Ruta del cómic

V Jornadas de Cómic, Valencia Línea Clara, Prehistoria y cómic
Mercado de Tapinería (24-26 junio), IVAM (hasta 2 de octubre), Museo de Prehistoria (hasta noviembre de 2016)

Cómic, tebeos, historietas…Da igual el nombre que les demos. Imágenes y textos hacen muy buenas migas. Viñetas y bocadillos entablan una productiva alianza, pues las primeras actúan de reclamo entrando por los ojos, y las palabras confirman y amplían lo que se está viendo. Los dos hemisferios cerebrales trabajan al unísono para interpretar una historia y gozar de ella. Tras el cuento ilustrado que te leen los padres y abuelos, el tebeo es la primera lectura. La primera que uno elige. Con el paso de los años algunos se pasan al libro, pero otros muchos permanecen fieles a la inmediatez del cómic que ya ha conquistado el título de octavo arte ingresando en un par de museos valencianos: el IVAM y el Museo de Prehistoria. Además, del 24 al 26 de junio el Mercado de Tapinería se convertirá en un gran quiosco ilustrado con las Jornadas del Cómic de Valencia. Es evidente que los héroes de la historieta han elegido la ciudad del Turia y el inicio del cálido verano para manifestarse.

Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Miguel Calatayud, Sento Llobell, Mique Beltrán, Manel Gimeno, Micharmut, Daniel Torres, Mariscal… ¿A quién lo le suenan estos nombres vinculados a la etapa dorada del cómic valenciano desde finales de los setenta a su máximo esplendor una década después? La exposición VLC. Valencia Línea Clara, inaugurada el 9 de junio en el IVAM, rinde homenaje a estos artistas que por fin reciben la consideración que se merecen al ver sus obras ocupar el contenedor más prestigioso de la ciudad. Bajo el influjo de Equipo Crónica y Equipo Realidad este puñado de excelentes dibujantes se cobijaron bajo el paraguas Nueva Escuela Valenciana, “una etiqueta comercial con la que no se identifican”, según Álvaro Pons, comisario de la muestra.

Incluye un total de 200 originales de estos autores y una selección de revistas y fanzines que, al igual que ellos, marcaron en su día un punto de inflexión y deriva hacia la modernidad: Víbora, Bésame Mucho, Cairo, El Gat Pelat.

Cartel de Prehistoria y cómic del Museo de Prehistoria de Valencia.

Cartel de Prehistoria y cómic del Museo de Prehistoria de Valencia.

Túnel del tiempo

La exposición del Museo de Prehistoria, comisariada también por Pons, viaja todavía más lejos hacia el pasado en un intrépido viaje a los albores de la humanidad. Prehistoria y cómic reúne más de un centenar de tebeos publicados entre principios del siglo XX y la actualidad e incluye conferencias, talleres y visitas concertadas que se irán sucediendo hasta finales de noviembre. El itinerario de la muestra se inicia con una reflexión sobre la representación gráfica prehistórica en torno a tres aspectos relacionados con el mundo de la narración gráfica. Las primeras ilustraciones que plasman el origen de la Humanidad, un guiño al arte rupestre levantino y la novela de ficción como fuente de inspiración de muchos autores de tebeos.

En un segundo ámbito se muestran distintos personajes que aparecen en los comics, tanto los de trazo infantil y caricaturesco como los realistas, incluidos héroes selváticos y los primitivos monstruosos. Purk el Hombre de piedra, el Pequeño Pantera Negra, Altamiro de la cueva, Hug el troglodita, junto a  iconos del cómic americano, como Alley Oop, Tor, Los Picapiedra o Turok, además de otros héroes prehistóricos del cómic francófono: Tounga, Rahan, o las nuevas heroínas Lucy o Vo’ hounâ. El tercer ámbito se estructura en cinco bloques: el útil, el fuego, el mundo de fieras, el arte paleolítico y el megalitismo.

Cartel de las V Jornadas de Cómic de Valencia en el Mercado de Tapinería.

Cartel de las V Jornadas de Cómic de Valencia en el Mercado de Tapinería.

Batallas de dibujantes

Hay superhéroes que no llevan máscaras, ni mallas o capa voladora pero realizan increíbles prodigios. Como los miembros de la Asociación Valenciana de Cómic (Asovalcom) que, con el mínimo apoyo institucional, llevan ya cinco años realizando encuentros anuales para difundir su afición, las Jornadas de Cómic de Valencia. El Mercado de Tapinería se convertirá del 24 al 26 de junio en punto de encuentro de unos 3.000 amantes de las historietas procedentes de toda España. Habrá charlas, talleres para niños, exposiciones, presentaciones, mercadillo profesional y batallas de dibujantes.

