Tocata y fuga de Vicente Talens

Desaparición, de Vicente Talens
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 18 de noviembre de 2016

Recordemos que en julio Vicente Talens hizo desaparecer una galería. Un acto de ilusionismo matérico, de actuación breve, que introducía una propuesta conceptual expandida, el principio de algo más grande. Una intervención que nos llevaba ya entonces hasta su nueva exposición en la galería Mr. Pink que se podrá ver hasta el 18 de noviembre.

Una vez más, entrelazando ficción y realidad, Talens pone en cuestión los límites de la realidad más literal a través de un conjunto de piezas excepcionales, muy diferentes técnicamente, interrelacionadas precisamente a través del concepto que da título a la exposición: la desaparición como punto de unión, principio y fuga de obras que son mucho más de lo que parecen.

Vicente Talens junto a algunas de sus obras. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Vicente Talens, en su exposición. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Entrar en esta exposición es entrar en el amplio imaginario creativo de Vicente Talens, en su particular iconografía bien conocida, pero también en planteamientos que ponen de manifiesto esa vasta mirada de artista que cuestiona cualquier imagen suscitada en la realidad cotidiana y la extrae para componerla y descomponerla dentro de ese universo creativo que se ha ido tejiendo a lo largo de los años, las experiencias, las influencias, las lecturas, los encuentros azarosos y la práctica artística.

‘Desaparición’ es una propuesta multidisciplinar donde encontraremos desde el cuestionamiento de los márgenes actuales de consumo y mercantilización, tanto de los propios objetos como del arte mismo, como alusiones a diferentes personajes, figuras y artistas que han marcado el universo Talens, desde Zigmunt Bauman, Jarvis Cocker, Jean Giraud o Achielle Bonito Oliva, incluyendo una pieza que nos lleva directamente a uno de las grandes artistas que primero usa la desaparición como forma de depuración ulterior espiritual y pictórica, Kazimir Malévich, o la articulación de otra de las piezas presentadas al modo de Joseph Kosuth; todo esto marcado por una apelación constante a la desaparición.

Desaparición, de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Desaparición, de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

La desaparición como tumba, límite, principio, final, materia y camino; toda una meditación en torno a la huella, al vacío, al rastro, al cuestionamiento de los límites incluso epiteliales, a la caducidad de todo, a lo que queda de los otros y de nosotros, a la fugacidad de la existencia.

Y todo esto sin dejar de lado ese espíritu vital, luminoso, lleno de colorido y de humor, relacionado con esa mirada fascinada y profunda que parece impregnar todo lo que nos muestra Vicente Talens. Si ‘Desaparición Pieza n.01′, fue el principio y el fin del primer acto, ‘Desaparición’ es la obra teatral completa.

Obra de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

‘Desaparición’ o el límite epitelial de Vicente Talens

‘Desaparición’, de Vicente Talens
Galería mr.pink
Guillem de Castro 110, Valencia
Del 30 de septiembre al 18 de noviembre de 2016
Inauguración: viernes 30 de septiembre, a las 20.00h

Recordemos que en julio Vicente Talens hizo desaparecer una galería. Un acto de ilusionismo matérico de actuación breve que introducía una propuesta conceptual expandida, el principio de algo más grande. Una intervención que nos llevaba ya entonces hasta su nueva exposición en la galería mr.pink que podremos ver a partir del día 30 de septiembre.

Imagen de la pieza 'El bloque', de Vicente Talens, perteneciente a 'Desaparición'. Fotografía cortesía de la galería.

Imagen de la pieza ‘El bloque’, de Vicente Talens, perteneciente a ‘Desaparición’. Fotografía cortesía de la galería.

Una vez más, entrelazando ficción y realidad, Talens pone en cuestión los límites de la realidad más literal a través de un conjunto de piezas excepcionales, muy diferentes técnicamente, interrelacionadas, precisamente, a través del concepto que da título a la exposición: la desparición como punto de unión, principio y fuga de obras que son mucho más de lo que parecen.

Entrar en esta exposición es entrar en el amplio imaginario creativo de Vicente Talens, en su particular iconografía bien conocida, pero también en planteamientos que ponen de manifiesto esa vasta mirada de artista, que cuestiona cualquier imagen suscitada en la realidad cotidana y la extrae para componerla y descomponerla, dentro de ese universo creativo que se ha ido tejiendo a lo largo de los años, las experiencias, las influencias, las lecturas, los encuentros azarosos y la práctica artística.

Imagen de la obra 'Malas influencias', de Vicente Talens, perteneciente a 'Desaparición'. Fotografía cortesía de la galería.

Imagen de la obra ‘Malas influencias’, de Vicente Talens, perteneciente a ‘Desaparición’. Fotografía cortesía de la galería.

