Retener la mirada

Retenir la mirada, de Maria González
Espai d’Art Colón
El Corte Inglés de Colón
C / Colón 27. Valencia
Hasta el 28 de mayo de 2017

Irregulares, imperfectas e inacabadas como pedacitos de naturaleza en miniatura, así se presentan las piezas que María González expone en el Espai d’Art Colón. La artista apuesta por un lenguaje plástico centrado en destacar la poética intrínseca de la materia con la que trabaja. Para ello, selecciona materiales que por sus características y posibilidades le resulten sugerentes para darles un especial protagonismo, sin tratamientos o procedimientos que oculten su naturaleza.

Sus obras son la exaltación de la esencia. Compone con elementos como la textura y el cromatismo del papel o la tela del soporte, la densidad del pigmento, la transparencia de la acuarela y las distintas cualidades del papel japonés. En sus piezas se manifiesta la imperfección y la asimetría, la aproximación a lo no elaborado. La búsqueda de un equilibrio entre lo opaco y lo transparente, lo tosco y lo sutil, el ocultamiento y el descubrimiento. Conceptos que tienen que ver también con su manera de entender la materia y la idea de imperfección.

María González.

María González en su exposición ‘Retenir la mirada’. Imagen cortesía de CDAVC.

“Podría decirse que en mi trabajo predomina la racionalidad adaptativa: no pretendo transformar los materiales en algo que no son, pues me parecen válidos y valiosos en su estado original. Partiendo de esto, trato de emplear procedimientos que los varíen mínimamente de manera que sigan conservando su esencia, intentando establecer un equilibrio compositivo entre los distintos elementos”. La artista marca el acento en los detalles no intencionados tanto en su proceso creativo como en el resultado. Lo orgánico enraíza con la sencillez y sutileza de una obra que aparenta estar en constante proceso, inacabada e imprecisa.

Las composiciones de la autora se basan en conceptos opuestos buscando el equilibrio entre luz y oscuridad o transparencia y opacidad. Sensaciones que consigue transmitir con pintura aguada que desdibuja la textura contrastando las zonas más rotundas y saturadas de algunos de sus cuadros. La materia es importante en la obra de esta joven artista que busca que el material transmita lo que le interesa sin tener que modificar su esencia. Juega con los distintos gramajes del papel buscando opacidades distintas que den la sensación de diferentes planos.

El material que utiliza le permite incidir de maneras distintas tanto en los teñidos previos como durante la elaboración de la composición. O en los cortes de la fibra en tiras que dejan entrever lo que hay debajo. Los equilibrios entre pesos visuales de la textura del papel o el soporte mismo compensan la sensación más tosca de la pintura negra con las sutilidades de algunas piezas, dando la sensación de impermanencia, con líneas abiertas que salen del límite del cuadro, casi como invitando a continuar con la mirada, como si en cualquier momento fueran a desplazarse hacia otro lugar. Sensación que provoca con esos cortes del papel que dejan que las fibras se relacionen entre ellas y se fusionen encajando de nuevo como si de otro papel se tratara integrando formas; incorporando la personalidad de cada uno de ellos para partir de esos detalles como eje de las composiciones. Digamos que a María le seducen los materiales y adecua sus ideas en un constante diálogo inducido por lo que descubre.

El proceso creativo es más intuitivo que planeado. Su trabajo se desarrolla en una casa donde los espacios quedan distribuidos por zonas. En la planta baja los materiales para hacer los bastidores y los marcos, es decir, los útiles de montaje y, en el patio interior, con una parte cubierta y otra al aire libre, pinturas, pigmentos y látex. María pinta en el patio. Le gusta estar en contacto con la luz natural del exterior y rodeada de sus materiales. Su obra es orgánica con referentes, tanto en las texturas como en el color, a la naturaleza pero también a otros artistas como Rafael Calduch o Pierre Soulages.

Un momento durante la inauguración de Retener la Mirada. Imagen cortesía CDAVC.

Un momento de la inauguración de ‘Retenir la mirada’. Imagen cortesía CDAVC.

En coherencia con la filosofía de su trabajo y con el espacio en el que trabaja, los colores se los fabrica ella misma con pigmentos naturales. Mezcla el pigmento con el látex controlando las proporciones buscando una textura terrosa y mate. El pan de oro atenuado con el negro para aplacar los brillos. La gama de color siempre rondando los tonos tierras, rojo matizado con marrón, ocres y blancos rotos.

González no trata de representar nada concreto y esto le permite cierta libertad, en el sentido de dejarse llevar por la expresividad de los materiales. Despojada de la razón que intenta racionalizar para comprender, se aleja de lo narrativo, pues piensa que “compite en importancia con lo visual, dado que casi estamos más acostumbrados a razonar que a contemplar abierta y conscientemente”. De alguna manera al ser la protagonista la expresión, contemplar la obra de María requiere de ese tiempo necesario para observar los detalles, para paladear las texturas, para buscar y descubrir en cada recorrido visual un nuevo detalle que pasó inadvertido.

María es una joven tranquila y serena; sus composiciones combinan, sin ornamentos, diferentes elementos que la autora explica así: “Contrariamente a lo que advertimos en nuestra cultura, los orientales aceptan, incluso aprecian y encuentran belleza y serenidad en la fugacidad de la vida y la impermanencia de la existencia de todo cuanto habita nuestro mundo”. El XVII Premio Nacional de Pintura Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia ha supuesto un cambio en su vida, una proyección en su trabajo, la inyección de motivación y seguridad en sí misma para afrontar nuevos retos. Esta exposición acoge un proyecto preparado para la ocasión. El premio le permite formarse para quizás, en un futuro, dedicarse a la docencia pero sin dejar de pintar. De momento prefiere esperar, comprobar qué camino sigue su futuro profesional que, aunque repleto de incertidumbres, también está lleno de ilusión e inseguridades propias de la juventud.

Detalle de una las piezas de Retener la Mirada. Imagen cortesía CDAVC.

Detalle de una las piezas de ‘Retenir la mirada’. Imagen cortesía CDAVC.

Paloma Palau Pellicer

Keke Vilabelda gana el XIX Premio Nacional de Pintura Fundación Mainel

XIX Premio Nacional de Pintura
Fundación Mainel

El pintor valenciano Keke Vilabelda ha sido galardonado con el XIX Premio Nacional de Pintura convocado por la Fundación Mainel en colaboración con Galeria9, por el jurado formado Román de la Calle, Manuel Martínez Torán, Amparo Puig, Horacio Silva, Alicia Ventura y Jorge Sebastián.

Además de la obra ganadora, se han concedido diez menciones de honor a los artistas Diego Benéitez, Emilio Cárdenas, Juan Gil Segovia, María González Garrigues, Di+La Group (Diana Lozano y Álvaro Jaén), Almudena Millán, Natalia Ocerin, Juan Carlos Rosa Casasola, Alejandra de la Torre e Ira Torres.

La obra ‘Night Flow’ de Vilabelda podrá contemplarse junto al resto de obras seleccionadas en la exposición que se inaugurará el jueves 23 de junio a las 20 horas en la sede de la Fundación Mainel, y que permanecerá abierta al público hasta el 8 de julio de 2016, en horario de lunes a viernes 10 a 14h y de 16.30 a 20h.

Night Flow de Keke Vilabelda. Imagen cortesía Fundación Mainel.

Night Flow de Keke Vilabelda. Imagen cortesía Fundación Mainel.

Keke Vilabelda (Valencia, 1986) es licenciado en Bellas Artes por la Universitat de Politécnica de València. Completó sus estudios con un Master en Bellas Artes en la prestigiosa Universidad Central Saint Martins de Londres. Desde entonces ha expuesto su obra, tanto individual como colectivamente, en más de 10 países. Pese a su juventud, destacan en su currículum reconocimientos como el Saatchi New Sensations de Victoria House, la ayuda INJUVE a la creación joven o la Beca a la investigación pictórica de BMW. Además, Vilabelda ya había sido seleccionado por el jurado del Premio de Pintura Fundación Mainel como mención de honor en anteriores ediciones.

Con el Premio Nacional de Pintura para artistas menores de 35 años, la Fundación ha ido desarrollando una de sus líneas principales: el patrocinio y estímulo del arte más joven, contribuyendo a encauzar el talento de los creadores en esa difícil etapa de transición entre sus estudios y la profesionalización en el mercado.

González Garrigues, Premio BBAA San Carlos

Levitas, de María González Garrigues
Premio Nacional de Pintura
Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia

La joven artista María González Garrigues (Gandia, 1992) ha resultado ganadora del XVII Premio Nacional de Pintura Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, que se convoca anualmente con el patrocinio de Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

El jurado, que tuvo que elegir entre 53 obras presentadas, ha destacado el alto nivel artístico de la convocatoria y ha elegido como ganadora ‘Levitas’ de María González Garrigues.

Artista nacida en El Grau de Gandia en 1992, María González Garrigues realizó sus estudios de Bellas Artes en la Universitat Politècnica de València y ha obtenido el primer premio dotado con 6.000 euros con una obra realizada con técnica mixta sobre tabla.

El jurado, encabezado por Manuel Muñoz Ibáñez, presidente de la  Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, estuvo formado por los académicos, Román de la Calle, Aurora Valero, Felipe Garín y Rafael Armengol.

Omnia In Sublimi Sunt.

Omnia In Sublimi Sunt, de David Marqués Serra. Imagen cortesía de la organización.

El jurado falló también dos accésits dotados con 3.000 euros cada uno a favor de David Marqués Serra (Valencia, 1988) por Omnia In Sublimi Sunt y de Isidoro Moreno López  (Valladolid, 1975) por su obra Duero.

Las obras ganadoras y las otras siete seleccionadas permanecerán expuestas hasta el 24 de julio en Nuevo Centro Espai d´Art.

Levitas, de María González Garrigues.

Levitas, de María González Garrigues.