Perfectum officium editorial: Vicente Chambó

El Caballero de la Blanca Luna
X Aniversario

Determinadas premisas y presupuestos de la inquietud intelectual alumbran un objetivo último de existencia de acción y producción cuyas redes de manifestación y permanencia atesoran, en el caso que nos ocupa, un inmediato vínculo con aquellas estrategias orientadas al servicio del progreso de los individuos en términos de virtud y excelencia.

Paradigma de perfectum officium, Vicente Chambó (Valencia, 1961) rubrica en el presente  un ideario deontológico a través de la consumación y celebración -en forma de decenio- de su “centro de producción y gestión de patrimonio cultural” ‘El Caballero de la Blanca Luna’, presupuesto de excelsas intenciones cuyo denominatio -recuérdese aquí al singular personaje Sansón Carrasco- hubo germinado al calor del IV Centenario de la I Edición de ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’ (1605) -primera parte del conspicuo título cervantino- en modo y forma de aproximación y reinterpretación plástica de esta primera novela polifónica, a través de la perspectiva de una veintena de artistas valencianos que exhibieron sus trabajos en la sede en la que aún prosigue su director, en pleno corazón de Ciutat Vella.

Detalle de la exposición conmemorativa por el IV Centenario de El Quijote, en El Caballero de la Blanca Luna. Imagen cortesía de Vicente Chambó.

Detalle de la exposición conmemorativa por el IV Centenario de El Quijote (2004), en El Caballero de la Blanca Luna. Imagen Consuelo Chambó.

No se antoja errática ni estocástica la deriva que ‘El Caballero de la Blanca Luna’ ha tomado desde su alumbramiento una década atrás. Lo que Vicente Chambó incoa como “proyecto integral”, en cuanto a la recuperación de un espacio arquitectónico depauperado y reconvertido en epicentro de creación, debe entenderse a través de lo que supone para la ecología política el productivismo, huyendo así, como incólume homo ecologicus, de la teleológica producción de bienes materiales -de inherente pervivencia finita- como exclusivo sinónimo de progreso económico y social. Es a partir de este precepto como más notablemente puede comprenderse la metodología de trabajo que emprende a continuación y logra consumarse como un proyecto de diagnóstico, diseño, ejecución y evaluación materializado a través de un sello editorial indubitablemente mirífico.

Detalle de ilustraciones pertenecientes a 'Fábulas literarias'. Imagen cortesía de Vicente Chambó.

Detalle de ilustraciones pertenecientes a ‘Fábulas literarias’. Imagen cortesía de Vicente Chambó.

La singularísima reedición de ‘Fábulas literarias’ -del neoclásico poeta tinerfeño Tomás de Iriarte, con ilustraciones de María Balibrea y Xus Bueno- y ‘Fábulas y Cuentos del Viejo Tibet’ -compilados por el propio Chambó, quien rubrica, además, un decisivo relato/exordio en «voz femenina» para perfilar la deriva de sus protagonistas, e ilustrado por Carlos Domingo- (Premio Nacional de Edición 2008 y 2012, respectivamente, en la modalidad de Libros de Bibliofilia), no sólo permiten al editor valenciano recuperar ecuménicamente el prosopopéyico género literario y didáctico de la fábula, como cáustico hontanar de aprendizaje, sino que sitúan a ‘El Caballero de la Blanca Luna’ como referente inexcusable en el campo de la edición de “Libro de artista” (atendiendo a un sentido primigenio de universalización y acercamiento pedagógico del arte al ámbito consuetudinario de los ciudadanos) y para el estudio de los procesos metodológicos de cada edición que el propio Chambó exhorta a descubrir en cada una de sus manifestaciones o ensayos, como en el reciente opúsculo ‘El libro debe superar al árbol’, publicado por la Societat Bibliogràfica Valenciana Jerònima Galés en el volumen conmemorativo ‘Pasiones Bibliográficas’, fruto de su vigésimo aniversario.

Ejemplar de 'Fábulas y Cuentos del Viejo Tibet'. Imagen cortesía de Vicente Chambó.

Ejemplar de ‘Fábulas y Cuentos del Viejo Tibet’. Imagen cortesía de Vicente Chambó.

En éste último, el editor valenciano pormenoriza cuantas vicisitudes y detalles técnicos hubieron sido decisivos para la constitución de ‘Fábulas y Cuentos del Viejo Tibet’ (estampación de los ejemplares en una superviviente imprenta del Berlín Este de la extinta RDA, “juegos de apreciación” vinculados con el empleo de la tipografía móvil, sellos de fantasía, etc), sino que brinda al lector -y a quien goza del placer de su conversación- el confín de sus motivaciones últimas a la hora de emprender un proyecto editorial, subrayando “al libro como soporte de comunicación y transmisión de conocimientos, pero también como espacio de creación e investigación”, y dibuja un mapa de responsabilidades que asume como editor -y traslada a sus homólogos- en pos del “problema ecológico, el problema energético y el problema humanitario”.

Ilustración de Xus Bueno para el proyecto '1808-2008. La Revisión'.

Ilustración de Xus Bueno para el proyecto ‘1808-2008. La Revisión’.

