«España fue precursora de los derechos humanos»

‘El rey del Perú’, de Juan Pedro Cosano
Editorial Espasa
Ficción histórica
Domingo 27 de septiembre de 2020

La conquista de América fue una epopeya entreverada de luces y sombras. Una proeza que tuvo su lado oscuro. Los españoles llevaron al otro lado del Atlántico una tecnología superior y una religión que no practicaba sacrificios humanos pero también microrganismos asesinos que diezmaron a la población nativa y una firme voluntad de dominio y sometimiento. Al margen de  las polémicas la memoria de la conquista es un filón inagotable de historias que muestran lo mejor y lo peor de la naturaleza humana.

‘El rey del Perú’ (Espasa) de Juan Pedro Cosano se suma a la ingente bibliografía que, en clave de ficción, recrea algunos episodios de ese proceso en torno a la figura de Gonzalo, el menor de los hermanos Pizarro y una joven inca que posee dones sobrenaturales. Basado en una exhaustivo proceso de documentación, el relato explica cómo un puñado de hombres con sus perros y caballos lograron vencer a cientos de miles aprovechando las disensiones intestinas entre las distintas facciones del pueblo inca. La historia está ambientada en parajes tan variados como Toledo, Trujillo, Sevilla, el Cuzco, la Ciudad de los Reyes, Quito, Cajamarca y Machu Picchu.

Portada de ‘El rey del Perú’, de Juan Pedro Cosano.

Espasa sugirió a Cosano que escribiese un relato de ficción sobre la conquista del Perú centrado en Francisca Pizarro Yupanqui, hija del gobernador y de la princesa inca Quispe Sisa, hija a su vez del emperador Huayna Cápac, después llamada Inés Huaylas, cuya efigie se puede ver en el palacio de los Pizarro en Trujillo. «El proyecto no cuajó porque Francisca era demasiado pequeña durante la conquista y resultaba difícil articular una historia que pivotase sobre ella. Mientras me documentaba sobre el tema, conocí en profundidad la figura de Gonzalo Pizarro, que me pareció tan turbadora como fascinante, y decidí centrar en él la novela».

Cosano describe a su personaje como un «hombre galante y apuesto, guerrero simpar, ambicioso y concupiscente, gobernador de Quito, explorador del Amazonas, buscador del País de la Canela, perseguidor del sueño de El Dorado, el capitán rebelde que se puso al frente de los encomenderos en contra de las Leyes Nuevas del rey Carlos y derrotó a su virrey y a sus ejércitos, hasta entonces invictos en el Tahuantinsuyo».

Los cuatro hermanos Pizarro formaban un equipo formidable. «El mayor, Francisco Pizarro, era hijo bastardo de Gonzalo Pizarro El Largo, capitán del ejército del rey. Hernando, grande, fuerte, tempestuoso, versado en armas y en letras, fue el único hijo legítimo y el único que muere en España. Gonzalo y Juan, hijos bastardos de una molinera llamada María Alonso, mueren en el Perú, al igual que el primogénito».

Mapa de ‘El rey del Perú’, de Juan Pedro Cosano.

Un acierto de Cosano ha sido tejer la historia de Pizarro con las memorias imaginarias de una joven inca de alta cuna que describe desde dentro su civilización,  sus dioses, sus costumbres y su forma de vida. «Nayaraq posee el don de lenguas y la capacidad de prever la muerte de personas cercanas a ella. Este segundo don marcará su vida, y gracias al primero conocerá a Gonzalo, cuando el rey Huáscar la manda como intérprete con una embajada hasta el campamento de los viracochas, como los incas llamaban a los españoles».

El autor reconoce que existe un paralelismo entre la joven inca y Malinche. «La diferencia radica en que Malinche no tenía excusas para su conducta, mientras que Nayaraq es consciente de que la destrucción de su imperio ha sido provocada tanto por la llegada de los españoles como por la guerra civil que mantienen en esa época los incas, cuando, después de la muerte de Huayna Cápac, dos de sus hijos, Huáscar y Atahualpa, descomponen el imperio en una guerra intestina. Si esa guerra civil inca no hubiese tenido lugar, la conquista no habría sido como fue».

Juan Pedro Cosano con su libro ‘El rey del Perú’. Imagen cortesía del autor.

Entre la grandeza y la miseria que convergen tanto en la conquista como en la cultura inca, Cosano hace hincapié en la grandeza de ambos pueblos. ¿No es eso una manipulación del pasado? «¿Es manipular la historia decir que España llevó a América la cultura europea, la lengua, la religión, los adelantos científicos, la rueda, la escritura, la medicina, las universidades, construcciones hermosísimas que aún perduran?», responde el escritor. «Hubo destrucción y hubo muerte, sí. Pero lo que nació de esa antítesis fue una mezcla de sangres y culturas que dieron lugar a lo que hoy existe en Sudamérica. ¿Y no es hermoso lo que allí existe?

La novela «sólo pretende distraer al lector», afirma Cosano, «pero si, además, sirve para que se clarifique de una vez por todas una leyenda que tiene más de bulo interesado que de verdad, bienvenida sea. España, en esa época, fue un Estado precursor de los derechos humanos. Todas las leyes, normas, ordenanzas que se dictan desde la corte de Carlos I y de sus sucesores tendían a proteger a los indios, las llamadas Leyes Nuevas, que son las que provocan el levantamiento de Gonzalo Pizarro. En esas leyes se predicaba la igualdad de todos los seres humanos, algo impensable entonces».

Sobre los movimientos anticolonización que derriban estatuas de Colón y otros héroes de la conquista, Cosano opina: «Es curioso que esos movimientos estén auspiciados por quienes, como ingleses y franceses, no se mezclaron con nadie, sino que se limitaron a exterminar a los nativos y a recluir en reservas a los pocos supervivientes. Por no hablar de lo que hicieron franceses, belgas, holandeses y demás en las colonias africanas», concluye Juan Pedro Cosano.

Juan Pedro Cosano, autor de ‘El rey del Perú’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

El realismo inquietante de Antonio López

Antonio López, con una sección dedicada a María Moreno
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán 23, València
Hasta el 24 de enero de 2021
Sábado 26 de septiembre de 2020

Tomás Llorens, comisario junto a Boye Llorens de la exposición que Fundación Bancaja dedica a Antonio López, se refirió a la sensibilidad de la obra más temprana del pintor manchego como caracterizada por un realismo que se solía asociar con ecos del surrealismo y del realismo mágico, para terminar diciendo: “Algo de eso hay”, en el conjunto expositivo.

En este mismo sentido, aunque poniendo una lupa en ese realismo, el escritor Salman Rushdie aludió al hiperrealismo como una forma de ver el mundo con tal detalle que nadie puede ver. Sumando todas esas categorizaciones que, como todas, apenas sirven para contemplar la punta del iceberg que constituye la obra de Antonio López, podríamos decir que, precisamente por todo ese lujo de detalles que atraviesa el trabajo del artista de Tomelloso, su obra es un enigma que apenas salta a la vista por su harta elocuencia.

Vista de la exposición dedicada a Antonio López. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Tomás Llorens se aproximó al núcleo de ese enigma cuando advirtió, señalando el apartado dedicado a lo vegetal, que junto al cuerpo humano, la gran ciudad y el interior doméstico integran los ejes temáticos de la exposición, el “mundo inquietante” de Antonio López, con esa “proliferación de novedades sentidas como amenazantes”. A Llorens le faltó extender esa inquietud al conjunto del trabajo, más allá del simple apartado vegetal, para cerrar el círculo de una trayectoria que abarca más de 60 años dedicada a extraer emoción de las estampas más cotidianas.

