Macbeth, oscuro e intensamente rojo

Macbeth, de William Shakespeare, dirigido por Chema Cardeña
V Festival de Talleres de Teatro Clásico
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 23 al 26 de junio de 2016

En el cuarto centenario de la muerte de William Shakespeare, Sala Russafa le rinde homenaje en su Festival de Talleres de Teatro Clásico, que este año celebra su quinta edición. Dentro de su programación, ha incluido un montaje de Julio César y esta semana estrena una versión de Macbeth (23-26 junio) donde chocan dos maneras opuestas de entender el mundo.

“Se suele simplificar diciendo que Macbeth es una obra sobre la ambición, pero hay muchas más cosas en ella que son muy interesantes”, explica Chema Cardeña, director y autor de esta versión que se sitúa en Escocia, en un momento en el que la religión cristiana empieza a tomar posiciones, pero permanece una organización tribal, con creencias místicas.

Macbeth, dirigido por Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Macbeth, dirigido por Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Chema Cardeña se focaliza en el inevitable conflicto que surgirá entre una manera de vivir donde prima el apego a la naturaleza y la magia frente a un cristianismo que, en su intento de ‘civilizar’ al hombre, le impone un orden externo y lo aleja de su estado natural, de sus instintos.

El montaje que se estrena en Sala Russafa es resultado de seis meses de trabajo en un taller para postgraduados dirigido por Cardeña en el que se han profundizado y perfeccionado técnicas interpretativas. Abraham García, Gracia Sánchez, Toni Guillot, Miguel de Aguilar, Robert Cerdán, Joan Daròs, José Torres, Juan Sastre, Juanki Sanchez, Érika Molina,  Elia Sanmartin y Andrea Sisternes dan vida a esta historia, completando e incluso utilizando sus cuerpos para componer una escenografía presidida por una gran mancha roja de sangre.

Cartel de Macbeth. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de Macbeth. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Al empezar la representación, los personajes están muertos y tres brujas los resucitan. De ellas recibirán los aires de grandeza y la premonición que les hace creer que van a conseguir el poder”, apunta el dramaturgo y director de escena, destacando que el origen de la ambición del matrimonio Macbeth estará precisamente en su creencia absoluta en lo esotérico, en la magia, pese a que tengan que abrazar el cristianismo para optar al trono.

“Las brujas emplean el ansia de poder como herramienta para enfrentar a los personajes entre sí porque desean vengarse de ‘los hombres de las cruces’, como aparecen citados en el texto, convencidas de que van a destrozar la naturaleza”, explica Cardeña para quien esta obra puede entenderse como la rebeldía de un mundo que se resiste a desaparecer ante el invasor.

Este trasfondo subyace en una fascinante trama repleta de asesinatos, traiciones y brujería que recrea una cruenta lucha por la corona. Un drama que nos muestra al Shakespeare más oscuro y que supone la cuarta propuesta dentro de la programación del V Festival de Talleres de Teatro Clásico que aún tiene por delante el estreno de Un enemigo del pueblo el próximo 1 de julio y de ¿Diez y Ocho?, una muestra de teatro-danza inclusiva que concluirá la programación el 10 de julio.

Macbeth. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Macbeth. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Once mujeres recrean el Julio César de Shakespeare

V Festival de Talleres de Teatro Clásico
Julio César, de William Shakespeare, adaptada y dirigida por Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 9 al 12 de junio de 2016, a las 20.00h

Se dice de él que era un genio y el estreno en 1599 de esta pieza demuestra que, efectivamente, lo era en todos los sentidos. Cuando William Shakespeare escribió la tragedia de Julio César, una de sus obras más oscuras y potentes, se valió de la antigua Roma para dejar constancia de la ansiedad del pueblo inglés ante los problemas de sucesión. Un texto osado y que se atrevió a representar por primera vez ante los ojos de Isabel I.

Elenco de 'Julio César', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Elenco de ‘Julio César’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cuando se cumple el cuarto centenario de la muerte del dramaturgo inglés, Sala Russafa estrena un nuevo acercamiento a esta pieza dentro del pequeño homenaje que le rinde su V Festival de Talleres de Teatro Clásico, con los estrenos de esta pieza y de una versión de Macbeth el próximo 23 de junio, ambos a cargo de Chema Cardeña.

