Tony Cragg relevará a Valdés en Les Arts

Tony Cragg
Fundación Hortensia Herrero
Ciutat de les Arts i les Ciències
Inauguración: 27 de junio de 2018

La Fundación Hortensia Herrero traerá una exposición Tony Cragg (Liverpool, 1949) a la Ciutat de les Arts i les Ciències. El artista británico tomará así el relevo de Manolo Valdés, quien realizó una exitosa exposición en este recinto el año pasado organizada también por la Fundación Hortensia Herrero.

La exposición constará de seis esculturas (dos de ellas realizadas expresamente para esta exposición) que se ubicarán en distintos enclaves del complejo diseñado por Santiago Calatrava. Cuatro de ellas podrán verse sobre el agua en diversos estanques del recinto, algo inédito ya que este artista nunca había expuesto sus obras sobre una lámina de agua. Cragg está considerado el referente del resurgir de la escultura británica de los 80 y uno de los más icónicos, lo que le ha hecho merecedor de todo tipo de galardones internacionales.

Escultura de Tony Cragg. Imagen cortesía de Fundación Hortensia Herrero.

Escultura de Tony Cragg. Imagen cortesía de Fundación Hortensia Herrero.

La exposición se inaugurará el próximo 27 de junio y podrá contemplarse hasta el 14 de octubre de 2018. Al finalizar la exposición, la Fundación Hortensia Herrero adquirirá una de las esculturas que será ubicada en un lugar emblemático de la ciudad de Valencia, tal y como hizo con la exposición dedicada a Manolo Valdés el pasado año.

“El pasado mes de septiembre anuncié que la exposición de Manolo Valdés no iba a ser la última que íbamos a traer a València. Aún no teníamos claro el artista, pero sí sabíamos que después de lo alto que había dejado el listón Manolo, teníamos que traer a alguien de nombre internacional. Por eso es un honor poder traer a un artista como Tony Cragg a València y que los valencianos puedan contemplar su obra. Si con Manolo Valdés traíamos de vuelta a casa al artista valenciano más internacional, en esta ocasión lo que hacemos es acercar a los vecinos de la ciudad y a todos los visitantes de este enclave que es la Ciutat de les Arts i les Ciències a uno de los artistas más reconocidos a nivel mundial”, explica Hortensia Herrero.

Escultura de Tony Cragg. Imagen cortesía de Fundación Hortensia Herrero.

Escultura de Tony Cragg. Imagen cortesía de Fundación Hortensia Herrero.

Estas esculturas estarán realizadas en diversos materiales como son el bronce, el acero y la fibra de vidrio. En cuanto a sus dimensiones, algunas sobrepasarán los seis metros de altura y los 4.000 kilogramos de peso.

Sir Anthony Cragg, que al mismo tiempo que en Valencia tendrá una gran exposición en las calles de Nueva York, es uno de los artistas contemporáneos británicos más prestigiosos y ha recibido multitud de galardones internacionales como son el Premio Turner (1988), Caballero de las Artes y las Letras de Francia (1992), Académico de la Royal Academy of Arts de Londres (1993), Académico de la Academia de Bellas Artes de Berlín (2001), Orden del Imperio Británico (2002), Praemium Imperiale Laureate de Escultura de Japón (2007), Rector de la Academia de Bellas Artes de Dusseldorf (2009), Alto Reconocimiento de la Presidencia del Senado de Italia (2011) o la Orden del Mérito de la República de Alemania (2012), entre muchos otros.

Su trabajo se caracteriza por el uso de muy variados materiales como son la piedra, la madera, el aluminio, el bronce, el acero o el plástico que transforma en formas orgánicas.

Escultura de Tony Cragg. Imagen cortesía de Fundación Hortensia Herrero.

Escultura de Tony Cragg. Imagen cortesía de Fundación Hortensia Herrero.

En 1988, representó a Gran Bretaña en la Bienal de Venecia y su obra ha sido objeto de exposiciones en museos como el Reina Sofía, la Tate Gallery, el Louvre, el Georges Pompidou, el Hermitage de San Petersburgo, el Stedelijk de Amsterdam, el Museo Nasher de Dallas, la Corcoran Gallery de Washington, la Galería Belvedere de Viena, el MACRO de Roma o el CAFA Museum de Pekín

Tony Gragg vive y trabaja desde 1977 en la ciudad alemana de Wuppertal, donde ha puesto en marcha una fundación que lleva su nombre y que gestiona un parque de esculturas abierto al público en el que organiza exposiciones temporales de su trabajo y del de otros artistas.

La Fundación Hortensia Herrero quiere agradecer una vez más a la Ciutat de les Arts i les Ciències la colaboración desinteresada para llevar adelante este proyecto expositivo de Tony Cragg.

Escultura de Tony Cragg. Imagen cortesía de Fundación Hortensia Herrero.

Escultura de Tony Cragg. Imagen cortesía de Fundación Hortensia Herrero.

La tauromaquia sí es un hecho cultural

‘Bous a la paret’ y ‘Pinazo. Del ocaso de los grandes maestros a la juventud artística. Valencia 1912-1927′
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia

Una selección de carteles sobre el hecho taurino pone al MuVIM en el ojo del huracán. Lo saben tanto su director Rafael Company, como el jefe de Programación, Amador Griñó, y el comisario de la exposición Bous a la paret, Ricard Triviño. Por eso precisaron en todo momento dos cosas: que los carteles proceden del singular Archivo de la Diputación, que custodia cerca de 3.000 de esa temática, y que como “museo de las ideas” ofrece la posibilidad de un “diálogo desde el respeto” en torno a un tema tan “controvertido” como el de la tauromaquia.

