Cámaras en el exilio

Fotógrafos valencianos
Proyección internacional a través del exilio

En un mundo plagado de imágenes que viajan a velocidad de vértigo a través de Internet y las redes sociales, qué distingue a un artista de la fotografía de un profesional o un aficionado. Un cúmulo de factores difíciles de cuantificar. La mirada, la perspectiva, el encuadre, el punto de vista… Amén de una técnica más depurada, el artista aporta su visión personal, a través de la cual un fragmento atrapado de la realidad muda en arte al aportar un ángulo diferente, otra manera de ver las cosas que provoca en el espectador una reacción de identificación o rechazo.

La fotografía artística en Valencia incluye un amplio catálogo de autores, obras y tendencias unidos por un denominador común. El exilio a Madrid, Barcelona u otra gran capital europea es obligatorio si se desea lograr una proyección internacional. “En los ochenta el mundo de la fotografía artística estaba atomizado y habían más oportunidades para los nuevos creadores”, comenta Juan Pedro Font de Mora, de la librería y galería fotográfica Railowsky. “En los últimos años se ha ‘recentralizado’ en Madrid y los catalanes viven inmersos en su propio espacio y sólo se interesan por sus propias producciones”.

Fotografía de Joaquín Collado.

Fotografía de Joaquín Collado.

El ‘cándido’ artesano

Pese a esta situación, dos grandes veteranos, Joaquín Collado y Francisco Moltó, han visto recompensada su larga trayectoria. Durante la primavera de 2014 se celebraron actos y exposiciones para rescatar la ingente obra de Collado, que también se expondrá, a partir del próximo 8 de octubre, en la galería Clément Kauterde París. Collado inició su actividad fotográfica a principios de los años cincuenta y a lo largo de varias décadas su mirada amable, próxima y humana captó la evolución de la sociedad valenciana. “Cuando se quiere hacer una foto de personas, lo más importante es la conversación”, dice el fotógrafo que mejor ha captado la realidad en tonos de grises del Barrio Chino.

De niño, Francisco Moltó fantaseaba con la idea de ser aviador y espía, y muy joven empezó a hacer fotos en el Puerto, a los aviones de Manises y a la gente con quien se cruzaba en sus viajes. La exposición Rostros de ciudad,  presentada la primavera pasada en el MuVIM, reunía un centenar de sus instantáneas realizadas entre 1962 y 2009. También es autor de Stockholm, una galería de imágenes captadas a la intemperie de una hermosa y fría ciudad sueca, Estocolmo.

Fotografía de Paco Moltó.

Fotografía de Paco Moltó.

Fiel a la cámara analógica y al blanco y negro, Moltó se incluye en la llamada fotografía cándida, emparentado con Salomon, Cartier-Bresson, Evans, Winogrand o Català-Roca. Es un cazador de imágenes en el bullicio de la calle. “Fotos de gente vista de modo muy simple, como a través de los ojos de los paseantes; la humanidad del momento”, señaló Moltó en la inauguración de su muestra citando a Robert Frank.

Junto a estos veteranos de avanzada edad, otros fotógrafos valencianos han alcanzado la consagración en el mundo del arte: Eduardo Nave, Sergio Belinchón, Ricardo Cases, Julián Barón y Xavier Mollà.

Fotografía de Eduardo Nave.

Fotografía de Eduardo Nave.

Atentados de ETA

La impresión que le produjo a Eduardo Nave el atentado de la ETA contra el padre de un compañero, Manuel Broseta, fue el punto de inspiración de uno de sus principales trabajos, A la hora, en el lugar, una crónica desnuda del horror que reúne 45 escenarios donde la banda ETA ejecutó sus crímenes.

Ricardo Cases nació en Orihuela, pero estudió periodismo en Bilbao y ha trabajado como fotógrafo de prensa en El Mundo y varias revistas. Es uno de los autores incluidos en la Biblioteca de LaFábrica en su colección de bolsillo. Imágenes de caza y personajes pintorescos atraen el interés de una cámara que atrapa el momento sin concesiones estéticas. Su mirada rehúye la imaginería pop y se centra en las pulsiones que laten bajo la superficie banal, kistch y poco glamurosa de la España contemporánea.

