Accionar la maquinaria: juntos, aquí, ahora

‘Here, Together, Now’ Convocatoria Tangent
Entrevista a Diana Guijarro
Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Plaza Sta. María, 3. Alicante
Hasta mayo de 2018

En abril de 2017 se publicaban las primeras convocatorias públicas que el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana ponía en marcha en relación con materias clave museísticas que, en numerosas ocasiones, se dejan fuera del programa por falta de tiempo o recursos. Proyectos sociales, de mediación o de educación son quizá algunas de las asignaturas pendientes de muchas instituciones.

El MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) es una de las instituciones afortunadas de contar con uno de estos programas. ‘Tangent’, la convocatoria relativa a mediación cultural tiene lugar desde el pasado mes de octubre hasta el próximo mes de mayo. Diana Guijarro, comisaria alicantina, es ideadora y guía en todo este complicado proceso que es mediar con la sociedad en un museo. Además, recientemente se anunció que su proyecto ‘Totalidad e infinito. Economías de la transferencia en otro (s) tiempo (s) para el arte.’ ha sido seleccionado en la convocatoria 365 VLC, donde podremos ver tres exposiciones a lo largo de un año en la sala Carlos Pérez del Centro del Carmen. De momento, nos desvela algunas clave de ‘Here, Together, Now’.

¿Por qué el título ‘Here Together Now’?

El título del proyecto fue algo que surgió cuando ya tenía avanzada la idea sobre la que quería investigar. Ante todo me interesaba plantear una programación que permitiese reflexionar sobre el dilema de la incomunicación dentro de la creación contemporánea y para ello consideré que era necesario apoyarse en 3 pilares: los diferentes tipos de públicos, el museo entendido como una institución dispuesta a ser renovada y las prácticas artísticas contemporáneas.

Quería proponer dinámicas colaborativas que explorasen las posibilidades que implica un aprendizaje experimental y donde a través de una experiencia compartida y comprometida, se llegase a una reflexión crítica sobre nuestra presencia y participación en los espacios culturales.

De modo que desarrollé la idea de accionar el museo apoyándome en diversos planos, un concepto que se extendería en una especie de presente continuo y que se activaría durante cada sesión por sus participantes (Aquí Juntos Ahora). Ellos serían los responsables de poner en marcha la maquinaria reflexiva empleando otras esferas comunicativas.

¿Cómo reacciona el público ante la permisividad de realizar acciones no convencionales en el museo?

Llevamos dos meses aproximadamente desarrollando las actividades y la actitud del público es muy abierta respecto a todo aquello que se le propone. Me refiero a las diversas formas de desenvolverse,  experimentar y  ocupar el espacio expositivo, siempre bajo unas pautas claras de trabajo y fomentando el respeto hacia el espacio, las obras y hacia los otros.

Creo que si lo analizamos con cierta perspectiva es un factor sobre el que habría que reflexionar, apostar por actividades que exploren otro tipo de capacidades y que se apoyen en el sentido crítico de sus participantes supone asumir un mayor grado de riesgo al programar lo que implica ser flexible y readaptar la investigación. Es un cambio necesario si queremos invitarles a pensar desde otros ángulos.

La mediación es una herramienta que sirve como puente, en este caso entre la institución cultural y el público, pero no hay que olvidar que es el espectador quien tiene ahora una responsabilidad nueva y debe ser capaz de activar su mirada y su presencia de forma más activa, porque con su experiencia completa unas obras o exposiciones que no tienen una lectura única.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

¿Se amplía así también no solo la forma de entender y ver arte, sino también una nueva manera de «sentir» el museo?

Sí, la estructura de la programación busca amplificar miradas y acercar el museo de otros modos pero esto tan sólo puede lograrse si tenemos la posibilidad de utilizar el espacio expositivo y cultural como espacio compartido. Cuando permitimos que el territorio cultural se active de forma diferente y hacemos que los participantes se sientan parte integrante de él hacemos de la institución algo no ajeno a nosotros.

Tras el desarrollo de las sesiones intercambiamos impresiones con los asistentes y es gratificante escuchar que sienten el espacio diferente, con sus ritmos y sus tiempos, que se han sentido más libres y que al apoyarse en la emoción, se han encaminado hacia otro tipo de comprensión del arte.

Dentro de las actividades se emplea la metáfora de que el museo es una maquinaria que nosotros accionamos, actuamos como una especie de interruptor diferencial y nuestra presencia y participación activa es la que provoca otras historias paralelas igualmente válidas.

¿Es necesaria una actitud predispuesta en el participante o es algo que puede trabajarse?