Obra de Miquel Barceló en 'Bous a la paret'. MuVIM.

Obra de Miquel Barceló en ‘Bous a la paret’. MuVIM.

La Sala Parpalló acoge medio centenar de esos carteles, desde los clásicos de gran tamaño que anuncian ciertas corridas, a las obras contemporáneas de artistas como Eduardo Arroyo, Miguel Barceló, Manolo Valdés, Ramón Gaya y Miquel Navarro, pasando por el contrapunto crítico de diseñadores como Ajubel, Paco Bascuñán, Ortifus, Belén Payá y Marc Taeger. Todo ello expuesto a modo de tarde taurina, con su coso incluido a modo de instalación, por la que desfilan toros, toreros y artistas encargados de ensalzar mayoritariamente la fiesta, junto al reducido grupo de detractores.

Ricard Triviño resaltó la importancia de la tauromaquia como hecho cultural en tanto “universo de crónica permanente, como se ve ahora con los Sanfermines o la muerte del torero Víctor Barrrio”. Muerte dolida y objeto también de alarde en las redes sociales, con tuits que se alegran de su mortal cogida: “Un asesino menos”, se llega a decir. Triviño, huyendo de la polémica y ciñéndose a su papel de “observador permanente del hecho taurino”, quiso subrayar la importancia de los artistas presentes en la exposición Toros en la pared.

Obra de Ortifus en 'Bous a la paret'. MuVIM.

Obra de Ortifus en ‘Bous a la paret’. MuVIM.

Los carteles de corridas en la Plaza de Toros de Valencia son obra de artistas como Carlos Ruano, José Cros Estrems, Juan Reus, Cecilio Pla o Enrique Pertegás, al que Triviño aludió como autor también de la imagen de portada del catálogo de la exposición. Autores que reclamaban el cartel como reclamo, “aún a riesgo de que ese grito se quedara sin eco entre las montañas del imaginario taurino”, recoge el comisario. El MuVIM se hace eco de ese grito como “muestra de la vigencia estética de la tauromaquia a lo largo de la historia” (Company) y como revelador a su vez de la “historia viva que es” cifrada en su “controversia” (Griñó).

Como controvertido o al menos no del todo reconocido en su día es Ignacio Pinazo, cuyo ‘Año Pinazo’ abre precisamente el MuVIM con la muestra Del ocaso de los grandes maestros a la juventud artística. Valencia 1912-1927.  Su comisario Javier Pérez Rojas, precisó que si bien no fue un “incomprendido”, lo cierto es que no tuvo “la proyección que debía haber alcanzado”. “Si Pinazo hubiera vivido en otro país, hubiera creado escuela”, sentenció.

Pinazo, abundó Pérez Rojas, “es un artista que privilegia, intuye, avanza, lo que viene después”. Pintor naturalista más allá del impresionismo, como lo definió el comisario, al que sin embargo era “difícil de encasillar; muy poliédrico”. La exposición del MuVIM que sirve de arranque a la gran conmemoración por el centenario de su fallecimiento, tendrá continuidad en el IVAM, el Museo de Bellas Artes, el Ayuntamiento de Valencia y la Fundación Bancaja. Un amplio despliegue expositivo para evocar su actualidad, que en el MuVIM tiene carácter de “película que empezamos por el final”.

Pérez Rojas se refería a los años 1912-1927 reflejados en la exposición, previos a su muerte y los posteriores, a modo de contextualización “de lo que fue la vida valenciana en esos años”. Periodo “nebuloso”, en lo que se refiere a la historia del arte, y “más rico y sugerente de lo que se piensa”, destacó Pérez Rojas. Muchas obras de los autores expuestos se verán por primera vez (“casi la mitad”), de un arte “que no envejece y mantiene toda su vigencia”. Antes de finalizar la rueda de prensa, Ricard Triviño quiso dejar constancia que es, además de observador del hecho taurino, un defensor de sus esencias: “La tauromaquia sí es un hecho cultural”.

Obra de Marc Taeger. Imagen cortesía del autor.

Obra de Marc Taeger. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

“Yo sigo con mis obsesiones”

Manolo Valdés. Obra reciente: Pinturas y Esculturas
Marlborough Gallery
6 Albemarle Street. Londres
Hasta el 16 de julio

Una serie de pinturas y esculturas realizadas siguiendo esa comunión con el material y la reinterpretación de obras de artistas representativos que le caracteriza, traen hasta la capital del Reino Unido piezas nuevas que siguen la línea de trabajo elaborada durante sus más de cincuenta años de carrera, junto a ejemplares que representan nuevos retos en su investigación. Repasamos con el artista su trayectoria, sus inquietudes y sus proyectos.

Lo tenía claro ya cuando dejó la Universidad y empezó a pintar. ¿Cómo nace usted como artista y el ‘Equipo Crónica’ como grupo artístico a principios de los 60?