“Pintamos para contar emociones”, resaltó Antonio López, que por primera vez expone su obra junto a la de su mujer, María Moreno, por obra y gracia de la Fundación Bancaja, productora de la muestra, y del trabajo de los comisarios. La vida de Mari, como se refirió López a su esposa fallecida en febrero, era más importante, dijo, que su pintura, de ahí que la hiciera más libre a la hora de pintar, porque “no debe nada a nadie”, subrayó el artista manchego. “Brota de ella de manera natural”, apostilló.

Saliéndose del discurso dominante (“no hay que ensañarse en ello”), aludió al trabajo de María Moreno como el de una mujer con enorme talento para la pintura, que decidió sin embargo dedicarse a la educación: “Yo defendía su tiempo para pintar”, remarcó, para después señalar el dato de que ahora hay más mujeres que hombres en las facultades de Bellas Artes. “No hay que tener prisa. Los hombres y las mujeres han nacido para estar juntos”, agregó.

Vista de la exposición dedicada a Antonio López. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Dijo que cuando algo no albergaba emoción dejaba de hacerlo, apelando al “arte que se salta todos los trámites”. Y uno de los más engorrosos puede hallarse en aquellos encargos que, como el de retratar a la familia del Rey Juan Carlos, se hallan de entrada limitados por el protocolo y una serie de prejuicios. Antonio López se mostró, a este respecto, taxativo: “El Rey me dijo, ‘nosotros somos una familia española’. Yo sabía que eso no es así, es más que una familia española, pero eso me ayudó”, de manera que él vio a un padre, una madre y tres hijos y le pareció “muy bonito trabajar sobre eso”.

Admitió que si se lo encargaran de nuevo, “no los reyes, sino alguien que tuviera relación con ellos, lo haría encantadísimo”, después de reconocer que anteriormente había pintado “parejas, hombres y mujeres, pero nunca una familia”. Cuando se le preguntó por ese cuadro, ‘La familia de Juan Carlos I’, ubicado en el interior del Palacio Real, aseguró que estaba bien allí, pidiendo respeto para el arte y la pintura “más allá de incumbencias temporales”.

Obra de Antonio López en la exposición que le dedica Fundación Bancaja.

“Este debate es para llenar páginas de periódicos”, resaltó, trayendo a colación la larga historia de los trabajos por encargo. “Qué pasaría si ese problema lo trasladáramos al Museo del Prado. ¿Habría que quitar ‘La familia de Carlos IV’, que eran unos sinvergüenzas todos? ¿O quitar al Papa Inocencio X, de Velázquez, porque es feo? ¿Por qué no vemos la pintura, el arte?”.

Antonio López percutió con su pregunta algo que puede dar lugar a un extenso debate: el del arte comprometido. “El arte nos ayuda de otra manera y hay que respetarlo fuera de todas esas incumbencias temporales”, aseveró. Otra de esas incumbencias, la pandemia por el coronavirus que ha trastocado nuestras vidas, apareció de nuevo ligadas a su trabajo, con esa gran ciudad deshabitada evocando en su obra los efectos del más reciente confinamiento. “Yo hago pintura muy poco periodística. Seguro que acaba apareciendo todo eso, pero no lo busco”, afirmó.

Antonio López
Antonio López junto a una de sus obras en la Fundación Bancaja.

Como acaba apareciendo el misterio vinculado a la inquietud que destila su obra realista. Ya sea una nevera abierta, en cuyas tripas hay alimentos cotidianos que parecen cobrar vida sobrenatural, o el membrillo que dio pie a la cadenciosa y bella película de Víctor Erice siguiendo el proceso creativo de Antonio López, ensimismado con la captación de los cambios de ese membrillo según las estaciones del año, lo cierto es que la pintura del artista manchego diríase poseída por un rigor documental inyectado de poesía.

“Antonio es un pintor que ha trabajado como un estajanovista durante 60 años”, proclamó Tomás Llorens, tras advertir que su obra no era “muy numerosa, pero sí rica y profunda”. Como lo es la de María Moreno, insertada en la retrospectiva “con un pequeño conjunto de obra bellísima”, destacó el comisario. Las obras, procedentes de diferentes colecciones institucionales y privadas, podrán verse en la Fundación Bancaja hasta el 24 de enero. Una obra que, en el caso de López, está preñada de ambición por ahondar en los detalles de la vida. Detalles que, con el paso del tiempo, han ido derivando “hacia un mayor despojamiento y simplicidad”, concluyó Llorens.

“La gente que vale se pierde muchísimo”, subrayó Antonio López, añadiendo que los que habían salido adelante, como él, “hemos tenido la ayuda de Dios”. Cierta sacralidad, de hecho, diríase que brota de su pintura. Una sacralidad inscrita en los objetos más cotidianos, en las urbes vacías, el cuerpo humano y vegetales que, como el membrillo, primero alumbran su obra, para después dejarnos una sombra inquietante de misterio, expresión de su honda emoción por la pintura.  

Antonio Lopez entre dos de sus esculturas. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres     

Premios a las galerías, que abren sus puertas al 3D

ABIERTO VALÈNCIA 2020 | LAVAC
Apertura de las galerías valencianas
Entrega de premios y compra de obras
IVAM
Guillem de Castro 118, València
Del 25 de septiembre al 2 de octubre
Viernes 25 de septiembre de 2020

Son tiempos de pandemia y, aún así, el arte muestra su vigor con la apertura de la temporada por parte de las galerías valencianas. Decididas a combatir el coronavirus aireando sus estancias con los mejores artistas, las galerías de arte contemporáneo de la Comunidad Valenciana, reunidas en LAVAC, se hicieron eco de los premios con los que cada año las instituciones públicas (Generalitat y Ayuntamiento) y privadas (DKV, Fundación Hortensia Herrero, Gandía Blasco, Fundación Juan José Castellano Comenge y revista MAKMA) apoyan la labor de una salas que sirven de mediadoras entre la creación y su puesta en escena en los diferentes ámbitos del mercado.

Representantes de las instituciones que participan en Abierto València. Foto: Nacho López.

Rosa Santos, presidenta de LAVAC, puso el énfasis en la ampliación de fechas y la renovación de la marca corporativa que incide, precisamente, en esa unión de las galerías, para afrontar las inclemencias de una crisis que se manifiesta unas veces abiertamente económica y, en otras, mediante el azar de un virus que ha propiciado la aceleración de algunas tendencias. Por ejemplo, la de la digitalización de contenidos, para hacer frente a las dificultades de mostrarlos presencialmente, al menos mientras dure la pandemia, pero con vistas a ser un recurso complementario a la tradicional visita a las galerías.

“Se podrán visitar todas las exposiciones online”, resaltó Rosa Santos, al tiempo que destacaba como otra de las novedades el premio popular que concede Cervezas Alhambra, tras votación del público en la web de la marca cervecera. El IVAM, ahora bajo la dirección de Nuria Enguita, que se estrenó en Abierto València, fue un año más el marco donde tuvo lugar tanto la entrega de premios, como el desvelamiento de la compra de obras. “Aquí está el IVAM para lo que queráis”, proclamó Enguita, en un gesto que denotaba su voluntad de continuar apoyando a las galerías, en tanto entidades privadas conformadoras de un tejido cultural público.

