Les Amours y la modernidad líquida

Les Amours. Premio Nacional de Dibujo DKV-MAKMA (V edición)
Pilar Consuegra Romero
MuVIM
Hasta el 28 de febrero de 2020

Nacido en 2015 con el fin de impulsar el talento de creadores españoles contemporáneos, el Premio Nacional de Dibujo organizado por DKV seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, -cuyas tres últimas ediciones ha acogido el MuVIM- muestra el proyecto ganador de una convocatoria pública y abierta, con la que busca aportar una experiencia expositiva didáctica, enriquecedora y capaz de generar debate, y aunque los artistas galardonados en los años anteriores, poco o nada tienen en común en técnica ni estilo, la organización tiene en su ADN hacer fácil la comprensión de los proyectos seleccionados.

Detalle de «Les amours», (bolígrafo, y t/m s/p) de Pilar Consuegra Romero. Foto: Francisco Cardador.

Pilar Consuegra Romero, indaga en el concepto de amor romántico, y para ello, se adentra en el clásico literario Les Liaisons dangereuses (1782) de Pierre Choderlos de Laclos, título considerado como obra maestra de la literatura francesa del s. XVIII, a pesar de haber caído en el olvido a lo largo de todo el s. XIX, redescubierto a principios del s. XX y llevado a la gran pantalla bajo el título “Las amistades peligrosas” primero por Roger Vadim (1959, con Jeanne Moreau, Gerard Philipe y Boris Vian), y treinta años después por Stephen Frears, (1988, con Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer y Keanu Reeves) para hacer la última versión conocida Milos Forman bajo el título, “Valmont” (1989, con Colin Firth, Annette Bening y Meg Tilly).

Panel que enfrenta al cubo del MuVIM en «Les Amours», de Pilar Consuegra Romero. Foto: cortesía del MuVIM.

Cada uno de los tres films muestra revisiones diferentes sobre una misma obra literaria, miradas, eso sí, que abordan el referido concepto de amor romántico y de cortejo que se camufla entre los enredos y buenos modales durante la acción de seducir, y que Consuegra Romero pone oportunamente sobre la mesa para abrir el debate de las contradicciones sociales respecto a la afectividad y los arquetipos de relación sin normas, por las que no recibe el mismo trato social un personaje masculino (en la obra el Vizconde de Valmont) que un personaje femenino (Marquesa de Merteuil).

V edición del Premio Nacional de Dibujo DKV MAKMA. Les Amours de Pilar Consuegra Romero
Detalle de Les Amours, de Pilar Consuegra Romero. (bolígrafo y t/m s/p). Foto: Francisco Cardador.

Pero el proyecto no se detiene aquí, y las reflexiones se adentran en el paralelismo existente entre la etapa de la decadente Francia prerrevolucionaria del s. XVIII que describe Chordelos de Laclos, época de amores múltiples, confusos, o libertinos, y el periodo actual, en el que también prima la máscara y el disfraz  trasladado a las redes sociales para expresarse en dos conceptos muy de moda, como el “poliamor” o “el anarquismo relacional”.

Dos momentos de transformación indentitaria que tienen en común lo instantáneo, y donde cada vez  parece importar menos la magia del cruce de una mirada, el sentido del olfato en la cercanía física, o la solidez que aporta el hecho de cultivar una relación con paciencia, esmero y sin limitaciones, preceptos que parecen de otro tiempo.

Imagen nocturna del panel frontal de la exposición hacia el exterior. Les Amours, de Pilar Consuegra Romero. Foto: cortesía del MuVIM.

Así, con deseo de inmediatez, lo virtual y lo virtuoso se funden y confunden como el sonido de sus propias fonéticas, y en este punto, se antoja una oportunidad poder  ir mano a mano con una exposición de dibujo que incita a hurgar en la trama de las amistades peligrosas o el amor romántico del Rococó para mirarnos en nosotros mismos, de fuera hacia adentro.

“Con nuestro culto a la satisfacción inmediata, muchos de nosotros hemos perdido la capacidad de esperar”

                                                                                     Zigmunt Bauman

En cuanto a la formalidad estética, Consuegra Romero revisa a François Boucher (1703-1770) de estilo galante propio del Rococó, singular también por sus escenas mitológicas, Jean-Honoré Fragonard, (1732-1806) distinguido por la exuberancia o el hedonismo, y en concreto Jean-Antoine Watteau, (1684-1721) que aporta las maneras tanto del primer rococó como del último barroco francés con escenas de cortejo amoroso y diversiones. Ya en el s. XX, la suerte de la yuxtaposición y distancia de planos conduce a Marc Chagall (1887-1985) cuando coincide con sus gamas de azules.