A lo largo de los dos últimos lustros ‘El Caballero de la Blanca Luna’ no se ha distinguido únicamente como lacre editorial, sino que enarbola una de sus extremidades en labores de comisariado artístico a través de la consumación de diversos proyectos, como ‘1808-2008. La Revisión’ -una aproximación reinterpretativa de la iconografía vinculada con la Guerra de la Independencia Española en su II Centenario a través del trabajo de diversos artistas plásticos, erigiéndose en un precedente para el ulterior volumen ‘Fábulas literarias’- y ‘Fabularte’, senda de “mensaje didáctico de las fábulas y los cuentos populares y tradicionales interpretado en artes plásticas”, cuya última exhibición, emparentada con las fábulas del ínclito Esopo a través del grafito de Carlos Mondriá, puede visitarse en el vestíbulo y sala central del Hotel del Carmen de Valencia, generosamente familiarizado con la trayectoria de ‘Fabularte’ durante el último lustro.

'El caballo y el soldado', de Carlos Mondriá. Imagen de Jose Ramón Alarcón.

‘El caballo y el soldado’, de Carlos Mondriá. Imagen de Jose Ramón Alarcón.

De este modo y con pedagógica voluntad contemporaneizante, ‘El Caballero de la Blanca Luna’ se polariza, desde sus orígenes, en torno de la producción de nuevo patrimonio cultural, decisiva determinación que debe reseñarse por lo que supone de conciencia ulterior en materia de significancia y testimonio, preservación y trascendencia para un horizonte endocultural de frágiles cimientos presentes.

Jose Ramón Alarcón

 

La Seiscuatro, artista en acción

La Seiscuatro
Ediciones y espacio-taller de grabado y estampación.
Calle Denia, 49 (Valencia) – www.laseiscuatro.com
96 206 66 49 / 644 31 33 32
info@laseiscuatro.com

La Seiscuatro representa un ejemplo de iniciativa en materia de artes plásticas y edición contemporánea, se trata de un lugar donde se realizan talleres de tipografía y grabado calcográfico, grabado en metal con técnicas directas, indirectas y también aditivas: collagraph y carborundo, también donde se experimenta e investiga con gran variedad de materiales y herramientas, así como con el propio proceso de estampación. No en vano, La Seiscuatro tiene su propia línea editorial para la creación y edición de libro de artista.

Como modelo de lo que podríamos denominar “viabilidad en la pequeña industria cultural” cabría citar otras opciones de recursos puestos en práctica por La Seiscuatro, -son necesarios los ingresos- y para ello, el espacio se puede alquilar para realizar actividades relacionadas con la edición y el papel, y además elabora proyectos de edición por encargo.

Secuencias, edita La Seiscuatro. Imagen cortesía La Seiscuatro

Secuencias, edita La Seiscuatro. Imagen cortesía La Seiscuatro

Taller de tipografia. Imagen cortesía La Seiscuatro

Taller de tipografía. Imagen cortesía La Seiscuatro

Para su creadora y responsable, Eva Mengual (Valencia, 1984), licenciada en Bellas Artes por la UPV y máster en Producción Artística en la misma Universidad no hay límites si la vocación se convierte en un motor de ánimo, solo hace falta aplicar criterio y sentido común. Hay que crear e innovar sin perder de vista la realidad.

Ahora, hablando en el contexto de su última iniciativa, Eva Mengual reflexiona sobre el porqué del proyecto, “Las cosas importantes ocurren en los bares: se cierran negocios en ellos, es el lugar donde te deja el novio, también donde surgen proyectos y nuevas amistades. Se come y se bebe en torno a una mesa donde se hacen anotaciones, se piensa sobre el mantel y se desarrollan ideas sobre éste”.

Eva Mengual en La Seiscuatro. Fotogarafía Merche Herrán

Eva Mengual en La Seiscuatro. Fotografía Merche Herrán

En el curso taller de S. Subirós. Fotgrafía Merche Herrán

En el curso taller de S. Subirós. Imagen cortesía La Seiscuatro

La Seiscuatro, participando también en Russafart 2014. Fotografía Merche Herrán

La Seiscuatro, participando también en Russafart 2014. Imagen cortesía La Seiscuatro

Así surgió la idea de hacer unas veladas teniendo como punto de partida la obra múltiple y el papel, un lugar para el intercambio donde se cuestionen los límites de la gráfica. Eva Mengual, por encima de todo pretende ofrecer un espacio para intercambiar experiencias profesionales con la gente que se dedica a la gráfica, facilitar el encuentro de forma amena, sin renunciar al rigor y tampoco al disfrute, degustar una cerveza y hablar de proyectos basados en ideas que pueden acabar siendo realidad si se pone empeño criterio y ganas. De cada velada habrá un testimonio, La Seiscuatro, va a editar a posteriori una pequeña publicación que recoja las reflexiones que surgieron durante el encuentro, publicación que se podrá descargar gratuitamente de la web o comprar en La Seiscuatro por un precio simbólico de 1€. La diseñadora de dicha publicación será Javiera Pintocanales.

De manera que cada dos meses aproximádamente, con el lema “¡Multiple y papel!”, Eva Mengual, en nombre de La Seiscuatro invitará a un artista que hablará del proceso de creación de su trabajo. El primer encuentro fue protagonizado por Juan Lara que habló de su proyecto editorial Ogami Press. Los encuentros se realizaran en formato abierto, son totalmente gratuitos, eso sí, con un aforo limitado a 30 personas. Es imprescindible confirmar asistencia. En relación a los cursos, los precios son muy razonables.

Vicente Chambó

Fotografía portada Merche Herrán