Google Maps, el desenfoque necesario

Yasmina Morán / Sergio Luna, Out of focus
Centro del Carmen
C/ Museo, 2. Valencia
Hasta el 8 de febrero de 2015

Marshall McLuhan, allá por 1964, hacía referencia a una observación de Howard K. Smith acerca de la televisión: “Las cadenas se alegran si levantas una polémica en un país a veinte mil kilómetros de aquí. No quieren controversia, ni verdadera disidencia en casa”.

Si bien actualmente se mantienen las presiones sobre los medios que informan acerca de asuntos incómodos a las estructuras de poder, lo cierto es que las cosas han cambiado con el tiempo y con el desarrollo de nuevas tecnologías de la comunicación, así como con su aplicación en herramientas dispuestas a la interacción de los usuarios. La energía eléctrica fue el principio de estos cambios, no solo por su aplicación práctica a la vida de las personas sino por los cambios de comportamiento social que ha llevado consigo. McLuhan1 indicaba que “puesto que la energía eléctrica es independiente del lugar o de la operación productiva, crea patrones de descentralización y de diversidad (…). Las personas apiñadas alrededor de un fuego o de una vela por la luz o el calor tienen menos oportunidad para dedicarse a pensamientos o actividades independientes, que las personas que disponen de luz eléctrica”. Es largo el proceso de aprendizaje humano para otorgar al individuo la autonomía necesaria, para lograr la libertad suficiente que rompa con los comportamientos gregarios, pues una cosa son las proclamas de libertad e igualdad de las cartas magnas y otra bien distinta son los límites establecidos por el pensamiento convencional. Nuestros usos y costumbres a lo largo del tiempo nos han definido como una sociedad conformista, poco dada a elevar su queja más allá de la barra de un bar.

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

El proyecto de Sergio Luna y Yasmina Morán, Out of focus, viene a contradecir esta última afirmación, como parte de un proceso de reconquista simbólica de la autonomía personal, que casa con la recientemente recuperada capacidad de respuesta ciudadana ante los abusos de las élites. El proyecto Out of focus establece su eje de acción en la plataforma de realidad virtual Google Street View, que se ocupa de realizar una cartografía global en continuo crecimiento, mediante imágenes tomadas periódicamente en los espacios públicos de las urbes. Un propósito que en ocasiones violenta los límites de la privacidad y redefine el sentido del espacio público propiciando una representación ficcional, hiperrealista, que transforma los lugares en escenografías y los sujetos pasan a ser interpretados objetualmente.

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

En la página web de Google Street View se menciona que “el nuevo Google Maps recoge todas las imágenes de cualquier ubicación, desde el espacio hasta a pie de calle, en un único sitio, lo que te permite explorar el mundo desde cualquier ángulo”. El problema es que esa “exploración” topa en ocasiones con límites legales o, cuanto menos, puede generar situaciones incómodas que la compañía ha ido abordando, desde el difuminado de rostros a las matrículas de coches para preservar la privacidad. De entre esas mejoras, se da la opción a los usuarios de solicitar el difuminado de sí mismos, de sus familiares, su automóvil o su casa.  Una medida que desea transmitir la idea de libertad y potestad individual, al abrigo del espejismo de la participación2.

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

La acción de Sergio Luna y Yasmina Morán a través de este proyecto consiste en adoptar diferentes personalidades para comunicarse con Google y lograr modificar el gran tapiz de Street View, desenfocando rostros, vehículos y viviendas, provocando “accidentes” en la metarrealidad representada. Ese es el derecho que asiste a los ciudadanos en el escenario comunicacional como miembros de comunidades identificables, cuyas relaciones en público “hace del anonimato una auténtica institución social (…) Permanecer en el anonimato quiere decir reclamar no ser evaluado por nada que no sea la habilidad para reconocer cuál es el lenguaje de cada situación y adaptarse a él”3. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha reconocido recientemente el “derecho al olvido”, que supone la defensa de la protección de datos frente a principios como la libertad de expresión, y obliga a buscadores como Google a suprimir información relativa a terceras personas que así lo soliciten. En el caso de Street View, el remapeo se repite cada cierto tiempo y condiciona en todo caso al usuario a repetir la gestión de “desenfoque”, pues nos encontramos con una máquina del tiempo que no solo nos permite el desplazamiento geográfico, sino también temporal.

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

En 1984 William Gibson acuñó el término ciberespacio en su novela Neuromante, considerando la ciberciudad como una “alucinación consensual”. “El concepto de ciberciudad propone la imbricación y convergencia de dos relaciones en (y entre) los lugares urbanos: las mediadas por las nuevas tecnologías y las articuladas a través de la presencia humana y el movimiento (…) Podemos considerar la ciberciudad, desde ese enfoque, como una ciudad metáfora en la cual las dimensiones de tiempo y espacio de la ciudad tradicional están siendo modificadas y reconstruidas por el impacto de las nuevas tecnologías, particularmente por Internet”4. De este modo el territorio se convierte en un “fluido de imágenes sin relación espacial y temporal entre ellas, ya que se emiten todas al mismo tiempo. En la ciberciudad los límites desaparecen y los espacios urbanos se sumergen en un continuo, mientras el tiempo se reduce a repeticiones compulsivas”5.

Out of focus interviene en la representación de lo real con el propósito de introducir elementos de subjetividad que alteren el patchwork visual creado por Google. Esa imagen totalizadora y su empeño por convertirse en una realidad absoluta se ve interpelada por la creación de historias ficticias que Luna y Morán logran insertar en esa construcción artificial, cuestionando los límites de la percepción, la vulneración de la privacidad y la ineludible estructura de vigilancia en la que los individuos se ven envueltos. La capacidad de intervención se encuentra limitada, por lo que no es fácil ir más allá de los gestos que, aunque no logran cambiar el estado de las cosas, sí nos ofrecen estímulos para la reflexión acerca del funcionamiento del mundo que nos rodea.

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

José Luis Pérez Pont


1 McLUHAN, Marshall. Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano. Paidós Ibérica, Barcelona, 2009.
2 MIESSEN, Markus. La pesadilla de la participación. Dpr, Barcelona, 2014.
3 DELGADO, Manuel. El espacio público como ideología. Los libros de la catarata, Madrid, 2011.
4 VV.AA. Paseando por la ciberciudad: tecnología y nuevos espacios urbanos. UOC, Barcelona, 2006.
5 GARCÍA VÁZQUEZ, Carlos. Ciudad hojaldre. Visiones urbanas del siglo XXI. Gustavo Gili, Barcelona, 2004.

Espacios de anticipación

Espacios de anticipación
Simposio sobre diseño espacial contemporáneo en instituciones artísticas
Espai d’art contemporani de Castelló (EACC)
C/ Prim, s/n. Castellón
2 de mayo de 2014

PROGRAMA

10:30 11:30 Dpr-Barcelona
11:30 12:00 Descanso
12:00 13:00 Santiago Cirugeda
13:00 13:30 Panel de discusión con Dpr-Barcelona, Santiago Cirugeda
y José Luis Pérez Pont

16:00 17:00 Federica Bueti
17:00 17:30 Descanso
17:30 18:30 Markus Miessen
18:30 19:00 Panel de discusión con Federica Bueti, Markus Miessen
y Mijo Miquel (Autoformato)

19:30 Presentación del libro La pesadilla de la participación
de Markus Miessen, editado por Dpr-Barcelona

Una fase paralela de Espacios de anticipación tomará lugar en junio de 2014 en el Kunstverein ar/ge kunst Galerie Museum (Bolzano, Italia). En esa nueva parte del proyecto, las contribuciones de artistas y profesionales de diferentes geografías y momentos históricos se propondrán en la forma de una exposición documental a modo de investigación. Piezas de arte, documentos y proyectos serán reunidos en torno a las temáticas tratadas en el simposio en el EACC, con la intención de profundizar y contemplándolas bajo otra perspectiva.

INSCRIPCIÓN

Lugar: Espai d’art contemporani de Castelló
Precio: 10€ (gratis para los alumnos del Master de Artes Visuales y Multimedia de la UPV)
Forma de pago: en la recepción del EACC
Fin de las inscripciones: hasta cubrir plazas (plazas limitadas)
Para más información: actividades@eacc.es (tel. 964 72 35 40)

Destinado a estudiantes o profesionales de las siguientes disciplinas: arquitectura, bellas artes, historia del arte, comunicación audiovisual, artes escénicas, filosofía, diseño y sociología, así como cualquier persona interesada.
Los estudiantes que acudan al simposio obtendrán medio crédito.

«Este futuro todavía no tiene nombre, aún estamos en su umbral. Si los últimos cuarenta años han estado marcados por los ‘posts’ (post-guerra, post‑colonialismo, post-comunismo), al menos hoy parece que nos encontramos en un periodo de anticipación —una era en la que los museos de arte contemporáneo pueden ayudarnos colectivamente a sentir y entender.»

Claire Bishop, Museología radical1

«En último término, la idea de comunidad desemboca en filosofías e ideologías marcadas por el miedo y la impotencia: La comunidad como una experiencia decepcionante y el compromiso hacia ella como una exigencia fracasada (aquello que falta).»

Marina Garcés, El compromiso2

ESPACIOS DE ANTICIPACIÓN

Cuando la novela se desarrolla en la modernidad como el formato más frecuentado por la narración, impone una distancia entre el narrador y la audiencia. Se trataba de una distancia espacial pero también de una temporal. En conjunción con su capacidad de distribución de las historias, producía asimismo una separación entre los individuos a través del objeto libro. El libro aparecía como un dispositivo de aislamiento. Contar una historia no suponía más un tiempo compartido, en parte porque no era un espacio compartido en el que la gente se encontraba y ponía en común sus experiencias obtenidas a través de viajar o escuchar a otros. Las consecuencias de la muy conocida proposición3 de Walter Benjamin se podrían fácilmente traducir del dispositivo libro al montaje de exposiciones ya que fueron paralelas temporalmente en su aparición. El contar historias fue separado de sus ecosistemas habituales en espacios sociales tal como las piezas de arte fueron extraídas de sus contextos, conformando la experiencia moderna de la visita a una exposición: individuos aislados que deambulan y supuestamente en silencio4 miran las obras de arte. Con el desarrollo del capitalismo, la oralidad sufrió una pérdida de su valor a través de la separación radical del objeto y el sujeto, así como entre los sujetos.

Hay ciertamente en la actualidad una falta de espacios públicos (casi se diría comunes). Hay ahora una urgencia de ágoras, espacios de encuentro y discusión crítica, más allá de los modelos de participación los que hemos presenciado en las instituciones (de arte). Si en los últimos veinte años hemos asistido a un inmenso número de proyectos que promovían procesos participativos sin una visión crítica, es solo recientemente cuando aparecen agentes que se aproximan al fenómeno con una mirada analítica. Como apunta Markus Miessen, la participación ha sido más una herramienta de promoción que un proceso crítico en si mismo5. Cuando observamos cómo los movimientos sociales están repentinamente apareciendo en las diferentes geografías en el mundo, deberíamos tomar consciencia de la manera en la que esos grupos organizan sus acciones porque existe una correlación con las instituciones de arte: tienen impacto en cómo los espacios se diseñan y cómo la experiencia se reorganiza. La cuestión que emerge entonces es cómo desde ese hecho se pueden repensar las instituciones en términos de cultura de la asamblea, por usar la expresión de Miessen. Esta falta de una arena política parece demandar, adaptadas a las condiciones actuales, que se traigan de vuelta los espacios de experiencia que Benjamin presentaba como extinguidos. Esto nos lleva al problema de cómo restaurar las relaciones entre el sujeto y el objeto además de cómo generar la experiencia del espacio común.

Parece que no podemos ya eludir el compromiso hacia la construcción de la experiencia del nosotros. Se abre entonces una pregunta de fondo, una pregunta fundamental: ¿Qué nos compromete con los otros y hasta qué punto?6 Si pensamos en como los diferentes agentes se organizan en el espacio, los términos no son solamente arquitectónicos sino también coreográficos. Si estudiamos la etimología de la palabra coreografía, encontramos que es la escritura de un coro, de una pluralidad de voces, o tonalidades o idiomas7. Los acelerados cambios socioeconómicos que se están dando en la actualidad reformulan las relaciones entre las personas y entre ellas y los objetos. Esta reestructuración de las relaciones tiene un reflejo en como el espacio se formula y en como los cuerpos concurren en las instituciones artísticas. Es posible trazar como se da una incorporación de la criticalidad en el propio cuerpo y como la cuestión de lo performativo y el contexto aparece una y otra vez. Esto apunta hacia las diferentes posiciones que estos agentes situados toman, resultando en una práctica interdisciplinaria donde los diferentes roles permutan. El foco de atención se expande extensivamente desde la pieza de arte hacia todos los elementos que conforman la exposición8, produciendo una profunda reflexión sobre como todos esos elementos operan y sus bordes se desenfocan. Desde los comisarios hasta los visitantes y los críticos, pasando por los arquitectos y, obviamente los artistas —por mencionar algunos— incluyendo las piezas de arte y la prensa, todos están envueltos en la producción de espacio y relato que da forma a la exposición.

En los últimos años, algunos agentes han estado reflexionando sobre todos estos procesos. En términos de narración y organización, es pertinente citar el análisis realizado por Claire Bishop: «Está tomando cuerpo un modelo de museo más radical: más experimental, menos arquitectónicamente determinado y que ofrece una mayor involucración política con nuestro momento histórico. (…) No hablan en el nombre del uno por ciento sino que intentan representar el interés y las historias de aquellas representaciones comunes que son (o han sido) marginalizadas, dejadas de lado y oprimidas. Esto no significa que se subordinan a la historia en general sino que movilizan el mundo de la producción visual para inspirar la necesidad de mantenerse en el lado correcto de la historia»9. A pesar de que ella escribe sobre museos con colecciones, presenta una cierta actitud, que se puede rastrear en otros tipos de instituciones artísticas.

La investigación que se presenta en este simposio trata acerca de cómo hay un desplazamiento en algunas instituciones de arte hacia la reconfiguración de la experiencia de visitar una exposición como una experiencia de colectividad, donde lo oral re-emerge como una herramienta crítica. Este momento de construcción del nosotros ofrece un momento de anticipación, proponiendo otra manera de pensar y diseñar el espacio, una con las condiciones necesarias para ejercitar una imaginación política. Si miramos al programa del EACC desde sus comienzos, ha estado presentando una gran cantidad de propuestas que trabajan en estas líneas. Este simposio trata de esas líneas de trabajo que vienen desde el pasado para repensarlas y proyectarlas hacia el futuro.

Lorenzo Sandoval

1.
BISHOP, Claire, Radical Museology, or, What’s ‘Contemporary’ in Museums of Contemporary art?, Koenig Books, London, 2013.
2.
GARCÉS, Marina, El compromís, CCCB Breus, Barcelona, 2013.
3.
BENJAMIN, Walter, El narrador, (1936). Editorial Taurus, Madrid, 1991.
4.
Como claramente lo describe Dorothea von Hantelmann: «El tiempo es un factor vital aquí. Las obras de arte clásicas tienden a comprimir el tiempo en el objeto en lugar de manifestarlo. Pero, ¿cómo podría el tiempo ser descomprimido de nuevo en la exposición? En el último Renacimiento y en los gabinetes de curiosidades del Barroco, solía ser el propio príncipe quien presentaba los objetos a los visitantes. Las galerías de pinturas del XVII y del XVIII eran lugares de conversación. (…) La percepción del arte requería de la palabra hablada para poder llegar a ser un evento social. Este tipo de conversación enriquecía las piezas, no solo con el lenguaje sino también con el tiempo. Así, se enlazaban la pieza de arte aislada con una duración temporal, un percepción repetida y el pensamiento.» Von HANTELMANN, Dorothea, Notes on the Exhibition, in doCUMENTA 13 The Book of Books, Hantje Cantz, Ostfildern, 2012.
5.
«La participación ha devenido un radical chic, uno de moda entre los políticos que quieren estar seguros de, en vez de producir contenido crítico, la herramienta deviene lo que se supone que ha de ser leído como criticalidad.» MIESSEN, Markus, The Nightmare of Participation. Crossbench Praxis as a Mode of Criticality, Stenberg Press, Berlin, 2010.
6.
GARCÉS, Marina, Ibid. cit.
7.
ROJO, Paz. Video entrevista en http://escenasdiscursivas.tkh-generator.net/2011/04/interview-paz-rojo/#more-45
8.
Un ejemplo muy relevante es la serie crítica iniciada por After All Books sobre el tema Historia de las exposciones, en las que realizan análisis extensos sobre cada una de las exposciones que incluyen en la serie. http://www.afterall.org/books/exhibition.histories
9.
BISHOP, Claire, Ibid. cit.

“19 hours at the kiosk, Haus der Kulturen der Welt, Berlin, 2012; commissioned by Valerie Smith; spatial design and programming by Studio  Miessen. Photography by Eugster and Affolter.”

“19 hours at the kiosk, Haus der Kulturen der Welt, Berlin, 2012; commissioned by Valerie Smith; spatial design and programming by Studio Miessen. Photography by Eugster and Affolter.”

CONFERENCIAS:

César Reyes Nájera. Dpr-Barcelona:
La Ciudad Después del Bienestar

¿Cómo será vivir en las ruinas ideológicas del capitalismo? Esta charla explora las posibilidades de las ciudades post-bienestar. Ciudades relacionales con tecnologías y sistemas de producción distribuida. Donde otras formas de retribución e intercambio potencien el valor del diseño social y el espacio urbano no mercantilizado. Superado el capitalismo y su deuda como fuerza motriz, podremos generar espacios más allá de la promesa del crecimiento y la retórica de la austeridad?

Santiago Cirugeda:
Malversaciones culturales, el derecho a la diferencia

Las estrategias de ocupación o intervención urbanas (desde la legalidad hasta el vacío legal). El replanteamiento de la normativa y el estudio sistemático de los códigos civiles y urbanísticos. Las Prótesis a edificios que permita la ampliación de las capacidades de lo construido o la ocupación de estructuras construidas. Todo ello bajo el prisma del reciclaje como metáfora de trabajo.
Por último las reservas urbanas de espacio público y la ampliación de las capacidades del ciudadano; conjuntamente con la idea de construir desde la institución conformaran parte del discurso.

Federica Bueti:
Te espero en la barra
Historias de encarnaciones, relaciones y encuentros

¿Dónde y cómo nos encontramos? ¿Qué compartimos cuando compartimos? ¿Cómo convertirse en médium de otras voces y prácticas? ¿Puede una barra transformarse en un espacio abierto a los encuentros? Usando imágenes y objetos, mediante una obra en una exposición, una tarde en un bar; utilizando ideas, experiencias compartidas, opiniones y pasiones. Nos conectamos y desconectamos por intuiciones, objetos inusuales, emociones. En ocasiones nos aproximamos tanto que somos capaces de ver con la mirada del otro; otras veces, nos perdemos entre nosotros, o nos malinterpretamos. Recurriendo a ejemplos de prácticas artísticas, curatoriales o de escritura, esta conferencia-ensayo debate tipos de médium, encarnación y de vida en (y con) otros.

Markus Miessen:
Crossbenching

«Markus Miessen ha puesto su mirada en las maneras actuales de creación formal, encontrándolos congelados en una suerte de edad del hielo política de estilo casi soviético, de pseudodemocracia y pseudoparticipación. Miessen concibe el proceso de diseño del temprano siglo XXI como uno en el que unos cínicos Muppets globalizados, despojados de cualquier tipo de alegría, representan unos rituales vacíos y superados que hunden sus raíces en un capitalismo incuestionable, una corrección política de estilo zombi y una democracia electoralista “de pega”. Los resultados finales de estos rituales no pueden dar lugar a otra cosa que a diseños y estructuras que encarnen, en el mejor de los casos, unas rancias estéticas acomodaticias: un lugar y un espacio que él denomina con descaro Harmonistan, un reino cuyos habitantes creen resueltamente que “mayoría equivale a inteligencia”.
Y aunque en esto se detecta inmediatamente un cierto tufo a Ayn Rand o a criptofascismo, como medio de escape, y con la creación de un cambio crítico y productivo como objetivo, Miessen aboga, por el contrario, por unas vigorosas intrusiones interdisciplinarias, un mundo de intromisiones en lugares a los que no hemos sido necesariamente invitados, con las que empecinadamente generar nuevos espacios e ideas tan desconocidos como inesperados. Él defiende la transformación de los individuos en unos profesionales sin afiliaciones, unos “outsiders no invitados” que busquen activamente el conflicto, despreciando la textura mortinata de la cultura de hoy, un mundo cuyo modo de diseño “por defecto” es el del consenso reflexivo. Lo que podría haber sido un campo minado destructor de una carrera, es, sin embargo, un camino a seguir asombrosamente inteligente y planteado con la profundidad que se percibe como futurista y correcto.» Douglas Coupland

Presentación del libro

La Pesadilla de la Participación
Markus Miessen

En línea con el estado de la profesión en los tiempos que corren, este libro cierra la trilogía sobre Participación, con la que Miessen reclama la figura del «outsider desinteresado» alguien no sujeto a los protocolos existentes y que se anima a lanzar propuestas solamente armado de su inteligencia y la voluntad de generar un cambio en su entorno. Miessen propone una forma urgente de participación que traspase el consenso político interesado e inefectivo. Un agente de conflictos constructivos, que refresque los campos del conocimiento con una nueva mirada. A veces, «la democracia» tiene que ser evitada a toda costa.

Imagen Simposio

Imagen Simposio cortesía EACC