Detalle de Les Amours, de PIlar Consuegra (bolígrafo y t/m s/p). Foto: Francisco Cardador.

Técnicamente hablando, los dibujos de Consuegra Romero son trazos realizados con bolígrafo (bic) y/o rotulador sobre papel, creaciones y recreaciones en clave figurativa que para enfrascarse en la realidad de cada proyecto va trazando compulsivamente, y en los que generalmente se manifiesta muy crítica con los muros que construyen las sociedades de Occidente. 

 “Un dibujo es simplemente una línea que va a dar un paseo.”

 Paul Klee

Vicente Chambó, 02 de diciembre de 2019

En la imagen de portada Pilar Consuegra e Inés de Paula durante el montaje del Cubo exterior del MuVIM (16 de diciembre de 2019) Foto: Vicente Chambó.

Zygmunt Bauman y la cleptomanía del tiempo

MAKMA ISSUE #01
Opinión | Andrés Herraiz (investigador del departamento de Historia del Arte de la Universitat de València)
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

La narrativa de Bauman (1925-2017), en tanto que producto de la contemporaneidad más absoluta, fluctúa entre el ayer y el hoy para terminar por convertirse en un texto premonitorio, traído desde el pasado más próximo para advertir al lector de las consecuencias de la vorágine en la que viene inmerso desde hace ya algunas décadas.

Hablar de Bauman es hablar de modernidad líquida, concepto ligado de manera inexorable al sociólogo y que ha sido el punto de partida de otros muchos estudiosos en torno al tiempo, la realidad y el individuo en su paso por ambos. El sociólogo y ensayista judío, de origen polaco, sin duda ha bebido de su propia tradición cultural y herencia hebrea para configurar, a través de la cosmovisión contemporánea, una explicación plausible a los procesos que hoy nos acontecen y que semejan dar forma a las dinámicas a través de las cuales nos relacionamos como sujetos. Inserto en este panorama, en cierta medida apocalíptico, el término “modernidad líquida” parece adherirse a todo aspecto de nuestra cotidianidad. Este concepto, en las antípodas de la resistencia a la que parece asociarse la “modernidad sólida”, remite a la impaciencia, a la futilidad del tiempo y al rechazo de la dilatación del placer en pro de sensaciones breves, pero intensas, mutables e inconstantes.

Página inicial del artículo publicado en MAKMA ISSUE #01.

Como respuesta a muchos de los interrogantes que nos plantea la modernidad líquida, inserta en la obra del mismo Bauman, se halla la idea de reajustar o resignificar la noción “tiempo”. En relación con esta resignificación de lo sólido en su paso a estado líquido, no solo el tiempo muta, sino que también la identidad será otro de los principales objetivos de esta modernidad líquida, que terminará por inundar todos los ámbitos del ser. Prueba de ello, en la última década hemos asistido al nacimiento de términos como el de “género fluido”, de Judith Butler. La idea orbita entre el repensar y subvertir la manera en la que concebimos la realidad en relación con el individuo del siglo XXI, aquel que transita entre los espacios “muertos” del tiempo y, en ultima instancia, fluye con los mismos.

A la hora de abordar la impaciencia como rasgo definitorio de nuestra sociedad, se torna imperativo acudir al factor “tiempo”, antes mencionado. El mismo Bauman hace referencia, en su texto ‘Los retos de la educación en la modernidad líquida’, a este ente abstracto como: “El tiempo es un ladrón”, situándose esta afirmación en las antípodas de la educación bajo la cual hemos crecido y en la que el tiempo no era algo que había que gastar o consumir de forma ansiosa, sino un bien muy preciado, áureo, y cuyo empleo habría de ser la consecuencia de meditadas reflexiones en torno a aquello que ha importado al individuo desde sus inicios: el yo y el mañana.

Acudimos, por tanto, a un truncamiento radical de nuestra percepción del mundo, cuyas grietas se extienden por los museos y galerías, por las redes y espacios en los que transitamos. Lugares en los que en la lejanía aún podemos escuchar los ecos que dejaban cada domingo los asiduos al arte de folletín. Hoy estos espacios han sido subvertidos y, siguiendo los principios de la liquidez más absoluta, albergan los happenings y performances que permiten al individuo fluctuar entre el ser y el estar. Ambos verbos, testigos del devenir de las sociedades hacia nuevos paradigmas, en los cuales el aquí y el ahora se resignifican en pro de un todo.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

En este sentido, la sociedad que Bauman presenta se encuentra fagocitada por la cultura del readymade, la fastfood y el takeaway. Una sociedad donde los conocimientos, al igual que los cartones que cobijan los bienes que consumimos, son desechados por su valor, ya sea transitorio o efímero.

