Aretha vive: 50 años del álbum de la igualdad y del amor

Aretha Franklin
Álbum: I never loved a man the way i love you
Publicación: 10 de marzo de 1967
Atlantic Records
50 aniversario

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Nombres como Little Richard, Chuck Berry, Bo Diddley, Muddy Waters, Sam Cooke, Nina Simone,… fueron pioneros y pusieron sólidos cimientos musicales, pero no sería hasta mediados de los 60 con el excepcional éxito de Otis Redding y de Aretha Franklin cuando la rítmica y melódica América negra comenzó a ser mayormente reconocida y admirada. No en vano Otis desbancaría como mejor cantante en algunos medios de 1967 al mismísimo Elvis Presley.

Hoy, 10 de Marzo del 2017, se cumplen 50 años desde que se publicara uno de los discos más importantes de la historia, de esos que, en primer lugar, enorgullecen al sexo femenino y, seguidamente, a todo el resto de seres humanos que profundicen y valoren como merece una obra que destila tanto sentimiento, tanta pasión y tanta emoción.

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El fichaje de «la dama del soul» por Atlantic Records resultaría decisivo y, a grosso modo, podría decirse que el álbum «I never loved a man the way i love you» puso su granito de arena para consolidar derechos en ámbitos sociales, políticos o culturales.

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Aretha, la gran Aretha, entre soul, rhythm&blues y gospel, daba el salto a la gran popularidad en aquel 1967 hasta encaramarse a lo más alto de las listas de éxitos internacionales, primero gracias al single con la canción que daba título al álbum, y después con “Respect”, versión del tema que Otis Redding incluyó un año antes en su extraordinario “Otis blue, Otis Redding sings soul”. En boca de la diosa de Memphis se convertiría en uno de los más rotundos himnos sobre la igualdad racial y de género. Se dice, se cuenta, que el poderío y la intensidad en la interpretación de la misma fue debido a los problemas de maltrato y vejaciones que sufrió en su primer matrimonio con Ted White, quien también fue su manager en esa época.

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En la cara b del mencionado single una impresionante balada como “Dr. Feelgood (Love is a serious business)”, capaz de curar males y dolores, secundaría la culminación apoteósica del renombre mundial que, a partir de ese instante, iba a cosechar la que poco tiempo después sería conocida como «reina del soul».

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Más cosas de este álbum. Decir que es sensacional la lacrimógena versión de «Drown in my own tears» (original de Lula Reed con Sonny Thompson en 1952 aunque popularizada por Ray Charles en el 56) resulta tan obvio como manifestar que canciones como «I never loved a man the way i love you», «Don’t let me lose this dream» o «Baby baby baby» son tres declaraciones de amor que podrían romper algún infranqueable corazón.

Y más material suculento. Para quien quiera escuchar la voz del alma, para quien quiera liberarse y volar, solamente tiene que mecerse con «Soul serenade», extraordinaria adaptación del tema original instrumental de King Curtis, el mítico saxofonista americano de soul-jazz.

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En estos tiempos actuales, en los que surgen tantos movimientos contra la violencia machista o contra las persistentes desigualdades que sufren las mujeres, es cuando aumenta, si cabe más, el verdadero sentido de escuchar a toda una dama, toda una señora, toda una diva, entonando por ejemplo «Good times» de Sam Cooke, del que se dice que estaba tan enamorada y con el que mantuvo una esporádica relación. Otra muestra de la pasión que sentía por su ídolo es la soberbia interpretación de «A change is gonna come».

Por supuesto no nos olvidamos de algunos versos de la fabulosa «Do right woman, do right man». Porque ella es un ser humano, ella no es un juguete y tiene los mismos derechos que un hombre.

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Queda «Save me», claro, palabras mayores, la gran súplica de amor, quizás mi canción favorita de la diva, con múltiples y recomendables versiones. A destacar las de Nina Simone, la del grupo australiano The Saints, la del ilustre Peter Zaremba con Love Delegation (el proyecto paralelo que tuvo junto a los Fleshtones), la exquisita rareza del grupo barcelonés de culto ochentero Pantano Boas,…

En poco más de un año llegarían tres estupendísimos consecutivos álbumes como «Aretha arrives», «Lady soul» y «Aretha now». Es posible que este último sea mi disco femenino favorito de todos los tiempos aunque, en un intento de ser lo más objetivo posible, considero que tiene mayor importancia y trascendencia el que nos ocupa.

