Assaig, 25 años de teatro universitario

Assaig, Grup de Teatre de la Universitat de València
Celebración por sus 25 años

Arrancó en 1991 con Bloody Mary Show, de Rodolf Sirera, bajo la dirección de Pep Sanchis. Y desde entonces Assaig, el Grup de Teatre de la Universitat de València, ha montado 33 espectáculos con alumnos universitarios, principalmente de letras (mayoritariamente de las diversas Filologías) y muy raramente de ciencias. Ese carácter estable y la oficialidad que le otorga su dependencia de la Universitat, confiere a Assaig una peculiaridad y singularidad dentro de la escena universitaria española.

Assaig cumple 25 años. Imagen cortesía de La Nau.

Foto de grupo en la Sala Matilde Salvador por los 25 años de Assaig. Imagen cortesía del Grup de Teatre de la Universitat de València.

El vicerrector de Cultura Antonio Ariño destacó igualmente su contribución “a la normalización lingüística”, dado que todos los espectáculos se representan en valenciano, así como su carácter formativo para muchos estudiantes de la comunidad universitaria. Su extenso legado se recoge en un libro de 375 páginas, en el que han participado más de 70 personas y que fue presentado ayer en la Sala Matilde Salvador de La Nau, junto a una selecta representación de cuantos han contribuido a tamaña efemérides.

Per Sant Lluch.

Per Sant Lluch, de Josep Lluís Sirera. Imagen cortesía de Assaig.

Para celebrar el cuarto de siglo de Assaig, está prevista la reposición de algunos de los espectáculos más emblemáticos, empezando con Per Sant Lluc, de Josep Lluís Sirera, y más adelante con El dia que Bertolt Brecht va morir a Finlàndia, de Josep Lluís y Rodolf Sirera, Les dones de Sade, versión libre de Madame Sade de Mishima, y Parelles de fet, de fet parelles, de Carles Pons. Pep Sanchis, director el grupo teatral desde sus inicios, resaltó la importancia de tener una formación teatral estable para los alumnos universitarios en Valencia, subrayando la singularidad de que, a pesar de no ser una escuela, “salen muchos actores y muy bien preparados”.

Assaig ha representado textos de autores célebres del panorama nacional e internacional como William Shakespeare, Homero, Yukio Mishima o Tirso de Molina, junto a ilustres de la Comunidad Valencia y Cataluña como Joanot Martorell, Max Aub, Joan Brossa, Quim Monzó, Sergi Belbel o los ya mencionados Rodolf y Josep Lluís Sirera, a los que han dado vida actores y dramaturgos como Jorge Picó, Juanjo Prats, Juan Vicente Martínez Luciano, Antoni Tordera, Ana Conca o Maria Josep Peris.

Laura Monrós, nueva directora del Aula de Teatre de la Universitat de València, destacó dentro de esa programación de reposiciones las varias sesiones de Teatro Fórum que tendrán lugar con motivo de esos 25 años. “En ellas participarán  autores, directores, actores y traductores de las obras, moderadas por nombres relevantes de la escena valenciana”, explicó Monrós. El Centre de Documentació de Música i Arts Escèniques de CulturArts cederá la grabación de una de sus producciones para esos debates.

La Universidad Complutense de Madrid, como recordó una de las participantes en el acto de presentación del libro conmemorativo, no tiene grupo universitario oficial, a pesar del trabajo realizado igualmente durante años en esta área de formación teatral. Assaig ha obtenido además los premios Micalet de Teatres de la Generalitat Valenciana a la producción no profesional en 2000, y el primer premio en el XVII Concurso Villa de Mislata al mejor espectáculo en 1998 y 2007 por Les dones de Sade y Per Sant Lluc, dos de las obras ahora repuestas.

Assaig.

El dia que Bertolt Brecht va morir a Finlàndia, de Josep Lluís y Rodolf Sirera. Imagen cortesía de Assaig.

Salva Torres

Tras el rastro parisino de Cortázar

Diario de París, de Miguel Herráez
Editorial Trea

Hay que haber alcanzado la cima de la madurez y asentarse sobre una sólida carrera literaria para permitirse el lujo de escribir un libro como éste. ‘Diario de París’ con 26 notas a pie, de Miguel Herráez, combina las rutas por el París de Cortázar con una serie de evocaciones íntimas de su propia infancia en Valencia. Londres, Nueva York, Moscú, San Petersburgo, Praga y Buenos Aires también aparecen en esta selecta guía para viajeros sin prisas, que recorren las ciudades en busca de las huellas que dejaron en ellas grandes escritores.

Miguel Herráez, autor del libro 'Diario de París', de la editorial Trea. Imagen cortesía del autor.

Miguel Herráez, autor del libro ‘Diario de París’, de la editorial Trea. Imagen cortesía del autor.

Publicado por el sello Trea, que acaba de recibir un premio nacional a su labor editora, el libro es fruto de las numerosas visitas de Herráez a la École Normale Supérieure de París y otros de sus trayectos por el mundo. Catedrático de Literatura Española de la Universidad Cardenal Herrera, es uno de los grandes expertos en Cortázar, con tres estudios en su haber, y autor de numerosos ensayos y novelas.

“A Julio Cortázar se le suele ligar siempre a la orilla izquierda, el Barrio Latino hasta Montparnasse”, dice Herráez. “Pero también le gustaba mucho el París del norte, justamente donde vivió la última etapa de su vida, en la rue Martel. La zona de los pasajes, los grandes bulevares, los alrededores del canal de Saint-Martin, L´Arsenal. Es inevitable caminar, por ejemplo, por la galerie Vivienne y dejar de percibir que es atmósfera cortazariana por su cuento ‘El otro cielo’, o, por supuesto, el Pont des Arts con todas las referencias a Oliveira, la Maga, de ‘Rayuela’.  En mi libro establezco varios espacios Cortázar, que son esenciales para situar su vida y obra”.

Buenos Aires es otra de las capitales más literarias para Herráez, y también Londres, que conecta en su libro con George Orwell y los bombardeos alemanes, el blitz del 41. “Me seduce mucho ese fenómeno, que es una tragedia, precisamente por su componente literario. Del mismo modo, cómo despegar la ciudad de Praga de lo que implicó en primer lugar la figura de Kafka, o El Golem, del austríaco Gustav Meyrink”.

Vista panorámica de París, ciudad cuyo rastro literario sigue Miguel Herráez en su libro 'Diario de París', de la editorial Trea.

Vista panorámica de París, ciudad cuyo rastro literario sigue Miguel Herráez en su libro ‘Diario de París’, de la editorial Trea. Imagen cortesía del autor.

Memoria de ayer

Intercaladas con las rutas de ciudades lejanas, la de la ciudad propia, Valencia en la que nació, vive y escribe. “Ando mucho por Valencia, y lo único que han cambiado sustantivamente desde mi infancia son los nombres de algunas calles”, dice Herráez. “Sigo viendo los bares, cines y los comercios de entonces. Es un ejercicio agridulce, como diría David Le Breton. Quizá tenga también ya su buena carga de nostalgia. Confieso que me sobran palmeras. En mi infancia prevalecían los plátanos, que me agradan más”.

Según el catedrático y escritor, “el imaginario de una ciudad se construye a base de capas, de miradas literarias. Lo que vemos de una ciudad no es la ciudad real, sino la que han visto otros, y que nos la han trasladado por medio de un discurso. Por eso cuando caminas por primera vez por Nueva York tienes la sensación de que ya has estado antes”.

Max Aub, Baroja, Azorín, Ferran Torrent, Josep Francesc Mira o  Manuel Vicent. Son algunos autores que han contribuido con sus libros a recrear una imagen literaria y a la vez reconocible de Valencia, que Herráez ha plasmado en su exquisito y sosegado paseo. En cuanto a la memoria de Blasco Ibáñez, considera que  “se halla muy presente y sobradamente rentabilizada. No es un nombre que decaiga”, concluye.

Julio Cortázar, durante su estancia en París.

Julio Cortázar, durante su estancia en París.

Bel Carrasco

Stanbrook, 1939: la memoria a flote

Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de Àfrica
EX.IL exiliados e ilustrados
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 30 de noviembre

Hay maletas, objetos, documentos, mapas, fotografías y material audiovisual. “La mayor parte inédito y muy íntimo”, subrayó Ricard Camil, comisario de la exposición ‘Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de África’. Maletas en las que apenas cabía lo imprescindible para sobrevivir e imprescindibles recuerdos. Objetos tan hacinados como los propios exiliados republicanos en el carguero británico ‘Stanbrook’, que a duras penas zarpó del puerto de Alicante salvando los proyectiles franquistas.

Fotografía de la exposición 'Stanbrook, 1939', en la que se pueden ver las condiciones de los exiliados republicanos en los campos de trabajos forzados de Argelia. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de la exposición ‘Stanbrook, 1939′, en la que se pueden ver las condiciones de los exiliados republicanos en los campos de trabajos forzados de Argelia, en la muestra de La Nau de la Universitat de València.

La dura travesía de las 2.638 personas que huían a bordo del ya mítico buque, sin reparar en el cruel destino que les aguardaba en Orán (Argelia), es recreada en La Nau de la Universitat de València con motivo del 75 aniversario del exilio republicano. “No es una conmemoración, sino la rememoración de un pasado que tratamos de rescatar de forma digna”, señaló Camil. Junto a él, haciendo de tripas corazón, estaba Laura Gassó, hija de Antoni Gassó Fuentes, internado en varios campos de trabajos forzados y de castigo en el desierto argelino.

Instalación de las maletas usadas por los exiliados republicanos en su huida hacia Argelia en el carguero Stanbrook, en la exposición 'Stanbrook, 1939' de La Nau.

Instalación de las maletas usadas por los exiliados republicanos en su huida hacia Argelia en el carguero Stanbrook, en la exposición ‘Stanbrook, 1939′ de La Nau.

También estaba presente Rosa Brines, de la Plataforma Stanbrook. “Es de justicia”, aclaró, con respecto a la exposición rememorativa. “En este país no se está por la labor de reconciliación nacional. Y eso nos duele”. Como le dolía comprobar el apoyo de las instituciones argelinas, a la hora de acceder a los lugares de aquel exilio, mientras el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo “ni respondió a nuestras cartas”. Finalmente fue el embajador de Argelia en España quien facilitó los visados.

Instalación imitativa de las traviesas de tren en las que trabajaron los exiliados republicanos para la construcción del Transahariano, en la exposición 'Stanbrook, 1939' de La Nau de la Universitat de València.

Instalación imitativa de las traviesas de tren en las que trabajaron los exiliados republicanos para la construcción del Transahariano, en la exposición ‘Stanbrook, 1939′ de La Nau de la Universitat de València.

A pesar de los pesares, y de ese “velo para que no se conozca la República impuesto por la Transición”, según Camil, la memoria de aquella lamentable huida de los exiliados y posterior abandono en tierras argelinas sale a flote en La Nau. Como si fueran restos de un cruento naufragio, la Sala Estudi General recoge testimonios escritos de quienes vivieron aquella triste odisea, gracias a diarios como el de Antoni Gassó, pasajero 753 del Stanbrook. Fotografías de familiares ilustran las penosas condiciones de trabajo en los campos de concentración (centros de acogida, según las autoridades francesas).

En primer plano, Manuel Azaña, del ilustrador Micharmut, con Francisco Ayala al fondo, obra de Juan Miguel Aguilera, en la exposición 'EX.IL exiliados e ilustrados' de La Nau.

En primer plano, Manuel Azaña, del ilustrador Micharmut, con Francisco Ayala al fondo, obra de Juan Miguel Aguilera, en la exposición ‘EX.IL exiliados e ilustrados’ de La Nau.

Traviesas ferroviarias, a modo de instalación, recuerdan la construcción del ferrocarril transahariano pactado entre Francia y Alemania. Allí se dejaron la piel, y en muchas ocasiones la vida, los exiliados republicanos forzados a un trabajo tan cruento como ignominioso. Algunas de las imágenes sepia lo rememoran. Como hay objetos que recuerdan el interior del Stanbrook. Camil destaca, procedente del Museo Histórico Militar de Cartagena, la cola del torpedo alemán que hundió el carguero británico, meses después de su odisea hacia Argelia.

Max Aub, ilustrado por Ajubel, y Angelí Castanyer i Fons, obra de Txemacantropus, en la exposición 'EX.IL exiliados e ilustrados' de La Nau.

Max Aub, ilustrado por Ajubel, y Angelí Castanyer i Fons, obra de Txemacantropus, en la exposición ‘EX.IL exiliados e ilustrados’ de La Nau.

Paco Roca se suma a la rememoración con las viñetas de su cómic ‘Los surcos del azar’, que narra la odisea de la partida hacia Orán. Y, de la mano de Paco Roca, Mac Diego introdujo la particular visión que 36 ilustradores valencianos ofrecen de otras tantas figuras ilustres del exilio republicano en la muestra ‘EX.IL exiliados e ilustrados’, en la Sala Oberta de La Nau. La lista es larga, pero valgan a modo de ejemplo, los nombres de Max Aub, Josep Renau, Manuel Azaña, Clara Campoamor, Pedro Salinas, Dolores Ibarruri, Federica Montseny, Luis Buñuel o Amado Granell, ilustrados respectivamente por Ajubel, Rafa Fonteriz, Micharmut, Luis Demano, Carlos Ortín, María Herreros, Juan Almela, Mique Beltrán y el propio Paco Roca.

En primer plano, Castelao, del ilustrador Ortifus, en la exposición 'EX.IL exiliados e ilustrados' de La Nau.

En primer plano, Castelao, del ilustrador Ortifus, en la exposición ‘EX.IL exiliados e ilustrados’ de La Nau.

Imagen del carguero británico Stanbrook en la exposición 'Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de África'. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Imagen del carguero británico Stanbrook en la exposición ‘Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de África’. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

 

Salva Torres

Sueños en torno a Luis Buñuel

22 x Don Luis: ‘Sueños’
X Edición del Festival Internacional de Cine
En homenaje a Luis Buñuel
Centro Buñuel de Calanda
C / Mayor, 48. Calanda, Teruel
Del 3 al 9 de agosto, 2014

La X edición del Festival Internacional de Cine ‘22 x Don Luis’ se presenta este año bajo el lema ‘Sueños’.
Probablemente las primeras películas fueron los sueños de aquellos antepasados que nos dejaron obras tan increíbles como las pinturas de Altamira.

A partir de ahí, el ser humano ha ido evolucionando sin perder su capacidad de seguir soñando: sueños dormidos, sueños despiertos. Sueños hechos para el celuloide. Detrás de cada película hay mucho sueños, sueños para ser compartidos por los espectadores.

Sueños de artistas, sueños con artistas, como los de Javier Poyatos con Marilyn, para dar forma a la exposición Sueños con Marilyn, una explosión de color y sensaciones que le ha permitido armonizar la imagen de la actriz con sus propios sentimientos.

Fotograma de 'Una mujer sin sombra', de Javier Espada, en el festival '22xDon Luis'. Centro Buñuel de Calanda.

Fotograma de ‘Una mujer sin sombra’, de Javier Espada, en el festival ’22xDon Luis’. Centro Buñuel de Calanda.

En la Sección Oficial se proyectarán cinco largometrajes y cinco cortos, procedentes de México, Polonia y España, y contaremos con directores, actores y distribuidores que presentarán sus obras, optando a los premios que el público otorga al mejor Cortometraje y al mejor Largometraje.

El festival arranca la Sección Paralela con la proyección de ‘El hombre y la música’ de la directora Laura Sipán, un documental sobre el músico aragonés Antón García Abril.

Durante la inauguración oficial contaremos con Asunción Balaguer para presentar el documental de Javier Espada ‘Una mujer sin sombra’ y el teaser de la película ‘Cuervos’ de Raúl Romera, en la que actúa.

Cartel del documental 'El hombre y la música', de Laura Sepán, en el festival '22xDon Luis' del Centro Buñuel de Calanda.

Cartel del documental ‘El hombre y la música’, de Laura Sipán, en el festival ’22xDon Luis’ del Centro Buñuel de Calanda.

Como en ediciones anteriores, se presentará la selección de cortometrajes aragoneses, coordinada por Vicky Calavia, ‘Made in Aragón’ y, continuando con la sección ‘Pasión por el Cine’, una selección de cortometrajes procedentes de la Escuela Universitaria de Artes y Espectáculos TAI de Madrid.

La literatura también tiene un lugar destacado con los poemas del cineasta y poeta Emilio Ruiz Barrachina y el libro de Max Aub ‘Luis Buñuel, novela’ de la editorial Cuadernos del Vigía, presentado por Alfonso de Lucas Buñuel, Carmen Peire y Miguel Angel Arcas.

Para los más pequeños se ha organizado un taller de cine dirigido por el actor y director mexicano Ricardo Dávila, cuyo resultado se proyectará el sábado 9 de agosto.

En la Gala de Clausura se llevará a cabo la entrega de premios y se rendirá homenaje a Rosa María Calaf y Manolo Llamas.

Una semana de cine en homenaje a Luis Buñuel donde vamos a ver más de 30 títulos; películas de ficción y documentales que nos acercan a otras realidades no tan lejanas, como la energía nuclear o la inmigración. Las paradojas de la fe, que nos recuerdan a Viridiana, o una mirada intimista hacia un momento de nuestra historia.

Este festival también es un sueño del que despertaremos a partir del 10 de agosto, probablemente…

Buñuel dice en sus memorias: “Si me dijeran: te quedan veinte años de vida, ¿qué te gustaría hacer durante las veinticuatro horas de cada uno de los días que vas a vivir?, yo respondería: dadme dos horas de vida activa y veinte horas de sueños, con la condición de que luego pueda recordarlos; porque el sueño sólo existe por el recuerdo que lo acaricia”.

Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel. Centro Buñuel de Calanda.

Fotograma de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel, al que el Centro Buñuel de Calanda rinde homenaje con su festival ’22xDon Luis’.

 

Mentides o la ilusión por sobrevivir de Assaig

Mentides, de Assaig, Grup de Teatre de la Universitat de València
Dirección: Pep Sanchis
Texto: Maria Josep del Amo y Miquel de Val
Sala Matilde Salvador de La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Días 30 de abril y 2 de mayo, a las 19.30h

Assaig (Grup de Teatre de la Universitat de València) estrenó ayer, en la Sala Matilde Salvador del Centre Cultural La Nau, su nuevo montaje Mentides, un texto de Maria Josep del Amo i Miquel de Val, bajo la dirección de Pep Sanchis. La obra se representará también los días 30 de abril y 2 mayo. Todas las funciones comienzan a las 19:30 horas. La entrada -para los tres días- es gratuita con invitación que habrá que recoger desde una hora antes del inicio en la conserjería de La Nau.

Cartel de la obra 'Mentides', de Assaig, Grup de Teatre de la Universitat de València, dirigida por Pep Sanchis. Imagen cortesía de La Nau.

Cartel de la obra ‘Mentides’, de Assaig, Grup de Teatre de la Universitat de València, dirigida por Pep Sanchis. Imagen cortesía de La Nau.

“¿Quién no se engaña alguna vez en la vida o engaña a otros?”, se pregunta Pep Sanchis. Esta obra nos invita a reflexionar sobre el miedo a la soledad, la necesidad de la esperanza, del amor o de las ilusiones fugaces para sobrevivir. A su vez, cada uno percibe la realidad de los otros a su manera y también la propia, y esto plantea Mentides. Porque, según explica Sanchis, los personajes, “no son mentirosos, pero construyen ficciones”, y se aferran a estar, para subir a algún tren en esta estación que es la vida.

La estación de tren, como metáfora vital, es el escenario elegido para recrear esta atmósfera donde el viaje, a veces es compartido por gusto o a la fuerza.

Más de veinte años del Grup de Teatre de la Universitat

A lo largo de más de veinte años de trayectoria (1990), más de mil estudiantes de la Universitat de València han pasado por los talleres y espectáculos de Assaig. Estos talleres sirven para elegir a los actores y las actrices que formarán parte del reparto de cada montaje. Durante este tiempo, Assaig (Grup de Teatre de la Universitat de València), dirigido por Pep Sanchis, ha representado una veintena de montajes diferentes y ha ganado distintos premios, entre los que destaca el Premi de Teatre Vila de Mislata.

Estas historias las han escrito autores relevantes en nuestra literatura, tanto clásicos (Joanot Martorell, Joan Timoneda, William Shakespeare o Tirso de Molina) como contemporáneos (Max Aub, Joan Brossa, Sergi Belbel, Yukio Mishima, Francesc Pereira, Quim Monzó, Carles Pons, Rodolf y Josep Lluís Sirera, Juli Disla, Jorge Picó, Arturo Sánchez, Xavier Puchades, Anna Marí, Patricia Pardo, Javier Sahuquillo y Laura Núñez, entre otros.

Detalle del cartel anunciador de la obra 'Mentides', del grupo de teatro Assaig. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Detalle del cartel anunciador de la obra ‘Mentides’, del grupo de teatro Assaig. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

 

“En este país se ocultan cosas tremendas”

Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes
Editorial Tusquets

Cientos de historias, seis novelas y un proyecto monumental. Son los Episodios de una Guerra Interminable, historia de la dictadura franquista, entre 1939 y 1964, contada desde el punto de vista de quienes lucharon contra ella, de quienes dijeron que no y consideraron que la guerra no acabaría hasta la llegada de la democracia. Es el proyecto en el que está comprometida Almudena Grandes (Madrid, 1960) desde hace más de siete años, un largo camino del que ya ha culminado la mitad del trayecto. La pasada semana presentó en Valencia Las tres bodas de Manolita, tercera entrega de la serie tras Inés y la alegría y El lector de Julio Verne.

Ambientada en Madrid de la posguerra, se trata de una emotiva historia coral sobre los años de pobreza y desolación y traza un tapiz de vidas y destinos, de personajes reales e imaginados. Una novela sobre la red de solidaridad que se teje para proteger a una joven con coraje, desde los artistas de un tablao flamenco, hasta las mujeres de la cola en la cárcel, o los antiguos amigos del colegio.

Almudena Grandes, con su última novela 'Las tres bodas de Manolita', de Tusquets Editores. Imagen cortesía de la autora.

Almudena Grandes, con su última novela ‘Las tres bodas de Manolita’, de Tusquets Editores. Fotografía: Susana Alfonso.

¿Por qué precisamente seis libros?

Cuando terminé de escribir Corazón helado empecé a leer historias sobre la guerra civil y acabé enganchada como un niño a los video juegos. Por un tiempo viví en otra época, inmersa en el pasado, sorprendida por la cantidad de historias que había por contar y lo poco que sabemos de ellas en este país. Historias maravillosas y terribles que parecían venir en mi busca. En un principio no trataba de documentarme sino únicamente de comprender lo que había pasado. Pero con el tiempo vi el conjunto en perspectiva y supe que necesitaba seis novelas para contar todo lo que quería contar.

Con todavía tres títulos por delante, ¿no se desanima a veces o flaquea su ánimo? 

No, porque se trata de novelas muy distintas. En ésta no trato de la resistencia armada sino de la dura supervivencia de la gente de Madrid en la posguerra. Pequeños personajes entrelazados entre los que destacan las colas de mujeres que, como Manolita, acuden a las cárceles, algunas destrozadas y otras dispuestas a sobrevivir. De momento pretendo llevar esta serie hasta el final porque tengo la sensación que es una novela integrada por seis.

Además de retratar una época usted brinda un explícito homenaje a Galdós y a sus Episodios Nacionales.

Así es. En un principio iba a bautizarla Nuevos Episodios Nacionales, pero pensando en las connotaciones de la palabra nacional que todavía colean, cambié de opinión y opté por interminable. En todo caso se trata de adaptar y adoptar el patrón de Galdós. Utilizar un marco histórico para que interactúen en él personajes tanto históricos como imaginarios. Max Aub hizo algo parecido en El laberinto mágico.

Portada de la última novela de Almudena Grandes.

Portada de la última novela de Almudena Grandes.

Con 29 años usted saltó a la fama con Las edades de Lulú, un relato erótico que ganó el premio La Sonrisa Vertical, llevado al cine por Bigas Luna. ¿Qué opina del fenómeno Cincuenta sombras de Grey?

Que es una operación de marketing muy bien montada. Hasta los años setenta la literatura erótica fue un género para hombres escrito por hombres. A partir de esa década algunas mujeres invadimos ese terreno con un objetivo ideológico y comprometido, el de reafirmar el derecho de la mujer a su propio cuerpo y placer. A finales de los noventa el sexo explícito ocupa su lugar natural en las historias de ficción y a unos señores avispados se les ocurrió que siendo la mujer mayoría lectora podrían combinar la novela romántica de toda la vida y escenas más o menos picantes. El éxito estaba asegurado.

¿Qué diría a quienes opinan que el tema de la guerra civil está ya agotado?

Que están totalmente equivocados. Los españoles vivimos sobre una auténtica mina de oro de historias maravillosas de héroes y villanos y en cuanto a la guerra civil, mucha gente piensa que ya lo sabe todo, pero lo cierto es que cada vez que publico un libro  se asombran de lo que cuento y dicen, ‘Vaya, yo no sabía nada de esto’. Y es que en España se pueden ocultar las cosas más tremendas, como por ejemplo la invasión del Valle de Arán que describo en Inés y la alegría.

En el próximo libro de la serie, Los pacientes del doctor García, Grandes abordará la guerra invisible entre espías a mediados de los cuarenta en Madrid y Buenos Aires. La madre de Frankenstein,  situado en pleno nacional catolicismo, se desarrolla en el manicomio de Ciempozuelos en los años cincuenta. Por último,  Mariano en el Bidasoa retrata a los topos de larga duración y el fenómeno de la emigración interior en dos escenarios: Badajoz y Guipúzcoa.

Almudena Grandes, junto al cartel de la portada de su último libro. Imagen cortesía de la autora.

Almudena Grandes, junto al cartel de la portada de su último libro. Fotografía: Susana Alfonso.

Bel Carrasco

Nietos de ‘La Barraca’

Las Pequeñas Europas, proyecto de jóvenes Erasmus

Teatro en itinerancia por siete pueblos valencianos

Hasta el 16 de julio

La crisis desmanteló Las huellas de la Barraca, una interesante iniciativa de Ministerio de Cultura que, en la estela del mítico teatro ambulante de García Lorca, llevaba la cultura a los rincones más alejados de la mano de un grupo de estudiantes Erasmus. Como ha ocurrido con tantas otras historias culturales y artísticas, el proyecto feneció por falta de dinero, pero no su espíritu. Gracias a la Universitat de València y a la Diputación este verano los estudiantes con vocación dramática también difundirán un soplo de arte y cosmopolitismo por los lugares más alejados del mundanal ruido, siete pequeños pueblos valencianos de menos de 500 habitantes.

Es el proyecto Las Pequeñas Europas en el que participan 15 actores y actrices procedentes de una docena de ciudades europeas que visitarán hasta el 16 de julio un total de siete municipios con Los viajes. Sueño de una noche de Europa, un popurrí de piezas clásicas en clave de varieté musical.

Imagen de los jóvenes Erasmus del proyecto La Pequeña Europa. Imagen cortesía de los organizadores.

Imagen de los jóvenes Erasmus del proyecto Las Pequeñas Europas. Imagen cortesía de los organizadores.

“Hemos estado ya en Petres, Otos y Carrícola y concluiremos la gira en Gandía”, dice Josep Valero, uno de los productores del espectáculo junto a Daniel Tormo y Anna Marí. Alfara de la Baronía, Aras de los Olmos, Sot de Chera y Sellent son las otras localidades elegidas en función de su “implicación con la cultura y su buena acogida a nuestra propuesta”, comenta Valero. “En alguno de estos pueblos diminutos la cultura se comparte y se respira en las calles”.

Los viajeros. Sueño de una noche de verano, título homenaje al genial Shakespeare, incluye  varias piezas variopintas. Una jácara de Max Aub, fundador del grupo teatral El Búho, que reflexiona en torno a la figura del avaro proyectada sobre la realidad europea; El juglar de Dario Fo, en torno al expolio de la tierra y del trabajo por parte del poder. Y como colofón una versión actual de Lisistrata en la que las mujeres se declaran en huelga de piernas cerradas hasta que finalice la crisis.

“Como traca final hemos compuesto una pieza de zarzuela muy fallera y varios números de cabaré inspirados en la realidad de los actores”, cuenta Valero. “Al final, una estudiante alemana cuenta su historia familiar que es un retrato en tres generaciones de la Europa de las últimas décadas”.

La presencia de los jóvenes actores Erasmus no se limita a la representación teatral. Después de cada función se celebran coloquios, actividades diversas, y a través de las redes sociales, la imagen de los pequeños pueblos se difunde por Europa en una original campaña de promoción turística. “Lo que más asombra a los estudiantes es el sentimiento de pertenencia que muestran los habitantes de estas pequeñas localidades, algo que ya no existe en otros lugares de Europa”, señala Valero. “La gastronomía peculiar de cada lugar y los paisajes son otros aspectos del viaje que disfrutan a tope. Una experiencia única que enriquece su visión del mundo”, concluye.

Imagen de uno de los espectáculos protagonizados por jóvenes Erasmus. Imagen cortesía del proyecto La Pequeña Europa

Imagen de uno de los espectáculos protagonizados por jóvenes Erasmus. Imagen cortesía del proyecto Las Pequeñas Europas

 Bel Carrasco