Del jueves 9 al domingo 12 de junio puede verse Julio César, un montaje valiente en el que once mujeres encarnan a los personajes masculinos. Este curioso intercambio de sexos pretende ser un guiño a la época isabelina en que se estrenó esta pieza, cuando las mujeres tenían prohibido actuar y los papeles femeninos eran encarnados por hombres. Ahora, al contrario que entonces y en un texto con un reparto mayoritariamente masculino, los populares César, Antonio, Bruto, Octavio o Casio cobrarán vida con la voz y sensibilidad de las actrices.

El montaje es fruto de la investigación en los talleres de interpretación para profesionales impartidos por Cardeña en Sala Russafa. Rocío Ladrón de Guevara, Irene González, Lucía Poveda, Rocío Domènech, María Pérez, Patricia Sánchez, Mónica Zamora, Ruth Palones, María Asensi, Alejandra Beltrán, Sara Bonell, Juanki Sánchez y José Torres son los encargados de recrear la conspiración contra el dictador Julio César así como la política y la sociedad donde se desarrolla, la Antigua Roma. Una trama sobre la lucha por el poder tan apasionante como profundamente actual.

Cartel de Julio César. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de Julio César. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Macbeth se humaniza en Les Arts

Macbeth, de Giuseppe Verdi
Dirección musical de Henrik Nánási y escénica de Peter Stein
Con Plácido Domingo, Ekaterina Semenchuk, Giorgio Berrugi y Alexánder Vinogradov
Palau de les Arts
Avenida del Profesor López Piñero, 1. Valencia
Días 5, 8, 11, 14, 17 y 20 de diciembre de 2015

Plácido Domingo, que dijo rezar antes de cada función a Santa Cecilia, patrona de la música, y a San Blas, patrón de la garganta, encarna a un Macbeth más humano en Les Arts. Más humano porque, según el director musical Henrik Nánási, el público siente empatía por su personaje, “cosa que no sucede con lady Macbeth”. Y más humano también porque, según el barítono español, el villano de Shakespeare “se arrepiente” en la versión que Peter Stein escenifica de la ópera de Verdi. “No hubiera podido hacer la versión de la romanza en la que Macbeth no muestra arrepentimiento por sus crímenes”, subrayó Domingo.

El deseo de poder, las venganzas y las traiciones que convierten Macbeth en una radiografía de las más desatadas pasiones humanas, inauguran la temporada de abono de Les Arts. Un Les Arts que con esta ópera transfigura su fisonomía. “Hay una política de hoy y una política de antes”, dijo Davide Livermore, intendente del coliseo valenciano. Y en la política de hoy, “toda la gente puede entrar al Palau porque es un teatro público”. Antes también, pero al parecer esa gente no tenía igual cabida que ahora.

Plácido Domingo (i), junto a Davide Livermore, en la presentación de Macbeth. Imagen cortesía del Palau de les Arts.

Plácido Domingo (i), junto a Davide Livermore, en la presentación de Macbeth. Imagen cortesía del Palau de les Arts.

Plácido Domingo, que insistió en su defensa de la anterior intendente de Les Arts, Helga Schmidt (“hizo una gran labor”), dijo que, en su caso, había incluso dejado “contratos que me daban 20 veces más que aquí”. De esta manera quiso dejar claro su identificación con el proyecto del Palau, antes de que llegara la propia Schmidt, y su convicción de que, a pesar de los recortes económicos, “se ha perdido la cantidad, pero nunca la calidad de los espectáculos programados”. Como también reconoció que el Macbeth de Les Arts “es más válido” que el anterior de Berlín.

Henrik Nánási, al tratar de explicar el por qué de esa mayor humanidad del villano ideado por William Shakespeare, destacó cierta contrariedad: “A veces pasa que nos toca vivir una vida que no queremos”. Ese desgarro interior alcanza a la lady Macbeth del cartel del espectáculo, abierta en canal por la pulsión de muerte que habita su ser. “Macbeth es víctima de la manipulación de su mujer”, señaló Plácido Domingo, quien subrayó la “oportunidad” que para él suponía “hacer un papel inédito”. Se refería a ese salto de tenor a barítono en su carrera, próxima a alcanzar los 150 papeles estelares. “Es tomar una dirección que no ha sido tu especificidad”.

Imagen del cartel de Macbeth. Cortesía del Palau de les Arts.

Imagen del cartel de Macbeth. Cortesía del Palau de les Arts.

A pesar de esa dilatada trayectoria profesional, reconoció que los nervios previos a cada actuación no se le pasaban “nunca”. Y se explicó: “El trabajo de director de orquesta es agotador, pero el cantar me pone más nervioso porque la gente me exige más”. Acerca de sus planes en Valencia para 2016 no quiso adelantar nada, aunque aseguró que seguiría en la brecha.

Macbeth, aseguró el maestro, era una de las óperas “más extraordinarias de Verdi”, del que no sabe todavía por qué cambió el final en sus dos versiones de 1847 y 1865. La producción de Peter Stein, dijo, era “extraordinaria”, tanto por su “teatralidad” como por su “imaginación y movimiento continuo que hace que el público la sigue sin oportunidad para aburrirse”. Ekaterina Semenchuk es la mezzosoprano rusa encargada de dar vida letal a lady Macbeth, una mujer de armas tomar por aquello de instigar la sed de venganza y deseo de poder de su sanguinario esposo.

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Plácido Domingo es Macbeth. Palau de les Arts.

Plácido Domingo es Macbeth. Palau de les Arts.

Salva Torres

Rubenimichi o la azarosa mirabilia anímica

Sobrenatural, de Rubenimichi
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Hasta el 17 de abril

Descubrimos un mundo plagado de fantasías, magia, reliquias, rituales y celebraciones sumergidas en lo más profundo de la naturaleza. Imágenes propias de un cuento o de un conjuro medieval en el que a través de la pintura encontramos establecida una especie de jerarquía de lo original a lo derivado, de lo natural a lo artificial. Hablamos de Sobrenatural, proyecto del colectivo Rubenimichi, que a modo de aquellos fascinantes breviarios del siglo XII nos introducen por un mundo recóndito, asumiendo una función puramente poética, que parece recuperar historias antiguas, de catálogos imaginarios, y que solo son posible disfrutar como flactus vocis, defendiéndolos en toda su prospección.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Manos, calaveras extraídas de las raíces de la naturaleza, animales con cuerpo de ave y cabeza de mamífero, arbustos, troncos, medusas o verduras que surgen de la tierra observándonos con inquietantes ojos, conforman el personal bestiario de Michi, Rubén y Luisjo, a medio camino entre el Low Brow (Pop Surrealista) y las coloristas ilustraciones de un manuscrito o códice antiguo. Un bestiario, cuyas referencias son también una aproximación al lenguaje simbólico de los animales en la literatura, al arte pagano de occidente, la pintura flamenca y el Pop art.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

 

Podríamos pensar que las pinturas de Sobrenatural nos están narrando una historia a través de diferentes personajes camuflados en la espesura del bosque, un hilo conductor compuesto por el enamorado, la enamorada, la madre, el herido,  la herida y finalmente el árbol de la ciencia, transmisor del bien y el mal. Sin embargo, ésta es una labor que deberá realizar finalmente el espectador, que habrá de construir su propia historia a través de la imaginación. Eso sí, una historia mágica que ahonda en la relación entre el mundo extrasensorial, y una serie de imágenes desconcertantes, en ocasiones grotescas en las que no son raros los personajes inquietantes, e incluso siniestros.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

En conjunto, encontramos la intención de los artistas de tomar aquello que ha sido representativo en toda la cultura católica a través de la naturaleza; Adan y Eva, el Paraíso, el árbol prohibido (…) distorsionarlo y mostrarnos la otra cara que no veíamos en ello: símbolos masónicos, dos grotescos personajes heridos tras comer la manzana de paraíso, reliquias, máscaras venecianas como metáfora del hedonismo, llamas, troncos o la madre naturaleza que esconden cierta critica de fondo a nuestra historia social y religiosa.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Hay una suerte de mirabilia anímica, cuyo componente azaroso se representa  a través de la imagen de los dados a lo largo de toda la serie “bestiario”.  El azar irreverente en la naturaleza a través de lo grotesco y lo deforme, sin envolturas. En este sentido, Rubenimichi adaptan no únicamente el simbolismo, concepto básico del Low Brow, sino la irreverencia hacia lo que nos cuenta la historia valiéndose de la libertad del proceso artístico, sin hegemonías ni academicismos inherentes al establishment del Arte Contemporáneo.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Un conjunto de miradas hacia todo lo bello y lo mágico, lo maravilloso y seductor de la Historia del Arte, sin limitaciones o códigos, burlándose de manera morbosa y hasta macabra de cualquier mandato impuesto.  Porque ellos saben que en lo maravilloso, lo sobrenatural, y en lo extraordinario se encuentra la belleza, y como ya  señalará en “Historia de la Fealdad”, Umberto Eco: «La fealdad es siempre un error de sintaxis y por eso es infinita, porque las maneras de construir una frase de forma correcta son escasas, pero las de hacerlo mal son infinitas. Sólo lo extremadamente feo es interesante”. Un precepto básico que la naturaleza se encarga de hacernos recordar, y decididamente Rubenimichi apuestan por la armonía de lo asimétrico, por lo que nos desconcierta o mueve emocionalmente, apuestan por la fantasía.  Considerándola en cada ocasión, y hasta el punto que tenían razón las brujas que en el primer acto de Macbeth gritan: «Lo bello es feo y lo feo es bello».

