ESAT, LaChapelle y otros asuntos primerizos

Exposición colectiva: alumnos de ESAT
Nou Sabors (C/Cádiz), A rajatabla, ¡Madre mía!, Moss (C/Vivons)
Barrio de Ruzafa. Valencia
Inauguración simultánea: jueves 5 de marzo, a las 19.30h

Se nota, qué duda cabe, la mano de Alberto Adsuara, el fotógrafo, el maestro. Y el fotógrafo, ahora maestro en la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia, ha decidido que sus alumnos de primero de la asignatura ‘Fotografía de Estudio’ se inspiren en David LaChapelle. Inspiración que se verá en uno de los cuatro locales de Ruzafa que acogerán tan primerizos trabajos. En el resto, habrá imágenes relacionadas con el objeto de la asignatura, a rebufo de la inspiración del propio aliento creativo de Adsuara.

Fotografía de Lu de López para la serie LaChapelle en la exposición de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia.

Fotografía de Lu de López para la serie de LaChapelle en la exposición de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia.

Tras dos meses y medio de fotografía ‘full time’, a tiempo completo, cinco días a la semana, los alumnos de ESAT («están como locos, emocionados», dice Adsuara) expondrán las imágenes fruto de tan intensa enseñanza en cuatro espacios del barrio de Ruzafa: Nou Sabors (en Calle Cádiz), Moss, A rajatabla y ¡Madre mía! (los tres en calle Vivons). Una muestra múltiple que tendrá inauguración simultánea el día 5 de marzo, a las 19.30 horas.

Fotografía de Javier Cillero para la exposición de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de la Escuela Superior de Tecnología de Valencia.

Fotografía de Javier Cillero para la exposición de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de la Escuela Superior de Tecnología de Valencia.

En un radio menor de 100 metros, con vistas a ser incrementado en próximas ediciones, jóvenes estudiantes de fotografía vivirán la experiencia de ver expuesta su obra recién horneada, con lo que ello supone de intensa formación y posterior riesgo expositivo. Y puestos a correr riesgos, nada mejor que tomar como modelo a LaChapelle, fotógrafo del glamour bizarro, irreverente y creador de atmósferas inquietantes. Algunas de ellas, recreadas por los alumnos de Adsuara, ya sea tomándole a él como palmaria referencia o siguiendo los consejos del maestro, también él fotógrafo de turbadoras escenografías.

Fotografía de Miguel Ángel Boto para la exposición de alumnos de ESAT en locales de Ruzafa. Imagen cortesía de ESAT.

Fotografía de Miguel Ángel Boto para la exposición de alumnos de ESAT en locales de Ruzafa. Imagen cortesía de ESAT.

La iniciativa de trabajar en grupo una fotografía, para una vez definida su puesta en escena intervenir cada cual por separado hasta conformar una serie tan homogénea como diferente, hace de la serie LaChapelle una experiencia única. Y del mismo modo que David LaChapelle transforma a iconos tan de sobra conocidos como Michael Jackson o Lady Gaga en misteriosas figuras mutadas por efecto del retoque religioso, también los alumnos de ESAT tienen la posibilidad de crear su particular escenografía,  ligeramente modificada por los diferentes retoques individuales.

Fotografía de Reveca Gómez para la exposición de alumnos de ESAT en cuatro locales de Ruzafa. Imagen cortesía de ESAT.

Fotografía de Reveca Gómez para la exposición de alumnos de ESAT en cuatro locales de Ruzafa. Imagen cortesía de ESAT.

La experiencia de mostrar estos primerizos trabajos en una exposición simultánea, puede tener un eco mayor de prosperar el proyecto pensado para los alumnos de tercero de fotografía. En este caso, sería el Museo de Bellas Artes San Pío V el beneficiado, al mostrar una obra más elaborada de jóvenes estudiantes que toman cuadros del museo valenciano como inspiración. Sería una bocanada de aire fresco para una pinacoteca que lo necesita. El comité científico del Consorcio de Museos tiene la última palabra. Hasta entonces, Ruzafa abre de nuevo sus puertas al arte, con esta exposición de alumnos de ESAT que viven «como locos» su tierno debut.

Fotografía de Lu de López en la exposición de alumnos de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia.

Fotografía de Lu de López en la exposición de alumnos de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia.

Alicia post-Podemos

Alicia en Wonderland, de Chema Cardeña, versión del clásico de Lewis Carroll
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Hasta el 11 de enero de 2015

“Una declaración de intenciones, una muestra de que el teatro y la sociedad está por reinventar, de que no hay barreras entre la música, la danza o la interpretación, de que las historias para niños también pueden ser para adultos y de que los clásicos son grandes porque pueden tener nuevas vidas hoy día». Así define el actor y director Chema Cardeña su obra ‘Alicia en Wonderland’, una irónica y ácida versión libre y para adultos del clásico de Lewis Carroll. Con este montaje que combina la interpretación, danza y música en directo, Sala Russafa salta al año que viene e inicia la celebración de los veinte años de la compañía Arden que culminará la próximo mes de abril. Esta atrevida pieza se puede considerar,  en palabras de su director, “una propuesta post-Podemos, si es posible hablar en pasado del presente, y quién sabe si del futuro”.

Elenco de 'Alicia en Wonderland', de Chema Cardeña. Sala Russafa

Elenco de ‘Alicia en Wonderland’, de Chema Cardeña. Sala Russafa

Alicia ha crecido y es una treintañera con una licenciatura y un par de másters que no logra encontrar un hueco a su medida en el competitivo mundo laboral. En su viaje al otro al país no tan maravilloso de hoy,  la protagonista tropieza con el nepotismo, la burocracia, las estafas, la corrupción de algunos políticos y demás miserias del tiempo que nos ha tocado vivir. El propósito de Cardeña es sacudir al público, estimular su conciencia, tocando temas como la justicia, la sanidad o la educación, siempre desde la óptica del humor.

“Es más fácil llegar a la mente del espectador si le abrimos la boca con una carcajada”, dice Cardeña. “En esta función hay momentos en que nos cuesta mucho aguantar la risa, incluso a los propios actores, pero las situaciones y personajes que interpretamos son un puro retrato de nuestra sociedad. Nos hemos acostumbrado a hechos y situaciones tan delirantes y kafkianas que  cuando las pones sobre las tablas, inevitablemente llega la comedia”. Al igual que la historia original de Lewis Carroll puede leerse como un retrato de los inicios del siglo XX en Inglaterra, una monarquía alejada del pueblo y el feminismo incipiente, ‘Alicia en Wonderland’ muestra con humor e ironía una radiografía de la actualidad española.

Iria Márquez es Alicia, Rosa López la Reina de Corazones, José Doménech el Sombrerero Loco y Darío Torrent La Liebre. Juan Carlos Garés da vida a El Señor Blanco, Cardeña interpreta a El Señor Azul la oruga y Toni Aparisi es el sonriente gato Chausure Le Chasir.

Cartel de 'Alicia en Wonderland', obra de Paula Bonet. Sala Russafa

Cartel de ‘Alicia en Wonderland’, obra de Paula Bonet. Sala Russafa

Música, luces y danza

Tres disciplinas se reúnen sobre las tablas para contar esta historia. El bailarín y coreógrafo Toni Aparisi (Premio Max) es el responsable de la danza y sobre él recae el mayor peso de las coreografías. “Todos los actores tenemos que bailar un poco, igual que intervenimos en la música en ciertos momentos. Algunos incluso cantan solos, como Rosa López o Darío Torrent», explica Cardeña.

La música es otro de los elementos clave de la puesta en escena. David Campillos dirige a una banda en la que colaboran Johnny B.Zero, José Montoro (The Someone Else’s) y Rebeca Ibáñez (Néstor Mir & The Pinnetes), ofreciendo divertidas versiones de grandes éxitos de artistas como Michael Jackson, Lou Reed, Las Bácara, Bob Marley, Pink Floyd o The Rolling Stones, que interactúan con la trama.

“Los efectos escénicos y la iluminación son muy importantes”, apunta Cardeña. “Queremos que la gente se ría, que se lo pase bien, que llore de risa en vez de impotencia frente a ciertos temas, porque también es una manera de hacer crítica», concluye.

Escena de 'Alicia en Wonderland', de Chema Cardeña. Sala Russafa

Escena de ‘Alicia en Wonderland’, de Chema Cardeña. Sala Russafa

Bel Carrasco