Ciencia ficción adolescente

‘Sin alas’, de Muriel Rogers
De la trilogía ‘La Esfera’. Muriel Villanueva y Roger Coch
Editorial Planeta

Hay dos formas de enfrentarse a la escritura. Escribir para expresar libremente tus ideas y sentimientos, o bien hacerlo para que te lea el mayor número posible de gente, despertar el interés comercial de las editoriales y vender más libros. Lo primero es relativamente sencillo, lo segundo bastante difícil, aunque no imposible. Muriel Villanueva y Roger Coch, ambos escritores y pareja en la vida real desde hace siete años, lo han conseguido con su proyecto a cuatro manos, La Esfera, una trilogía de ciencia ficción para jóvenes firmada por Muriel Rogers, fusión de  los nombres de una valenciana de Benimaclet y un catalán de L’Hospitalet residentes en Tarragona y con una hija pequeña. Combinando elementos de ‘Los juegos del hambre’, ‘Matrix’ o la película ‘Los sustitutos’ han elaborado una historia que, pese a desarrollarse en un lejano futuro, conecta a la perfección con nuestro tiempo de adicción a internet y las redes sociales.

“Roger y yo llevábamos muchos años escribiendo por nuestra cuenta en solitario, él está a punto de publicar su primera novela”, dice Villanueva, valenciana de Benimaclet. “Ambos seguíamos una línea poco convencional y pensamos en la posibilidad de hacer algo más comercial, que llegara a más gente y poder vivir así de la literatura”.

Cubierta de 'Sin alas', de Muriel Rogers. Editorial Planeta.

Cubierta de ‘Sin alas’, de Muriel Rogers. Editorial Planeta.

Dicho y hecho. Hace dos años mandaron una propuesta a la editorial Planeta, la sinopsis de la trilogía, plan de la obra y un capítulo de muestra. El éxito fue inmediato y La Esfera se publica en tres volúmenes a lo largo de este año. Acaba de salir ‘Sin alas’, a finales de mayo aparecerá ‘Las alas de Ícaro’ y en noviembre ‘El vuelo del Fénix’.

‘Matrix’ para chicos

La protagonista es Kala, una chica de 15 años, menuda, pelirroja, rebelde y atrevida. Vive en El Nido una ciudad aséptica en la que los humanos llegan a vivir cien años bajo el control de un poder omnímodo e invisible. Los ciudadanos están enganchados a un entorno virtual, el Otro Lado, que les permite disfrutar plenamente de todo lo que ansían. Kala rechaza esa dependencia y parte en busca de su amigo Beo que lleva un tiempo desaparecido.

“Tenemos en la cabeza varias precuelas y secuelas”, comenta Villanueva. “Nos encanta trabajar en esta historia. Como vivimos juntos y estamos muy compenetrados nos repartimos la faena sin problemas. Roger se ocupa del aspecto de los vídeojuegos, la ciencia ficción y las escenas de acción y aventura. Por mi parte me centro en la técnica narrativa y en la construcción de personajes”.

Muriel Villanueva y Roger Coch. Imagen cortesía de los autores.

Muriel Villanueva y Roger Coch. Imagen cortesía de los autores.

Se ha comparado ‘La Esfera’ con ‘Los juegos del hambre’ por el papel decidido y beligerante de la joven protagonista. Pero, según los autores, se aproxima más al universo de ‘Matrix’ con un mundo virtual paralelo, metáfora de la actual obsesión que experimentan los jóvenes por las redes sociales e internet.

“El principal mensaje que pretendemos transmitir es que hay que tener los pies en el suelo”, señala. “La vida está aquí, es lo palpable, no lo que circula en los vídeos y redes”.

La obra fomenta también la necesidad de luchar contra un poder tiránico y los valores del sacrificio, del esfuerzo y la amistad. Se plantea también la búsqueda de la identidad de la protagonista, su primer amor y el tema de los dobles.

Fiel al espíritu de la obra, la editorial ofrece una aplicación móvil gratuita para sumergirse de lleno en la aventura de Kara y sus amigos. Más información en www.comunidadlaesfera.es.

La Esfera.

Muriel Villanueva y Roger Coch. Imagen cortesía de los autores.

