Felices 140: Sin conciencia moral

Felices 140, de Gracia Querejeta
Con: Maribel Verdú, Eduard Fernández, Antonio de la Torre, Marian Álvarez, Nora Navas, Alex O’Dogherty, Paula Cancio, Ginés García Millán y Marcos Ruiz
Guión: Santos Mercero, Gracia Querejeta

‘Felices 140’, la última película de Gracia Querejeta, es perturbadora. Un cierto desasosiego se va impregnando poco a poco en el cuerpo del espectador, que siente el silencio ensordecedor que inunda la pantalla cinematográfica. La trama y la intensidad dramática de ‘Felices 140’ penetra en el espectador hasta abandonarlo en un estado de cierta desolación.

Maribel Verdú, en un fotograma de 'Los Felices 140', de Gracia Querejeta.

Maribel Verdú, en un fotograma de ‘Los Felices 140’, de Gracia Querejeta.

Ahora bien, ¿por qué el espectador siente esa carga de desolación, cuando los personajes de la historia no sólo declaran sentirse felices, sino que además se les ve felices? El premio del euromillón que Elia (Maribel Verdú) comunica al grupo de amigos que reúne en una lujosa casa para celebrar su 40 cumpleaños, y que se traduce en nada más y nada menos que 140 millones de euros, es lo que desencadena esa felicidad que irá retorciéndose hasta alcanzar un brillo insospechado.

Santos Mercero y Gracia Querejeta construyen una historia basada en la idea que Freud manifestó en su ensayo titulado ‘El porvenir de una ilusión’: “Infinitos hombres civilizados, que retrocederían temerosos ante el homicidio o el incesto, no se privan de satisfacer su codicia, sus impulsos agresivos y sus caprichos sexuales, ni de perjudicar a sus semejantes con la mentira, el fraude y  la calumnia, cuando pueden hacerlo sin castigo, y así viene sucediendo, desde siempre, en todas las civilizaciones.”

Fotograma de 'Los Felices 140', de Gracia Querejeta.

De izquierda a derecha, Marian Álvarez, Antonio de la Torres, Alex O’Dogherty y Nora Navas, en un fotograma de ‘Los Felices 140’, de Gracia Querejeta.

Los ocho personajes de esta película coral son esos hombres y mujeres civilizados que en cuanto comprueban que el peso de la ley puede quedar en agua de borrajas, van dejándose llevar por cierto espíritu mezquino.

Por una parte, nos encontramos con la protagonista, Elia, magníficamente interpretada por Maribel Verdú, que sólo desea reanudar su relación con su ex pareja (Ginés García Millán), sin atender la negativa de éste. Una negativa que le abrasa de ira hasta alcanzar cotas imprevistas. Y, por otra, están los otros siete personajes arrebatados por una codicia, que aflora a medida que esos 140 millones del premio se convierten en objeto de un vil intercambio.

Paula Cancio y Ginés García Millán en un fotograma de 'Los Felices 140', de Gracia Querejeta.

Paula Cancio y Ginés García Millán en un fotograma de ‘Los Felices 140’, de Gracia Querejeta.

El drama de  ‘Felices 140’ se inicia tras el acto nuclear relacionado con esa ira de la protagonista. Un acto que se irá diluyendo, en favor del único valor verdadero que moviliza a estos personajes: su codicia y, con ella, el afán de riqueza, de poder y de éxito. Y para satisfacer esa codicia no les importa transgredir la ley, traicionar, mentir y defraudar.

Todo está permitido cuando los dilemas morales, los remordimientos, desaparecen tras el tupido velo de 140 millones de euros.

De ahí, probablemente, la desolación que siente el espectador una vez acabada la película. ¿O no?

Fotograma de la película 'Felices 140', de Gracia Querejeta.

De izquierda a derecha, en primer plano, Antonio de la Torre, Marcos Ruiz,y Maribel Verdú; detrás, Marian Álvarez y Eduard Fernández, en un fotograma de la película ‘Felices 140’, de Gracia Querejeta.

