El libro de artista, IV parte. Materiales

El libro de artista, IV parte. Materiales

Desde los primeros trazos en la roca, el ser humano ha ido poniendo en práctica ideas para comunicarse y transmitir, para ello ha usado materiales muy diversos por sus características, de mayor o menor dureza, peso, flexibilidad, maleabilidad etc. El trabajo de investigación y producción de los distintos creadores de libro de artista, (en adelante LA) recorre todas las posibilidades que se pueden presentar como soporte, pues a la hora de crear, cada trabajo representa un desafío como lo es explorar un territorio desconocido con el que poder comunicar.

Con la clasificación que detallo a continuación, pretendo completar lo publicado con anterioridad, y hacerlo de forma didáctica, sin otra pretensión que dar a conocer, conforme he mencionado, algunos de los materiales más utilizados para la creación del LA y aunque se podría ampliar mucho la lista, mi único deseo es que vayan conformando la idea del LA, sus variantes y posibilidades de producción con diferentes materiales.

Pétreo: Rememora las épocas históricas en que los pictogramas, ideogramas o escritos, se realizaban sobre soportes rupestres o sobre “calculis”, piedras con inscripciones (del latín calculus-i). Están claros los antecedentes de las escrituras históricas sobre piedra en civilizaciones como la egipcia, fenicia, etrusca, romana y más, como los textos encontrados en Nepal que recogen oraciones budistas sobre grandes piedras.

Palimpestro, de E. Cabrera. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Palimpestro, de E. Cabrera. Imagen cortesía de José Emilio Antón

El artista Orensanz, utiliza fragmentos de mármol de Carrara, dónde graba mensajes del tipo paleográfico de una civilización imaginada.

Cerámico: El barro nos transporta a las civilizaciones en las que tablillas de barro cocido con incisiones transmitían datos diversos, pero también existían imágenes y textos en platos y jarrones, como en el arte griego, etrusco o árabe.

Metálico: Los materiales metálicos permiten el recuerdo de las planchas de bronce, plomo o incluso de oro romanas con inscripciones muy diversas, que mediante estos soportes han podido llegar casi intactas hasta nosotros. Por ejemplo legislaciones del derecho romano que se mostraban al público. Hay artistas que realizan libros con metales como Miquel Barceló, o Pérez Carrió en España, por citar dos ejemplos.

Guia de las verdades absolutas, (libro de plomo) de Ramón Pérez Carrió. Imagen archivo Vicente Chambó.

Guía de las verdades absolutas, 1998 (libro de plomo 48x30x6,50) de Ramón Pérez Carrió. Imagen archivo Vicente Chambó.

Textil:  Las fibras y los tejidos, tan útiles para la humanidad, también han sido soporte y medio de escritura para libros. Hay muchos ejemplos de esta tipología, por ejemplo los quipus del imperio Inca, a base de cuerdas y nudos. Los nudos eran los números y el tipo de cuerda, su color o otros detalles indicaban el tipo de bienes que registraban, los primeros quipus encontrados tienen 5.000 años de antigüedad.

Por citar dos ejemplos de LA contemporáneos con materiales textiles, Main traversée par les mots d’un livre, de la portuguesa Helena Almeida, que atraviesa con hilos las páginas del libro haciendo líneas, o la producción de cosidos sobre tela de los libros de María Lai de 1980

Obra de María Lai. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Obra de María Lai. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Papel: No es necesario expandirse mucho, por todos es conocido que el papel, es el soporte más universal utilizado en la fabricación de libros durante siglos, por lo que es obligado hablar de él en este apartado de materiales. Se trata de un material constituido por una delgada lámina elaborada a partir de pulpa de celulosa, una pasta de fibras vegetales molidas suspendidas en agua, generalmente blanqueada, y posteriormente secada y endurecida.

En Egipto se escribía sobre papiro, un vegetal muy abundante en las riberas del río Nilo.
En Europa durante la edad media se utilizó el pergamino, que consistía en pieles de cabra o carnero curtidas, preparadas para recibir tinta. Sin embargo, los chinos ya fabricaban papel a partir de los residuos de la seda, la paja de arroz, el cáñamo, e incluso del algodón. Se considera tradicionalmente que el primer proceso de fabricación del papel fue desarrollado en el s. II dC. Durante 500 años, aproximadamente, el arte de la fabricación de papel estuvo limitado a China; en el año 610 se introdujo en Japón, y alrededor del 750 en Asia Central. El conocimiento se transmitió a los árabes, quienes a su vez lo llevaron a España y Sicilia en el s. X. Desde entonces el papel se ha convertido en uno de los productos emblemáticos de nuestra cultura, elaborándose no sólo de trapos viejos o algodón sino también de una gran variedad de fibras vegetales; además, la creciente invención de colorantes permite una generosa oferta de colores y texturas.
Es en definitiva el material más usado para los libros de artista.

Metacrilato:  Los materiales derivados del petróleo, como los plásticos, son otra fuente de posibilidades creativas. El metacrilato, es uno de ellos, en el caso de ser transparente, permite el juego de visionar varias páginas al mismo tiempo, superponiendo imágenes y textos. En Double poem, Elise Asher, trabaja sobre páginas de plexiglas transparentes.

José Emilio Antón, Feria Masquelibros, Madrid, junio 2014                                                           Adaptación y coordinación Vicente Chambó

En la siguiente entrega de la conferencia, les hablaremos de las técnicas en el LA.