A los dieciséis años decidí viajar a París. Cuando llegué a París, me encontré con una realidad muy lejana de lo que me estaban enseñando en Valencia. Llegué allí y descubrí a Pierre Soulages o Rauschenberg junto con otros ejemplos de artistas rompedores. En definitiva descubrí la libertad. Me dí cuenta que la cosa era mucho más amplia que lo que yo hasta entonces había estudiado. Volví a Valencia sobreexcitado. Esto me lleva a hacer cosas que no eran ortodoxas, lo que me provoca conflictos y la expulsión de la escuela de Bellas Artes. Fue una época difícil de gran inseguridad frente a gente más preparada que yo. Me fui al estudio y empecé un camino autodidacta. Años después, satisfecho con mi trabajo, me encuentro con Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo con los que emprendo un camino juntos por la insatisfacción que cada cual tiene, frente a la situación social y artística que nos rodeaba. Era una época difícil en España que quisimos retratar y denunciar a nuestra manera.

Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

¿Qué camino decidió tomar cuando se disolvió el ‘Equipo Crónica’ y empezó su carrera en solitario? 

El final de este grupo que formamos sucedió muy pronto, pero yo al día siguiente me fui al estudio y pensé ¿Qué voy a hacer?, seguí con lo que estaba haciendo el día anterior. Empecé a hacer cuadros muy similares a los que estaba haciendo el ‘Equipo Crónica’, como es lógico. Además no tenía ningún rechazo ni ninguna intención de separarme, aunque luego la evolución se produjo y me separé de una manera natural.

Desapareció el collage y la digitalización. 

En parte, en principio sí, y luego introduje otras técnicas a la pintura como son la referencia a la pintura abstracta, la pintura matérica pero se mantienen algunas de las imágenes que asimilé entonces.

¿Buscaba la abstracción o bien recuperar la esencia de la imagen como elemento representativo? Me refiero al uso de los iconos que utiliza durante su carrera.

Yo siempre me he planteado la pintura, cuando parto de un cuadro a otro, como una manera de comentarla, de hablar de ella. Yo hablo de la pintura, desde la especificidad de la misma. Muchas de las imágenes se han mantenido a lo largo de mi trayectoria, porque creo, a medida que pasa el tiempo, que tengo otras ideas, otra situación que me hace hablar de ello de una manera distinta. Sigo hablando de ella y no huyo de las mismas imágenes. Así como hay artistas que les produce fastidio trabajar sobre una imagen que ya han hecho, yo no, yo sigo con mis obsesiones.

¿Usted cree que hay una evolución en su carrera?

Eso espero, es algo que yo creo y de hecho se produce muy lentamente, aunque para mí no es un objetivo que sea distinto. Yo cojo una obra de Matisse reinterpretada que ya he hecho y si creo que puedo hacerlo de una manera distinta, me pongo a hacerla, no tengo pena de volver a tomar los mismos iconos.

¿Cuál es su relación con la materia en general y su recorrido de investigación artística?

La relación con la materia es la relación con la pintura, yo parto de una obra de Velázquez y pienso “yo la voy a pintar de otra manera“, porque desde el XVII hasta ahora han pasado muchas cosas. Introduzco materia porque este elemento ha existido durante todo ese tiempo y lo hago mío. Pero también introduzco el Pop porque me ha enseñado que puede redimensionar la realidad y alcanzar las medidas que utilizo. Pinto lo que me apasiona, lo releo y esa es mi aportación, a partir de un cuadro saco otro.

Dama, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Dama, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Agrede, trabaja, desgarra la tela, tiene una relación intensa con las texturas y la superficie.

Trabajo la tela buscando siempre efectos plásticos. Sin embargo cuando están terminados los meto tras un cristal para que sean más tradicionales. Mi intención es que sean absolutamente tradicionales, yo no busco la modernidad como sistema, sino más bien lo contrario. Intento esculpir la tela, dándole una profundidad que luego con el cristal la vuelve a su bidimensionalidad original.

¿De la obra elige fragmentos o personajes?

Generalmente son fragmentos, yo retrato al personaje por su significado y la referencia a artistas de renombre. En Dama sin embargo, he intentado que no sea nadie. He querido pintar el cuadro completo, es como si hubiese ido al museo y lo he pintado con el marco y todo. No pretendo que se lea un personaje sino que se lea lo que es un cuadro museístico. Lo que me interesa es pintar un cuadro como objeto.

Sus esculturas se componen de una base muy sólida y que luego el dinamismo que no se encontraba en las esculturas hieráticas que hay en las calles, se encuentran en los sombreros estos que vemos aquí.

En el fondo hay como distintas maneras de hacer escultura, de trabajar el material, que se complementan. Una de las cosas que me gusta es cuando, para hablar de una cosa, lo digo la mayor cantidad de veces que pueda.. En esta exposición se puede ver un recorrido desde lo tradicional a la geometría contemporánea. Yo soy un modelador, en lugar de con el barro en este caso modelo con la escultura. Head por ejemplo es un ensamblaje de madera, con trozos que son tacos.

El dibujo como pretexto II, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

El dibujo como pretexto II, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Cuál es su inquietud escultórica actualmente. 

Estoy haciendo más esculturas últimamente. Estoy introduciendo ahora, como por ejemplo en el caso de la obra El dibujo como pretexto II, la idea de realizar un dibujo en el aire. He cogido líneas de la misma manera que estampo los trazos del lápiz y he hecho una escultura con ella.

¿Cuál es su relación con el mercado inglés con la realidad del Reino Unido?

La relación es buena porque aprecian mi trabajo y el mercado es suficiente para lo que yo produzco, que no es tanto. La producción es larga, para realizar estos cuadros se invierten meses o años. Al estar el mundo tan globalizado y tener tanta demanda no hay un mercado específico. En Londres mi última exposición fue hace diez años en la Marlborough, aunque el año pasado creo que hubo una pieza del Equipo Crónica en The World Goes Pop, la exposición que la Tate Modern dedicó al arte pop.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Mi próxima exposición es en París, luego Finlandia, Helsinki, Alemania, Pekín, entre otras.

