aterrados que aparecen en su serie sobre la lucha, los vencidos y los torturados destilan idéntico terror al que manifiesta Monjalés por la repetición y el acomodado encasillamiento. Por eso en la retrospectiva de más de un centenar de obras, repartidas entre el Centro del Carmen y la Fundación Chirivella Soriano, se recogen las diversas etapas por las que ha ido saltando Monjalés: desde sus primeros paisajes de Albaida (“fuera de lo manido”), a sus últimas producciones en homenaje a la expedición botánica del Nuevo Reino Granada dirigida por Mutis, pasando por su serie El pacto de las premoniciones, en torno al jardín de las delicias de El Bosco, sus Itinerarios, su serie negra más constructivista, los mapas ibéricos, los derrotados o vencidos, ya más figurativos, o sus Hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

El Centro del Carmen acoge las 54 obras que van desde sus inicios paisajísticos al cuadro La paloma de la paz (1960), que Monjalés señala como el último de su serie plenamente abstracta. Cuando en 1954 viaja a Madrid, se queda impresionado con El jardín de las delicias de El Bosco, del que se sorprende que no fuera a la hoguera por esa obra repleta de provocativas escenas sexuales. Monjalés agrega elementos de ese cuadro a sus figuras en la serie sobre las premoniciones, dando como resultado un conjunto de piezas igualmente sorprendente. Otro viaje posterior a Bélgica le introducirá de lleno en el informalismo. “Entonces no había nadie informalista y hoy, en cambio, se hace mucho, lo cual me parece ridículo porque significa estar muerto”. Alain Robbe-Grillet, escritor y teórico del nouveau roman, o el poeta Paco Brines, figuran entre los compradores de sus obras informalistas.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Siempre en la búsqueda de nuevos caminos, ideas o formas de expresar lo que muerde por dentro, Monjalés empieza a enseñar la patita figurativa por debajo de la puerta de la abstracción, que es donde arranca la muestra de Chirivella Soriano. Allí, las figuras aparecen dolidas, derrotadas, vencidas o en abigarrada lucha contra la falta de libertad que por aquellos años 60 representaba el franquismo. “Son figuras suspendidas en el aire, que representan lo más denigrante, el sometimiento del ser humano a lo peor”. Obras que, como subraya Monjalés, están impregnadas de cierta lucha (pictórica y representacional) por “hacer y deshacer”. Pintura que, más que social, el artista entiende de “lucha y protesta contra el franquismo”.

Obra de Monjalés de su serie La lucha.

Obra de Monjalés de su serie La lucha.

Su serie Los hijos de España tiene el complemento idóneo del poema de Antonio Machado escrito sobre la pared, elegido por el propio Monjalés: “Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

Las cerámicas de la última planta, con fragmentos de Gaudí y referencias picassianas, su serie de sellos, nuevas sombras (con los pífanos de Manet), las oraciones comparativas y las “Adveraciones taléticas” completan el recorrido. “Siempre he pensado que la función del ser humano es hacer algo significativo o denunciar algo”. Ahora está enfrascado en su serie botánica, como “apología de la conservación de la naturaleza”. De manera que Monjalés, lejos de regresar a Valencia a lomos de cierta nostalgia, sigue mirando el futuro con insistencia creativa. Su inquietud no encuentra límite alguno en retrospectivas por amplias que éstas sean.

Detalle de una de las obras de Monjalés.

Detalle de la obra de Monjalés ‘Los derechos humanos’, de su serie Los sellos.

Salva Torres

De Rubens a Van Dyck y otras visiones

Programación 2014
Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana

Un repaso a las líneas generales de la programación del Consorcio de Museos para 2014 revela cierto aire sentimental. El grueso de las actividades previstas traza un dibujo cuyos contornos están delimitados por: conmemorativas, homenajes, exposiciones históricas, recuperación de artistas, muestras a modo de dedicatoria y retrospectivas. También hay exposiciones colectivas contemporáneas, apoyo al arte emergente y colaboraciones con otras instituciones, como las galerías de LaVAC, la Universitat de València o la Politécnica, que complementan esa mirada al pasado con una visión más actual.

