Indignación y luto en el Museu d’Etnologia

Fronteres d’Europa
Hasta el 8 de mayo de 2016
Arribes o te’n vas? Emigració Valenciana a Europa (1950-1970)
Hasta el 30 de junio de 2016
Museu Valenciá d’Etnologia
C / Corona, 36. Valencia

“A España han llegado 18 refugiados; parece un insulto a la conciencia”. Con estas palabras del fotoperiodista Gervasio Sánchez quiso subrayar Francesc Tamarit, director del Museu Valencià d’Etonologia, la temática que atraviesa las dos exposiciones recién inauguradas en la Beneficencia. Hablan del fenómeno migratorio, tan de actualidad, motivando a “reflexionar sobre el pasado de manera que ilumine un futuro más solidario”, sostuvo Tamarit. En ese marco de reivindicación crítica se enmarcan las muestras ‘Arribes o te’n vas? Emigració valenciana a Europa (1950-1970)’ y ‘Fronteres d’Europa’.

Fronteres d'Europa. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fronteres d’Europa. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

Xavier Rius, diputado de Cultura, lanzó un “grito de indignación por esa insensibilidad hacia otros pueblos y seres humanos” que buscan una mejor vida fuera de sus países de origen y encuentran el rechazo. “Es deleznable lo que está pasando”, insistió. Las exposiciones pretenden, dijo, que fuera “un libro visual para reflexionar”. Un libro repleto de imágenes que, en el caso de ‘Arribes o te’n vas?’, se compone de 11 relatos, 11 historias de vida, de otros tantos valencianos que emigraron hacia Francia y Alemania, y que, en lo concerniente a ‘Fronteres d’Europa’, refleja la angustia de cuantos sufren por su condición de refugiados.

Como recordó Anna Surinyach, fotoperiodista de la revista 5W, que produce junto a PhotOn Festival y el Museu d’Etnologia esta última exposición, “no son cifras, son personas las que sufren”. Por todo ese sufrimiento, Tania Castro, directora de PhotOn y comisaria de ‘Fronteres d’Europa’, se sumó al grito de indignación del diputado para decir: “Estamos de luto, porque ahora cerramos y blindamos las fronteras; estamos de luto por los miles de niños desaparecidos; estamos de luto, porque no podemos creer que se olvide que un día fuimos nosotros”. Para remover esa memoria olvidadiza existe precisamente la fotografía.

Vista de la exposición Arribes o te'n vas? Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Vista de la exposición Arribes o te’n vas? Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

“La fotografía es memoria y lamentamos que la gente no la tenga”. Por eso Tania Castro señaló que quizás fuera bueno “enviar todas esas fotos a los eurodiputados”. Anna Surinyach abundó en esa idea de memoria: “Intentamos que estos fenómenos no se olviden”. Y fue más lejos: “Dentro de 50 años, cuando veamos estas imágenes, se nos caerá la cara de vergüenza”. Una cara, la de Europa, que a juicio de Agus Morales, también periodista de 5W, “está cambiando, incluso su anatomía”.

Esa Europa receptora de almas en peregrinación y esa misma Europa que vuelve a cerrar las fronteras, en su día abiertas por el Tratado Schengen, es el telón de fondo de ambas exposiciones. Sobre ese telón, decenas de rostros, de personas, de vidas, reflejan los claroscuros del fenómeno migratorio. Fenómeno, como subrayó Rius, no siempre relacionado con los conflictos bélicos, sino con la necesidad de encontrar espacios más favorables para sus vidas. “Esta es una exposición de coyunturas, porque en ellas están las personas”, razonó Raquel Ferrero, que junto a José Vicente Aguilar comisaría ‘Arribes o te’n vas?’ Personas recogidas en fotografías, acompañadas de objetos íntimos, a modo de recorrido vital.

Fronteres d'Europa. Imagen cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fronteres d’Europa. Imagen cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

En la muestra ‘Fronteres d’Europa’, cuyo patrocinador principal es la Fundación Cañada Blanch, participan cinco fotógrafos y cinco periodistas, entre los que se encuentran los propios Agus Morales y Anna Surinyach. Aunque “gráficamente no se complementan”, explicó Castro en relación con el diferente status de las imágenes de una y otra muestra, “sí lo hacen en el concepto: la necesidad de emigrar”. Necesidad que la exposición de PhotOn Festival muestra dividida en cinco apartados o coordenadas geográficas. Los mapas sitúan al espectador en el espacio donde tiene lugar el drama, para después reflejarlo con imágenes que van del mar a la tierra, y del estupor a la esperanza, el miedo y la solidaridad. Un centenar de fotografías con las que el Museu Valencià d’Etnologia grita de indignación, al tiempo que se ofrece como contenedor de pensamiento.