Bel Carrasco

¿National? No, Radical Geographics

Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca
Institut Valencià d’Art Modern. IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta 31 de enero de 2016

Hay una ciudad flotante y otra subterránea. La flotante es una especie de Matrix, por utilizar las palabras del propio Rogelio López Cuenca, que impide ver la otra. La subterránea, por cuanto se halla tapada por el “mundo del espectáculo, del entretenimiento y del ocio”, sólo emerge si se realiza cierta labor de “arqueología” o “psicoanálisis” de la ciudad oculta. Que es lo que ha hecho el artista malagueño, junto a nueve estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de Valencia. El resultado se puede ver en la Galería 6 del IVAM, donde se presentaron esos contramapas o cartografías del territorio ajeno a los itinerarios programados por las instancias oficiales.

Instalación perteneciente a la muestra Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en el IVAM.

Instalación perteneciente a la muestra Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en el IVAM.

Radical Geographics, que es como Rogelio López Cuenca ha denominado el conjunto, juega poéticamente con esos dos registros de la ciudad: “Funciona como metáfora del propio proyecto”, explicó el artista. Remite por un lado a la revista National Geographic, “exitoso ingenio multimedia” que “reproduce y difunde un poderoso imaginario colonialista”, tal y como subrayó Teresa Millet, comisaria de la exposición. Y apunta por otro lado a esa “geografía crítica o radical” con la que López Cuenca pretende desvelar lo que Matrix esconde.

Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en el IVAM.

Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en el IVAM.

De manera que el mapa (no oficial) de Valencia mostrado en el IVAM, nada tiene que ver con el que recibe el turista en las oficinas de información municipal. Lo mismo sucede con el resto de itinerarios o constelaciones recogidos en el proyecto de López Cuenca: Lima, Valparaíso, México DF, Barcelona… En todos ellos, la “maquinaria de aplastamiento de las ciudades por parte de las políticas neoliberales”, va dejando paso a toda una serie de geografías críticas surgidas, según afirmó el artista, “de la reacción en contra de ciudadanos insatisfechos con esas políticas”.

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca, en el IVAM.

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca, en el IVAM.

Radical Geographics, que quiere funcionar “a modo de manuales de desorientación” (Millet), recoge en un gran mapa en proceso las diversas entradas y salidas por las que se puede acceder a la ciudad de Valencia. “No existe ni lugar ni dirección privilegiada desde donde leerlo ni cómo recorrerlo”, señaló la comisaria, de manera que tan pronto salta a la vista el Cabanyal, Salvem el Botànic, el accidente del Metro, las Fallas, los desahucios o el solar del propio IVAM, como un grupo de rock alternativo, determinados movimiento de defensa de la huerta, o el propio alcalde Joan Ribó manifestándose aburrido por el tema de las banderas.

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca, en el IVAM.

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca, en el IVAM.

“El arte permite hacer cosas que en la Academia no se pueden hacer”, apuntó López Cuenca, al tiempo que se preguntaba: “¿Esto es historia, geografía, poesía?” Sea lo que fuere, lo cierto es que Radical Geographics, en la era de Internet, termina ocupando cierto lugar oficial dentro del carácter contestatario que predomina en las redes sociales. De manera que la Valencia oficial, expulsada de la Galería 6 del IVAM, tiene como reverso la Valencia alternativa que allí se expone como territorio que sale naturalmente a flote.

Las “voces de las multitudes” que en ese gran mapa (no oficial) de Valencia aparecen, “como una red de resistencia contra el saqueo de lo común” (Millet), eclipsan ya en cierto modo la política basada en los “arquitectos estrella”. Lo cual, según López Cuenca, es reflejo de esa “reacción en contra” o carácter “revanchista” de los sufridos ciudadanos frente a los más satisfechos en Matrix. El gran panel donde se recoge toda esa geografía crítica en continuo proceso “se podrá ver posiblemente en una página web”, concluyó Millet.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en la Galería 6 del IVAM.

Detalle del mapa de Valencia en la exposición Radical Geographics, de Rogelio López Cuenca en la Galería 6 del IVAM.

Salva Torres

La brújula de Room Art

Room Art, 2015. Migraciones visuales
Sala Acadèmia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de marzo

Vivimos en un mundo paradójico: cada vez más global, más transfronterizo, con un mayor trasiego de vidas humanas volando de acá para allá y, a la vez, un sentimiento de territorialidad cada vez más acusado. Como si la férrea pertenencia a un lugar se hubiera difuminado, al tiempo que se experimenta una necesidad loca de fomentar espacios de poderoso arraigo identitario. El sujeto, como tal, no se reconoce en esa abstracción del mundo al que lo reduce el carácter mercantil de la globalización. Y no duda, para recuperar su identidad diluida, en buscarla allí donde siente el calor de cierta madre tierra.

Obra de Daniel Coves en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Daniel Coves en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Los 12 jóvenes artistas que integran la exposición ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’, comisariada por Ricard Silvestre, muestran sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau a modo de brújulas orientativas en medio de ese contradictorio mundo. Por eso unos se aproximan al perplejo y silente sujeto, con el fin de reflejar sus dudas, mientras otros acuden a los objetos que configuran su mundo, para renegociarlo, y algunos más simplemente levantan acta de la dificultad de habitarlo. En cualquiera de los casos, se trata de un amplio abanico de propuestas encaminadas a arrojar alguna luz y muchas sombras acerca de los actuales vaivenes existenciales.

Obras de Ewa Okolowicz en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obras de Ewa Okolowicz en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Patrocinada por Romeu y Rom Editors, por medio del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani ‘Romà de la Calle’ (CDAVC), la tercera edición de Room Art (la primera que se celebra en La Nau) reúne fotografía, pintura, escultura, videocreación, instalación y dibujo. Y lo hace con esta nómina de artistas: Aldo Alcota, Nuria Antolí, Daniel Coves, Adriana Chávez, Natuka Honrubia, Su-pi Hsu, Manuel Martínez Ojea, Pau Pascual, Vicente Perpiñá, Paula Prats, Ewa Okolowicz y Karina Vagradova. Artistas que buscan desentrañar, ya sea de forma poética o inclinando su propuesta más del lado ideológico, lo que nos acontece a los sujetos en el siempre difícil cometido de ubicarnos en ese “desierto de lo real” al que aludía ‘Matrix’, película de los hermanos Wachowski.

Obra de Vicente Perpiñá en 'Room art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Vicente Perpiñá en ‘Room art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Hay quienes, como Karina Vagradova, aluden a la ‘maldita velocidad’ e interponen el paisaje como lugar donde se citan en silencio densas interrogantes. Paula Prats incide en lo mismo hurgando en la nevada Islandia y sus iridiscencias. Daniel Coves se fija en esa aceleración del tiempo, congelándolo, para mostrar al sujeto cotidiano que las prisas ocultan. Y en esta línea habría que situar igualmente el video de Pau Pascual, en el que se muestran los contrastes entre los grandes edificios, la abstracta metrópolis, la infancia y cierto paisaje de una más abrupta naturaleza. Su-pi Hsu tira de ciertos hilos para reflejar el complejo equilibrio de un minúsculo sujeto en el mundo globalizado.

Obra de Su-Pi Hsu en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Su-Pi Hsu en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

De los objetos que dan pistas, las suscitan con ironía o ayudan a configurar nuestro mundo, se ocupan Nuria Antolí y Natuka Honrubia. Como ofrecen pistas los imaginativos montajes de Manuel Martínez Ojea, los objetos patagónicos de Ewa Okolowicz, los delirios de un errante de Aldo Alcota o la igualmente delirante propuesta ilustrativa de Vicente Perpiñá, con ese hombrecillo en manos de una mujer de armas tomar. Adriana Chávez, con su espectacular video instalación, se decanta por arrojar luz bañada en múltiples sombras del poder colonizador.

Imagen del video de Pau Pascual en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Imagen del video de Pau Pascual en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

‘Migraciones visuales’, pues, de 12 artistas, con reflexiones de otros tantos críticos de arte del panorama artístico valenciano, que se reparten el trasiego entre Valencia y Barcelona, Reino Unido, Alemania, Polonia, Rusia, Islandia, Japón, México, Chile o Estados Unidos. Un viaje de ida y vuelta para mostrar las contradicciones que nos habitan, ya sea porque el cuerpo es de por sí territorio de arenas movedizas o porque el exterior nunca ha sido un lugar cómodo y amable.

Obra de Karina Vagradova en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Karina Vagradova en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

‘Juego de tronos’ a la valenciana

Las semillas del madomus, de Bel Carrasco
Presentación: Juan Miguel Aguilera
Librería Leo
C / Rinconada Federico García Sanchiz, 1. Valencia
Día 28 de mayo, a las 19.30h

Una enorme albufera por la que navegan piratas que secuestran niños para depravados sexuales y estrafalarias compañías de cómicos. Unas fiestas en honor al dios Foc que culminan con hogueras, fuegos artificiales y  apoteosis erótica. Una reina cruel que intriga para mantenerse en el poder por encima de todo, guerras y hambrunas  que devastan la población.