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Rosa Ulpiano

El cielo y el infierno del estallido árabe

Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe

Sala Lametro. Estación de metro Colón

Plaza Pinazo. Valencia

Hasta el 13 de julio

Hay imágenes que recuerdan la desgarrada frase de Shakespeare en Macbeth: “La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no tiene ningún sentido”. Se nos olvida, en el confortable universo de la sociedad del bienestar, pese al azote de la crisis, que hay lugares repletos de agujeros negros por donde se esfuma la vida como si fuera una corta mecha encendida. La ciencia, la de verdad, afirma que todo es probable y que ninguna certeza existe en el mundo real, allí donde la corrupción se impone como una variable asociada al paso del tiempo. De manera que el sentido, de existir, es cosa de los hombres empeñados en construir relatos que transformen la muerte inevitable en horizonte de vida.

Fotografía de Manu Brabo. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Manu Brabo. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Los países árabes están ahora mismo atravesados por ese ruido y esa furia que, en el punto de ardor máximo, termina confundiendo las proclamas de los iluminados que miran al cielo, con las oscuras pasiones de quienes acostumbran a vivir en las llamas del infierno. Y en medio del estallido, hombres y mujeres intentando hallar un sentido a la espiral de violencia que todo lo confunde. Que es lo que vienen a contarnos en imágenes los fotoperiodistas Manu Brabo, reciente Premio Pulitzer, Guillem Valle, Maysun, Ricardo García Vilanova y Diego Ibarra en la exposición Españoles en primera línea de fuego: estallido árabe, que hasta el 13 de julio muestra la Sala Lametro de la estación de Colón.

Esqueletos carbonizados, cuerpos ensangrentados, hombres armados y, en ocasiones, desalmados, mujeres clamando al cielo por algún hijo abatido a tiros, escombros, brazos en alto con sus fusiles, ojos en blanco, encendidos, crispados, vueltos hacia dentro en busca de un hilo de luz y de esperanza, en medio de paisajes desolados. Eso es lo que reflejan las 32 imágenes que integran la exposición, con Manu Brabo ocupando el espacio central de la sala, con sus fotografías duras, ásperas, conmovedoras. El civil sirio atendido de sus heridas durante un bombardeo, con la mirada perdida en sangre y ese cuerpo ladeado, es uno de los tantos ejemplos desgarradores que muestra Brabo, en el marco de PhotOn, III Festival Internacional de Fotoperiodismo.

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Maysun, una de las pocas fotoperiodistas involucrada en conflictos armados, explora la ambigüedad de los rostros extasiados por el dictador de turno o por quien supuestamente vendría a liberar al pueblo árabe de sus excesos. De manera que se confunden las partidarias del derrocado dictador egipcio Hosni Mubarak, con las Mujeres de Hermandad Musulmana que celebran la victoria del Dr. Mohammad Morsi, allí donde los rostros emanan un mismo goce abrasador. El cielo y el infierno del estallido árabe ligados por ese delirio que supura la guerra cuando se abre en canal para dividir inmisericorde a la sociedad.

Fotografía de Guillem Valle. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Guillem Valle. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Guillem Valle apunta su cámara a las sombras que dejan explícitamente los cadáveres. También a la basura acumulada, con la foto de Gadafi, en el centro de Trípoli en Libia. La misma oscuridad, del mismo país, salpicada de intensos fogonazos rojos es la que recoge Ricardo García Vilanova, mientras  que Diego Ibarra amortigua tanto desgarro bélico con sus imágenes de corte más reivindicativo y social de Bahrein, que él asocia con ciertos sueños y esperanzas. Un ligero respiro en medio de las atronadoras imágenes de ese estallido árabe contado en primera línea de fuego por cinco arriesgados fotoperiodistas. Ellos sí, abriendo un hueco de luz con sus terribles imágenes. 

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Salva Torres