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Hay que destacarlo con negrita, con mayúscula y subrayado si es preciso. LA INFLUENCIA DE ARETHA y, muy concretamente la de este álbum, va mucho más allá de ese estilo llamado soul. Su influjo está en cada tenaz y emprendedora mujer que ha querido abrirse paso en el mundillo musical y, muy especialmente sobre todo, en aquellas que han obtenido éxito ofreciendo calidad tanto en el soul como en el rock, el pop,…

Siempre, siempre, siempre, estaremos en deuda con ella. Grandeza absoluta por los siglos de los siglos. Por respeto y por mucho más. Aretha vive!!!

Juanjo Mestre

* Este artículo ha sido publicado también en el Fanzine Espacio Woody/Jagger

Al crepúsculo con la Bantastic Fand

Bantastic Fand
Welcome to desert town
(2016)

Bantastic Fand - Makma 1Inmediatamente después de que comienza a sonar el nuevo disco de Bantastic Fand se comprende la bellísima imagen de su portada. Porque “Can’t you see?” puede sonar al alba o en cualquier otro instante en que brillen los rayos del sol pero todo el contenido de “Welcome to desert town” es crepuscular, de esos que ganan al ocaso del día cuando el astro rey comienza a perderse en el horizonte, de esos que sirven de tregua para hallar ociosa satisfacción tras una jornada compleja y estresante.

Desde Cartagena para el mundo su líder Nacho Para (voz, guitarra acústica y armónica) junto a Paco del Cerro (voz y batería), Alfonso Gomariz, Iván Estefanía (guitarras), Chencho Vilar (bajo), Ramon García y Quique Simón (a los teclados) y Paloma del Cerro (coros y percusión) tenían una importante dificultad, contratiempo o misión, al menos cara a la galería porque entiendo que ellos han ido a su bola, a hacer lo que realmente les apetecía y con lo que disfrutaban. Para el resto de los mortales hablo de superar o al menos igualar esa excelente opera prima que se publicó a finales del 2014 y que llevaba por título “Strong enough to refuse”, brillante y siempre recomendable combinación de guitarras eléctricas y acústicas con sabor americano.

Bantastic Fand - Makma 2Bajo los rayos de sol más otoñales “Down the river” es una excelente pieza que galopa entre los Jayhawks de la primera etapa con Mark Olson y en la que mejor debería cabalgar el Boss desde hace mucho, demasiado tiempo. Por su parte, a buen seguro que “Givin’ up the battle” tendría la bendición de Gary Louris si llegase a sus oídos, quizás por ese motivo pueda ser mi favorita del disco.

“Find the door” son las mencionadas botas pero ahora para calzarlas al amanecer, para afrontar el día que se avecina, mientras que en “Something ‘s going on”, en “My invention”, en “Goodbye” y en “Muses” están los sueños que se pierden, esos desengaños y decepciones que siempre aparecen, eso que se dice tantas veces de que nada es para siempre.

Quizás, y valga la redundancia insistiendo con ese quizás, “Everybody’s rockin» contiene las claves del objetivo de este nuevo trabajo, el que cohabiten referencias musicales tan dispares e interesantes a modo de tributo como los Beatles, Neil Young, la Creedence Clearwater Revival, Gene Vincent, Bob Dylan, Jackson Browne, Robert Johnson, Lou Reed, Little Richard, JJ Cale, B.B,King, The Byrds, Van Morrison, Marvin Gaye, Eagles, Grateful Dead, Chuck Berry, Roy Orbison, Beach Boys, Otis Redding, The Doors, Elvis Presley, Dire Straits, The Band, Tom Petty, Steppenwolf, Ray Charles, Bo Diddley, Buddy Holly,Bob Marley, The Who,…

Bantastic Fand - Makma 3 - Welcome to desert town

Portada Welcome to desert town» de Bantastic Fand

 

Bantastic Fand lo han conseguido con “Welcome to desert town”, a mi gusto superan incluso su anterior álbum y se asientan definitivamente en un estilo donde no es habitual hallar en España muchos proyectos interesantes. Me gustan esos discos que son homogéneos, donde el todo destaca en conjunto por encima de coplas concretas, con mención especial en esta ocasión para un joven como Pablo Vizcaíno, coletrista junto a Nacho Para.