El magnífico y sugerente cartel de esta edición es obra de Pepe Moreno y entre los platos fuertes figuran la exposición de Carlos Azagra, las ilustraciones pop de El Quijote de Miguel Ángel Martín y una colectiva de una veintena de autoras desde Ana Oncina a Xùlia Vicente. También la presentación de El ala rota de Antonio Altarriba y Kim, secuela de El arte de volar en el que el autor recrea la vida de sus padres. Un pasacalle presidido por la efigie de Pumby pondrá broche final a la gran fiesta del cómic valenciano.

Bel Carrasco

La Línea Clara del IVAM

Valencia Línea Clara
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 2 de octubre de 2016

Lo que ha hecho el IVAM, abriendo sus puertas de par en par al cómic, ya se ha realizado en otros museos: el MOMA de Nueva York, el Louvre de París. También la Fundación Telefónica o el Museo ABC, ambos en Madrid, han abierto su modesta brecha. “Faltaba que un gran museo como el IVAM diera ese paso”, subraya Álvaro Pons, comisario de la exposición Valencia Línea Clara, que reúne 200 cómics de ilustres autores valencianos de los 80.

No es un ejercicio de nostalgia, sino la manera de comenzar un proyecto de largo recorrido en torno a la importancia del cómic como noveno arte. “Que se acepte como una forma artística más dentro del IVAM”, señala el comisario. Porque si bien el cómic ya se reconoce como arte (“esa barrera ya se ha derrumbado”), lo que ahora toca “es seguir avanzando”, precisa Pons.

Valencia Línea Clara en el IVAM.

Valencia Línea Clara en el IVAM.

Y para ello nada mejor que empezar con los autores de la llamada Nueva Escuela Valenciana, en la que se integra a dibujantes como Miguel Calatayud, Sento Llobell, Mique Beltrán, Micharmut, Daniel Torres, Manel Gimeno y Mariscal. Autores “estilística y temáticamente muy diferentes, pero que tienen como punto de conexión la ciudad de Valencia, que está en todos ellos”. También el concepto de línea clara, que da título a la exposición, ”como filosofía de entender un tipo de dibujo”, explica el comisario.

Aquellos años 80 evocados en la muestra vienen a subrayar la importancia de todos ellos en la configuración de la imagen de Valencia. “Dieron forma artística a la ciudad, creando carteles, posters y diseños de bares, Luna de Valencia, Feria del Libro, Festivales de Jazz, en una relación profunda y estrecha que se perdió”. Álvaro Pons apunta cierta recuperación ahora “de toda esa filosofía gráfica” por parte del Ayuntamiento de Valencia. “Estaría bien que el espectacular volumen de originales de la editorial Maga, que perduró desde 1951 a 1986, en manos de la Biblioteca Valenciana estuviera al alcance de todo el mundo”.

Vista general de la exposición Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Vista general de la exposición Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Valencia Línea Clara va en esa dirección. “No es una sola exposición, sino un proyecto de largo recorrido que abarca muestras grandes como esta, pero también autorales o pequeños estudios”. También la compra de obra original para la colección del IVAM, lo cual implica tener en cuenta que el cómic “por su naturaleza fungible se está perdiendo”.  Pons, siguiendo en esto a Miguel Calatayud, no es partidario de un museo exclusivamente dedicado al cómic, “porque es un arte y tiene que estar en los museos de arte y no en un espacio propio”.

La Falla de 1987 Els Dalton de Marxalenes, realizada por Sento Llobell, Francis Montesinos y Manolo Martín abre el recorrido expositivo. Y es que las fallas “se fijaron mucho en el cómic”, subraya el comisario. De hecho, hay unas cuantas de Manolo Martín diseminadas por la sala 7 del IVAM, a modo de iconos representativos de la línea clara que atraviesa el conjunto. También ejemplos de publicaciones (El Capitán Trueno, Pumby, Jaimito, TBO…) que influyeron en las trayectorias de los autores de esa Nueva Escuela Valenciana, “etiqueta que esta generación no aceptó, pero que desde el punto de vista del marketing funcionó”.

Obra de Manel Gimeno en la exposición Valencia Línea Clara del IVAM.

Obra de Manel Gimeno en la exposición Valencia Línea Clara del IVAM.

“Hablamos de niños de los años 50 que crecieron leyendo tebeos, porque eran la gran forma contracultural de esos años”. Luego “se hicieron adultos y se vieron envueltos en las primeras vanguardias, Equipo Crónica, Equipo Realidad, mientras estudiaban en Bellas Artes”. En aquel contexto de “explosión de libertad”, muchos tendieron al “underground americano que metía el dedo en el ojo para provocar a la sociedad pacata, aquí provocar y fastidiar, mientras que curiosamente Mariscal hace algo radicalmente distinto, sus Garriris mediterráneos repletos de sutil ironía”.

