Los juegos mentales de Tactelgraphics

Mind Games, de Tactel Graphics
Sala Josep Renau
Facultad de Bellas Artes de San Carlos
Universidad Politécnica de Valencia
Camino de Vera, s/n. Valencia
Inauguración: miércoles 16 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 16 de octubre de 2015

Difícil tarea la de abordar la actividad artística de Tactelgraphics obviando la faceta en la que se han volcado en los últimos años (su labor al frente de la galería Espai Tactel), y que les ha servido para un mayor conocimiento de los engranajes del arte desde otras posiciones. Dejando a un lado su impecable aportación al ámbito galerístico nacional y atendiendo a los dominios de su creación, la primera idea que me asalta tiene mucho que ver con aquella frase de Roberto Matta de que “no se puede representar lo real sino en estado de constante transformación”.

Obra de Tactelgraphics en la exposición Mind Games. Sala Renau de la Facultad de Bellas Artes. Imagen cortesía de la UPV.

Obra de Tactelgraphics en la exposición Mind Games. Sala Renau de la Facultad de Bellas Artes. Imagen cortesía de la UPV.

Una afirmación emitida por uno de los últimos pintores surrealistas, que puede leerse como una advertencia para mantener activa la vigilancia de la creatividad. El que se dedica al oficio de representar lo real y sus variaciones también es un agente que se puede transformar o renovar entre un proyecto y otro, y aún así en muchos casos se le reconoce.

Estas ideas pueden detectarse en la trayectoria que desde el año 2005 vienen realizando Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila-real, 1982). Los motivos para que, a pesar de las transformaciones, siempre sean reconocibles los proyectos de estos artistas son resultado de la combinación de una batería de referentes comunes a la generación de los nacidos a comienzos de los ochenta, con una tradición entendida de una manera muy particular y con un material de creación propia para cada ocasión.

Obras de Tactelgraphics expuestas previamente en la UMH de Elche y ahora en la Facultad de Bellas Artes. Imagen cortesía de la UPV.

Obras de Tactelgraphics expuestas previamente en la UMH de Elche y ahora en la Facultad de Bellas Artes. Imagen cortesía de la UPV.

Tactelgraphics se han posicionado en una senda entre la Historia del Arte y el videogame, desde la que engendran un trabajo apoyado en la interdisciplinariedad y en unos pilares conceptuales que imprimen cohesión y solidez a una simbiosis de entidades alejadas o contradictorias. Con todos estos elementos nucleares estos artistas valencianos se amoldan como un guante al medio desde el que desarrollan cada uno de los proyectos que conforman una estimulante carrera de diez años.

Obra de Tactelgraphics. Cortesía de la UPV.

Obra de Tactelgraphics. Cortesía de la UPV.

Francisco Ramallo*

*Extracto de su texto de la exposición

Carles Congost: efectos de realidad

Not your own desire / The Last Days Of Disco, de Carles Congost
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25-B. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 30 de octubre de 2015

El protagonista de The Artist Behind the Aura (2014), el propio Carles Congost (Olot, 1970), inicia su relato señalando que lo que vamos a escuchar no podremos encontrarlo on-line, esa ausencia nos sitúa en un territorio incómodo en el que la veracidad del relato queda vinculada únicamente a la oralidad de lo que escuchamos, evidenciando la existencia de realidades al margen de internet.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El efecto de verosimilitud ha sido uno de los problemas que han centrado la producción artística desde la antigüedad, cuál es la relación de las obras con “lo real”. Este tipo de cuestiones no sólo resurgen cíclicamente sino que se avivan en los momentos de transición entre periodos históricos. El número 11 de la revista Comunications publicó una serie de ensayos de Barthes, Kristeva o Todorov que se tradujeron al castellano como “Lo verosímil”. En ellos no se recuperaban los ecos platónicos de condena artística de “La República” pero sí el problema de cómo atender a la realidad en las prácticas contemporáneas.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

A día de hoy son muchos los trabajos que se han preocupado por desenmascarar los mecanismos que ofrecen ese “efecto de verosimilitud”, no sólo en el territorio del arte sino en campos como el científico, y aún así seguimos cargando con el peso de un supuesto capital de “autenticidad” a la hora de evaluar un trabajo artístico.

Frente a la voluntad de reglamentar el trabajo artístico, la obra de Carles Congost ha estado vinculada al deseo de responder a la contemporaneidad pero desde una relación más anárquica o “inestable”. De esta forma los elementos que componían sus primeros trabajos han ido configurando un universo que, adaptándose a los lenguajes, se ha decantado en una reflexión melancólica e irónica sobre nuestro  papel como individuos, evidenciando los mecanismos de funcionamiento de nuestras economías emocionales al enfrentarnos a los conflictos de los modos de producción y trabajo.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Congost refuerza esa necesidad al buscar nuevos referentes, imágenes como We can change the world IV (2009) o Walter and the Spanish Baroque Gang in the New Golden Age (2008) no sólo permiten reivindicar a figuras del cómic alejadas de los modelos de representación hegemónica o cuestionar los modos en los que la tradición condiciona los procesos de trabajo, también son dos ejemplos de la necesidad de deconstruir los discursos generando otras mitologías.

Ese generar otras mitologías pasa por la propia experiencia personal, no como ensimismamiento sino como búsqueda de mecanismos que permitan procesos de identificación. La citada The artist behind the aura (2014), contrarelato de una pieza anterior, That’s my impression! (2001), en la que un crítico analizaba su obra, plantea una narración en boca del propio artista pero recurriendo al subterfugio de la máscara, a un acto de ventriloquía que desdobla al artista pero que nos sitúa en un territorio en que todos podríamos ser Carles Congost. La enumeración de trabajos “no realizados” no sólo nos plantea un recorrido individual sino que nos confronta con realidades afines y propias del capitalismo de las emociones en el que nos encontramos inmersos.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Eduardo García Nieto*

*Extracto de su crítica en el dossier de la exposición

 

Arte cubano en Kir Royal y la UPV

La Tercera Orilla: Arte Cubano Contemporáneo
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia
Universitat Politècnica de València (UPV)
Hasta el 29 de marzo, 2015

Hay sexo, a veces bien explícito (Los Carpinteros). Y hay, siguiendo ese mismo rastro, cuerpos desnudos asaeteados (Carlos Martiel, Lázaro Navarrete). Por ese mismo lado, conexiones con cierta violencia (José Bedia). También hay críticas, más o menos veladas, a la identidad (Glauber Ballestero), a la sociedad del camuflaje y la mascarada (Wilber Aguilera), a las fronteras (Guibert Rosales) al tiempo dilapidado (Glenda León). Hablamos del mejor arte cubano que acaba de desembarcar en Valencia de la mano de Kir Royal Gallery y la Facultad de Bellas Artes de la UPV.

Obra de Carlos Martiel en la exposición 'La tercera orilla'.

Obra de Carlos Martiel en la exposición ‘La tercera orilla’. Kir Royal Gallery.

Un total de 14 artistas mostrando su particular visión del mundo, a la espera de que la isla caribeña abra definitivamente sus puertas. Con todo, el arte cubano está aquí, en ‘La tercera orilla’ a la que alude el título de la exposición. Una tercera orilla que empieza en el propio lugar de origen (‘revolución o muerte, valga la redundancia’), pasa por Estados Unidos o México y desemboca en España. “En Cuba no existe mercado interno del arte, lo cual nos obliga a sacarlo fuera”, explicó Rafael Acosta de Arriba, que participó en una mesa redonda sobre arte cubano en la UPV, al tiempo que presentaba en Valencia su libro ‘La seducción de la mirada’.

Instalación de Glenda León en la exposición 'La tercera orilla'. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Instalación de Glenda León en la exposición ‘La tercera orilla’. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Un arte cubano representado por artistas de distintas generaciones, que abarca creaciones de las tres últimas décadas. Creadores que mediante la pintura, fotografía, escultura, instalación y video, viajan “con comodidad desde la estética del arraigo a la estética nómada”. Estéticas que siembran Kir Royal y la sala Josep Renau de Bellas Artes de “lo real maravilloso”, término de Alejo Carpentier utilizado por Guibert Rosales, comisario junto a Eleonora Battiston y Ricardo Forriols de ‘La tercera orilla’.

Obra de José Bedia en la exposición 'La tercera orilla'. Kir Royal Gallery.

Obra de José Bedia en la exposición ‘La tercera orilla’. Kir Royal Gallery.

Lo real, pues, y lo maravilloso desplegado en dos espacios, porque uno resultaba insuficiente para mostrar algunas de las propuestas. Por ejemplo, las de Glenda León (que acaba de inaugurar en Matadero de Madrid) y Lázaro Navarrete. La primera, por su reloj de arena que se amontona como metáfora de cierto tiempo desaprovechado. El segundo, por su tributo de gran medida al hombre suspendido y mortificado por múltiples pinchos. Pero si alguien reúne lo real y lo maravilloso, como resumen de ‘La tercera orilla’ es el colectivo Los Carpinteros, con sendos videos.

Obra de Carlos Quintana en la exposición 'La tercera orilla'.

Obra de Carlos Quintana en la exposición ‘La tercera orilla’.

‘Pellejo’, proyectado en Kir Royal, da cuenta de lo real del cuerpo, de su materia, en plena combustión sexual. Dagoberto Rodríguez que, junto a Marco Castillo, representa a Los Carpinteros, explicó que no era un “video porno”, por mucho que la explícita sexualidad así lo diera a entender. ‘Polaris’, exhibido en la sala Josep Renau, aborda todo lo contrario: el esfuerzo agónico de un hombre por subir tres tumbadoras hasta la cima de una gran montaña nevada, para gozar finalmente con su percusión.

El actual entramado de las artes visuales cubanas se halla magníficamente representado en todos ellos: Aguilera, Ballestero, Bedia, Martiel, Navarrete, además de Alexis Esquivel, René Francisco, Eduardo Ponjuán o Carlos Quintana. Todos ellos apropiándose de forma “indiscriminada de otras poéticas, todo ello mezclado, copulando y en interacción”, tal y como apunta Acosta. De ahí que haya algún ‘Venado guerrero’, algún que otro ‘Cuervo’, sangrientas ‘Simientes’ o gente ‘Por las ramas’, radiografiando ese arte cubano que se debate entre lo siniestro y lo maravilloso poético. Una oportunidad única para ver de cerca la Cuba que algunos idolatran y otros simplemente aguardan que abra definitivamente sus puertas. Sueños y pesadillas en Kir Royal y la UPV.

Obra de Lázaro Navarrete en la UPV.

Obra de Lázaro Navarrete en la exposición ‘La tercera orilla’. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Salva Torres