Luciana Novo se traslada a Boiler Room

Possibility of Landscape de Luciana Novo
Sala Boiler Room. Galería Luis Adelantado
C/ Bonaire, 6 Valencia
Inauguración: jueves 9 de junio a las 20h                                                                                         Hasta el 23 de septiembre de 2016

Luciana Novo (Argentina, 1981) es una artista multidisciplinar, su práctica, muy cercana a la escultura y vinculada a la instalación, genera espacios que rozan lo fantástico, lo mágico. Novo cursa sus estudios superiores en las facultades de Bellas Artes de Valencia y Oporto, completando su formación en talleres y cursos de postgrado de la mano de maestros como Antonio López. Una de sus piezas más relevantes Cabeza de oso polar es seleccionada para el XIII CALL of artists de Luis Adelantado, y reseñada por la prestigiosa publicación Saatchi.com, lo que le valió su inclusión en The Cultural History of Polar Bears publicación de University Washington Press.

La exposición ‘Possibility of Landscape’ es fruto de un proceso de trabajo que ha tenido lugar en el propio espacio de la galería, durante el cual, la artista ha trasladado física y conceptualmente parte de su estudio a Boiler Room, haciéndose con el espacio, y generando una instalación concreta y única a través de lo vivencial. Sus piezas, se reconocen entre lo inmutable de la naturaleza, y lo fabril de los materiales de consumo, generando un aura muy característica.

Esta instalación ha sido generada expresamente para el espacio que la contendrá y se podrá visitar a partir del 9 de junio. Está conformada por sus mitologías personales, y se centra en su producción escultórica de corte acumulativo e instalativo. De este modo, se genera una recreación, una posibilidad de paisaje intuitivo, en el que el realismo asoma con frecuencia. La conjunción de los elementos de la naturaleza, siempre presente en la esencia de su trabajo, se alía con elementos propios de la sociedad de consumo.

Se busca generar una experiencia sensorial, que abarque todos los sentidos y nos transporte al universo de la artista. Con este fin la artista colabora con Odo7, quien ha creado una serie de esencias para la exposición ‘Possibility of Landscape’.

Una de las piezas de la exposición. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Una de las piezas de la exposición. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Encapsulados en el Gabinete de dibujos

Encapsulados
Gris Emmarcació Magatzem Art
C / Literato Azorín, 14. Valencia
Inauguración: jueves 17 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 30 de octubre de 2015

Hace ocho años Encapsulados celebró su primera exposición en un hotel-cápsula de Tokio situado junto a la céntrica estación de Ebisu, el dios japonés de la suerte, los pescadores y los obreros.  Los habitáculos 610 y 612 apenas tenían algo más de un metro cúbico pero alojaron sin problemas una exposición de 20 pinturas, dibujos y fotografías, que fue transportada hasta las correspondientes cápsulas en un par de bolsas de aseo.

Obra de Victoria Iranzo. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

Obra de Victoria Iranzo. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

Algo más pequeño es el Gabinete de dibujos, el célebre escaparate del barrio de Ruzafa en Valencia que se autodefine como “1m3 de galería”. Ambos proyectos estaban fatalmente predestinados a encontrarse por su afinidad y maneras, por ser proyectos independientes y autosugestionados, por su afición al coleccionista más heterogéneo. Lo que les diferencia es también lo que les hace fuertes: la sólida cimentación de uno y el alma viajera del otro.

Obra de Javier Palacios. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

Obra de Javier Palacios. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

El Gabinete de dibujos alojará la undécima edición de Encapsulados, un proyecto dedicado al pequeño formato y a habitar espacios tan singulares y poco previsibles como, por ejemplo, el interior de un depósito de agua en la Finca Roja de Valencia. Esa querencia por los lugares inusitados le ha llevado en algún momento a cierto grado de encubrimiento y premura. Así sucedió en Hanoi cuando Encapsulados, en un descuido de la policía local, se empeñó en instalar su octava exposición en un altar para difuntos en la céntrica calle Ly Thuong Kiet.