Felipe Garín, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana. Fotografía: Miguel Lorenzo

Felipe Garín, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana. Fotografía: Miguel Lorenzo

Mirando hacia atrás nos topamos con una de las exposiciones estrella de la programación, según el Consorcio: De Rubens a Van Dyck. Colección Gerstenmaier. Esta muestra reúne la mayor parte de la pintura flamenca de la colección de Hans Rudolf Gerstenmaier y está previsto que pase por los museos de Castellón y Alicante, para finalizar su trayecto en el Centro del Carmen de Valencia a finales de noviembre. En esa misma línea, cabe destacar la recuperación de figuras como José Martínez-Medina, Monjalés, Arcadi Blasco, Antonio Cortina, Quico Torres, José Mingol, Antonio Marco, Ataulfo Argenta, o Javier Goerlich, junto a exposiciones dedicadas a Willy Ramos, Miguel Hernández, bocetos de imaginería valenciana (1939-1965), Llibrets de Falles o el Álbum Alcubierre de la Colección Abelló.

El homenaje a Soledad Lorenzo, cuya exposición con obras seleccionadas de los artistas de su propia colección ya está abierta al público, la dedicada a Elena Sorolla García (1895-1975) y Un segle de tebeos, igualmente homenaje a los dibujantes valencianos Rafael Boluda, Manuel Benet y Antonio Segura, se enmarca en la misma línea de recuperación del pasado. No tanto de recuperación, pero sí de mantenimiento de una exposición que llevaba camino de desaparecer, es la vuelta de Peregrinatio que se desarrolla en las ermitas de Sagunto, ahora con carácter bienal, y a cuyo frente se mantienen Tomás Ruiz y Fernando Castro.

Obra de Joan Forniés. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Obra de Joan Forniés. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

La sala La Gallera, con el certamen sonoro Off_Hz, del colectivo Audiotalaia integrado por Edu Comelles y Carlos Flores, y las exposiciones de Rebeca Plana y Agustín Serisuelo, abre la línea más contemporánea. Línea a la que se suman la muestra temática Ver visiones: Reinterpretando el presente, puesta en marcha por LaVAC y la Asociación Valenciana de Críticos de Arte, con comisariado de Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont, o Pam Pam, proyecto expositivo de la Universitat Politécnica de Valéncia y la Universitat de València, en el que artistas y gestores culturales noveles han trabajado mano a mano.

Lo mismo sucede con el proyecto 3CMCV de apoyo al arte emergente, en esta ocasión bajo el lema ‘La ventana indiscreta’, con los artistas David Trujillo, Gema del Rey y Yasmina Morán y Sergio Luna, o Arte último Alicante en la Lonja del Pescado. Las muestras de Antonio Alcaraz, en torno al patrimonio industrial, y de Joan Forniés, sobre el paisaje, junto a la instalación Prova de l’Àngel, de Javier Codesal, o la exposición Trazas, centrada en el grabado, completarían esta visión contemporánea, que el ilustrador Paco Roca viene a cerrar con su visión de Los Borgia, en forma de exposición y libro ilustrado.

Obras e instalación de Antonio Alcaraz. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Obras e instalación de Antonio Alcaraz. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Salva Torres

El papel, auténtico protagonista

El arte del papel, exposición colectiva
Galería Rosalía Sender
C / Mar, 17. Valencia
Hasta el 14 de diciembre

El muestrario es imponente: Alfaro, Toledo, Molina Ciges, Vento, Maestre Yago, Pagola, Monjalés, Castellano. Y así hasta un total de 19 artistas cuya obra en solitario ya ha sido objeto de singulares exposiciones en la galería Rosalía Sender que ahora, a rebufo de la crisis, los reúne a todos en una brillante colectiva. Rosa Torres, Balanzà, Manchas, Brecht, Granell, Salvador Victoria, Lucebert. Artistas de renombre para una exposición en torno al papel, protagonista material de una muestra cuya selección aviva la mirada del espectador por la indudable calidad de los representados. Richard White, Inmaculada Martínez, Juan Vida, Pérez Bermúdez: 19 artistas hermanados alrededor de El arte del papel, que hasta el 14 de diciembre permanecerá en Rosalía Sender.

Obra de José Vento en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de José Vento en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Con las navidades a la vuelta de la esquina, llevarse uno de esos papeles se antoja ocasión inmejorable de elevar el tono del consumo. Los hay de todos los estilos, desde la figuración más o menos velada, más o menos explícita e incluso grotesca, hasta la abstracción. Y los hay realizados con técnica mixta, a lápiz, a base de tinta china, acuarela, grafito o acrílico sobre cartulina, cartón y, principalmente, sobre el papel que da título a tamaña reunión de talentos.

Obra de Inmaculada Martínez en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

“Ante todo sinceridad”, decía Andreu Alfaro refiriéndose a su obra. En Rosalía Sender, esa honestidad queda reflejada en el jazz de minimalistas trazos. Y sinceridad que se observa en el conjunto, ya sea el bodegón de Molina Ciges o la “pintura de playas y bañistas” de Inmaculada Martínez, en esta ocasión concentrada en un par de sencillas figuras. Javier Pagola, para quien lo atractivo del abstracto residía en la liberación del cuadro de contenido y de sentido, muestra esa liberación en un par de obras, siendo así el único de los artistas expuestos que cuenta con dos trabajos.

Brecht, que ya expuso en la galería sus “dibujos alarmantes”, insiste en esa exclamativa atracción por la vida excesiva. Excesos que pueden verse en otras de las obras exhibidas, ya sea por la cadencia del color que explotan Rosa Torres, Bermúdez o Molina Ciges, o el riguroso trabajo formal de Castellano, Vento o Monjalés. La inquietante figuración corre a cargo de Richard White, Balanzà o Toledo, mientras el collage de Maestre Yago nos descoloca frente al rostro de Hopper. Como lo hace Juan Vida en su brumosa Notre Dame.

Obra de Maestre Yago en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de Maestre Yago en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

La variedad continúa en el taller de Manchas, o en ese soldado que Eugenio Granell muestra como si fuera una reliquia universal de la frustración ante un mundo tenebroso que parece confluir en “La casa está oscura” de Brecht. Y así, entre oscuridad y luminosidad, siguiendo el movimiento pendular de la crisis, que sin duda arroja sombras producidas por tanta demolición, al tiempo que abre agujeros por donde se filtra cierta luz, avanza la exposición El arte del papel. Una muestra colectiva en tiempos de ajuste económico que, sin embargo, permite al espectador deleitarse con una brillante selección de artistas y trabajos. Una veintena de obras en papel que Rosalía Sender muestra como antídoto visual a la penosa crisis.

Broken sibling, de Richard White en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Broken sibling, de Richard White en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Salva Torres

¡Fantástico! El arte se llena de agujeros

La imagen fantástica. Exposición colectiva
Centro del Carmen
C / Museo, 2
Hasta octubre

Resulta conmovedor el esfuerzo por definir lo fantástico en el arte. Carlos Arenas, comisario de la exposición La imagen fantástica, inicia así su aproximación al género: “Extraño, misterioso, grotesco, enigmático, fabuloso, monstruoso, onírico…Estos son algunos de los adjetivos que se nombran cuando hablamos de arte fantástico”. Para terminar reconociendo que definir ese arte “es una tarea compleja”. Y sin duda lo es, al menos para mentes tan razonables como las nuestras, las del ser contemporáneo magnetizado por el orden intrínseco del mundo que ha ido conformando la ciencia.

