¿Las apariencias engañan?

I Am a Cliché, de Natacha Lesueur
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Hasta el 5 de agosto de 2016

“Dentro de la ornamentación encuentro una violencia que me interesa”, dice Natacha Lesueur, Premio Ricard en 2000 y cuya obra figura en las colecciones públicas y privadas más prestigiosas de Europa. En su primera exposición en nuestro país, la artista nacida en Cannes muestra en Espai Tactel esa violencia revelada por medio de la ornamentación. Lo hace a través de una serie de rostros y figuras femeninas reveladores de lo que anuncia el título de la exposición: I Am a Cliché. “Cliché en el doble sentido fotográfico y de estereotipo”, aclara Lesueur.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Fotografías y estereotipos en torno a la mujer, unas veces retratada con pelucas de época o impresiones sobre la piel a modo de tatuajes modernos, y en otras evocando iconos de la cultura como Carmen Miranda. “Es representativa de muchas cuestiones ligadas al problema de la identidad”. Y Lesueur señala la condición de portuguesa que se fue a Brasil para después triunfar en Hollywood, donde se explotó su folclorismo (famosos fueron sus peinados rebosantes de frutas): “Pasó de la fantasía a la tragedia”, subraya la artista.

Esa conjunción de imágenes aparentemente seductoras, en las que aparecen huellas de cierta degradación o violencia, constituye el sello del trabajo que presenta en Espai Tactel. “Me interesa la ornamentación como huella, ya sea a través del pelo, las joyas o la ropa, en tanto marcas identitarias impuestas a la mujer”. Ahí estaríamos hablando de cierta imposición externa, a la que se superpone otra que bien pudiera ser interna, como en esas pelucas quemadas de dos mujeres gemelas. “Agresión interior o exterior”, cuestiona la propia artista, para aceptar que pueda ser “de los dos”.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

De hecho, las pelucas, que remiten al barroco y a los tiempos de María Antonieta, fueron moda francesa impulsada por la propia reina de la corte gala. De manera que la ornamentación tiene una doble cara que Lesueur indaga en su trabajo. “Voy de la superficie a la profundidad y a esa lesión corporal focalizada en la peluca”. Y en la superficie de su obra se pueden contemplar rostros, nucas y figuras que atraen a primera vista, al tiempo que afloran señales inquietantes quebrando la imagen. “Es una crítica a la mujer como objeto de consumo”.

De ahí la importancia de Carmen Miranda: “Quedó encasillada y perdió su esencia real, acabando mal”. Lesueur rescata su imagen a través de una modelo que viene a revelar su carácter manipulable por los mass media. “Se ha utilizado su imagen como modelo de la carta del pantone, porque refleja su piel y los diversos colores de la fruta en sus peinados”. La artista toma esa referencia y le da una vuelta de tuerca: “Una mujer reinterpretando a otra mujer”. El caso de Carmen Miranda sería el de “la imagen superando al personaje”.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

I Am a Cliché reúne una decena de fotografías, dos intervenciones en la propia sala y dos videos en torno a esa mujer estereotipada que, de tanto repetirse, termina por ofrecer una imagen degradada de sí misma. Degradación que Natacha Lesueur inscribe en su obra mediante ornamentos igualmente ambiguos, tan pronto impuestos, denotando la agresividad que ello supone, como asumidos para mostrar cierta diferencia. “Ambigüedad acerca de lo que quieres y lo que no”.

El rostro de una mujer cuya cabellera cumple la función del velo ofrece de nuevo la idea de “lo que aparece y desaparece”. También hay un paisaje hecho con una cámara especial de infrarrojos, sobre el cual destaca un rostro ambiguo sobre una peana. La figura y el fondo revelando una vez más esa doblez tan del gusto de la artista francesa, que en los videos explora las posibilidades de la imagen estática y en movimiento, del rostro con unos ojos saltones de Barbie. Lesueur acoge en la superficie de su obra ese gusto por lo femenino, repleto de huellas que orientan la mirada hacia capas más profundas. Capas, en todo caso, a flor de piel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Salva Torres

Revolución! «Un grito contra la resignación»

Revolución!, de Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Estreno: jueves 10 de octubre
Hasta el 10 de noviembre

“You say you want a revolution / We all want to change the world / But when you talk about destruction / Don’t you know that you can count me out” (Dices que quieres la revolución / Todos nosotros queremos cambiar el mundo / Pero cuando hablas de destrucción / Sabes que no puedes contar conmigo) (Revolution, The Beatles).

En ésas estamos. Queremos la revolución, sin duda cansados del injusto tratamiento adoptado tras la crisis económica por las clases dirigentes. La queremos para cambiar el rumbo errático al que nos conducen las torpes medidas gubernamentales. Pero nos preguntamos, con Michel Foucault, “no sólo si la revolución es posible, sino también si es deseable”. Deseable tras comprobar, igualmente, los efectos indeseados de tan explosivas revoluciones pasadas. 

Actores de Revolución! presentando el espectáculo en la Plaza San Valero de Russafa.

Actores de Revolución! presentando el espectáculo en la Plaza San Valero de Russafa.

Aprovechando el arranque de la tercera temporada teatral de la Sala Russafa, precisamente con el espectáculo Revolución!, dirigido por Chema Cardeña y coproducido por la propia sala y Arden, los actores salieron a la calle para presentarla antes de su estreno y, de paso, avivar el debate. “Es un grito contra la resignación”, afirma Cardeña. Un grito que viene a recordar algo fundamental: “El poder pertenece al pueblo y eso es algo que se nos olvida”. Como se nos olvida, subraya Cardeña, la Declaración de los Derechos del Hombre, cuya toma de conciencia figura también entre los propósitos de Revolución!

Actores de Revolución! durante la presentación del espectáculo en la Plaza San Valero de Russafa.

Actores de Revolución! durante la presentación del espectáculo en la Plaza San Valero de Russafa.

Un total de 18 intérpretes, entre actores y músicos, participan en la obra que hasta el 10 de noviembre permanecerá en la Sala Russafa. Actores que recrearán la Revolución Francesa y músicos que, mediante temas de Pink Floyd, David Bowie, Queen, Sex Pistols o el citado Revolution de The Beatles, darán el toque atemporal a una comedia que, tratando la convulsión vivida a finales del XVIII, no deja de reflejar el malestar popular que se vive hoy en día. “Quizá sería poco realista decir que estamos igual que en los días previos a la toma de la Bastilla, pero, medio en broma medio en serio, más de uno habla de volver a instaurar la guillotina”, explica Chema Cardeña.

María Antonieta (Rosa López), durante un momento de la presentación de Revolución! en la plaza San Valero de Russafa.

María Antonieta (Rosa López), durante un momento de la presentación de Revolución! en la plaza San Valero de Russafa.

Durante la presentación por las calles de Russafa, los actores de Revolución! ya lanzaron duros reproches a María Antonieta, interpretada por una Rosa López que devolvía impasible cada una de las críticas sentada en la terraza de un café de la Plaza San Valero. El pueblo, guillotina en mano, contra la Monarquía. En la Sala Russafa rodará la cabeza de María Antonieta, sembrando de terror lo que pretendía ser la causa por la libertad. “Fue el momento en que la Revolución se desintegró en la guerra, en la guerra civil en el interior y en las guerras extranjeras en el exterior, con lo cual el poder del pueblo, recientemente conquistado pero nunca debidamente consolidado, se deshizo en un caos de violencia”, tal y como recoge Hannah Arendt en su libro Sobre la revolución.

Actores de Revolución! durante la presentación del espectáculo en la plaza San Valero de Russafa.

Actores de Revolución! durante la presentación del espectáculo en la plaza San Valero de Russafa.

La propuesta escénica de Sala Russafa y Arden pretende precisamente eso: combinar comedia y reflexión, historia y música, ebullición pasada traída al presente más inmediato para que sopesemos los pros y contras de una revolución que conmueve. Como conmueve la voluntad de los responsables de Sala Russafa, Chema Cardeña, Juan Carlos Garés, David Campillos y Mª Ángeles Marchirant por sacar adelante propuestas culturales en tiempos tan aciagos. Pero ahí está no sólo Revolución!, con la que arrancan, sino las interesantes TV & Miseria de la II Transición, de Carmen Portaceli (5-8 de diciembre), la multipremiada Juana, la reina que no quiso reinar, de la compañía andaluza Histrión (22-24 de noviembre), o las valencianas Quijote, de Bambalina (14-17 de noviembre), Desalmados, de Ananda Dansa (28 de noviembre al 1 de diciembre) y Las rameras de Shakespeare, de Arden (19 de diciembre al 6 de enero). También habrá programación infantil, conciertos, presentaciones de libros y colaboración con festivales. ¡Viva la revolución teatral de Sala Russafa!

Un momento de la obra Revolución! Imagen cortesía de Sala Russafa

Un momento de la obra Revolución! Imagen cortesía de Sala Russafa

Salva Torres