La Galería Luis Adelantado logró el Premio a la Mejor Exposición de Abierto Valencia 2020. Foto: Nacho López.

José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Musesus, en nombre de Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio, dio a conocer el ganador del ‘Premio a la Mejor Exposición’, que recayó en la Galería Luis Adelantado, por su “montaje elegante y profundo”. Glòria Tello, concejala de Cultura, entregó el de ‘Mejor Artista’ a Amanda Moreno, por su muestra en Espai Tactel. Ambos premios están dotados con 3.000€ (+IVA).

Amparo Moreno, junto a Ismael Chappaz, de Espai Tactel, alcanzó el Premio a la Mejor Artista de Abierto Valencia 2020. Foto: Nacho López.

Luego fueron comunicando sus respectivas compras las entidades privadas que participan en Abierto Valencia, entre ellas la revista MAKMA, que decidió comprar el proyecto de Álex Gambín, expuesto en la galería Tuesday to Friday y que lleva por título ‘El devenir de las estructuras’. Merche Medina, en nombre de la revista, explicó que la compra estaba fundamentada en “criterios semánticos y estilísticos”, por la “inquietante reflexión” de Gambín “en torno al logos de la construcción y de la destrucción, por el manejo del fuego como fuente de ruina y renovación, y por su travesía a través del dibujo en grafito y la animación en stop motion”.

galerías
Responsables de las galerías e institucionales de Abierto Valencia, en el IVAM. Foto: Nacho López.

La artista Amanda Moreno repitió suerte, al comprarle una obra DKV, que completó su adquisición con otra pieza de José Luis Cremades, también en este caso formando parte de la colectiva de la igualmente premiada galería Luis Adelantado. La Fundación Hortensia Herrero se decidió por la compra de obras de María Tinaut (Galería Rosa Santos), Anna Talens (Luis Adelantado) y dos más de Samuel Nieto (Shiras). Gandía Blasco optó por las obras de Lucía Blas (La Mercería), y Philip Gerald (Tuesday to Friday). Quien prefirió pronunciarse más adelante fue la Fundación Comenge, ya que por cuestiones a su voluntad no había podido ver todas las galerías.

Abierto València acabará el próximo 2 de octubre, día en el que se publicará el ganador del premio popular de Cervezas Alhambra, que recaerá en un artista de menos de 45 años y en la galería donde se expone su trabajo. Como apuntan desde LAVAC, lanzando un mensaje de optimismo voluntarioso, “con muchas restricciones de aforo, de movilidad y con todas las precauciones necesarias, gel hidroalcohólico, obligatoriedad del uso de la mascarilla y guardando la distancia de seguridad”, con todo eso y más, “pero el mundo del arte valenciano no puede parar”.

Obra de Álex Gambín, cuyo proyecto en la galería Tuesday to Friday fue objeto de compra por parte de MAKMA. Imagen cortesía de Abierto València.

MAKMA

Nuria Enguita quiere extraer el potencial utópico del IVAM

Presentación de Nuria Enguita como directora del IVAM
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Jueves 24 de septiembre de 2020

Decía María Zambrano que las utopías nacen solamente “dentro de aquellas culturas donde se encuentra claramente diseñada una edad feliz que desapareció”. Nuria Enguita se ha presentado como nueva directora del IVAM, sucediendo en el cargo a José Miguel Cortés, apelando al “potencial utópico” que el museo valenciano tuvo en su nacimiento, con el fin de recuperarlo: “Eso es lo que me anima”, dijo. Aquella edad feliz del IVAM de los 80 (“entonces fue más fácil”, subrayó), que propicia todo nacimiento, por aquello de llevar en su germen la ilusión de todo lo que está por hacer, parece congruente con los deseos implícitos en todo recién llegado.

Nuria Enguita, sin embargo, fue combinando, durante la presentación de su proyecto para el IVAM de los próximos cinco años, elementos propios de esa utopía que pretende potenciar (“grandes exposiciones históricas”, apostar por “mujeres de la vanguardia de las que no se han hecho exposiciones” o potenciar la web para convertirla “en un espacio virtual del museo abierto al mundo”), con otros más cercanos, igualmente soñados y puestos en práctica por Cortés: como son el trabajo con los fondos de la colección del IVAM, la apertura del museo a la sociedad, la vertebración territorial, la colaboración público privada o la internacionalización del museo, líneas de actuación ya promovidas por su antecesor.

Vicent Marzà y Nuria Enguita, durante la presentación de ésta como nueva directora del IVAM. Imagen cortesía del instituto valenciano.

De manera que la utopía que quiere potenciar Enguita se halla trufada de anhelos pasados, que ella quiere poner al día, de forma que el IVAM avance hacia terrenos inexplorados, dado el contexto diferente del que se parte, con otros presentes en la edad feliz igualmente tramada por Cortés, al querer desprenderse de la nefanda etapa de Consuelo Císcar.

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, sentenció Arquímedes. Enguita lo tiene, en su ánimo utópico y en el hecho de que Vicent Marzà, conseller de Cultura, declaró su apoyo incondicional hacia quien había ganado el concurso público para suceder a Cortés, tras el “rigor y el trabajo de los integrantes de la comisión de valoración” para su elección como directora del IVAM.

Marzà también apeló a la “independencia” que caracteriza “a esta institución de primer orden cultural”, afirmando que velará por ella “para continuar profundizando en los diferentes ejes que anclan al IVAM con su entorno inmediato y lo resitúan en el mapa en el ámbito internacional”.

Quiso olvidar, así, las muestras de contrariedad que formularon tanto la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo (ADACE), el Consejo Asesor del IVAM, que dimitió en bloque, y buena parte del Consejo Rector (hasta ocho vocales), por entender, en unos casos, que se había incumplido el Código de Buenas Prácticas y se había faltado al respeto de dicho Consejo Rector al no haber respetado sus competencias, y, en otros, por entender a su vez que se había “perdido una oportunidad para llevar a cabo un proceso dialogado y participativo que hubiera ofrecido a la sociedad una visión más transparente y consensuada de la toma de decisiones”.

Nuria Enguita
Nuria Enguita, en el exterior del IVAM, poco después de ser presentada como nueva directora del instituto valenciano. Imagen cortesía del IVAM.

Nuria Enguita prefirió mirar, lógicamente, hacia adelante, en lugar de hurgar en ese reciente y polémico pasado: “Yo estoy presentando mi proyecto. No voy a hablar del pasado. Se ha valorado mi proyecto y no tengo nada más que decir”. Marzà guardó igualmente silencio, al igual que hizo con el desvelamiento de la subsede que tendrá el IVAM en Valencia, que dijo se anunciará en breve y a su debido tiempo, aunque sí dejara algunas pistas: que sería un “espacio diferente”, con otra forma arquitectónica, de unos 800 m2 y que estaría “en otro lugar” ajeno al barrio del Carmen, para que se puedan buscar otro tipo de relaciones.

Enguita siguió desvelando su proyecto como directora del IVAM, a falta de conocer ella misma esa subsede, poniendo el énfasis en su interés por promover muestras históricas, a partir de la colección del IVAM que, subrayó, “tiene un siglo”, al tiempo que pretendía consolidar la internacionalización y vertebración territorial del instituto valenciano, entendiendo ambas cosas como la “sístole y diástole” del corazón museístico. También dijo que persistiría en potenciar las muestras en torno al Mediterráneo, que Cortés impulsó, si bien precisó que trataría de “ampliar ese contexto”.

