Arden, el que a buen árbol se arrima…

20 años de la compañía Arden
Exposición comisariada por Isabel Mañas
Jueves 16 de abril
Gala conmemorativa
Viernes 24 de abril
Sala Russafa
C / Dènia, 55. Valencia

La compañía Arden toma su nombre de un bosque cercano a la ciudad natal de Shakespeare, Stratford-upon-Avon, del que hoy día solo queda un árbol. Desde 1995, cuando la fundaron Juan Carlos Garés y Chema Cardeña, el panorama cultural nacional y valenciano también se ha ido despoblando. Pero, como el árbol del bosque por el que paseó el dramaturgo inglés, esta formación veterana de la escena valenciana resiste y celebra su vigésimo aniversario con una exposición y una pequeña gala.

En dos décadas ha llevado a escena 24 montajes que incluyen grandes éxitos como ‘La puta enamorada’, ‘El idiota en Versalles’, ‘RIII’, ‘8 Reinas’ o la reciente ‘Alicia en Wonderland’, entre otros. Espectáculos en los que ha ofrecido nuevas visiones sobre personajes históricos entre los que se encuentran William Shakespeare, Isabel La Católica, Molière, Velázquez, Casanova, Sócrates o Robespierre y por los que ha recibido más de 70 reconocimientos en certámenes nacionales y autonómicos como los Premios de las Artes Escénicas de la GV, los Premios Abril, los Premios Max Aub, el Premio de la Crítica de Barcelona y los Premis Butaca, así como los Premios Max.

La compañía Arden al completo. Fotografía: Juan Terol. Cortesía de Sala Russafa.

Imagen de los profesionales técnicos, artísticos y administrativos de la compañía valenciana Arden Producciones. Fotografía: Juan Terol. Cortesía de Sala Russafa.

Dos décadas en las que han contado con la colaboración de grandes profesionales de las artes escénicas valencianas, nacionales e internacionales, como Michael McCallion, Carme Portaceli, Vicent Vila, Carles Alfaro o Josep Solbes, entre muchos otros, ya que sólo la lista de actores que ha intervenido en sus montajes incluye a nombres destacados de la escena valenciana como Amparo Vayá, Toni Aparisi, Juan Mandli, Josep Manel Casany, Ruth Lezcano, Rosa López, Jerónimo Cornelles, Pascual Peris, Álvaro Báguena, Enric Juezas, Rafa Alarcón, Iria Márquez y un larguísimo etcétera.

Además, la formación ha impulsado la creación de Sala Russafa, un centro cultural con 2.000 m² destinados a la producción, docencia y exhibición de las artes escénicas. Y, sobre todo, Arden ha sobrevivido al teatro. «Mantener viva una compañía teatral en Valencia durante 20 años es casi un milagro, así que queremos celebrarlo», reconoce Cardeña. Su aniversario coincide con el de formaciones como Albena, La Hongaresa o El Micalet. «A mediados de los años 90 se desmanteló el Centro Dramático de la Generalitat y los profesionales de las artes escénicas nos dimos cuenta de que teníamos que generar nuestras propias compañías para poder trabajar en Valencia. La suerte es que aquella cantera era increíble y de allí surgió gente que hoy día, a base de mucho esfuerzo, seguimos en pie» apunta el dramaturgo, profesor, actor y director.

La otra cara reconocible de Arden es Juan Carlos Garés, aunque todavía hay quien no los distingue. «Cuando no nos conocíamos, la gente me confundía con Chema, me decía que me había visto en obras en las que salía él, era bastante curioso. Al fin nos encontramos y supe que a él le pasaba lo mismo, hasta me enseñó el borrador del primer acto de una obra inspirada en aquella situación. Era el germen de ‘La Estancia’, que se convirtió en nuestro primer espectáculo y fue uno de los momentos creativos más bonitos de mis 33 años en esta profesión», recuerda Garés.

Escena de 'La puta enamorada', una de las obras de Arden Producciones.

Escena de ‘La puta enamorada’, una de las obras de Arden Producciones.

A sus 50 años, sigue teniendo las mismas inquietudes que cuando empezó: «Sin carácter emprendedor, es absurdo querer dedicarse a las artes escénicas porque en esta profesión hay que buscarse la vida. Lo bueno es que estamos en contacto con la gente joven, tanto en la Sala como en nuestros montajes, donde intentamos que siempre haya un nuevo talento entre el reparto, y vemos que hay relevo en las nuevas generaciones «, afirma el actor y productor.

La tercera pata de la compañía, quizá menos visible, es el músico David Campillos. «Empecé a trabajar con Arden cuando cumplían diez años y una década más tarde he de reconocer que me han permitido crecer muchísimo profesionalmente», comenta Campillos, quien se dedica a la producción y gestión tanto del centro cultural como de la compañía, siendo responsable de la programación de conciertos en Sala Russafa y de la ambientación musical de muchas de las piezas de Arden. «Solo pongo la cara cuando salgo al escenario para tocar en algunos montajes, el resto del tiempo estoy en los miles de detalles que necesita una obra para salir a escena cada día. La gente no se imagina cuánto trabajo supone, pero los que nos quedamos en las bambalinas también estamos enganchados al veneno del teatro» reconoce el tercer socio de la compañía valenciana.

Elenco de 'Alicia en Wonderland', obra de Arden Producciones.

Elenco de ‘Alicia en Wonderland’, obra de Arden Producciones.

Exposición y gala conmemorativa

Con la apertura en 2011 de Sala Russafa, Arden ha podido llevar a las tablas propuestas con mayor riesgo artístico y económico, haciendo evolucionar el sello de esta compañía de autor, que va a la raíz del teatro, centrando el peso de las producciones en el texto y la interpretación actoral. «Creo que es inevitable evolucionar si estás 20 años creando espectáculos, pero nuestras obras siguen teniendo un carácter propio y muy reconocible», afirma Cardeña, dramaturgo y director artístico de la compañía. El suyo es teatro que se inspira en el pasado, retomando personajes históricos, autores y estilos del teatro clásico, combinando realidad y ficción. Las obras de Arden miran atrás para entender el presente y ofrecer un punto de vista con el que enfrentarse al futuro.

«El nuestro lo vemos complicado, sinceramente. Lo llevamos viendo así desde que empezamos, pero ahora la precariedad de las artes escénicas es muchísimo mayor, así que queremos celebrar este aniversario porque no sabemos si vendrán otros después». Para hacerlo, el 16 de abril inauguran una pequeña muestra comisariada por Isabel Mañas en la que se incluyen carteles originales, recortes de prensa, vestuario, galardones y fotografías que sintetizan la experiencia de las más de 2.000 funciones que ha ofrecido la compañía valenciana desde el 95 en ciudades de toda España y en giras por Latinoamérica.

Además, el 24 de abril realizarán en el centro cultural de Ruzafa una pequeña gala en la que harán repaso a su trayectoria con la colaboración de una veintena de representantes de la escena valenciana entre los que se incluyen Juan Mandli, Mª Ángeles Marchirant, Cristina Pitarch o Amparo Vayá, entre otros.

Además, se ofrecerá un adelanto de la película del realizador Vicente Monsonís que ha llevado al cine uno de sus últimos espectáculos, ‘Matar al Rey’. Ése es uno de los proyectos más inmediatos de Arden para 2016. También está la realización de una nueva pieza que siga la estela marcada por ‘Revolución!’ y ‘Alicia en Wonderland’, combinando música en directo y análisis político. Y la creación de un nuevo espectáculo para niños basado en un popular personaje de la historia española. «Pero nuestro proyecto más importante, el que nos hace más ilusión, es cumplir 21 años en activo. Y 22, 23… todos los que podamos», confiesa Cardeña, quien se muestra absolutamente convencido de que siempre hay alguna manera de levantar el telón.

De izquierda a derecha, Juan Carlos Garés, Chema Cardeña y David Campillos, socios de la compañía Arden. Foto: Juan Terol.

De izquierda a derecha, Juan Carlos Garés, Chema Cardeña y David Campillos, socios de la compañía valenciana Arden Producciones. Foto: Juan Terol.

 

Sala Russafa: reinventando los clásicos

III Festival de Talleres de Teatro Clásico
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Hasta el 6 de julio

La enseñanza del arte dramático es una de las facetas de la Sala Russafa, un foco cultural en el barrio del mismo nombre que lucha contra viento y marea para aguantar el tirón de la crisis. A sus aulas han acudido este curso 76 alumnos de los que 24 son menores, un número superior a los anteriores, que demuestra que la afición crece.

Fruto de esa labor pedagógica es la tercera edición del Festival de Talleres de Teatro Clásico, que se celebra hasta el 6 de julio. “Difundir el teatro de corte clásico es uno de los motivos por los que creamos Sala Russafa, junto a la voluntad de apoyar a las nuevas generaciones de la escena valenciana, tanto en la formación como en la exhibición”, explica Chema Cardeña, director del Festival.

Figuras imperecederas y dramas eternos protagonizados por Don Juan, Otelo o Romeo y Julieta han sido reinventados para adaptarlos  al público contemporáneo de forma que su esencia cale y perdure. Beber en estas caudalosas fuentes  de sabiduría y conocimiento del alma humana es la base de la formación actoral que durante cinco meses ahonda no sólo en las técnicas de interpretación, sino también en otros aspectos del oficio. Así, los estudiantes deben escribir o reescribir textos para los personajes que interpretan, diseñar el vestuario, el cartel o escenografía de las piezas, entre otras de las muchas tareas relacionadas con el montaje de una pieza.

Integrantes de la compañía que representa 'Otelo'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Integrantes de la compañía que representa ‘Otelo’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“El trabajo es muy distinto al que se realiza para un montaje teatral al uso, aquí hay mucho más tiempo y los actores tienen una implicación mayor en el resultado final”, dice  Cardeña. “Esto hace que las obras sean arriesgadas y rupturistas con el concepto más conservador de representación, llevando al escenario la investigación que en muchas ocasiones precede a la creación de un espectáculo”.

El cartel de esta tercera edición del Festival  incluye cuatro montajes: uno de actores aficionados, dos de profesionales y una compañía invitada.  El primero, Don Juan de tod@s se representó del 12 al 16 de junio, una pieza en la que conviven todos los Don Juanes que crearon Molière, Zorrilla, Lord Byron o Tirso de Molina.

Fiesta Shakespeare

Seguirán distintas versiones y adaptaciones de piezas de William Shakespeare, coincidiendo con la celebración del 450 aniversario del nacimiento del autor inglés. Romeo x Julieta, del 19 al 22 de junio, sitúa la apasionada historia de amor imposible en el Flower Power de los años setenta, en una comuna hippie que prepara la representación de los amores prohibidos entre los Capuleto y Montesco. Los alumnos del taller  llevan a las tablas un montaje novedoso, apoyado en la música de la época, que va mostrando paralelismos entre lo que ocurre en la comuna y lo que viven los personajes de la pieza más popular del dramaturgo inglés.

La tercera propuesta es El moro de Venecia (Otelo), del 26 al 29 de junio, cuando se cumplen más de 400 años desde su primera representación. Un nuevo acercamiento a esta pieza en la que tiene especial relevancia la expresión corporal y la danza. Los integrantes del curso de interpretación para profesionales de Sala Russafa parten de la simbología animal para recrear un mundo en el que dominan los instintos y emociones más primitivas.

El Festival culmina con la compañía de Teatro de Sombras Avoramar. Mariola Ponce y Vicent Ortolá (Teatres de la Llum) dirigen a un grupo de discapacitados físicos e intelectuales que encuentran en las artes escénicas una herramienta para integrarse, expresando inquietudes y aptitudes a través de su experiencia de la interpretación. Por tercer año consecutivo visitan el Festival, en esta ocasión con Enfadados con Shakespeare (6 de julio), un montaje en el que todos los miembros de la compañía aportan su particular visión de las emociones encontradas que tan bien supo retratar el autor inglés a través de sus personajes.

Sala Russafa pone a disposición del público un abono por 18€ para disfrutar de las cuatro propuestas de este Festival en el que se espera alcanzar el éxito de anteriores ediciones, con llenos prácticamente diarios. “Los espectadores tienen la oportunidad de descubrir nuevos talentos y de acercarse a piezas y personajes clásicos desde puntos de vista muy distintos a lo habitual” explica su director. “Al mismo tiempo a los actores, les damos lo fundamental: la opción de que les vean haciendo su trabajo”., concluye Cardeña.

Escena 'Romeo y Julieta'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena ‘Romeo y Julieta’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Bel Carrasco

Mensajes de ultratumba

Y en polvo te convertirás. Nieves Concostrina
Museo del Silencio
Cementerio de Valencia

Algunos cementerios son auténticos museos al aire libre, espacios de relajación y sosiego, donde los vivos rinden homenaje a la memoria de los muertos. El Museo del Silencio se denomina una zona del General de Valencia por la que existen diversas rutas que jalonan  sus hitos más notables: panteones, esculturas, bustos, bajorrelieves, estelas funerarias. A este patrimonio plástico se suma un legado literario en forma de epitafios, unos formulados por el fallecido y otros por los allegados; unos de contenido trascendente y otros poéticos e incluso humorísticos, que el humor negro tiene muchos adeptos en el más allá.

“Aquí yaces y haces bien. Tú descansas, yo también”, es uno de los que se pueden leer en el Cementerio de Valencia, incluido en un libro peculiar recientemente editado, Y en polvo te convertirás, de la periodista Nieves Concostrina. Ilustra la tumba de Román, un personaje solitario y entrañable que hacía pequeños recados para la librería Solaz, cuyos propietarios sufragaron el nicho. “La frase la decía él con frecuencia y nos pareció adecuada como despedida”, comenta el historiador Rafael Solaz.

“Conste que yo no quería”, “Estoy muerto. Enseguida vuelvo” o “Estoy aquí en contra de mi voluntad”. Son tres perlas selectas en esta colección de adioses.

Cementerio de Valencia. Imagen de El Mundo

Cementerio de Valencia. Imagen de El Mundo

Quien más o quien menos ha pensado alguna vez en cuál sería su mensaje de ultratumba preferido, una última frase que dejar como recuerdo a este mundo cruel. En Internet circulan infinidad de epitafios falsos atribuidos a las celebridades que se difunden en alas del morbo, la curiosidad y la ironía. El “Perdone que no me levante”, falsamente atribuido a Groucho Marx, es uno de los más famosos y  encabeza la columna de Maruja Torres en El País. Es sólo uno entre un millón: “Desde aquí no se me ocurre ninguna fuga”, de J.S. Bach, o “Aquí yace Moliére el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y la verdad es que lo hace bien». O el atribuido a Sade, “Si no viví más fue porque no me dio tiempo”.

A diferencia de estas sentencias espurias, los epitafios del libro de Concostrina son todos auténticos, documentados con fotos, datos y fechas. Fueron cosechados en el programa, No es un día cualquiera, dirigido por Pepa Fernández en Radio Nacional, con la colaboración de 153 voluntarios que han fotografiado las tumbas más curiosas, algunas con efigies de perros, y las leyendas más ocurrentes. Los epitafios localizados en las necrópolis de Elda, Castellón, Altea o Benigánim son algunos de los mensajes de difuntos fallecidos en nuestra Comunidad que ilustran el libro.

Como colofón, conviene recordar que los cementerios son algo relativamente nuevo en la sociedad española, pues la antihigiénica costumbre de enterrar a los muertos en las iglesias, previo pago de un sustancioso estipendio, se prolongó hasta el siglo XIX. El rey Carlos III y luego Pepe Botella fueron los primeros que promulgaron leyes al respecto, demostrando un ansia civilizadora que no llegó a calar en el pueblo hasta pasado cierto tiempo.

Cementerio de Valencia. Imagen cortesía de Rafael Solaz

Cementerio de Valencia. Imagen cortesía de Rafael Solaz

Bel Carrasco