‘Desaparición’ es una propuesta multidisciplinar, donde encontraremos desde el cuestionamiento de los márgenes actuales de consumo y mercantilización, tanto de los propios objetos como del arte mismo, como alusiones a diferentes personajes, figuras y artistas que han marcado el universo Talens, desde Zigmunt Bauman, Jarvis Cocker, Jean Giraud o Achielle Bonito Oliva, incluyendo una pieza que nos lleva directamente a uno de las grandes artistas que primero usa la desaparición como forma de depuración ulterior espiritual y pictórica, Kazimir Malévich, o la articulación de otra de las piezas presentadas al modo de Joseph Kosuth; todo esto marcado por una apelación constante a la desaparición. La desaparición como tumba, límite, principio, final, materia y camino; toda una meditación en torno a la huella, al vacío, al rastro, al cuestionamiento de los límites incluso epiteliales, a la caducidad de todo, a lo que queda de los otros y de nosotros, a la fugacidad de la existencia.

Y todo esto sin dejar de lado ese espíritu vital, luminoso, lleno de colorido y de humor, relacionado con esa mirada fascinada y profunda que parece impregnar todo lo que nos muestra Vicente Talens.

Si ‘Desaparición. Pieza n.01′ fue el principio y el fin del primer acto, ‘Desaparición’ es la obra teatral completa.

Fotograma del vídeo 'La piel', de Vicente Talens, perteneciente a 'Desaparición'. Fotografía cortesía de la galería.

Fotograma del vídeo ‘La piel’, de Vicente Talens, perteneciente a ‘Desaparición’. Fotografía cortesía de la galería.

 

Los plegamientos barrocos de Javier Palacios

Shit Behind Beauty, de Javier Palacios
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25 B. Valencia
Inauguración: viernes 8 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 19 de junio

En las pinturas recientes de Javier Palacios (Jerez de la Frontera, 1985), el protagonista principal es una suerte de minucioso e infinito plegamiento de las superficies, el cual termina por apoderarse por completo de la escena, indistintamente de que ésta consista en el primer plano de una cara -anónima o conocida-, o, ya de manera autónoma, distintos materiales cuya naturaleza y origen deviene secundario en aras de resaltar, precisamente, su completo arrugado, abullonado, arrebujado, plisado…

Plásticos y envases, bolsas y blister, papeles metálicos, de aluminio, etcétera, son el repertorio iconográfico cuya notable técnica los aborda desde primeros planos que vuelven prácticamente irreconocible el motivo.

Beuys, de Javier Palacios, en 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Beuys, de Javier Palacios, en ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

La pintura, cuya inercia material (se arruga o se craquela) coincide aquí con los objetos representados, parece instalarse en un movimiento autorreflexivo muy de nuestros días. Pintura sobre las cualidades y los límites de la propia pintura, que indaga un doble límite frente a la abstracción: no sólo las “figuras” representadas tienden aquí, en las imágenes de Palacios, a rozar la frontera de lo irreconocible ahondando en el detalle de la reproducción, en la retórica de la mímesis (en algunos momentos hasta el borde del hiperrealismo), sino que a cada paso parece que lo que anima al pintor es cierta voluntad tautológica en torno a la capacidad de la disciplina de representarse a sí misma a partir de concentrar su figuración sobre los propios medios: el color, la materia, la unción, la capa, la adherencia…

Groov, de Javier Palacios, en la exposición 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel

Groov, de Javier Palacios, en la exposición ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

(…) El Barroco es el arte de lo informe por excelencia, y en esta línea, sólo que hoy ya con la ironía fría del distanciamiento, también podemos incluir a nuestro protagonista, quien por su parte ahonda en esa escuela de los pliegues de la materia ya sólo como paráfrasis e imagen-superficie.

Estas pinturas “impecables” de Palacios, que entre la abstracción y la figuración, pues, pero también entre la ventana y el espejo que ofrece tradicionalmente la vieja disciplina, nos dejan con la duda de si hablan del propio medio o se lanzan más allá.

Shroud, de Javier Palacios, en 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Shroud, de Javier Palacios, en ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

(…) El origen de este arrugamiento proliferante es múltiple: un síntoma de la senectud de la gran disciplina pictórica, cuya larga historia y experiencia, resabios y cuestionamiento, simulaciones y disimulos la han llevado al borde de la extenuación. Su cuerpo viejo es un campo estriado y profundo, de una densidad ya ilegible en su totalidad. Los rostros que presenta (y que la representan), ya no pueden aspirar a la inocencia, a decir las cosas por vez primera y con voz ingenua. Pero es también consecuencia de un movimiento de repliegue, que hace oscilar lo exterior frente a lo interior continuamente: la manifestación sucinta de que, casi como estroboscópicamente, lo profundo es la piel y viceversa. Lo más banal, los despojos, adquieren la forma suntuosa del drapeado, del envoltorio del cuerpo y, metafóricamente, incluso del alma; y así, los plásticos y celofanes de deshecho brillan con el tornasolado de los más suntuosos ropajes y telones, de telas damasquinadas, de la alta costura que sólo cubre un cuerpo ideal…

Lujo y luto, pues, como expresión última de cierto impulso barroco que Javier Palacios ha sacado al escenario desde el callejón trasero, donde se acumulan los desperdicios, y que haría las delicias de una sensibilidad como la de Caravaggio, tan atento a las texturas y los pliegues del mundo, de todos los rincones del mundo.