Entiéndase bien: no se trata de culpabilizar a la ciencia de nuestra incapacidad para abordar lo fantástico, sino de poner en su justo lugar a esa razón que nada sabe de lo inabarcable. He ahí el delirio de la razón: suponer que todo es entendible, abarcable, hecho a nuestra medida. Cumple su función, sin duda, la de hacernos la vida más cómoda y amable. Pero, a pesar de todo, lo incognoscible sigue ahí, siendo territorio de lo fantástico. Es más, nunca ha dejado de estar ahí, por mucho que nos hayamos vuelto extremadamente razonables.

El caballero y la muerte, Chema López. La imagen fantástica. Centro del Carmen

El caballero y la muerte, Chema López. La imagen fantástica. Centro del Carmen

Y ahí sigue, golpeando nuestra conciencia, que se defiende para no querer saber nada de ello. Para aproximarnos a esos agujeros negros que son la marca de lo real, de lo fantástico, el Centro del Carmen ha montado una exposición con medio centenar de obras perteneciente a 26 artistas. Una magnífica manera de acercarnos  a La imagen fantástica, en tanto reflejo de esa energía ciega que tiende a la aniquilación. Energía que los artistas seleccionados no dudan en representar bajo formas diversas: calaveras de muerte, pasiones destructivas mediante aquelarres, guerras, cocaínas, saltos al vacío e incluso la propia irracionalidad.

El principio del placer que parece haberse instalado en nuestra sociedad contemporánea dificulta el acceso a lo fantástico. Lo vemos como algo destinado al propio consumo placentero de imágenes. Y, sin embargo, los artistas de La imagen fantástica no dejan de invitarnos a ir un poco más allá. Nos invitan a tomar conciencia de lo que acontece tras la malla protectora del lenguaje excesivamente codificado. De manera que, apelando a lo fantástico, nos descubren el universo caótico a partir del cual entramos en el mundo y al cual nos debemos enfrentar.

El irracional, Horacio Silva. La imagen fantástica. Centro del Carmen

El irracional, Horacio Silva. La imagen fantástica. Centro del Carmen

Los hay, como Horacio Silva, que sitúan lo real en la propia irracionalidad, en forma de cabeza canina desdoblándose del rostro humano. Chema López también sitúa la animalidad como reverso del sujeto, confrontando el caballo y la esquelética muerte. A Monjalés, el dolor de lo real le viene de cierta negrura interior, social, que el artista ubica en torno a los hijos de España, criaturas sometidas al pico y la destrucción. Benlliure, Segrelles y Sabater toman a la mujer como figura de lo fantástico, encarnación de sueños y pesadillas producto de pecados más o menos capitales. Y así hasta ir dando entrada a la crispación provocada por la guerra (Josep Renau, Equipo Crónica, Joan Castejón), los demonios interiores (Manolo Gil) o la monstruosidad de cierta degeneración humana (José Jardiel, Rafa Calduch, Juana Francés, Pepe Azorin).

Esa irracionalidad, en tanto sinsentido aniquilador, es la que llena de agujeros negros la malla protectora de la razón. Los 26 artistas de La imagen fantástica se hacen cargo de esa energía destructora volcándola en su obra. Es la única forma que tenemos los humanos de acceder a lo incognoscible, sin quemarnos, sin abismarnos en el vacío que proyecta lo real. Para ello se hace imprescindible tomarnos el arte en serio, hurgar en sus entrañas, que son las nuestras, en lugar de pasearnos apaciblemente por delante de las obras. Si el artista corrió un riesgo al pintar, movilizado por la energía que golpeaba su enardecida conciencia, el espectador también debe sentir ese pálpito conmovedor. De lo contrario, nada fantástico sucederá.

La cocaína, Daniel Sabater. La imagen fantástica. Centro del Carmen

La cocaína, Daniel Sabater. La imagen fantástica. Centro del Carmen

Salva Torres