Fronteres d'Europa. Museu Valencià d'Etnologia.

Fronteres d’Europa. Museu Valencià d’Etnologia.

Salva Torres

Los plegamientos barrocos de Javier Palacios

Shit Behind Beauty, de Javier Palacios
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25 B. Valencia
Inauguración: viernes 8 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 19 de junio

En las pinturas recientes de Javier Palacios (Jerez de la Frontera, 1985), el protagonista principal es una suerte de minucioso e infinito plegamiento de las superficies, el cual termina por apoderarse por completo de la escena, indistintamente de que ésta consista en el primer plano de una cara -anónima o conocida-, o, ya de manera autónoma, distintos materiales cuya naturaleza y origen deviene secundario en aras de resaltar, precisamente, su completo arrugado, abullonado, arrebujado, plisado…

Plásticos y envases, bolsas y blister, papeles metálicos, de aluminio, etcétera, son el repertorio iconográfico cuya notable técnica los aborda desde primeros planos que vuelven prácticamente irreconocible el motivo.

Beuys, de Javier Palacios, en 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Beuys, de Javier Palacios, en ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

La pintura, cuya inercia material (se arruga o se craquela) coincide aquí con los objetos representados, parece instalarse en un movimiento autorreflexivo muy de nuestros días. Pintura sobre las cualidades y los límites de la propia pintura, que indaga un doble límite frente a la abstracción: no sólo las “figuras” representadas tienden aquí, en las imágenes de Palacios, a rozar la frontera de lo irreconocible ahondando en el detalle de la reproducción, en la retórica de la mímesis (en algunos momentos hasta el borde del hiperrealismo), sino que a cada paso parece que lo que anima al pintor es cierta voluntad tautológica en torno a la capacidad de la disciplina de representarse a sí misma a partir de concentrar su figuración sobre los propios medios: el color, la materia, la unción, la capa, la adherencia…

Groov, de Javier Palacios, en la exposición 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel

Groov, de Javier Palacios, en la exposición ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

(…) El Barroco es el arte de lo informe por excelencia, y en esta línea, sólo que hoy ya con la ironía fría del distanciamiento, también podemos incluir a nuestro protagonista, quien por su parte ahonda en esa escuela de los pliegues de la materia ya sólo como paráfrasis e imagen-superficie.

Estas pinturas “impecables” de Palacios, que entre la abstracción y la figuración, pues, pero también entre la ventana y el espejo que ofrece tradicionalmente la vieja disciplina, nos dejan con la duda de si hablan del propio medio o se lanzan más allá.

Shroud, de Javier Palacios, en 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Shroud, de Javier Palacios, en ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

(…) El origen de este arrugamiento proliferante es múltiple: un síntoma de la senectud de la gran disciplina pictórica, cuya larga historia y experiencia, resabios y cuestionamiento, simulaciones y disimulos la han llevado al borde de la extenuación. Su cuerpo viejo es un campo estriado y profundo, de una densidad ya ilegible en su totalidad. Los rostros que presenta (y que la representan), ya no pueden aspirar a la inocencia, a decir las cosas por vez primera y con voz ingenua. Pero es también consecuencia de un movimiento de repliegue, que hace oscilar lo exterior frente a lo interior continuamente: la manifestación sucinta de que, casi como estroboscópicamente, lo profundo es la piel y viceversa. Lo más banal, los despojos, adquieren la forma suntuosa del drapeado, del envoltorio del cuerpo y, metafóricamente, incluso del alma; y así, los plásticos y celofanes de deshecho brillan con el tornasolado de los más suntuosos ropajes y telones, de telas damasquinadas, de la alta costura que sólo cubre un cuerpo ideal…

Lujo y luto, pues, como expresión última de cierto impulso barroco que Javier Palacios ha sacado al escenario desde el callejón trasero, donde se acumulan los desperdicios, y que haría las delicias de una sensibilidad como la de Caravaggio, tan atento a las texturas y los pliegues del mundo, de todos los rincones del mundo.

Origen, de Javier Palacios, en la exposición 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Origen, de Javier Palacios, en la exposición ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Óscar Alonso Molina