Pues eso, estamos ante uno de esos discos que son para oir y también para escuchar, sobre todo cuando el mundo se relaja, por ejemplo al ocaso del día.

JJ Mestre

* Texto adaptado para Makma del artículo publicado en siguiente enlace del Espacio Woody/Jagger.

Bajo el cielo salvaje de Barrence Whitfield

Barrence Whitfield & The Savages
Loco Club
C / Erudito Orellana, 12. Valencia
Miércoles 11 de noviembre de 2015, a las 22.30 horas
Presentación del disco «Under the savage sky»

- BARRENCE WHITFIELD & THE SAVAGES - Under the savage sky (2015) 1En un año como el 2015, en el que han vuelto a lo grande unos Sonics que han sido capaces de sorprender al más diestro y al más siniestro, se ha vuelto a despachar BARRENCE WHITFIELD con otro artefacto sónico incendiario, marca de la casa.

Sí, así es, la bestia se ha unido también al festín de esta añada para envolver al mundo bajo el cielo salvaje de su propuesta sudorosa y rocanrolera.

- BARRENCE WHITFIELD & THE SAVAGES - Under the savage sky (2015) 4

No creo que supere fenomenales trabajos anteriores como “Dig the savage soul” del 2013 o “Savage kings” del 2011 pero lo que no deja margen de dudas es que “Under the savage sky” mantiene la esencia de su planteamiento musical, ese que dignifica y tritura el rock and roll de pura cepa, ese que flirtea en primer lugar con los mencionados The Sonics pero que coquetea elegantemente con ilustres nombres como Fleshtones, MC5, Little Richard, Screamin’ Jay Hawkins, Chuck Berry, Bo Diddley o James Brown.

- BARRENCE WHITFIELD & THE SAVAGES - Under the savage sky (2015) 3

En conclusión, estamos ante doce misiles submarinos («Willow», «The claw», «Rock and roll baby», «Bad news perfume» (joer, lo que incitan estas dos últimas a menear el esqueleto), «Andjunct street» (apuesto que le habría encantado firmarla Van Morrison con los Them), “Incarceration Casserole», «Angry hands», «Katy didn’t», «I’m a good man», «Full moon in the daylight sky» (qué maravilla rhythm&blusera) y las suculentas versiones del «I’m a full grown man» de Timmy Willis o de «The wolf pack» (ideal para una noche de luna llena) de Kid Thomas, capaces todas ellas de surcar océanos transportando una importante carga explosiva que dinamite cualquier tugurio oscuro hasta el punto de no dejar títere con cabeza.

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Portada disco Barrence Whitfield & The Savages – Under the savage sky

A la Bestia nos encomendamos los suficientes para que bajo su cielo nuevamente nos proteja.

JJ Mestre

 * Publicada la parte del artículo-reseña del disco originalmente en el siguiente enlace del Espacio Woody/Jagger. Muy recomendables sus conciertos en directo. 

Raíces rebeldes del rock

Young Americans. La cultura del rock 1951-1965, de Alejandro Lillo y Justo Serna
Punto de Vista Editores

Justo Serna y Alejandro Lillo pertenecen a distintas generaciones. Uno nació en 1959, el otro en 1977, ambos son licenciados en Historia Contemporánea de la Universitat de València, doctor y doctorando, respectivamente. Juntos han creado la plataforma Serna&Lillo Asociados y puesto en marcha el proyecto  CoolTure, cuyo objetivo es producir análisis culturales que permitan a la gente entender mejor el mundo en el que vivimos en un estilo ágil y ameno. Uno de los frutos de esta asociación es ‘Young Americans. La cultura del rock, 1951-1965’ (Punto de Vista Editores), un viaje a las raíces rebeldes de esta música,  nacida en la próspera América de Kennedy, la guerra fría y la carrera espacial.

“En este libro contamos una historia sobre los reclamos de una sociedad de consumo y la publicidad de un capitalismo doméstico”, dice Lillo. “Pero también de una rebeldía, la oposición de los jóvenes, el malestar de unos muchachos que hicieron del rock su afirmación. Analizamos una sociedad que hizo del derroche y de la juventud su gloria”.