Vicent Marzà y Nuria Enguita, durante la presentación de ésta como nueva directora del IVAM. Imagen cortesía del instituto valenciano.

La pandemia a causa del coronavirus salió igualmente a relucir, destacando Enguita su firme propósito de “fortalecer” la relación del museo con la sociedad: “Debemos hacer que sea más poroso, para dejar que el conocimiento que está fuera entre dentro y viceversa”. También aludió a la necesidad de “trabajar más que nunca en programas presenciales y virtuales”.

Planteó más líneas de actuación, muchas de ellas en la línea propositiva de Cortés, que ya abrió la colección del IVAM como fuente de investigación para futuras exposiciones, así como el despliegue de un trabajo para que el museo valenciano esté integrado en el circuito internacional, mediante colaboraciones con otros espacios relevantes fuera de nuestras fronteras. “Hay que internacionalizar el IVAM. Se ha hecho y hay que seguir haciéndolo”, resaltó Enguita, en el primer día de la utopía que pretende potenciar durante el próximo lustro. ¿Para qué sirve la utopía?, se preguntaba Eduardo Galeano, si a cada paso que das, ella se aleja otro. “Sirve para caminar”, concluía. Nuria Enguita ya está en camino.

Nuria Enguita, en el hall del IVAM, tras ser presentada como nueva director del instituto valenciano. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

“Se están tomando medidas estéticas a nivel cultural”

#DesayunosMakma
Con Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica
Entrevista de Merche Medina y Salva Torres
Russafa Escènica
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Martes 22 de septiembre de 2020

Es de una transparencia meridiana. Ahora que la corrección política lo inunda todo, hablar con Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica, es como abrir una ventana por la que entra un aire descontaminado. Lamenta que la burocracia administrativa, tan pronto sometida a la manga ancha de la nefanda corrupción, como a la no menos desesperante cautela rayana en la parálisis, esté frenando el impulso de muchas iniciativas culturales.

Como lamenta que tanta buena voluntad política no se traduzca en hechos palpables que alivien las penurias económicas del sector teatral. Agradece la implicación personal de muchos cargos, a falta de un mejor plan a medio y largo plazo. Y se muestra orgulloso de lo conseguido durante estos últimos diez años en Russafa Escènica, al haber servido de plataforma para muchos creadores del sector teatral valenciano. 

Todo ello en medio de un contexto de pandemia que ha dificultado aún más las cosas, porque, de repente, llegó el covid-19. “El sector de las artes escénicas está haciendo todo lo que tiene que hacer y más, a pesar de que hoy te digan A, mañana B o C y luego te vuelvan a decir A”, avanza Cornelles, quien subraya cómo “a nivel cultural no ha habido ni un solo rebrote”.

“Creo que quien no lo está haciendo del todo bien, con excepciones, es la Administración, porque a nivel político se están tomando medidas estéticas, de seguridad, suspendiendo alguna actuación cuando las evidencias te dicen que no hay ningún problema. Entiendo que no se puede cerrar un bar, porque es anti estético para la hostelería, o una compañía aérea, porque es anti estético para la política, pero culturalmente, sin embargo, resulta estético”, añade.

cultura, Jerónimo Cornelles, Russafa Escència,
Jerónimo Cornelles, sosteniendo el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

“Que la burocracia sea lenta ya no me vale”, continúa diciendo el director artístico de Russafa Escènica. “No puede ser que a fecha casi de octubre no se hayan resuelto las ayudas, en este caso de festivales. Nosotros estrenamos Russafa Escènica este jueves y no sabemos todavía qué ayudas vamos a tener. Entendemos que hay buena voluntad, pero no es suficiente. Ese es nuestro terror en estos momentos como festival”, resalta.

Dice que el festival tiene un compromiso de gasto de 220.000€, mientras que en las cuentas de Russafa Escènica “ahora mismo hay 3.200, con todas las cosas que hay que empezar a pagar. Esta es la realidad”. Y agrega: “No podemos pedir una póliza, porque no te la dan mientras no salga la resolución de ayuda definitiva. Pero es que no han salido ni siquiera las resoluciones provisionales, de manera que, aunque salieran mañana, debería pasar un mes para la definitiva. Es deprimente”.

En este sentido, se muestra crítico con esos responsables políticos que “te dicen que están haciendo cosas, pero es que les toca hacerlas, y ya no vale que la Administración es lenta, porque no vale. Hay gente con nombres y apellidos, dentro de esa Administración, que está haciendo las cosas bien, entonces no entiendo por qué otras personas no pueden hacer lo mismo. Es cierto que hay interés en que las cosas cambien y que puedes llamar y te cogen, pero cuando te dicen que no se puede hacer más de lo que hacen, pues, que hagan más, que todos lo estamos haciendo”, proclama.

Jerónimo Cornelles, en un momento de la entrevista.

Reconoce que las ayudas a festivales han subido de 10.000 a 15.000€, aunque enseguida lo matiza: “Qué bien, pero siguen siendo insuficientes. Y nuestra labor es decirlo, porque hay como un miedo a que la izquierda critique a la izquierda, pero es que la cultura en general está para poner en cuestión al poder, gobierne quien gobierne. Nuestro deber es exigirles más y el suyo, el de intentarlo”.

El covid-19 dice Cornelles que es un problema “si te pones enfermo, si no puedes ir a trabajar o si te quedas sin trabajo, pero para todo lo demás existen soluciones”. ¿Que no puede haber aforos completos?, “pues hacemos, como en Viveros, actuaciones para tres espectadores. Hay artistas que por el covid han pasado a hacer espectáculos para un solo espectador. Esto es una realidad y hay que convivir con ella, de manera que varías la programación”.

Incluso, este año, como el público igual no puede ir a los espacios, porque no se sabe todavía cómo evolucionará la pandemia, “pues hemos decidido grabarlo todo y colgarlo en una plataforma que se llama stagein.tv, que abrirá en octubre”, apunta Cornelles. “¿No es lo mismo? Claro que no, pero de la necesidad hay que hacer virtud. ¿No podemos hacer el festival en espacios no convencionales por medidas de seguridad? Pues llevamos las piezas a los teatros. Afecta, pero lidias con los problemas día a día, aunque resulta agotador”. Todos los años lo son, reconoce, “pero en esta ocasión lo ha sido especialmente. Llegamos sobrepasados a niveles máximos”, subraya.

Jerónimo Cornelles, tras una mampara de cristal con el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

El tema de la reducción del aforo admite que ha sido un grave problema. “Si nosotros contamos, como el pasado año, con alrededor de 10.000 espectadores, lo que supone unos ingresos por taquilla de 30.000 ó 40.000€, pues es mucho, y esa cantidad era para nosotros vital. Como las administraciones públicas nos dicen que suben las ayudas, para paliar ese problema, de manera que podamos seguir haciendo el festival, nos lanzamos a ello contando con esas ayudas. Pero, ¿y si mañana, porque hemos hecho mal los trámites, no nos dan la ayuda, qué va a pasar? Por eso estamos muy asustados, cuando deberíamos estar emocionados por el arranque de una nueva edición del festival”, argumenta.

Además de la novedad de las grabaciones de los espectáculos, Russafa Escènica también se ha encargado de poner autobuses para que la gente vaya a los teatros de forma segura y gratuita desde el propio barrio. Lo cual supone un coste de 4.000€ “y, ahora mismo, eso no lo podemos pagar”. Por eso dice que se les pasó por la cabeza la posibilidad de haber suspendido el festival, “pero resulta que hay diez compañías que estrenan obra aquí y, si no lo hacen, pues se quedan sin la ayuda pública.

Es cierto que la grabación ya se considera estreno, por eso hemos grabado y enlatado gran parte de las obras, por si el festival no se pudiera realizar”, destacando el hecho de que cada grabación ha supuesto un trabajo de entre seis y ocho horas, “más la edición, la subtitulación, subirlo a la plataforma y alojarlo”. “Todo eso está hecho y pendiente de pago. Pensamos que todo va a ir bien y que en diciembre se podrá pagar, pero la varita mágica no la tiene nadie”, apostilla.

Cartel de la obra ‘La sala de los trofeos’, de Eva Zapico, por cortesía de Russafa Escènica.

El tema del coronavirus sobrevuela en varios de los espectáculos programados: “Cómo no va a salir, aunque se hable del tema del deseo, que es el lema de este año”.

De hecho, por poner un ejemplo, en el Jardín Escénico que se presenta este sábado y domingo en el Centre del Carme, con guion de Maribel Bayona y el propio Cornelles, que a su vez lo dirige, los textos hablan del confinamiento. “Son monólogos, a partir de testimonios reales, con 60 entradas que ya no quedan”, destacando igualmente el Invernadero de Adrián Novella, que se hace en la Sala 7 del Rialto bajo el título de ‘Los de arriba’, “y que habla de un grupo de adolescentes que celebran una fiesta saltándose las medidas de seguridad”.

En la de obra de Javier Sahuquillo, ‘9’, que está basada en la obra ’12 hombres sin piedad’, “el jurado de la pieza va con pantallas”, y en ‘La sala de los trofeos’, de Eva Zapico, que estará en Rambleta, se habla de lo extraño y lo contagioso desde otro punto de vista más ideológico.

“La programación es muy potente. Y es que Russafa Escènica ha servido de plataforma a muchos creadores, cuando hace diez años culturalmente esto era un páramo. Nosotros siempre hemos querido que un mínimo del 50% del cartel del festival fuera para gente emergente, presentando lo primero que hacían”, señala Cornelles, que vuelve a la crítica por otra cuestión adyacente: “Estaba Russafa Escènica, estaba Cabanyal Íntim y de repente, y eso que me parece fenomenal, sale Cultura als barris, cuando la Administración ya tenía creada la cultura en los barrios».

«En lugar de hacer tu marca», prosigue, «para decir el partido político de turno que la ha hecho él y colgarse una medalla, reúne a quienes ya tenían organizada una cosa en cada barrio y gestiónalo, organízalo, porque ya tenéis el tejido hecho. ¿Era necesario? Igual sí, pero aprópiate de lo que ya estaba hecho y métenos en tu paraguas de Cultura als barris”.

Jerónimo Cornelles, con el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

Salva Torres

Un ‘calaix’ lleno de niños

‘Calaix’, de Sonia Rayos y Silvana Andrés
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
Museo 2, València
Lunes 21 de septiembre de 2020

Los niños son algo más que invitados bienvenidos. Son los protagonistas de una serie de actividades pensadas para ellos y sus familias que dinamizarán este otoño los claustros del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) los fines de semana. El 19 de septiembre se abrió un nuevo espacio permanente para público familiar, iniciativa pionera en el ámbito de la educación artística orientada a la apropiación ciudadana del espacio público.

El sonoro vocablo calaix (cajón en valenciano) ha sido elegido para dar nombre a este proyecto, puesto en marcha en colaboración con el equipo de Arquilecturas, dirigido por Sonia Rayos y Silvana Andrés. Con él se da continuidad a la propuesta Espai de Telles centrada en la primera infancia de cero a tres años, pionera hace cuatro años implementando un nuevo proyecto dirigido al público familiar, con actividades diseñadas específicamente para la etapa de tres a seis años, pero abierta a todas las edades.

‘Calaix’, en el claustro gótico del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC). Imagen cortesía del centro del Consorci de Museus.

“’Calaix’ entiende el claustro gótico como un gran playground de cien metros cuadrados, en el que los niños y niñas son recibidos por la institución como ciudadanos de pleno derecho, dando un giro al modo en el que los visitantes se relacionan con la cultura», dice Silvana Andrés. “A partir de ahora, cuando el público infantil visite el Centre del Carme, será la institución la que tratará de adaptarse a su forma de habitar y de apropiarse del espacio. El principal objetivo será facilitar mecanismos que ayuden a activar la iniciativa personal para que la infancia sea protagonista de su propia visita brindando la oportunidad de interactuar con el espacio”.

‘Calaix’ es una gran propuesta de construcción para niños que puede llegar a medir más de 100 metros cuadrados, con infinitas posibilidades. La actividad estará disponible cada sábado y domingo de 11:30 a 13:30. El material se repartirá por unidad familiar o grupo de convivencia estable, hasta completar aforo.

‘Calaix’ convertirá los pasillos del claustro gótico en un patio de recreo o taller de construcción de manualidades con material de ensamblaje y otros objetos reciclados. «Queremos ser ser una gran despensa que suministre material no estructurado que no siempre podemos tener al alcance en nuestras viviendas», añade Andrés. «Además, se irán incorporando materiales durante todo el año, en función del excedente de material generado por la actividad del propio centro. Será un espacio en continuo crecimiento y transformación, un espacio flexible, un espacio de juego libre, pero sobre todo un espacio en el que los niños y las niñas generarán cultura».

‘Calaix’, en el claustro gótico del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC). Imagen cortesía del centro del Consorci de Museus.

El circo también inauguró el sábado un nuevo ciclo mostrando cómo es por dentro el mayor espectáculo del mundo de la mano del Gran Fele. Una clase magistral que realizará un repaso por todas las disciplinas del circo, desde malabares, acrobacias, monociclo, alambre y hasta payasos de manera entretenida, desternillante, con diversión asegurada.

El Consorci de Museus y Rebombori Cultural celebraron el pasado domingo, 20 de septiembre, la vuelta al cole con un especial de ‘CCCContes’, con una adaptación del cuento de ‘El principito’. El próximo 27 de septiembre, el Centre del Carme, en colaboración con Utem Escola de Música, ofrecerá una nueva sesión del taller ‘Mu’n’ Babies’ en el entorno de la exposición ‘Acciones cotidianas’ de Maribel Domènech. Una nueva propuesta en la que los bebés de cero a tres años, acompañados por sus familias, pueden experimentar sus primeros pasos en el museo a través de la música.

Todas las actividades se realizan con reserva previa, hasta completar aforo, para garantizar las medidas de seguridad e higiene que marcan las autoridades sanitarias. Por otra parte, dentro del programa ‘CCCCenCasa’, la página web del Consorci de Museus y del Centre del Carme ofrecen más de 30 talleres y propuestas artísticas para hacer desde los hogares. A ellos se suma el canal podcast ‘#CCCContesenCasa’, ofrecido por Rebombori Cultural.

Un niño entre las bambalinas de ‘Calaix’. Imagen cortesía del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC).