Butterflies, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Butterflies, de Manolo Valdés. Imagen cortesía de Marlborough Fine Art.

Miguel Mallol

Las alharacas antifranquistas del IVAM

Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de enero de 2016

La represión del régimen franquista sigue siendo objeto de innumerables actos de reprobación, 40 años después de que falleciera el dictador. Actos de reprobación transformados en ejercicios de nostalgia o memoria a favor de quienes combatieron esa represión. Ocurre, sin embargo, que ni durante el largo régimen había tantos antifranquistas como después fueron saliendo a montones tras su muerte, ni ahora se delimitan los periodos de esa ausencia de libertad, metiendo en el mismo saco la dureza de los años 40 y 50, con la más liviana de los 60 y 70.

Intruso, obra de Equipo Crónica. Imagen cortesía del IVAM.

Intruso, obra de Equipo Crónica. Imagen cortesía del IVAM.

Baste como prueba lo que dice el historiador John Hopewell, en relación con la literatura y el cine de esos años terminales del franquismo. Cita los casos de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, Arde el mar, de Pere Gimferrer, El tragaluz, de Antonio Buero Vallejo, El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, o La prima Angélica y Elisa, vida mía, de Carlos Saura. Para a continuación decir: “Obras todas ellas que dejaban en evidencia cómo la censura [franquista] se fue resquebrajando, a partir de los años sesenta, dentro de la industria cultural española en general y en la cinematografía en particular”. Censura que disminuyó “no por razones políticas, sino más bien por una necesidad de competencia económica”.

Reina por un día, de Equipo Realidad. Imagen cortesía del IVAM.

Reina por un día, de Equipo Realidad. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo (1964-1976)’, que hasta el 3 de enero permanecerá en el IVAM, se suma a ese tren políticamente correcto de la reprobación del régimen franquista, a la que nadie puede sustraerse dado que viene avalada por el escándalo de la falta de libertad.

Da lo mismo que esa represión fuera virulenta o el canto de sirena que fue en los años referidos en el título de la exposición. El caso es mostrar, bajo ese paraguas abierto no ya para los aguaceros sino para una lluvia cada vez más fina, a quienes crearon obras de una indudable cualidad artística, al margen de los gestos heroicos que algunos les cuelgan para mayor gloria y justificación de su propuesta expositiva o actividades complementarias.

Obra de Rafael Martí Quinto. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Rafael Martí Quinto. Imagen cortesía del IVAM.

Quienes combatieron con sus trabajos artísticos esa represión ya de capa caída, como son los casos de Manuel Boix, Artur Heras, Rafael Armengol, Joan Antoni Toledo, Rafael Calduch, Jorge Ballester, Joan Cardells, Rafael Martí Quinto, Manolo Valdés o Anzo, entre otros, vivirán (no todos, algunos ya han desaparecido) con gratitud esa rememoración, a buen seguro que al margen de tanta medalla honorífica. De manera que para contemplar los más de 200 dibujos, grabados, pinturas, esculturas, revistas, libros y cómics de la exposición, bueno será centrarse en las obras artísticas, obviando el acompañamiento musical de tanta hazaña bélica.

Instalación en la exposición 'Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1975', en el IVAM.

Instalación en la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1975′, en el IVAM.

Comisariada por Román de la Calle y Ramón Escrivà, ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo (1964-1975)’ reúne la cultura visual de un tiempo, como explican los comisarios, “en el que la ciudad de Valencia tuvo el mérito de convertirse en la capital de la nueva vanguardia figurativa y de la abstracción normativa”. Y ello por una razón que De la Calle sintetizó así: “Colaboración extraña en esos años”. Colaboración entre artistas de diferentes estilos y críticos de arte empeñados en sumar fuerzas en aras de ese frente común por la cultura. Lo que dio lugar a algo que el catedrático Román de la Calle denominó “políticas culturales transformadoras”. José Miguel Cortés, director del IVAM, dijo en este mismo sentido que “ojalá” volvieran aquellos “años de efervescencia creativa”.

Efervescencia reflejada en los trabajos de Equipo Crónica, Equipo Realidad, Estampa Popular, los grupos Antes del Arte, Ara, Bulto o Escapulari-0, al que se agregan publicaciones de librerías destacadas esos años: Viridiana, Tres i Quatre, Concret, Lauria, Pasaje o Studio. La exposición se nutre de fondos procedentes de la Fundación Martínez Guerricabeitia de la Universitat de Valéncia, de museos como el de Bellas Artes de Valencia o el de Arte Contemporáneo de Alicante, y de las fundaciones Bancaixa y Anzo. La Filmoteca Española contribuye con imágenes del No-Do alusivas al régimen franquista. Régimen que contextualiza, de forma harto simplista, una exposición que brillaría por sí sola enmarcada en ese otro régimen extrañamente colaborativo de tan dispares artistas.

El dictador, obra de Rafael Calduch, en la exposición 'Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976'. Imagen cortesía del IVAM.