Lectora acérrima de literatura fantástica y adicta a Juego de Tronos, Bel Carrasco brinda en su segunda novela, Las semillas del madomus (Versátil) un homenaje al género en el que se siente como pez en el agua.  “No tengo ni el peso en kilogramos de Martin, ni sus toneladas de talento”, reconoce. “Pero sí una imaginación  calenturienta y me apetecía mucho  crear un mundo propio con su geografía, toponimia y mitología propia. Como es lógico llevé este mundo imaginario al terreno que conozco, el Mediterráneo, donde es más fácil sudar que pasar frío e impera la sensualidad y la corrupción”.

Portada del libro 'Las semillas del madomus', de Bel Carrasco.

Portada del libro ‘Las semillas del madomus’, de Bel Carrasco.

“Algunos consideran que la literatura fantástica es pura evasión, una forma de huir de la realidad”, añade Carrasco. “Pero yo creo que, además de dar una gran libertad al escritor,  es un vehículo perfecto para denunciar los males de nuestro tiempo que, en cierta manera, son los de todos los tiempos. Consecuencia del lado oscuro y destructivo de la naturaleza humana que necesita matar para sobrevivir”.

El mundo urdido por Carrasco es Ylliria, una isla con forma de guitarra o de cuerpo de mujer en cuyo centro se extiende un gran lago, el Damago, nombre del dios hermafrodita al que todos veneran. Un lugar idílico en el que no se conoce el invierno, que fue en origen un matriarcado gobernado por sabias mujeres: las matrix, con ayuda de las guerreras bélices y las dreidas o damas de los madomus, árboles mágicos en cuyo interior viven estas brujas benéficas, intermediarias entre los hombres y el furor de la naturaleza. Esa sociedad armoniosa es destruida por los hombres de hielo y los madomus destruidos.

“Las historia comienza muchos años después cuando Hanna, una chica huérfana que desconoce sus orígenes, emprende un viaje  con la intención de descubrirlos y saber quién es”, explica Carrasco. “A lo largo de este periplo se enfrenta a numerosos peligros y vive un sinfín de aventuras, hasta que descubre su verdadera naturaleza y su misión: localizar las últimas semillas del madomus”.

Además de Juego de tronos, Carrasco reconoce la influencia de El señor de los anillos, El nombre del viento, la película La princesa Mononoke y otras muchas grandes obras de un género “que en España sigue marginado, aunque los jóvenes demuestran cada vez mayor interés hacia él”.

Con un trasfondo feminista y ecológico, Las semillas del madomus es, sobre todo, un relato de aventuras de corte clásico que complacerá a quienes todavía conservan su capacidad de asombrarse ante lo maravilloso y que se puede leer a partir de los 14 o 15 años.

Bel Carrasco es periodista especializada en temas de cultura y sociedad, colaboradora de El Mundo y la revista digital makma.net. Ha publicado la novela El relojero de Real (Atlantis) y participado en un par de libros colectivos de cuentos editados por la Generación Bibliocafé.

Bel Carrasco. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco. Imagen cortesía de la autora.

«Queremos ser un semillero de artistas y proyectos»

Arte Santander. Feria Internacional de Arte Contemporáneo
Palacio de Exposiciones
Avenida del Racing s/n. Santander
Del 30 de julio al 2 de agosto de 2013

Arte Santander, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, cumple 22 resistentes años. Primero lo hizo bajo una carpa adyacente al Palacio de Festivales, ubicado frente a la bahía santanderina. Luego, en el actual Palacio de Exposiciones de El Sardinero, una vez inaugurado ya en pleno siglo XXI. Al hilo de esa diferente ubicación, dos han sido igualmente sus vidas: una primera, digamos menos arriesgada, y una segunda, más fresca, efervescente, dinámica. Su director Juan González de Riancho, responsable a su vez de la galería Siboney, repasa para MAKMA esa doble vida que, en definitiva, ha servido para que Arte Santander siga, valga la redundancia, más viva que nunca en pleno desierto de lo real, que dirían en Matrix, de la actual crisis económica.

Obra de Xavi Dèu, de Espai Tactel, presente en Arte Santander

Obra de Xavi Dèu, de Espai Tactel, presente en Arte Santander

– Dos largas décadas dan para mucho, sobre todo si tenemos en cuenta que Arte Santander nació cuando todavía la crisis no había cobrado la devastadora forma actual.

– Siendo justos, la feria ha tenido dos vidas, porque al principio no tenía recinto propio y había que hacerla en una carpa levantada al lado del Palacio de Festivales. Después se le dio un giro, al contar con el Palacio de Exposiciones inaugurado en 2002, propiedad del Ayuntamiento. El perfil de las galerías que comenzaron la feria también era distinto al actual, porque entonces giraban en torno a las que trabajaban próximas al barrio de Salamanca en Madrid, con una pintura de naturaleza… (no me gusta la palabra conservadora), digamos menos arriesgada. Luego se ha apostado por una obra más ligada al arte contemporáneo y últimamente, con la fórmula de Solo Project, presentación de un artista, estamos intentando que la feria sea un semillero de nuevas propuestas.

– Este año se presentan trabajos de 42 galerías nacionales e internacionales. ¿Son muchas, pocas, en comparación con otras ediciones?

– Pienso que funciona bien: 30 m2 para cada uno de los 42 stands. Antes, con 80 galerías ocupando todo el espacio, era como un salto al vacío, porque suponía mucho esfuerzo y mucho desembolso. Ahora la feria es potente e interesante, y la cifra de galerías está bien. Además hay algunas con mucho peso, con artistas ya consolidados, lo cual nos viene bien porque cuentas con pesos pesados, junto a galerías y artistas más frescos e incipientes. De hecho, queremos que la gente que venga a la feria, como es el caso de la directora del Espai de Castellón, Lorenza Barboni, vea propuestas que le puedan interesar. Nos interesa ser un semillero de artistas y proyectos.

Obra de Ibán Ramón, de Set Espai d'Art, presente en Arte Santander

Obra de Ibán Ramón, de Set Espai d’Art, presente en Arte Santander

– ¿Cómo se codea Arte Santander con otras ferias?

– En España, el referente siempre es ARCO, pero no te puedes comparar, puesto que hablamos de una ciudad de perfil amable como Santander y donde, como sucede en general, apenas hay negocio. Ahora las instituciones están haciendo un esfuerzo importante y la feria, que se hace con poco dinero y una puesta en escena gratuita, porque las galerías pagan la producción, el montaje y el transporte de la obra, ha ido evolucionando y ahora la gente se queda sorprendida.

– Arte Santander ha retrasado sus fechas para poder coincidir con el curso de coleccionismo y patronazgo que se impartirá en la UIMP. ¿Hábleme de ello?

– Optamos por retrasar la feria, porque nos parecía patético que por diez días de diferencia no pudiera coincidir con el curso de coleccionismo y, sobre todo, lo del mecenazgo, al que acudirá el secretario de Estado de Cultura José María Lassalle y que, según la rumorología, algo nos va a contar esos días con respecto a esa ley del mecenazgo que era la estrella de la legislatura. Mi especulación es que alguien que además es cántabro y que, prácticamente pulida la legislatura, no ha hecho nada el pobre, tengo la sensación que va anunciar algo en un marco tan atractivo como el de la feria.

Obra de Zoe T. Vizcaino, de PazYComedia, presente en Arte Santander

Obra de Zoe T. Vizcaino, de PazYComedia, presente en Arte Santander

– Valencia contarán en Arte Santander con tres galerías: Espai Tactel, PazYComedias y Set Espai d’Art, más Cánem, de Castellón. ¿Cómo se ve desde allí el panorama artístico valenciano que, supuestamente, debería liderar el IVAM?

– Soy un psicópata de todo lo que tiene que ver con el arte y, por tanto, sigo muy de cerca todo lo que sucede en una ciudad como Valencia. En los años buenos de Vicente Todolí, yo iba mucho por allí, pero desde que lo dirige una mujer que pienso no tiene preparación, ya no voy. Además, con tanta ingerencia política, creo que se están cargando la buena imagen que tenía el IVAM. Y otra cosa muy importante. La Fundación Botín no sería nada sin el tejido cultural que propician las galerías, y en Valencia están desapareciendo muchas y, con ello, la pérdida del tejido tan necesario para el propio IVAM, que ha ido perdiendo credibilidad.

Fotografía de Juan González de Riancho. Imagen cortesía del propio autor

Fotografía de Juan González de Riancho. Imagen cortesía del propio autor

 Salva Torres