Sergio Belinchón trabaja actualmente en Berlín, también en forma soporte vídeo. Los temas sobre los que gira su obra son la ciudad como escenario, la transformación del territorio, el turismo y los espacios donde la realidad y la artificialidad se confunden. Muchos de sus proyectos hablan de la relación que el ser humano establece con este entorno desde su ausencia.

Julián Barón se especializa en fotolibros, proyectos comprometidos con la actualidad, como los que ha publicado sobre la muerte de Franco o el relevo del Rey. Relatos sin palabras basados en una personal manipulación de imágenes televisivas.

Fotografía de Xavi Mollà, de su exposición Correspondencia amb Mediterránia en el Museo de Etnologia de Valencia.

Fotografía de Xavi Mollà, de su exposición Correspondència amb Mediterrània en el MuVIM.

La exposición del MuVIM Correspondència amb Mediterrània reúne la primera obra individual de Xavier Mollà presentada en un museo valenciano. Desde su objetivo, el Mediterráneo es como “la gran plaza del pueblo y los países son las casas alrededor”, dice Mollà. Sus instantáneas en blanco y negro abarcan desde 1987 hasta 2015, divididas en diversos capítulos que despliegan la grandiosidad del mar y de los lugares detrás de su orilla, retratos, circunstancias, la vida o el tránsito de personas, entre los que se incluye el drama del éxodo  provocado por la Guerra de los Balcanes u otros conflictos.
No es una retrospectiva, no narra la crónica de la actualidad, es una utopía para “demostrar que en cualquier lugar podemos convivir, porque nos entendemos a pesar de las diferencias religiosas y de los intereses”, afirma el fotógrafo de Ontinyent.

Históricos

La maldición del obligado exilio de las cámaras se proyecta también hacia el pasado. Autores como José Martínez Sánchez (1807-1874), retratista de la alta sociedad madrileña de mediados del siglo XIX, uno de los primeros reporteros gráficos  e inventor de técnicas fotográficas como la leptografía. Nació y falleció en Valencia aunque ejerció su oficio en Madrid.

Fotografía de José Martínez Sánchez.

Fotografía de José Martínez Sánchez.

Una de las fotos que realizó en el Puerto de Valencia, con motivo del viaje de la reina Isabel II, en 1858, está considerada como la primera que se tomó de un amanecer. María José Rodríguez y José Ramón Sanchis, archiveros valencianos, recuperaron en un libro la obra y memoria de este artista que, tras una época de gloria en su estudio madrileño, murió arruinado en un hospital de Valencia.

Gabriel Cualladó (1925- 2003), miembro del Grupo Afal y del movimiento de renovación de la fotografía española, es otro valenciano  que triunfó en Madrid, donde trabajaba en una empresa de transportes de su familia. Realizó sus primeras fotografías a su hijo con una cámara Capta, y a partir de ahí se inició su interés por la fotografía.

Bel Carrasco

Tiros en la nuca, conciencias vivas

Maestros de ciudadanía
Homenaje a Manuel Broseta, Ernest Lluch y Francisco Tomás y Valiente
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. València
Hasta el 25 de enero

Los tres fueron asesinados por ETA de forma escalonada: Manuel Broseta en 1992, Francisco Tomás y Valiente en 1996 y Ernest Lluch en 2000. Los tres mediante el simple y cruel tiro en la nuca. Reventaron sus cabezas, pero no sus conciencias, que siguen ahora más vivas que nunca. Así lo ha entendido la Universitat de València, donde estudiaron los tres, que les rinde homenaje mediante una gran exposición para salvaguardar sus memorias, a prueba de balas y de la anestesia del tiempo. Como reza en uno de los murales explicativos, precisamente el dedicado a esa memoria, “han muerto a una persona, pero no sus ideas”, tal y como recogía una pancarta de aquellos días tras uno de esos asesinatos.

Video en el que aparece Francisco Tomás y Valiente, y su hija Carmen, en la exposición 'Mestres de ciutadania', en La Nau de la Universitat de València.

Video en el que aparece Francisco Tomás y Valiente, y su hija Carmen, en la exposición ‘Mestres de ciutadania’, en La Nau de la Universitat de València.