Origen, de Javier Palacios, en la exposición 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Origen, de Javier Palacios, en la exposición ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Óscar Alonso Molina

Lafosse: “El cine debe molestar al espectador”

Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia
29ª edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Celebrado del 20 al 27 de junio de 2014

A Joachim Lafosse le haces una pregunta y, lejos de tomarse el encuentro con los periodistas como un acto de obligado cumplimiento promocional, medita cada respuesta como si estuviera disfrutando de un buen solomillo. Sería una falta de decoro, pero a Lafosse se le ve tan a gusto respondiendo, que diríase tentado a rebañar cada palabra con la lengua. De manera que cada pregunta, en la distendida comida con el director de  perdre la raison (Perder la razón) en el restaurante Mar de Avellanas, se convertía en una aventura, quizás debida al impacto que le había producido el rodaje en Marruecos de su última película Les chavaliers blancs (Los caballeros blancos).

Fotograma de À perdre la raison, de Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de À perdre la raison, de Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de Cinema Jove.

“Ha sido impresionante trabajar en un campamento con 50 niños de un montón de familias, mientras sobrevolaban helicópteros. Un caos del que todavía no me he repuesto”, dijo para abrir boca con los periodistas. Un caos que, sin embargo, parece gustarle a Lafosse, puesto que en varias de sus películas, sin duda en menor grado, participan niños con los que siempre resulta difícil trabajar. “Me gusta llevar las cosas al límite”, reconoció, para enseguida explicar su tendencia a mostrar personajes igualmente sometidos a excesos y contradicciones.

Fotograma de À perdre la raison, de Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de À perdre la raison, de Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de Cinema Jove.

“El cine debe molestar al espectador”, por eso admitió que los personajes que más le gustaban eran aquellos que en principio parecían “luminosos y encantadores”, pero que luego terminaban siendo “malvados”. Un rasgo de carácter que el director de Nue propieté (Propiedad privada) suele inscribir en el marco de la familia. En esta película, por ejemplo, se ve al matrimonio protagonista recoger los cristales de una mesa rota durante el enfrentamiento entre dos hermanos. La fragilidad como denominador común de un cine que él entiende siempre al límite de lo permitido.

“Me gusta que el espectador se sienta incómodo con el comportamiento de los personajes”. Que no entienda, por ejemplo, la deriva de una pareja primero felizmente enamorada y luego en franco proceso depresivo, tal y como sucede en À perdre la raison. “Creo que es la película más dura que he hecho”. No se mostraba Lafosse especialmente satisfecho con la utilización del encuadre en esta película, estrechándolo mediante la aparición lateral de franjas borrosas. “Quise dar la impresión de que alguien acechaba a esa pareja, pero no creo que logré ese efecto”, admite con total sinceridad.

Fotograma de 'Lecciones privadas', de Joachim Lafosse.

Fotograma de ‘Lecciones privadas’, de Joachim Lafosse. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Para Lafosse, los personajes son el material del que se nutre, “como el periodista busca los hechos o el juez la verdad”. Pero matiza que, a diferencia de estos, los protagonistas de sus películas “no se instalan cómodamente en la realidad, sino que provocan emociones muchas veces contradictorias”. A Joachim Lafosse, que recibió el Premio Especial Luna de Valencia en la recién concluida 29ª edición de Cinema Jove, le gusta explorar esas contradicciones de sus personajes, hasta el punto de dibujar el perfil de lo que le gustaría ver en una pantalla: “Un superhéroe de los de Hollywood que a medida que avanza la película da un vuelco, desconcertando al espectador con su lado más oscuro”. Y agregó: “Una especie de Batman que al quitarse la máscara resulta ser el Joker”.

En À perdre la raison explora en esta dirección, aunque de forma muy sutil. El personaje benefactor, médico y amigo de la joven pareja protagonista, va descubriendo poco a poco su faceta opresiva. “Es quien va imponiendo sus normas y provocando el triste desenlace”, que Lafosse dijo haber tomado prestado de una noticia en prensa. Les chavaliers blancs dijo que se despegaba de esa tendencia en su cine por mostrar la doble faz, luminosa y oscura, de sus personajes. Y terminó de hablar para salir en busca de algún recuerdo de su visita a Valencia. Objeto de un deseo que, apuntó suavemente, “conviene también alimentar”.

El director belga Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de la 29ª edición del Festival Internacional de Cine de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El director belga Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de la 29ª edición del Festival Internacional de Cine de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Salva Torres