Bel Carrasco

La cultura es necesaria, el dinero también

Russafa Escènica
Diferentes espacios de València
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Lunes 21 de septiembre de 2020

La directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, no se cansa de repetir que la cultura es necesaria, además de segura, en estos tiempos de incerteza por culpa del coronavirus. “No es un lujo”, subrayó, para combatir esa otra creencia extendida como si fuera un mantra dañino. “Tenemos que lanzar un mensaje tranquilizador y real”, añadió.

“Hemos de reinventar la vida”, apuntó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, institución que, desde un principio, ha venido apoyando el festival de otoño Russafa Escènica, que cumple su décima edición, a la que sus responsables han llegado “más agotados que nunca”, resaltó Jerónimo Cornelles, su director artístico.

Russafa Escència
Representantes institucionales y responsables de Russafa Escènica, en el claustro de La Nau. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Russafa Escènica es un claro ejemplo de esa necesidad de cultura de la que ha venido mamando todo el equipo del festival, cuando los tiempos no eran nada propicios, si es que los han existido en algún momento para todos cuantos se dedican a promoverla.

Por eso, desgastados por nadar a contracorriente, proclaman que esa necesidad cultural ha de estar acompañada del dinero correspondiente y, sobre todo, a tiempo. “Todavía no han salido las ayudas institucionales, por eso en cualquier momento nos podemos caer. Todo este escenario se puede ir al garete”, aseveró Cornelles, que con un presupuesto estimado de 220.000€ (frente a los 150.000 de la edición anterior), apenas disponían de una cantidad irrisoria para costearlo cuando solo faltan dos días para ponerlo en marcha.

“No sabemos a fecha de hoy si vamos a cobrar por un año de trabajo”, agregó Cornelles, extendiendo esa incertidumbre a los artistas, compañías y trabajadores que ya han realizado su labor y esperan el cobro. De ahí que lanzara el mensaje, que también se viene repitiendo a lo largo del tiempo, que las instituciones perdieran “esa rigidez burocrática que las caracteriza”.

Dicho lo cual, el director artístico de Russafa Escènica también quiso valorar positivamente la implicación de todas las instituciones que colaboran con el festival, desde la propia Dirección General de Cultura y Patrimonio, al Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana, pasando lógicamente por la propia Universitat de València, Ayuntamiento, SGAE Comunitat Valenciana, Fundación Bancaja, así como responsables de las salas de teatro que acogen diversas obras de la programación, como Espacio Inestable, Sala Off o Teatro Círculo.

Imagen extraída del video promocional de Russafa Escènica por cortesía del festival.

La gran novedad de este año, impulsada para contrarrestar el daño presencial ocasionado por el covid-19, es la digitalización de los contenidos del festival. Las obras incluidas en la programación han sido grabadas con gran calidad, para que puedan ser vistas en formato online a finales de octubre a través de la plataforma stagein.tv.

La obligada reducción del aforo, para cumplir las medidas de seguridad, será de esta forma compensado con la proyección digital de todos los espectáculos, que se podrán ver en régimen de alquiler durante 24 horas por un módico precio, dependiendo de las características de cada obra. “El 75% de la recaudación será para los artistas”, precisó Cornelles.

La disminución del número de espectáculos (de los 10 viveros se pasa a cinco) también conlleva una nota positiva: “Ahora pagamos el doble de caché”, resaltó Cornelles, quien subrayó que contaban con “el presupuesto más caro de la historia del festival”, parte del cual se lo lleva la novedad del costoso proceso de digitalización.

Aunque el 50% del aforo ya estaba vendido, a dos días del arranque del certamen, lo cierto es que ahora se ha pasado de las 10.200 entradas vendidas la pasada edición, a las 3.000 actuales, por aquello de haber tenido que reducir en ocasiones cada espectáculo de 35 a 5 espectadores. “Y eso nos hiere de muerte económicamente”, remachó el director artístico de Russafa Escènica.

Un momento de la presentación del festival de otoño en el Aula Magna de La Nau. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Amoraga reconoció que la pandemia y el confinamiento posterior les había “pillado con el pie cambiado”, pero que, “dentro de la lentitud”, dijo que se estaban “afrontando los cambios”. De hecho, frente al cansancio de Cornelles y su equipo, la directora general de Cultura y Patrimonio quiso lanzar de nuevo un mensaje de optimismo: “Se van a anunciar medidas de choque, que también afectan al mundo de la cultura”, refiriéndose al debate sobre el estado de la Comunitat Valenciana que en esos momentos se celebraba en Les Corts con el presidente Ximo Puig a la cabeza.

Ariño, en su escrito explicativo sobre los ‘Deseos’ del lema que aglutina temáticamente los espectáculos del festival, animó a realizar una “taxonomía” de dichos deseos, en el contexto de una sociedad de consumo que pretende alcanzarlos sin demora.

Cornelles se limitó a decir que había circo, danza, música y una gran diversidad, “con ética y estética”, al tiempo que señalaba que había “tantos deseos como seres humanos”, pero que puestos a resumir esa diversidad se decantaba, “sobre todo”, por el “deseo de ser feliz”. Felicidad que tiene sus peligros, por utilizar la metáfora empleada por Amoraga: “La cultura tiene sus riesgos y es que te puedes morir de placer o de risa”.

Cartel anunciador de la obra ‘Los de arriba’, de Adrián Novella. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Entre los espectáculos que pueden provocar esa “muerte” por exaltación de los sentidos, está el Invernadero que Adrián Novella dirige en la Sala 7 del Teatro Rialto, bajo el título de ‘Los de arriba’. En él, unos jóvenes festejan, con las pertinentes medidas de seguridad, la vuelta a la normalidad tras la pandemia, cuestionando el futuro que les aguarda.

Y entre los interrogantes, el siguiente: “¿Importa más la salud o la economía?” Cornelles se atrevió a dar una respuesta: “Para mí, la salud, aunque un economista seguramente se inclinaría por lo segundo”. Esa dialéctica entre salud, en este caso cultural, y el dinero asociado a la necesaria y básica economía doméstica, también forma parte del trasfondo que subyace en Russafa Escènica, cuyo futuro está en el aire. ¿O no? “Se seguirá haciendo, porque todas las instituciones haremos el esfuerzo para que continúe”, concluyó Ariño.  

Imagen extraída del video promocional de Russafa Escènica, por cortesía del festival de otoño.

Salva Torres

La misión expansiva de Sandra Guimarães

Presentación de Sandra Guimarães como nueva directora de Bombas Gens
Fundació Per Amor a l’Art
Avda. de Burjassot, 54, València
Sábado 19 de septiembre de 2020

“Hace un año, Nuria [Enguita] nos dijo que dejaría Bombas Gens para ampliar su carrera de manera independiente”, aseguró Vicent Todolí, director del Área de Arte de la Fundació Per Amor a l’Art, antes de presentar a Sandra Guimarães, nueva responsable del centro de arte. Justo hace ahora, también, prácticamente un año, comenzaron las desavenencias entre José Miguel Cortés, director del IVAM, y la Conselleria de Cultura que dirige Vicent Marzà, a causa del prolongado silencio sobre la renovación del contrato de Cortés, que ha terminado por apartarle del cargo, tras la convocatoria de un concurso público que ha ganado precisamente Nuria Enguita.