Pero no se piense que la exposición elocuentemente titulada ‘Maestros de ciudadanía’ hurga en la nostalgia. Para nada. Como dejó claro Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, la muestra ni es un ejercicio de nostalgia, “ni de revancha”, sino una proyección del ejemplo que Broseta, Lluch y Tomás y Valiente han dejado a lo largo del tiempo con su enérgico compromiso social: “Pensaban que el futuro estaba por ganar”, agregó Ariño.

Junto a Ariño, además del comisario de la exposición, Marc Baldó,  estaban los hijos de Broseta y Tomás y Valiente, Pablo y Carmen, y el sobrino de Lluch, Enric. Y los tres coincidieron a la hora de destacar ese futuro que sus respectivas memorias abría con sus vidas ejemplares. “Hoy no existe ese espíritu de diálogo, convivencia y negociación, por eso una exposición de este tipo es más importante que nunca” (Pablo Broseta). “Los tres tuvieron una enorme generosidad a la hora de construir un país” (Enric Lluch). “Es el retrato de una generación volcada en la mejora del país” (Carmen Tomás y Valiente).

Obra del Equipo Realidad en la exposición 'Mestres de ciutadania', en La Nau de la Universitat de València.

Obra del Equipo Realidad en la exposición ‘Mestres de ciutadania’, en La Nau de la Universitat de València.

Esta última quiso destacar precisamente ese carácter de futuro que albergaba la memoria de Broseta, Lluch y Tomás y Valiente, recogida mediante recortes de prensa de la época, libros, artículos, fotografías familiares, imágenes de fotoperiodistas, revistas, carteles, pinturas, videos con más de 30 entrevistas y objetos personales, como las gafas de Broseta o la cartera de Ministro de Sanidad de Lluch. “Me gustaría que vinieran los estudiantes, que la exposición tuviera un mensaje de ilusión, al margen del asesinato y del rechazo a la violencia”, señaló Carmen.

Obra del Equipo Crónica junto a uno de los videos de la exposición 'Mestres de ciutadania', en La Nau de la Universitat de València.

Obra del Equipo Crónica junto a uno de los videos de la exposición ‘Mestres de ciutadania’, en La Nau de la Universitat de València.

Marc Baldó subrayó lo que compartían los tres ilustres homenajeados, al margen de sus lógicas diferencias: “Su profunda investigación”, ese afán por “innovar, cambiar las concepciones de vida” que se arrastraban del franquismo y que “se ve en su tarea científica”. Luego fue desgranando en breve pinceladas lo que aportó cada uno. A Broseta lo definió utilizando una serie de palabras: “Negociar, hablar, dialogar, ceder”. De Lluch dijo que fue el ministro de Sanidad “que universaliza la atención médica”. Y de Tomás y Valiente recordó su “obsesión como magistrado en la defensa de la persona”.

Carmen Tomás y Valiente, en el magnífico catálogo que acompaña la exposición, recuerda que cuando se descubrieron los cadáveres de Lasa y Zabala “publicó un artículo en contra de la tortura y dejó claro que, incluso frente a los enemigos, había que mantener el Estado de Derecho y el respeto a los Derechos Fundamentales”.

Viñeta de Máximo incluida en la exposición ' Mestres de ciutadania', en La Nau de la Universitat de València.

Viñeta de Máximo incluida en la exposición ‘Mestres de ciutadania’, en La Nau de la Universitat de València.

‘Maestros de ciudadanía’ contiene un aluvión de documentos gráficos y entrevistas recordando el ilustre legado de Manuel Broseta, Ernest Lluch y Francisco Tomás y Valiente. Legado que, como recordó Baldó, requiere una actualización permanente: “La democracia y la libertad se ha de pelear todos los días”. Sobre todo ahora. “No pensaba, cuando nos planteamos la exposición hace tres años, que la situación iba a deteriorarse tanto”, apuntó el vicerrector de Cultura. Por eso frente a aquellos tiros en la nuca o la corrupción actual, se hace tan necesario mantener vivas las conciencias de Broseta, Lluch y Tomás y Valiente. “El futuro está en nuestras manos si seguimos sus enseñanzas”, concluyó Ariño.

Detalle de una de las fotografías incluida en la exposición 'Mestres de ciutadania' en La Nau de la Universitat de València.

Detalle de una de las fotografías incluida en la exposición ‘Mestres de ciutadania’ en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres