El primer fotógrafo del amanecer

Una nueva visión de la fotografía española
La obra de José Martínez Sánchez (1807-1874)
Editado por Railowsky

Retratista de la alta sociedad madrileña de mediados del siglo XIX, uno de los primeros reporteros gráficos y viajero e inventor de técnicas fotográficas como la leptografía. José Martínez Sánchez (1807-1874), nacido y fallecido en Valencia aunque ejerció su oficio en Madrid, es uno de los pioneros de la fotografía sobre papel en España, cuya obra quedó eclipsada por fotógrafos extranjeros. Una de las fotos que realizó en el Puerto de Valencia, con motivo del viaje de la reina Isabell II, en 1858, está considerada como la primera que se tomó de un amanecer.

María José Rodríguez y José Ramón Sanchis, ambos archiveros valencianos y amantes de la fotografía, han rastreado en documentos gráficos, como la famosa Colección Castellano a fin de recuperar la obra y memoria de este artista que, tras una época de gloria en su estudio madrileño, murió arruinado en un hospital de Valencia.

Una nueva visión de la fotografía española. La obra de José Martínez Sánchez (1807-1874), editado por Railowsky.  El libro se divide en tres apartados: la biografía del autor y el contexto de la fotografía española de su época, el estudio de las más de 22.000 fotografías de la Colección Castellano de la Biblioteca Nacional en su mayor parte obra de este fotógrafo, y un apéndice sobre las fotografías de obras públicas de Martínez Sánchez para la Exposición Universal de París de 1867 realizado por Marta López. El diseño y la maquetación son de Eugenio Simó.

Retrato del actor Julián Romea. Colección FBS.

Retrato del actor Julián Romea. Colección FBS.

Retratos y reportajes

Martínez Sánchez gozó de gran éxito. En las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo XIX pasaron a retratarse por sus estudios los más destacados personajes de la sociedad madrileña. “En sus álbumes en la Colección Castellano figuran miembros de la casa real, nobles, ministros, diputados, senadores, diplomáticos, gobernadores civiles, militares, cardenales, obispos, clérigos, funcionarios”, dicen Rodríguez y Sanchis. “Pero también aparecen actores, actrices, artistas de circo y gente del pueblo llano como libreros, relojeros, comerciantes, etcétera”.

Una de sus obras más difundidas fue el reportaje que realizó, junto al mejicano Antonio Cósmes, del viaje de la reina Isabel II a Valencia, en 1858. “Este trabajo fue descrito por Lee Fontanella como el primer ejemplo de reportaje en España, en el sentido de que ‘narra un solo acontecimiento con ilación sincrónica: el recibimiento del barco de la reina en el puerto. No son vistas sacadas diacrónicamente que requieran luego para ser comprendidas la narración de un cronista’. Una de estas fotografías que capta el alba en el Puerto de Valencia ha sido calificada por los expertos como el primer amanecer fotografiado en España”.

Retrato de Valentín Montes y Soriano. Colección Javier Sánchez Portas.

Retrato de Valentín Montes y Soriano. Colección Javier Sánchez Portas.

Expo Universal de París

Martínez Sánchez también estuvo presente en la Exposición Universal de París de 1867. “Otro de sus proyectos cumbre fue la realización de casi un centenar de fotografías de obras públicas en equipo con otro famoso fotógrafo de la época, Laurent”, señalan Rodríguez y Sanchis.

En su libro, Rodríguez y Sanchis constatan que el procedimiento leptográfico, una de las principales aportaciones españolas a las técnicas fotográficas en la Europa del momento, considerado hasta ahora un invento conjunto de Martínez Sánchez y Laurent, fue una aportación exclusiva del valenciano.

También han averiguado que nació un año antes de lo que se pensaba, el 25 de septiembre de 1807. Hijo del escribano del Ayuntamiento de Bicorp, que alrededor de 1816 se trasladó a vivir a Valencia, donde ejerció de notario. Su maestro fue probablemente  Pascual Pérez Rodríguez, otro valenciano que abrió un estudio en Madrid, en 1850, para dar a conocer la fotografía sobre papel.

Durante mucho tiempo las fotografías de obras públicas para la Exposición de París de Martínez Sánchez se atribuyeron exclusivamente a Laurent, pues éste las comercializó en parte firmadas sólo con su nombre. Además de las obras públicas, Martínez Sánchez realizó una serie de fotografías paralelas durante el viaje.

