Serenates con luz propia

Festival Serenates
Claustro de La Nau
C/ Universitat, 2. Valencia
Del 24 de junio al 8 de julio de 2018 

“Perder la propia vida es una nimiedad, pero perder el sentido de la vida, ver cómo desaparece nuestra lógica, es insoportable. Es imposible vivir una vida sin sentido”. Esta frase de Albert Camus, citada de forma más resumida por Pau Lagunas, asesor de Cultura de la Diputación de València, sirvió para resumir el espíritu de Serenates, el festival organizado por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura (IVC), que del 24 de junio al 8 de julio celebra su 31 edición en el claustro de La Nau.

Lagunas puso la nota emotiva de una presentación arropada por diversos responsables institucionales públicos y privados, entre ellos Francisco Potenciano, director general del Palau de les Arts que por primera vez colabora con el festival. “La cultura es curadora, balsámica, refrescante. Un canto a la inutilidad de las cosas, pero muy enriquecedora”, lamentablemente “menospreciada”, a pesar de su contribución al PIB y, por tanto, “industria poco reconocida y extremadamente frágil”. “Un bien de primera necesidad”, concluyó Lagunas, en su alegato a favor de esa cultura que venía a representar Serenates.

Cartel de Serenates 2018. Imagen cortesía de La Nau.

Cartel de Serenates 2018. Imagen cortesía de La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, apenas pudo adjetivar de “bonito” tan sentida presentación por parte de Lagunas, al que le faltó añadir esta otra afirmación de Camus: “Crear es vivir dos veces”. Creación que en el caso de Serenates se concentra en 13 actuaciones, todas ellas a las 22.30 horas en el claustro de La Nau al precio simbólico de tres euros. La Plaza del Patriarca acogerá los días 6, 7 y 8 julio otras serie de conciertos con entrada libre, que permiten ampliar el programa que rebosa el claustro renacentista.

Pere Fuset, concejal de Cultura Festiva del Ayuntamiento de València, se refirió a la suma de las instituciones como clave del éxito de Serenates: “Hemos pasado de la competición a la cooperación. Es una suma que multiplica”. ¿Significa que los espectadores se han igualmente multiplicado gracias a esa mutua colaboración institucional, que ha permitido dejar de contraprogramarse, al integrar el festival en la Feria de Julio? Fuset respondió a la pregunta saltándose la literalidad de su afirmación, para dejar no obstante claro que “cada vez hay más demanda”, hasta el punto de que los conciertos de la Plaza del Patriarca “están desbordados”, a pesar de la difícil cuantificación de los mismos al ser al aire libre.

Ariño sí constató que las actuaciones del claustro, éstas sí medibles, “sólo se pueden incrementar si hubiera más noches”, por eso la voluntad de crecer les llevó “a salir a la plaza”. Más allá de los datos cuantitativos, Serenates se presentó como un festival “eminentemente valenciano y juvenil”, en el que este año no había estrellas de fuera: “Seguro que de cara al año próximo tendremos alguna”, avanzó Ariño, que destacó la producción propia Reinterpretando la tradición: músicas y coreografías, con la que se presenta al público el Grup de Dansa de la Universitat de València.

Marga Landete, directora adjunta de Música y Cultura Popular del IVC, ser refirió a Serenates como “un referente de la vida musical de la ciudad”, con una programación “eminentemente valenciana y de gran variedad estilística”. Variedad que va de la compañía Komos, que inaugura el festival con la obra Novecento, la leyenda del pianista en el Océano, interpretada por el Coro Eutherpe, a la Orquesta de València, que celebra su 75 aniversario ofreciendo un concierto con obras de Corelli y Mozart. El Centre de Perfeccionament Plácido Domingo mostrará una selección de arias de óperas de Rossini, Bizet o Matilde Salvador, mientras Capella de Ministrers, un habitual del festival, interpretará Arrels, entre la tradició i el patrimoni.

Serenates cuenta con un presupuesto de alrededor de 80.000 euros, gracias a las aportaciones de las instituciones colaboradoras, entre ellas el Banco de Sabadell. La Fundación Bancaja, habitual en el festival, no figura este año entre las entidades que contribuyen con sus ayudas a sostener el evento. Melomans, con la músicomedia 007 Llicència per a cantar, el Orfeón Universitario de València junto al grupo de danza Innovatori del moviment y el ensemble de percusión Perku-va, Milo Ke Mandarina, Efrén López Quartet, Kontakte+Mar Aranda, Teixint Terres y Rascanya, que clausurará el festival, completan la programación. La Orquesta de la Universidad de Alcalá es la única formación no valenciana. Una programación, en suma, sin estrellas pero, como apuntó Lagunas, “de nivel y cualidad incuestionable”.

Responsables del festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Responsables del festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

‘El Holandés errante’, entre el Palau y Les Arts

El holandés errante, de Richard Wagner
Coproducción entre el Palau de la Música y el Palau de les Arts
Palau de la Música
Paseo de la Alameda, 30. Valencia
Viernes 13 y domingo 15 de enero de 2017, a las 19.30h

La Orquesta de Valencia y el Cor de la Generalitat inician el próximo viernes la temporada de Invierno, con la primera coproducción entre el Palau de la Música y el Palau de les Arts Reina Sofía. Esta coproducción forma parte de una colaboración que ha empezado esta Temporada 2016/2017 y que significa el inicio de una relación inédita entre los dos coliseos. Se interpretará “El Holandés Errante” de Richard Wagner en versión semiescenificada y con una pequeña proyección audiovisual. El estreno será el viernes 13 y se repetirá como concierto extraordinario el domingo 15.

Impulsada por Yaron Traub y Davide Livermore, esta colaboración ha cumplido el deseo de la concejala de Cultura, Gloria Tello, de poner de acuerdo a las dos grandes instituciones culturales: «Estoy muy contenta de llevar adelante este proyecto, porque más allá del hecho artístico en sí mismo, la celebración de nuestro 30 aniversario y el reciente décimo aniversario de Les Arts, lo más importante para mí es un tema de fondo: la cultura no puede funcionar si no se trabaja y diseña en equipo, con objetivos comunes».

El holandés errante. Fotografía de Eva Ripoll cortesía del Palau de la Música.

El holandés errante. Fotografía de Eva Ripoll cortesía del Palau de la Música.

Tello subrayó que el proyecto era «realmente impresionante; como una «ciudad» entera en el escenario, músicos, cantantes, escenógrafos, técnicos de montaje, de luces, de sonido, figurinistas… y Yaron Traub y Allex Aguilera en cabeza de esta preciosa y mágica historia, llevando con firmeza el timón».

Por su parte, Davide Livermore manifestó que «para Les Arts esta coproducción significa un paso allá en nuestro proyecto de teatro público: un centro cultural vinculado a su territorio y sus excelencias artísticas. El diálogo con los referentes de la cultura en la Comunidad Valenciana fue uno de los objetivos que asumí el día de mi nombramiento y este ‘Holandés errante’ es uno de los resultados que más me satisface».

«Después de aquel histórico concierto del 2006, que unió en Les Arts a nuestra orquesta y a la Orquesta de Valencia con los maestros Mehta y Traub en el podio, nuestro regalo para el 30 aniversario de nuestros vecinos del antiguo cauce del río Turia, es la sabiduría escénica de más de diez años representando ópera al más alto nivel. La segunda parte de nuestro regalo de aniversario llegará el 30 de junio, con un concierto muy especial de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, con Roberto Abbado como director musical, y tres compositores imprescindibles para nuestra formación en el atril: Berlioz, Mahler y Wagner», agregó Limermore.

El holandés errante. Fotografía de Eva Ripoll cortesía del Palau de la Música.

El holandés errante. Fotografía de Eva Ripoll cortesía del Palau de la Música.

La colaboración entre los dos «Palaus» continuará en junio con la invitación que se ha hecho a la Orquesta de Les Arts para tocar dentro del abono, y sus jóvenes estudiantes de canto han colaborado en los conciertos de verano de la Orquesta de Valencia. ‘El Holandés Errante’ está basado en la famosa leyenda narrada en el libro de Heinrich Heine, ‘Aus den Memoiren des herren con Schnabelewopski’, de 1831. Es una ópera considerada como el primer gran drama romántico wagneriano, antes de desarrollar su concepción sobre el arte total y el drama. El estreno absoluto fue en Dresde en 1843.

Bajo la dirección de Yaron Traub, la obra cuenta con un brillante reparto vocal formado por la soprano Catherine Foster, la mezzosoprano Marina Rodríguez-Cusí, el barítono José Antonio López y los tenores Eric Halfvarson, Charles Workman y Francisco Corujo. La puesta en escena está diseñada por Allex Aguilera, con escenografía de Manuel Zuriaga, iluminación de Antonio Castro, video-creación de Miguel Bosch y figurinismo de José María Adame.

El concepto escénico tiene un hilo conductor que es una niña, Sienta, con un pequeño barco en las manos. Hay muchos momentos oníricos. El escenario es como un barco: la corbata es la borda; ante el órgano con la luz se recrea un espacio que es la casa de Sienta. El fondo del escenario, donde está el corazón, tendrá una fina estructura de madera a modo de puente del barco, donde transcurre parte de la acción.

Se proyectará además un audiovisual con imágenes marinas de grabados de Gustave Doré. En este montaje, se fusionan los rostros de los cantantes con los grabados de Doré. El mar siempre está presente. El barco fantasma es rojo, y el coro llevará las partituras en blanco, a modo de pantalla de proyección.

El holandés errante. Fotografía de Eva Ripoll cortesía del Palau de la Música.

El holandés errante. Fotografía de Eva Ripoll cortesía del Palau de la Música.

La ciudad a ojo de aguja

Valencia al detalle, de Tono Giménez y Tomás Gorria
Guía inusual de Valencia, que se presentará en octubre de 2016

Tono Giménez, que durante años ha ido fundamentando su colección fotográfica con múltiples detalles de la ciudad de Valencia, y Tomás Gorria, diseñador editorial y articulista, parecen haber seguido los pasos de Italo Calvino en Las ciudades invisibles. Como él, estos dos inquietos valencianos han trazado un mapa de su ciudad dibujado con aspectos minimalistas, sumamente delicados y que exige una percepción distinta a la habitual.

Tono Giménez (izda) y Tomás Gorria, autores de Valencia al detalle. Imagen cortesía de los autores.

Tono Giménez (izda) y Tomás Gorria, autores de ‘Valencia al detalle’. Imagen cortesía de los autores.

La Valencia al detalle que ambos viajeros interiores nos proponen está escrita “en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos”. Son palabras de Calvino, pero a buen seguro que las suscriben quienes a su vez ponen el acento en aldabas, bocallaves, canalones, escudos, puertas, rótulos, rejas, gárgolas, campanas y marquesinas.

“¿Podemos hablar de una Valencia inédita?”, se pregunta Gorria. Y su respuesta va en la dirección de esos detalles que, efectivamente, configuran una ciudad distinta, en la que “lo verdaderamente importante es casi invisible a los ojos, y en momentos como este, donde la vida transcurre tan deprisa”, explica el diseñador. La ciudad de Giménez y Gorria tiene mucho que ver con la sensación extraída de esas otras ciudades invisibles a las que alude Calvino: “Comprendí que debía liberarme de las imágenes que hasta entonces me habían anunciado las cosas que buscaba”.

Gárgola Catedral de Valencia.

Gárgola Catedral de Valencia.

Valencia al detalle pretende ser un libro para descubrir esas cosas que a simple vista pasan desapercibidas. Para ello se hace necesario rozar los cuellos de las camisas por delante o por detrás, de tanto alzar la mirada del suelo o penetrar en él en busca de altas gárgolas y canalones, y superficiales alcantarillas. Una mirada huidiza, ajena a la espectacularidad de Les Arts y al bullicio de Internet, y más próxima a la contemplación minuciosa.

Por ejemplo, de aldabas que invitan a golpear la puerta con la perplejidad de quien de pronto se da cuenta de su forma de anillo, de sus distintas cabezas (de perro, de diablo, del políticamente incorrecto moro). Aldabas, que no timbres, abriéndose paso entre una multitud de singulares puertas y casonas. Edificios majestuosos, como La Lonja, de cuyas paredes sobresalen figuras con gestos desvergonzados, y gárgolas que a veces sobrecogen. Detalles y más detalles que Gorria y Giménez, tanto monta, descubren en aras de quebrar esa imagen rutinaria de la Valencia turística.

Bocallave de las Torres de Serranos. Imagen cortesía de los autores.

Bocallave de las Torres de Serranos. Imagen cortesía de los autores.

La ciudad invisible que muestran ha necesitado el apoyo de 144 mecenas para que el proyecto vea definitivamente la luz en octubre, cuando será presentado el libro. La Administración bastante tiene con festivales de marca para fijarse en ciudad tan minúscula por fuera como grande por dentro. El crowdfunding o financiación colectiva vuelve a tener la “culpa” de que un proyecto modesto alcance la categoría de imperiosa necesidad. Porque Valencia, como dicen sus promotores, se merecía otra mirada.

Canalón de la Calle Pelayo. Imagen cortesía de los autores.

Canalón de la Calle Pelayo. Imagen cortesía de los autores.

Más allá del horroroso cableado que afea la ciudad y de la desidia que atesoran muchas calles, Valencia guarda pequeños tesoros que Tono Giménez y Tomás Gorria descubren. “Los rótulos que dan nombre a sus calles, las pequeñas esculturas de sus edificios góticos, las veletas que coronan sus cúpulas, pero también elementos menos conocidos como las tapas de las alcantarillas que han soportado millones de pisadas o los curiosos rostros de los canalones”. Todo eso y más conforma Valencia al detalle, que contará con una serie de rutas en las que diversos especialistas mostrarán a pie de calle algunas de esas joyas. “Es el posible despertar de un latente amor por lo justo, no sometido todavía a reglas, capaz de recomponer una ciudad más justa aún de lo que había sido antes de convertirse en recipiente de la injusticia”, por concluir de nuevo con Calvino.

Valencia al detalle.

Rótulo antiguo Café El Siglo, en la calle Paz, 1 de Valencia. Imagen cortesía de los autores.

Salva Torres

El sueño de verano de Benjamin Britten

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten
Palau de Les Arts
Avenida del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 10, 12, 14, 16 y 18 de junio de 2016

“Llegas aquí y lo primero que dices es ¡oh, my God!”, exclamó el director escénico Peter Curran refiriéndose a la majestuosidad de Les Arts. Y con respecto a El sueño de una noche de verano (A Midsummer Night’s Dream), ópera de Benjamin Britten que se presenta en el coliseo valenciano con el mayor elenco en sus diez años de historia, Curran dijo: “Política, religión y sexo. ¡Eso es lo que encontrareis!” Una veintena de intérpretes pondrá en escena “una de las obras maestras del siglo XX”, a juicio del director musical Roberto Abbado.

Britten, partiendo del texto de William Shakespeare, plantea un “juego entre inocencia y experiencia, moralidad e inmoralidad, sueño y realidad”. Juego que Peter Curran escenifica siguiendo los dictados del propio autor inglés: “Nos muestra algo que es invisible”. Para ello, el director escénico se basa en la filosofía griega y latina, pero sin querer tratar el tema “como si fuera un museo”, sino “como metáfora de un viejo templo que pudiera estar en Atenas o Sicilia y en contacto con la naturaleza”.

A Midsummer Night's Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

¿Cuál es nuestra relación con la naturaleza hoy en día?, se preguntó Curran. “Tenemos a Hippolyta (Iulia Safonova) que no está pendiente de las cosas, como sucede hoy con los teléfonos móviles que deberíamos dejar a un lado para prestar atención a nuestro alrededor”. Y eso hace Curran en A Midsummer Night’s Dream: vincular realidad y ficción, “mezclar el mundo real y el irreal”, para que después sea el espectador quien interprete lo que “todos soñamos”.

Oberon, rey de los elfos, y Tytania, su esposa y reina de las hadas, protagonizan esta ópera estrenada en 1960 con gran éxito de público. Christopher Lowrey, que encarna al rey, aseguró que su intervención en tan grandioso espectáculo “ha hecho que crezca mi amor por la ópera”. Una ópera, según Abbado, “muy complicada, porque requiere de un reparto de cantantes de altísimo nivel”. Y la presencia de un contratenor, tipo vocal no muy extendido y sobre el que Davide Livermore, intendente de Les Arts, se explayó: “Händel, por ejemplo, nunca ha escrito para contratenor, sino para castrato, que es distinto”, al tiempo que aludió a la conexión con “el pop rock inglés de los 60”.

A Midsummer Night's Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

La ópera de Britten acoge diferentes registros musicales, destacando para Abbado la intervención del coro de niños “para sacar ese color particular de lo que no es humano”. Además están las tres parejas, los artesanos y un cuarto elemento que para el director musical es fundamental, “la floresta, que es también un personaje”, y cuya tonalidad se la da “el color orquestal caracterizado por el misterio”. Roberto Abbado es la primera vez que dirige una obra del siglo XX al frente de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, tal y como destacó Livermore.

“¿Te gusta la política, la religión, en aquello que cree la gente, el sexo…pues la ópera de Britten trata de esos tres aspectos; de lo que es el mundo real y lo que no lo es, y del sexo como fuerza que nos lleva”, sintetizó Curran. También subrayó la “importancia de todos los papeles”, aunque por encima de todo “destaca el conjunto”. Como se apunta en la sinopsis de la ópera, “las verdades profundas, los sentimientos más auténticos terminan por hacerse presentes por encima de lo absurdo de las situaciones”.