 

Partes publicadas:

1. JOSÉ EMILIO ANTÓN, ¿QUÉ ES UN LIBRO DE ARTISTA?
https://www.makma.net/jose-emilio-anton/
2. BREVE VISIÓN HISTÓRICA DE LOS LIBROS DE ARTISTA
https://www.makma.net/breve-historia-de-los-libros-de-artista/
3. POSIBLES CLASIFICACIONES DEL LIBRO DE ARTISTA
https://www.makma.net/libro-de-artista/

Los brotes verdes de El Corte Inglés

Ademuz Espai d’Art. El Corte Inglés

Josep Albert

Valencia

Avda. Pío XII, 51

Hasta el 27 de abril

Ahora que al capitalismo sólo se le ven las orejas de lobo, conviene recordar que en su origen nace con la piel del cordero. Es decir, nace para ponerle coto a los privilegios de reyes y nobles, en aras de una relación comercial entre iguales. Después, como toda herramienta, ha ido adquiriendo otros usos más innobles, siempre empuñada por el depredador humano que también llevamos dentro. Recuperar su función productiva, frente a la únicamente especulativa, es la tarea que nos aguarda para recuperar tanto crédito perdido.

Es lo que hacen desde hace cuatro años, aunque su origen esté en el cambio de siglo, la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, la Universitat de València y El Corte Inglés. Mediante la acción conjunta de los tres, se ha impulsado el Ademuz Espai d’Art para dar a conocer la trayectoria de los jóvenes creadores valencianos. Es una iniciativa pionera en el ámbito estatal de los centros comerciales de El Corte Inglés, que Madrid adaptó el pasado año, para llegar incluso después a tener un espacio en la feria ARCO. Es decir, que la iniciativa valenciana ha cuajado y goza de una prometedora salud.

MECENAZGO EMPRESARIAL

“Fuimos muy románticos”, reconocen fuentes de El Corte Inglés, y con “un punto de mecenazgo”. Un punto al que Román de la Calle, presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, le pone su particular acento: “Es importante subrayar la generosidad de El Corte Inglés, que desembolsa 15.000 euros para el Premio Nacional de Pintura que cumple ahora su XIV edición y no se queda con ninguna obra, puesto que todas ellas se depositan en el Museo de Bellas Artes”. “Se apuesta por la gente joven con financiación privada”, señala Ricard Silvestre, coordinador de un proyecto que avala científicamente el Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani (CDAVC) de la Universitat de València.

Esa “complicidad entre el tejido empresarial y las dinámicas institucionales”, tal y como subrayan fuentes de El Corte Inglés, tiene su origen precisamente en el premio de pintura establecido en el año 2000. “Es la parte del león”, afirma Román de la Calle, porque a partir de ahí se fueron estrechando las relaciones entre la Academia de Bellas Artes y El Corte Inglés. Al aval de la academia, y al aval empresarial se le ha sumado después el aval científico de la Universitat de València. Y con esos tres avales, el Premio Nacional de Pintura cumple ya 14 años, Ademuz Espai d’Art está a punto de cerrar su cuarta temporada, al igual que los ciclos de conferencias en torno a “Los últimos 30 años del Arte Valenciano Contemporáneo” que se celebran por cuarto año consecutivo en el Ámbito Cultural del centro comercial de Colón.

ARTE Y NATURALEZA: JOSEP ALBERT

Román de la Calle insiste en reconocer la importancia del “mecenazgo” de El Corte Inglés, “que se mantiene en tiempos tan duros”. Ademuz Espai d’Art nace precisamente en el contexto de mayor dureza de la crisis. Y ahí sigue, a punto de cerrar su cuarta temporada de apoyo a los jóvenes artistas valencianos. “Jóvenes que posiblemente no se conozcan, pero que están trabajando bien”, asegura Ricard Silvestre, que destaca igualmente el catálogo (“con el tiempo serán pequeñas joyas”) que acompaña a cada una de las seis exposiciones anuales del Ademuz Espai d’Art. El artista de Xátiva Josep Albert será quien ponga el broche al cuarto año, después de haber expuesto Clara Monzó, Irina Pérez, Luna Bengoechea y Cristina Fernández. En puridad, habrá una muestra más: la de Keke Vilabelda, como ganador del XIII Premio Nacional de Pintura con el que habitualmente se clausura cada temporada.

Ademuz Espai d’Art, ubicado en la tercera planta de El Corte Inglés de Ademuz en Valencia, tiene cada año una temática. Se inició con una selección de “Académicos 2009”; luego se centró en “El retrato”; el pasado año fueron las “Identidades individuales y colectivas”, y ahora gira en torno a “Arte y Naturaleza”. Josep Albert ha elegido para la ocasión una serie de piezas, que tienen al algodón, la madera, el mármol y la nogalina como materiales protagonistas. Porque Albert tiene como principio, a la hora de trabajar su obra, que el ritmo de la naturaleza y el suyo propio estén acompasados.

Quien se acerque al espacio artístico de Ademuz, respirará a través de los pulmones del arte y la naturaleza que Josep Albert airea. Y lo hace siguiendo el instinto natural de quien observa los ciclos vitales y se pone a la escucha. Como si fuera un demiurgo, Albert rescata materiales inertes y les da vida. Esa amalgama de inquietud por la naturaleza, a la que solemos darle la espalda, y recreación artística es lo que finalmente transpiran esas cortezas de pino, esas ramas retorcidas o esos blancos algodones y mármoles de Carrara que el artista de Xátiva trabaja como si en ello le fuera la vida. Es una prueba más de que Ademuz Espai d’Art late con fuerza, a las puertas ya de su quinta temporada.

Salva Torres