Un año ajetreado que ha provocado este movimiento en los cargos de dirección del IVAM y de Bombas Gens, dos instituciones próximas, una pública y la otra privada, que ahora parecen más afines que nunca. Afinidad que puede venir bien a los propósitos de la entidad cuya vicepresidenta es Susana Lloret. “La Fundació Per Amor a l’Art es un proyecto vivo”, aseveró. Tan vivo que tiene un doble propósito: “Consolidar lo esencial y abrirnos a nuevos horizontes”. Entre esos nuevos horizontes figuran las relaciones con otras instituciones del ámbito local, entre ellas, claro está, el propio IVAM, estatal e internacional, labor para la que ha sido contratada Guimarães.

De izda a dcha, Vicent Todolí, Susana Lloret y Sandra Guimarães. Imagen cortesía de Bombas Gens.

“Es un inmenso privilegio aceptar esta misión”, apuntó la nueva directora de Bombas Gens, durante su presentación. Esa palabra, “misión”, estuvo en boca de todos: Lloret, Todolí y la propia Guimarães, aceptando gustosa el guante que le lanzaban. “En esta segunda etapa, me gustaría que Bombas Gens fuera un lugar de visita obligada para el público de cualquier parte del mundo”, resaltó Lloret. “Queremos que sea un centro de arte cosmopolita”, añadió, calificando, en este sentido, a Sandra Guimarães como “ciudadana del mundo con amplitud de miras”.

Nuria Enguita, cuando el centro de arte celebró su primer aniversario, ya utilizó cierta piedra a modo de metáfora de ese espíritu expansivo ligado a la misión de la nueva directora: “Hay que tirar la piedra más fuerte, para que la onda vaya creciendo y llegando más lejos”, proclamó entonces Enguita. Un año después, al parecer, ya estaba pensando en que esa piedra la siguiera lanzando quien viniera a sustituirla. Lloret trasladó a Guimarães “el reto de llevar a Bombas Gens más allá, ampliando horizontes”, de manera que el centro se convierta en el “más visitado, más vivo y más cosmopolita todavía”.

Vicent Todolí, que ha formado parte del jurado de expertos que ha considerado a Enguita como la mejor opción para dirigir el IVAM, de las dos únicas propuestas presentadas a concurso, recalcó esa necesidad del centro de arte de hacerse visible más allá de las paredes de su propia ubicación en el barrio de Marxalenes. “Queremos unas exposiciones itinerantes”, siendo ésta una de las líneas que Bombas Gens pretende “extender por toda España”, remarcó Todolí. “Si Mahoma no va a la montaña, que la montaña vaya a Mahoma”, añadió de forma ilustrativa.

Sandra Guimarães
Sandra Guimarães, directora de Bombas Gens. Foto: MAKMA.

Sandra Guimarães, como explicó el director del Área de Arte de la Fundació Per Amor a l’Art, inició su trayectoria realizando prácticas en Serralves, cuando él era director de ese museo. Después ha ido pasando por diferentes instituciones, como el Remai Modern de Canadá, hasta irse granjeando un brillante currículum en el mundo de las artes visuales. En agosto de 2017 ya estuvo en Valencia visitando la colección que ahora tratará de “explotar”, en aras de esa ambición por ir más allá del horizonte local. “La colección puede ser investigada de formas creativas”, destacó, quien también se pone como meta “posibilitar la ejecución de proyectos ambiciosos”.

Para esa ejecución tendrá que esperar un poco, al menos desde el punto de vista de la impresión de su sello personal, por cuanto Todolí avanzó que las programaciones “se suelen concebir con dos años de antelación”. “Sandra se concentrará en la programación de después”, apostilló. La idea de la nueva directora es seguir promoviendo “un museo que sea inclusivo, centrado en el artista, activo y que desarrolle la investigación a varios niveles”.

Guimarães insistió en la necesidad planteada por Lloret y Todolí de dar a conocer Bombas Gens “en España y en el extranjero”, y “colaborar con instituciones de aquí y de fuera”, al tiempo que proclamaba la importancia de los museos (“hay que demostrar por qué son necesarios”) en un momento como el que se está viviendo, de incertidumbre por el coronavirus. Y, de nuevo, la misión, cada vez más destacada, “de llevar la institución al siguiente capítulo de su historia”. A escasos metros, su antecesora en el cargo, Nuria Enguita, también prepara su presentación como nueva directora del IVAM. La sombra de Vicent Todolí es alargada.

Sandra Guimarães, en Bombas Gens como nueva directora. Imagen cortesía de Bombas Gens.

Salva Torres

Ritos ancestrales en San Miguel de los Reyes

‘Rito’, de Asun Noales y Susana Guerrero
Festival 10 Sentidos
Monasterio de San Miguel de los Reyes
Avda. de la Constitución 284, València
17 de septiembre a las 20:00
Jueves 17 de septiembre de 2020

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, en su libro ‘La desaparición de los rituales’, apunta que el mundo actual sufre una carestía de lo simbólico: “La actual presión para producir priva a las cosas de su durabilidad”. A su juicio, los ritos, en tanto acciones simbólicas, transmiten una serie de valores “que mantienen cohesionada una comunidad”. Precisamente lo que reivindica el Festival 10 Sentidos que, bajo el lema ‘Soñadores’, arranca su programación escénica en el Monasterio de San Miguel de los Reyes con el espectáculo de danza y arte contemporáneo titulado ‘Rito’. “Está sustentado en la idea de transmitir esos ritos que hacen comunidad”, resaltó Meritxell Barberá, codirectora junto a Inma García del certamen escénico.

Ritos
Escena de ‘Rito’, de OtraDanza. Fotografía de Germán Antón por cortesía de la compañía.

‘Rito’, de la compañía OtraDanza, ahonda en la necesidad de los ritos, a partir de una idea de Asun Noales y Susana Guerrero, quien afirmó que la obra “trabaja con lo que no se ve”, refiriéndose a esa energía ancestral que transmiten los cuerpos en danza, en el marco de una escenografía circular compuesta por un centenar de cabezas de jaguar. “El jaguar, en la simbología mexicana, representa al animal protector de los hombres”, subrayó Guerrero, trasladando esa ritualidad a “la cotidianeidad de las pequeñas cosas”, como por ejemplo hacer una simple tortilla, que ella dice cocinar con esmero.

La demora en los actos, frente a las prisas de la sociedad de consumo, confieren a los ritos esa durabilidad asociada al carácter simbólico de las cosas eternas. “No es posible demorarse en algo si nos limitamos a gastar y a consumir las cosas…En el marco ritual las cosas no se consumen ni se gastan, sino que se usan. Por eso pueden llegar a hacerse antiguas”, señala Han. Esa antigüedad perdurable, que ‘Rito’ evoca mediante una cuidada puesta en escena y el singular trabajo de los bailarines Asun Noales y Sebastián Nowinsky, también fue subrayada por Barberá: “Lo novedoso bebe de todo lo anterior”.

Escena de ‘Rito’, de OtraDanza. Fotografía de Germán Antón por cortesía de la compañía.

Según explican desde la propia compañía, la obra viene a ser “la celebración de un mito, de una historia fabulosa que nos explica, sin palabras, aspectos de la condición humana y de las fuerzas de la naturaleza”. Sin palabras, algo que Han advierte jugando con las palabras comunidad y comunicación: “Los ritos generan una comunidad sin comunicación, mientras que lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad”, de manera que “lo nuevo enseguida se banaliza convirtiéndose en rutina”.

