La fugacidad de la vida en Mr. Pink

Memento Mori, de Cécile Giovannini, Marcos Martínez y Valero Doval
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Del 24 de marzo al 25 de abril de 2017
Inauguración: viernes 24 de marzo, a las 20h

‘Memento Mori’ (recuerda que morirás) es un proyecto que surge entre tres artistas: Marcos Martínez, Valero Doval y Cécile Giovannini, y el diseño como denominador común. A través de esta muestra exponen su lectura personal interpretando a través de sus obras, la fugacidad de la vida y la dimensión humana, desde la visión particular de cada uno de ellos. La exposición se articula como tres proyectos individuales unidos por un mismo título y un proyecto conjunto donde título, formato y soporte dan unidad a la propuesta.

Obra de Valero Doval. Imagen cortesía de Mr. Pink

Obra de Valero Doval. Imagen cortesía de Mr. Pink

Bajo el concepto de ‘Memento mori’, Valero Doval nos habla de la percepción, de la manera en que interpretamos lo que percibimos a través de nuestros sentidos para entender la realidad, o nuestra propia realidad. Habla de la energía incorpórea, aquella que no se ve pero que también es perceptible y que circula fuera del plano puramente físico. Para esta muestra, Valero ha trabajado en una nueva serie, ‘Pineal Variations’, donde explora cómo interpretamos lo que percibimos en un sentido más inspirador e intuitivo. Percepciones de dimensiones sutiles que crean un equilibrio entre lo espiritual y lo físico.

Obra de Marcos Martínez. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Marcos Martínez. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Marcos Martínez continúa siguiendo la línea del proceso pictórico como en anteriores exposiciones en Mr. Pink en una evolución continua, combinando el collage con la pintura, integrando ambas y creando así nuevas imágenes con nuevos sentidos. Un mundo onírico y surrrealista que busca una visión estética, pero que por medio de la descontextualización de imágenes no deja de lado una multiplicidad en las interpretaciones. En esta serie nos muestra un mundo brillante que combina con la neutralidad de la fotografía.

Obra de Cecile. Imagen cortesía de Mr. Pink

Obra de Cécile Giovannini. Imagen cortesía de Mr. Pink

Cécile Giovannini es una artista suizo-italiana que trabaja a medio camino entre la pintura y la ilustración. Sus influencias se sitúan en la literatura beatniks estadounidense, el cine, símbolos sagrados y un alto contenido de estética publicitaria retro o Art Deco, así como la fotografía de André Kertesz. Una particularidad que define la obra Cécile es la utilización del cuerpo humano como patrón para componer sus imágenes como si fueran un pedazo de un maniquí.

Valero, Marcos y Cécile inundarán la sala de Mr. Pink de imágenes que nos recordarán que todo es pasajero y que todo tiene un final ‘Memento mori’.

Obra de Marcos Martínez. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Marcos Martínez. Imagen cortesía de Mr. Pink.

 

Les refusés de Kessler-Battaglia

Les refusés de Kessler-Battaglia
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 15 agosto, 2014

Siempre que desaparece un espacio cultural, como una galería de arte, se agrieta el ya de por sí débil tejido cultural valenciano. Esto resulta todavía más dramático teniendo en cuenta que gran parte de las galerías de arte valencianas están haciendo más por la difusión del arte actual que muchas instituciones museísticas y salas expositivas de titularidad pública. La galería Kessler-Battaglia, que cerró sus puertas hace unos meses después de más de una década de existencia, ha querido resistirse a desaparecer por completo –quién sabe si mientras busca un nuevo espacio expositivo o como inicio de un proyecto itinerante por otros espacios amigos- ofreciendo una exposición colectiva, en la galería Mr. Pink, de aquellos artistas con los que debería haber iniciado la próxima temporada.