Rodríguez y Sanchis, licenciados en Historia y archiveros de profesión, son también autores del libro ‘Un segle de fotografia i fotògrafs a Torrent (1839-1939). La seua relació amb la ciutat de València’, editado por el Ajuntament de Torrent, y de la obra en dos volúmenes ‘Directorio de fotógrafos en España’ (1851-1936), editado por el Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia.

Autorretrato de José Martínez Sánchez. Colección Particular Ciudad Real.

Autorretrato de José Martínez Sánchez. Colección Particular Ciudad Real.

Bel Carrasco

Los Microfilms secretos de Adsuara

Microfilms, de Alberto Adsuara
Editorial RM
Libro presentado en la Fundación Anzo, donde se exponen fotografías del libro
C / Alcalde Albors, 21. Valencia
Hasta el 19 de diciembre

Más que un libro de fotografía es una fotonovela, cuidándonos muy mucho de interpretar este formato al modo tradicional de historia contada con imágenes y narrativa de corte sentimental. Alberto Adsuara se subiría por las paredes si ‘Microfilms’, editado por RM, se confundiera con ese tipo de fotonovela. Nada más alejado de la realidad. La cuidada publicación, por parte de una de las editoriales más reconocidas de América Latina, está pensada para acercarnos las 80 fotografías que contiene el libro como si fueran “micro secuencias narrativas”, término más preciso utilizado por el propio Adsuara.

Una de las marinas de Alberto Adsuara en Microfilms. Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Una de las marinas de Alberto Adsuara en Microfilms. Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Que no es una fotonovela al uso se da uno cuenta nada más abrir el ejemplar. Incluso pudiera decirse, por seguir el símil, que estaríamos hablando de una reinvención de la fotonovela con fines artísticos. Alberto Adsuara quiere contar pequeñas historias con sus desnudas imágenes, para lo cual utiliza literalmente el desnudo como medio de expresión, pero también la desnudez del texto con el fin de que sea el lector espectador quien vista las fotografías con la narración desplegada. De manera que narración, sí, con imágenes, también, pero pensado el relato de forma que las palabras surjan de la relación entre las fotografías. Por eso el diseño y la maquetación juegan un papel tan importante.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Microfilms se presentó en la Fundación Anzo acompañado de tres de esas fotografías expuestas en gran formato, que permanecerán hasta el 19 de diciembre. Fotografías pertenecientes a tres series distintas de la larga trayectoria artística de Adsuara. Hay marinas, desnudos (casi todos de mujer) evocadores sin duda de la sexualidad de la que procedemos, y desnudos apuntando hacia el otro extremo final que conduce a la muerte. Alberto Adsuara lo reconoce: “Sexo y muerte”, pero en todo caso, “turbios”.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

De ahí las evocaciones a David Lynch. Más concretamente, a ‘Terciopelo azul’. También a Caravaggio. Cuerpos desnudos que lejos de mostrar el glamour del anuncio publicitario, concitan la mirada para perderse por vericuetos no aconsejados a las almas cándidas. O sí, quién sabe, porque como dijo Georges Bataille existe una afinidad secreta entre la santa que, llena de pavor, aparta la vista del voluptuoso. Hay igualmente referencias al “terror japonés”. De ahí la inquietud que provocan las imágenes del libro, incluidas aquellas de paisajes, marinas, escaleras o fachadas que, como explica Adsuara, “vienen a oxigenar los desnudos”.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

A modo de “fotogramas”, las micro secuencias narrativas que aparecen en ‘Microfilms’ dan pie a construir multitud de “historias crípticas”. Incluso “secretas”, en alusión a esos microfilms que Adsuara recuerda como pertenecientes al espionaje de antiguas series televisivas. Crípticas, secretas, enigmáticas, turbias, pero en cualquier caso “siempre narraciones”, porque como desvela Alberto Adsuara su fotografía está ligada a la narración de historias, de ahí las cuidadas escenografías con que presenta sus desnudos.

Con una tirada de 1.000 ejemplares, ‘Microfilms’ se cierra con un cráneo sostenido entre las manos por una mujer. Imagen que el propio artista reconoce a modo de autorretrato. De nuevo el sexo y la muerte. Aquellas vírgenes con niños entre los brazos de antiguas pinturas se transforman en la obra de Alberto Adsuara en turbias diosas, de las que el artista se ocupará próximamente.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres