Pintura fotográfica en Plastic Murs

Lugares comunes. Aarón Duval, Iñigo Sesma, José Luis Ceña, Mikel del Río, Sebas Velasco
Plastic Murs
C / Dénia, 45. Valencia
Hasta el 7 de diciembre de 2017

“A partir de estas tres cosas, luz, sombra y color, nosotros construimos el mundo visible, y son ellas, al mismo tiempo, las que hacen posible la existencia de la Pintura, un arte que tiene el poder de producir sobre una superficie plana un mundo mucho más perfectamente visible que el real.” (Teoría de los colores, Goethe)

Los fotógrafos del siglo XIX, algunos ex pintores, buscaron asimilar la fotografía con la pintura obedeciendo a ciertos artificios compositivos y a una mera transposición formal. Fueron la corriente pictorialista de los inicios de la fotografía. Otros artistas elaboraron, ya en el siglo XX, bajo el influjo del surrealismo o la Bauhaus, imágenes radicales  y espeluznantes como  las rayografías de Man Ray o los fotomontajes de Heartfield.

Vista de la exposición 'Lugares comunes'. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Vista de la exposición ‘Lugares comunes’. Imagen cortesía de Plastic Murs.

El tiempo se ha encargado de borrar la anécdota nimia y convertirla en emoción universal. El tiempo transfigura en conmovedor o patético el registro fotográfico cotidiano: “Esto ha sido”, que escribió Barthes, y aquí lo presentamos. Sin embargo, representar con pintura la vida y su devenir es el lugar común de la coherente selección de Vicente Torres en Plastic Murs. Expone pintura construida desde una visión fotográfica, incluso cinematográfica, con sensibilidad urbana, e intuimos, deseo de trascender lo efímero. La intencionalidad conecta a nuestros artistas, quienes recurren a la imagen pintada que revela, y a la materia, el óleo, que fija ese instante antes de su olvido.

Aarón Duval empasta con sentido trágico, brillante metáfora de la juventud salvaje, con densas pinceladas cargadas de materia. Además, sabe pintar la luz como destello. Esa dicotomía entre la obscuridad (negro marfil profundo) y la luz (blanco titanio quebrado) continúa en las obras de Mikel del Río: subyuga lo bien cocido de sus lienzos y lo crudo de sus temas, la noche y la fuerza joven, quizás alienada.

Obras de la exposición 'Lugares comunes'. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obras de la exposición ‘Lugares comunes’. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Sebas Velasco, igual de solvente con cualquier técnica, tamaño y superficie, también ejecuta murales de un naturalismo demoledor, sabiamente integrados en la arquitectura degradada. Sus protagonistas,  héroes cercanos, son escritores de graffiti o personas significativas para el autor. Velasco es siempre generoso con la vida y sus protagonistas.

Iñigo Sesma, preocupado por su contexto social e histórico, aprehende la realidad (clave de toda poética) con las imágenes visuales que consume: fotografías digitales y analógicas, películas de cine y sus fotogramas, televisión, Internet… luego reconstruye plásticamente lo digerido. El resultado es Pintura, destreza y pensamiento.

Jose Luis Ceña pinta la alegría de vivir o la extrañeza del ensueño y el absurdo. No padece cromofobia y conoce las armonías de colores adyacentes, la elegancia del púrpura junto al esmeralda o los azules y naranjas saturados. Conoce la magia de las paletas complementarias y describe el movimiento al dibujar con el gesto de la brocha plana. Pero tiene sus propios secretos. Está bien así, sin contar. No más.

Lugares comunes. Plastic Murs

Lugares comunes. Plastic Murs

Juan Canales
Universitat Politècnica de València

Artur Heras o la pintura como combustible

No Ficción. Artur Heras
Sala Estudi General i Acadèmia
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 18 de septiembre de 2016

Artur Heras, acuciado por la rabiosa actualidad del discurso periodístico, tuvo que aclarar: “No hay temas de actualidad en mi obra; no pretendo hacer crónica puntual”. Gay Talese, al que Tom Wolfe atribuyó el nuevo periodismo que a él le adjudicaban, ya advirtió que para escribir un buen reportaje había que poner mucho cuidado en no imaginar absolutamente nada. Se trataba, dijo, de colocarse en la posición de quien nada sabe de antemano y por eso escucha. Y el emigrante le parecía un buen punto de arranque.

“La razón por la que la emigración es necesaria es porque la gente necesita sentirse un extraño. Eso es combustible, te da energía”. Artur Heras diríase que, siguiendo el ejemplo de Talese, se vuelve un exiliado cuando pinta, atendiendo a la extrañeza que le produce la vida. De manera que su obra, lejos de navegar plácidamente por esa actualidad palmaria, se deja empapar de la extrañeza que produce el tejido mismo de la realidad. “Yo escribo reportajes, y un reportaje no es ficción”, que decía Talese y secunda Heras.

Imagen de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Imagen de la exposición de Artur Heras en La Nau.

La exposición ‘No-Ficció’, que ocupa dos salas del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, explora esa ficción que no es tal. El propio Heras lo aclara cuando dice que al igual que la literatura, “la pintura está históricamente asociada a la ficción y en cualquier caso, tanto en las historias inventadas como en la transcripción de un hecho real, esta construcción se hace a través del lenguaje”. Y es a través de él como el artista de Xàtiva pone en tela de juicio los lugares comunes, emergiendo la extrañeza propia de quien se descubre atravesado por esas formas pictóricas.

Las más de 400 obras que integran esa ‘No-Ficció’, y que según Heras bien podrían servir de biografía, parecen construir una red mediante la cual contener cierta energía destructiva. De ahí la presencia de calaveras, de muerte, de esqueletos, pero también de esvásticas, de utopías, de rostros cariacontecidos. “Me interesa la pulsión a la hora de crear”, y cómo “cada proyecto es un modo de viajar por la experiencia, sin un plano para ese viaje”. Algo así como el texto y el abismo, con el que el profesor Jesús González Requena distingue ficción y artificio.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

“La palabra ficción no me gusta. Todas las grandes películas y todas las grandes novelas son verdad. Son verdad subjetiva. Son el resultado del trabajo que le ha permitido a un sujeto sobrevivir. Y que permite a otros sobrevivir porque lo revisitan y lo hacen suyo”. Artur Heras acoge en su obra “las emociones y el laboratorio” mediante el cual recrea ciertas experiencias. De ahí la importancia de las citas literarias como parte intrínseca de ciertas vivencias y que le llevan al artista a emitir cierta crítica: “Eso de que una imagen vale más que mil palabras es una soberana estupidez”.

Y con el lenguaje como único medio de acceder a esa extrañeza de quien emigra hacia territorios siempre nuevos, Artur Heras va construyendo esos espacios de ficción que se comportan como reflejo de experiencias vividas. “Arte y artificio están en el mismo registro. Lo que debe quedar claro es que artificio no es sinónimo de mentira: es sinónimo de construcción humana”, apunta González Requena, como abriendo camino hacia la obra Heras, quien dice “reivindicar el poder de les imatges per transcendir les fronteres de la simple percepció, intentant oferir un antídot a l’excés de missatges que inunda les nostres retines”.

Vista de la exposición de Artur Heras. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Josep Salvador, comisario de la exposición ‘No-Ficció’, explica que en las propuestas de Heras “hay una defensa del carácter revelador y comunicativo de la emoción, más allá de una lógica reductora y programática: la imagen siempre como símbolo o metáfora. Se trata pues de descifrar y no de la simple efusión lírica”. También: descifrar a partir de las formas efusivas que dialogan entre sí en su obra, y que hacen de sus imágenes un territorio a explorar, ajeno a la profusión de mensajes tan nítidos como atropellados.

La Sala Academia de La Nau reúne una veintena de piezas en torno a ‘Les emocions’, mientras que la Sala Estudi General compendia las relacionadas con el ‘Laboratori’, en una de cuyas paredes se suman 365 + 1 imágenes que vienen a radiografiar el actual año bisiesto en otras tantas emociones. “No se trata de ejercicios formalistas, sino que son trabajos que tratan de describir una significación precisa”, señala Salvador. “Son el simulacro de una experiencia”, añade.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, ofrece un título alternativo de la exposición: “La estética aumentada”, refiriéndose a la realidad aumentada tan en boga ahora. Sin embargo, la ‘No-Ficció’ de Artur Heras, en tanto espacio donde múltiples formas combaten entre sí en medio del mundanal ruido, ya parte del aumento que provoca la extrañeza. El artista fija su atención en algo que le conmueve y, a partir de ahí, crea formas que le permitan sobrevivir. En este sentido, Heras, como Talese, se colocan siempre del lado de quien no es el conquistador o el poderoso, sino de quien siente la fragilidad del ser humano.

“La práctica de la pintura es solitaria”, dice. Y en esa soledad ha producido en tres o cuatro años el 90% de la obra inédita que muestra en La Nau. Obra en la que también subyace la idea de memoria “existencial o de ocultamiento de la misma”. Historia e intrahistoria, que diría Unamuno, de esa memoria que vuelve a luchar contra el olvido o los lugares comunes. “Hay mucho de memoria, de cuestionamiento acerca del sentido de la vida”.

Artur Heras, en medio de la vorágine de las presentaciones y las ruedas de prensa, recuerda lo que apuntó el compositor ruso Dmitri Shostakóvich, cuando en plena Guerra Mundial, sitiada Leningrado, hablaba de las emociones que le llevaban a seguir creando sinfonías en medio del horror bélico. He ahí el combustible, sin duda producto de la extrañeza, del que hablaba Talese y del que Artur Heras se nutre para construir la ‘No-Ficció’ que hasta mediados de septiembre se mantendrá en La Nau.

Artur Heras delante de una de sus obras. Fotografía de Miguel Lorenzo cortesía de La Nau.

Artur Heras delante de una de sus obras. Fotografía de Miguel Lorenzo cortesía de La Nau.

Salva Torres

Los lugares comunes de Luce y Eltono

Lugares comunes, de Luce y Eltono
Galería Set Espai d’Art
Plaza del Miracle del Mocadoret, 4. Valencia
Hasta el 9 de enero de 2016

La galería Set Espai d’Art presenta la exposición Lugares comunes de Luceltono, tándem conformado para la ocasión por los artistas Luce (Valencia, 1989) y Eltono (París, 1975), y que viene a abundar en dos de los intereses de la galería: trabajar con artistas jóvenes y de media carrera, y profundizar en las prácticas vinculadas con el arte urbano, bien a través de muestras de artistas relacionados con el grafitti, bien -como en este caso- mostrando prácticas derivadas del conocimiento, los recorridos y las intervenciones en los espacios de la ciudad.

Obra de Luce y Eltono en 'Lugares comunes'. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Luce y Eltono en ‘Lugares comunes’. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

El título de la exposición es una traducción literal de la expresión francesa “Lieu commun” que se utiliza cuando alguien hace un comentario banal o dice una banalidad. El tándem Luceltono lo explica así: “Los lugares son importantes y se significan aquí por ser los espacios donde ocurren nuestras acciones, nuestras intervenciones, y utilizamos el adjetivo “común” atendiendo a varias connotaciones”.

“La primera viene dada por el hecho de trabajar juntos, ya que compartimos una visión del espacio y respondemos ante éste de una manera muy similar en nuestras prácticas individuales. En segundo lugar, las acciones que llevamos a cabo por la calle se desarrollan en lugares sin importancia, peculiares. En este sentido, nuestras intervenciones buscan generar un interés por ese espacio que antes no existía, una manera de puntualizarlo, subrayarlo y llamar la atención. Por otro lado, en nuestro proceso creativo visitamos el lugar constantemente, reconocemos el entorno, por lo que éste termina siendo familiar para nosotros, común”.

Obra de Luce y Eltono en la exposición Lugares comunes. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Luce y Eltono en la exposición Lugares comunes. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

Los Lugares comunes de Luceltono traen a la galería los resultados sobre las reflexiones conjuntas y las intervenciones mínimas realizadas sobre distintos espacios de la ciudad, una práctica en la que ambos artistas coinciden y frecuentan. No se trata de su primera colaboración (antes se han acercado en el contexto de festivales y convocatorias) pero sí de la primera vez que realizan piezas “en común” para una galería.

Entre los resultados se podrán ver fotografías y videos de las intervenciones llevadas a cabo así como indicaciones con su localización (para que los espectadores puedan visitarlas in situ desplazándose hasta el lugar), documentación de los procesos, piezas objetuales y la presentación de una máquina-periscopio para ver el interior de los solares vallados, tras sus muros.

Juan Canales, profesor de la Facultat de Belles Arts de la UPV y especialista en pintura mural y arte urbano, presentó la exposición en compañía de los artistas, durante la inauguración el viernes 13 de noviembre, abriendo un debate con los visitantes al respecto de las prácticas de Luce y Eltono desde el graffiti y la pintura mural al proyecto de intervención.

Set Espai d'Art.

Obra de Luce y Eltono. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.