Uno de las paradigmas de la teoría de Bauman se encuentra en la figura del youtuber. Un ser divinidazo por los adolescentes (y no tan adolescentes), que invade sus hogares y se manifiesta como próximo, aunque se encuentre a miles de kilómetros. Un individuo capaz de decir que es #Trendy o que es #Mebajodelavida, solo con un click.

Llegados a este punto, se torna necesario ahondar en el giro a través del cual se genera un antes y un después, un nosotros y un ellos, la cabriola a través de la que uno pasa de ser de una generación a pertenecer a otra, propia de aquellos a los que la pedagogía contemporánea denomina “nativos digitales”. Estos planteamientos encuentran su paradigma en la figura de los hoy conocidos como “influencers”. La obra de Judith Butler ‘Deshacer el género’ ya advertía de las etiquetas que en cuanto a sexualidad terminaron por definir las identidades contemporáneas.

Hoy por hoy, la maniquea identificación hombre-mujer ha quedado obsoleta e, incluso, la polaridad heterosexual y homosexual ha terminado por quebrarse frente a la llegada de los #NoGender o del adalid de la modernidad líquida, que hoy denominamos “poliamor”.

Actualmente, podemos considerar que entrar en los pros y contras de las consecuencias de la modernidad líquida es una polémica con una obsolescencia muy próxima, pues en el tiempo que el individuo se debate entre las posiciones más continuistas de este tipo de planteamientos y modos de concebir el mundo, la propia fluidez de su realidad ya lo ha fagocitado y consumido. Muchos de los aspectos que subyacen en los planteamientos de Bauman nos hablan de los futuros utópicos de Huxley y las distopías de Orwell, las cuales no nos auguran un porvenir muy idóneo. Frente a esta situación, el individuo se encuentra delante de numerosas diatribas en las cuales apenas puede detenerse, terminando por verse imbuido por una realidad pseudoparanóica en la que el mismo tiempo le está echando mano a la cartera.

El artista Graham Bell como ‘Geyserbird’, proyecto de ‘Impure’, de la artista Anna Maria Staiano. Fotografía de Toni Cordero.

Andrés Herraiz

Paquita Salas, la serie que arrasa entre los millennials

Quizás no conozcas a Paquita Salas o puede que hayas oído hablar de ella. El porqué de su éxito sin duda radica en la confluencia de una política de marketing incisiva y cercana, que ahonda en las emociones más primarias del individuo y en la comicidad que, de manera generalizada, emerge de aquellas personas que, en los limites de la obsolescencia tecnológica, aspiran a subirse al carro de las relaciones 2.0.

Paquita, la protagonista de una de las últimas apuestas de Nettflix es un constructo nacido de las mentes de los guionistas y directores Javier Calvo y Javier Ambrossi, hoy conocidos como los Javis. Un personaje esperpéntico e histriónico encarnado por el “new talent” español Brays Fernández Vidal, hecho que convierte a Paquita en un adalid de la modernidad líquida en el cual pasado y presente se funden para conformar un personaje atractivo tanto para los millennials que crecieron viendo A las 11 en casa, como para los que conocieron el vinilo, no hace mucho.

La webserie, a modo de crónica grotesca de nuestra realidad ha sido premiada en cuatro ocasiones, encontrándose entre los galardones el premio Cosmopolitan 2016 a Mejor serie, junto con las distinciones obtenidas en los premios Feroz a mejor actriz de reparto, mejor actor protagonista y mejor serie de comedia.

La última temporada, salió el pasado 29 junio para invadir tablets y portátiles, tanto dentro como fuera de nuestro país, pero ¿por qué Paquita Salas se ha convertido en un éxito transoceánico? Superando el millón de visualizaciones algunos de sus vídeos promocionales lanzados a través de la plataforma YouTube atestiguan la adhesión masiva a este serial, destinado a los miles de espectadores que ya cosecha la plataforma Nettflix.

A la hora de adentrarnos en el audiovisual contemporáneo, con el fin de vislumbrar el porqué del éxito de Paquita, hemos de concebir esta webserie como un producto nacido de la contemporaneidad más absoluta destinado al público millennial, aquel perteneciente a una generación en la que confluyeron los disquetes y los USB, y en la cual pasamos de rebobinar las cintas VHS, a la selección de escenas con comentarios del director que nos permiten los DVDs.
Paquita Salas por tanto es una serie creada por y para estos milleninals. En ella, bajo la idea de “Todo pasado fue mejor” habitan los ecos de un ayer glorioso regido por lo solido e inmutable frente a la realidad cambiante, y en algunas ocasiones confusa del hoy. Todo ello orquestado por un electo de actores y actrices que hacen del serial una apuesta confiable.