El dictador, obra de Rafael Calduch, en la exposición ‘Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976′. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Le Gran Voyage: Foto ‘Slow’

Le Gran Voyage, Thierry Valencin
Institut Français y Railowsky
C / Moro Zeit, 6.  y C / Grabador Esteve, 34. Valencia
Hasta el 30 de noviembre y el 7 de diciembre

En lo que a fotografía se refiere, este otoño no se viste de ocre y dorado, sino de blanco y negro. El Palau de la Música presenta ‘Cartes de visite’, un trabajo de Andrea Santolaya sobre dos grandes creadores valencianos: Manolo Valdés y Nacho Duato. Por otra parte, varios espacios expositivos inician también en blanco y negro un proyecto de largo recorrido: ‘Le Grand Voyage’. Una muestra colectiva de la obra de fotógrafos contemporáneos tanto españoles como franceses. Se inicia con  sendas exposiciones de Thierry Valencin, que se pueden visitar en el Instituto Francés, hasta el 30 de noviembre, y la Galería Railowsky hasta el 7 de diciembre.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición Le Gran Voyage. Railowsky e Institut Français de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición Le Gran Voyage. Railowsky e Institut Français de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

“Thierry Valencin es un fotógrafo viajero que ha visitado numerosos países de Europa, Asia, África y el Caribe”, explica Armand Llácer, gestor cultural y comisario de la exposición. “Pero su mirada fotográfica, la más elaborada, la que se exhibe en Railowsky o las dos piezas originales del Instituto Francés, nos sumerge en una idea de viaje intimista y metafórico que se aleja de los reportajes gráficos al uso. En muchas de sus imágenes no reconocemos los sitios o resultan anecdóticos. Su concepto de viaje transciende los lugares y nos enfrenta a nosotros mismos y al gran viaje de nuestra existencia, a nuestro tránsito por la vida”.

El objetivo a medio plazo de este proyecto, que de momento no cuenta con ayuda institucional, es difundir el trabajo de artistas de contrastada calidad, todavía poco conocidos, a través de proyectos colectivos y del trabajo en red. “El objetivo a largo plazo es hacer comprender que el trabajo artístico y cultural son actividades absolutamente necesarias en el desarrollo de las personas y la sociedad”, señala Llàcer. “La falta de medios o la desidia no pueden ser excusa para eliminar las exposiciones o dejar de hacerlas. Con imaginación y ganas se pueden encontrar formas renovadas de producir proyectos culturales que lleguen al público y que continúen emocionando a través de las obras de los artistas, y que puedan ser profesionalmente sostenibles”.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición Le Gran Voyage. Railowsky e Institut Français de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición Le Gran Voyage. Railowsky e Institut Français de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Método lento

La fotografía en blanco y negro y la utilización de métodos tradicionales  de revelado es el hilo conductor más evidente de este proyecto. “Se trata de un método lento de trabajo, slow, que me parece muy interesante reivindicar en estos momentos de prisas y producción rápida y volátil”, subraya Llàcer. “Tratar de poner cierto freno al proceso de aceleración constante en el que estamos inmersos, y aprender a mirar y apreciar los objetos de forma más pausada y tranquila. En ese sentido de lo lento, lo desacelerado, lugares como Railowsky tienen mucho que decir. En sus casi 30 años de existencia se ha mantenido fiel a su proyecto de librería-galería cultural sostenible. Un verdadero milagro del que todos deberíamos aprender”.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición 'Le Gran Voyage'. Institut Français y Railowsky. Imagen cortesía de la organización.

Fotografía de Thierry Valencin, en la exposición ‘Le Gran Voyage’. Institut Français y Railowsky. Imagen cortesía de la organización.

Collado en París

En primavera de 2015 tendrá lugar una exposición del fotógrafo valenciano Joaquín Collado en la galería de Clément Kauter de París. También está prevista la exhibición de piezas de la Colección Railowsky,  creada con buen criterio a través de  sus exposiciones,  en galerías y centros parisinos. “Una colección  coherente y rigurosa  que incluye piezas de fotógrafos de la segunda mitad del siglo XX que hoy en día están muy valorados a nivel internacional: Chema Madoz, Alberto García Alix, Cristina García Rodero y Bernard Plossu, entre otros.

Photo Mundo

Hace años que la fotografía alcanzó el rango de disciplina artística valorada al mismo nivel que otros lenguajes creativos. En todos los países existen grandes eventos, como Photo España, Paris Photo, London Photo, etcétera, que han permitido popularizarla y que sea valorada y apreciada por el gran público.  “Sin embargo, la fotografía valenciana y española todavía es muy poco conocida en los circuitos internacionales”, señala Llàcer. “Es menos conocida, por ejemplo, que la fotografía mexicana. Algo que resulta inexplicable. ‘Le Grand Voyage’ pretende mejorar la visibilidad del trabajo de nuestros fotógrafos, una iniciativa que se suma a otras que ya existen en Valencia, como Espai Visor o Doctor Nopo, que también están haciendo mucho por divulgar la fotografía contemporánea en nuestra ciudad e internacionalmente”, concluye Llàcer.

Fotografía de Thierry Valencin en la exposición 'Le gran voyage, que se muestra en Railowsky y el Instituto Francés de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Fotografía de Thierry Valencin en la exposición ‘Le gran voyage, que se muestra en Railowsky y el Instituto Francés de Valencia. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco

Duato y Valdés en blanco y negro

Cartes de visite, de Andrea Santolaya
Palau de la Música de Valencia
Paseo Alameda, 30. Valencia
Hasta finales de noviembre

Blanco y negro. Nueva York y San Petersburgo. Sobre estas cuatro coordenadas la fotógrafa Andrea Santolaya ofrece un retrato insólito de dos grandes artistas valencianos: Nacho Duato y Manolo Valdés. Es ‘Cartes de visite’, una exposición que se acaba de inaugurar en el Palau de la Música. Distribuidas en dos espacios simétricos, 28 fotografías plasman la trastienda, el lado oculto de sendos creadores universales. El Ballet Mikhailovsky de San Petersburgo bajo el influjo innovador de Duato y el Jardín Botánico de Nueva York habitado por las esculturas de Valdés.

En las 16 imágenes dedicadas al ballet, Santolaya elude las actuaciones sobre el escenario para profundizar en la vida cotidiana de los bailarines. “Es de una búsqueda de las raíces del ballet desde un ángulo distinto. La parte humana de los bailarines; sus familiares, hijos, la preparación constante, los ensayos y momentos previos a la entrada en escena, así como el uso tradicional del maquillaje y estilismo”, dice.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite' del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’ del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

“He querido mostrar de manera clara lo que de otra manera sería un misterio brumoso. Nacho Duato me brindó la oportunidad única de adentrarme en el teatro y tuve acceso total a vestuarios, bailarines, camerinos, vestuario, montaje, desmontaje, proyectos, idea y maquetas”. Blanco y negro. Tarjeta de visita. Dos conceptos que remiten a la atemporalidad, a una época anterior también. Esa es la idea que subraya la exposición en la que las esculturas de Valdés son tratadas como un árbol más, incrustadas en el conjunto del jardín.

Artista cosmopolita

Nacida en Madrid, Santolaya es una artista cosmopolita que se mueve sin parar por el mundo. Ha vivido en cinco países y en los últimos  tres  años  ha viajado por Rusia, Venezuela, Estados Unidos y Francia. Nieta de Eugenia Niño, impulsora y directora de la Galería SEN durante 40 años, creció  en plena Movida, rodeada de  pintores, escritores, dibujantes. “A los  16 años mi padre me regaló una cámara de fotos cuando vivíamos en Londres, donde intentaba adaptarme al nuevo cambio y captar imágenes se convirtió en una locura que aún persiste”, recuerda.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite' del Palau de la Música. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’ del Palau de la Música. Imagen cortesía de la autora.

“La fotografía me ayudó a adaptarme a una nueva ciudad, y esta capacidad de adaptación se ha convertido en el impulso para continuar con nuevos proyectos fotográficos. La fotografía me ofrece la oportunidad de adentrarme en mundos totalmente dispares, conocer a personas y lugares inalcanzables si no fuera a través del intercambio que quiero generar con la fotografía”.

Alberto García-Alix, Carlos García-Alix, Andrew Moore, Philip Perkis y Manolo Valdés son los artistas que más le han influido en su trayectoria, siempre fiel al blanco y negro.  “Se centra más en las ideas que en el sujeto y transmite una sensación de atemporalidad”, dice. “No desdeño las nuevas tecnologías, pero las combino con métodos artesanales”.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite' del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’ del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

El delta del río Amacuro, en Venezuela, o el  Gleason’s Gym, el gimnasio pugilístico más antiguo de Estados Unidos, son algunos lugares insólitos que la artista ha explorado en sus últimos trabajos. Mondo Galería de Madrid inaugura el próximo mes de noviembre, ‘Waniku’, donde retumba el agua, su trabajo sobre la etnia warao de Venezuela. Siguiendo las huellas de los antiguos misioneros y los exploradores del siglo pasado,  Santolaya explora el estrecho vínculo que une la misteriosa naturaleza del Delta con la figura de la mujer en la cultura warao. Un viaje a través del tiempo en busca del paraíso perdido.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite', del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’, del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Juego de Damas en el taller de Manolo Martín

Concurso Visual Talent
Taller de Manolo Martín en Benicalap
Sexta y última prueba
Clausura: sábado 26 de julio en Las Naves, 19.30h

Entraron de buena mañana en el taller que el artista fallero Manolo Martín tiene en Benicalap. Y los finalistas del concurso Visual Talent se encontraron con unas pequeñas letras de corcho blanco como objeto de la sexta y última prueba que debían superar. ¿Eso era todo? La pregunta se reveló en sus sorprendidos rostros, hasta que Manolo Martín acabó con la sorpresa reconociendo que se trataba de una pequeña broma. Tan pequeña como los números de corcho, que dejó paso a las más grandes cabezas escultóricas que, ahora sí, debían utilizar como objeto de la prueba.

Uno de los jóvenes finalistas del concurso Visual Talent, en el taller de Manolo Martín. Fotografía: Mario Marco.

Uno de los jóvenes finalistas del concurso Visual Talent, en el taller de Manolo Martín. Fotografía: Mario Marco.

Bastaron unas mínimas instrucciones para que los diez estudiantes de bachillerato artístico se metieran de lleno a la faena. Rodeados de botes de pintura, frascos de spray, pinceles, telas, esparto y demás utensilios desperdigados por el taller de Manolo Martín, los futuros jóvenes talentos fueron interviniendo plásticamente aquellas grandes cabezas. Óscar Hilario, escultor del taller, explicó que se trataba de los prototipos usados para la realización de la Dama Ibérica de Manolo Valdés.

El artista Manolo Martín (derecha), dando instrucciones en su taller a los finalistas del concurso Visual Talent. Foto: Mario Marco.

El artista Manolo Martín (derecha), dando instrucciones en su taller a los finalistas del concurso Visual Talent. Foto: Mario Marco.

“Es la pieza real que se utilizó como molde para acertar con lo que Manolo [Valdés] quería”. Aquella gran Dama Ibérica de 18 metros de altura reposa en una de las rotondas de la Avenida de las Cortes Valencianas, mientras sus réplicas “a la antigua usanza, en cartón piedra con armazón de madera” (Hilario dixit), eran trabajadas por los jóvenes concursantes de Visual Talent. Las cámaras de TVE siguieron sus evoluciones, para recoger en directo algunas de sus impresiones. Carlos Romero, coordinador del evento organizado por la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT), cerró el turno de declaraciones: “Queremos traer el joven talento a Valencia”.

Uno de los jóvenes finalistas del concurso Visual Talent, entrevistado por TVE  en el taller de Manolo Martín.

Uno de los jóvenes finalistas del concurso Visual Talent, entrevistado por TVE en el taller de Manolo Martín.

Diez de esos talentos, tras una primera selección de 50, que salió a su vez de entre más de 1.000 participantes, fueron interviniendo en las réplicas de la Dama Ibérica para dar forma a sus respectivas propuestas. El modelo era el mismo, pero a partir de ahí su imaginación y talento les fue llevando por diversos derroteros. Algunos tendieron por la vía crítica, realizando una escultura que reflejaba el rostro amordazado del inmigrante. La mayoría se inclinó por un potente manejo del color, salpicado de ilustración.

Uno de los finalistas de Visual Talent, en el taller de Manolo Martín. Fotografía: Mario Marco.

Uno de los finalistas de Visual Talent, en el taller de Manolo Martín. Fotografía: Mario Marco.

Ya sea mediante bocetos dibujados en papel o simplemente observando las posibilidades que ofrecían al natural esas diez damas ibéricas, los diez finalistas de Visual Talent tuvieron hasta las seis de la tarde para concluir sus trabajos, que serán expuestos, junto al resto de piezas realizadas en pruebas anteriores, el sábado en Las Naves. Como acertó a decir Óscar Hilario, se trataba de “sangre fresca”, algo que el taller de Manolo Martín ha tenido “siempre muy presente, por su colaboración con diferentes artistas”. “Ésta es una colaboración más”, agregó.

Uno de los finalistas de Visual Talent interviniendo una de las esculturas en el taller de Manolo Martín. Foto: Mario Marco.

Uno de los finalistas de Visual Talent interviniendo una de las esculturas en el taller de Manolo Martín. Foto: Mario Marco.

Alejandro Macharowski, encargado de la comunicación de Visual Talent, subrayó el “enorme impacto” que estaba teniendo el concurso, tanto a nivel de medios como de propagación a través de las redes sociales. Alberto Adsuara, director de producción de Visual Talent, y Cristina Fenollar, encargada de la grabación de cuanto ha venido ocurriendo durante los siete días de convivencia artística, formaban parte del frenesí suscitado en torno a las diez damas del taller de Manolo Martín. Mañana sábado 26 de julio se sabrá qué tres de esos jóvenes talentos vendrán a Valencia para cursar estudios en ESAT valorados en 20.000€. Ninguno se irá, en cualquier caso, con las mentes vacías. Tamaña experiencia no se olvida.

Finalista de Visual Talent en el taller de Manolo Martín. Fotografía: Mario Marco.

Finalista de Visual Talent en el taller de Manolo Martín. Fotografía: Mario Marco.

Uno de los diez finalistas del concurso Visual Talent, en el taller del artista fallero Manolo Martín. Fotografía: Mario Marco.

Uno de los diez finalistas del concurso Visual Talent, en el taller del artista fallero Manolo Martín. Fotografía: Mario Marco.

Salva Torres

El balance de las galerías valencianas en ARCO

Galerías valencianas en ARCO, JustMad y ArtMadrid: del 19 al 23 de febrero
Balance expositivo

Entre la “patraña” del IVA y el continuo trajín de la gente, coleccionistas (medio millar en ARCO, según la organización), curiosos y público en general, las galerías valencianas que acudieron a las distintas ferias de Madrid no dieron abasto. A Mira Bernabeu, que tomó hace nueve años junto a Miriam Lozano el testigo de Pep Benlloch en Espai Visor, la sonrisa le delataba. El Museo Reina Sofía le había comprado la serie completa de 60 fotografías de Sergio Zevallos. “Estamos muy satisfechos”, dice ahora con más calma. Pasado el aluvión, prefiere no echar las campanas al vuelo. “No se puede hablar de señal de recuperación”. No al menos hasta que pasen “dos o tres años que confirmen este aire de mejora”.

Mira Bernabeu y Miriam Lozano, de Espai Visor, en Arco. Imagen cortesía de la galería.

Mira Bernabeu y Miriam Lozano, de Espai Visor, en Arco. Imagen cortesía de la galería.

A Mira Bernabeu se le ve cauto, quizás atemperado el éxito de Madrid por la realidad de Valencia. “Este año las ventas han estado equilibradas entre coleccionistas nacionales y extranjeros”. Eso sí, valencianos, ni uno. “Los coleccionistas valencianos compran sólo pintura en ARCO, lo cual es un poco provinciano”. Entre eso y que “no ha habido propuestas arriesgadas”, salvo la “pieza de cristal de Dan Graham”, y sí “un alza de lo tradicional”, Mira Bernabeu prefiere seguir a lo suyo, que es pensar ya en la próxima feria de arte en Colonia.