Obra de Alberto Biesok. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

Obra de Alberto Biesok. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

La visibilidad del artefacto expuesto es muy limitada en esas ocasiones pero se compensa con la documentación posterior y su circulación a través de una red de simpatizantes encapsulados, cofrades de lo portátil y lo leve. José Oliver, a propósito de la instalación en el Albion Hotel de Miami, definió con mucha exactitud estas exposiciones como “breves y secretas, descubiertas en un descuido, al dirigir uno sus pasos de la piscina a la barra del bar, o al ser convocado clandestinamente por la organización”.

Obra de Toni Signes. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

Obra de Toni Signes. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

Encapsulados (y también el Gabinete de dibujos) tiene algo de laboratorio. Encierra pequeñas dosis de la sustancia prescrita por los artistas en cápsulas visuales que deben tomarse sin tardanza porque habitualmente en apenas una hora, o incluso unos pocos minutos, se desmonta el artificio. Así fue en los casos mencionados de Tokio, Miami, Valencia y Hanoi. También en Berlín y en Nueva York. Pero ha habido excepciones y esta instalación en el Gabinete de dibujos será una de ellas. Se dejará ver durante algo más de un mes. Abandonará sus prisas y sus discreción. Y, como dijo Degas, “sus secretos correrán por la calle”.

Obra de Juan Sánchez. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

Obra de Juan Sánchez. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

La materia encapsulada en el Gabinete de dibujos contendrá trazas, gestos y estratos de Alberto Beltrán, Alberto Biesok, Manuel Blázquez, Victoria Iranzo, Luciana Novo, Javier Palacios, Sergio Pilán, Nuria Riaza, Juan Sánchez y Toni Signes. Será cápsula, pero cápsula de liberación prolongada, lo que permitirá espaciar más el tiempo entre tomas.

Obra de Nuria Riaza. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

Obra de Nuria Riaza. Encapsulados. Imagen cortesía de Gris.

Los monstruos que todos llevamos dentro

Monstruo. Historias, promesas y derivas. Fundación Chirivella Soriano
Palau de Joan de Valeriola
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 8 de septiembre

Hay dos posiciones del espectador que se enfrenta a una exposición sobre monstruos. Una, la neurótica, consiste en defenderse de ella, atribuyendo tamaña monstruosidad al genio creativo, de manera que todo cuanto allí se despliega, aún excitando su imaginación, finalmente no va con él. La otra, llamémosla romántica, se definiría por su adhesión a unas imágenes que le conmueven y de las que se nutre para explicar la sinrazón del mundo que le rodea. En ambas, el monstruo objeto de la exposición queda reducido a simple categoría, ya sea ésta conservadora o provocativa.

Relámpago de agua, obra de Chema López, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Relámpago de agua, obra de Chema López, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

El monstruo, en tanto expresión radical de nuestra condición humana amenazada de muerte, es otra cosa. Diríamos, incluso, que es la cosa en sí. O lo que es lo mismo: aquello que se resiste precisamente a una rápida catalogación. Cuando el monstruo comparece, ya sea en forma de extraña figura externa o inclasificable sensación interior, conviene prestarle la debida atención porque, en el fondo, moviliza con su inexplicable presencia las tensiones que nos constituyen. Entremos, pues, con cautela y singular disposición de ánimo a la exposición de la Fundación Chirivella Soriano que, bajo el título de Monstruo. Historia, promesas y derivas, se muestra estos días en el Palau de Joan de Valeriola de Valencia.

