Hitchcock, de sombras por Valencia

Hitchcock’s shadows, de Luis Rivera
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta septiembre

Los “artistas de la ansiedad”, como llamaba el cineasta François Truffaut a Kakfa, Dostoievski, Poe y, por supuesto, Alfred Hitchcock, no ayudan a vivir a la gente, “pues su vida ya es de por sí difícil”, pero a juicio del director francés “su misión consiste en obligarnos a compartir sus obsesiones”. Que es lo que hace Luis Rivera en la galería Alba Cabrera: acercarnos mediante casi medio centenar de piezas el universo fílmico del maestro del suspense para que comprendamos sus obsesiones: las de Hitchcock y las propias del artista.

Obra de Luis Rivera en la exposición 'Hitchcock's shadows'. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Obra de Luis Rivera en la exposición ‘Hitchcock’s shadows’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Compartir sus obsesiones era, para Truffaut, la mejor manera de ayudar a conocernos, “lo que constituye un objetivo fundamental de toda obra de arte”. Luis Rivera, más humilde en sus pretensiones, muestra en la exposición ‘Hitchcock’s shadows’ (Las sombras de Hitchcock) las luces (imprescindibles para recrear el oscuro trasfondo del cineasta) y las sombras de un creador inimitable. De hecho, las sombras, a las que alude el título de la exposición, están provocadas por la luz impactando sobre las piezas de madera que Rivera ha diseñado. Sin embargo, paradójicamente, fueron las sombras las que determinaron el carácter abstracto de las piezas.

Grace Kelly en la obra de Luis Rivera para la exposición 'Hitchcock's shadows'. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Grace Kelly en la obra de Luis Rivera para la exposición ‘Hitchcock’s shadows’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

“Primero creo la figuración, a partir de fotografías, y luego voy depurando la imagen hasta quedarme con los menos elementos posibles que sirvan para entender la pieza abstracta”, explica Rivera. Ese diálogo entre lo figurativo, proyectado a modo de sombras contra la pared, y lo abstracto, que aunque en primer plano salió posteriormente a modo de caligrafías o diseños extraídos de ese fondo figurativo, es el que permite a Luis Rivera hablarnos del Hitchcock más oscuro mediante series de color.

Es como revisitar el universo del autor de Psicosis a la luz del mediterráneo, cuyo mar aparentemente dócil suele resultar traicionero. Como Hitchcock. “Tenía su lado oscuro; él ya era tenebroso”. Y Luis Rivera alude al comportamiento que tenía con sus actores y al suspense de sus mordaces películas. El juego plástico entre el blanco y negro y el color también está muy presente en la exposición, toda ella configurada con piezas de madera intervenidas con acrílico, nogalina e hilo de nylon. “Reivindico la madera, no la trato de ocultar”. De ahí los marcos limpios, desnudos, revelando esa madera de la que se sirve para mostrar los sueños y pesadillas de Hitchcock.

Obra de Luis Rivera en la exposición 'Hitchcock's shadows'. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Obra de Luis Rivera en la exposición ‘Hitchcock’s shadows’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Los pájaros, Atrapa a un ladrón, Con la muerte en los talones, Vértigo, La ventana indiscreta, Crimen perfecto, El hombre que sabía demasiado, Encadenados, Marnie la ladrona. Y Tippi Hedren, Janet Leigh, Anthony Perkins, Grace Kelly, Cary Grant, Kim Novak o James Stewart. Secuencias de películas y rostros de actores llenan la galería Alba Cabrera a modo de gran plató cinematográfico, repleto de sombras y luces que inciden sobre las piezas de madera para revelarnos el trasfondo oscuro del maestro del suspense.

‘Hitchcock’s shadows’ es una exposición repleta de pequeños detalles abstractos, extraídos, tras una lenta y gradual depuración, del sombrío universo de un director que buscaba el máximo de efectos con el mínimo de elementos. Rivera, apasionado del cine y de Hitchcock, sigue esa máxima para crear figuras reconocibles dentro del imaginario cinematográfico, a partir de su reverberación abstracta plena de color y de detalles. Luis Rivera utiliza la abstracción para crear una figuración sombría que, a su vez, sirvió de estímulo para la creación de sus abstractas piezas. Una circularidad manierista, propia del gran maestro del suspense.

Janet Leigh y Anthony Perkins en la obra de Luis Rivera para la exposición 'Hitchcock's shadows' en la galería Alba Cabrera.

Janet Leigh y Anthony Perkins en la obra de Luis Rivera para la exposición ‘Hitchcock’s shadows’ en la galería Alba Cabrera.

Salva Torres

Fragilidad y fuerza de Raquel Carrero

Raquel Carrero
Galería Trentatres
C / Sueca, 33. Valencia
Inauguración: viernes 4 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 21 de noviembre

Por mucho que nos esforcemos en huir de él, el pasado siempre intentará alcanzarnos de algún modo. Es el destino el que nos dará la fuerza para continuar luchando y ésta es la senda recorrida por Raquel Carrero en su nuevo trabajo, del cual podremos disfrutar en la Trentatres Gallery desde el día 4 de octubre. La artista nos mostrará un pedacito de su mundo interior y, esta vez, con más fuerza que nunca.

Emplea el papel para sus representaciones y la técnica es el lápiz. Su dibujo es fresco y su trazo firme. El juego o contraste de luces y sombras resulta sugerente. Y a su vez, sorprende la capacidad con la que consigue seducirnos ante una singular combinación de fragilidad y fuerza.

Obra de Raquel Carrero, en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery

Obra de Raquel Carrero, en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery

Suele destacar en sus dibujos la presencia y, en la mayoría de los casos, el indiscutible protagonismo del pelo. Las distintas formas que proporciona el cabello, tan lleno de posibilidades, acogen fragmentos de figuras humanas como una mujer en su lecho de muerte, simpáticas mariposas blancas o seres repudiados socialmente como gusanos o una pequeña ratita. La guinda del pastel viene de la mano de la naturaleza, con unas flores que resaltan toda la feminidad y delicadeza que una mujer pueda tener. Quizá el síndrome de Lynch, hereditario en la familia de la artista, nos dé las pistas.

Obra de Raquel Carrero en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Obra de Raquel Carrero en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Se trata de algo muy personal e introspectivo, que no tiene nada que ver con la ciencia. La muerte aparecerá más o menos implícita dependiendo de la pieza, pero Raquel va a hablarnos sobre todo del destino. No es un trabajo terapéutico sino más bien la plasmación del sueño que se adhiere a la pesadilla y ambos se confunden en tiempo y espacio. Generaciones agasajadas por una melena que da cobijo a un todo unitario: la esperanza.

Raku, de Raquel Carrero, en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Raku, de Raquel Carrero, en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Bartolomé Mata