UN ARCO “SÓLIDO”

Entre el “ARCO del cambio” y el “ARCO muy digno” se mueven Olga Adelantado, de la galería Luis Adelantado, y Rosa Santos. La primera dice que los coleccionistas españoles “se han movido este año”; vamos, que han empezado a comprar de nuevo. En su caso, obras sobre todo de Darío Villalba, Luis Gordillo y el joven Rubén Guerrero. “Se ha criticado de ARCO que ha sido más tradicional, pero a mí me ha parecido más sólido”, remacha Olga. Rosa Santos se mostraba igualmente contenta: una de sus artistas, Andrea Canepa, había obtenido el Premio a la Joven Artista Revelación, lo cual ha supuesto la adquisición de obra para el Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles. DKV Seguros también compró obra de Greta Alfaro.

Obra de Andrea Canepa en el stand de la galería Rosa Santos en ARCO.

Obra de Andrea Canepa en el stand de la galería Rosa Santos en ARCO.

“Me han comprado los coleccionistas españoles que suelen hacerlo”, principalmente obra de Xisco Mensua y Chema López. Lo que a Rosa Santos le seguía causando extrañeza era el confuso asunto del IVA. “Nos ha afectado de manera negativa, porque mucha gente, incluidos periodistas, siguen pensando que aplicamos el 10%, incluso había gente que alucinaba cuando le hablábamos del 21%”. Graciela Devincenzi, de Alba Cabrera, presente en ArtMadrid con One Project del artista Rubén Fuentes, subraya que la mal explicada bajada del IVA hace quedar al galerista como “el malo de la película”. Al ser únicamente el artista quien puede aplicar ese 10% en la venta de su obra, a las galerías “incluso nos puentean”, sostiene Devincenzi, todavía recuperándose del inmenso trajín ferial.

Obra de Antonio Fernández Alvira en el stand de Espai Tactel en JustMad. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Antonio Fernández Alvira en el stand de Espai Tactel en JustMad. Imagen cortesía de Espai Tactel.

LA AUSENCIA DE CONSUELO CÍSCAR

Vicente García, de Vali30, vuelve de ArtMadrid con una “impresión buena”. La Casa de Cristal del Centro Cibeles fue testigo de largas colas para entrar. Hasta un total de 20.000 visitantes. Vicente García vendió sobre todo obra de Antonio Gadea, Manolo Páez y Equipo Crónica. Lo del IVA no le parece crucial. “Es importante en las subastas y, sin duda, en ARCO, porque allí la compra es institucional”. Más importancia le da al hecho de que Madrid sea una ciudad “mucho más abierta que Valencia”, donde todos los que pasan por allí se sienten “cómodos” y alejados del “localismo” que observa tanto en Valencia como en Barcelona.Ismael Chappaz, que junto a Juanma Menero lleva la galería Espai Tactel, ha vuelto de JustMad “muy bien para la época en que estamos”. Los primeros días no paraban de descolgar obra de su stand, vendiendo principalmente piezas de David Méndez Alonso, Antonio Fernández Alvira y Javier Palacios. Del IVA dice que es “un desastre” que no se resolverá hasta que no haya una Ley de Mecenazgo. Y le extrañó no ver a la directora del IVAM Consuelo Císcar, que estuvo presente la pasada edición, cuando directores como Manolo Borja-Villel, del Reina Sofía, visitan “todos los años” la feria.

Obra de Rubén Fuentes en el stand de Alba Cabrera en ArtMadrid. Imagen cortesía de la galería.

Obra de Rubén Fuentes en el stand de Alba Cabrera en ArtMadrid. Imagen cortesía de la galería.

“PEQUEÑA RECUPERACIÓN”

De “patraña” califica Juan Cárdenas, de Kir Royal, lo del IVA, aunque piensa que el problema de fondo del mundo del arte no es ése: “La mayoría de galerías no sale fuera, cuando lo importante sucede en Nueva York, Londres y ahora China, que tras abrirse al exterior es un país de oportunidades”. Él ha vendido en JustMad obra de Keke Vilabelda y Fernando Bayona. “Los coleccionistas se han animado, dejando atrás esa mala de conciencia por comprar en tiempos de crisis”. Nacho Agrait, de Punto, piensa que hay una “pequeña recuperación”, a pesar de la “confusión” creada por la bajada del IVA: “Ha sido un parche mal puesto”.

Vicente Benlliure, de la galería Benlliure, estuvo en ArtMadrid y vio “algo más de alegría que otros años”. No se vende como hace seis o siete, pero sí “mejor que hace dos años”. En su caso, obras sobre todo de Manolo Valdés, Carmen Calvo o Chillida. Trinidad Hernández, de la galería Del Palau, habla de “trampa” del IVA y se queda con los contactos adquiridos en ArtMadrid. Julián Romero, de Trentatres Gallery, que acudió al Just On Paper de JustMad con las artistas Henrike Scholten y Raquel Carrero, regresa igualmente ilusionado con su participación en la feria por los contactos logrados: Feria de Estrasburgo y Swab de Barcelona. Las galerías valencianas, incluidas PazyComedias (JustMad), Aural de Alicante y Cànem de Castellón (ARCO), regresan pues con buenas sensaciones, a pesar del viento desfavorable de la crisis ¿amainando? y el mareo de una pésimamente explicada bajada del IVA. Habrá que seguir remando.

Obra de Darío Villalba. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obra de Darío Villalba. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Salva Torres