L'home del martell, obra de Martín Caballero, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

L’home del martell, obra de Martín Caballero, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sin título y, entre paréntesis, locura, es como Marina Núñez denomina su aproximación a esos monstruos. Y lo hace a través de unos ojos desorbitados, cuya mirada desencajada y sin freno aparente nos coloca en el centro mismo de la monstruosidad aludida. Freud, al hablar de las zonas erógenas, otorgó el máximo protagonismo al ojo, por encima de los genitales, al ser la mirada foco principal de entrada de múltiples sensaciones, en ocasiones devastadoras. La pulsión escópica como fuente de goce siniestro. Queremos verlo todo, sin límite alguno, dado que el límite se asocia con las peores prácticas represoras de un pasado autoritario que aborrecemos. Pero la mirada, una vez abiertas de par en par las compuertas de lo visible, da pie a su vez a la proliferación de monstruosas imágenes por exceso de una luz que quema.

Detalle de la obra de Mery Sales, Mujer elefante III, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Detalle de la obra de Mery Sales, Mujer elefante III, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

En el fondo, lo monstruoso tiene que ver con ello: con esa dificultad para regular el flujo de energía que en tropel nos habita. A veces comparece en forma de tirano, cuyas formas excesivas provocan pánico, o mediante las igualmente desatadas fuerzas de la naturaleza. También lo hace a través de nuestra propia demanda interna, fuente de ansiedad y de idéntica voluntad desmedida. Se ve en la obra de Marina Núñez, ya sea en esa locura que procede del ojo mismo, de su incontenible visión, o en esos rostros deformados por efecto o, mejor, defecto de una mirada incapaz de gestionar su propia percepción.

Sn título (monstruas), video monocanal de Marina Núñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sn título (monstruas), video monocanal de Marina Núñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

En esta misma línea del ojo exacerbado, también del ojo cariacontecido tras contemplar las consecuencias de su propia falta de límites, se halla la obra de Chema López (Relámpago de agua), de Javier Palacios (Ausencia), de Enrique Marty (El intruso o su serie Amnesia), de Curro González (El durmiente), de José Luis Fajardo (El mirón de la noche), o de Santiago Ydáñez. Y del ojo, al cuerpo, objeto igualmente de misteriosas transformaciones fruto de esa incontenible pulsión que nos habita. Los ejemplos se suceden: la Mujer elefante de Mery Sales, el Oh! pobre niño gordo de Luciana Novo, el Enano de Rosa Martínez Artero, el No sé por qué de Carmen Calvo, el Hecho un Monstruo de Pepe Yagües, L’home del martell de Martín Caballero, el Antropomorfo de Luis Gordillo, la Arcada de grandeza de José Hernández, De ir y venir de Miguel borrego, o El colgado de Rómulo Royo.

Obra de Santiago Ydáñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Obra de Santiago Ydáñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Completan la monstruosidad, lógicamente los Insomnios de Rafael Tejedor, el extraño cepillado de José Paredes, el descoyuntamiento de Alfonso Fraile, la abstracción de Josep Guinovart el barrido de Joan Aguado, la Identidad secreta de Dadi Dreucol, la mirada elefantiásica de Daniel Coves, el Retrato de Antonio Saura, la dama kafkiana de Antonio Camaró, el rostro grotesco de Julián Pacheco, el Jocker de Chema Cobo, los deformados personajes de Jorge Carla, los fantasmas de Daniel Jordán, la mecánica de Juana Francés, o el Hombre lobo de Cristina Lama.

Elefant man, obra de Daniel Coves, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Elefant man, obra de Daniel Coves, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Monstruo. Historias, promesas y derivas es una exposición singular para acercarnos al temor que, en tanto seres contradictorios, limitados por los dictados culturales y a su vez impelidos a desprendernos de sus ataduras, nos constituye. Más allá del extenso catálogo de monstruosidades que la Fundación Chirivella Soriano muestra en el Palau de Joan de Valeriola, lo que la exposición refleja, y de la cual deberíamos empaparnos, es la tensión de una humanidad en constante pugna con su propia energía autodestructiva.

Sin título (locura), obra de Marina Núñez, en la exposición Mostruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sin título (locura), obra de Marina Núñez, en la exposición Mostruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Salva Torres