Hasta ahora todos los participantes han tenido una actitud muy predispuesta con el desarrollo de las actividades. No obstante, ante actividades experimentales es necesario un trabajo de acercamiento más continuado en el tiempo, no es fácil ni sencillo llegar a todo tipo de público y la comunicación es muy importante.

A esto habría que añadir que son prácticas con las que se busca generar comunidad y donde el participante debe concienciarse de manera progresiva, formando parte de esa construcción simbólica.

Si bien en la difusión de todas ellas aportamos información sobre las líneas que se trabajarán durante cada sesión, las claves de la actividad y sus dinámicas propias sólo se conocen en el momento de su desarrollo. Es una forma de compartir la experiencia, de vivir el presente y de sacar a los participantes de su «zona de confort».

Algunos talleres planteados son para diferentes segmentos de edad, ¿cómo trabajas ese tema y por qué decidiste plantearlos así?

Cuando comencé a preparar el proyecto decidí programar las actividades con la mayor amplitud posible respecto a los parámetros a trabajar y jugar así con las posibilidades de conjugar diferentes segmentos de edad.

Atendiendo a los conceptos y dinámicas que se iban a tratar, consideré que una gran mayoría de estas actividades podrían ser intergeneracionales. Mi propósito era interconectar la experiencia de niños y mayores re-mezclando al público familiar con el juvenil y adulto, posibilitando otras lecturas del espacio expositivo.

Algunas actividades se orientan únicamente a público adulto simplemente por los conceptos, que se encuentran algo más ligados a la re-interpretación de los mensajes y de la colección, y por tanto contienen una carga conceptual más profunda. Pero en su gran mayoría las actividades conjugan a todo tipo de público, su respuesta ante las dinámicas propuestas supone para mí una valiosa herramienta de observación a la hora de conducir esta investigación progresiva.

Las acciones performativas o la comunicación con el cuerpo es una constante en ‘Here Together Now’, ¿por qué esa técnica?

Una de las premisas de esta programación era la de conseguir desmontar etiquetas en torno al conocimiento del arte contemporáneo y por esta razón las actividades trabajan diversos planos adscritos a las prácticas artísticas, relacionando las disciplinas desde otros puntos de vista.

Me interesaba ante todo profundizar en prácticas no objetuales o al menos en aquellas donde el objeto no fuese la parte esencial de la actividad. El cuerpo ocupa en exclusiva uno de los bloques de trabajo pero es cierto que es una constante que atraviesa todo el proyecto a modo de espina dorsal. Es algo que está unido de forma intrínseca a la filosofía experimental, del aquí y del  ahora, un medio con el que poder entender el cuerpo como presencia activa pero también como herramienta colaborativa a la hora de participar en el museo y de construir comunidad.

Atender a esa unión entre cuerpo y museo nos hace ser más conscientes de la acción y del tiempo, como si la exposición se convirtiese en una cápsula del presente donde reflexionar sobre nuestros modos de estar y hacer junto a los otros.

Puede parecer que la mediación es el conjunto de diferentes apuestas pensadas para un momento preciso asociado a una exposición concreta, ¿cómo tratas de que tus talleres no sean efímeros?

Bueno, inevitablemente en lo que a su desarrollo práctico se refiere tienen un principio y un final, pero la esencia de estos talleres busca configurar todo un planteamiento que se dirige hacia la creación de un circuito paralelo de información, capaz de retroalimentar los contenidos que emanan desde la institución.

La idea de trabajar a partir de cuatro planos interconectados (huella, cuerpo, palabra y elementos) se fundamenta en la posibilidad de extender las actividades más allá de un momento concreto o exposición determinada, permitiendo a los participantes enlazar con cierto sentido crítico los conceptos que se van trabajando.

Por esta razón la mayoría de las actividades se ramifican a lo largo de las diferentes exposiciones, obras y del propio edificio museístico.

Sería fantástico dejar una impronta en todos los participantes sobre la experimentación compartida, una línea elástica de conocimientos que quede en nosotros como experiencia adherida y que nos sirva para reflexionar en un futuro sobre nuestro acercamiento al arte contemporáneo, independientemente del espacio cultural en el que nos situemos.

Taller 'Espejismos'. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller ‘Espejismos’. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Y es que dejar huella es la utópica función del arte y de cualquier espacio cultural. Una importante labor que siempre está presente en la mente de todos los profesionales del mundo de la cultura ya que, y recordando a Selma Lagerlof, Premio Nobel en 1909, “la cultura es lo que queda cuando se olvida todo lo que se aprendió”.

Para consultar la programación de ‘Here, Together, Now’ pincha aquí.