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Sueño funámbulo. Deva Sand. 107 x 60 x 18 cm. t/m maderas y cerámica 2014

El título de esta muestra hace referencia a un episodio concreto de los célebres Salones de París; la gran cita del arte francés durante la segunda mitad del siglo XIX. Los conservadores miembros del jurado del salón de 1863 desestimaron la participación de un elevadísimo número de artistas, por lo general a causa del antiacademicismo de muchos de ellos, como fue el caso del grupo de los impresionistas. Ante las enérgicas protestas de los artistas rechazados, Napoleón III, en una maniobra para intentar demostrar el talante democrático de los salones, decidió darles cabida en el que sería conocido como el Salon des Refusés (Salón de los rechazados) que vería nacer entre sus paredes el germen del desarrollo posterior de las vanguardias. En la exposición Les refusés de Kessler-Battaglia, si bien los artistas participantes no se corresponden exactamente con la definición de “rechazados” –en tanto que son autores que tenían previstas sus respectivas exposiciones desde antes del cierre de la galería-, sí coinciden en el hecho de verse obligados a exhibir sus obras en un lugar distinto del inicial, y se corresponden con aquella tipología expositiva de los salones consistente en un muestrario ecléctico que permitiera tomar el pulso a la producción artística del momento. De este modo, los artistas participantes en esta muestra constituyen una panoplia de distintas poéticas e intenciones que, desde su eclecticismo formal, conceptual e instrumental, trazan diversas líneas de investigación que convergen en un interés común por el querer decir; por expresar y generar opinión; por la denuncia y el análisis crítico del entorno.
El artista y activista transgénero Graham Bell Tornado, presenta la pieza The Catalogue II: Antitainment en la que combina el arte de acción con el vídeo (Antitenimiento, 2009), la edición (The Catalogue: A Living Artist’s Book, 2014) y la música (10 Grandes Éxitos por Artista Original, 1993-2014), en una equilibrada mezcla entre las artes frívolas del cabaret y la crítica social y cultural, especialmente contraria a las élites financieras, académicas y artísticas. Joan Esquerdo por su parte, desarrolla una reflexión conceptual sobre los roles de género y su obsolescencia en la sociedad contemporánea, centrándose en el binomio poder-sometimiento traducido en una serie de esculturas que asimilan dichos conceptos a las propiedades matéricas del hierro y la porcelana para proponer, de manera alegórica, un futuro en el que dejen de repetirse los patrones impuestos para dar paso a una diversidad social asumida. Javier Marisco, investiga en sus series Discursosº y M Onarchy acerca de las representaciones del poder político en los medios de comunicación; la primera de las series alude al mensaje simbólico de superioridad que evidencian los planos contrapicados con los que son registrados los líderes políticos, relacionando los grados de erección de sus cabezas con sus supuestas derivas o ínfulas totalitarias, hallándose numerosas coincidencias entre regímenes similares; en la segunda, se erige en pintor de corte por una “necesidad surgida de la coyuntura económica actual”, plasmando la cuestión hereditaria de los sistemas monárquicos mediante la superposición de retratos extraídos de las revistas sensacionalistas. Mau Monleón, en un proyecto en continuo proceso de documentación, aborda la violencia de género, denunciando la existencia en España de un verdadero feminicidio que goza de una incomprensible e irresponsable impunidad por parte del Estado; en el vídeo que forma parte de su serie Hijas del maltrato, analiza el impacto que la violencia intrafamiliar ejerce sobre los niños y niñas, a través de entrevistas a jóvenes que la han sufrido en sus casas. Nacho Ruiz, presenta dos obras realizadas con fibra óptica en las que reflexiona sobre la tendencia obsesiva a la hiperconectividad actual que se materializa en dinámicos haces de luz enmarañados hasta el punto de hacer casi irreconocible la silueta humana; como una suerte de hombre de Vitruvio contemporáneo que nos invitara a cuestionarnos las nuevas proporciones de la vida digital. Finalmente, Deva Sand, realiza un ejercicio de introspección en el que la calma y el frágil equilibrio de los objetos expuestos se convierten en un reflejo de la contemporización y el autoconocimiento; un sutil y poético memento mori que nos exhorta a la toma de conciencia de nuestra propia fragilidad mientras observamos “la maravillosa fiesta de la vida y la muerte”.
Hombre superconectado. Nacho Ruiz.

Hombre superconectado. Nacho Ruiz. 30 x 60 cm. impresión digital, 2013

Una última muestra comisariada por la galerista Elena Battaglia que nos ofrece una selección de algunas de las principales vías de investigación del arte actual desde la diversidad de ópticas y lenguajes, puestos al servicio del análisis crítico y la transmisión de las ideas. Un último gesto de generosidad con sus artistas, no exento de sentido del humor, mientras decide, en esta época de desasosiego generalizado y duda constante, si regresa o no a los salones oficiales.

Manuel Garrido Barberá

Imagen portada: Atomizadores de género de Joan Esquerdo, 36 x 17 cm, porcelana 2012

Paco y Manolo, de intensidades y pérdidas

Preludio, de Paco y Manolo
Con la colaboración de Nauzet Mayor
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 27 de junio
Hasta el 8 de agosto

“Lo único que merece la pena vivir en la vida es la posibilidad de experimentar de vez en cuando un momento perfecto. Y tal vez incluso más que eso, tener la capacidad de recordar esos momentos en su totalidad, contemplarlos como joyas” (Paul Bowles, ‘La casa de la araña’).

Todo el trabajo de los artistas Paco y Manolo ha girado en torno a los mismos temas: “la fugacidad de los momentos vividos, la intensidad del encuentro y la oscuridad de la pérdida”, explica Ismael Chappaz, co-director de Espai Tactel. “Esta oscuridad”, continúa diciendo, “desde el punto de vista de su propia existencia, fue el motivo principal de su anterior exposición en Espai Tactel, de Valencia, y Addaya, en Mallorca, ‘Memento Mori’, donde la sensación de ‘nos queda menos tiempo del que hemos vivido’ dio lugar a un trabajo mucho más oscuro y amargo”.

'Preludio', de Paco y Manolo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

‘Preludio’, de Paco y Manolo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

En ‘Preludio’, Paco y Manolo trabajan los dos aspectos. “Por un lado”, señala Chappaz, “juegan con las imágenes que nos enseñan la felicidad del momento vivido y las mezclan con reflejos y distorsiones para así convertirlas en espejismos. Finalmente, una serie de imágenes, a la manera de los larvae convivalis, les animan a aumentar esa sensación de felicidad, dando lugar a la fugacidad de la existencia”.

Según los artistas, “la vida es el preludio de ese momento en el que la pérdida (del amor, de la juventud, de la belleza) es el mayor de los males a los que nos hemos de enfrentar”.

'Preludio', de Paco y Manolo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

‘Preludio’, de Paco y Manolo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

La comisaria Marisol Salanova alude a Borges, cuando decía que la muerte es una vida vivida y la vida es una muerte que viene. “Paco y Manolo nos presentan escenas de juventud, goce y belleza como preludio al desvanecimiento en un ejercicio de hermenéutica del cuerpo donde los estereotipos no tienen cabida”.

“Las vulnerabilidades del cuerpo”, prosigue Salanova, “y la identidad son un tema recurrente en la obra de esta pareja de fotógrafos catalanes conocidos sobre todo por los retratos que han realizado a lo largo de más de quince años. Si ya habían explorado la sensación de que el tiempo se nos escapa y es el cuerpo quien constantemente nos lo señala durante una primera muestra en Espai Tactel titulada ‘Memento Mori’, ahora vuelcan su talento en una segunda individual, donde podemos disfrutar de sus fotografías y una puntual colaboración escultórica con el artista canario residente en Mallorca Nauzet Mayor”.

'Preludio', de Paco y Manolo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

‘Preludio’, de Paco y Manolo. Imagen cortesía de Espai Tactel.