Serna y Lillo se aproximan a ese mundo sin pretender exhumarlo. “No obramos como eruditos y dejamos, deliberadamente, cosas sin tratar. Mostramos y sugerimos, exponemos y revelamos. Lo que fue portada tapó a la vez la discriminación, la pobreza, lo feo, lo viejo. La televisión recreaba y multiplicaba las posibilidades de aquella sociedad. La música retenía y difundía.  El rock no sólo era sexo. Era deseo, expectativa, mezcla y porvenir. Los jóvenes lo querían todo y lo esperaban todo. Únicamente faltaba su cumplimiento”.

Portada del libro de Alejandro Lillo y Justo Serna, durante un acto de presentación. Fotografía: Gonzalo Moreno.

Portada del libro de Alejandro Lillo y Justo Serna, durante un acto de presentación. Fotografía: Gonzalo Moreno.

Conciencia generacional

El surgimiento de los jóvenes como grupo diferenciado de los adultos fue un proceso lento que tuvo su punto de inflexión en los Estados Unidos de los cincuenta a causa de distintos factores. “Por esa época los jóvenes se saben diferentes”, señala Lillo. “Comparten tiempo en el colegio y en la universidad, tienen dinero para gastar debido a la buena situación económica de sus padres, y lo demuestran. Principalmente, uniformándose, vistiéndose de manera similar -cazadoras de cuero, gorras, pantalones vaqueros, tupés-, diferenciándose del estilo de los adultos. Critican el mundo de sus mayores con descaro y rompen las reglas establecidas. La sociedad norteamericana de la época era muy conservadora, muy mojigata, muy reprimida. Los jóvenes no quieren formar parte de un mundo que perciben como hipócrita y falso. Necesitan liberarse, expresar lo que sienten, decidir sobre sus propias vidas”.

El rock´n´roll es la música que aglutina las aspiraciones y canaliza  el malestar y la insatisfacción de los jóvenes. Elvis Presley, Eddie Cochran, Chuck Berry, Little Richard y tantos otros ídolos expresan a través de sus canciones los anhelos de su generación. “Los chicos y chicas se identifican con su música”, apunta Lillo. “Por fin alguien les entiende, por fin alguien expresa lo que ellos sienten pero no son capaces de verbalizar. Pero ese es un éxito que sólo puede llegar con la sociedad del bienestar. Elvis vuelve locos a más de 70 millones de adolescentes sólo cuando en todos los hogares de Estados Unidos hay una televisión y todos pueden verlo cantando y moviendo las caderas. Para los adultos era una obscenidad; para los jóvenes, una liberación”.

Música comprometida

¿El rock de hoy día mantiene todavía su fibra rebelde? “Es una pregunta difícil de contestar”, responde Lillo. “Creo que la música siempre tendrá algo de revolucionaria, de rebelde e inconformista, con independencia de su estilo. Hay una cierta domesticación del rock, sí, pero también hay espacios de fricción, de conflicto. El sistema capitalista asimila con relativa facilidad los movimientos contestatarios. Sin embargo, en la música sigue existiendo, en algunos ámbitos, una fuerte resistencia a determinadas prácticas, a determinados comportamientos del mundo adulto que resultan criticables o inadmisibles. Lo que está pasando en España durante estos años de crisis es significativo. Los músicos se posicionan. Muchos de ellos también dan la cara. Como hicieron otros durante la transición. Eso es algo que necesitamos y que es muy de agradecer”.

Justo Serna y Alejandro Lillo se conocieron fuera del ámbito académico y poco a poco descubrieron que tenían muchos intereses comunes. “Compartíamos la pasión por el cine, por la literatura, por la música y por la historia, claro”, dice Lillo. “Descubrimos también que nuestros diagnósticos, que nuestras opiniones y pareceres también eran similares, que nuestra forma de entender el oficio de historiador y de abordar el estudio de la cultura eran coincidentes y enriquecedoras. Se nos hizo difícil desaprovechar la oportunidad de trabajar juntos”, concluye este joven historiador valenciano.

Justo Serna y Alejandro Lillo firmando ejemplares de su libro. Fotografía: Gonzalo Moreno.

Justo Serna y Alejandro Lillo firmando ejemplares de su libro. Fotografía: Gonzalo Moreno.

Bel Carrasco