"Vinilos de Dolly Parton y Teresa Rabal, dos disquetes, cuatro cintas y un cassette". Fotografía de Andrés Herraiz.

«Vinilos de Dolly Parton y Teresa Rabal, dos disquetes, cuatro cintas y un cassette». Fotografía de Andrés Herraiz.

Si bien la serie está realizada para aquellos nacidos entre 1982 y 2002, siguiendo las teorías generacionales de William Strauss y Neil Howe, muchos de los nacidos a mediados del siglo pasado verán en la vida de Paquita un espejo en el que mirarse. Si bien el argumento de la serie nos habla de una representante de actores, más concretamente de actrices, venida a menos, bajo el entramado tragicómico del serial se esconde la atávica lucha entre modernidad y tradición. Todo ello recubierto de una patina de estilo remember que combina canciones de Rosalia, una de las cantantes más escuchadas por los millennials del 2000, junto con grandes éxitos de Rocío Jurado, versionados para la serie. En ocasiones melancólico, el argumento profundiza en las situaciones cotidianas en las que nos vemos inmersos día a día, abogando por una crítica al ferviente capitalismo que fagocita nuestros locales y tiendas de barrio para sustituirlos por Tigers o Panarias.

Realizada con acierto para los biorritmos de los nativos digitales, los capítulos no duran más de 25 minutos y presentan numerosos planos, cambios bruscos entre las escenas y un movimiento continuado que invita a pensar que formamos parte de una serie en la cual abundan los planos subjetivos. Las interacciones de los y las protagonistas directamente con la cámara son un ya ajado recurso por parte de seriales estadounidenses de gran éxito como Modern Family, que transforman aquello que vemos en una sátira de la vida real a través del Mockumentari o falso documental. La dosis perfecta para satisfacer la pulsión escópica del individuo posmoderno, ávido por mirar sin ser visto, configurando este en la visión su condición de estar, y por ende de ser. Por todo ello Paquita Salas se erige como paradigma de webserie atractiva para la conocida como “Generación Y”, interesada por los cambios tecnológicos acontecidos en las últimas décadas, hiperconectada a una realidad en la cual las fronteras y las identidades se han disuelto en la liquidez más absoluta.

Paquita Salas comiéndose un torrezno en Chueca, Madrid.

Paquita Salas comiéndose un torrezno en Chueca, Madrid.

Posiblemente la participación de Brays Efe, sea clave para comprender la fluidez que invade todo el argumento del serial y que comienza presentándonos a un actor con las tablas suficientes para hacer de señora cincuentona, aficionada al Larios y como no, a los torreznos. Un personaje carismático y cercano que ha accedido a nuestros hogares a través de la web, concretamente a través de los numerosos videos promocionales en los que Paquita interactua con personajes del panorama televisivo español, como Amaia y Alfred, nuestros representantes en Eurovsión 2018, y de ámbito internacional como los actores protagonistas de la afamada serie Stranger Things.

Con todo, la webserie no deja indiferente al espectador ya que lo interpela desde su realidad, ridiculizando el mundo del cine, del teatro y del arte en general. Una sátira constante en la que nos sentimos inmersos y nos dejamos llevar por un humor incisivo y ácido que tiene por objetivo lo minimal, las reducciones de paella y los coaches New age. Un mundo en el que espectáculo y arte se hermanan para conformar una realidad en la cual los selfies, el Instagram y los followers dan fe de nuestra existencia misma, en la que anteponemos el estar por encima del ser.

Brays Efe como Paquita Salas

Brays Efe como Paquita Salas

El graffiti coge velocidad en Mr. Pink

‘Ultra Dinámica’, de Felipe Pantone y Demsky
Galería Mr. Pink
C / Guillem Castro, 110 . Valencia
Hasta el 7 de febrero

La actriz Gwyneth Paltrow y su novio Chris Martin han comprado esta semana una obra de Banksy, el más famoso graffitero, por medio millón de euros. Al cantante Justin Bieber le dio recientemente por pintar en el muro de una calle durante su gira por Australia, en un país que pena con siete años de prisión a quien ejerza esta práctica callejera. Ya hay hasta certámenes de graffiti, como el de Linares, y espacios de solera, como la pionera Tate Modern de Londres, que acogen exposiciones dedicadas al arte urbano. ¿Estamos ante un boom del graffiti? ¿Ha pasado de ser un “acto vandálico” a convertirse en arte que cotiza al alza? ¿Ha dejado de tomar a las paredes de la ciudad como exclusivo lienzo de su práctica artística, para ocupar las paredes más prestigiosas de galerías y museos?