María Ramis

Entrevista-paseo por Display-me

Entrevista-paseo con Diana Guijarro y Ángel Masip
Proyecto Display-me. Ma Reme Silvestre, Cynthia Nudel, Ángel Masip y Alberto Feijóo
Caja Blanca, Centro Cultural Las Cigarreras
C/ San Carlos, 78. Alicante.
Hasta el 22 de enero de 2017

Display-me es un proyecto expositivo que va más allá, cuyo objetivo es replantear no solo el modelo expositivo sino la comunicación y difusión con el público. Para ello, la ideadora y comisaria Diana Guijarro, sustrajo a los artistas Ma Reme Silvestre, Cynthia Nudel, Alberto Feijóo y Ángel Masip de su producción cotidiana, y les ofreció un espacio en el que trabajar juntos. El resultado, siempre en constante cambio, no deja indiferente al público.

“Buscamos como afrontar los diferentes retos”

“Todo comenzó con la I primera convocatoria pública de proyectos expositivos para salas municipales que propuso el Ayuntamiento de Alicante desde la Concejalía de Cultura. Aunque el proyecto ya nos había rondado anteriormente la cabeza, esta fue una ocasión para plantearlo de manera profesional.” comienza Diana Guijarro. Todavía no hemos avanzado mucho dentro de ese gran espacio que es la Caja Blanca de las Cigarreras pero estamos situadas, junto con el artista participante Ángel Masip, enfrente de las primeras piezas. “ el proyecto que presentó Diana fue el mejor puntuado entre todos. Pero, a la hora de la verdad, nos encontramos con un grave problema y es que nos dijeron que no había presupuesto.” apunta Ángel. Ante mi cara estupefacta, Diana sonríe y me cuenta como tuvo que reunirse con diversos responsables tanto del centro como de la Concejalía de Cultura de Alicante para finalmente llegar a un acuerdo para poder realizar su proyecto.

Ángel apunta que recibieron un recorte más o menos del 50%. “Buscamos como afrontar los diferentes retos, como tener que pactar y que lidiar con todos estos inconvenientes. Aunque pensábamos que nos los íbamos a encontrar, te encuentras con que la situación es más complicada de lo que creías”, confiesa.

Vista del montaje de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Vista del montaje de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

“Creo que por ser los primeros, sufrimos la novatada”

La conversación se dirige hacia todas las trabas que han tenido que salvar: ajustes de presupuesto, de tiempo, de recursos… “Creo que por ser los primeros, sufrimos la novatada esta primera edición de las convocatorias públicas y tuvimos que re-adaptar todo. Se habló con los artistas y decidimos seguir adelante pero esto conllevó un mayor esfuerzo presupuestario. También un esfuerzo para con los artistas, ya que mi propuesta no era una colectiva sino un laboratorio sobre la invasión de un espacio. Cuando se tuvo que cambiar a que los cuatro a la vez llevarán a cabo este trabajo a la vez, fue todo un reto. El montaje ha sido quizá más divertido, pero todo un reto profesional ”, confiesa Diana.

“Se pretende hacer pensar sobre la exposición como un medio de comunicación”

Display-me busca mostrar los nuevos modos de transmisión que posee el desarrollo expositivo y para ello, se hace necesario romper con los modelos con los que normalmente nos encontramos cuando vamos a un museo o galería. La concepción del rol del público como agente activo es clave en esta ocasión. A raíz de esto Diana explica que Display-me “no se entiende como una exposición al uso, ni con un final cerrado. Se pretende hacer pensar sobre la exposición como un medio de comunicación. El título refiere a ello, va lo básico, a lo que es un display, y tiende la mano a la gente a que participe o al menos, a hacerles pensar.”

Como artista Ángel cree que las trabas para poder llevar a cabo todo este cambio de roles en el que el público pasa a ser casi creador son complicadas, pero “o generas algo diferente a lo preestablecido y te acomodas a la estructura; o no vas a poder hacer tu proyecto. ‘Display-me’ está pensado más bien como un laboratorio de experiencias y de investigación.” Añade que “normalmente existe  la barrera establecida de la comunicación unidireccional, en la que el espectador no tiene opciones salvo las que le da el artista. Era interesante el abrir ese terreno que permitía generar una comunicación a través de otras vías. Creo que esto es lo más interesante del laboratorio. Si en algún aspecto podemos cambiar la estructura del modelo expositivo clásico es en la comunicación, entre el visitante y el que exhibe.”