Jesús Martí, director general del Institut Valencià de la Joventut, se refirió a la importancia del Festival 10 Sentidos a la hora, precisamente, de profundizar en la condición humana a través de la danza y las artes vivas: “Con vuestro festival ampliáis la cabeza de los espectadores y ofrecéis alternativas a los jóvenes”, a los que conminó a “que abran los ojos y escuchen”. Todo ello en el marco del Monasterio de San Miguel de los Reyes, “convertido en un referente no solo patrimonial, sino cultural”, al que aludió Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio. “Nuestra apuesta por la cultura se multiplica, demostrando que es segura”, agregó.

De izda a dcha, Jesús Martí, Carmen Amoraga, Meritxell Barberá, Inma García y Susana Guerrero. Foto: Merche Medina.

Acerca del mantra que corea la supuesta inseguridad de la cultura, por aquello de reunir en un espacio cerrado a un buen número de espectadores, Amoraga fue taxativa: “No es una cosa de ahora”, producto de la pandemia por el coronavirus, “sino que nos han hecho creer que la cultura era accesoria”, explotando ahora, “pero estos lodos vienen de otros polvos”, sugiriendo en tono jocoso como lema para el próximo 10 Sentidos el de “sufridores”. Barberá salió al quite para proponer el de “resistidores”, lanzando una advertencia: “Si no hay apoyo brutal por parte de las instituciones la cultura desaparece”.

‘Rito’ viene, en este sentido, a proclamar la importancia de los mitos, en tanto leyendas que forjan los seres humanos para combatir el caos que amenaza con destruirnos. “La tradición oral, las leyendas, los chismes y las supersticiones son importantes para trabajar con ellas desde las artes”, apuntó Guerrero, con el imponente Monasterio de San Miguel de los Reyes acogiendo el espectáculo. En su interior, con ecos de cierta sacralidad, resuena lo que Han vincula con la palabra religión, término que procede de religar, fijar la atención. “Toda praxis religiosa es un ejercicio de atención. El templo es un lugar de profunda atención”.

Susana Guerrero, en el centro de su instalación para ‘Rito’. Foto: Merche Medina.

Además de ‘Rito’, que se presenta el jueves 17 (“todavía no se ha visto en Valencia”, puntualizó Barberá) y que luego irá al municipio madrileño de Tres Cantos el 7 de noviembre, el Festival 10 Sentidos programará la obra ‘Halab’, de Sol Picó, en este mismo escenario de San Miguel de los Reyes. Un total de 24 bailarines estudiantes de danza darán vida a los refugiados de la ciudad de Alepo en Siria, para dar visibilidad al drama de quienes arriesgan sus vidas huyendo de sus países por el Mediterráneo.

El Centre del Carme también acogerá un ciclo de conciertos del festival, con formaciones musicales que el 1 de octubre le pondrán música a las artes vivas. Carlota, Lisasinson, Cero en Conducta, JuAnKmUS DJset o MueveloReina serán las encargadas de hacerlo. La Mutant, Teatre El Musical, Rambleta, Sala Off, Espacio Inestable o el Teatro Principal serán otras sedes de un certamen que, pese a la pandemia, ha logrado reprogramar todo lo suspendido en su día. “Ha sido más fácil reprogramar de lo que pensábamos”, dijo Barberá, gracias a la “generosidad” de los artistas. “Sin cultura podemos sobrevivir, con cultura, vivimos”, concluyó Amoraga.

 

Sebastián Nowinsky, mostrando ‘Rito’ a los medios. Imagen cortesía de la Generalitat.

Salva Torres 

La Pérgola se vuelve a llenar de conciertos en otoño

Conciertos de La Marina
La Pérgola de Valencia
Sábados de 11:30 a 14:30
Otoño de 2020
Jueves 17 de septiembre de 2020

Desde el indie pop e indie pop-rock de Polock y Maga, respectivamente, al flamenco de Pep Gimeno ‘Botifarra’ y Maderita. El programa de otoño  invierno de los Conciertos de la Pérgola de cervezas Alhambra, en la Marina de Valencia, ofrece un variado menú musical a precios populares: cinco euros adultos, tres euros menores de 18 y niños de hasta tres años gratis.

El sábado 19 de septiembre se inicia la cuarta temporada con las actuaciones de Pablo Und Destruktion y Tú Ves Ovnis, un total de 14 fechas hasta diciembre y 28 propuestas sonoras. Tras la positiva experiencia veraniega en su nuevo formato, el ciclo retoma su horario habitual los sábados a mediodía (de 11.30 a 14.30 horas), consolidado ya como un clásico del ocio cultural de la ciudad.

La Pérgola
Presentación de los Conciertos de La Marina. Imagen cortesía de La Marina de València.

Las pautas de la temporada de verano, bajo las directrices de espectáculos culturales, se mantienen: el aforo no será superior a las 400 personas y el público disfrutará de las actuaciones sentado. Las entradas para asistir a estos conciertos ya están a la venta a través de Enterticket.es a un precio de cinco euros por persona. La Pèrgola de Cervezas Alhambra podrá seguirse, además, en live streaming gratuito a través de los canales de YouTube y Facebook de La Marina.

Entre los artistas incluidos en el programa, destacan: Pablo Und Destruktion, Camellos, Alice Wonder, Yawners, Pep Gimeno «Botifarra», Nueva Vulcano, Maga, Jonatan Penalba, The New Raemon & Ricardo Lezón, Elva Vin o Los Hermanos Cubero. Conforman una temporada de septiembre a diciembre donde destaca la variedad artística, la paridad y la conjugación territorial, estableciendo diálogos constantes entre la escena valenciana y las de su entorno.

El ciclo de conciertos de La Pèrgola es una experiencia musical para disfrutar con calma y con los cinco sentidos al borde del mar y  de la mano de Cervezas Alhambra, siempre de manera responsable. La marca cervecera continúa demostrando su apoyo al arte que no sigue convencionalismos ni reglas, ofreciendo momentos únicos e irrepetibles que combinan la excelencia musical y el espíritu artesanal intrínseco en la marca a través del maridaje con sus principales variedades: Alhambra Especial, Alhambra Reserva 1925 y Alhambra Reserva Roja.

Momento de la presentación de los Conciertos de La Marina. Imagen cortesía de La Marina de València.

Los conciertos de La Pérgola de Cervezas Alhambra buscan ofrecer un plan de ocio diurno diferente, con música en directo y junto al mar, apto y atractivo para públicos muy diversos, que podrán completar la jornada de sábado con la gran oferta gastronómica y de ocio náutico de La Marina de Valencia. Un ejemplo de activación del espacio público a través de la pérgola modernista de la dársena valenciana, que se convierte cada sábado en una propuesta social, cultural y de ocio.

Conciertos
19 septiembre: Pablo Und Destruktion+Tú ves Ovnis
26 septiembre: Camellos+Aina Palmer
3 octubre: Marcelo Criminal+Cabiria+Amy
10 octubre (Especial 9 d’Octubre): Làuder+Jonatan Penalba
17 octubre: Norton+Montefuji
24 octubre: Maga+Ela Vin
31 octubre: Los Hermanos Cubero+Íñigo Sole
7 noviembre:Polock+Glas
14 noviembre: Cobra+Chavalan
21 noviembre:The New Raemon & Ricardo Lezón+Adiós Amores
28 noviembre: Nueva Vulcano+Tenda
5 diciembre: Alice Wonder+Ed Bloom
12 diciembre: Pep Gimeno «Botifarra»+Maderita
19 diciembre: Yawners+L’Últim Europeu

Cartel de los Conciertos de La Marina.

MAKMA