Obra de Felipe Pantone para la exposición 'Ultra Dinámica'. Imagen cortesía de Mr. Pink

Obra de Felipe Pantone para la exposición ‘Ultra Dinámica’. Imagen cortesía de Mr. Pink

La galería Mr. Pink no pretende responder a estas preguntas, pero sin duda las suscita con su exposición Ultra Dinámica. Dos de los más pujantes graffiteros valencianos, Felipe Pantone y Demsky, intervienen en cuatro paredes de la sala, para dejar constancia de la efervescencia del arte urbano en los últimos tiempos. Aunque Pantone precisa: “El graffiti es un movimiento de hace 40 años y se ha empezado a valorar ahora, quizás porque no quedaba más remedio”. Al igual que distingue entre graffiti y arte urbano. El primero es “más cabrón, de nosotros para nosotros, muy hermético y cerrado”. El segundo, “se ha vuelto muy complaciente, más blando; el que gusta a las madres”.

Una de las obras urbanas de Felipe Pantone. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Una de las obras urbanas de Felipe Pantone. Imagen cortesía de Mr. Pink.

PUNTO DE LOCURA

Demsky no tiene tan clara la distinción. “El graffiti es una manera de expresión, sin fin lucrativo”. Del arte urbano dice que no lo ha llegado a comprender del todo. Eso sí, aclara que, en todo caso, “el arte no conlleva los riesgos que tiene el graffiti”. Quizás por estos riesgos que asume el graffiti, es por lo que Demsky piensa que se trata de una práctica “atractiva” en tanto resulta “algo ilegal”. Lo cual explicaría a su vez las disparatadas cifras pagadas por algún Banksy, tal y como ha sucedido con la reciente subasta de su globo a modo de corazón lleno de tiritas que ha costado a Gwyneth Paltrow y su novio 500.000 euros. “El arte en general tiene este punto de locura”, remacha Pantone.

Obra de Pantone y Demsky en Ucrania. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Pantone y Demsky en Ucrania. Imagen cortesía de Mr. Pink.

La propuesta que Pantone y Demsky trasladan al interior de la galería Míster Pink sigue los dictados del Manifiesto Ultradinámico redactado por el propio Pantone y secundado por Demsky. Los 15 puntos del documento siguen cierta estela del movimiento futurista de Marinetti, sobre todo allí donde se subraya la importancia de la carrera, del salto mortal, de la eterna velocidad omnipresente. Y aunque el “cambio agresivo”, para violentar la “disolución de la tradición”, es elemento nuclear de lo Ultradinámico, el manifiesto de Pantone no llega a proclamar “la bofetada y el puñetazo” con el que Marinetti llegaba a “glorificar la guerra” y el “desprecio por la mujer”.

TIEMPOS EFÍMEROS

Lo que sí destaca Felipe Pantone es que el graffiti “es la máxima expresión de estos tiempos efímeros”. De ahí su apuesta por el Arte Cinético, el dinamismo, el movimiento y la atracción por esa velocidad omnipresente de los tiempos actuales. Un tiempo coherente, según recoge en su manifiesto, con la modernidad líquida (y aquí resuena Bauman), con sus relaciones transitorias y su condición desechable y efímera. Pantone se encarga de incorporar todas esas ideas a los dos murales con los que interviene las paredes de Mr. Pink, mientras Demsky hace lo propio en otra de las paredes, al tiempo que realiza una escultura de hierro. Se trata, como figura en el manifiesto, de “la incorporación en el espacio pictórico de la incertidumbre y la sorpresa”.

Obra de Pantone en Taiwan. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Pantone en Taiwan. Imagen cortesía de Mr. Pink.

La reivindicación del graffiti como arte controvertido, en tanto busca apropiarse de la ciudad desde el anonimato y romper los parámetros del mercado sin renunciar a lo crematístico, hace de Ultra Dinámica un magnífico escaparate. Un escaparate que no alcanza las dimensiones de París, Berlín o Amsterdam (“yo vivo de lo que hago fuera”, dice Pantone), pero que sin duda dinamiza el espacio artístico.  Graffiti a toda pastilla, en tiempos de aceleración compulsiva.

Detalle de la obra de Felipe Pantone para 'Ultra Dinámica'. Imagen cortesía de la galería Mr. Pink.

Detalle de la obra de Felipe Pantone para ‘Ultra Dinámica’. Imagen cortesía de la galería Mr. Pink.

Salva Torres