Hay violencia, sexualidad y radicalismo social en la explosión creativa que va de la revista Cairo a Arrebato y  de Star a Bésame mucho, “rara avis en los estertores del franquismo”, como se recoge en la exposición. Cómic irreverente que luego se va suavizando mediante la reivindicación de cierto “género clásico, romántico y aventurero de relectura moderna”, sostiene Pons. Así, del trazo “limpio y espontáneo” de Mariscal, se pasa al “dibujo de trazo más radical y moderno” de Sento Llobell, sin olvidar “el lado oscuro de la línea clara” que personifica Manel Gimeno.  El recorrido concluye con una serie de documentales de Jesús Cuadrado, Llobell y Mariscal. Mirada al tebeo antiguo proyectada hacia el futuro.

Obra de Micharmut en la exposición Valencia Línea Clara del IVAM.

Obra de Micharmut en la exposición Valencia Línea Clara del IVAM.

Salva Torres

Valencia Negra, en 15 imágenes

Valencia Negra. Una mirada de autor. Exposición colectiva

Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)

C / Quevedo, 2. Valencia

Hasta el 9 de junio

Una imagen no valdrá más que mil palabras, pero en el caso que nos ocupa se hacía imprescindible. Los organizadores del Festival Valencia Negra propusieron a una serie de fotógrafos y diseñadores que interpretaran visualmente 13 novelas negras ambientadas en Valencia. El resultado es un total de 15 imágenes que vienen a reflejar el contenido de esas narraciones, siempre según el punto de vista de los artistas intervinientes. De manera que los fotógrafos siguieron la pista de los relatos para dejar la prueba objetiva de sus pesquisas.

Fotografía de Alejandro Pagán. Valencia Negra. Una mirada de autor. MuViM

Fotografía de Alejandro Pagán. Valencia Negra. Una mirada de autor. MuViM

Conviene citar a los investigadores visuales: Alberto Sáiz, Alejandro Pagán, Jordi Esteller, Txema Rodríguez, Israel Sánchez-Beato, Paco Carbonell, Salud Cubells, Antonio Sanz, Kike Taberner, Consu Zamora, Alberto González Lorente y Ernesto Barrachina, Mateo Torres, Rafa Fierres, Luz Martín y Sam Domingo. Y a sus narradores: Esperança Camps, Pablo Sebastiá, Ferran Torrent, Ramón Palomar, Aquilino Cayuela, Manel Gimeno, Toni Soler, Salvador Pons, Emili Piera y Tonino Guitián, Luis Valera, Agustín Santos, Jason Webster y Juli Alandes. Porque entre unos y otros han dejado testimonio de esa Valencia Negra ceñida al género y que, sin duda, remite a esa otra igualmente oscura que sigue concitando primeras planas mediáticas.

Ahí están sus calles, sus paisajes, sus monumentos y emblemas, ofreciendo el contexto para que los fotógrafos y diseñadores le pongan imagen a esas narraciones. También hay escenas, recreaciones de esos ambientes negros, en la exposición Valencia Negra. Una mirada de autor, que hasta el 9 de junio permanecerá en el hall del MuVIM. Las hay misteriosas e inquietantes, como la propuesta por Alberto Sáiz, cuya muñeca de trapo tirada en pleno asfalto incita a seguirle la pista. Que es la que parece seguir ese personaje cabizbajo y airado por el rótulo Ni bon dia ni hòsties, al que alude Jordi Esteller siguiendo la estela de Ferran Torrent.

Imagen de Israel Sánchez-Beato. Valencia Negra.Una mirada de autor. MuVIM

Imagen de Israel Sánchez-Beato. Valencia Negra.Una mirada de autor. MuVIM

También las hay explícitamente eróticas, como la de Pagán, cuya mujer desnuda en pose de calendario, más que al crimen pasional parece remitir al lánguido abandono del suicida a lo Scott Fitzgerald. O las igualmente explícitas alusiones catastrofistas, con el Palau de les Arts a punto de ser anegado por un mar tempestuoso, obra de González Lorente y Barrachina. Erotismo y catástrofe a los que les falta esa inquietud supuesta en el género negro, en tanto imágenes excesivamente estereotipadas.

Valencia Negra. Una mirada de autor es, en este sentido, una exposición irregular, donde se combinan imágenes de calidad con otras de menor altura, destacando la propuesta por encima de la cuidada selección. Mejor, en suma, la temática y esa mirada interdisciplinar, que los resultados de tamaña pesquisa autoral. En todo caso, Valencia en blanco y negro y en color, con narrativa en castellano, valenciano e inglés, Valencia para todos los gustos y colores, al que le sobra imaginación y le falta una más acusada brillantez plástica.

Fotografía de Alberto Sáiz para la exposición 'Valencia negra. Una mirada de autor'. MuVIM

Fotografía de Alberto Sáiz para la exposición ‘Valencia negra. Una mirada de autor’. MuVIM

 Salva Torres