Por supuesto, esto implicaba una tarea de coordinación importante entre artistas y comisaria. Display-me parece trastocar, no solo el rol del público, sino también el de las propias relaciones entre agentes del arte. Diana explica que “la exposición no se puede explicar entorno a un recorrido claro, puesto que no hay una estructura clara. Esto también fue asunto interesante a la hora de del montaje. Nos plantamos en este gran espacio blanco y fuimos viendo como empezar a trabajar. Los días de montaje han sido intensos porque muchas ideas se han tenido que readaptar. A pesar de que yo he planteado unas líneas, mi idea de como me imaginaba las piezas cada uno de los ellos ha ido mutando”.

Ángel aporta su visión de artista y añade la importancia de generar un contexto donde las obras de los cuatro artistas tuviesen cabida, donde se interrelacionaran y al menos generasen una vía de interacción con el receptor. Cuenta que “por eso queríamos abrir esta muestra con una obra interactiva, que estableciera barreras, con una visualidad parcial y que produjera confusión. Al mismo tiempo crea cuestiones. Pensamos que aunque no hay ponérselo difícil al visitante sí que hay que se deben generar preguntas que nos puedan a ofrecer otras vías de investigación. Si por el contrario, acabamos haciendo una exposición al uso, ya sabemos cual va a ser el resultado”.

Huellas, desapariciones. Nada y todo es aleatorio en Display-me. Ángel explica que “la intención es que al final, si quitas todas estas cosas que hay por en medio, quede un espacio lleno de indicaciones, donde te diga que ha sucedido algo en sala, que ha tenido a cabo una actividad, la que sea.” Se trata invadir un espacio en el que normalmente al artista no le es posible andar con libertad.

Una de las obras de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Una de las obras de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

 “El público creó el contenido sin saberlo”

“Las actividades paralelas tienen mucho que ver con esto de los cambios de roles. Aunque la exposición está a medias, el motor ya está en marcha, creo que hacia todo lo que resta es cuando realmente va a ponerse en funcionamiento toda la máquina”, apunta Ángel. Diana continúa hablando de “poner en marcha la maquinaria” y añade que “ las actividades son la espina dorsal del proyecto. Si quitas una, ya no tiene sentido”.

Es curioso que el programa de actividades comenzara antes que la exposición. “Se hizo una actividad en la que la gente no sabía muy bien a que venía y con un material didáctico que hemos añadido a la exposición, la gente deambulaba por un espacio donde se encontraba con cosas que no sabes que son, y queríamos que nos contaran lo que percibían. Ese material fue el que utilizamos para elaborar los mensajes. El público creó el contenido sin saberlo. Además, cada semana, cada artista enfoca la actividad hacia el ámbito que quiere y eso también dota de contenido o modifica la exposición,” comenta Diana.

“Alicante es una ciudad complicada”

El objetivo de la reunión de estos artistas vinculados a un determinado ámbito geográfico, con parámetros generacionales comunes, no es aleatoria. “La paridad entre artistas ha sido importante a la hora de elegirlos. Cada uno de ellos tiene trayectorias diferentes y trabajan mensajes diferentes. Me interesaba esa confrontación”, afirma Diana. Además, nos cuenta que “ninguno de los cuatro, nacidos o residentes en la provincia, había expuesto en un centro institucional. Sí habían hecho exposiciones pero era curioso que ninguno tuviera una gran presencia en el ámbito público”. “Seguimos sin tenerla”, incide Ángel entre risas.

“Alicante es una ciudad complicada. Creo que estas convocatorias son importantes para poder desarrollarnos de una manera profesional y digna”, apunta Diana. Ángel cree que “desde hace mucho tiempo se han reconducido las políticas culturales hacia un foco determinado y que en lugar de abrir el abanico y permitir que artistas emergentes encuentren un espacio en la ciudad, no se ha ejecutado una buena política cultural. Esto deriva en que todos acabemos por irnos. No hay arte vanguardia ni posibilidades de generarlo. Con estos nuevos órganos de gobierno que están abriendo canales de comunicación con la ciudadanía y probablemente ahí es donde tienen cabida nuevas vías de actuación. Aunque no es del todo ideal, sí es más fructífero que antes”.

“Es como una metáfora”

Se configura así un ambiente de presentación de obras donde existe un proceso configurado a través de una investigación artística continua y adherida. Todo un laboratorio dinámico en el que, según palabras de Diana “la gente no se quedara vacía. Nos ha servido para testar al público de la ciudad y el feedback ha sido muy bueno”. Pero en ocasiones, casi sin quererlo, vamos más allá y, como explica Ángel, “se trata de generar estructuras para cuestionar nuestros propios procesos. Es como una metáfora, una especie de juego para proyectarlo en otras cuestiones de la realidad ”.

María Ramis