Davide Livermore, ya en relación con el “¿conflicto?” que mantiene con la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valencia, que han rechazado su colaboración con Les Arts mientras no se les pague, dijo que el presidente de las bandas tenía en su mesa “el borrador para el acuerdo marco, que estamos negociando”. De ahí que no pudiera todavía adelantar las cifras que se manejaban. “Confío en llegar a un acuerdo satisfactorio”, concluyó.

A Midsummer Nigth's Dream. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Nigth’s Dream. Imagen cortesía de Les Arts.

 

Salva Torres

Las bandas se apartan de Les Arts

Ciclo Les Bandes a Les Arts
Comunicado de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana (FSMCV)

No pudo ser. Desde hace meses la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana (FSMCV) y Les Arts se citaron para intentar establecer un convenio de trabajo que permitiese una colaboración entre ambas entidades. La inicialmente buena disposición de Davide Livermore, intendente de Les Arts, y Pedro Rodríguez, presidente de la FSMCV, no ha llegado a buen fin debido a las dificultades encontradas en el camino.

La necesidad de Les Arts de cerrar y publicitar su programación para la temporada 2016-2017 puso límite a la fecha de cierre de los acuerdos, pero desgraciadamente el diálogo entre todas las partes implicadas no ha llegado a concretarse debido a los retrasos que la Administración autonómica ha tenido en materia de cultura y que han impedido que tanto su Subdirección general de música como la propia entidad CulturArts contaran a tiempo con interlocutores válidos para los diálogos necesarios que permitieran incrementar los recursos del ciclo Les Bandes a Les Arts.

Imagen de un concierto, cortesía de la FSMCV.

Imagen de un concierto, cortesía de la FSMCV.

La directiva que preside Rodríguez puso como condición inicial que “se ha acabado el que las bandas vayan gratis a actuar” y que deberían de recibir una cantidad por sus actuaciones con la que parcialmente sufragar los gastos que conlleva un desplazamiento y actuación de este tipo. Las cantidades de las que se ha hablado eran de 2.000 euros, IVA incluido, para las bandas pequeñas y medianas, y 5.000 euros para las más grandes. Estas cantidades han sido inasumibles para Les Arts que percibe 60.000 euros de la Generalitat para la organización del ciclo y que, según apunta, se utilizan para abonar los gastos de apertura de salas, programas, personal, etc., no quedando dotación presupuestaria para cubrir gastos de las bandas actuantes.

En estas condiciones el coliseo valenciano ofrecía tan sólo tres fechas en toda la temporada para un concurso en el que las bandas concurriesen con sus proyectos y la FSMCV ha considerado que “no podemos participar en la convocatoria de un concurso así. El esfuerzo que tienen que hacer las Bandas para presentar un proyecto no creemos que sea razonable para solo optar a dos o tres fechas”, ha comunicado la institución musical a la ópera valenciana. No obstante, se incluirán algunas fechas para conciertos de banda en la programación de la temporada próxima fruto del diálogo mantenido durante estos meses.

La FSMCV ha ofrecido sucesivos borradores de acuerdo a Les Arts que incluían diferentes temas de trabajo en común, pero el escollo económico y la falta de interlocución ha hecho que tan sólo se hayan podido ofrecer tres fechas para la realización de conciertos mediante un concurso en el que participarían las más de 500 bandas de música, algo que la FSMCV considera totalmente insuficiente.

Existía además otra propuesta de las Bandas de Buñol, Cullera y Lliria a la FSMCV para participar en el concurso propuesto con conciertos inéditos por parejas y que habían denominado ‘cara a cara’. La propuesta tendrá que esperar a momentos mejores. La FSMCV ya ha informado a estas bandas de que su ofrecimiento no ha sido tenido en cuenta por la sala operística de referencia en nuestra comunidad.

“Esperamos que para el año o temporada próxima podamos hacer más cosas si al final conseguimos regularizar un diálogo con Culturarts y con la Subdirección de música que permita ampliar el ámbito de relación FSMCV-Les Arts o Bandas de música-Generalitat. Diálogo que en la presente legislatura no termina de arrancar”, explicó Rodríguez.

A pesar de todo ello asegura que “la FSMCV no va a cesar en el empeño de que así sea, utilizando todos los medios a nuestro alcance, como hemos hecho en otras ocasiones”.

Concierto de bandas.

Certamen provincial de bandas. Imagen cortesía de la FSMCV.

 

Llorenç Barber: «Somos lo que sonamos»

Batallar/Batallem. So-Crit-Tro
Llorenç Barber, Rafael Tormo i Cuenca y Orxata Sound System
Comisarios: Marc Delcan y Àngel Gallego
La Gallera
C / Aluders, 7. Valencia
Hasta el 27 de septiembre de 2015

“Somos lo que sonamos”. Y lo que sonamos, para Llorenç Barber, está muy lejos de sonar como debiera en una tierra tan plagada de músicos como Valencia. “Siendo un país tan rico culturalmente, a los artistas nos tratan como residuos; se nos degrada”. En medio de un gran cono de madera invertido, en cuyo centro cuelga una de sus significativas campanas, Barber se hizo altisonante eco del proyecto que presentaba en La Gallera. El título ya es elocuente: Batallar / Batallem. So – Crit –Tro. Resitència i cultura comú. Y cual Quijote, el artista fue dando mandobles a diestro y siniestro, mientras explicaba su propuesta sonora.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

“La campana es la memoria de una comunidad”. Memoria que Barber pretende rescatar contra el viento y marea de la torpeza de los programadores culturales. “Valencia no puede ser tan dilapidadora de la creatividad”. Y puso el IVAM como ejemplo (“llevamos 20 años de retraso”), el Palau de la Música (“jamás han abierto sus puertas al arte sonoro”) o Les Arts. Instituciones públicas que a su juicio han vivido de espaldas a las prácticas artísticas novedosas. Por eso agradeció a Felipe Garín, director del Consorcio de Museos, la oportunidad de programar en La Gallera, antiguo espacio de “encuentros, apuestas y peleas”, describió Garín.

De manera que en lugar tan emblemático, Barber propone otro tipo de batalla en pro de la recuperación de la música y las prácticas colaborativas. “El artista sonoro se pregunta por lo que escucha la humanidad”. Interrogación que él despliega en La Gallera junto a Rafael Tormo i Cuenca y el grupo Orxata Sound System, bajo el comisariado de Marc Delcan y Àngel Gallego.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

Mezclando las intervenciones de cada cual, a partir de elementos tradicionales de la cultura valenciana, van articulando campanas, música hablada, orquestas sonando a su manera, videoclips, disparos de cohetes y retazos de movimientos sociales como Salvem Catarroja, el Cabanyal o el 15M, con sus secuelas en forma de mascletà inactiva, que 100 niños de un colegio valenciano representará el jueves 18 en La Gallera con botellas de plástico.

“Se trata de repensar el acto de la creación”, señaló Tormo i Cuenca. “Las formas que no se dejan apropiar”, explicó Delcan en relación con la cultura popular, toman de esta forma La Gallera, contrariando así el espíritu público de exclusión de este tipo de prácticas. Sonidos, gritos y truenos, tales son los ejes expositivos, clamando por esa recuperación de la memoria que Barber inscribe en el interior de las campanas. “Es un caudal a preservar y del que gozar”, para que Valencia salga del “embobamiento” en el que se encuentra.

Instalación de Llorenç Barber en La Gallera.

Instalación de Llorenç Barber en La Gallera.

“Hemos perdido la batalla de la pedagogía”. Batalla que Llorenç Barber emprende mediante la “educación de puertas abiertas que durante tres meses” (los que dura la exposición) desea realizar al menos un día a la semana en La Gallera. “Ofrezco una universidad libre para explicar lo que los conservatorios no hacen”. El “silencio cultural en la escena valenciana” se transforma en ‘Batallar / Batallem’ en un conjunto de gestos rompedores. Gestos que amalgaman el silencio, la pausa, la sincronía y el ritmo, con la fiesta, el fuego, la implosión y el cuerpo, palabras igualmente utilizadas en el proyecto expositivo.

Por eso al final lo que cuenta es tener una “cabeza sinestésica”, tal y como se recoge en uno de los textos de la práctica colaborativa, que pueda dar cuenta de esa mezcla de sonidos y sensaciones que batallan entre sí en La Gallera. Sinestesia que vendría a desperezar a Valencia de tanta “banalidad artística”. Llorenç Barber lo hace a campanazo limpio, cuyos ecos se escucharán hasta el 27 de septiembre.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

Salva Torres