Begoña Siles

Cuatro «fieras» encerradas en el Talia

Un déu salvatge, de Yasmina Reza, bajo la dirección de Carles Sanjaime
Teatro Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 20 de octubre

El texto francés de Yasmina Reza «Un dios salvaje» se ha convertido en una clara referencia teatral. Ha sido traducido a varios idiomas y ha triunfado por Europa, Latinoamérica e incluso los Estados Unidos. Una historia que sólo cuenta con cuatro actores, dos matrimonios, que se reúnen para tratar de resolver un conflicto entre niños con una actitud conciliadora y pacífica, al menos de apariencia, pero que más tarde acabará explotando, convirtiéndoles a todos en verdaderas fieras.

Carles Sanjaime es el director encargado de llevar esta obra al Teatro Talia con texto en valenciano y que cuenta con cuatro actores muy conocidos en la televisión valenciana. Pilar Almeria, Pep Ricart, Jaime Linares y Empar Canet, que dan vida a los personajes de esta obra, anteriormente interpretada por profesionales de la talla de Maribel Verdú, Aitana Sánchez-Gijón, Antonio Molero o en la película dirigida por Roman Polanski por Jodie Foster, Kate Winslet o Christoph Waltz, hablan del reto que ha supuesto para ellos. “Te sientes un poco responsable a la hora de interpretar un papel así, pero llega un momento que hay que olvidarse de eso, coger el toro por los cuernos e intentar contarlo tú misma”, afirma Empar Canet que interpreta a Ana, uno de los personajes más pacíficos hasta que su paciencia se acaba.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, actores de "Un déu salvatge". Imagen cortesía del Teatro Talia.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, actores de «Un déu salvatge». Imagen cortesía del Teatro Talia.

La obra trata de muchos temas, uno de ellos es la hipocresía pero también la falta de empatía entre los dos matrimonios. “ La crítica brutal que hace, que es un poco pesimista, es que es imposible tener empatía. En la obra no somos capaces porque cada uno piensa una cosa y cree que lo suyo es lo correcto. Mi personaje sobre todo, porque va por delante con el tema de los derechos humanos y por su rigidez de pensamiento. Es la que desencadena todo”, explica Pilar Almeria, que interpreta a Verónica, la más integrista, piensa que la cultura puede salvar al mundo.

Entre los personajes masculinos nos encontramos a Jaime Linares y Pep Ricart. Linares interpreta a un hombre bueno que tan sólo quiere tener contenta a su mujer (Pilar Almeria) y Ricart, a un incansable trabajador pegado al móvil y con un toque cínico y aburrido hacia todo lo que ocurre a su alrededor.

Los actores coinciden que la parte más complicada del espectáctulo es el principio, en el que deben de ocultar sus rencillas y aparentar cordialidad. “Nosotros ya conocemos el final y, por tanto, sabemos por dónde va a ir; entonces, intentar ser amables y civilizados al principio cuando en el fondo de nuestro corazón está todo lo que va a pasar, es complicado. Hay unos 20 minutos de la obra en la que somos unos salvajes totalmente”, apunta Almeria.

Estos son los ingredientes de «Un dios salvaje», que hasta el 20 de octubre permanecerá en el Teatro Talia. Pero esto no es todo, sino que además contiene una sorpresa. El teatro da la oportunidad, el 27 de septiembre, de disfrutar del espectáculo y, cuando se acabe la función, pagar lo que el público crea que vale la obra, de una forma totalmente anónima. Algo totalmente original que, al fin y al cabo, es como debe de ser el teatro, que apuesta por el público y el espectáculo.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, protagonistas de "Un déu salvatge". Imagen cortesía del Teatro Talia.

Empar Canet, Pep Ricart, Jaime Linares y Pilar Almeria, protagonistas de «Un déu salvatge». Imagen cortesía del Teatro Talia.

Laura Alfaro

Tres Blancanieves a juicio

Centro del Carmen

Inés Parcero, Marta Pina, Cecilia Segura

Valencia

C/Museo, 2

Hasta el 12 de mayo

El 75 cumpleaños de la Blancanieves de Walt Disney ha servido de excusa para revivir el clásico popular de los Hermanos Grimm. Hasta tres adaptaciones cinematográficas, protagonizadas por Julia Roberts, la crepuscular Kristen Stewart y Maribel Verdú, han coincidido en las pantallas. El Consorcio de Museos no se ha quedado atrás. Su Proyecto 3CMCV, de apoyo a autores emergentes, ha tenido igualmente a Blancanieves como pretexto temático. Inés Parcero, Marta Pina y Cecilia Segura, de entre un total de 39 propuestas, han sido las seleccionadas. Sus trabajos pueden verse en el Centro del Carmen hasta el 12 de mayo.

Y como Blancanieves, al igual que muchos de los cuentos infantiles, está siendo objeto de las oportunas adaptaciones a los tiempos actuales, Parcero, Pina y Segura han hecho lo propio. Así, los príncipes azules ahora resulta que “destiñen”, lo mismo que Caperucita roja es más bien “la roja”, luchadora en lugar de sumisa, según mandan los cánones de nuestra contemporaneidad. Tan luchadora que, en el caso de la propuesta de Cecilia Segura, titulada Snowy invaders, Blancanieves se convierte en una suerte de Lara Croft despiadada que asesina a los machistas enanitos.

SEGURA: TAPICES Y VIDEOJUEGO

A partir de una serie de tapices de punto sobre cáñamo, Segura representa a Blancanieves en tres “viñetas”. Y lo hace tomando como referencia la frase de los enanitos que más o menos vienen a decir: “Si cocinas, haces las camas, lavas, coses, tejes y mantienes la casa limpia y ordenada, entonces puedes quedarte con nosotros”. Blancanieves, en lugar de aceptar, monta en cólera y… “En el video juego que complementa a los  tapices, Blancanieves se dedica a matar enanitos”, señala Cecilia. El video juego sigue la estética del famoso Space invaders de los 80, sólo que en lugar de marcianitos hay enanos, y la nave espacial es Blancanieves. “No hay final feliz, porque a la heroína también se le acaban las tres vidas de que dispone”.

La corrección política que edulcora los cuentos populares se centra en la violencia, pero el machismo, a juicio de Segura, sigue imperante. “No se cambia el papel pasivo de las mujeres”. Nada que ver con Snowy invaders, ni con las otras dos propuestas: Mordiendo una manzana (Parcero) y Blancanieves versus Margarethe (Pina).

PARCERO: MANZANAS TRAIGO

En la instalación de Inés Parcero, la fruta deseada, tan roja como apetitosa, es la que propicia la interactividad con el cuento. El espectador, al coger una de las manzanas apiladas en un cesto y morderla o no, es el que desencadena las secuencias proyectadas en una pantalla. Secuencias pertenecientes a la película de Walt Disney.

La manzana y su letárgico veneno permiten a Inés Parcero recrear el efecto alucinatorio del cuento. Incluso la propia artista se ve inmersa en las imágenes, como si hubiera comido la manzana. Así, el cuento va y viene, del sueño a la pesadilla, movido por los sucesivos mordiscos del proyecto expositivo. También hay una referencia homenaje al padre de la computación moderna. “Turing también murió tras comer una manzana envenenada”, subraya Parcero. Lo de Alan Turing, más que para un cuento, da para una novela. Pero esa es otra historia.

PINA: INVENCIÓN VERDADERA

Como otra bien distinta es la historia que plantea Marta Pina en torno al personaje real en que pudieron basarse los Hermanos Grimm para crear Blancanieves. “Vi que había una serie de datos que se repetían”. Pina los tomó como punto de partida para su Blancanieves versus Margarethe, una recopilación de documentos y fotografías que simulan ser el rastro que llevaría de la ficción a la realidad. El álbum fotográfico privado de Erwin Schoeller sobre la condesa alemana Margarethe Von Erthal, la supuesta Blancanieves, es la base de esa ficción documental.

Para ello, Marta Pina se sirve de documentos por ella misma creados y de viejas fotografías. “Utilizo recursos del documental para crear una ficción”. Una ficción acerca de Margarethe o Blancanieves, tanto monta, para conectar en bucle lo aparentemente verídico con lo irreal. Y aunque la artista subraye que “todo es finalmente inventado”, el recorrido por su montaje expositivo deja la sensación de verdad a partir de una mentira. Como los cuentos mismos, a los que Marta Pina, Inés Parcero y Cecilia Segura ajustan las cuentas. 

Salva Torres